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miércoles, 14 de octubre de 2020

KIRGUISTAN: El descenso al caos

Como sabéis, tanto la campaña electoral en los EE.UU. - realizado en medio del caos y la violencia promovida por los demócratas - como la guerra entre Armenia y Azerbaiyán por Nagorno Karabaj e impulsada por Turquía, acaparan por estos días los titulares en la prensa internacional (de los cuales por cierto, ya nos hemos ocupado anteriormente). Pero a ellos se acaba de sumar Kirguistán, que desde el 5 de octubre vive unos tumultuosos acontecimientos que se asemejan mucho a lo que en el 2005 se le dio en llamar la Revolución de los Tulipanes. Ubicado en el Asia Central, Kirguistán, es un país pobre que acumula una larga historia de inestabilidad política, con dos de sus presidentes derrocados por revueltas en los últimos 15 años. El último episodio ocurrió la semana pasada, cuando el controvertido resultado de las elecciones legislativas, en las que triunfaron los partidos favorables al presidente Sooronbay Jeenbekov - Birimdik y Mekenim Kirguistán - llevó a que miles de opositores al gobierno salieran a la calle en Biskek, la capital, reclamando la dimisión del mandatario y la celebración de nuevos comicios. Los resultados fueron anulados el 6 de octubre, pero las protestas continúan. De acuerdo con la tradición de las revoluciones kirguisas, los manifestantes en esta ocasión ocuparon la Casa Blanca - el lugar de trabajo del presidente y los parlamentarios - y prendieron fuego al edificio, al igual que durante la segunda revolución en el 2010. Cabe destacar, que los efectos de las turbulencias políticas se extienden mucho más allá de las fronteras de este pequeño y montañoso país. Sin acceso al mar, casi la mitad del territorio de Kirguistán, que abarca 198.500 kilómetros cuadrados, está a más de 3.000 metros de altitud. El país tiene menos recursos naturales que sus vecinos más prósperos, Kazajistán y Uzbekistán, pero posee grandes reservas de agua, lo que es vital en esta región. Sin embargo, no tiene depósitos importantes de petróleo o gas natural. En consecuencia, Kirguistán es uno de los estados más pobres del Asia Central, surgido tras el derrocamiento de la dictadura comunista y el colapso de la Unión Soviética en 1991, a la cual pertenecía. La otra riqueza de Kirguistán es el oro. La mina de oro de Kumtor, explotada por el grupo canadiense Centerra Gold y propiedad en parte del gobierno de Kirguistán, ha aportado en los últimos años alrededor del 8% del producto interno bruto (PIB). Pero a pesar de las dificultades económicas, políticas y de seguridad creadas por su geografía, Kirguistán, de seis millones y medio de habitantes, gracias a su posición es desde hace mucho tiempo un país estratégicamente importante de Asia Central y una plataforma para la competencia geopolítica entre Moscú, Washington y Beijing. La malsana influencia de los EE.UU. en el país se inicio luego del 2001, cuando comenzó a utilizar la base aérea de Manas, un punto de tránsito que fue clave para las operaciones militares de la OTAN en el cercano Afganistán. El alquiler de esa base fue una fuente importante divisas para el estado. En octubre de 2008, el entonces presidente Bakiyev amenazó con cerrar la base estadounidense, tras aceptar un préstamo ruso. Revocó la decisión cuando Washington acordó más del triple de la renta anual de la base, que fue finalmente cerrada en el 2014. Estos episodios posicionaron a Kirguistán como pieza de un juego de ajedrez entre Rusia y EE.UU., aunque su relación con Moscú se hizo con el paso de los años cada vez mas estrecha en perjuicio de Washington. En efecto, Kirguistán es un aliado cercano de Rusia, del que es principal socio comercial. Además, al menos 623.000 ciudadanos kirguises viven y trabajan en Rusia, según un informe del gobierno ruso publicado en el 2017. Otras cifras no oficiales sitúan el número de kirguises en el país vecino en un millón. La situación de esos migrantes mejoró desde que Kirguistán se adhirió en el 2015 a la Unión Económica Euroasiática dirigida por Moscú. Tanto Jeenbekov, el actual presidente, como Almazbek Atambayev, el ex presidente encarcelado por cargos de corrupción, son considerados prorrusos. Sin embargo, varios analistas están de acuerdo en que el actual desorden en el país no beneficia los intereses del Kremlin y que esta digitada por Washington, tal como sucedió en Ucrania para instaurar un gobierno títere en el 2014 y últimamente en Belarus con el claro objetivo de derrocar a Lukashenko para reemplazarlo por un traidor colaboracionista, el cual tal como ocurrió