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martes, 9 de junio de 2026

EE.UU.: Corrupción y Poder

Era la madrugada del 27 de mayo del 2015 cuando la policía entró en el lujoso hotel Baur au Lac de Zúrich. Decenas de funcionarios de la FIFA se alojaban allí. Esa mañana, siete de ellos fueron arrestados bajo sospecha de corrupción. Los agentes los escoltaron al exterior. El personal del hotel intentó proteger a sus huéspedes de las miradas indiscretas con sábanas. Sin embargo, las imágenes se viralizaron. Las detenciones no eran arbitrarias, sino que, por el contrario, fueron el resultado de años de investigaciones por parte de las autoridades estadounidenses. En aquel momento, Estados Unidos era considerado la mayor amenaza para la FIFA; la corrupción, que durante mucho tiempo solo se había sospechado, salió a la luz pública gracias a las autoridades estadounidenses durante esos meses. Sin embargo, en los años siguientes, Estados Unidos paso de ser el mayor enemigo de la FIFA a uno de sus mayores aliados. En efecto, la Copa Mundial de Futbol que se inicia esta semana en Estados Unidos y Canadá marca la culminación de esta evolución, la cual se encuentra estrechamente ligada a un nombre: Gianni Infantino. Cuando tuvo lugar el asalto en Zúrich, por ese entonces, Infantino era Secretario General de la UEFA, la federación europea de fútbol. Por esos días, prácticamente nadie lo consideraba capaz de ocupar un puesto superior. Su jefe, el corrupto Michel Platini, en cambio, se preparaba para asumir la presidencia de la FIFA. El francés fue uno de los mejores futbolistas del mundo en la década de 1980. Posteriormente, aprovechó su perspicacia estratégica para desarrollar una carrera en la administración, convirtiéndose en presidente de la UEFA en el 2007. "Platini era el sucesor natural de Sepp Blatter en aquel momento", explica el periodista de investigación Thomas Kistner, quien lleva décadas investigando a la FIFA. En el verano del 2015, el momento parecía propicio para Platini. El presidente de la FIFA, Blatter, aún afectado por los arrestos en Zúrich, anunció su dimisión. Cuando Platini anunció su candidatura, casi nadie dudaba de que se convertiría en el nuevo presidente de la organización hasta que salió a la luz un pago: en el 2011, dos millones de euros habían pasado de la FIFA de Blatter a Platini. La explicación ofrecida por ambos funcionarios, fue que Platini “había sido asesor del recién elegido presidente de la FIFA, Blatter, a finales de la década de 1990”. Debido a la escasez de fondos de la FIFA en aquel momento, Platini inicialmente se abstuvo de exigir la totalidad de sus honorarios de “consultoría”. Solo lo hizo en el 2011. No existe un contrato escrito; fue simplemente un acuerdo verbal. Pero los investigadores suizos sospecharon que los dos millones de euros fueron en realidad sobornos e iniciaron una investigación que demostró que estaban en lo cierto. Como resultado, el Comité de Ética de la FIFA suspendió a Blatter y a Platini, obligándolos a renunciar a sus cargos. Esto llevo a la UEFA a buscar un nuevo candidato para la presidencia de la FIFA. Es el momento de Gianni Infantino, quien emprendió una importante gira de campaña electoral, visitando todos los continentes. Sin embargo, un viaje de este periodo salió a la luz en los años siguientes: el 6 de octubre voló de Ginebra a Nueva York para una estancia de dos días. Oficialmente, el motivo era asistir “a una reunión con una agencia de marketing en nombre de la UEFA”. No obstante, las actas de la reunión revelan que esta tuvo lugar en línea antes del vuelo. El vuelo es significativo porque, en ese momento, las investigaciones de las autoridades estadounidenses sobre el escándalo de la FIFA convergían en Nueva York. "Es obvio que se trataba de una prueba preliminar para ver si el asunto también podía llegar al señor Infantino", afirma el periodista de investigación Kistner, quien, junto con sus colegas del Süddeutsche Zeitung, fue el primero en informar sobre el vuelo. "Sugiere algún tipo de conversaciones exploratorias entre ambas partes" agrego. Aún no está claro qué hizo Infantino en Nueva York durante esos días. Él mantiene su versión de haber visitado la agencia de marketing. Es evidente: Infantino recibió el apoyo de la federación estadounidense en su elección. Cuando se eligió al nuevo