
En las elecciones de 1990 en las que ganó el Genocida Kenyo Fujimori, el primer gobierno de Alan García utilizó fondos públicos para atacar y demoler la candidatura de Mario Vargas Llosa, representante de ese engendro de la derecha llamado FREDEMO, rompiendo uno de los principios universales de todo proceso electoral: la neutralidad del gobierno en funciones. Fue particularmente patético y efectivo un terrorífico spot televisivo donde se inculcaba el miedo en la población frente al “shock económico” que aplicaría Vargas Llosa, el que traería hambre y miseria, cuando en realidad quien lo aplico luego fue el mismo Fujimori ¿Se acuerdan del Fujishock?. Luego, en las elecciones presidenciales del 2006, Lourdes Flores, de Unidad Nacional, quien salió segunda en todas las encuestas a boca de urna y en los conteos rápidos efectuados por las principales empresas encuestadoras, mientras que en el tercer lugar, quedó Alan García del Partido Aprista. Sin embargo, en el conteo oficial en mesa, este le ganó el segundo lugar a Flores por escasos 60,000 votos. El personero legal de Unidad Nacional fue el inmoral Xavier Barrón, quien esta dispuesto a cambiar las cifras de las encuestas de Ipsos-Apoyo en este proceso electoral. Es bueno volver a recordar que hace algunos meses, en una reunión con empresarios, García Pérez dijo que “él podía determinar quién ganaba las elecciones en el Perú, y que sí podía impedir que ganara el candidato que no le gustara”. Muchos empresarios asistentes, entre los que se encontraban dueños de algunos medios de comunicación, aplaudieron la infeliz frase, demostrando que el bolsillo pesa más que la democracia.Y ahora en días previos a las elecciones, y en el mismo día de las elecciones, se pronunció contra las encuestas a boca de urna, diciendo que no había que tomarlas en cuenta. ¿Por qué pone en duda uno de los métodos estadísticos más empleados en casi todos los países del mundo? ¿Ya estaba pensando en el fraude? En días previos a las elecciones, varios dirigentes del PPC y del APRA repitieron el mismo libreto y cuestionaron a las encuestadoras en general, llegando a decir que todas se “vendían por plata”, en un claro intento de desprestigiar su credibilidad.A una semana de las elecciones, las tres encuestadoras más serias, Ipsos-Apoyo, la PUCP y CPI le daban una ventaja entre 10 a 6 puntos porcentuales a Susana Villarán frente a Lourdes Flores. Esas mismas encuestadoras emitieron resultados en los días previos a la elección demostrando que las distancias se habían acortado pero en ningún caso Flores había sobrepasado a Villarán. El día de las elecciones, las encuestadoras Ipsos-Apoyo y CPI dieron resultados a boca de urna que favorecían a la candidata de Fuerza Social. Igual sucedió en el conteo rápido que dio como resultado un triunfo de Susana Villarán por un margen de 1 por ciento.Los primeros reportes de la ONPE,la dan como ganadora, manteniendo una ventaja que fluctúa entre 1.6 y 2.0 puntos porcentuales; aunque en uno de los últimos reportes, y con pocos votos adicionales a la anterior medición, esta diferencia, sospechosamente, baja a 0.8%. Frente a los resultados de la ONPE, con más del 60% de votos escrutados, los especialistas Fernando Tuesta Soldevilla de la PUCP y Afredo Torres de Ipsos-Apoyo, declaran que es casi imposible que se revierta el orden de las dos candidatas. Sin embargo, una de las evidencias del fraude, es que el partido y la candidata que van segundos, y que han aparecido en ese lugar en todas las encuestas y resultados oficiales, en vez de mostrar una lógica preocupación por los resultados que no la favorecen, han estado celebrando, cantando y bailando, ofreciendo un espectáculo grotesco, nunca visto en proceso electoral alguno. Pero la evidencia más objetiva de la voluntad de fraude en este proceso ha sido la gran cantidad de actas impugnadas y observadas, por los personeros del PPC y del APRA, en los distritos en los que Fuerza Social (de Susana Villarán) tenía una amplia mayoría. En total se han impugnado y observado 8,077 actas, que representan aproximadamente el 25% del total de actas escrutadas; cifra que significa un récord histórico, si tenemos en cuenta que el proceso electoral presidencial del 2006 sólo se observaron e impugnaron 2,500 actas en Lima, en un proceso más complejo. La cifra resulta altamente sospechosa, y muestra claramente una voluntad de fraude.Resulta que estas elecciones se van a definir en mesa, en el conteo de estas actas impugnadas y observadas. Supuestamente estas actas deberían darle una mayoría más amplia a Villarán pues vienen de los distritos en donde ha ganado con amplia ventaja, pero como los cuestionamientos vienen de los personeros del PPC y del APRA y van contra los votos de Fuerza Social tratando de anular la mayor cantidad de votos de Susana Villarán. Es por ello, que debe alertar a la ciudadanía de este intento de fraude (a través de la prensa nacional y extranjera) y convocar a la población para defender la voluntad popular. También debe elevar una protesta formal, denunciando todos estos hechos, y otros que seguramente se me escapan, al JNE, a Transparencia, y a los observadores internacionales que han venido a supervisar este proceso. Y sobretodo estar vigilantes en todo momento y no descuidarse ante las ataques del enemigo ¡¡¡ EL FRAUDE NO PASARA !!!
Caricatura : La República
