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miércoles, 16 de agosto de 2017

COREA DEL NORTE: En la línea de fuego

¿Cómo sería un conflicto directo de Washington y Seúl contra Pyongyang? Probablemente este significaría un verdadero infierno para ambas partes. Al respecto, The National Interest reprodujo un artículo de Kyle Mizokami, donde el autor reflexiona sobre las posibles características y consecuencias de tal conflicto , por lo que debido a su interés he decidido traducirlo y darlo a conocer ¿vale?: “En el pasado escribí sobre mi derrota sufrida a manos del Comandante Supremo del Ejército Popular Coreano Kim Jong Un y del Ejército Popular de Corea del Norte y cómo una nación con la 12ª economía más grande del mundo perdió frente a un estado atrasado con menos caminos pavimentados que Haití. Era un juego llamado ‘Corea: La próxima guerra’ un titulo premonitorio de lo que puede ocurrir en cualquier momento en la vida real. Por muy doloroso que fuera, el perder la península coreana ante el totalitarismo comunista me enseño algunas lecciones sorprendentes, muchas de las cuales van en contra de la sabiduría convencional acerca de una verdadera guerra. ¿Serían estas lecciones aplicables a una verdadera guerra en Corea? No estoy seguro, y dudo que alguien lo sea. Pero vale la pena pensar en ellos, de todos modos. 1.-Estados Unidos tiene mucha confianza en el poder aéreo. Las fuerzas aéreas de Estados Unidos y Corea del Sur son mucho más poderosas que sus contrapartes norcoreanas, y están destinadas a ayudar a cambiar la marea de batalla. Desafortunadamente, los norcoreanos han optado por contrarrestar el poder aéreo aliado asimétricamente no por la construcción de una fuerza aérea, sino por atacar a los aviones y las bases aéreas en el suelo. Durante los primeros 10 días de lucha -el período más decisivo- la potencia aérea aliada estaría paralizada y no podría funcionar como se pretende. 2.- Seúl solo contaría para su defensa con su ejército regular. Si bien Corea del Sur tiene un ejército bastante grande, en su mayoría está compuesto por reservistas que serían movilizados únicamente luego de que se inicie la guerra y cuyo reclutamiento podría ser interrumpida por los ataques norcoreanos, por lo que los efectivos en servicio activo serían los únicos que tendrían que contener la brutal y salvaje ofensiva del enemigo, fanatizados por décadas de propaganda comunista y que no tienen nada que perder, porque todo - hasta sus vidas y la de sus familias - pertenecen al partido. Sería preferible por ello que las unidades surcoreanas se dividan en formaciones que operasen independientemente, aunque cabe el riesgo de que al no tener un mando único estarían en desventaja frente al invasor. 3.- Hay que tener cuidado con la aviación norcoreana. Si bien la Fuerza Aérea de Corea del Norte consta mayormente de aviones anticuados y su efectividad es superada por los de varios países occidentales, tiene la capacidad de complicar la vida a cualquier fuerza atacante. Por ejemplo, haría falta solo un avión norcoreano para reducir a cenizas el aeropuerto de Seúl o transportar un arma nuclear. Por mucho que las fuerzas aéreas aliadas quisieran, no serían capaces de ignorar la amenaza potencial de la aviación norcoreana y tendrían que realizar la misma campaña que llevaron a cabo en Irak, a expensas de apoyar a las tropas terrestres aliadas. 4.- Seúl está demasiado cerca de la frontera. La línea de defensa tendría una 'profundidad' de unos 80 kilómetros, mientras la distancia entre la frontera y la capital surcoreana, Seúl, es menos de 55 kilómetros, lo que haría necesario emplear la estrategia de 'defensa de avance', es decir los surcoreanos y sus aliados tendrían que neutralizar todas las amenazas antes de que llegaran al territorio del país. La 'defensa de avance' a menudo se considera menos efectiva que la llamada 'defensa en profundidad', una táctica que supone combates en su propio territorio. Es por ese motivo que cada pedazo de tierra que se perdiera frente al avance del enemigo norcoreano causaría daños considerables a la coalición. 5.- Convertir Seúl en un "mar de fuego" sería una mala idea. Desde mediados de los años 90, el Norte ha amenazado con convertir la capital de Corea del Sur en un " mar de fuego ", matando miles o incluso millones en un ataque de artillería despiadada y concentrada. Sin embargo, la lluvia de artillería contra Seúl sin un asalto terrestre completo seria un acto suicida, porque no lograría nada más que garantizar la destrucción total del régimen de Kim con una represalia aliada masiva. La caída de Corea del Norte seria el final de la dinastía Kim. Si el Norte se compromete a la guerra, debería tomar rápidamente las ciudades surcoreanas como rehenes, particularmente Seúl o enfrentar la derrota. La necesita como una moneda de cambio, para asegurar su propia supervivencia. Utilizar la artillería para apoyar una invasión seria por ello mucho más conveniente que matar ciudadanos surcoreanos sin ningún beneficio en particular. 