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miércoles, 7 de enero de 2026

EE.UU.: Nadie está a salvo

Tras cinco meses - en realidad, dos décadas y media - de preparativos cada vez más intensos mediante una guerra diplomática, económica y clandestina cada vez mayor, Estados Unidos finalmente ha ejecutado un operativo para un cambio de régimen en Venezuela. El ataque final, centrado en la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en la capital, Caracas, fue breve. Pero la campaña ciertamente no ha sido incruenta. Si bien sabemos poco sobre lo que sucedió exactamente en el terreno, los ataques de Washington contra barcos de contrabando en el mar, que sirvieron como núcleo de la andanada de propaganda preparatoria del ataque, ya han causado más de 100 víctimas. Luego, lo que funcionarios estadounidenses han llamado un "ataque a gran escala" contra Venezuela en la madrugada del 3 de enero tuvo como blanco no solo a Caracas, sino a varios puntos del país. Por alguna razón, la resistencia a esta operación "oscura y mortal" (en palabras del presidente Donald Trump) fue prácticamente nula, dejando en ridículo al ejército venezolano ante el mundo. Sin embargo, en vista del largo y visible aumento de tropas, así como de la campaña de guerra psicológica que precedió a estas incursiones nocturnas, es difícil creer que fueran una sorpresa. La traición, la subversión y los acuerdos secretos y turbios bien podrían haber influido. Si bien estos asuntos probablemente permanecerán turbios por un tiempo, o para siempre, otros aspectos más importantes del operativo estadounidense de Venezuela son inequívocamente claros: es absoluta e irremediablemente ilegal, una violación masiva y abierta de la prohibición de las guerras de agresión establecida en la Carta de las Naciones Unidas. Incluso algunos de los vasallos atlantistas más leales de Estados Unidos en Europa tienen que admitirlo, como, por ejemplo, en un reciente artículo de opinión publicado en el periódico alemán Die Zeit. Los pretextos de Washington son, como suele ser, insultos endebles para cualquiera con dos dedos de frente. Venezuela y Maduro no contribuyen en nada significativo, si es que contribuyen en algo, a los propios e incesantes problemas de drogas de Estados Unidos, ni con la cocaína ni con el fentanilo. Pero la elección fraudulenta de Maduro en el 2024 fue el motivo que dio origen a su caída. Sin embargo, el punto decisivo y concluyente es que estos asuntos deben abordarse dentro de un país soberano y nunca pueden justificar una intervención militar externa. Con Trump desatado y que se cree omnipotente ¿Quién será el siguiente? ¿Groenlandia? ¿Canadá? ¿U otros países latinoamericanos como Colombia, Méjico, Nicaragua y Cuba, regidos por narcodictaduras? Cualquiera de ellos puede ser el próximo. Las divagaciones extrañas, también escuchadas recientemente, sobre Irán y Venezuela también son pretextos. Pero indirectamente apuntan a algunas verdades reales. Maduro ha sido castigado por atreverse a defender abiertamente a las víctimas palestinas del genocidio que Israel y Estados Unidos están cometiendo conjuntamente en Gaza. Y los políticos sionistas, siempre los abusadores absolutos - a la vez que hipócritamente se las dan de ‘victimas’ acusando de antisemitas a quienes condenan sus aberrantes crímenes - ya han aprovechado el ataque de Trump a Venezuela para amenazar a Irán con un ataque similar. Trump, por su parte, se ha esforzado por contextualizar su ataque con el asesinato del general iraní Qassem Soleimani y el ataque igualmente criminal contra Irán durante la "Operación Martillo de Medianoche ". No es difícil comprender las verdaderas razones de la arremetida estadounidense contra Venezuela – solo un necio puede negarlo - en parte porque funcionarios estadounidenses, incluido el propio Trump, las han mencionado abiertamente. Venezuela posee las mayores reservas nacionales de petróleo del mundo y, además, importantes yacimientos de oro, tierras raras y otras materias primas. Trump ha afirmado que muchas de estas riquezas “pertenecen a Estados Unidos y sus empresas” (y lo mismo le ocurre a él, por cierto) y ha prometido reconquistarlas, “porque se las habían robado” ... lo que ya está haciendo. La codicia, simple y llanamente, es el principal motor de esta sucia guerra relámpago contra una víctima militarmente indefensa de facto. Como el propio Trump ha admitido, se trata de una enorme cantidad de riqueza. Pero la codicia no lo es todo. También hay factores geopolíticos. Al igual que la reciente interferencia electoral de Washington en Argentina y Honduras, la presión constante sobre Brasil (que actualmente cede un poco, pero quién sabe por cuánto tiempo), Colombia (a la que Trump amenaza con un destino similar al de Venezuela), Méjico, Nicaragua y Cuba. Si a esto le sumamos el indulto descarado de un auténtico capo de la droga y político hondureño, el ataque a Venezuela también es una aplicación de lo que se ha denominado la "Doctrina Donroe". El significado de esta última es, en esencia, simple: es la vieja y perversa Doctrina Monroe - que se remonta a más de 200 años -, pero aún peor. Marco Rubio, antiguo detractor de Trump y ahora consejero y ejecutor obsequioso (como Secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional, una combinación no vista desde los días nefastos del judío Henry Kissinger, el monstruoso criminal de guerra), se aseguró de subrayar la amenaza contra Cuba en particular. Al margen de Trump, la política exterior estadounidense está en manos de un hombre absolutamente despiadado con intereses personales en el Caribe y Latinoamérica en general, y con la ambición de ser el sucesor de Trump como presidente. Como se acaba de explicar en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU., Washington prestará especial atención ‘a sus sufridos vecinos y víctimas del sur’. Un "Corolario Trump", que evoca deliberadamente el viejo "corolario imperialista" del presidente Theodore Roosevelt, busca consolidar la dominación estadounidense por todos los medios y asegurar aún más el "patio trasero" del imperio estadounidense instalando y apuntalando títeres y reprimiendo a quienes se le oponen. Por último, pero no menos importante, Estados Unidos intensificará la vieja política de privar a los países latinoamericanos de su propia política exterior - otro elemento esencial de la soberanía - al castigarlos por forjar relaciones con "foráneos", sobre todo ahora con China, que ha realizado grandes inversiones en la zona, pero también con Rusia. Ese fue uno de los muchos "pecados" de Venezuela, y nadie en la región habrá pasado por alto la cruel lección que Washington acaba de impartir. Trump no puede imaginar el fracaso. Ha declarado que «el dominio estadounidense en el hemisferio occidental jamás volverá a ser cuestionado. No ocurrirá». Pero, obviamente, en realidad, el fracaso es una posibilidad real tanto para él como para otros mortales arrogantes. A largo o corto plazo, su violenta estrategia hiperimperialista bien podría fracasar. Incluso podría provocar una reacción devastadora. Sin embargo, como suele ocurrir con Estados Unidos, sus fiascos también dejan a sus víctimas en la ruina. Mientras tanto, incluso el confiable promotor del imperialismo estadounidense, Hal Brands, ha advertido que los métodos de Trump podrían ser contraproducentes y sentar un precedente, por ejemplo, en la decisión futura de China sobre su relación con Taiwán. La comparación es profundamente errónea, demagógicamente, ya que Beijing tiene un derecho plausible sobre Taiwán - que se separó de China bajo “el amparo estadounidense” en 1949 - mientras que Washington no tiene ninguno sobre Venezuela ni sobre la captura de Maduro y su esposa, como Brands intenta vergonzosamente simular. Y, para ser sinceros, aunque Brands no se haya dado cuenta desde su silla de Henry Kissinger, Estados Unidos lleva mucho tiempo sentando precedentes por violar todas las leyes, todas las normas y todas las normas morales básicas, como al coperpetrar el Genocidio de Gaza con Israel. Pero la embestida contra Venezuela añade otra faceta a la anarquía estadounidense. Irónicamente, algunos aspirantes a amigos de Washington jamás comprenderán el absoluto egoísmo e inmoralidad de la política estadounidense. Dos figuras tan cómicamente inadaptadas son el colaboracionista Vladimir Zelenski, de Ucrania, y la cuestionada María Corina Machado, de Venezuela. Zelensky solía publicar sobre "detectar" agentes rusos en Venezuela, tratando de congraciarse haciendo una contribución personal al asedio estadounidense del país. A estas alturas, como un "cliente" escandaloso y cada vez más inútil, bien podría ser un objetivo del cambio de régimen estadounidense. Machado, quien se ha desvivido indecentemente para impresionar a los estadounidenses sobre lo dispuesta que está a obedecerlos y vender su país y sus recursos, acaba de ser descartada como un felpudo usado por Trump. En su triunfalista conferencia de prensa, el presidente estadounidense la mencionó de pasada, como alguien que no tiene lo que se necesita para liderar Venezuela. Hasta