en Kiev, abriría las puertas del país a la OTAN. Por eso, el gobierno ruso se ha mantenido cauto por el momento y no se ha inclinado por ninguna de las partes en disputa, aunque se dijo sentirse “preocupado” por los disturbios y pidió una resolución legal, mientras se garantice la seguridad de la gente y la estabilidad interna. A ello debemos agregar la creciente influencia china que cada día es más evidente para todos. Como sabéis, Kirguistán se ubica en la Ruta de la Seda, la antigua vía comercial entre China y el Mediterráneo, y en los últimos años se convirtió en un país cada vez más importante para los intereses de Beijing en la región. Si bien Kirguistán es uno de los vecinos más pequeños de China, tanto económica como geográficamente, desde que establecieron relaciones hace 25 años, los dos estados no han parado de fomentar el crecimiento de su relación. La frontera china con Kirguistán, de unos 850 kilómetros, es una de las puertas de entrada de China a Asia Central y una pieza importante del proyecto de la Nueva Ruta de la Seda impulsada agresivamente por Beijing. Por su parte, los kirguisos ven en China un socio y un potencial inversor, tanto para complementar como para equilibrar la influencia rusa. El país está considerando la construcción de centrales hidroeléctricas, lo que lo convertiría en un líder energético en la zona, y en los últimos año se especuló con que Beijing podría ser un inversor interesado en participar; hasta ahora, sin embargo, esos proyectos se vieron frenados por las delicadas negociaciones con los estados situados aguas abajo de sus ríos, que necesitan agua para su agricultura. Pero la influencia china en el país se ha visto obstaculizada por la persecución que sufren las minorías kirguís en Uiguristan (llamado por los chinos Xingiang). Al igual que los uigures, esta minoría musulmana también ha sido detenida en los infames campos de “reeducación” chinos por practicar su religión. De momento, el gobierno de Kirguistán ha adoptado un enfoque cuidadoso sobre el asunto, negándose a condenar las persecuciones de Beijing a sus minorías por el peligro que supondría para las inversiones chinas en su país y que lo necesita con urgencia. Es por ese motivo que a fines de noviembre del 2018, cuando algunos miembros del parlamento kirguiso presionaron para obtener respuestas y los familiares y grupos de la sociedad civil comenzaron a reunirse, el gobierno se mantuvo en silencio. El entonces presidente de Kirguistán, ese mismo Jeenbekov que ahora trata de mantenerse en el poder, se mostró más interesado en cuidar las relaciones comerciales que en abogar por los derechos humanos de sus ciudadanos: “Estamos trabajando a través de canales diplomáticos”, dijo. “En este asunto, debemos tener en cuenta que estamos hablando de los ciudadanos de China. ¿Cómo podemos interferir en los asuntos internos de otro país?” agrego a modo de excusa. Los expertos coinciden en que más allá de quien esté en el poder en Kirguistán, su política exterior cambiará poco. "No tienen muchas opciones, Kirguistán tiene una fuerte dependencia económica con Rusia", declaró Ígor Jmelev, catedrático del departamento de empresas internacionales y aduanas de la Universidad Rusa de Economía Plejánov. Según el experto, un tercio del comercio exterior kirguís corresponde a los países de la Unión Económica Euroasiática, entre ellos Rusia, que representa más del 60%. Además, Kirguistán recibe ayuda financiera rusa. En ese contexto, la única verdadera preocupación de Moscú es la seguridad de sus nacionales residentes en Kirguistán."Esperamos que se garantice la seguridad de los ciudadanos rusos que se encuentran en la República de Kirguistán, así como la protección de las representaciones oficiales, organizaciones y compañías rusas y su propiedad", expresó en un comunicado la Cancillería. "Si la incertidumbre política continúa, afectará indudablemente las inversiones extranjeras directas", advirtió por su parte el vicepresidente adjunto de la agencia de calificación Moody's, Christian Fang. No cabe duda que todo lo que está sucediendo por estos días da la impresión de que la flor de tulipán de la primera revolución kirguisa nunca se ha marchitado y la lucha entre los clanes, específica para ese país asiático, nunca ha terminado :(

IPHONE XII (2020): Esto es solo el comienzo

