Pretender ganar una elecciones de la forma tan sucia en que ésta se viene desarrollando, expresa la condición “moral” de esos oscuros sectores que apoyan a Lourdes Flores y de ella misma. La mayoría de las conductas y acciones de la infame campaña de demolición contra Susana Villarán constituyen formas delictivas claramente identificadas en el Código Penal: calumnia, injuria y difamación. Hemos visto que desde directores de inmundos pasquines de alquiler hasta asesores del equipo de campaña, al cometer estas infracciones se convierten en delincuentes y como tal deberían ser juzgados y castigados. Lo más seguro es que lamentablemente no les pasara nada pero eso no les quita su responsabilidad. La cifra negra - es decir los delitos que nunca se descubren o juzgan - es un porcentaje elevado de todos los actos delictivos cometidos en una corrupta sociedad en complicidad con Lourdes Flores cuyo desequilibrio en el debate permitió que todo el país oiga de su sucia boca - la misma que nos mando a todos al poto - solo calumnias, injurias y difamaciones sin sentido contra Susana Villarán. Queda claro que la política permite excesos, pero no delitos. La naturaleza del equipo mafioso de Flores Nano, su desesperación y sus voceros en los medios, no tienen nada que envidiar al montesinismo de los cuales son fieles discípulos. Pero estos aún son peores, porque se escudan en una “decencia” que ellos no albergan ni por error. Se ha demostrado hasta el cansancio que César Cataño es un narcotraficante ya que fue capturado con toneladas de pasta hace dos décadas. Tras la sospechosa desaparición de su expediente, escandalosamente fue dejado en libertad y siguió con lo suyo creando empresas de fachada para lavar el dinero sucio. Y es allí donde entra Lourdes Flores como su empleada y a quien durante 10 años - nada menos - pagó la suma de un millón de dólares en “asesoría” a sabiendas de su turbio pasado. ¿Y así tiene cara de proclamarse “decente”? Lourdes no es una demócrata, nunca lo fue; ella es una careta, una risa forzada que sale de su boca.Si alguna vez fue natural, esos tiempos la dejaron y prefirió negociar con la mafia criminal aprofujimorista el dinero de todos los limeños para acordar construcciones siendo sólo una candidata. La exaltación de la derecha que nunca gana las elecciones pero ejerce el poder, es una radiografía de cómo se maneja el país. Si ahora lo vemos públicamente, es fácil imaginar cómo se procesan las decisiones en ministerios y otros niveles de gobierno en los que el pensamiento único, como es obvio, domina la acción gubernativa.¿Qué distingue entonces a estos mafiosos de la derecha frente a los grupos fundamentalistas, “radicales y terroristas” a los que señalan con el dedo? Pues no mucho, y me animaría a decir que casi nada, que los unos son la continuidad de los otros, que la cúpula de Sendero es la foto en negativo de asesores y políticos que deciden meter bala, metralla y bombas a una protesta pacifica. El terror y el fraude es el método elegido para lograr sus propósitos porque el fraude no sólo es cambiar los votos o las actas como saben hacer y recomiendan con insistencia los “asesores” de Lourdes para este domingo, sino que se conforma desde una prédica abyecta que busca justamente impedir la libre voluntad de la gente expresada en el voto. Es así como llegamos al 3 de octubre, con una derecha que no tiene ningún recurso más que el terrorismo mediático (entendido como las acciones para generar terror en la población con fines políticos). Un terrorismo sin bombas, pero sí con conjuras evidentes, en las que participa protagónicamente El Comercio y sus satélites, sin poder conservar ya las formas que hasta ayer hipócritamente guardaban, con una sarta de pseudoperiodistas que se venden al mejor postor: patéticos… hediondos… canallescos…amorales… todo por el dinero. Primero indignación, después rechazo, luego risa, pena y finalmente vergüenza ajena produce ver a esta derecha mil veces fracasada y sus asalariados, confabulando en su caverna, aliada de Sendero Luminoso porque lo revive,bruta y lacerada,incapaz de proponer otra interpretación de la realidad que no se la continuidad del miedo.Pero esos tiempos ya fueron, y cada vez está más cerca la posibilidad real de que los recursos que por 30 años le han dado resultado para torcer la voluntad de la gente, queden sin potencia, porque como dice el refrán, no hay mal que dure cien años. Vayan poniendo el cronometro en cuenta regresiva para cuando este fundamentalismo les rebote en el espejo y deban rendir cuentas ante la justicia porque para ellos no habrá olvido ni perdón (al momento de terminar esta nota me entero de la última de Lourdes Flores, afirmando que tiene “dignidad”… pero ¿como puede tenerlo si esta íntimamente ligada al narcotráfico.Es para descojonarse) :)
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