Mientras el APRA se debate en su propia inmundicia y el mafioso de Alex Kouri encontró a un oportunista que lo acoja para poder lanzar su candidatura en Lima, no podemos dejar de lado otras noticias no menos importantes.Por ejemplo a medida que pasan los días,crece el repudio a la inminente llegada de las fuerzas del mal a la PUCP.En efecto,los estudiantes de derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), reunidos en la asociación civil “Thêmis”, expresaron esta semana su rechazo al dictamen del Tribunal Constitucional (TC), el que permitió al Arzobispado de Lima ser parte de la junta administrativa de los bienes de la PUCP. El recurso de amparo presentado por la casa de estudios fue declarado improcedente por el TC, lo que fue muy cuestionado porque el tribunal habría tratado temas ajenos a su competencia. Como expositores del caso estuvieron los abogados Jorge Avendaño, Martín Mejorada y Domingo García Belaunde, quienes son la defensa legal de la universidad en el proceso de litigio con el Arzobispado, y expresaron que el fallo del TC es improcedente “por la manera arbitraria en que se llevó el proceso, y que terminó con una sentencia tratada por un órgano que no tiene competencia sobre el caso”, explicó Avendaño. Como se sabe, la repudiable pretensión del cuestionado arzobispo Juan Luís Cipriani - defensor de Genocidas y curas pederastas - de intervenir y controlar la Universidad Católica a como de lugar, quedó fortalecida con la insólita decisión del Tribunal Constitucional que declaró infundado el recurso de amparo presentado por la PUCP.De llegarse a consumar este despropósito, la enseñanza en esta universidad, signada por su espíritu librepensante, por el desarrollo del pensamiento crítico y por una formación inclusiva, humanista, liberada de dogmas y prejuicios, corre serio peligro por la amenaza que representa este conspicuo miembro del Opus Dei ,el cual pretende administrar no solo el patrimonio de esta casa de estudios, sino también la enseñanza académica.Y es que si se consuma el legicidio, el sujeto en cuestión tendría capacidad dirimente en cualquier tipo de controversia al interior de la institución. Así, Cipriani estaría habilitado, por ejemplo, para exigir reformas de los planes de estudios, reorientar el estilo de las cátedras y prescindir de muchos docentes. El pensamiento crítico y la tolerancia a la diferencia, valores democráticos que han caracterizado por décadas la formación en esta universidad, podrían verse acorralados por su visión conservadora e intolerante. Sin embargo no todo está perdido, ya que todavía existe una batalla judicial en curso.Si bien ha ganado en el Tribunal Constitucional, todavía le falta triunfar en el frente principal: el 16 juzgado civil de Lima. Allí se han fusionado dos procesos judiciales – uno promovido por el rector de la Católica, Marcial Rubio, y otro por Walter Muñoz Cho – en el que se interpretará los testamentos que legó José de la Riva Agüero y se decidirá si se revisa el acuerdo de la junta de 1994 de eliminar toda capacidad del Arzobispado para decidir sobre los rumbos de la universidad. Como la sentencia del TC, en una grave violación de sus propias facultades, analiza estos últimos puntos, se espera que la Católica haga lo posible por evitar que el juzgado civil oriente su sentencia en base al irrito fallo del Tribunal Constitucional.Por lo demás,se calcula que el proceso en la vía ordinaria duraría entre dos y tres años.Aún es tiempo de impedir que Cipriani cumpla sus mas oscuros deseos :(
domingo, 9 de mayo de 2010
Crece el rechazo a la presencia de fuerzas oscurantistas, retrogradas y cavernarias en la PUCP
Mientras el APRA se debate en su propia inmundicia y el mafioso de Alex Kouri encontró a un oportunista que lo acoja para poder lanzar su candidatura en Lima, no podemos dejar de lado otras noticias no menos importantes.Por ejemplo a medida que pasan los días,crece el repudio a la inminente llegada de las fuerzas del mal a la PUCP.En efecto,los estudiantes de derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), reunidos en la asociación civil “Thêmis”, expresaron esta semana su rechazo al dictamen del Tribunal Constitucional (TC), el que permitió al Arzobispado de Lima ser parte de la junta administrativa de los bienes de la PUCP. El recurso de amparo presentado por la casa de estudios fue declarado improcedente por el TC, lo que fue muy cuestionado porque el tribunal habría tratado temas ajenos a su competencia. Como expositores del caso estuvieron los abogados Jorge Avendaño, Martín Mejorada y Domingo García Belaunde, quienes son la defensa legal de la universidad en el proceso de litigio con el Arzobispado, y expresaron que el fallo del TC es improcedente “por la manera arbitraria en que se llevó el proceso, y que terminó con una sentencia tratada por un órgano que no tiene competencia sobre el caso”, explicó Avendaño. Como se sabe, la repudiable pretensión del cuestionado arzobispo Juan Luís Cipriani - defensor de Genocidas y curas pederastas - de intervenir y controlar la Universidad Católica a como de lugar, quedó fortalecida con la insólita decisión del Tribunal Constitucional que declaró infundado el recurso de amparo presentado por la PUCP.De llegarse a consumar este despropósito, la enseñanza en esta universidad, signada por su espíritu librepensante, por el desarrollo del pensamiento crítico y por una formación inclusiva, humanista, liberada de dogmas y prejuicios, corre serio peligro por la amenaza que representa este conspicuo miembro del Opus Dei ,el cual pretende administrar no solo el patrimonio de esta casa de estudios, sino también la enseñanza académica.Y es que si se consuma el legicidio, el sujeto en cuestión tendría capacidad dirimente en cualquier tipo de controversia al interior de la institución. Así, Cipriani estaría habilitado, por ejemplo, para exigir reformas de los planes de estudios, reorientar el estilo de las cátedras y prescindir de muchos docentes. El pensamiento crítico y la tolerancia a la diferencia, valores democráticos que han caracterizado por décadas la formación en esta universidad, podrían verse acorralados por su visión conservadora e intolerante. Sin embargo no todo está perdido, ya que todavía existe una batalla judicial en curso.Si bien ha ganado en el Tribunal Constitucional, todavía le falta triunfar en el frente principal: el 16 juzgado civil de Lima. Allí se han fusionado dos procesos judiciales – uno promovido por el rector de la Católica, Marcial Rubio, y otro por Walter Muñoz Cho – en el que se interpretará los testamentos que legó José de la Riva Agüero y se decidirá si se revisa el acuerdo de la junta de 1994 de eliminar toda capacidad del Arzobispado para decidir sobre los rumbos de la universidad. Como la sentencia del TC, en una grave violación de sus propias facultades, analiza estos últimos puntos, se espera que la Católica haga lo posible por evitar que el juzgado civil oriente su sentencia en base al irrito fallo del Tribunal Constitucional.Por lo demás,se calcula que el proceso en la vía ordinaria duraría entre dos y tres años.Aún es tiempo de impedir que Cipriani cumpla sus mas oscuros deseos :(