Este 13 de Octubre Apple acaba de hacer oficial el esperado iPhone XII. Se trata del modelo intermedio en esta nueva generación iPhone, situándose un paso por encima del iPhone XII mini, pero por debajo de los modelos XII Pro y XII Pro Max. En efecto, el iPhone XII aspira a ser uno de los superventas de Apple, tal y como ya lo consiguió el iPhone XI a base de especificaciones que rozan la primera línea a un precio relativamente ajustado. Este año se repite estrategia y, de nuevo, su modelo intermedio no apuesta por la triple cámara. No obstante, hay un importante (y esperado) salto a nivel de pantalla, y es que el iPhone XII implementa tecnología OLED y resolución Full HD+ (Super Retina XDR) en un panel de 6.1 pulgadas. La conexión 5G también se hace protagonista en este iPhone XII que, sobre el papel, presentará una dura batalla por debajo de los mil euros.Cabe resaltar que el diseño del iPhone XII es similar al que vimos la generación pasada, aunque Apple ha dibujado alguna que otra pincelada con distinto trazo. El primer cambio notable viene de la mano de los marcos, mucho más ajustados ahora tanto en los laterales como en la parte superior e inferior. Como recordareis el año pasado, los iPhone XI tenían bastante más marco que los iPhone XII, debido entre otros a la falta de flexibilidad de los paneles IPS. Ahora, gracias a la implementación de la pantalla OLED el nuevo smartphone de Apple cuenta con un mejor aprovechamiento frontal. En concreto, según los datos de Apple, el iPhone XII es un 11% más fino, un 15% más pequeño y un 16% más ligero respecto al iPhone XI, importantes cambios teniendo en cuenta que este modelo tiene la misma diagonal de pantalla del año pasado. Así, este año el iPhone XII queda prácticamente igualado en marcos respecto a los modelos Pro, que también reducen marco en comparación a los iPhone XI Pro y XI Pro Max. Respecto al tan hablado notch, sigue haciendo acto de presencia, ocupando una buena parte del frontal del dispositivo. Si le damos la vuelta al dispositivo encontramos unas líneas prácticamente calcadas a las del año pasado, con el cristal como principal protagonista. Por su parte, los marcos de aluminio aeroespacial del dispositivo sí que han sido rediseñados. Ahora nos recuerdan más al iPhone IV, siendo mucho más planos y rectos en lugar de la curvatura que lleva acompañando a los dispositivos de Apple desde el iPhone VI. En el caso de este iPhone XII no se da el salto al acero inoxidable, que sigue quedando reservado para los modelos Pro. Respecto al panel, tenemos una pantalla Super Retina XDR de 6,1 pulgadas, este año con tecnología OLED. Acaba así el gran abismo que había frente al panel de los modelos Pro, ya que el año pasado el iPhone XI llegaba con resolución HD+ y tecnología IPS. La tasa de refresco es de 60Hz, nada de Promotion ni para el iPhone XII ni para sus hermanos Pro. El procesador que da vida al nuevo smartphone es el Apple A14 Bionic, chip que ya estrenó el nuevo iPad Air. Se trata del primer procesador para móviles con tecnología de 5 nanómetros. Dicho procesador cuenta con dos núcleos de alto rendimiento y cuatro núcleos dedicados a tareas de baja demanda, para tratar de mantener equilibrio entre potencia y autonomía. Este procesador es compatible con conectividad 5G tanto SA como NSA. Como es habitual, Apple no da cifras sobre la memoria RAM, pero se espera que sea de 4 GB en este iPhone XII y de 6 GB en el caso de los modelos Pro. A nivel de autonomía se pierde el cargador en la caja y se mantienen los 18W de carga rápida. Esto quiere decir que tendremos que comprar el cargador de Apple aparte, en caso de que no tengamos uno en casa. La apuesta a nivel de biometría vuelve a ser Face ID. Apple vuelve a implementar su reconocimiento facial 3D ayudado por un proyector de puntos y cuya información garantizan que se guarda de forma local. Una de las grandes novedades en este iPhone es MagSafe, una tecnología magnética que permite conectar distintos accesorios, como fundas con cargador. Permite también mejoras en carga inalámbrica, tecnología ya presente en el iPhone XI, pero mejorada en esta nueva familia iPhone. El iPhone XII apuesta por una configuración de cámara doble, al igual que la generación pasada, con el iPhone XI. El sensor principal sigue siendo de 12 megapíxeles, junto a un gran angular también de 12 megapíxeles. Al igual que el año pasado, contamos con estabilizador óptico en el sensor principal. En este caso, el iPhone XII tiene un sensor con mejor lente y apertura f/1.7, prometiendo mejores fotografías en baja luz. Como es costumbre en Apple, el trabajo recae principalmente sobre el software, donde ha habido grandes mejoras. La primera de ellas es el HDR de nueva generación, Smart HDR 3. Se promete mejor rango dinámico y el detalle apunta a ser bastante rico. El gran salto no obstante es a nivel de vídeo. El iPhone XII es el primer móvil capaz de grabar en 4K Dolby Vision. En concreto, es capaz de grabar vídeo con una profundidad de color de 10 bits. Del mismo modo, se puede editar vídeos Dolby Vision desde la app Fotos, iMovie o Clips, desde el teléfono. En cuanto a su coste y disponibilidad, el nuevo iPhone XII - que viene en cinco colores distintos: negro, azul, verde, rojo y blanco - estará a la venta a partir de 909 euros. Asimismo, se podrá reservar desde el próximo 16 de octubre y adquirirlo desde el día 23:)

