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miércoles, 19 de octubre de 2016

EE.UU.: Los Halcones de la Guerra

Como nunca antes y debido a las demenciales ambiciones expansionistas de Washington, el mundo se encuentra al borde de la III Guerra Mundial. En efecto, el grado de histeria antirrusa que se respira en la Casa Blanca como los medios de comunicación occidentales - que con sus nauseabundas campañas mediáticas repiten a diario el mismo libreto elaborado por el Pentágono - ha alcanzado unos límites sin precedentes, que bien podríamos afirmar que el conflicto es inevitable. Como podéis imaginar, lo importante estos días en los EE.UU. no son las elecciones sino la guerra. Pero si los comicios a celebrarse en noviembre tienen alguna importancia, será porque están estrechamente vinculadas con la guerra. Y es que las posibilidades de que ello ocurra antes de lo que uno se imagina, son excepcionalmente altas. Como sabéis, el pasado 17 de septiembre los estadounidenses bombardearon ‘por error’ las posiciones del ejército sirio en Deir ez-Zor en la cual murieron 60 soldados. Este ataque fue extremadamente importante para ISIS - a quienes los EE.UU. financiaron en su creación y hoy asesoran y proveen con toda clase de armas, que incluyen tanques y misiles antiaéreos, mientras hipócritamente afirman de boca para afuera que ‘luchan’ contra ellos - quienes prevenidos por sus ‘benefactores’ del bombardeo realizado, apenas ocurrió aquello, pasaron inmediatamente al ataque de las posiciones sirias pero fracasaron en su intento de sacar provecho de ello. Este acto de barbarie por parte de Washington ha cruzado la línea. Bombardear a los soldados sirios para salvar a ISIS de su destrucción total (cuyo ilusorio califato desaparece bajo los ataques demoledores de la aviación rusa) significa declarar la guerra no sólo contra Siria, sino también contra Rusia, su mas fuerte aliado en la región, Y esto significa que hemos llegado al punto del no retorno. Es completamente obvio que los EE.UU. se disponen a comenzar una guerra contra Rusia e inclusive contra China, a quien ven como aliada de Moscú. Los recientes ‘incidentes’ fronterizos representan operaciones de reconocimiento. Pero, ¿cómo va a reaccionar Rusia ante esta absurda provocación? El mismo señor Putin se ha encargado de responder a esta interrogante, al afirmar categóricamente que Rusia no permitirá que los EE.UU. impongan su voluntad en Siria, enviando avanzados sistemas antimisiles S-400 y S-300 para impedir todo ataque aéreo de la coalición ya sea al ejército sirio como a sus propios militares. “De EE.UU. podemos esperar cualquier cosa - nada bueno por cierto - y estamos preparados para ello” aseveró. En ese sentido, el portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, Igor Konashenkov agregó: "Llamo la atención de los 'cabezas locas de Washington' sobre el hecho de que, tras el ataque criminal perpetrado por los aviones de la coalición contra el Ejército sirio en Deir al-Zur (este), hemos tomado las medidas imprescindibles para evitar ese tipo de ‘equivocaciones’ en relación con los militares rusos y los objetivos militares en Siria", Actualmente, el Ejército sirio tiene a su disposición sistemas de misiles S-200, Buk y otros sistemas eficaces de defensa aérea cuyo estado técnico ha sido puesto a punto durante el último año, señalo el vocero, quien ha comentado que el alcance de los sistemas de defensa aérea S-400 y S-300 anunciados por el presidente ruso, puede asombrar a los estadounidenses, quienes podrían además sufrir una desilusión al descubrir que sus aviones no resultan tan "invisibles" como imaginan. En este sentido, ha recomendado a Washington que "calcule cuidadosamente" las consecuencias que podría tener atacar a las fuerzas del Ejército de Siria, dado que Moscú considerará cualquier ataque a las tropas sirias como una amenaza directa contra Rusia. "Por lo tanto, cualquier ataque con misiles o aéreo en el territorio controlado por el Gobierno sirio creará una clara amenaza a soldados rusos", ha resumido. Más claro, ni el agua. A pesar que algunos no quieran reconocerlo, para todos es evidente la llegada de un Nuevo Orden Mundial liderado por Rusia, quien ha restaurado el estatus de superpotencia que tuvo hasta el final de la Guerra Fría. Si a ello agregamos - para preocupación y rabia desbocada de Washington - el ascenso de China en el concierto