6.- Cuanto más tarde el Norte en ganar, más probable será que pierda. Para nadie es un secreto que Pyongyang goza de pocos aliados; y en el caso de que Corea del Norte se atreva a invadir el Sur, nadie le respaldaría, ya que incluso China se mantendría neutral si Pyongyang es el atacante. Por el contrario, Seúl contaría con el apoyo de tropas estadounidenses y, posiblemente, de otros países occidentales. En este sentido, seria crucial para Pyongyang lanzar un 'ataque relámpago' sin previo aviso para poder establecer su control sobre la mayor cantidad de terreno posible (pudiendo tomar incluso la capital surcoreana dada su cercanía a la frontera, gracias a los túneles construidos por los cuales se desplazaría su ejercito) porque en el momento en que comienza la guerra, la ventaja numérica de Corea del Norte comenzará a desaparecer. 7.- La bomba norcoreana es impracticable en un escenario de invasión. Las armas nucleares de Corea del Norte - que nadie sabe si están armadas y si pueden caber en la punta de un misil o en una bomba de los aviones - tendrían un papel muy limitado en caso de una invasión. Si no están preparadas, no podrían ser utilizadas de manera ofensiva. El juego al que me referí al inicio de la nota, sirve de modelo de un escenario donde se hace uso de las armas nucleares norcoreanas: la destrucción de la ciudad portuaria de Busan podría realizarse mediante el uso de un dispositivo enviado previamente como contrabando a la ciudad. Al ser un centro importante para los refuerzos aliados, retrasaría el esfuerzo de la guerra, pero sería considerado extremadamente contraproducente y garantizaría la destrucción del régimen de Kim” puntualiza el articulo. Como podéis notar, Mizokami se limita a la posibilidad de que sean los norcoreanos los primeros en atacar. ¿Pero que sucedería si son los aliados quienes realicen un ataque preventivo y avancen hacia Pyongyang? Se trata de una idea que viene barajándose por parte de los altos mandos militares estadounidenses desde hace mucho tiempo, pero tiene sus riesgos debido a la reacción norcoreana. Washington sí que tiene ventajas ante Pyongyang, pero, en cualquier caso, una intervención armada llevaría aparejados riesgos colosales, ya que Tokio y Seúl llevarían la peor parte porque serian atacados con misiles a modo de represalia. Si bien no esta comprobado que puedan alcanzar territorio continental estadounidense - tal como anuncia insistentemente su propaganda - se da por descontado su llegada al de sus aliados y lo que es peor, que puedan estar cargadas con armas nucleares. Otro problema es que una ofensiva contra Corea del Norte puede durar bastantes semanas. Durante varias décadas, Pyongyang ha estado construyendo 'fortificaciones' para cubrir sus activos militares. La mejora de las instalaciones hunde sus raíces en la durísima ofensiva aérea estadounidense de los años 50. Asimismo, el Gobierno norcoreano ha invertido en sistemas de misiles móviles, así como en submarinos. Una vez que Estados Unidos trate de aniquilar todos los activos nucleares y los enjambres de misiles de Corea del Norte, la campaña aérea se extenderá hacia un término indefinido. Además, Pyongyang podría utilizar las armas que quedasen intactas para llevar a cabo una contraofensiva contra Corea del Sur y Japón. Cuanto más tiempo dure la campaña contra Corea del Norte, más probable será un ataque de represalia. En dicho caso, una guerra total en la península de Corea sería inminente. Y ello solo es el comienzo, ya que cualquier tipo de campaña de agresión de Estados Unidos contra el país norcoreano se enfrentará al rechazo frontal por parte de China, que terminarla por intervenir militarmente en su ayuda tal como lo hizo en la anterior guerra de Corea. Si bien China esta molesta por la actitud intransigente de Corea de Norte - ello se nota en la reciente votación en la ONU donde apoyo las sanciones a su vecino - no va a permitir que Pyongyang caiga y esto propicie una hegemonía aún mayor de Estados Unidos en Asia. Todas estas posibles implicaciones no excluyen la posibilidad de que Washington decida atacar Pyongyang, con mayor razón cuando Donald Trump esta decidido ir hasta el final, por lo que su empeño en querer destruirla daría inicio a la tan temida III Guerra Mundial (Según informes dados a conocer a inicios de semana por 'The Wall Street Journal', Pyongyang habría desistido de su plan de atacar con misiles la isla estadounidense de Guam. Sin embargo, la amenaza persiste) :(

SAMSUNG QLED TV Q9: Perfección hasta el más mínimo detalle

