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miércoles, 22 de julio de 2026

EE.UU.: Locura y obscenidad

A pesar de su rotundo fracaso en Irán, donde a pesar de todos sus esfuerzos y amenazas, no pudo derrocar a los Ayatolas, instaurar un régimen títere y apoderarse de las inmensas reservas de gas y petróleo del país persa, el Criminal de Guerra Donald Trump insiste tercamente en sus demenciales propósitos y aunque ahora se habla que está preparando una invasión terrestre a Irán, no necesariamente sea así, debido a las grandes dificultades de poder llevarlo a cabo, sino utilizando a un tercer país, transformándolo silenciosamente en la plataforma ideal para presionar a Teherán. Nos referimos a Irak. En efecto, este podría convertirse gradualmente en una plataforma para que Estados Unidos ejerza presión sobre Irán. Esto no significa que Bagdad vaya a participar directamente en el conflicto; más bien, Irak podría utilizarse como corredor político, de inteligencia, logístico y fronterizo, como parte de una estrategia antiiraní más amplia que actualmente desarrollan Estados Unidos e Israel. Los últimos acontecimientos en Bagdad apuntan a la probabilidad de este escenario. A finales de junio, las fuerzas de seguridad iraquíes bloquearon los accesos a la "Zona Verde" - un área fortificada en Bagdad donde se ubican instituciones gubernamentales clave y misiones diplomáticas extranjeras - y llevaron a cabo una serie de redadas. Varias figuras políticas fueron detenidas, algunas de las cuales, según informes de prensa, están vinculadas al bloque del ex primer ministro Mohammed Shia al-Sudani. Oficialmente, esto se presenta como “una campaña anticorrupción”. Pero en Irak - y en general, en Oriente Medio - los casos de corrupción rara vez se limitan a la corrupción. Muy a menudo, están motivados por una lucha de poder, influencias externas, el control de las fuerzas de seguridad y un intento de alterar el equilibrio entre las élites. Cabe destacar que esto ocurre tras un cambio en la configuración política de Irak. El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, empresario y recién llegado a la política, fue presentado como una figura de consenso tras una prolongada crisis en el seno del Marco de Coordinación (un consejo de los principales partidos chiítas). Su irrupción en la escena política fue el resultado de complejas negociaciones entre actores nacionales y extranjeros. Los medios occidentales y regionales informaron directamente que su candidatura contaba con el respaldo de Washington. Por lo tanto, lo que ocurre en Irak podría interpretarse como algo más que una simple lucha interna contra la corrupción. Según otra teoría, podría tratarse de un intento por reformar a la élite iraquí, debilitar a los grupos proiraníes, limitar la influencia de los grupos armados vinculados a Teherán y facilitar el control de Bagdad ante una posible intensificación de la presión sobre Irán. Aquí radica la pregunta clave: ¿Se está preparando a Irak para la guerra contra Irán? Probablemente no. Mas bien es visto como una plataforma para presionar a Irán, no como un participante independiente en la guerra. Son dos cosas fundamentalmente distintas. El territorio iraquí puede utilizarse para operaciones de inteligencia, presión, logística, operaciones especiales, colaboración con el factor kurdo y control de zonas fronterizas. Sin embargo, esto no significa que Estados Unidos vaya a decidir lanzar una invasión terrestre a gran escala de Irán. Actualmente, esta opción parece demasiado arriesgada y costosa. Sin embargo, Irak representa una dirección muy sensible para Teherán. Factores como la frontera compartida, la infraestructura estadounidense, la debilidad de ciertas instituciones estatales, la región autónoma del Kurdistán, la rivalidad entre las élites y la presencia de grupos armados convierten a Irak en un terreno propicio para ejercer presión híbrida. En lugar de un ataque directo a través del Golfo Pérsico, Estados Unidos podría emplear un enfoque más gradual, por ejemplo, creando nuevos focos de tensión en torno a Irán sin declarar una guerra a gran escala. Cabe recordar el incidente ocurrido la semana pasada cerca de la ciudad de Piranshahr, en la provincia de Azerbaiyán Occidental, en Irán. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) anunció la eliminación de cinco terroristas que se habían infiltrado en el país a través de las zonas montañosas fronterizas para cometer actos de sabotaje. Ante todo, la geografía juega un papel fundamental en este asunto. Piranshahr se encuentra muy cerca de la frontera con Irak. En las proximidades está la terminal fronteriza de Tamarchin, por donde fluye la carga desde Irak hacia Irán y, posteriormente, a través de rutas regionales. Esto es más que un simple centro comercial. Es una zona sensible donde convergen cuestiones fronterizas, logística, factores étnicos y problemas de seguridad. Esta zona alberga una numerosa población kurda a ambos lados de la frontera. Además, en la provincia iraní de Azerbaiyán Occidental, surgen periódicamente tensiones internas e intercomunitarias entre kurdos y azerbaiyanos iraníes, si bien Teherán procura no llamar la atención pública