Aquellos que tienen ojos para ver y oídos para oír –incluido este autor , por cierto– lo saben desde hace muchísimo tiempo. Sin embargo, las conclusiones de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén Oriental, e Israel (en adelante, la Comisión de la ONU), que acaban de publicarse y detallarse en un largo informe , siguen siendo de gran importancia: Israel ha estado cometiendo genocidio contra los palestinos. Para cualquier lector imparcial, intelectualmente honesto y moralmente normal, sin importar su ideología política, el informe, producto de dos años de minuciosa recopilación de datos y análisis jurídico , no deja lugar a dudas de que las acciones de la bestia sionista en Gaza se ajustan a cuatro de las cinco formas de genocidio enumeradas en la Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948, fundamental y vinculante , así como en el Estatuto de Roma de 1998 : matar a miembros del grupo, causarles lesiones graves a la integridad física o mental, someter deliberadamente al grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial, e imponer medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo. Según el derecho internacional, incluso una de estas acciones es suficiente para ser acusado de genocidio. El informe de la Comisión de la ONU, obviamente, converge con lo que AP ha llamado un " coro creciente " de reconocimientos tardíos pero muy necesarios del mayor crimen cometido hasta ahora en nuestro siglo, incluidos los de: la Asociación Internacional de Académicos del Genocidio (la asociación "más importante del mundo" de ese tipo según la BBC ), las ONG israelíes B'Tselem y Médicos por los Derechos Humanos (Israel), y ahora incluso el senador estadounidense Bernie Sanders , que solía luchar con uñas y dientes para negar imperdonablemente este genocidio tanto como pudo. En términos más generales, ahora el 43 por ciento incluso de los estadounidenses ve que Israel está cometiendo genocidio, y están listos para decirlo cuando les preguntan los encuestadores. El 53 por ciento simplemente no le gusta Israel. Ambas cifras son nada menos que sensacionalistas en el contexto estadounidense, especialmente si consideramos que son los jóvenes los que están hartos del sionismo. Además, los electorados tradicionalmente firmemente pro-Israel-pase-lo-que-pase se están resquebrajando: La derecha y MAGA en particular ahora cuentan con líderes e influenciadores abiertamente críticos de Israel, como Marjorie Taylor Green y Tucker Carlson . Incluso los evangélicos estadounidenses están desertando rápidamente del color sionista . The Economist acaba de reconocer el colapso, con pavor, bajo el titular " Cómo Israel está perdiendo América ". No hay nada que discutir sobre los hechos: el agua es húmeda, la sangre es roja y los sionistas están cometiendo genocidio. Quienquiera que siga negando este crimen o intente difamar a quienes lo denuncian como " agentes de Hamás " y "antisemitas" - como es Israel, como era de esperar - solo está aportando más pruebas de su deshonestidad sin límites. Como señaló Chris Sidoti, miembro de la Comisión de la ONU, en la conferencia de prensa de presentación de su informe, " ya nadie se toma en serio " esa burda propaganda israelí. Al menos, nadie con un cerebro funcional y una conciencia decente. Las preguntas que importan son otras. Determinarán el futuro común de la humanidad, o quizás no tanto. Es horrible tener que decirlo, pero, aunque aún no sea historia, el Genocidio de Gaza ya ocurrió: si se detuviera hoy, no lo hará; la humanidad ha perdido hace mucho tiempo la oportunidad de prevenirlo. Para ello, los perpetradores israelíes, que nunca han ocultado su atroz crimen, habrían tenido que enfrentarse con la fuerza, a más tardar en noviembre del 2023. Ahora, muchas futuras víctimas palestinas aún podrían salvarse, y probablemente no lo harán. Pero el genocidio es un hecho irreversible. Lo que aún está en juego, aparte de muchas más vidas, es si permitiremos que este crimen se convierta en la nueva normalidad, en un « Método Gaza », que es el objetivo de facto de Israel, Estados Unidos y la Unión Europea. Nuestro mundo es terrible y empeora cada día, pero al menos algunos de nosotros aún sabemos que la guerra y el genocidio no son ni deben ser lo mismo. Si los promotores del «Método Gaza» prevalecen, la guerra será genocidio. Especialmente cuando la libran Occidente y su monstruosa creación, Israel. Centrémonos en cuatro preguntas cruciales: Primero, ¿cuáles son, o deberían ser, las consecuencias del genocidio de Israel? Segundo, ¿qué pasa con los numerosos gobiernos, medios de comunicación y la esfera pública, sobre todo en Occidente, pero no solo en Occidente, que son cómplices