JURASSIC WORLD - DOMINION: Nada es lo que parece

En una era donde las grandes productoras demostrando su absoluta falta de imaginación intentan explotar sus clásicos hasta que ya no les sean redituables no es de extrañar que la saga cinematográfica iniciada en 1993, no sea la excepción. Como es obvio, los fanáticos de aquel mundo prehistórico se vieron divididos con la llegada de las nuevas películas, formándose grupos antagónicos sobre ellas. Sin embargo, ambos bandos estaban de acuerdo en una cosa: pensaban que el próximo largometraje de la saga pondría fin a la historia. Para bien o para mal, recientes informes revelan que se equivocaron. De la mano de Chris Pratt y Bryce Dallas Howard, el éxito en taquilla que consiguieron las cintas (a partir de su regreso en el 2015), permitió el desarrollo de nuevas ideas dentro del universo, que Legendary Pictures avaló e impulsó para que la moda de las criaturas - extintas en la realidad - continúe con Jurassic World: Dominion, que recién se estrenara en el 2022 cuando inicialmente estaba previsto hacerlo el próximo año. “Es el comienzo de una nueva era. Los dinosaurios están ahora en la Tierra, entre nosotros, y lo estarán por bastante tiempo”, fueron las palabras del productor Frank Marshall. La premisa de la historia nos traslada 22 años luego de los hechos ocurridos en Jurassic Park en donde la isla Nublar funciona como un parque de atracciones con clones de dinosaurios que recibe la visita de los curiosos, que es tal como John Hammond lo había imaginado. Sin embargo, a unos años de que empezó su funcionamiento, el interés del público descendió y con eso los ingresos del parque. Para atraer a los visitantes, se creo un nuevo dinosaurio, pero como era de esperar, todo sale mal cuando se escapa y desata el caos. En cuanto al reparto, regresan Chris Pratt y Bryce Dallas Howard en los papeles de Owen Grady y Claire Dearing respectivamente. Algo que definitivamente llamara la atención es saber que verán caras conocidas de actores pertenecientes a las tres primeras películas y también se confirmó que Sam Neill, Laura Dern y Jeff Goldblum repetirán sus ya icónicos papeles. Aunque Jurassic World: Dominion haya tenido que frenar su rodaje por el Coronavirus, está claro que no será la última producción de la franquicia. Luego de su estreno en el 2022, los dinosaurios seguirán existiendo en la gran pantalla- ¿alguien podría dudarlo? - y la industria norteamericana del entretenimiento continuará subsistiendo, gracias a la existencia de las sagas cinematográficas que demuestran por otra parte su absoluta falta de ideas, buscando sacar el mayor provecho económico posible de historias ya conocidas en lugar de arriesgarse con nuevos títulos. Se nos viene a la memoria el fiasco de Star Wars luego de ser adquirida por Disney, cuyas disparatadas entregas han destrozado la versión original (las 6 primeras películas de George Lucas) provocando el hartazgo de los otrora incondicionales admiradores de la saga. No es de extrañar por ello que con cada ‘nueva’ película, su taquilla ha ido bajando y con ella el interés ¿Sucederá lo mismo con este film? :(

miércoles, 7 de octubre de 2020

DONALD TRUMP: La última batalla

Como recordareis, el pasado viernes Donald Trump sorprendió al mundo al anunciar que él y la primera dama habían dado positivo por Covid-19, lo que arrojó a los EE.UU. a una incertidumbre aún más profunda a pocas semanas de las elecciones de noviembre. Entonces ¿qué podemos esperar ahora? Para algunos, podría ser una coincidencia que en uno de los períodos más desenfrenados ocurridos este año - a menos de mes del enfrentamiento épico entre Donald Trump y Joe Biden - el candidato republicano anunció que tiene Coronavirus. Y Twitter explotó. Mientras el anuncio de su enfermedad era recibido con un tsunami de oraciones digitales por parte de sus partidarios deseándole un pronto restablecimiento, era de esperar un sermón moralista del lado de sus adversarios, quienes no ocultaron su alegría por el hecho, deseando con todas sus fuerzas que su vicepresidente Mike Pence también estuviera contagiado con el Covid 