Como sabéis, hace unos meses que Samsung puso a la venta el tope de gama de sus nuevos televisores con tecnología QLED bautizados como Q9. Venían con las mismas características que sus hermanos menores Q7 y Q8, como el 4K y soporte para HDR además de ángulos de visualización teóricamente mejorados, y añadía picos de brillo de hasta 2000 nits. Ahora la marca ha añadido un modelo más a su catálogo Q9 con un panel de 88 pulgadas que supera al anterior de 75 pulgadas en diagonal pero también en precio, ya que costará la nada despreciable cantidad de 20.000 dólares. De este modo se duplica prácticamente el importe con respecto a la versión de 75 pulgadas (rebajada se puede comprar por menos de 9.000 dólares) y casi se multiplica por 10 si lo comparamos con el modelo Q9 más barato, el de 55 pulgadas que ronda entre 2.200 y 2.500 dólares. ¿Qué ofrecerá además de mayor tamaño? Tiene las mismas cualidades que el resto de la gama, cubriendo el 100% del espacio de color DCI-P3 montaje "no-gap", Invisible Connection con cable de fibra óptica y diseño Boundless 360. El sistema de sonido ha incrementado su potencia hasta unos más que respetables 60 vatios en un conjunto de 4.2 canales, pero también se ha aumentado el peso del televisor hasta unos 75 kilos y el consumo eléctrico máximo, que asciende a 465 vatios. Una de las características más destacadas que ofrece Samsung junto a este gigante de 88 pulgadas es la garantía de diez años por marcado de pantalla. Para nadie es un secreto que algunos televisores terminan marcando en el panel los contornos de algunos contenidos fijos, como suelen ser los logotipos o rótulos de determinados canales. Ahora toda la gama QLED TV ofrece esta garantía de diez años, que nos garantizan que el panel no conservará marcas antes de este periodo. Ya disponible en los mercados norteamericano, europeo y coreano por un precio de 20.000 dólares con un público objetivo que obviamente no será muy amplio :(

TOYOTA CONCEPT-I PROTOTYPE: Pasión por el futuro

El nuevo concept car de Toyota, el Concept-i, es la última creación de la marca nipona. Presentado en el último CES (Consumer Electronics Show) de Las Vegas, se distingue por su inteligencia artificial bautizada Yui que, al parecer, aprenderá a conocerte, detectando tus emociones para reaccionar en consonancia con tus preferencias y gustos. "En el corazón del Toyota Concept-i hay un potente sistema de AI (inteligencia articial) que aprende del conductor para entablar una relación humana", aseguran en Toyota. "Está es nuestra visión de cómo se conducirá un Toyota en 2030", aseguró Ian Cartabiano, jefe del estudio de diseño avanzado de Toyota CALTY de California. El objetivo de Toyota es hacer que el público se vuelva a interesar por el automóvil de forma pasional. ¿Cómo consigues eso en un coche autónomo? Creando una conexión entre el coche y su conductor ocasional, aseguran sus creadores. Como sabéis, los Toyota actuales tienen una cierta reputación de máquinas frías, eficaces e incluso eficientes, pero normalmente no despiertan pasiones. Así, un modelo de la marca que consiga conectar con su conductor es interesante y fascinante. Y puede que al mismo tiempo un poco inquietante. En lugar de aplicar la inteligencia artificial al simple manejo del coche y a su seguridad, todo el coche ha sido desarrollado desde dentro hacia fuera como si fuese una única interfaz. Cuando entras en el coche, Yui te da la bienvenida. Se trata de un círculo en la consola central que se ilumina al ritmo de un pulso. Para encender el coche, el círculo se acerca a tu mano y hay que pulsarlo. Vamos, que os dais la mano para saludaros. Y para darle un aspecto más amigable al coche, los diseñadores de Toyota siguieron los pasos de Walt Disney. En Toyota siguieron los "12 Principios de la Animación" de los estudios Disney. Son una serie de guías y líneas directrices desarrolladas en los años 30 por los diseñadores de Disney para conseguir que un objeto inanimado pareciese vivo. En el caso del Concept-i y de Yui, el interior del coche y de la carrocería están repletos de paneles con tecnología OLED que permite a Yui comunicarse con el conductor y su entorno. Así, la interfaz varía en función de las situaciones. Y no lo hace solamente a nivel visual, en la interfaz se integran los controles por voz y gestos. Pero también varía el aspecto exterior. Por ejemplo, los faros están debajo de la superficie de la carrocería. Cuando no estás no se ven, mientras que cuando te acercas se van abriendo como si fuesen los párpados de Yui al despertar. Los paneles de carrocería proyectan mensajes, como "Hola" o "¡Cuidado!". La parte posterior, por ejemplo, muestra mensajes para avisar sobre curvas que se acercan o posibles peligros. Por último, la iluminación interior también indica al entorno quién conduce el coche. El color púrpura es la conducción autónoma, es decir, Yui está al mando, mientras que el verde significa que estás tú a los mandos del Toyota. Es una información que se indica también en el panel frontal. La cuestión ya no es tanto de conocer el grado de conducción