ahí llegaron los salarios de traición y adulación. Deja de lanzar, María, te acaban de despedir. Jolani pasó el corte de subordinada, tú no. Irónicamente, la recepción del Premio Nobel de la Paz por parte de Machado podría haberle perjudicado al final. Trump es un hombre vengativo, y es cierto que sintió que el premio debería haber sido para él. Y, en cierto modo, tiene razón. Si bien no lo merece en absoluto, no se puede negar que Machado lo merecía más. El Premio Nobel de la Paz ha sido durante mucho tiempo una broma pesada, como esa vez que se la dieron sin merecerlo al Criminal de Guerra y Califa de ISIS, el musulmán encubierto Barack Hussein Obama. Pero su uso como parte de una campaña de preparación para una invasión sigue siendo particularmente atroz. Es hora de acabar con esta vergonzosa farsa. En general, la conferencia de prensa del presidente estadounidense fue una auténtica actuación de Trump, con su habitual grandilocuencia a flor de piel. Atribuyéndose el mérito del "espectacular" asalto a Venezuela, lo elogió como "una de las demostraciones más impresionantes, efectivas y poderosas del poderío y la competencia militar estadounidense", una hazaña sin parangón “desde la Segunda Guerra Mundial” (?). Trump estaba demasiado ocupado fanfarroneando como para darse cuenta de que sus propias revelaciones sobre la operación implicaban un escenario menos heroico: se empleó una fuerza estadounidense "abrumadora" y no se perdió ni un solo de sus soldados ni siquiera "piezas de equipo"... liquidando a su vez a decenas de soldados venezolanos y mercenarios cubanos durante el asalto al bunker de Maduro. Fuera lo que fuese, no fue una gran batalla, ni justa. El presidente estadounidense confirmó prácticamente lo que ya sabemos: Estados Unidos quiere prácticamente todo lo de Venezuela, pero el petróleo encabeza la lista de deseos. Washington cree que debe "gobernar" el país hasta que se pueda diseñar una "transición de liderazgo", es decir, la instauración de un régimen títere, obviamente, que siga al pie de la letra todas sus órdenes. En otras palabras, una aplicación directa de la ley del más fuerte, con mínimas palabrerías retóricas sobre cómo los venezolanos comunes se beneficiarán y "también serán atendidos" ¿Y la libertad y la democracia prometida para Venezuela? Eso para él no es importante, lo único que le interesa es el petróleo. Por eso ha permitido que, tras la captura de Maduro, la camarilla chavista continue en el poder, con la condición “que siga obedientemente sus órdenes” y coloque todos los yacimientos petroleros bajo su control inmediato... o que se atengan a las consecuencias. Si esto suena involuntariamente ominoso, es porque lo es. Y todo ello bajo la sombra de la misma armada estadounidense que acaba de asaltar el país y está lista para volver a hacerlo cuando Washington lo desee. A su manera, la conferencia de prensa del presidente sí reflejó algo importante sobre esta guerra. A saber, cuán extrañamente normal se ha vuelto lo absolutamente anómalo. Lo que Washington acaba de hacer es un horror de criminalidad, avaricia y arrogancia. Pero también es lo que cabía esperar. Lo mismo ocurre con las reacciones ridículamente hipócritas de sus vasallos de la OTAN y la UE, quienes creen que lo mejor que pueden hacer es "observar". ¡Mucha suerte con eso! Porque cuando sea el turno de Groenlandia, de seguro no se atreverán a hacerle frente. En un mundo más normal, aunque lejos de ser perfecto, todos comprenderían finalmente que el estado al margen de la ley más peligroso del mundo, con diferencia, es Estados Unidos. Esto es cierto, ya sea medido en capacidad o en su absoluta locura moral, corrupción y brutalidad. En un mundo más normal, incluso los peores antagonistas encontrarían la manera de cooperar para contener y disuadir a este monstruo geopolítico a toda velocidad donde nadie está a salvo de su voracidad. Pero, por ahora, ese mundo aún no está surgiendo. La multipolaridad por sí sola no será suficiente.

VÍA LÁCTEA: Explorando lo desconocido

El 15 de enero del 2025, la sonda Gaia tomó su última imagen. Posteriormente, realizó una última ronda de pruebas de ingeniería, encendió sus propulsores para dejar atrás la Tierra y entró en órbita alrededor del Sol, apagándose finalmente el 27 de marzo. De esta manera, tras más de una década en funcionamiento, 3 billones de observaciones y 2 mil millones de estrellas observadas, Gaia se ha ganado su jubilación. Lanzada por la Agencia Espacial Europea (ESA) en el2013, su objetivo era mapear mil millones de estrellas, y lo logró. La elaboración del mapa de la ubicación y el movimiento de estas estrellas ofrece una imagen de toda nuestra galaxia, incluyendo la materia oscura, cuya influencia gravitacional ejerce una sutil atracción sobre las estrellas. En el proceso, Gaia descubrió enanas marrones, exoplanetas y cuásares. Observando hasta la magnitud 20, Gaia también observó estrellas en las galaxias satélite de la Vía Láctea, las pequeñas ciudades estelares que orbitan justo fuera de la nuestra, para revelar cómo interactúan con nuestra galaxia ahora y en el pasado lejano. Aunque las observaciones de Gaia están completas, los científicos aún están analizando los cientos de terabytes de información enviada desde el espacio. Los datos de Gaia se están publicando por etapas, como es habitual en la mayoría de los estudios a gran escala y de larga duración. Sin embargo, los datos ya están demostrando ser sumamente útiles, aportando información a la ciencia de exoplanetas, agujeros negros y más. Hasta la fecha, el estudio ha revelado nueva información sobre las antiguas colisiones que esculpieron la Vía Láctea, ha perfeccionado nuestra visión de su forma actual, ha descubierto un exoplaneta y, potencialmente, ha revelado el agujero negro central en una galaxia vecina. Y esto solo con los primeros tres años de datos. Seguramente habrá más descubrimientos. Es indudable que la misión Gaia aportará nuevos descubrimientos durante años, probablemente décadas. Pero sus logros hasta la fecha ya han ampliado nuestra comprensión de la Vía Láctea, tanto del pasado como del presente. Cabe precisar que la sonda espacial Gaia fue responsable de obtener las mediciones más precisas jamás realizadas de las posiciones, distancias y movimientos de más de mil millones de estrellas. Este catálogo debía ser el resultado de Hipparcos, una sonda lanzada en 1989 con una misión similar. Este satélite produjo datos de alta precisión para unas 118.000 estrellas y datos de menor precisión para 2,5 millones. Gaia superó a su predecesora por mil veces, al tiempo que realizaba mediciones 200 veces más precisas. Gaia se concibió como parte de la campaña Horizonte 2000+ de la ESA, una guía de desarrollo a largo plazo similar al Estudio Decenal utilizado por las agencias estadounidenses de investigación espacial. Propuesta inicialmente en 1993, Gaia se confirmó oficialmente en el año 2000. Construida por varios socios europeos, la nave espacial Gaia se completó en junio del 2013. Originalmente programada para su lanzamiento en noviembre de ese año, la misión se retrasó brevemente cuando los funcionarios de la ESA decidieron reemplazar dos transpondedores defectuosos en otra nave espacial que ya estaba en órbita. Gaia finalmente se lanzó sin problemas desde Korou, Guayana Francesa, a bordo de un cohete Ariane y la etapa superior Fregat el 19 de diciembre del 2013. La nave pasó cuatro días en una órbita temporal cerca de la Tierra para desplegar su parasol y someterse a pruebas antes de lanzarse en un crucero de 30 días hasta el punto Lagrange 2 (L2) de 930,000 millas (1.5 millones de kilómetros) de distancia entre la Tierra y el Sol, un destino orbital común para telescopios que requieren vistas excepcionalmente frías y oscuras del espacio. Gaia luego pasaría su vida en una órbita de 180 días alrededor de este punto. El telescopio vio su primera luz una semana antes de llegar a su destino final, fotografiando aproximadamente 18,000 estrellas en el transcurso de tres horas el 8 de enero del 2014. Gaia llevaba dos telescopios gemelos, cada uno con un espejo primario de aproximadamente 7,5 pies cuadrados (0,7 metros cuadrados); a modo de comparación, el espejo del telescopio espacial James Webb cubre unos 270 pies cuadrados (25 m² ) . Pero Gaia tenía un total de 10 espejos, que reflejaban la luz de un lado a otro en un camino de 115 pies (35 m) de largo para enfocar la luz en sus sensibles detectores, alimentando tres instrumentos. Un aspecto a menudo sorprendente de la astronomía es la extraordinaria dificultad de medir la distancia de los objetos en el espacio. De hecho, solo existe un método directo, llamado paralaje, que mide el cambio aparente en la posición de un objeto cercano en comparación con uno más distante, que parece fijo. Gaia obtuvo mediciones de paralaje de mil millones de objetos, aproximadamente el 99 % de los cuales nunca antes se habían medido con precisión. Gran parte de la misión se centró en comprender mejor nuestra galaxia, la Vía Láctea. Resulta curioso que, si bien los astrónomos pueden observar miles de galaxias