presidente de la FIFA en Zúrich en febrero del 2016, fue el presidente de la federación estadounidense quien le aseguró a Infantino los votos necesarios tras la primera ronda de votación. El suizo obtuvo la mayoría requerida en la segunda ronda y se convirtió en el nuevo presidente de la FIFA. Ahora le tocaba pagar los favores recibidos para su elección. En el primer año de su mandato, Infantino consolidó su poder en la FIFA. Marginó a los interventores independientes y llenó los comités de supervisión con personas afines a él. En el 2018 se llevó a cabo la adjudicación de la Copa Mundial del 2026. Estados Unidos y Canadá se impusieron a la candidatura de Marruecos. De esta manera, tras su derrota ante Qatar (donde el Emir pago millones a Infantino para ser “el elegido”), Estados Unidos finalmente se aseguró la Copa Mundial. Hipócritamente se dijo que “el premio se otorgó conforme a las nuevas reglas destinadas a garantizar una mayor equidad y transparencia”. Sin embargo, pasado dos años, ha quedado claro que Infantino aparentemente hizo mucho entre bastidores - y cobro bastante el muy ladrón - para asegurar “la victoria” de la candidatura norteamericana. Y fue nada menos que el Donald Trump quien lo reveló. En efecto, en una cena con líderes empresariales al margen del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), Infantino pronunció el discurso de bienvenida a Trump, quien respondió que esperaba con gran ilusión el Mundial del 2026. Y luego añadió: «Ustedes querían este Mundial, yo quería este Mundial, lo hicimos posible juntos, incluso antes de que yo asumiera la presidencia». Como sabéis, Trump asumió el cargo en enero del 2017. Según admitió, existían “acuerdos” entre él y el entonces recién elegido presidente de la FIFA mucho antes de la adjudicación del torneo, que, tras el pago hecho a Infantino, se trató de una mera formalidad. Tras el polémico vuelo a Nueva York y la ayuda electoral brindada por la federación estadounidense, esta es la siguiente conexión entre Infantino y Estados Unidos. Trump e Infantino tienen mucho en común: ambos gobiernan como autócratas, tienen una predilección por el dinero y el oro, que son su debilidad. Pero además Trump tiene otro objetivo: quiere convertir la Copa del Mundo en “un escaparate de la grandeza de Estados Unidos” en el 250 aniversario de su fundación. Como podéis imaginar, la relación entre Infantino y Trump no se vio afectada por la filtración de Davos. Al contrario. Durante el segundo mandato de Trump, Infantino ha visitado la Casa Blanca con frecuencia. Trump incluso lo ha llamado el "Rey del Fútbol". Infantino, por su parte, se muestra complacido con su "gran amistad"... interesada, por cierto. Y cuando Trump se quejó en el 2025 por no haber ganado el Premio Nobel de la Paz, Infantino tuvo una idea: la FIFA le otorgo “su propio premio de la paz”. Esto es precisamente lo que ocurrió en diciembre de ese año, cuando el mundo del fútbol se reunió en Washington para el sorteo de la fase de grupos del Mundial. Ante los dirigentes de las más de 40 selecciones participantes, Infantino presento el recién creado “Premio de la Paz de la FIFA” el cual fue otorgado a Trump. Luego de este abyecto acto de servilismo, la FIFA bajo el liderazgo de Infantino, se convirtió en miembro del "Consejo de Paz" de Donald Trump. Durante el anuncio, Infantino lució una gorra roja brillante con la palabra "USA" impresa, del tipo que también usan los partidarios de Trump. Desde entonces, prácticamente no existe resistencia dentro de la FIFA a esta difuminación de los límites entre deporte y política. Durante su mandato, Infantino ha logrado incrementar significativamente los ingresos de la asociación (y también obviamente para su propio beneficio económico). Distribuye los primeros, en forma de “ayuda al desarrollo”, a las más de 200 federaciones nacionales, que a menudo dependen de estos pagos. Mientras estos fondos sigan fluyendo - y estas federaciones agradecidas voten por su reelección - el poder de Infantino se mantendrá firme. Estimo además que la Copa Mundial de la FIFA solo en Estados Unidos, “generará ingresos de once mil millones de dólares” aunque eso está por verse. Y es que, para consternación de los aficionados, los precios de las entradas también han alcanzado niveles astronómicos. En una entrevista con el New York Post, Trump