autónoma de los coches del futuro, sino de hacerlos atractivos para el público. El Vicepresidente Sénior de Operaciones de Automoción de Toyota, Bob Carter, lo resumió de este modo: "lo que de verdad cuenta es la experiencia de las personas que interactúen con esos vehículos. Gracias al Concept-i y a la potencia de la inteligencia artificial, creemos que el vehículo del futuro podrá interactuar a su vez con las personas”. Y es que si el público no conecta con los coches, no los ve atractivos y confía en ellos, los fabricantes habrán perdido miles de millones de dólares y décadas de desarrollo en un producto que nadie quiere. El mejor ejemplo de esa dificultad para establecer una conexión lo tenemos en una situación tan cotidiana como cruzar por un paso de peatones. Normalmente, un conductor que se acerca a un paso peatonal se detiene si ve que alguien tiene intención de cruzar, en teoría. En la práctica, hay de todo, unos paran y otros no, y mientras tanto el ciclista esquiva a los coches y a los peatones. Conducir es un caos y normalmente esto se solventa con una conexión humana. Es decir, antes de cruzar miras al conductor para asegurarte de que va a parar, sino no cruzas. ¿Cómo programas eso en un automatismo sin inteligencia artificial ni conexión con los humanos? El coche pararía en todos los pasos de cebra de la ciudad y llegarías antes andando. Eso no es negocio para los fabricantes. De ahí la importancia que tiene Yui y su manera de interactuar con el conductor y el entorno. Según ultimas informaciones, se estrenará en las calles de Tokio durante los Juegos Olímpicos de 2020 :)

miércoles, 9 de agosto de 2017

CHINA: ¿Una guerra en el horizonte?

Como no podía ser de otra manera ¿porque ya nada de lo que haga los EE.UU. nos extraña? Washington dentro de su campaña de ‘rodear’ a China - tal como lo hace en Europa con Rusia - pretende agudizar las tensiones existentes de aquel país con la India, con el objetivo nada disimulado de poner en práctica sus planes de agresión contra el gigante asiático. Lo grave del asunto es que ambos países son potencias nucleares y podrían hacer uso en esta ocasión de sus arsenales en caso de un conflicto. Como sabéis, soldados chinos e indios mantienen desde finales de junio un cara a cara en la meseta de Doklam (Donglang, para Pekín), una pequeña área tibetana disputada por China y el Reino de Bhután, que es un estrecho aliado de la India. Pekín insiste en que Nueva Delhi retire a los guardias fronterizos que envió a la meseta de Doklam en junio pasado para bloquear la construcción de una carretera que, según la India, haría peligrar la seguridad del llamado corredor de Siliguri, una estrecha franja de tierra que conecta Sikkim y otros siete estados indios del noreste con el resto del territorio nacional. Altos cargos de China exigieron a lo largo de las últimas semanas que la India ponga fin a la "intrusión militar", como condición previa para debatir temas fronterizos, y advirtieron que el país está resuelto a proteger su soberanía e integridad territorial “usando todos los medios para ello”. Desde esa fecha, unidades militares de ambas naciones mantienen un arriesgado pulso en la zona, separadas por sólo algunos cientos de metros. Según medios indios, Ajit Doval ha propuesto a su contraparte una posible retirada de los militares indios si China acepta por su parte modificar el recorrido de la citada ruta, lo cual ha sido inmediatamente rechazado por Pekín ya que lo considera parte de su territorio. La controversia ha recuperado en los dos países el espectro de la breve pero sangrienta refriega militar que libraron a finales de 1962, que se originó por un motivo muy similar y en la misma región montañosa. Pekín y Nueva Delhi comparten casi 3.500 kilómetros de frontera con amplias zonas cuya delimitación continúa en el limbo desde el siglo XIX. Con la memoria de aquel conflicto todavía muy presente, el ministro de Defensa indio Arun Jaitley insistió que su país es ahora "muy diferente al de 1962" respondiendo así a un portavoz chino que había indicado que Nueva Delhi debía haber aprendido "la lección histórica" de aquella contienda, que perdió y en la que murieron miles de soldados. La ampliación de la travesía china se realizaba en la meseta de Doklam, un espacio donde confluyen los territorios de China, Bhután e India. Nueva Delhi considera esa región un área estratégica por su proximidad al Corredor de Siliguri, que une su región más oriental al resto de la nación. Para Pekín por el contrario, el despliegue de los soldados indios ha supuesto una amenaza directa a sus intereses en la región."Es la primera vez que tropas indias se enfrentan a China en el territorio de un tercer país", escribió hace días el ex ministro de Asuntos Exteriores indio, Shyam Saran, en referencia al complejo papel al que se ha visto relegado al pequeño reino montañoso de Bhután, atrapado