de este abominable crimen o incluso están tan profundamente involucrados que son en realidad coautores? ¿Y qué pasa con el grupo más amplio de quienes - de nuevo, Estados, organizaciones, empresas, el mundo académico, centros de investigación, ¿etc. - que no han hecho nada? Y, por último, pero no menos importante, ¿qué pasa con las víctimas y quienes han resistido, incluso mediante la lucha armada, en su nombre? En cuanto a las consecuencias, es fácil comprender lo que debe ocurrir como mínimo: las víctimas sobrevivientes deben ser finalmente protegidas y los perpetradores llevados ante la justicia. En particular ahora, mientras Israel lanza su asalto final contra la propia ciudad de Gaza - un intento de solución definitiva mediante aún más asesinatos y la limpieza étnica total de Gaza -, esa protección aún podría marcar la diferencia. Como ha señalado el experto en derecho internacional Craig Mokhiber, la Asamblea General de la ONU podría utilizar el procedimiento de Unión por la Paz para eludir el veto estadounidense en el Consejo de Seguridad y mandar una fuerza de protección internacional para Gaza. Obviamente, Israel, con el apoyo de Estados Unidos y otros Estados coautores del genocidio, como el Reino Unido y Alemania, se resistiría a tal intervención. Esto no es motivo para no dar los primeros pasos necesarios. Pero sí es motivo para ser realistas. En última instancia, salvar lo que queda de Gaza y a su gente requerirá un enfoque más contundente. Israel es un Estado extremadamente criminal bajo un régimen completamente desquiciado, y que tendrá que ser derrotado militarmente por una coalición proactiva que libre una guerra decidida contra los sionistas. Aquí también, los realistas señalarán numerosos obstáculos. Sin embargo, es la única manera de detener no solo el genocidio de Gaza, sino también la violencia y la desestabilización incesantes de Israel, no solo en Asia Occidental, sino, en realidad, en todo el mundo. El arsenal nuclear totalmente ilegal y descontrolado de Israel, con el que ha amenazado no solo a sus vecinos, sino, repito, al mundo entero, no es motivo para no intervenir militarmente. Al contrario, es una razón más de peso para hacerlo y desarmarlo. En cuanto a los perpetradores israelíes del genocidio, es necesario castigarlos en masa, tanto en lo alto como en lo bajo, comenzando con el Criminal de Guerra Benjamín Netanyahu. Primero, porque sus víctimas y sus familias sobrevivientes tienen derecho a la justicia. Y segundo, porque la indignante impunidad de Israel es una de las causas clave del genocidio actual. Si no se erradica de forma definitiva y manifiesta, la situación solo empeorará. Y no solo en Israel. A falta de una intervención militar, que es lo que realmente se necesita, el boicot económico es la otra consecuencia inevitable. Todo comercio y cualquier otra relación con este monstruo de Estado debe cesar. Esto no solo afecta a Occidente, sino también a los despreciables Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania y la Unión Europea, que siguen armándolos para continuar con sus demenciales planes de exterminio de los palestinos. Los críticos del no Occidente global y los aspirantes a líderes de un nuevo orden multipolar tienen razón en este sentido: si Beijing y Moscú, por ejemplo, no quieren perder credibilidad, no pueden permanecer neutrales de facto. Lo mínimo que deben hacer es liderar un movimiento global para aislar completamente a Israel, económica, política y en todas las demás esferas de la actividad humana. Un primer paso es finalmente desviar el debate del tema irrelevante de si se debe o no reconocer a Palestina. Obviamente, debe ser reconocida, y unos 150 Estados ya lo han hecho. De lo que realmente debemos hablar es de desconocer a Israel: sea lo que sea, no es un Estado cualquiera, y otros Estados deben dejar de fingir que lo es: Una entidad criminal creada artificialmente en 1948 sobre territorio palestino. Si los potenciales líderes de un mejor orden internacional no logran, como mínimo, aislar a Israel, solo podrán culparse a sí mismos. Sin embargo, si toman la iniciativa de liderar a la mayoría de la humanidad, harta de los crímenes y la impunidad de Israel, se beneficiarán no solo moralmente, sino también políticamente (y considerablemente). Además, sin necesidad de enviar tropas, al menos deben ayudar a las víctimas de Israel, desde Gaza hasta Yemen e Irán, a armarse y resistir a la bestia sionista. En Occidente, es hora de crear registros sistemáticos de quienes deben ser acusados de complicidad. Esto incluye a miles de representantes gubernamentales y burócratas, tanto a nivel central como local (por ejemplo, en Berlín), así como a académicos, centros