expresó su sorpresa por los precios: "Para ser honesto, yo no pagaría eso", dijo, agregando que le preocupaba que los seguidores de su movimiento MAGA (Make America Great Again) no pudieran asistir a los Juegos. Trump persigue un objetivo claro con esta organización dominada por hombres, afirma Nicholas McGeehan, de la organización londinense FairSquare, que analiza la relación entre el deporte y la política: "Los líderes autoritarios como Trump ven a la FIFA como un instrumento para respaldar sus objetivos y escenificar sus discursos políticos", declaró McGeehan a SID. Algunos medios estadounidenses se refieren a Trump como el "presidente del soccer". En los últimos meses, se le ha visto en la Casa Blanca con figuras destacadas de ese deporte, visitándolo en el Salón Oval. Sin embargo, los índices de aprobación de Trump están cayendo en picado, principalmente debido al elevado coste de la vida y del combustible derivados de la guerra con Irán, cuyo fracaso le está costando muy caro y del cual no sabe cómo salir. El término "lavado de imagen a través del deporte" se refiere al uso que hacen los políticos del deporte para sus propios fines: los grandes eventos sirven como autopromoción, mientras que los problemas políticos se minimizan. La administración Trump tiene muchos problemas, algunos directamente relacionados con la Copa Mundial. Los jugadores iraníes aún no han recibido visas estadounidenses debido a la guerra en curso entre Estados Unidos e Israel. Los aficionados de Irán, Haití, Costa de Marfil y Senegal tampoco pueden entrar al país para el supuesto evento deportivo mundial, como ha criticado el Consejo Estadounidense de Inmigración. A pesar de los deseos de Trump e infantino, el Mundial no está generando el entusiasmo esperado dentro de los Estados Unidos. Las encuestas muestran que solo alrededor de una cuarta parte de los estadounidenses nacidos en el país planean ver los partidos. Entre los inmigrantes - por ejemplo, de Latinoamérica - la cifra supera el 40%, a pesar de que el gobierno los amenaza con redadas de deportación. No es de extrañar por ello, que Infantino necesita desesperadamente a Trump para garantizar el buen desarrollo del Mundial y que no sea un fracaso. A cambio, le ofrece el mayor escenario deportivo: será Trump quien entregue el trofeo de la Copa del Mundo al ganador - esperemos que sea Argentina - tras la final, y haga su propio número tal como lo realizo en el pasado Mundial de Clubes, realizado en el MetLife Stadium de Nueva Jersey en julio del 2025, donde no se quiso retirar de la escena tras entregar la copa al equipo ganador, saltando y festejando junto a los jugadores del Chelsea que lo miraban atónitos. Pero ello no está exento de riesgos para Trump: cuando presenció esa final, fue abucheado por miles de aficionados. Sin embargo, a pesar de los insultos que de seguro volverá a recibir, Trump percibe esta oportunidad para mejorar su imagen empañada por los escándalos sexuales y su fracaso en la guerra contra Irán. El experto en política deportiva Jules Boykoff, exfutbolista profesional y ahora profesor de ciencias políticas en una universidad de Oregón, afirma: “Cuanto peor sea la popularidad de Donald Trump, mayor será su incentivo para aferrarse al deporte como una especie de salvavidas político” asevero. “Cuando el mundo aclama el espectáculo, parte de la atención se centra en él. Esto se conoce como ‘lavado de imagen a través del deporte’ una vieja táctica utilizada por los lideres autoritarios como el propio Trump” añadió. Por cierto, el ICE, la temida unidad de operaciones especiales del Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU., ha anunciado que patrullara fuera de los estadios, por lo que muchos aficionados han decidido no asistir porque consideran un viaje a EE. UU. demasiado arriesgado. “En Washington, hay bastantes observadores políticos que observan con burla el caos del Mundial” agrego. “La FIFA eligió una sede para celebrar la unión del mundo y terminó organizando un torneo marcado por tiroteos, restricciones de viaje, problemas de visado, jugadores retenidos durante horas por migración, árbitros que tienen dificultades para ingresar y aficionados que ni siquiera saben si podrán entrar al país. ¿El mundo entero verá cómo EE. UU. arruina el mayor evento deportivo del año? Con Trump todo es posible” puntualizo.