19 para que la impresentable de Nancy Pelosi - cómplice de los terroristas negros que promueven la violencia en las calles y que funge nada menos que de presidenta de la Cámara de Representantes - pudiera acceder por fin a la Casa Blanca, pero fracaso en su burdo intento. La pregunta principal ahora es ¿qué es lo que seguirá a continuación? ¿Cuáles serán las consecuencias políticas de este inesperado anuncio dado a conocer el último fin de semana y qué partido podrá sacar ventaja de ello? Los demócratas ya están tomando posiciones de batalla detrás del manoseado argumento de que “Trump fue imprudente por no ponerse una máscara en público como Joe Biden, y aunque le deseamos una pronta recuperación - si, como no - realmente debería haber escuchado a la ciencia”. Venga ya, el burro hablando de orejas, con mayor razón cuando su candidato es un discapacitado físico y mental que es manejado como un títere por el establishment. Por ello, es poco probable que los demócratas saquen algún provecho de esa posición sumamente cínica e hipócrita. En la actualidad, muchos estadounidenses que sufren la fiebre del encierro cubiertos de incómodas mascarillas, observan impotentes cómo las pequeñas empresas están implosionando más rápido de lo que se imaginan, quedando tanto sus dueños como sus empleados en la calle. Esto, naturalmente, conduce a una cuestión de no poca gravedad: ¿qué se gana poder sobrevivir a un virus si las familias carecen de los medios para poner comida en la mesa? Aquí, el instinto de supervivencia se hace cargo a medida que más personas asumen la posición de que los riesgos de mantener a la nación en modo de bloqueo, superan con creces al temor de terminar contagiados por el Covid 19. El estado de Florida es un buen ejemplo. La semana pasada, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, firmó una orden ejecutiva que permite a los restaurantes y bares comenzar a operar inmediatamente al 100 por ciento de su capacidad. Si esa noticia no fuera suficiente para dejar sin aliento a los demócratas, DeSantis agregó que a Tampa Bay se le permitiría albergar el Super Bowl en febrero. Compare eso con la California dirigida por los demócratas, donde los ánimos están encendidos a medida que la cuarentena impuesta en el lugar continúa diezmando la economía del estado, hasta el punto en que incluso Disney World está despidiendo a sus empleados. Sin embargo, los demócratas no perderán la oportunidad de reprender a Trump por realizar mítines masivos en todo el país, mientras que su oponente discapacitado, rara vez sale de su sótano para encontrarse brevemente con la prensa, recordándoles “que aun esta en campaña”(?). Esta crítica interesada probablemente tenga más que ver con el evidente fracaso del bando de Biden en generar entusiasmo entre sus votantes que con cualquier legítima preocupación por proteger a las personas que asisten a esos eventos para que no se enfermen. Es así que mientras Trump se presentaba en los estadios de todo el país intensificando notablemente su campaña - con poca preocupación por el distanciamiento social - para Biden en cambio, seria todo un reto llenar un local de comida rápida un domingo por la mañana. Venga ya, si los demócratas se preocupasen realmente por detener la propagación del Coronavirus, ¿por qué les dieron carta libre a los grupos terroristas Black Lives Matter y Antifa para desatar el caos y la violencia en las calles de las ciudades donde ellos están al mando, justificando sus aborrecibles crímenes y convirtiéndose en sus cómplices? Esto por cierto, no es retórica barata. En junio, justo cuando las protestas de los terroristas negros estaban en pleno apogeo, Jennifer Nuzzo, investigadora principal del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, tuiteó: “En este momento, los riesgos para la salud pública de no protestar para exigir el fin del racismo sistémico superan con creces los daños del virus” Por Dios, ¿En que mundo vive esa gente? Su odio enfermizo a Trump supera todo lo inimaginable. Aquí es donde la “lógica” demócrata para hacer cumplir los bloqueos se desmorona contra las rocas de la razón. Por un lado, dicen que es absolutamente imperativo mantener cerrados los negocios, las iglesias cerradas y las manifestaciones de Trump fuera de las ciudades que ellos controlan “para que Covid no se expanda”. Pero al mismo tiempo, aprueban a los terroristas negros recorran sus ciudades como vándalos modernos, robando, saqueando e incendiado propiedades con total impunidad, sin importarles en lo mas mínimo el distanciamiento social, proporcionando además el golpe de gracia a empresas