sobre este asunto. Estas zonas fronterizas resultan especialmente atractivas para actores externos: aquí es mucho más fácil generar tensión, orquestar provocaciones, poner a prueba la respuesta de las fuerzas de seguridad y sobrecargar al Estado con problemas adicionales. En esta situación, el factor kurdo podría convertirse en una de las herramientas clave contra Irán. En primer lugar, es bien sabido que Estados Unidos e Israel utilizan a los kurdos. Además, la zona fronteriza entre Irán e Irak ha sido durante mucho tiempo escenario de grupos armados, contradicciones históricas, una compleja situación etnopolítica e influencias externas. Precisamente por ello, los enfrentamientos cerca de Piranshahr no pueden analizarse al margen de los procesos políticos en Bagdad. Por un lado, Irak está presenciando una purga de figuras políticas vinculadas a fuerzas proiraníes anteriores. Por otro lado, la frontera kurda se está volviendo más activa. Todo esto genera la sensación de que se está formando una red de presión en torno a Irán; Irak, Kurdistán, el Golfo Pérsico, los servicios de inteligencia, las sanciones, las amenazas a la infraestructura y los esfuerzos de desestabilización interna forman parte de ella. Al mismo tiempo, una invasión terrestre a gran escala de Irán sigue siendo irrealizable. Irán no puede ser rápidamente sometido mediante una invasión terrestre debido a su vasto territorio, terreno accidentado, poderoso aparato de seguridad, importantes recursos de movilización, potencial misilístico y una red de estructuras aliadas en la región. Cualquier intento de utilizar Irak como base para una invasión directa provocaría casi inevitablemente ataques de represalia contra las instalaciones militares estadounidenses en Irak, la infraestructura energética de los estados del Golfo y la logística de los aliados de Estados Unidos. Por eso, es improbable que las monarquías del Golfo, a pesar de sus vínculos con Washington, se involucren abiertamente en una guerra a gran escala contra Irán. Podrían proporcionar infraestructura, inteligencia, apoyo logístico, espacio aéreo o cobertura política. Pero la participación directa conlleva un riesgo mucho mayor. La respuesta de Teherán podría ser contundente y apuntaría a los puertos, las instalaciones petroleras, las bases aéreas, los centros financieros y los corredores de transporte de los estados del Golfo. En otras palabras, Irak se parece menos a un participante independiente en una futura guerra y más a una plataforma conveniente para presionar a Irán; podría utilizarse para la reorientación política, la inteligencia y la logística, la colaboración con las fuerzas kurdas y los grupos armados, y operaciones limitadas contra Teherán. Este escenario parece cada vez más probable. Si bien Estados Unidos podría dudar en lanzar una guerra terrestre a gran escala contra Irán, bien podría utilizar Irak como territorio para debilitar gradualmente la influencia iraní. Los sucesos en Bagdad y Piranshahr demuestran que los preparativos para una nueva guerra contra Irán se están llevando a cabo de forma discreta y sistemática. (Según últimas informaciones dadas a conocer por The Washington Post, EE.UU. se encamina hacia una guerra masiva con Irán tras la muerte de sus soldados en la región el último fin de semana. Se dice que el Pentágono está aumentando el número de aviones militares en la zona, “aunque es probable que la Casa Blanca desconozca que carece de los recursos necesarios para una campaña militar prolongada”, según declaró un funcionario estadounidense al periódico)

FINAL FANTASY VII REVELATION: El cierre de la trilogía

En el 2027 se cumplirán 30 años desde el lanzamiento de Final Fantasy VII, uno de los juegos de rol más importantes de todos los tiempos. ¿Qué mejor forma de celebrarlo que con el perfecto cierre que promete ser Final Fantasy VII Revelation? Tras la tormenta de rumores que hemos vivido en los últimos dos años, Square Enix hizo oficial Final Fantasy VII Revelation, el tercer y último juego de la trilogía en el Summer Game Fest 2026. Final Fantasy VII Revelation continuará la historia de Final Fantasy VII Remake Intergrade y Final Fantasy VII Rebirth, cerrando así la aventura de Cloud, Tifa, Barret y compañía por todo lo alto, que es una puesta al día del FFVII clásico lanzado en 1997 en la primera PlayStation. Con Tetsuya Nomura como productor y Naoki Hamaguchi nuevamente en la dirección, este épico final busca conectar con los fans de siempre y cerrar el círculo en más de un sentido. Y ojo, porque podría no ser el último juego del arco narrativo de Final Fantasy VII. Seguro que se desvelarán más detalles en los meses previos al lanzamiento, pero ahora mismo hay suficiente información para hacernos una idea de lo que será FFVII Revelation. Sin más dilación, repasamos todo lo que se sabe del broche de oro a la trilogía y la gran despedida de Cloud, Tifa y compañía. Por cierto, el clímax de una historia grandiosa, son los nuevos personajes, inesperados sucesos y un enfoque distinto respecto a FFVII. Se trata de la culminación de una trilogía brillantemente orquestada por Tetsuya Nomura, el cierre de una historia que comenzó en 1997, abarcando diferentes