2026 es un año redondo para Xbox: no solo se cumplen 25 años desde el nacimiento de la marca, sino que el Jefe Maestro, uno de sus mayores iconos, también está de celebración. En efecto, este año, Halo: Combat Evolved celebra su 25º aniversario, y con motivo del cuarto de siglo cumplido, presenta Halo: Campaign Evolved, un remake del título del 2001 realizado íntegramente con Unreal Engine 5. Se trata de un experimento único dentro de toda la franquicia que se sustenta sobre la espléndida base jugable de Halo: CE. Tal y como reveló Halo Studios durante aquel histórico anuncio donde se confirmó que el Jefe Maestro también llegaría a PS5, Halo: Campaign Evolved (2026) es un remake de Halo: Combat Evolved (2001) hecho con Unreal Engine 5. Ahora bien, no se trata de una traslación 1:1 de juego original a los estándares técnicos y de rendimiento modernos, sino que hay varias novedades, así como ciertas modificaciones que hacen que el juego se sienta clásico y, a la vez, inhóspito para quienes disfrutaron del debut de John-117 hace un cuarto de siglo. Teniendo esto en cuenta, no ahondaremos en la trama del juego base, ya que a estas alturas se ha dicho todo lo que se tenía que decir sobre el punto de partida argumental de la franquicia. En su lugar, a lo largo del análisis, nos enfocaremos en aspectos puramente técnicos y jugables, además, de valorar añadidos como la minicampaña-precuela Operación Meteorito. El primer cambio evidente con respecto al Halo original es el apartado técnico y visual. Como muchos otros juegos modernos, cuenta con modos Rendimiento y Calidad. En modo Rendimiento, la experiencia es excelente desde el punto de vista de la fluidez: el juego mantiene 60 FPS completamente estables y un frame pacing impecable. Para lograrlo, eso sí, recurre a una resolución dinámica bastante agresiva que se “come” alrededor del 50% y 75% de la resolución interna 4K en los momentos de mayor carga gráfica. La concesión está clara: la nitidez fluctúa, pero el control y la respuesta permanecen siempre inalterables. Por otro lado, el modo Calidad es decepcionante; aunque prioriza una imagen cercana a los 4K nativos y tiene un framerate desbloqueado que puede acercarse a los 60 FPS en escenas menos exigentes, en la práctica el resultado deja bastante que desear. Las constantes oscilaciones de rendimiento y un frame pacing muy irregular hacen que la sensación de fluidez sea inconsistente, hasta el punto de percibirse peor que muchos juegos bloqueados a 30 FPS. En la práctica, el modo Rendimiento ofrece una experiencia más estable y recomendable. Cabe precisar que Halo: Campaign Evolved supone el debut de la franquicia en Unreal Engine 5, un cambio tecnológico que se deja notar desde el primer minuto. Halo Studios ha reconstruido por completo los modelos de los personajes para hacerlos más acordes con la identidad visual de Halo Infinite, además rehacer los escenarios con materiales mucho más detallados, añadir una iluminación global más avanzada, vegetación mucho más densa, efectos volumétricos como niebla y humo, así como reflejos y sombras de mayor calidad. Sin embargo, todo ello pierde gran parte de su impacto cuando va en detrimento de la propia jugabilidad. Con respecto al apartado sonoro, Campaign Evolved cuenta con un nuevo doblaje en castellano que ha respetado a los intérpretes de personajes principales en entregas previas como el propio Jefe Maestro, Cortana o Johnson, aunque la calidad intepretativa es algo dispar entre los personajes principales y los secundarios. Por momentos, nos retrotrae hasta casi la época del original, aunque por los motivos equivocados. La música, por su parte, sigue siendo excelente: los temas clásicos han sido remezclados de manera respetuosa, si bien es cierto que no dejamos de tener la impresión de que no suenan en los momentos en los que deberían ni con la intensidad con la que habrían de hacerlo. Pero vayamos al otro gran meollo de la cuestión: la jugabilidad. Aquí vamos a ser directos: el core jugable se mantiene y es excelente, si bien es cierto que no todos los cambios y extras de Campaign Evolved cuajan de la misma manera. El primero de ellos - y uno de los más comentados desde que se reveló - es el esprint. Ahora, el Jefe puede esprintar de manera indefinida, algo que puede romper el ritmo en determinadas secciones donde en el original era casi imposible avanzar sin liquidar