que ya estaban al borde de la bancarrota. Esto lleva a una pregunta: ¿por qué los demócratas están tan dispuestos a mimar a esos criminales, buscando infligir el mayor daño posible al país en un esfuerzo suicida por destruir las posibilidades de reelección de Trump? Si bien gran parte del debate partidista se centra en la cuestión de "llevar o no la mascarilla" durante una pandemia, hay un resultado posible que podría hacer que todo el debate sobre las cubiertas faciales y el distanciamiento social se vuelva obsoleto de la noche a la mañana. Como sabéis, durante semanas y meses, Trump ha prometido entregar alguna vacuna milagrosa que permitirá que los EE.UU. finalmente regresen a algún nivel de normalidad. Pero hasta ahora, esa promesa, denominada 'Operación Warp Speed', no ha dado sus frutos. Ahora imagine esto. ¿Qué pasaría si Donald y Melania deciden convertirse en sujetos médicos (los mejores conejillos de indias, por así decirlo) de un tratamiento "innovador" que muchos médicos insisten en que cura el Covid-19? Si, nos estamos refiriendo a la hidroxicloroquina (HCQ). Aunque existe un gran debate acerca de su seguridad y eficacia, este medicamento ha sido eficaz contra una serie de enfermedades, como la malaria, el lupus y la artritis reumatoide. Apenas el mes pasado, un equipo de médicos publicó un estudio que concluyó que “ HCQ es consistentemente efectivo contra el Covid-19 cuando se usa de manera temprana, demostrando que generalmente es efectivo contra el Covid-19, ya que no ha producido un empeoramiento del paciente, por lo que puede considerarse seguro”. Este hallazgo, sin embargo, choca con la posición adoptada por la Administración de Alimentos y Medicamentos, que se ha manifestado en contra del uso de HCQ fuera del ámbito hospitalario". Ahora, en el caso de que la pareja más poderosa de los EE.UU fuera 'curada' por el HCQ - un medicamento económico que no proporcionaría ganancias masivas a la industria farmacéutica - Trump obtendría una gran victoria de una sola vez, y solo unos días antes del 3 de noviembre. Él y Melania serían la prueba viviente de que los demócratas no tienen excusa para mantener bajo llave a gran parte de la nación. Por supuesto, estos últimos nunca estarían de acuerdo con el plan, diciendo que “es arriesgado e imprudente”, pero Trump tendría la 'cura milagrosa' que necesita para que al menos la mitad de los EE.UU. vuelva a ponerse de pie, y él pueda continuar en la Casa Blanca durante otros cuatro años. Para aquellos que dudan de un giro de los acontecimientos tal como hemos detallado, tengan en cuenta que este año absolutamente todo es posible (Al momento de escribir esta nota, Donald Trump abandona el hospital donde se encontraba internado y reanudara en breve su campaña política rumbo a las elecciones del 3 de noviembre, donde los demócratas volverán a morder el polvo de la derrota... A por ellos) :)

NIKON Z5: Creatividad a toda prueba

Se trata del más reciente modelo de cámara de la familia Z de Nikon, con el cual planea atacar al mercado de entrada en el mundo mirrorless. En efecto, la nueva cámara cuenta con un sensor CMOS de formato completo de 24.3MP. Como procesador tiene integrado un chip Expeed 6, al igual que la Z6. Estos se encuentran encapsulados en un cuerpo de esqueleto de metal y recubrimiento de policarbonato. Sin embargo, cuenta con resistencia al polvo y a la humedad como los cuerpos de gamas más altas. Su diseño también ha sido modificado y simplificado para ser más intuitiva para el fotógrafo, aunque el display superior parece ser un atributo que volvió a ser aclamado, por lo que la falta de éste puede restarle puntos a la mirrorless. Su entrada es para objetivos de montura Z. Con un tamaño similar al de la Z6 y los mismos 675 gramos de peso, Nikon nos ofrece una mirrorless de entrada compacta y agradable para el fotógrafo que recién arranca en este mundo. En la parte trasera cuenta con una pantalla táctil de 3.2 pulgadas y tiene un viewfinder OLED de 3.69 millones de puntos. Para el almacenamiento cuenta con doble ranura de SD compatible con SD, SDHC y SDXC UHS-II. La batería utiliza un nuevo tipo (EN-EL15C) que le da mucho mayor rendimiento, sin embargo también es compatible con las MB-N10, aunque estas tienen menor autonomía. A nivel de fijas, se pueden crear capturas en formato NEF con un máximo de profundidad de 14 bits y dimensiones de 6010 x 4016 píxeles. En vídeo puede grabar en formatos .MOV y .MP4 en codec H.264 a 4K hasta 30 FPS, y FHD 1080P a 60 FPS. Cuenta con conectividad USB Tipo C y HDMI Tipo C, así como con entrada y salida de audio para vídeo. También tiene conectividad Bluetooth y Wi-Fi para la transferencia de archivos del dispositivo al móvil, previsualización y manejo remoto. En cuanto a su coste y disponibilidad, la nueva Nikon ya esta a la venta en los distribuidores principales, desde 1.949 €. No cabe duda que por ese precio, la Nikon Z5 es una cámara que ha nacido para conquistar a los fotógrafos aficionados ¿A que esperas para tenerla? :)