en el desafío bilateral. Por su parte, el diario nacionalista chino Global Times - reflejo de las posturas más conservadoras del gobierno de Pekín - aseguraba en su editorial que India pretende "rebajar" el tono de la disputa al percatarse de que el ejército de Pekín "se está preparando para una confrontación militar que India no podrá resistir: "Si India no retira sus tropas, China le obligará a hacerlo. Es mejor que lo haga antes de que China pierda la paciencia", advertía el periódico en un tono bélico inconfundible. Pekín ha reforzado su presencia militar en las estribaciones montañosas y un portavoz del ministerio de Defensa, el coronel Wu Qian, advirtió hace pocas jornadas que su ejército "ha adoptado medidas de emergencia para responder en la zona y seguirá intensificando su despliegue". Días antes las fuerzas armadas chinas realizaron unas explícitas maniobras con fuego real en el Tibet, cerca de la linde con India. Un periodista que ha visitado la región montañosa del lado indio informó también de una amplia movilización de tropas y material bélico en esa zona. "Se están instalando nuevos refugios, el terreno está siendo minado para evitar un ataque preventivo chino, se han construido nidos de ametralladoras en puntos estratégicos y los soldados están realizando simulacros de combate al menos dos veces al día", escribió hace días Subir Bhaumik, un experto indio al que se permitió visitar el área bajo control de las fuerzas armadas de su país. "(Los chinos) Están intentando mostrar a Bhután quien manda en el Himalaya. Por eso tenemos que ser capaces de ‘defender’ su integridad territorial", le explicó a modo de excusa al propio Bhaumik, un algo cargo de la Agencia de Inteligencia de Defensa del mismo país, el general Gaganjit Singh, agregando “que lo harían incluso sin la venia ni aprobación del propio reino de Bhután” demostrando con sus palabras que para los indios, se trata de un país vasallo donde ellos pueden imponer su voluntad. La controversia se ha convertido ya en una confrontación dialéctica mayor en las redes sociales de ambas naciones especialmente tras la aparición de la última edición del semanario ‘India Today’, que mostraba un mapa de China sin los territorios de Tibet y Taiwán, que Pekín reclama como propios."La situación es muy peligrosa. No creo que China tenga muchas opciones si las fuerzas de India permanecen donde están ahora. Xi Jinping tendrá que demostrar al pueblo chino que cumple lo que dice y ello significa la guerra", advirtió Huan Jing, un experto en relaciones sino-indias de la Universidad Nacional de Singapur. La presente crisis se suma a las diferencias que están acumulando desde hace meses los dos poderosos competidores, que ya cruzaron varias acusaciones el pasado mes de abril cuando Nueva Delhi apadrinó una visita al área limítrofe con Tibet del controvertido Dalai Lama (conocido agente al servicio de los EE.UU.) pese a las protestas de Pekín. Al respecto, Hu Zhiyong, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias Sociales de Shanghái, dijo que China podría lanzar en los próximos días una operación contra los militares indios desplegadas en la meseta tibetana de Doklam, cerca de Sikkim: “China no va a tolerar en ningún caso la incursión de las tropas indias en su territorio durante mucho tiempo. Si la India se niega a retirarse, China puede lanzar una operación militar dentro del plazo de dos semanas" aseveró. A juicio de Hu Zhiyong, la operación tendría como objetivo de expulsar a los militares indios desplegados en la zona o eliminarlos en caso de que se resistan a abandonar el lugar. Por su parte, el experto militar ruso Vasili Kashin, en una entrevista a Sputnik, comentó las posibles secuelas del agravamiento del conflicto. La crisis en la frontera chino-bhutanesa va acompañada con la confrontación entre el Ejército chino y las tropas indias, que fungen como ‘garantes’ de la seguridad de Bhután. El experto indica que el conflicto entre las dos partes llega en un momento muy malo desde el punto de vista de Pekín, enfrentada con los EE.UU. tanto por sus disputas por el control del Mar Meridional como por la tensa situación que se vive en la península coreana, ambas consideradas por los chinos como su área de influencia ‘exclusiva’. Teniendo en consideración estos antecedentes, sería absurdo suponer que fueron los propios chinos quienes provocaron esta tirantez. Es posible que consideraran que las obras de construcción en el área disputada estaban dentro de los límites de lo normal. Los indios, a su vez, ‘incentivados’ sin duda alguna por Washington, quieren ver las acciones chinas ‘como agresivas u ofensivas’. Nueva Delhi parece estar cada vez más preocupada por la creciente influencia china sobre los países de Asia del Sur. Aquí cabe recordar que en el caso de Bhután, la India tiene relaciones especiales con este país himalayo: los indios ‘garantizan’ su seguridad y se ocupan de sus relaciones exteriores. A lo largo de los últimos años, Bhután ha estado aumentando su independencia en sus lazos con los países extranjeros, lo que inquietó a Nueva Delhi. Sin embargo, el área de la competencia entre China y la India se ha extendido a otros países también: el gobierno chino ha aumentado la cooperación económica y técnico-militar con Bangladesh y Sri Lanka, enemigos acérrimos de la India. "El aumento de la competencia entre los dos países no coincide con los intereses de ninguno de ellos. Al incrementar su influencia en Asia del Sur, China no puede permitirse apartar a la India y de esta manera alentarla a estrechar lazos con Estados Unidos en el ámbito de defensa", enfatizó Kashin. Según el entrevistado, si el agravamiento de las relaciones pasa el punto de no retorno, China será capaz de debilitar las posiciones estratégicas de la India gracias a su Ejército potente, industria militar y el control sobre el Tíbet. En caso de que China emplace tropas extra en la frontera con la India en el Tíbet, en particular las unidades de las tropas de misiles, esto requerirá acciones de respuesta por parte de Nueva Delhi, que probablemente constituirán una carga económica considerable para los indios. E incluso esas medidas apenas podrán garantizar la seguridad del país. En dicha situación, tanto la India como China necesitan esforzarse para encontrar un punto de convergencia y salir de esta crisis, ya que esta pelea dañará tanto a la economía de China como a la de la India."Con el paso del tiempo todo esto puede acabar en un conflicto armado", concluyó Kashin. Además de la continua pelea fronteriza, hay otros asuntos que también están provocando divisiones entre ambos países. Los lazos cercanos que mantiene China con Pakistán, el viejo rival de India, con quien está desarrollando enormes proyectos de infraestructura, también ha sido una fuente de tensiones. Otro asunto "espinoso" es el Tíbet y todo lo vinculado a esta región histórica que volvió a ser parte de China en 1951, de la cual se había proclamado ‘independiente’ en 1912 aprovechando el caos y el desgobierno que se origino con la caída del Imperio de la dinastía Qing y que ahora es gobernada por Pekín como una región autónoma. Su autoproclamado ‘líder espiritual tibetano’, el Dalai lama - quien ha vivido en el exilio en la India desde 1959 - huyó de Lhasa luego de un fallido levantamiento organizado por los EE.UU. contra el régimen chino. Desde entonces, el Dalai Lama es rechazado por Pekín, que lo considera con justa razón como un títere de Washington y una amenaza para la estabilidad de la región. ¿Quién gana con un conflicto entre los dos gigantes del Asia? Obviamente EE.UU., los cuales sueñan con crear un enfrentamiento armado en la zona para ‘justificar’ su intervención en ‘defensa’ de la India. Para ello, ha estrechado sus vínculos militares con Nueva Delhi, participando en maniobras navales conjuntas junto con el Japón en la bahía de Bengala, las cuales han sido calificándolas “como un mensaje de advertencia a China” según indico The New York Times. Esta interpretación es un intento de tensar las relaciones entre Nueva Delhi y Pekín, opinó el experto militar Alexéi Leónkov, quien agregó que de esta manera solo busca echar más leña a un fuego que arde desde hace tiempo entre la India y China con respecto a la presencia en el mar del Sur de China. Estas maniobras navales, bautizadas como Malabar 2017, que se realizan en la bahía de Bengala, se vienen celebrando desde el año 1992. Originalmente, solo las armadas india y estadounidense participaban en estos simulacros, pero Japón se sumó a los ejercicios desde julio del 2014, todo ello como parte de un plan diseñado por Washington para ‘rodear’ a China, al cual considera un peligroso ‘enemigo’. Esta posición se ha intensificado mas aún cuando Pekín anuncio que estrechará sus vínculos con Moscú, para defenderse ‘mutuamente’ frente a cualquier agresión proveniente de ‘países hostiles’ en referencia directa a Washington y sus aliados de la OTAN. Un ejemplo de esa cooperación se dio hace poco en Koenigsberg (un enclave ruso en el Mar Báltico) donde por primera vez en la historia, la armada china participo junto con la rusa en unas maniobras navales que han llenado de preocupación a la Alianza Atlántica, por lo que no es una ‘coincidencia’ que los EE.UU. ‘aliente’ a la India para crearle problemas a los chinos y evitar que su alianza con los rusos se consolide. Menuda sorpresa se van a llevar si se atreven a ello (Al momento de escribir esta nota, la situación ha degenerado peligrosamente en la península coreana, por las amenazas proferidas de Donald Trump de responder “con fuego y una furia como el mundo nunca ha visto” a las provocaciones norcoreanas de querer atacar con misiles nucleares a los EE.UU. Vaya uno a saber en que acabara esto) :)