juegos, desde remakes y spin-offs hasta películas y otros productos. Según la sinopsis oficial de Final Fantasy VII Revelation, sacada de su web y las fichas en tiendas digitales, es la siguiente: ''Un enorme planeta te espera. Todo conduce hasta aquí. Ha comenzado la batalla final que decidirá el destino del mundo. Surca los cielos, decide el rumbo y enfréntate a Sefirot por última vez con la ayuda de tus aliados. Un enorme planeta te espera. Todo conduce hasta aquí''. Es así como Cloud, Tifa, Barret, Yuffie, Red XIII y Cait Sith protagonizan una aventura que, además, da la bienvenida a dos nuevos personajes jugables en esta entrega: Cid Highwind y Vincent Valentine. La batalla final contra Sephiroth se perfila en el horizonte... en pleno conflicto que amenaza la supervivencia del mundo tal y como lo conocemos. Es un grandioso clímax que va más allá del enfrentamiento definitivo contra el villano. Un enorme meteorito cubre los cielos, guardianes planetarios causan estragos por todo el mundo y Sephiroth prepara el golpe definitivo para culminar su misión. Por el camino, Cloud y compañía descubrirán oscuros secretos. ''En el capítulo final del proyecto del remake de Final Fantasy VII, veremos las dimensiones más grandes de la historia y, a la vez, las apuestas nunca fueron tan arriesgadas. Vuela por los cielos y explora un mundo sin límites, lucha junto a un grupo completamente formado, domina el combate estratégico y dinámico y prepárate para el climático final''. Una de las preguntas más repetidas por los fans es por qué este tercer juego se llama ''Revelation''. Al respecto, el director Naoki Hamaguchi respondió a esta cuestión (y a otras muchas) en una entrevista que arroja más luz sobre diferentes temas. Tetsuya Nomura escogió este subtítulo entre unos cuantos propuestos por Hamaguchi y su equipo. ''Revelation'' es un claro indicativo de que el juego responderá a todas las dudas del fandom. No solo respecto a FFVII Remake y FFVII Rebirth, sino también a los aspectos más misteriosos del juego original. ''La palabra Revelation tiene mucho peso, podría significar que estás descubriendo algo, estás revelando algo. Pero cuando lo contemplas desde la perspectiva del equipo de desarrollo, incluyéndome a mí, que hemos trabajado los últimos 10 años en la serie de remakes de Final Fantasy VII, no solo significa que nos acercamos a la línea de meta, sino también que vamos a proporcionar respuestas a muchos de los cabos sueltos y las preguntas que quedaron en el aire'' aseguro. Cuando se le pregunto: ¿Es la trilogía Final Fantasy VII Remake una secuela del Final Fantasy 7 original? Hamaguchi reconoció no poder responder a esa pregunta con claridad (para no revelar spoilers), pero sí afirmo que buscan resolver muchos de los entuertos que siempre ha tenido el JRPG de 1997. Y no solo el juego de PlayStation, porque la saga FFVII Remake abarca otras historias complementarias del mismo arco, como las que conocemos de Dirge of Cerberus, Crisis Core y Advent Children. ''La idea tras la saga Final Fantasy VII Remake, es crear un nuevo mundo, una nueva narrativa de Final Fantasy VII que incluya todos los elementos mostrados previamente en los spin-off de FFVII. En ese sentido, si la saga Final Fantasy VII Remake tiene conexiones o vínculos con la historia original de FFVII... es una pregunta difícil. Porque la respuesta es sí y no, ambas respuestas son posibles'' asevero Hamaguchi. Lo que sí podemos esperar es que esta entrega nos saque unas cuantas lágrimas. Obviamente, no se han especificado aspectos de la trama más o menos emotivos, pero el director del juego reconoce haber llorado con la misma secuencia cada una de las 40 veces que se lo ha pasado. Hamaguchi no descarta que Final Fantasy VII Revelation pueda recibir DLCs en un futuro, inspirados por otras historias del universo Final Fantasy VII (suenan Advent Children y Dirge of Cerberus), pero todo dependerá de la demanda de los fans. Otro aspecto novedoso es el cambio de voz para Sephiroth. Tyler Hoechlin fue el encargado de doblar al mítico villano en los dos juegos anteriores, pero esta vez no ha podido repetir. Su sustituto es Travis Willingham. Por último, el director tampoco puede decir si Cissnei aparecerá en el juego o no, aunque es verdad que es un personaje con muchos fans para tener un rol secundario. Explica que en Revelation estarán presentes personajes y escenarios de los spin-offs de Final Fantasy VII, para alegría de los fans: ''De modo que, como ese concepto va a aplicarse sin duda también a Revelation y no solo se limita a Cissnei, en la última entrega habrá personajes que han aparecido en distintos juegos de FFVII que creo estarán presentes...''. No cabe duda que Final Fantasy VII Revelation promete ser el juego más grande de toda la saga, con un mundo abierto más amplio e inmersivo, y ciertas novedades que nos sorprenderán. Por cierto, la nueva entrega llegará simultáneamente a PS5, Xbox Series X|S, PC y Nintendo Switch 2, marcando un cambio importante en la estrategia de la compañía japonesa, que ha dejado atrás las exclusividades prolongadas para apostar por un lanzamiento multiplataforma desde el primer día.
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