BUDAPEST: Una joya a las orillas del Danubio

Budapest es una de aquellas ciudades europeas que aún conserva ese aire señorial e imponente que le da el aspecto de ser una ciudad protagonista de la historia. Como una de las capitales del Imperio Austro-húngaro, fue embellecida con una serie de palacios y monumentos que hoy son dignos de admiración. Esa vitalidad tanto de sus teatros y óperas como de su alegre vida nocturna - ya famosa en tiempos del imperio - no perdido hasta hoy, le permite seguir siendo comparada con París o Viena. Con o sin rumbo fijo, lo más aconsejable es dejarse llevar por sus calles y plazas. A cada paso nos sorprenderá la belleza de algún edificio barroco, neoclásico o modernista. Descubriremos acogedores cafés y restaurantes decimonónicos donde degustar un goulash o pollo al paprika con galuska, una copa de tokay opálinka y una tarta Dobos… Con razón Budapest se ha convertido en un gran plató cinematográfico europeo, lo que le ha valido el nombre de Hollywood del Danubio. Precisamente, este gran río divide y une a la vez a una ciudad que hasta 1873 fueron dos, Buda y Pest. Situada en un lugar privilegiado, fue objeto de continuas invasiones a lo largo de la historia. Fue celta, romana, bizantina y austro-húngara. Ha vivido momentos de esplendor a caballo de los siglos XIX y XX. También de destrucción varias veces: las últimas en los combates de 1945 y, en parte, durante la invasión soviética de 1956 tras intentar el gobierno de Imre Nagy un “socialismo en libertad”. Buda es la ciudad medieval. Es un placer deambular por sus tranquilas callejuelas empedradas y casas barrocas de cálidas fachadas que nos llevan a la inmaculada iglesia de San Matías, en el Bastión de los Pescadores (con su imponente estatua ecuestre al Rey San Esteban), a la residencia presidencial y al Palacio Real, en el cual se ubica la Galería Nacional, con su amplia panorámica del arte húngaro desde el medievo. Desde aquí se puede ir hacia Obuda (la vieja Buda) y sus ruinas romanas de Aquincum, o hacia la ciudadela. Para subir a Buda lo mejor es el viejo funicular o el autobús, pero para bajar se recomienda callejear y luego recorrer su base a ras de río para observar la imponente estatua del obispo Géllert, situada donde fue despeñado en 1046; la curiosa iglesia-cueva de San Esteban frente al hotel Géllert y el barrio de Vivizaros . Desde Buda se disfruta de unas vistas espectaculares de Pest y del Danubio, con el vergel de isla Margarita al fondo, donde los lugareños disfrutan paseando el fin de semana o asistiendo a una ópera al aire libre en verano. De estas vistas sobresale el impresionante y neogótico Parlamento, de 1904, con su monumental cúpula. Merece la pena su visita. Guarda en sus interiores el tesoro real con la corona de San Esteban, y su peculiar cruz inclinada que recoge el escudo nacional. Cerca está la basílica de San Esteban, símbolo de la identidad nacional religiosa. Podemos seguir, desde la animada plaza Vörösmarty, por la larga y comercial calle Váci, o bordeando el río, para disfrutar de sus emblemáticos puentes: el de las Cadenas, el blanquísimo de Isabel, en honor a la emperatriz Sissi; y el Libertad, probablemente el más bonito, de color verde, decorado con el legendario Turul, el águila adorada por los magiares. Desde Pest, las vistas de Buda y del río son también impresionantes, sobre todo por la noche. En ese momento, dice György Konrád en Viaje de ida y vuelta, se siente un nudo en la garganta como cuando “se abren las cortinas en la ópera y un fantástico escenario emerge de la oscuridad”. Llegados al puente de la Libertad, pasamos por el neoclásico Museo Nacional, fundamental para sumergirnos en la agitada historia húngara, en cuya escalinata empezó la revolución de 1848 tras entonar el poeta Sándor Petöfi su Canto nacional. Enfrente hay una serie de interesantes librerías de lance. Siguiendo hacia la calle Rákoczi, llegamos al barrio judío, al que nos abre sus puertas su imponente sinagoga de aires bizantinos, la más grande de Europa con sus dos torres rematadas con cúpulas de estilo oriental. Se ha convertido en la principal zona de ambiente juvenil y nocturno, donde conviven tiendas kosher con mercadillos