SONY XPERIA XZ1 COMPACT: Un mundo de posibilidades

Sony tiene preparados algunos regalos para lo que queda del año, y alguno de ellos podría desvelarse en la próxima IFA de Berlín. Entre los candidatos a dar la cara en breve está el Sony Xperia XZ1 (conocido inicialmente como Sony G8441) el cual debe suceder al XZ que ya conocimos hace algunos meses, y también la vuelta de uno de los compactos al catálogo de los japoneses. Como sabéis, desde hacia tiempo que se venia rumoreando sobre la existencia de un Sony Xperia XZ1 Compact y ahora un teléfono que cumple con los requisitos para serlo se ha pasado por Geekbench. Pero no contento con eso, sus características se corresponden a las de una filtración similar dada a conocer días atrás así que, salvo error o falsificación, podríamos estar ante el futuro smartphone de Sony. De lo que sabemos desde hace algunos días, podemos extraer varias características asociadas a este futurible Sony Xperia XZ1 Compact que hasta el momento era conocida como Sony G8441. De convertirse finalmente en el nuevo compacto del catálogo de Sony, este smartphone contaría con un panel con resolución HD y con un equipo de cámaras de 8 megapíxeles, una para la espalda y otra para el frontal. Anteriormente también se desvelaron algunos datos que ahora Geekbench confirma. Como la presencia de uno de los procesadores más buscados del momento, el Snapdragon 835 de ocho núcleos con GPU Adreno 540. El líder del catálogo de Qualcomm se haría acompañar de 4GB de RAM y de 32GB de almacenamiento interno, una cifra que podría ampliarse gracias a la presumible ranura para tarjetas microSD que aún no se ha desvelado. Sobre la pantalla nada sabe hasta el momento salvo su resolución aunque rumores previos han hablado de 4,6 pulgadas, una diagonal que concordaría con anteriores terminales de la línea Compact de Sony. Así, resultaría un teléfono más pequeño que los Xperia XA1 y Xperia L1, de los últimos en incorporare al catálogo del fabricante nipón. Por ahora quedamos a la espera de ir conociendo más datos sobre este supuesto Sony Xperia XZ1 Compact que bien podría presentarse en Alemania, durante la IFA, y acompañar al nuevo XZ1. En cuanto a su coste, el posible precio de salida sería de 648€, aproximadamente. Veremos qué ocurre en los próximos días ya que si la presentación está cerca, las filtraciones aumentarán su ritmo en muy poco tiempo :)

TELESCOPIO ESPACIAL JAMES WEBB: En busca del primer contacto

Montada sobre un andamio en medio de una bodega del Centro Espacial Goddard de la NASA, la enorme pupila dorada del Telescopio Espacial James Webb observa al ejército de técnicos que, como detectives forenses, se agolpan a su alrededor con linternas fluorescentes de luz ultravioleta. En efecto, luego de haber salido airoso de las pruebas más exigentes que pudieron concebir sus diseñadores para imitar aquellas que realmente va a sufrir durante su despegue, fue preciso buscar hasta la más mínima imperfección que pueda haberse formado en su resplandeciente superficie segmentada. No en vano, el telescopio James Webb, de tres y medio pisos de altura y nueve mil millones de dólares, es la misión científica más grande, compleja y cara jamás intentada por la agencia espacial. Como dijo Eric Smith, director del proyecto: “Para hacerlo realidad, sabíamos que teníamos que inventar como 10 tecnologías nuevas”.Ver más lejos, ver más en el pasado, ver con más resolución: las expectativas de los astrónomos son enormes, pues esperan responder muchas preguntas sobre el funcionamiento del universo. El Webb será 100 veces más sensible que el Hubble y permitirá a los científicos dar un vistazo a la infancia del universo, cuando la primera generación de estrellas y galaxias comenzaba a formarse tras el ‘big bang’. Según la potencia del telescopio, las podremos ver en distintas etapas de crecimiento. Gracias al Hubble, los astrónomos han logrado estudiar galaxias adultas, adolescentes y niñas. Con el James Webb podremos verlas gatear y hasta salir de la cuna. Pero, además, el nuevo instrumento permitirá analizar las señales químicas en las atmósferas de lejanos planetas en otros sistemas solares y quizás hasta detecte señales de vida en ellos. Como sabéis, el James Webb está optimizado para ver en el infrarrojo, porque la luz visible que proviene de los objetos más distantes se estira tanto - dada la expansión del universo - que en el momento en que nos llega, ya ha pasado a formar parte de esa región del espectro electromagnético. Muchas señales químicas en las atmósferas exoplanetarias también se revelan a sí mismas en la longitud de onda infrarroja, que es precisamente la que queda bloqueada por la atmósfera terrestre. Para capturar esa luz, los ingenieros de la NASA han tenido que superar toda clase de obstáculos. El primero de ellos es el calor: para evitar que el resplandor infrarrojo producido por el telescopio