cercanas, cartografiando sus estrellas, líneas de polvo, ondulaciones y protuberancias, produciendo imágenes impresionantes, no podamos tomar una simple fotografía de nuestra propia galaxia. Pero al obtener mediciones precisas de distancia y posición de miles de millones de objetos, Gaia puede construir un mapa más claro que nunca, construyendo la imagen desde dentro. De los 2 mil millones de estrellas que Gaia observó, la gran mayoría se encontraban dentro de la Vía Láctea. Al medir sus posiciones y distancias, los astrónomos pueden desarrollar un mapa más detallado y preciso de nuestra galaxia. Y al cartografiar los movimientos estelares, pueden comprender no solo el panorama general, sino también los pequeños remolinos, corrientes y cúmulos de estrellas que se mueven dentro del gran río de la Vía Láctea. Por ejemplo, los astrónomos saben desde hace años que la espiral de la Vía Láctea no es plana, sino que está deformada, con una distintiva curvatura. Gaia no solo pudo medir mejor la forma de esa deformación, sino también cómo oscila con el tiempo. Los datos de Gaia mostraron a los astrónomos que la deformación oscila relativamente rápido, con un período inferior a 700 millones de años. Esto sugiere que algo drástico, como una colisión con otra galaxia, la causó, a diferencia de una protuberancia en el halo de materia oscura de nuestra galaxia, por ejemplo, que crearía una deformación con una oscilación más lenta. La causa más obvia es la galaxia enana esferoidal de Sagitario, que probablemente ha colisionado con la Vía Láctea varias veces en el pasado mientras ambas se fusionan lentamente en una sola. Desde la ubicación de nuestro planeta dentro de la Vía Láctea, no podemos volar fuera de la galaxia para observar su aspecto. Sin embargo, al medir la posición de miles de millones de estrellas, Gaia ha producido los mapas más precisos de la Vía Láctea hasta la fecha, lo que permite a los astrónomos comprender mejor su tamaño, forma y estructura detallada. Ahora sabemos que la Vía Láctea es una espiral barrada con múltiples brazos, y que su disco no es plano, sino deformado, con un borde curvado sobre el centro y el otro hacia abajo. Pero Gaia también dedicó tiempo a observar las inmediaciones de la Vía Láctea, especialmente a nuestra vecina cercana y conocida por los observadores del hemisferio sur, la galaxia enana conocida como la Gran Nube de Magallanes (GMM), la cual es aproximadamente un 10 % más masiva de lo que los astrónomos creían. La publicación de datos más reciente, la 3.ª, se realizó en el 2022; se esperan dos más, este año y alrededor del 2030. La publicación del 2026 abarcará cinco años y medio de datos. Además de este período más amplio, el equipo de Gaia ha mejorado la calibración de los instrumentos y los algoritmos de procesamiento de los datos, lo que significa que el próximo lote de datos será aún más limpio y preciso. Asimismo, incluirá un amplio catálogo de candidatos a exoplanetas, algo que se ha esperado con ansias. Cuando se lanzó Gaia, los astrónomos predijeron que el telescopio podría encontrar hasta 21 000 exoplanetas durante cinco años de observaciones. Hasta ahora, el recuento total de exoplanetas a lo largo de la historia asciende a poco más de 6000, por lo que un salto tan grande revolucionaría el campo. Tras 10 años y medio de observaciones, los astrónomos predicen un hallazgo de unos 70.000 exoplanetas, así como una precisión excepcional en el mapeo general de las estrellas en nuestra galaxia. Por último, esta publicación de datos no se producirá hasta al menos finales de la década, alrededor del 2030 aproximadamente. La larga espera se debe a la enorme cantidad de datos sin procesar: aproximadamente un petabyte o un millón de gigabytes en el conjunto completo. Todos esos datos requieren un procesamiento inmenso para desentrañar los minúsculos desplazamientos de las estrellas en el cielo y distinguirlos de cualquier ruido espacial o del propio telescopio. Es un proceso excelente, pero la espera merecerá la pena ¿No os parece?

miércoles, 31 de diciembre de 2025

GAZA: Un deseo imposible

El pasado 16 de diciembre en Doha, a puerta cerrada y sin la habitual fanfarria diplomática, Estados Unidos, a través del CENTCOM, convocó a representantes de unos 45 estados árabes, musulmanes y occidentales para debatir lo que el lenguaje oficial traduce insulsamente como una Fuerza Internacional de Estabilización (FSI) para Gaza, pero que en la práctica es un intento de definir quién asumirá la responsabilidad del explosivo "día después de mañana" en Oriente Medio, y cómo. Israel no fue invitado ni participó en las conversaciones, un detalle que en sí mismo se convirtió en una declaración política, aunque formalmente pueda atribuirse a la necesidad de un "ambiente de trabajo" y confidencialidad. La agenda era eminentemente práctica: la estructura de la futura misión, las normas sobre el uso de la fuerza, la política de armamento, las zonas de despliegue, los centros de entrenamiento y el alcance de la autoridad sobre el terreno. En otras palabras, no se trataba de una conversación sobre principios y lemas, sino de los asuntos que soldados y abogados suelen resolver: quién responde ante quién, qué constituye una amenaza, cuándo se permite disparar, cómo se previenen los incidentes y quién asume la responsabilidad si, a pesar de todo, ocurren. Es precisamente este marco técnico el que conlleva el significado político: una vez que las partes discuten no sobre una «paz» abstracta, sino sobre las normas para el uso de la fuerza, aceptan implícitamente que las fuerzas pueden desplegarse efectivamente y que las condiciones sobre el terreno serán más severas que cualquier declaración. Sin embargo, el verdadero meollo del asunto no reside en la palabra «estabilización», sino en lo que se entiende por estabilización. Según algunos informes, una de las principales líneas divisorias se encuentra en la cuestión del mandato. ¿Serviría esta fuerza simplemente como un amortiguador, facilitando la logística humanitaria y manteniendo la seguridad básica, o tendría que limitarse a la tarea políticamente enmarcada como el desarme de Hamás? Al mismo tiempo, la cobertura mediática sugirió que el concepto de las Fuerzas de Seguridad Interior (FSI) no contempla librar una guerra directa contra Hamás, lo que crea de inmediato el clásico dilema de las operaciones de mantenimiento de la paz: se espera que la misión imponga el orden, pero no se le otorga ni la autorización política ni el modelo militar para enfrentarse a un actor armado organizado decidido a desafiar ese orden. Igualmente, reveladora es la disputa sobre la geografía de la responsabilidad. Se informó que muchos posibles contribuyentes están mucho más dispuestos a discutir una presencia en zonas bajo control israelí que en distritos donde la influencia de Hamás persiste o podría reconstituirse rápidamente. En esencia, se trata de un debate sobre dónde termina la «estabilización» y dónde comienza el verdadero riesgo de combate, un riesgo que ni los parlamentos, ni la opinión pública, ni los líderes militares de los países participantes están dispuestos a asumir. El elenco de participantes también lo dice todo. Entre los involucrados se mencionan públicamente Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Indonesia, así como estados europeos como el Reino Unido, Francia e Italia, e incluso Azerbaiyán. Pero con un formato cerrado, la pregunta decisiva no es quién estuvo en la mesa, sino quién está dispuesto a firmar compromisos concretos. Y aquí salen a la luz las realidades que la redacción diplomática suele ocultar. Muchos estados están dispuestos a financiar, entrenar y proporcionar logística e infraestructura, mientras que se muestran reacios a hablar sobre el despliegue de sus propias tropas. En cualquier misión de este tipo, el componente más costoso no es el equipo ni el papeleo del personal, sino el costo político de las primeras bajas, la responsabilidad por el uso de la fuerza y el riesgo de convertirse en rehén de la escalada de otra persona. Una subtrama aparte fue Turquía; más precisamente, su ausencia. Los informes sugerían que no fue invitada y que la parte israelí se oponía rotundamente a la idea misma de una presencia militar turca en Gaza. Esto va más allá de una disputa bilateral: la inclusión o exclusión de Turquía cambia la fisonomía política de cualquier posible misión. Para algunos Estados árabes y musulmanes, la participación turca podría reforzar la legitimidad de la operación y el sentido de pertenencia desde dentro; para Israel, podría aumentar la imprevisibilidad y el riesgo de politización. Los rumores de que Turquía podría haber intentado influir en las decisiones de los participantes individuales, incluso instándolos a no participar, subrayan cómo este proceso se interpreta como una lucha por la futura arquitectura de influencia, no simplemente como una cuestión de seguridad y corredores humanitarios. Todo este "borrador" en Doha no se llevó a cabo en el vacío. Reuters vinculó previamente la posible misión a un plan de asentamiento más amplio, cuyos elementos, según se informa, incluían