que venden toda clase de antigüedades. Las caminatas requieren descansos, y qué mejor que en sus tradicionales cafés de pasados imperiales, que fueron y son aún lugar de encuentro de escritores y artistas. Sándor Márai decía al respecto que “sin cafés no hay literatura”. Cafés como el Ruszwurm, en Buda, que destaca por su pastelería; al igual que el mítico y coqueto Gerbeaud, en Pest. De obligada visita es el espectacular y neobarroco New York, sin olvidar los Central, Eckermann, Astoria - testigo de no pocos episodios históricos -, Luckács, Múvész, o el neorrenacentista de la librería Alexandra. Estos tres últimos están en la majestuosa avenida Andrassy, patrimonio mundial junto a Buda. Andrassy es la avenida más larga, señorial y elegante de Budapest desde los tiempos del Imperio Austro-húngaro. Allí, y en sus aledaños, se encuentran las mejores tiendas, cafés, restaurantes, palacios y mansiones más representativos del esplendor decimonónico de Budapest. También lo mejor de la oferta de conciertos, teatros, ópera y musicales que ofrece la agenda cultural de la capital húngara. En el tramo que va del río a la plaza Oktogon, cruzada por la animada avenida Teréz y su continuación Erzsébet, cabe destacar sobre todo la reputada Ópera Nacional, un edificio neorrenacentista italiano que recuerda a la de Viena o Dresde. Tuvo entre sus directores a Gustav Mahler. Enfrente se halla el monumental palacio Drechsler. Cerca, en la calle Nagymezó, están los teatros Thalía, Miktoszkopy y de la Opereta. Y en la paralela de Liszt Ferenc, llena de restaurantes y de agradables terrazas, podremos disfrutar de la Academia de Música Franz Liszt, con sus bellos interiores estilo secesión, su imponente vestíbulo de cerámica Zsolnay y sus dos salas de conciertos. Fue fundada por Liszt, creador de las Rapsodias húngaras. En el 69 de Andrassy tenemos la Casa Museo de Franz Liszt, y, al lado, la Academia de Bellas Artes y el teatro de Marionetas en sendos edificios neorrenacentistas de estilo italiano. Siguiendo por Andrassy llegamos a la circular y elegante plaza Kodály, donde se halla el museo homónimo y el palacio Palavicini. Podemos seguir andando para ir descubriendo las maravillas de la avenida; pero si nos cansamos, tampoco está de más tomar la línea de metro que la recorre, cuyas pequeñas estaciones nos llevarán a otros tiempos. Construida en 1896, Budapest tiene el honor de tener la primera línea de metro de Europa continental y la segunda del mundo, luego de Londres. Andrassy termina en la plaza de los Héroes, a uno de cuyos lados se halla el imprescindible Museo de Bellas Artes. Muy cerca, el parque Városliget, con su curioso zoológico modernista, el castillo de Vajdahunyad sobre el lago y los baños termales de Széchenyi. Hablando de Széchenyi, uno de los originales atractivos de Budapest son sus baños, que la convierten en la principal ciudad balnearia europea, de cuyas fuentes brotan a diario 80 millones de litros de aguas termales. Los romanos fueron los primeros en explotar sus baños y se convirtieron en un hábito, tanto así que durante la época imperial austro-húngara se construyeron monumentales palacios para albergarlos. Aunque son un reclamo turístico, los utilizan también los húngaros para remediar afecciones reumáticas y musculares. Los hay a cual más atractivo y pintoresco, con saunas y piscinas de distintas temperaturas. Los baños Széchenyi son uno de los más grandes. Con su arquitectura neobarroca, uno tiene la sensación de estarse bañando en un palacio. Tiene 15 piscinas, 3 grandes al aire libre en las que llama la atención ver a la gente jugando al ajedrez dentro del agua, incluso en invierno, cuando todo está nevado. No tienen nada que envidiarle otros baños, como el Rudas, de 1566, con su cúpula con vidrieras de distintos colores que iluminan con haces multicolores la piscina octogonal central. Tampoco los baños del hotel Géllert, frente al monte homónimo, estos de los últimos tiempos del periodo austro-húngaro. Son quizá los más famosos, con su piscina central rodeada de columnas de estilo secesión bajo una magnífica cúpula de vidrio y metal, y una piscina exterior con olas que hace las delicias de los más pequeños. Los baños termales son el mejor lugar donde relajarnos luego de una larga caminata y dejar que corra el tiempo, aun sabiendo que ello nos va a impedir acercarnos a otros sitios que teníamos previsto. Pero Budapest tiene mucho que ver, lo cual es una buena excusa para volver a visitarla una y otra vez :)
Будапешт (Budapest timelapse) from Sergey Tatarinov on Vimeo.
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