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miércoles, 21 de mayo de 2014

INDIA: El triunfo del nacionalismo resucita viejos fantasmas

En esta oportunidad nuestra atención se desplaza hacia la India, donde la semana pasada se consumó no solo la caída definitiva de una dinastía que gobernó ese país durante generaciones -los Ghandi - sino también el ascenso del nacionalismo que ha despertado temor entre las minorías religiosas. En efecto, el éxito electoral de Narendra Modi sitúa a la India ante el dilema de seguir siendo un país secular o transitar hacia el mítico Hindustán o tierra de los hindúes, en la que esa mayoría religiosa dominaría a las demás. Modi se define como "nacionalista hindú" -no "nacionalista indio"-, lo que no despeja si aplicará el programa del hinduismo ideológico, basado en el credo, o proseguirá la tradición de no mezclar los asuntos de fe con los de Estado. El modelo secular lo estableció el padre de la nación, Jawaharlal Nehru, y lo ha mantenido su familia, la dinastía Nehru-Gandhi, que al frente del populista Partido del Congreso había gobernado de manera poco ininterrumpida desde la independencia en 1947. Pero la debacle electoral de ese partido devuelve a la actualidad el concepto de Hindustán, cuya aplicación no tiene precedentes en la India moderna y que atribuye más derechos a la comunidad hindú, como originaria del país, que a las importadas, como la islámica y la cristiana. No es la primera vez que el hinduista Bharathiya Janata Party (BJP), el partido de Modi, alcanza el poder, que ya ocupó de 1998 a 2004, cuando lideró el primer Ejecutivo en que no estuvo representado el Partido del Congreso y concluyó su mandato. El moderado Atal Bihari Vajpayee dirigió como primer ministro aquella experiencia de gobierno, durante la que no se convirtieron en realidad los temores de que el BJP utilizase el poder en contra de las minorías, en particular la musulmana, la más numerosa y problemática. En la nueva victoria electoral del BJP ha pesado más, sin embargo, el carisma del candidato que el mensaje del partido. Sin embargo, el carácter autoritario y la personalidad de Modi, junto a su formación ideológica y polémico pasado, han resucitado viejos fantasmas. El candidato del BJP basó la campaña en su buen desempeño como jefe de gobierno del estado de Gujarat, que ha transformado en uno de los más desarrollados del país, pero donde su gestión, según sus críticos, ha estado caracterizada por reflejos autoritarios.El nuevo hombre fuerte de la India inició su carrera política en el grupo extremista hindú Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), del que formó parte el magnicida Nathuram Godse, que asesinó al Mahatma Gandhi por buscar la concordia entre el hinduismo y el islam.La presunta implicación de Modi en la matanza de 2002 en Gujarat -donde hay testigos que aseguran que el entonces ya jefe de Gobierno regional permitió la masacre por radicales hindúes de un millar de musulmanes- suscita aún un agrio debate en la opinión pública. Es por ello que los precedentes han dado paso a augurios pesimistas sobre el futuro de un país muy diverso y que se enfrenta a la perspectiva de ser gobernado por la versión política de la fe religiosa del 80% de sus 1.300 millones de habitantes, y es su mayor común denominador. Entre esos presagios figuran los de algunos biógrafos de Modi, como Kingshuk Nag, para quien las pasadas elecciones fueron el escenario de "un choque entre dos formas de entender el Estado", y Nilangan Mukhopadhyay, que vaticina "un totalitarismo hindú". En sentido contrario se pronuncian expertos como Uday Bhaskar, del Instituto de Estudios de Defensa y Análisis (IEDS), que piensa que "Modi es un político muy pragmático y prescindir de las minorías no puede ser una opción para ningún primer ministro indio".Bhaskar considera que el electorado ha votado más por la agenda económica que ideológica de Modi, que actuará en consecuencia."Se habla de que la India puede convertirse en un Hindustán, la tierra de los hindúes, pero personalmente no lo creo", zanja. Por su parte, los mercados mantienen la misma apuesta: un día después de que las encuestas a pie de urna adelantaran el lunes el éxito electoral del aspirante hinduista, la Bolsa local subía 1,7 puntos, alcanzaba los 23.941,32 y marcaba un nuevo récord. Sin embargo, a medida que pasan los días se va conociendo cuales van a ser sus próximos pasos y ello ha generado temor por parte de los musulmanes quienes ven con gran desconfianza su ascenso al poder. Si bien la Unión Europea (UE) ha apresuro en “felicitar” a la India por el buen desarrollo de sus elecciones destacando la "fuerte victoria" del nacionalista hindú, no hay que olvidar que hasta hace poco Narendra Modi era considerado un peligroso extremista, quien por sus ideas radicales y oscuro pasado tiene prohibido la entrada a los EE.UU. por su responsabilidad en la masacre de los musulmanes del 2002, quien nunca se distancio de ello y sus conocidas posiciones nada conciliadoras hacia las minorías no hindúes.Y todos saben de la gran ayuda electoral que ha recibido Modi de la asociación ultranacionalista hindú conocida como RSS, quien pretende restaurar el Hindustán (que comprenden los actuales territorios de la India, así como Pakistán, Blangadesh y Cachemira, de aplastante población musulmana). A todo ello debemos agregar la agudización de las ya tensas relaciones con la China, para darnos cuenta de que se vienen tiempos difíciles en la región. Esperemos que se logre imponer la razón y evitar así un conflicto de gran envergadura de imprevisibles consecuencias :(
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