2026 FIFA WORLD CUP : El fracaso de un negocio

Se suponía que años de preparativos y la promesa de “un impulso económico multimillonario” convertirían la Copa Mundial de la FIFA 2026 en una dulce victoria que duraría todo el verano para Estados Unidos, pero ello no sucederá. “Trabajé mucho en esto, junto con un gran equipo de personas talentosas”, dijo Donald Trump en una publicación en X cuando Estados Unidos obtuvo la candidatura para ser coanfitrión del evento - junto a Canadá y Méjico - durante su primer mandato. “¡Nunca fallamos, y será una gran Copa del Mundo!”. Como sabéis, coincidiendo con el 250 aniversario de Estados Unidos, la competición se ha presentado como el evento cumbre del país, esperando además que sea un importante impulso para el sector turístico estadounidense, pero hay quienes no son optimistas. Y es que, ad portas de su inicio, los hoteles siguen sin estar completos, las entradas sin vender debido a sus exorbitantes precios y los viajeros no están convencidos, atemorizados por las patrullas paramilitares del ICE a las afueras de los estadios, así como por la propaganda trumpista que se aprecia por todos lados, lo que pone en riesgo al evento deportivo más visto del mundo, que según los analistas, no alcanzara sus expectativas más ambiciosas. Como sabéis, la FIFA y su cuestionado presidente, Gianni Infantino, presentaron la competición de 48 equipos “como una oportunidad crucial para el fútbol en general y para Estados Unidos en particular”, ya que albergará 78 de los 104 partidos, una cifra récord, en 11 de sus ciudades, incluida la final del 19 de julio en el MetLife Stadium, en un país donde el futbol soccer, como lo denominan, no interesa en absoluto a los estadounidenses (cuyos deportes preferidos son el beisbol, el rugby y el básquet), considerándolo “propio de las minorías”, por lo cual es visto con desdén, salvo por los latinos quienes son los únicos que lo siguen. De nada sirvió que les hayan entregado con anterioridad la organización de la Copa Mundial de 1994 o del Centenario de la Copa América en el 2016 (así como del 2024) para masificar el futbol en el país. Ello no ocurrió. En Canadá, donde el hockey sobre hielo es el rey de los deportes, se espera algo similar. Y en cuanto a Méjico, donde la violencia ocasionada por el narcotráfico es imparable, tienen otras prioridades en estos momentos. A pesar de ese fiasco, en un estudio conjunto con la Organización Mundial del Comercio (OMC) publicado en marzo pasado, la FIFA pronosticó alegremente que el torneo “generaría un impacto económico bruto de 80.100 millones de dólares, de los cuales 30.500 millones irían a parar a Estados Unidos” cifras que son muy difíciles que se materialicen. No obstante, prevén que esta “oleada de aficionados genere grandes beneficios para empresas de todo tipo y ciudades, además de aquellas donde se celebren los partidos”. “Las cifras serán sorprendentes”, escribió entusiastamente por su parte la Asociación de Viajes de Estados Unidos en un informe reciente. “Los visitantes internacionales del Mundial prevén gastar más de 5000 dólares por persona; 1,7 veces más que en los viajes internacionales típicos a Estados Unidos” apuntaron. La organización comercial agrego - basándose en encuestas realizadas a más de 9.500 posibles asistentes - “que alrededor de un tercio tiene intención de quedarse más de dos semanas, y que más del 80 por ciento está abierto a visitar destinos más allá de las principales ciudades de entrada, lo que genera oportunidades económicas en comunidades de todo el país". Sin embargo, solo se trata de deseos, ya que todo indica que no se concretaran. Según funcionarios federales y locales, “se han dedicado años de planificación y cientos de millones de dólares a la preparación de las ciudades anfitrionas para el torneo”. Sin embargo, a pesar de todas las grandes promesas y los costosos preparativos realizados, los datos sobre viajes -muchos cancelados a último momento - entradas que no se venden y bajas tasas de ocupación hotelera anticipan un torneo que quedará lejos, no solo económicamente, de los "104 Super Bowls" que el presidente de la