mismo ahogue las delicadas señales astronómicas, el Webb deberá operar a –233 °C. Eso ha exigido el diseño de instrumentos totalmente nuevos. El tamaño y el peso son retos adicionales: un espejo de 6,5 metros nunca cabría dentro de la cofia de ningún cohete, por lo que había que hacer uno plegable. El escudo protector contra el sol también tendría que ser colapsable, y hecho de una membrana superdelgada y ligera. Y la montura del telescopio debería ser absolutamente rígida, pero lo suficientemente ligera para que el peso de todo el observatorio espacial no sobrepasara las seis toneladas; un peso pluma, comparado con los leviatanes de los telescopios terrestres. El espejo principal es alucinante. El del Hubble era una sola pieza de vidrio, pero el Webb es segmentado, como el ojo de una mosca, diseño que se ve en los grandes observatorios en tierra. Una vez en el espacio, los segmentos tendrán que ser controlados con precisión nanométrica para que formen una única superficie con 25 metros cuadrados de capacidad recolectora y perfecto enfoque de la luz. Cada hexágono está asentado sobre seis motorcillos actuadores que controlan su orientación, más uno en el centro, que ajusta su curvatura con una precisión de 1/10.000 del grosor de un cabello. El problema del peso de los espejos se resolvió usando el metal berilio, que es ligero como el algodón y que se comporta predeciblemente bajo extremos de frío y calor. Pero eso no es tan fácil como suena porque cada hexágono tuvo que ser pulido hasta darle una forma deliberadamente incorrecta a temperatura ambiente, para que a los –233 °C se curvara como toca. Eso implicó acogerse a un meticuloso proceso de pulir, enfriar, medir, calentar, volver a pulir y volver a enfriar cada trozo, antes de cubrirlo con su capa de oro de 100 nanómetros de espesor, aplicada al vacío con una lluvia de vapor de ese metal. De hecho, para cubrir la superficie completa del espejo principal solo se usaron 48 gramos de oro. Este metal es crucial para reflejar la radiación infrarroja. Una vez en el espacio, el telescopio se desplegará como un enorme origami mecánico. Dos paneles con los segmentos del espejo principal se abrirán como puertas y seguidamente se levantará el trípode que sostiene al espejo secundario, de 0,74 centímetros, también dorado. Al mismo tiempo se desenrollará la que para Smith es la parte más arriesgada porque nunca se ha ensayado antes en el espacio: una estructura que protegerá al telescopio del calor del sol, compuesta de cinco capas de película de Kapton (parecido al plástico para empacar comida) cubiertas de aluminio y silicona eléctricamente conducente para repeler tanto calor como sea posible. “Nos estaremos mordiendo las uñas desde que el escudo solar es enrollado dentro de la cofia del cohete hasta que quede tensamente desplegado bajo la armazón del telescopio una vez en el espacio”, dice John Mather, uno de los directores científicos del proyecto. De ahí las pruebas extremas que han estado recibiendo rigurosamente todos los componentes del telescopio, y que incluyeron ir a parar dentro de lo que parece una olla de presión gigante. Durante días fueron mantenidos a –250 °C y bañados en luz infrarroja, sacudidos vigorosamente y bombardeados con vibraciones de 150 decibeles lanzadas por altoparlantes monstruosos; esta última, una prueba con el fantástico nombre de Severe Sound Test. Al principio, los problemas no se hicieron esperar. Los abruptos cambios de calor a frío causaron rajaduras en el emparedado de capas de semiconductores que componen los detectores infrarrojos. También se fue al traste la configuración del microdisparador del espectrógrafo del infrarrojo cercano. El dispositivo es altamente delicado: una superficie del tamaño de una tarjeta de presentación en la que caben 250.000 membranas diminutas que el instrumento abre selectivamente para tomar la imagen de cientos de galaxias al mismo tiempo en una sola fotografía (eso es algo nuevo). Pero el aullido ensordecedor dentro de la cámara trabó algunas de las membranas, y el diseño volvió a la mesa de trabajo. Asumiendo que de aquí en adelante no surjan problemas graves, en algún momento del año entrante se hará la prueba completa de la mecánica de despliegue de todo el sistema, un ballet que será espectacular para observar. Entonces, el James Webb será demasiado grande para caber en los aviones, por lo que hará su viaje final por barco, bajando por la costa de California, cruzando el canal de Panamá y bordeando a Suramérica hasta llegar a la Guyana Francesa. Allí, en el centro de lanzamiento europeo de Kourou, el JWST dejará la Tierra para siempre. El viaje hasta el punto Lagrange 2, a millón y medio de millas de distancia, tomará 29 días. Una vez que llegue a su destino y entre en funcionamiento, es difícil imaginar lo que va a descubrir :)
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