a todos los enemigos. Aunque se percibe cierta intencionalidad en intentar equilibrar el esprint tanto editando ciertos escenarios, como la infame Biblioteca, como calibrando la tabla de daños de algunos enemigos - las formas infecciosas de los Flood ahora ya no son tan “inofensivas” como antes -, parece que no se ha llegado a encontrar una armonía que haga que su inclusión parezca natural. Otro de los grandes cambios es la eliminación del sistema de salud y botiquines del original; bajo el escudo regenerativo de la armadura MJOLNIR de John-117 se encontraba una barra de salud que solo podía recuperarse encontrando botiquines repartidos por el escenario. Ahora, en su lugar, Campaign Evolved introduce dos barras que se regeneran automáticamente, aunque a ritmos distintos: primero el escudo y, unos segundos después, la propia salud. Se trata de un cambio conceptual tan incomprensible como innecesario; si el objetivo era eliminar los botiquines, habría sido mucho más coherente apostar por un sistema basado únicamente en el escudo regenerativo como el que ya había en Halo 3. El gunplay también ha cambiado: como comentamos más arriba, las tablas de daños de las armas y los enemigos han sido alteradas considerablemente, por lo que no podemos jugar “de memoria”, especialmente en las dificultades más altas. Ahora, además, podemos hacer zoom con todas las armas usando el visor integrado en el casco del protagonista, lo que nos permite ganar en precisión y atacar a cierta distancia con más fiabilidad que antaño. La IA enemiga, por su parte, es generalmente similar a la que en su momento fue tan laureada; en el presente se le ven algo las costuras, pero sigue siendo bastante competente. Por cierto, Halo: Campaign Evolved se ha atrevido a integrar varias armas e incluso enemigos de títulos posteriores, como los Flood Forma Tanque o el Rifle Aguijón de Halo: Reach. Esto dota de variedad al título y lo hace menos monótono, ya que no solo nos enfrenta a peligros que no existían en Combat Evolved, sino que además se nos pone sobre la mesa nuevas herramientas con las que lidiar con ellos. Por lo pronto, no nos ha parecido que estos añadidos rompan el ritmo demasiado, o al menos no lo hacen de una manera tan evidente como las otras mecánicas anteriormente mencionadas. La aventura puede ser completada de principio a fin en modo cooperativo, ya sea local o a través de Internet, donde también hay juego cruzado entre las distintas plataformas. Mientras que el cooperativo a pantalla partida hace que el rendimiento se resienta levemente - de forma comprensible -, jugar con otras personas a través de la red es la experiencia que nos ofrecerá la mayor fluidez, siempre y cuando tengamos una conexión estable. Eso sí: los escenarios más angostos, como los innumerables interiores Forerunner, pueden ser excesivamente caóticos junto con tres personas más porque el original nunca fue concebido para cuatro SPARTAN arrasando conjuntamente a sus enemigos y los escenarios tampoco han sido adaptados para albergar semejante cantidad de jugadores. Pero a margen de las diez misiones principales - como en Combat Evolved -, Campaign Evolved incluye Operación Meteorito, que funciona a modo de precuela y secuela para conectar los eventos de Halo con Halo 2. Son tres misiones independientes de la campaña principal en las que presenciamos cómo un año antes de los eventos de la Instalación 04, el Jefe Maestro y Johnson se infiltran en una nave del Pacto para robar valiosos datos de navegación que podrían cambiar el curso de la guerra a favor de la humanidad. La duración total del juego con este extra se puede ir a las 10-12 horas en dificultad Heroica. En conclusión, Halo: Campaign Evolved dista por mucho de ser la reinterpretación definitiva de la aventura original del Jefe Maestro. No es un juego malo en absoluto, pero sí que queda lastrado por ciertas decisiones de diseño discutibles, así como por diversos problemas técnicos relativos al uso de Unreal Engine 5. La esencia del clásico de Bungie permanece prácticamente intacta y es precisamente lo que sustenta este experimento que lamentablemente no es el gran remake que Halo: Combat Evolved merecía para celebrar su vigesimoquinto aniversario. Se trata de una experiencia recomendable tanto para veteranos como para nuevos jugadores, aunque cuesta quitarse la sensación de que esta oportunidad daba para mucho más.