FIFA pronosticó el año pasado. Faltando groseramente a la verdad, Infantino dijo en febrero: “Todas las entradas están agotadas”, una afirmación que la organización desmintió a los pocos días. Esto se produjo tras una consulta de The Athletic sobre cómo podía ser cierto, ya que aún aparecían miles de entradas en la página web de la FIFA. Y ahora, todavía quedan muchas disponibles a través de la venta de última hora. Y luego están los mercados de reventa, donde los precios de todos los partidos parecen estar cayendo en picado, según TicketData.com . Los aficionados ahora pueden conseguir, por ejemplo, una entrada para el partido entre las “poderosas” selecciones de Arabia Saudita y Cabo Verde por unos 160 dólares, frente a los 234 dólares de finales de abril y los más de 600 dólares que costaban las entradas para diciembre. Ni así quieren adquirirlas y de seguro tendrán que reducir sus precios en las próximas horas para no perderlo todo. Esta tendencia apunta a un interés mucho menor de lo esperado entre los aficionados, algo que Infantino no previó. y la oferta supera la demanda tanto en lo que respecta a las entradas no vendidas, como al ecosistema de servicios que sustenta el espectáculo. Los indicadores de viajes también apuntan a una menor demanda. Durante el período de reservas de octubre a enero, las reservas de vuelos europeos a Estados Unidos para julio disminuyeron un 24 % interanual, según datos de Cirium citados por Forbes. En cuanto a las ciudades de destino, las reservas para junio -realizadas entre diciembre y enero - cayeron un 5 % y un 8,6 % desde Europa y Asia, respectivamente. Y los hoteles reflejan esa triste realidad. Las tarifas de las habitaciones para los días de partido en varias ciudades anfitrionas, han caído alrededor de la mitad con respecto a los máximos anteriores, según cifras de Lighthouse Intelligence citadas en el Financial Times. En diciembre, Baird Equity Research había proyectado que la competencia “aumentaría los ingresos por habitación disponible (RevPAR) de los hoteles estadounidenses entre 75 y 100 puntos básicos”. Sin embargo, Michael Bellisario, analista sénior de investigación de Baird, declaró a Newsweek que ahora reduciría esta previsión a un nivel más modesto de entre 25 y 30 puntos básicos, debido, entre otras cosas, a la reticencia de los extranjeros a visitar Estados Unidos. Esto coincide con un informe de OysterLink, que pronostica "un modesto aumento en comparación con ciclos anteriores de la Copa del Mundo" para los hoteleros estadounidenses. En tanto, el Boston Business Journal informó en marzo que la propia FIFA había cancelado decenas de miles de habitaciones reservadas en ciudades anfitrionas de Estados Unidos, Canadá y Méjico. Una encuesta realizada por la Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento (AHLA) entre propietarios y operadores reveló que el 80% de los que operan en los mercados anfitriones de EE. UU. afirmaron que las reservas estaban "por debajo de las previsiones iniciales". Esta cifra ascendió al 85-90% en Kansas City, donde la demanda está "por debajo de la de un mes típico de junio o julio". “Muchos de los encuestados describen el torneo como un evento insignificante en estas ciudades”, se lee en el informe, “citando la tardía disponibilidad de habitaciones para los miembros de la FIFA y la escasa afluencia de aficionados internacionales como las principales preocupaciones en todos los mercados”. Por su parte, Vijay Dandapani, presidente y director ejecutivo de la Asociación Hotelera de la Ciudad de Nueva York, declaró a Newsweek que la demanda relacionada con la Copa Mundial había quedado muy por debajo de las expectativas. Dandapani afirmó que las reservas en los hoteles de Nueva York habían aumentado apenas "un máximo del 10 por ciento interanual" y que más de la mitad "no había registrado ninguna actividad hasta el momento". “Si bien esperamos que se produzca un repunte a un día de su inicio, no esperamos que alcance las previsiones anteriores”, admitió, y añadió que los hoteles de la ciudad ahora prevén perder más de 100 millones de dólares en ingresos por habitaciones. ¿Pero qué