acuerdos de gobernanza de transición, una reducción/retirada de la presencia israelí y el desarme de Hamás en una etapa posterior. Según informes, una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU del 17 de noviembre también proporciona un marco político y legal adicional, que menciona mecanismos para preparar la formación de una fuerza de estabilización y una estructura internacional asociada. En otras palabras, Washington intenta construir la arquitectura de una manera que no parezca una "iniciativa estadounidense de imposición de la paz", sino un proyecto multilateral con autorización internacional y responsabilidad distribuida. Pero es precisamente en la distribución de responsabilidades donde reside la principal dificultad: ¿Quién será responsable del orden cuando este sea impugnado? ¿Quién actuará como árbitro en una situación en la que cualquier paso en falso - un disparo, un arresto, incluso un puesto en un puesto de control - puede desembocar en una crisis política? El propio formato cerrado de la reunión indica que las partes aún no están preparadas para asumir compromisos públicos. Simplemente hay demasiadas incógnitas: si se mantendrá un alto el fuego, cuáles serán las líneas rojas de Israel, quién controlará realmente la seguridad en las calles de Gaza y cómo responderán los actores locales a la llegada de una fuerza externa. Como era de esperar, también se debatió la continuación del proceso, que será una reunión de jefes de estado mayor militares en enero del 2026. Esto sigue cierta lógica: la reunión de diciembre en Doha pareció más un ejercicio para alinear términos y riesgos que un momento de decisión. Una decisión real requiere el siguiente paso: que los planificadores militares expliquen a los políticos qué es realmente factible, cuánto personal se necesitaría, qué reglas podrían aplicarse de forma realista y qué no se puede garantizar. Y a partir del «acuerdo de Trump» - es decir, el paquete de alto el fuego que dio inicio a su plan más amplio de 20 puntos -, la historia habitual de este tipo de acuerdos comenzó a desarrollarse sobre el terreno en Gaza casi de inmediato: la diplomacia traza una línea recta hacia un «orden posconflicto», y la realidad la devuelve como una línea irregular, con cada segmento etiquetado como «incidente», «ataque de represalia» e «incumplimiento». El documento de implementación de la primera fase se firmó el 9 de octubre en Sharm el-Sheikh, y el alto el fuego entró en vigor el 10 de octubre, cuando las fuerzas israelíes se replegaron a la línea de despliegue acordada: la misma «Línea Amarilla» que se convirtió tanto en símbolo de la tregua como en un punto de fricción constante. Desde el primer día, Washington intentó dotar al acuerdo de dos pilares. Primero, un mecanismo liderado por Estados Unidos para supervisar el alto el fuego; segundo, una «superestructura» política destinada a impulsar la tregua a la segunda fase: una misión internacional de estabilización, una nueva fórmula de gobernanza para Gaza sin Hamás, reformas de la Autoridad Palestina y, en última instancia, la desmilitarización. En teoría, esto parecía la clásica secuencia de «primero el silencio, luego el desarrollo institucional». En la práctica, el silencio resultó condicional. El éxito inicial más tangible fueron los intercambios. El alto el fuego redujo drásticamente la intensidad de los combates en comparación con la guerra anterior al 10 de octubre, y la opción de "rehenes por prisioneros" se convirtió en el mecanismo que evitó que el acuerdo se derrumbara por completo. Sin embargo, la fragilidad de la arquitectura se hizo evidente casi de inmediato. El alto el fuego dependía de obligaciones recíprocas técnicamente difíciles de ejecutar en una Gaza devastada (incluida la cuestión de los cuerpos de los rehenes fallecidos) y políticamente explosivas para ambas partes. A mediados de octubre, Reuters describía cómo Israel y Hamás intercambiaban acusaciones de violaciones, y cómo la disputa sobre la entrega de los restos amenazaba con congelar la implementación de los acuerdos. A partir de ahí, la tregua comenzó a parecerse no al fin de la guerra, sino a un régimen de escalada controlada: cada bando buscaba demostrar que simplemente estaba respondiendo al incumplimiento del otro, convirtiendo así el acto mismo de respuesta en una nueva norma. A finales de octubre, estalló un episodio particularmente agudo en torno al traslado de restos, en el que Israel acusó públicamente a Hamás de no seguir el procedimiento y de vincularlo con ataques a Gaza; la cobertura de Reuters vinculó esto explícitamente con el hecho de que las partes interpretaron los términos de manera diferente y utilizaron la fuerza como palanca sobre la vía de negociación. En noviembre, en el contexto de un alto el fuego que formalmente seguía vigente, Israel recurrió repetidamente a la práctica de ataques selectivos contra operativos de Hamás. El punto álgido se produjo los días 22 y 23 de noviembre, cuando, tras un tiroteo en el que participaron fuerzas israelíes, la oficina del primer ministro israelí habló de la "eliminación de cinco altos mandos de Hamás", y el ejército informó que entre los muertos en los ataques se encontraba al menos un comandante local de Hamás. Entre las personas identificadas públicamente en los informes de prensa se encontraba Alaa Hadidi, a quien una fuente israelí describió como responsable de adquisiciones dentro de una estructura vinculada al aparato de producción de armas de Hamás; las identidades de los otros cuatro altos mandos no se revelaron públicamente. A principios de diciembre, la línea de la "decapitación" alcanzó su punto más álgido. El 13 de diciembre, Israel informó de la muerte de Raed Saed, descrito como uno de los comandantes de mayor rango de Hamás (en la versión israelí, una figura clave y uno de los artífices del ataque del 7 de octubre del 2023). Reuters señaló que se trataba del asesinato selectivo de mayor repercusión desde la entrada en vigor del alto el fuego; en el funeral en Gaza, algunos oradores también afirmaron que tres de sus colaboradores habían muerto junto con él. Hamás presentó el ataque como una violación de la tregua, mientras que Israel argumentó que se trataba de una acción permisible contra una figura presuntamente implicada en la reconstrucción de las capacidades militares, eludiendo los términos del acuerdo. En este contexto, se hace más evidente por qué el plan de Trump sigue divergiendo de lo que realmente ocurre en Gaza. Washington intenta impulsar una lógica de transición controlada - de un alto el fuego a una «fase dos» basada en una fuerza internacional de estabilización y un nuevo modelo de gobernanza -, pero la tregua sobre el terreno se sustenta en un flujo constante de restricciones relacionadas con la fuerza. Reuters ha señalado explícitamente que, a más de dos meses de la entrada en vigor del acuerdo, la mayor parte de los combates no ha cesado, especialmente por parte de los sionistas que siguen con sus ataques indiscriminados a la población civil, mientras que los puntos «esenciales» de la siguiente etapa - el desarme de Hamás, el mandato y la composición de cualquier fuerza, y el modelo político para gobernar Gaza - siguen sin resolverse. Por eso cualquier acuerdo es tan complejo. Enreda asuntos regionales (los roles de Qatar y Egipto; la competencia entre Turquía e Israel sobre el formato del orden de posguerra), la larga historia del conflicto israelí-palestino y la política interna de Israel. Reuters señala que las elecciones israelíes están programadas para el 2026, y no hay indicios de que una nueva coalición acepte fácilmente parámetros que acerquen la creación de un Estado palestino. Para la administración Trump, también hay un incentivo interno: “terminar la arquitectura” y reservarla como activo político antes de las elecciones de mitad de período en noviembre del 2026, incluso si en la práctica lo que se busca parece más un congelamiento que una resolución del conflicto. La contradicción central, sin embargo, radica en que la desescalada en Gaza no estabiliza automáticamente la región. Persisten las tensiones en el frente norte con el Líbano: Israel ataca objetivos que vincula con Hezbolá, emite advertencias de evacuación y negocia con Beirut una ampliación de los mecanismos de contacto en torno a un frágil alto el fuego, en medio del temor a una nueva oleada de ataques a gran escala y amenazas de "tomar medidas" si el desarme de Hezbolá no avanza. Y a nivel estratégico, la relación Irán-Israel sigue siendo muy explosiva. Reuters describió episodios en el 2025 de escalada directa y ataques recíprocos, junto con las advertencias de Teherán contra ataques a sus instalaciones nucleares. En otras palabras, el contexto sigue siendo tal que cualquier "éxito" en Gaza puede verse rápidamente eclipsado por una nueva ronda de confrontación regional impulsada por los sionistas, que buscan de una forma demoniaca recrear el ‘Gran Israel’ - desde el Nilo hasta el Éufrates - para lo cual están dispuestos a todo para conseguirlo. De esta manera, la paz estará cada vez más lejana...