internacional, a lo que sumamos la progresiva e irremediable pérdida de influencia a nivel global de los EE.UU. en los asuntos mundiales, es obvio imaginar que estos últimos a contracorriente de la historia, pretenden evitar lo inevitable y están dispuestos a desatar una conflagración mundial de ser necesario. Y van por ese camino. Lo primero es impedir a como de lugar el triunfo del señor Donald Trump el 4 de noviembre, a quien tanto el establishment como la banca judía de Wall Street al no poder controlarlo, dado que es multimillonario y no los necesita para nada, han iniciado en los poderosos medios de comunicación que controlan una agresiva campaña mediática de desinformación y ataques personales de todo calibre hacia su persona con el objetivo de favorecer la candidatura de la Criminal de Guerra y fundadora de ISIS, Hillary Clinton. Las bajezas de todo tipo y las calumnias más inverosímiles aparecen todos los días en las noticias tratando de enemistarlo de toda forma posible con los electores. Venga ya, hasta ese musulmán encubierto de Barack Hussein Obama no se cansa de criticarlo duramente en cuanta aparición pública realiza. ¿Eso es o no intromisión política?. En otros países sería un delito hacerlo, pero por lo visto allí no. La última acusación que le hacen es el de ser ‘agente de Putin’ y todo porque el magnate está a favor de mejorar las relaciones con Rusia y luchar juntos para exterminar a ISIS, así como el de enviar a la cárcel a Hillary Clinton por sus evidentes conexiones con el terrorismo. Por lo visto, decir la verdad en ese país enloquecido es un ‘delito’ que no puede ser perdonado. Esos sectores militaristas saben que es necesario atizar las tensiones al máximo en cualquier rincón del planeta. Necesitan la guerra. No pueden vivir sin ella. Si no hay una en el horizonte, entonces debe ser creada. En ese sentido inventan ‘enemigos’ imaginarios ya que si no hay conflictos latentes y ‘adversarios’ a los cuales combatir, la industria militar estadounidense no tendría las jugosas ganancias que obtiene, producto de fabricación de armamentos que luego revende a precios estratosféricos a dichos países para su ‘defensa’ y mantenerlos a su vez sometidos ya que controlan la venta de repuestos para mantenerlos operativos. Es por ello que un triunfo del señor Trump en las elecciones seria inadmisible para ellos, ya que haría la paz con Rusia y el mundo se salvaría de una conflagración nuclear. Una ‘pesadilla’ que no estarían dispuestos a admitir de ninguna manera. La propaganda occidental se ha encargado de ‘demonizar’ a tal grado al señor Putin con el objetivo de presentarlo como el ‘enemigo perfecto’, pero sólo han conseguido hacerlo más fuerte. Y es que la Rusia de Putin no sólo es utilizada como un arma para atacar a Trump, sino que es capaz de hackear los servidores de los demócratas y manipular las elecciones a su favor, lo que hace que Presidente ruso sea visto como un líder poderoso que puede controlar todo en el mundo, y si Trump es elegido eso sucedería porque Putin quería que sucediera. No se trataría entonces de la voluntad de Dios, sino de la voluntad de Putin. ¡La propaganda occidental ha logrado presentar a Putin como un Dios! ¡Qué gran logro! La propaganda occidental ha fracasado totalmente en su campaña rusofóbica porque está muy lejos de la realidad y nadie puede tomarla en serio. Por lo tanto, no es culpa de Putin si Occidente va a perder esta batalla. Es debido a su incapacidad para ver la realidad. Los estadounidenses tienen que entender que no es la década de los 90, para que ellos puedan dictar sus condiciones al mundo sin contrapeso alguno. Rusia es mucho más fuerte ahora. Occidente, en particular EEUU, tiene que aceptar que Moscú ha creado una nueva realidad militar y política y es algo que deben reconocer así no les agrade hacerlo. Su decadencia esta a la vista de todos y se engañan a si mismos si creen que pueden revertirlo.¿Y en esta guerra que se avecina, que pinta Europa en ello? Lamentablemente nada, dada su posición rastrera y servil a Washington en todo sentido de cosas, pero que recibiría el primer y devastador golpe apenas se inicie el conflicto. Hala ¿querían ver nuevamente a los rusos en Berlín o que la bandera rusa ondee victoriosa en Londres, París, Roma o Madrid? Para el señor Putin será un placer complacer sus deseos... :)
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