hay detrás de la menor demanda? Incluso para un evento con tanta repercusión mundial como la Copa del Mundo, el entusiasmo de los viajeros sigue estando condicionado por la necesidad de estabilidad y seguridad. "Los visitantes no vienen solo por los partidos, sino que vienen a vivir una experiencia estadounidense", escribió Geoff Freeman, presidente y director ejecutivo de la Asociación de Viajes de Estados Unidos, en un análisis reciente. Estudios y conversaciones con expertos del sector revelan varias razones detrás de la actual baja demanda - desde un dólar fuerte hasta el aumento de las tarifas aéreas -, pero la inquietud internacional por viajar a la América de Trump surgió como un motivo común. La semana pasada, más de 120 grupos emitieron una advertencia a los posibles asistentes, instándolos a tener precaución al viajar a Estados Unidos. “Las preocupaciones sobre la tramitación de visados, el aumento de los costes de viaje, los recargos por transporte y las propuestas de aumento de impuestos en algunos mercados anfitriones están contribuyendo a la incertidumbre y podrían afectar a las visitas internacionales si no se abordan detenidamente”, dijo Hardman. De manera similar, Dandapani señaló "el enfoque draconiano del gobierno federal en materia de visados" como un importante factor disuasorio. La encuesta de la AHLA reveló que el 70 por ciento de los propietarios y operadores de hoteles afirman que las barreras para obtener visados, junto con preocupaciones geopolíticas más amplias, están reduciendo significativamente la demanda internacional. “Los indicadores apuntan a que aún hay oportunidades importantes por delante”, declaró un portavoz de la AHLA. “Prevemos que los estadios estarán llenos, pero para aprovechar plenamente esta oportunidad, Estados Unidos y la FIFA deben garantizar una experiencia acogedora y sin contratiempos para los viajeros internacionales” Pero la realidad es muy distinta a lo que se espera. Con la esperanza de calmar las preocupaciones en torno al control de la inmigración y las posibles dificultades en la frontera, el presidente de la FIFA insistió el año pasado en que “el mundo es bienvenido en Estados Unidos”. Pero las garantías de seguridad no son el único obstáculo para la asistencia, y las bajas ventas revelan que los precios desorbitados de las entradas, incluso para los partidos menos rentables, han demostrado ser una forma eficaz de mantener a algunos aficionados en casa. Según un análisis publicado por The Guardian en diciembre, las entradas más baratas de este año siguen siendo aproximadamente seis veces más caras que el promedio del periodo 2006-2022. En respuesta, Football Supporters Europe, una asociación sin ánimo de lucro de aficionados al fútbol, presentó en marzo una queja formal ante la Comisión Europea contra la FIFA por abusar de su posición de monopolio para imponer precios excesivos en las entradas. Y si bien incluso las entradas más baratas son ahora varias veces más caras que las de Qatar en el 2022, el modelo de "precios dinámicos" de la FIFA permite que los precios aumenten significativamente en función de la demanda diaria. El presidente de la FIFA - que todo lo ve dinero - defendió los exorbitantes precios de las entradas, argumentando que “estaban justificados en un país donde asistir a un partido universitario puede costar cientos de dólares”, y afirmó que “los revendedores siempre respetarían los precios del mercado”. Pero el argumento no convenció a sus posibles asistentes. “¿Quién querría visitar un país con Trump al mando? Sera para que el ICE te agarre en plena vía pública y te expulse de inmediato, sometiéndote a toda clase de humillaciones a pesar de tener tu pasaporte en la mano” expreso uno de ellos. “El hombre que llevó a la quiebra a varios casinos lo vuelve a hacer. Trump es la sentencia de muerte para cualquier negocio” asevero. Y no le falta razón. Con los hoteles casi vacíos y las tribunas de los estadios con grandes vacíos en la mayoría de los encuentros debido a la escasez de aficionados, todo apunta a que el torneo será un sonado fracaso.
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