BELGRADO: Descubrir Serbia de otra forma

Orgullosa y audaz, la cruda exuberancia de sus calles hace de Belgrado una de las capitales de Europa más interesantes. Mientras se encamina hacia un futuro brillante, su pasado se presenta delante del viajero: se encontrarán grotescos edificios socialistas en medio de artísticas piezas de art noveau, y los resquicios del legado de los Habsburgo contrastan con las ruinas otomanas y los espantosos monolitos de la oprobiosa época comunista que aun se resisten a desaparecer en medio de la ignominia, como ha sucedido en la otrora Europa del Este. Aquí es donde el río Sava confluye con el Danubio (Dunav), mientras las zonas verdes convergen con la frenética expansión urbana, y la vieja cultura europea cede paso a la vida nocturna de la modernidad. Entre las atracciones imprescindibles de una ciudad que parece encapsulada en el tiempo podemos citar: 1.- Sveti Sava: Se trata de la iglesia ortodoxa más grande de los Balcanes (y la segunda del mundo), un hecho que se hace evidente al contemplar el horizonte de la ciudad desde la distancia o al situarse bajo su cúpula. La iglesia se construyó en el lugar donde, al parecer, los invasores turcos quemaron las reliquias de San Sava. Las obras del interior de la iglesia (frecuentemente interrumpidas por las guerras) continúan hoy en día, mientras que la cúpula se adorna con un mosaico de 1248 metros cuadrados, uno de los más grandes del mundo en superficie curva. Se espera que las obras continúen este año, ya que estas se realizan íntegramente en base de donaciones; hasta entonces, visite la sorprendente cripta con techo dorado y sus impresionantes candelabros ornamentados, mosaicos de vidrio de Murano y vibrantes frescos. Cabe precisar que la catedral de San Sava es la aportación más reciente a una línea histórica de importantes monumentos y lugares de Belgrado, que se extendía desde el noroeste hacia el sureste: la Fortaleza de Kalemegdan, la Plaza de la República, la plaza de Terazije, el Palacio de Albania, el edificio Beograđanka y la Plaza Slavija. La iglesia es de planta central, con forma de cruz griega. Tiene una gran cúpula central apoyada en cuatro pechinas y reforzada en cada lado por una semicúpula menor sobre un ábside. Debajo de cada semicúpula hay una galería sujetada por arcos. La cúpula tiene 70 m de altura, mientras que la cruz de oro plateado principal tiene 12 m, lo que da un total de 82 m de altura en total. Además, tiene una posición dominante en el paisaje urbano de Belgrado y es visible desde todos los enfoques de la ciudad. Mide 91 m de largo de este a oeste, y 81 m de norte a sur. Su superficie es de 3500 m² en la planta baja, con tres galerías de 1.500 m² en el primer nivel, y una galería de 120 m² en el segundo nivel. Su capacidad es de unas 10 000 personas, además de 800 asientos para el coro. El sótano contiene una cripta donde se encuentran el tesoro de San Sava y la tumba de San Lazar, con una superficie total de 1800 m². La fachada es de mármol blanco y granito y, cuando sea finalizada, la decoración interior será de mosaicos. La cúpula central contiene un mosaico de Cristo Pantocrátor; 2.- La Fortaleza de Belgrado: Testigo de unas 115 batallas, la imponente edificación, también conocida como Kalemegdan, fue destruida más de 40 veces a lo largo de los siglos. Las fortificaciones de la ciudadela comenzaron en la época celta, y los romanos la extendieron a las llanuras aluviales durante el asentamiento de Singidunum, el nombre romano de Belgrado. Gran parte de lo que se conserva hoy en día es fruto de las reconstrucciones austrohúngaras y turcas del siglo XVIII. La sangrienta historia del fuerte, perceptible a pesar de los alegres cafés y ferias de hoy, la hace aún más fascinante. Entrando por Knez Mihailova y atravesando el Parque Kalemegdan, se llega primero a la Ciudad Alta, donde destacan el Museo Militar, la Torre del Reloj, la Turbeh de Damad Ali-Paša, el Pozo Romano y el Monumento a la Victoria. En la Ciudad Baja, que desciende hacia el río, se puede admirar el Gran Polvorín, las iglesias de Ružica y Sveta Petka, el antiguo baño turco (hamam) y la Torre Nebojša; 3.- Museo Nacional de Serbia: Construido en 1903 y reconstruido en múltiples ocasiones a lo largo de los años, la última remodelación del museo, con una inversión de 12 millones de euros, abarca unos 5000 metros cuadrados de espacio expositivo distribuidos en tres plantas. Entre las obras más destacadas se incluyen obras del croata Ivan Meštrović, el escultor más célebre del Reino de Yugoslavia; tesoros arqueológicos de la Serbia de la época romana; y extensas galerías dedicadas al arte serbio de los siglos XVIII y XIX y al arte yugoslavo del siglo XX. No se pierda el rincón más inquietante del museo, donde La quema de los restos de San Sava (1912) de Stevan Aleksić se encuentra junto a La caída de Stalać (1903) de Đorđe Krstić, dos óleos sobre lienzo hiperrealistas y amenazantes; 4.- Palacio Real: Encargado entre las dos guerras mundiales por el rey Alejandro I de Yugoslavia - quien pronto sería asesinado - el Palacio Real, ubicado en el exclusivo barrio de Dedinje de Belgrado, fue residencia del rey Pedro II y utilizado posteriormente por el régimen comunista tras la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día, tras el derrocamiento de la dictadura, fue devuelta a sus legítimos propietarios y alberga a los descendientes de la dinastía Karađorđević, por lo que solo se le puede visitar mediante una visita guiada. Revestido de mármol blanco, el Palacio Real fue construido en 1929 en estilo serbio-bizantino. Sus estancias más impresionantes son el Vestíbulo (decorado con copias de frescos de los monasterios medievales de Serbia), el Salón Azul, de estilo barroco, y el Comedor y el Salón Dorado, de estilo renacentista. El Palacio Blanco, de estilo clasicista - destinado a los tres hijos del rey y finalizado tras su asesinato en 1937 -, cuenta con varias salas amuebladas al estilo Luis XV y Luis XVI. El sótano (con bodega, sala de billar y cine) está pintado al estilo del Palacio Terem del Kremlin de Moscú, con escenas de la mitología serbia. Los palacios albergan una gran colección de arte de la familia Karađorđević, y el complejo también incluye una pequeña capilla dedicada a San Andrés; 5.- La Iglesia de San Marcos: Es una iglesia ortodoxa serbia localizada en el parque Tašmajdan, en el barrio de Palilula, no lejos del Parlamento. Fue construida en estilo serbio-neobizantino por los hermanos Petar y Branko Krstić sobre el lugar que había ocupado una iglesia anterior que se remontaba a 1835; las obras concluyeron en 1940, siendo la planta del templo una reminiscencia de la arquitectura del monasterio de Gračanica. Sufrió graves daños durante la II Guerra Mundial, por lo que tuvo que ser demolida y reconstruida. Es una de las iglesias más grandes del país, y conserva una rica colección de iconos del arte religioso serbio de los siglos XVIII y XIX. Su interior aún no se encuentra completamente terminado. Aloja enterramientos de importantes personajes históricos del país como eclesiásticos, hombres ilustres y miembros de la familia real de Serbia, entre ellos los de Alejandro I y Draga Mašin; 6.- Museo de Arte Contemporáneo: Recientemente renovado, es uno de los principales atractivos culturales de Belgrado, es un tesoro de arte del siglo XX procedente del antiguo espacio cultural yugoslavo. El edificio modernista de hormigón y cristal de la década de 1960, rodeado por un parque de esculturas, ofrece magníficas vistas a la Fortaleza de Belgrado, al otro lado del río Sava. El arte conceptual ocupa un lugar destacado, incluyendo un vídeo de la década de 1970 titulado " Liberando la Memoria", de Marina Abramović, la artista más famosa de la región (y originaria de Belgrado). Una sección está dedicada a la revista de vanguardia yugoslava de la década de 1920, Zenit, y al movimiento artístico zenitista asociado a ella; 7.- Museo Nikola Tesla: De imprescindible visita, es uno de los mejores museos de Belgrado, donde podrás liberar a tu nerd interior con maravillosos elementos interactivos de ciencia ficción. Las cenizas de Tesla se conservan aquí en un orbe dorado brillante: un hecho por lo que el museo (y sus partidarios laicos) y la Iglesia Ortodoxa llevan años debatiendo si los restos deberían trasladarse al templo de Sveti Sava. 8.