TV Online

domingo, 3 de octubre de 2010

NO AL FRAUDE APRISTA : Un Fracaso llamado Lourdes Flores Nano


A Lourdes Flores Nano la recordarán por sus imnumerables derrotas sufridas cuando parecía tener todo ganado, que simbolizan el hecho que un país reputado muchas veces como conservador no sintonizó nunca con la derecha empresarial neta que el PPC trató de encarnar a través de los abogados especializados en grandes negocios y trasladados a la política para seguir sirviendo a los mismos patrones. Pero si a mí me pidieran escoger las imágenes que mejor traducen lo que fue el fracaso del proyecto de sucesión de Luis Bedoya Reyes y la frustración que representa la engreída de Cataño no escogería las fatídicas fechas de los resultados de 2001, 2006 y 2010, sino tres momentos que me parecen mucho más elocuentes sobre el personaje y la política que le tocó representar.El primer recuerdo que se viene es la noche en que el Congreso Fujimorista votó para modificar la ley de referéndum e impedir que el enorme paquete de firmas (un millón y medio) contra la re-reelección pudiese ser convertido en una convocatoria a la consulta nacional.Pero cuando el Fujimorismo había dispuesto rechazar el referéndum miles de jóvenes,se apostaron en la Plaza Bolívar dispuestos a mostrar su indignación por ese atropello.Entonces salieron presurosos Lourdes y Olivera para disuadirlos.Contaron lo que había pasado y cómo habían sido derrotados por enésima vez. Y anunciaron que continuarían “luchando por la democracia”.Fue ahí que empezaron los reclamos cada vez más fuertes de los estudiantes contra Flores Nano: ¿pero no les da vergüenza ser siempre derrotados?, ¿cómo pueden continuar participando de un Parlamento que vota descaradamente contra el país?, ¿por qué no se retiran?, ¿no es la hora de la insurgencia?, ¿cómo se lucha por la democracia acompañando votaciones antidemocráticas? Una pifia muy grande se sintió en la noche fría y no era contra el poder autoritario y abusivo, sino contra la oposición timorata y conciliadora cuyos exponentes más conspicuos estaban dando la cara.La segunda escena, es la del CADE de diciembre 2005, a la que Lourdes Flores acude en calidad de candidata presidencial,favorita de las encuestas y le reservan la exposición final. Ahí, frente a lo más graneado de la clase empresarial, la postulante a la presidencia calculó el punto medular de su discurso y lo disparó en el momento preciso: no vamos a cambiar la Constitución de 1993, para no alejar las inversiones y no crear mayor inestabilidad política, demostrando de esa manera su complicidad con la criminal dictadura fujimorista. El Perú de Fujimori que Toledo había preservado con el argumento de la “transición” que nunca llegó a ninguna parte, Flores lo garantizaba con su declaración del CADE, ante decenas de hombres de dinero que hicieron grandes utilidades en los 90 y aplaudieron con más o menos el mismo entusiasmo los discurso del Genocida en los CADE de la época. Efectivamente debe tener un concepto muy pobre de la democracia y la decencia, para no distinguir al tipo de político que ha tratado de hacer el puente entre la dictadura y el sistema actual en el que las autoridades son elegidas libremente. Lourdes Flores, que nunca creyó en la idea de enfrentarse a la dictadura y provocar su caída, tampoco ha querido poner en riesgo el sistema económico y político de los 90, que confunde con “estabilidad”, cuando es un mecanismo de privilegios, desigualdades y exclusión social y política, que vemos a cada paso. La tercera Lourdes es mucho más reciente, la del lunes 27 de noviembre en el debate con Susana Villarán. Esa mujer desaforada, que nunca se plantó así con la dictadura o con el poder económico, estaba visiblemente desesperada por anotar puntos y de ser posible lograr un nockout de su adversaria por el medio que fuera. Poco antes la habíamos oído expresar su sentimiento íntimo: la alcaldía le importaba un comino y podían metérselo al poto, lo que venía provocado por la sensación de volver a perder por tercera vez. Pero nuevamente entonada pasaba al ataque como si le interesara apasionadamente el cargo que había despreciado. Esta Lourdes de combate, podría explicarse por el orgullo herido, de saberse superada por otra mujer a la que trató de ningunear. Pero quizás no era sólo vanidad de ganadora que siempre pierde. Ahora solo le queda recurrir al fraude para evitar otra demoledora derrota,como la mala perdedora que es ¡¡¡ NO AL FRAUDE APRISTA !!!

ENCYCLOPEDÍA BRITANNICA

Creative Commons License
Esta obra está bajo una Licencia de Creative Commons.