
Venga, siempre es una satisfacción comprobar que las campañas que uno hace en pro de la lucha contra la corrupción tienen eco en las autoridades competentes. Y digo esto porque - tal como lo adelante a modo de primicia la semana pasada - el fiscal de la Nación, José Antonio Peláez Bardales, propuso este lunes la reapertura de la isla penal El Frontón, ubicado frente a las costas del Callao, para recluir a los delincuentes más peligrosos y evitar que éstos sigan liderando bandas criminales desde las cárceles , así también para que se convierta en el centro final de reclusión tanto del exdictador Kenyo Fujimori, condenado 25 años de prisión por crímenes de Lesa Humanidad (una pena que por cierto, fuentes del TC adelantaron que este jueves será confirmada totalmente) como de los demás integrantes de la mafia homicida que se encuentran desperdigados actualmente en diferentes cárceles y centros penitenciarios del país. Sostuvo que la experiencia ha demostrado que esta menuda panda de indeseables continúan haciendo de las suyas desde la cárcel, coordinando sus actos delincuenciales a través del teléfono o de terceros que los visitan, así como también liderando campañas electorales a favor de Keiko Fujimori, la hija del Genocida. “El Frontón es un lugar seguro del cual no se van a poder escapar los delincuentes peligrosos. No van a poder comunicarse con sus cómplices o familiares a través de los teléfonos como lo vienen haciendo ahora”, refirió Peláez Bardales al leer sus propuestas para enfrentar a la mafia criminal como a la delincuencia en el país. Indicó que aún no ha conversado con el Presidente Constitucional Ollanta Humala , sobre su propuesta de reapertura - previo reacondicionamiento de El Frontón - pero dijo que espera hacerlo en el transcurso de las próximas horas. Además es bueno recordar que ya durante su campaña presidencial, el por entonces candidato nacionalista se mostró de acuerdo con dicha posibilidad y ahora en el Poder, puede ponerla en practica a la brevedad posible. Como sabéis, El Frontón - una pequeña isla desértica ubicada en el Océano Pacífico, frente al Callao, y en los años ochenta funcionó como centro de reclusión de peligrosos criminales y terroristas - tiene una sangrienta historia por el Genocidio allí cometido en 1986 por orden de Alan García (en su caótico primer gobierno) durante el sangriento debelamiento de una revuelta producida por los terroristas recluidos en ese lugar, lo cual ocasiono cientos de muertos y desaparecidos, ejecutados extrajudicialmente aun cuando estos se habían rendido y se encontraban indefensos, a merced de los integrantes de la Marina de Guerra, liderados en ese entonces por Luís Giampietri (quien fue su vicepresidente) el cual junto al siniestro ministro del interior Agustín Mantilla asesinaron a mansalva a todos los prisioneros con el objetivo de no dejar a uno con vida que sea testigo de la masacre que allí se realizo. Sin embargo para su mala suerte, si hubo sobrevivientes y así se pudo llegar a conocer los horrendos crímenes cometidos por orden expresa de Alan García. A pesar del escándalo desatado y las condenas internacionales, nadie fue juzgado y condenado por esos delitos y hasta ahora, estos criminales gozan de total impunidad.Tras la destrucción que ocasiono el aplastamiento del motín carcelario, la isla fue abandonada y su entrada esta prohibida. Lo único que se puede ver de lejos son edificios derruidos y ennegrecidos por el fuego, ocasionadas por las bombas y cohetes que se lanzaron en esa ocasión, dándole un aspecto siniestro hasta el día de hoy. Sin embargo tras el anuncio dado a conocer sobre su reapertura, será el lugar ideal para encerrar - junto a Fujimori y las bandas delincuenciales que desatan el terror en las calles de Lima - a todos aquellos miserables “para quienes la plata les llega sola” y que han saqueado las Arcas Públicas para su beneficio, creyéndose intocables, pero que ahora ha llegado el momento de que paguen sus culpas. Vamos a por ellos :)