- Monte Avala: Elevándose imponente sobre Belgrado y coronado por la torre más alta de los Balcanes (204,5 m), es un punto de referencia que ofrece un agradable respiro del bullicio de la capital. La torre de radiodifusión, finalizada en 1965 pero destruida por las bombas de la OTAN en 1999, fue reconstruida en el 2010 y ahora ofrece panorámicas perfectas de Belgrado y sus alrededores desde sus miradores y una cafetería. Cerca de allí, el Monumento al Héroe Desconocido, obra de Ivan Meštrović, rinde homenaje a las víctimas serbias de la Primera Guerra Mundial. El monte Avala está a 16 km del centro de la ciudad; los fines de semana de verano, el autobús 400 llega a la cima de Avala desde la parada Voždovac. Por cierto, Belgrado tiene la reputación de una ciudad con una vida nocturna vibrante, con sus numerosos bares, restaurantes, discotecas y bares musicales que se quedan abiertos hasta la madrugada, y que están situados en toda la ciudad. Aparte del centro, la zona más característica de la vida nocturna de Belgrado son las "barcazas" (serbio: splavovi) - discotecas, bares y restaurantes alojadas en los barcos anclados a lo largo de las orillas de Sava y Danubio. Si fuera por mí, me quedaría unos días más, pero debo continuar en el itinerario previamente fijado que originalmente me llevaría a Tirana - la capital de Albania - pero razones políticas lo impiden, por lo que redirigí mi viaje a Atenas, en Grecia, dentro de nuestra ruta De los Cárpatos a los Balcanes por lo que llego el momento de prepararse para ello.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

GROENLANDIA: Reavivando tensiones

Si alguien pensaba que con Ucrania, Gaza, China y Venezuela, el presidente estadounidense Donald Trump iba a tener las manos llenas para ocuparse de otros asuntos, si que estaban equivocados, ya que cual Grinch que pretende arruinar la Navidad a los daneses, ha nombrado esta semana a un “enviado especial para Groenlandia” con el claro objetivo de “preparar” el camino para arrebatarle la isla a Dinamarca (a la que pertenece) lo cual como podéis imaginar, ha generado gran indignación en Copenhague, que no se explican el comportamiento de un “aliado” de la OTAN. En efecto, Trump provocó una nueva disputa con Dinamarca al nombrar un enviado especial para la isla ártica - que ha propuesto anexionar a Estados Unidos en varias ocasiones - anunciando que Jeff Landry, el gobernador republicano del estado de Luisiana, será el enviado especial de Estados Unidos para Groenlandia, que es una región semiautónoma del Reino de Dinamarca. Trump insistió en su idea de que Groenlandia “debe formar parte de Estados Unidos”. En respuesta a una pregunta de la prensa, dijo que su país necesita la isla por motivos de "protección nacional". "Tenemos que tenerla", aseguró. El gobernador Landry por su parte declaró en una publicación en X que considera un honor servir en ese "puesto voluntario para que Groenlandia forme parte de Estados Unidos". El anuncio no cayó bien ni en Groenlandia ni en la capital de Dinamarca, cuyo gobierno convoco al embajador estadounidense para "pedir explicaciones". Al respecto, el ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, calificó el nombramiento como "profundamente preocupante" y exigió a Washington que respete la soberanía danesa. El primer ministro groenlandés afirmó que la isla debe "decidir su propio futuro" y que su "integridad territorial debe ser respetada". Rasmussen declaró a la cadena danesa TV2: "Mientras tengamos un reino compuesto por Dinamarca, las Islas Feroe y Groenlandia, no podemos aceptar acciones que socaven nuestra integridad territorial". Por su parte, el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, afirmó que el territorio está dispuesto a cooperar con Estados Unidos y otros países, pero solo sobre la base del respeto mutuo. "El nombramiento de un enviado especial no cambia nada para nosotros. Nosotros decidimos nuestro propio futuro. Groenlandia pertenece a los groenlandeses, y la integridad territorial debe ser respetada", sentenció. En tanto, en una publicación en redes sociales, el presidente estadounidense aseguró que su nuevo enviado para Groenlandia comprende lo "esencial" que es ese territorio "para nuestra seguridad nacional" y reiteró que defenderá los intereses de Estados Unidos. Jeff Landry, por su parte, declaró que el nuevo cargo no afectará a sus funciones como gobernador de Luisiana. Veterano militar y expolicía, fue congresista y fiscal general de Luisiana antes de ser elegido gobernador en el 2023. Cabe recordar que Landry recibió con satisfacción la propuesta del presidente de enviar tropas de la Guardia Nacional a Nueva Orleans como parte de su campaña contra la delincuencia en las ciudades estadounidenses. El gobernador ya había expresado su opinión sobre Groenlandia, escribiendo en su cuenta personal de X en enero: "¡El presidente Donald J. Trump tiene toda la razón! Necesitamos asegurar que Groenlandia se una a Estados Unidos. ¡Genial para ellos, genial para nosotros! ¡Vamos a conseguirlo!". Desde su regreso a la Casa Blanca en enero, Trump ha reforzado su interés por Groenlandia, citando su ubicación estratégica y su riqueza mineral. Asimismo, se ha negado a descartar el uso de la fuerza para asegurar el control de la isla, una postura que ha conmocionado a Dinamarca, “aliado” de la OTAN que tradicionalmente ha mantenido estrechas relaciones con Washington. Cabe precisar que, con una población de aproximadamente 57.000 habitantes, Groenlandia goza de una amplia autonomía desde 1979, aunque su defensa y política exterior siguen en manos danesas. Si bien la mayoría de los groenlandeses son partidarios de independizarse de Dinamarca a largo plazo, las encuestas de opinión también muestran asimismo una oposición abrumadora a formar parte de Estados Unidos. Esta disputa surge en un contexto de creciente competencia estratégica en el Ártico, donde el deshielo está abriendo nuevas rutas marítimas y facilitando el acceso a valiosos recursos minerales. La ubicación de Groenlandia entre América del Norte y Europa la convierte en un punto estratégico clave para la planificación de la seguridad de Estados Unidos y la OTAN, y la sitúa en la ruta más corta para misiles entre Rusia y Estados Unidos. Estados Unidos mantiene una base en Groenlandia desde la Segunda Guerra Mundial, tras invadir el territorio para establecer instalaciones militares y estaciones de radio luego de que los alemanes ocuparan Dinamarca durante el conflicto. Desde entonces la ha seguido ocupando en medio de la Guerra Fria con Rusia. Cuando este acabo, no se han retirado y mediante una serie de pretextos han continuado allí. Por cierto, el vicepresidente JD Vance visitó la base en marzo y pidió a los groenlandeses que "llegaran a un acuerdo con Estados Unidos" aunque este pedido fu rechazado unánimemente. Pero ahora Trump vuelve a la carga dejando ver sus verdaderas intenciones de conquista. Los planes de Trump para Groenlandia no son nuevos. "Sería un gran negocio inmobiliario", dijo en el 2019, durante su primer mandato, cuando declaró por primera vez su “interés” en la isla. Sin embargo, en ese momento dijo que adquirir el área “no era su prioridad”. El entonces asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, explicó en una entrevista en Fox News Sunday lo que el gobierno de Trump veía en la isla. Es "un lugar estratégico" con "muchos minerales valiosos", dijo Kudlow. Los representantes del gobierno estadounidense incluso se acercaron a los daneses para intentar cerrar un trato, algo que no ocurrió. La cantidad de menciones que hace Trump sobre el tema ahora, sugiere que Groenlandia ha subido posiciones en importancia en los planes del republicano. Los expertos apuestan a que esto tiene que ver con el reciente mapeo de las riquezas minerales de Groenlandia y la dinámica económica cambiante en relación con ellas. Históricamente, el territorio recibió atención de las autoridades estadounidenses debido a su posición estratégica. Primero, como forma de contener el avance global de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Luego, durante la Guerra Fría, para controlar las rutas marítimas entre Europa y América del Norte y por su proximidad al Ártico. El ejército estadounidense ha operado durante décadas la Base Espacial Pituffik, anteriormente conocida como Base Aérea Thule, entre los océanos Atlántico y Ártico, la cual se utiliza como puesto de observación de misiles balísticos. Pero un informe publicado a mediados del 2023 por el Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia estimaba que los 400.000 km2 de territorio de la isla actualmente no cubiertos por hielo tienen depósitos moderados o elevados de 38 minerales en la lista de materiales ‘esenciales’ elaborada por la Comisión Europea. Además de aparentes altas concentraciones de cobre, grafito, niobio, titanio y rodio, también existirían grandes depósitos de las llamadas tierras raras, como el neodimio y el praseodimio, cuyas peculiares características magnéticas las hacen fundamentales en la fabricación de motores de vehículos eléctricos y turbinas de viento. "Groenlandia podría contener hasta el 25% de todos los recursos de elementos de tierras raras del mundo", dijo el geólogo Adam Simon, profesor de la Universidad de Michigan. Esto equivaldría a alrededor de 1,5 millones de toneladas de materiales. Como sabéis, las tierras raras se han convertido en un bien demandado en un contexto de transición energética en busca de formas de energía limpias y renovables -para contener el cambio climático- y han lanzado a diferentes potencias globales a disputas por grandes minas de estos elementos en todo el mundo. "Para el próximo año, utilizaremos alrededor de un 4.500% más de tierras raras en todo el mundo que en 1960", afirma Simon, y continúa: "incluso si la extracción en Groenlandia se vuelve viable en un corto período de tiempo, seguiremos necesitando más reservas de tierras raras para satisfacer la demanda actual del mercado". Actualmente, China domina el mercado de minería y procesamiento de tierras raras. Los chinos son responsables de alrededor de un tercio de las reservas conocidas, del 60% de la extracción y del 85% del procesamiento de estos productos. Pero el dominio chino sobre este mercado ya alcanzó el 95% en el 2010, lo que dio a Beijing un poder político y económico significativo sobre las cadenas de producción centrales en Europa y EE.UU. Actualmente, las dos empresas mineras que realizan prospecciones de tierras raras en Groenlandia son australianas, pero una de ellas tiene como inversor a Shenghe Resources, una empresa minera estatal china. No está demás agregar que China lleva años intentando profundizar su presencia en Groenlandia. Xi Jinping definió que el suyo debe ser un país "cercano al Ártico", pese a que está a casi 1.500 kilómetros de la región, aunque su alianza con Rusia y los acuerdos que firmo con Moscú le permite participar en diversas operaciones en la zona. Además de proyectos culturales y tecnológicos, Beijing ha intentado echar raíces en Groenlandia a través de obras de construcción en un plan bautizado la "Ruta de la Seda Polar", brazo del masivo proyecto de inversión mundial de Xi conocido como La Franja y la Ruta. Como parte de este programa, empresas constructoras chinas intentaron construir al menos dos aeropuertos en Groenlandia, pero terminaron siendo relegadas por empresas danesas, en una disputa en la que Washington habría ejercido presión a favor de Dinamarca. Todos estos movimientos chinos en la zona alarmaron a EE.UU., que tiene a China como su principal antagonista global. Ya en su primer mandato, el gobierno de Trump incluyó las tierras raras “entre los materiales fundamentales para la seguridad nacional estadounidense” y firmó acuerdos de cooperación para el desarrollo tecnológico y científico entre Groenlandia y EE.UU. Pero la mayor presencia de científicos, investigadores, políticos y militares en los últimos años en la región no parece ser suficiente para garantizar ninguna exclusividad estadounidense sobre los recursos naturales de la isla. Si el interés por las tierras raras y Groenlandia ya estaba claro en el primer mandato, el hecho de que la dirección del gobierno de Trump siga profundamente influenciada por el multimillonario Elon Musk, director general de Tesla (a pesar de su aparente distanciamiento), uno de los mayores fabricantes de coches eléctricos del mundo, no se debe ignorar. "Ciertamente, Tesla tiene interés en la disponibilidad global de tierras raras además del litio, el cobre, el níquel y el grafito. Por lo tanto, es razonable pensar en un conflicto de intereses si el CEO de una empresa que depende de la disponibilidad de importantes elementos minerales está en una posición política de autoridad para tomar decisiones que podrían afectar la disponibilidad global de estos minerales", dice Simon. Con la misma prudencia, sin embargo, también recomienda cautela en los límites de los beneficios inmediatos para Musk, y para el propio Trump, en la embestida contra Groenlandia. "En la etapa actual de exploración minera, es muy poco probable que tengamos mineros capaces de realizar una producción comercial constante en Groenlandia en menos de 10 años", dice Simon. "Mientras los gobiernos operan con un horizonte de 4 años, estas grandes mineras planifican sus negocios con un horizonte de 40 años", añade el geólogo. Aunque es posible acelerar enormemente la minería en zonas de la isla, un segundo desafío sería transportar la producción con grandes barcos a una región relativamente remota plagada de icebergs y otros desafíos náuticos. Por lo tanto, es poco probable que Trump pueda presumir de extraer tierras raras a escala de Groenlandia, incluso si supera los enormes desafíos geopolíticos que implica la tarea. La clave para entender la motivación de Trump al respecto puede residir en otro elemento histórico de la política internacional estadounidense: la doctrina del Destino Manifiesto. Así lo afirmó en el 2019 el editor de la revista de derecha The American Conservative, James P. Pinkerton. La noción de Destino Manifiesto, articulada en el siglo XIX, afirmaba que, dado su "excepcionalismo", EE.UU. tenía el deber y el derecho de avanzar hacia territorios extranjeros para garantizar el desarrollo y la expansión del experimento de libertad y autogobierno que el país defendía. Esto incluía asegurar recursos para sostener la economía y garantizar la seguridad del país. El Destino Manifiesto fue la ideología detrás de la expansión de los estadounidenses desde las 13 colonias hacia Occidente, que, entre otras cosas, expulsó de sus tierras a gran parte de las poblaciones nativas americanas, lo que llevó al genocidio de muchos de ellos. El orden mundial establecido tras las Grandes Guerras, con la creación de organismos multilaterales para mediar en las disputas entre naciones (objetivos frecuentes de las críticas de Trump) y el establecimiento de fronteras claras entre países, parecía haber puesto fin a la expansión territorial pregonada por el Destino Manifiesto. Uno de los mayores ejemplos de este movimiento fue Andrew Jackson, el séptimo presidente estadounidense, que gobernó de 1829 a 1837. No es mera coincidencia que Trump declare que siente una gran admiración por Jackson. Sus deseos de apoderarse a como dé lugar de Groenlandia, así sea mediante una guerra con Dinamarca, marca ese camino expansionista que busca continuar. Lo vemos ahora mismo en Venezuela, donde su obsesión por quedarse con su petróleo - que afirma que se lo han “robado” (?) - ya no lo puede disimular. Por cierto, de estallar un conflicto de EE.UU. con Dinamarca y ya que ambos países son miembros de la OTAN ¿Del lado de quien se pondrían los demás países que conforman esa alianza? Según el principio de defensa colectiva (Articulo 5) sucede que si uno del integrantes es agredido, los demás miembros se unirían automáticamente al conflicto, colocándose del lado del país atacado - en este caso Dinamarca - defendiendo su territorio y soberanía, aunque las dinámicas podrían ser complejas debido a intereses nacionales, pero la adhesión sería obligatoria bajo el tratado, aunque falta saber si atacarían a los EE.UU. o volverían a bajar vergonzosamente la cabeza, permitiendo ser humillados una y otra vez por el inquilino de la Casa Blanca, que los trata como los perros falderos que son, los cuales siguen creyendo de una forma suicida que el enemigo es “Rusia”, cuando en realidad lo tienen en su propia casa. No cabe duda que la megalomanía de Trump está yendo demasiado lejos y debería ser detenido antes que sea tarde, porque luego de Groenlandia, de seguro intentará hacer lo mismo con Canadá. Aún estamos a tiempo de evitarlo.

SAN NICOLÁS DE BARI: El verdadero Santa Claus

Generalmente, cuando en la temporada navideña se habla sobre San Nicolás o Santa Claus, el problema es cómo explicar a los niños cómo llegan realmente todos los regalos debajo del árbol. Pero hay otra pregunta que bien portamos hacernos por estas fiestas: ¿Quién fue el verdadero San Nicolás y cómo se le asoció con la Navidad? Se le asocia generalmente con San Nicolás, quien fue obispo de la ciudad de Mira, en Licia, Asia Menor (corresponde a la localidad turca llamada actualmente Dembre), en el s. IV, y sus reliquias se veneran en Bari (Italia). Muy pocos son los datos que se conocen de la vida de este santo, debido a que no existen testimonios auténticos contemporáneos. Sus biografías más antiguas son de algunos siglos posteriores a la época en que se cree que vivió. Se considera que nació en Patara (Asia Menor) alrededor del año 270, y que murió un día 6 de diciembre de un año entre 345 y 352. Su familia tenía una excelente posición económica y eran devotos cristianos. Pero sus padres fallecieron víctimas de la peste siendo Nicolás adolescente. El joven heredero entonces donó toda su fortuna a los más necesitados y se dedicó al sacerdocio. Prontamente fue nombrado obispo de Mira. Las versiones del meteórico ascenso son varias e imprecisas. La leyenda hagiográfica habla de una disputa irresuelta entre sacerdotes que lo encontró en el momento preciso en el lugar indicado. Había muerto el obispo de Mira y no se ponían de acuerdo en quién debía ser su reemplazante; hasta que alguien hastiado de la situación dijo que sería consagrado obispo de la ciudad el próximo sacerdote que ingresara al templo. Y ese fue el joven Nicolás. Aunque no se pueda comprobar nada de eso, probablemente, la historia real tenga menos de casual y el poderío económico de su familia haya tenido mucho que ver. A Nicolás se lo suele describir blandiendo una personalidad decidida, pero con carácter amable. Decisiones firmes y buenos modos con una gran capacidad de oratoria y sentido práctico, virtud de la que han carecido (y carecen) muchos religiosos. En su lucha contra el paganismo hizo derribar el templo dedicado a Artemisa y fue uno de los principales impulsores de la condena al arrianismo (negaba la divinidad de Cristo) en el Concilio de Nicea. Como gran parte de los personajes públicos y cristianos de la época fue perseguido y encarcelado. Hasta se sostiene que uno de los castigos que le infligieron fue la quema de su barba. Y que mientras el penetrante olor al pelo quemado inundaba la sala, el calor subía hasta sus ojos, y la piel del rostro empezaba a lacerarse por el fuego, Nicolás siguió firme en su diatriba contra la adoración a dioses paganos. Pasado unos años, el emperador Constantino lo liberó de la prisión. Murió en Myra el 6 de diciembre del 343 (también pudo haber sido en el 344 o en el 345 o, tal vez, en el 353: nadie sabe con certeza). ¿Pero por qué se lo conoce como San Nicolás de Bari si vivió y murió en Mira? Sucede que, tras la invasión musulmana, a 700 años de su muerte, un grupo de fieles sacó a escondidas, sus reliquias y las trasladó al ciudad italiana de Bari, donde se encuentran en la actualidad. Esta doble radicación y la atribución generosa de múltiples milagros hacen que San Nicolás -para algunos de Mira y para otros de Bari- sea venerado tanto en Oriente como en Occidente. Su nombre era invocado ante catástrofes naturales, peligros inminentes, tragedias, naufragios y demás desgracias. Su nombre se difundió por todo el mundo. Tanto es así que llegó a haber más de dos mil templos dedicados a él. Asimismo, fue declarado patrono de Bizancio, Grecia y Rusia. Y también es a quien oran los marineros en caso de tempestades violentas. Todos estos datos e informaciones son más que inciertos. Las primeras biografías (hagiografías, en realidad) que se intentaron sobre él se encararon a casi dos siglos de su muerte. Por lo tanto, más que en testimonios o en documentos, la información proviene de leyendas orales que se fueron transmitiendo de generación en generación. Eran tiempos difíciles y estos relatos orales solidificaban la comunidad, y la construcción de héroes o santos se hacía necesaria más allá de la precisión en los datos biográficos. Son muy escasos los datos fehacientes que se cuentan sobre San Nicolás. Esa carencia es proporcionalmente inversa a su popularidad. Dentro de los milagros atribuidos a su figura hay uno que lo relaciona con los niños. Un criminal había herido de muerte a tres chicos (otros dicen que se habían caído ¡simultáneamente! de un árbol) y que las oraciones de Nicolás permitieron la cura milagrosa. Otra leyenda habla de que, en una casa muy necesitada, con tres hijas, lanzó tres monedas de oro por la chimenea y estas cayeron dentro de tres medias. Suena conocido. Por otro lado, la relación de San Nicolás con Santa Claus dista de estar totalmente clara. Un indicio podemos encontrarlo en esta última leyenda mencionada. Otros sostienen que el 6 de diciembre, día de su santoral, se entregaban dulces y regalos a los niños en virtud de la cercanía y compasión por estos que mostró a lo largo de su vida. Y que esta costumbre dio inicio a la tradición de Santa Claus. Este nombre proviene de su condición de santo y de su diminutivo en alemán (Niklauss). O podría provenir también de Sinterklaas, el nombre con el que se conocía al santo en Holanda, lugar en el que era muy venerado, y que el escritor norteamericano Washington Irving deformó en Santa Claus a principios del Siglo XIX. En su obra Knickerbocker's History of New York Irving satiriza entre otras cosas a la enorme colonia holandesa de Nueva York y convierte a Santa Claus en alguien llegado en barco del Viejo Continente que reparte regalos a los chicos lanzándolos por las chimeneas. Este personaje se convirtió en "El guardián de Nueva York" y su popularidad fue enorme. Al cabo de unos años- en 1823 - un poema escrito por Clement Moore también tuvo una increíble repercusión. Y fue vital para difundir la figura de Santa Claus y la nueva fisonomía que iba adquiriendo. Todas las representaciones gráficas de San Nicolás de Bari hasta mediados del siglo XIX lo mostraban como alguien enjuto, espigado, con barba rala y mirada firme. Nada de ese viejito afable y rechoncho que conocemos hoy. Con el libro de Washington Irving y el poema de Moore, el personaje de Santa Claus fue adquiriendo peso, portaba una larga y fina pipa y tenía barba abundante. Las novedades del poema de Moore exceden a los kilos que habría ganado Santa Claus. Allí aparecen por primera vez el trineo tirado por renos y las grandes medias en las que se depositan los regalos que se entregan cercanos a la época navideña. Hubo que esperar hasta 1864 para que la imagen de este personaje se fuera unificando. Thomas Nast en unas ilustraciones para Harper's Weekly lo dibujó bajo, con rasgos de duende, anciano, con su pipa y el traje característico. Hasta ese momento cada uno lo dibujaba cómo le parecía. Había Santa Claus que eran bajitos, otros altos, también flacos, gordos, lampiños, risueños o algo malignos. Los dibujos de Nast se difundieron rápidamente y su Santa Claus se convirtió en la imagen icónica. Entrado en kilos y en años, con barba cana, enorme bigote manubrio, pipa holandesa y pómulos salientes. Como la mayoría de las publicaciones eran en blanco y negro no todos sabían que el color del traje era el rojo con el pompón del gorro y el cinturón blancos. Muchos lo pintaban de verde todavía. Nast se inspiró en el ropaje de los obispos para darle color a la ropa de su personaje. Ya en 1931, la Coca Cola le encargó los dibujos de una campaña al ilustrador descendiente de suecos Haddon Sundblom quien definitivamente brindó al personaje los rasgos actuales. Un anciano rechoncho, afable, simpático e inofensivo. El mito sostiene que los colores de su ropaje fueron inspirados por la Coca Cola pero lo cierto es que ya en representaciones anteriores el rojo y el blanco eran los colores de Santa Claus. Año a año, hasta mediados de los sesenta, Sudblom fue actualizando sus dibujos asociándolos a la gaseosa cada mes de diciembre. De esta manera, la leyenda de Santa Claus se diseminó por el mundo, por lo que todos saben que la noche del 24 llega proveniente del Polo Norte, cargado de regalos, con su trineo tirado por renos y que va dejando casa por casa sus regalos a los chicos, quienes esperan impacientes su llegada...
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