de investigación, medios de comunicación y figuras de las redes sociales que han apoyado el genocidio difundiendo, compartiendo y amplificando la propaganda genocida de Israel, desde el bulo de las "violaciones masivas" hasta el silenciamiento del hecho de que muchas de las víctimas del 7 de octubre de 2023 no fueron asesinadas por la Resistencia Palestina, sino por fuerzas israelíes que llevaron a cabo una operación "Hannibal" contra su propia población .Asimismo, utilizar los medios de comunicación para promover crímenes de lesa humanidad y genocidio -como lo hace abiertamente Israel - es un delito en sí mismo. El mundo necesitará muchas nuevas condenas en este ámbito. Finalmente, habrá que enmendar el daño: ¿Cómo puede un combatiente de Hamás, por ejemplo, ser vilipendiado como "terrorista", si en realidad ha luchado desesperadamente y contra todo pronóstico para detener a las fuerzas genocidas de Israel? Esto es perverso. En general, los palestinos tienen derecho, bajo el derecho internacional, a la resistencia armada. Resistirse al genocidio lo hace aún más evidente. Y quienes han resistido en el resto del mundo, ya sea mediante manifestaciones, ocupaciones de campus, boicots o saboteos a fabricantes de armas israelíes, también deben tener justicia. Es decir, deben ser reconocidos como ejemplares en lugar de ser perseguidos, como, por ejemplo, sucede en Alemania, el Reino Unido y Estados Unidos. Será necesario hacer mucho más si un mundo que ya ha superado el Genocidio de Gaza quiere revertir su constante descenso al infierno. Tomará décadas, al menos, limpiar la suciedad producida por el propio crimen y la complicidad generalizada ante la bestialidad sionista. No hay garantía alguna de que, como colectivo, siquiera lo intentemos. Pero una cosa es segura: si no lo hacemos, mereceremos todo lo que nos espera en un mundo donde todos hemos convertido el genocidio en la norma o hemos permitido que esto suceda.
Hideo Kojima lleva tiempo trabajando en un proyecto exclusivo junto a Xbox, presentado inicialmente en el 2022. Tras conocerse su nombre - OD - y parte del reparto en el 2023, ahora tenemos un primer vistazo más concreto al juego gracias a un nuevo tráiler de tres minutos que reafirma la ambición del creativo japonés. En efecto, el adelanto arranca con la actriz Sophia Lillis abriendo una puerta roja y encendiendo velas que recuerdan a los inquietantes bebés de Death Stranding. La escena, acompañada de lluvia y golpes misteriosos, muestra el enfoque de terror que tendrá el juego, con la protagonista visiblemente aterrada ante lo que se avecina. Las animaciones son, como siempre sucede con las cinemáticas de Kojima, espectaculares. Hasta el punto de que, en un primer visionado, hasta que no aparecen las manos no está claro que estemos en un entorno digital. Todo gracias a la tecnología de MetaHuman que usa Unreal Engine 5. Según Kojima, la tecnología de Epic Games está “un paso por encima de Death Stranding 2”, y permitirá explorar un concepto híbrido entre videojuego y película. Una demostración de músculo técnico que, sin embargo, nos retrotrae a una década atrás en el tiempo. Concretamente, de 'The PT', un enigmático juego de Kojima para Konami que nació como un nuevo 'Silent Hill' y que se quedó en una mera demo técnica, hoy imposible de encontrar por vías legales, y que muchos consideran que es uno de los videojuegos más aterradores de todos los tiempos. En este nuevo OD hay guiños obvios a aquel 'The PT' desde el mismo título con siglas, la referencia temporal a hace una década, algo de la ambientación (la casa como marco para el miedo, sin espacios abiertos) y hasta la participación de un cineasta en el proyecto como Jordan Peele. Podría decirse que la salida de OD ahora, cuando se cumplen diez años de que Kojima partiera peras con Konami, es una celebración de aniversario perversa. Sobre todo, ahora que la compañía nipona... saca el nuevo 'Silent Hill f' esta misma semana. Es más, durante la retransmisión por el décimo aniversario de Kojima Productions, Phil Spencer confirmó que el desarrollo de OD está “muy avanzado” y destacó el papel de Microsoft en la parte visual y técnica: OD es audaz, es único y es inconfundiblemente de este estudio. Estamos colaborando de cerca, apoyando el proyecto tanto en lo que se ve en pantalla como en el trabajo técnico detrás de las cámaras. El juego lleva el subtítulo OD / Knock, lo que sugiere que se trata de una parte de un proyecto mayor. Aquí entra en juego la participación de Peele, cineasta conocido por Get Out y Us, que trabaja en un segmento distinto de la experiencia global. Aunque todavía no hay fecha de lanzamiento confirmada, Xbox insiste en que se trata de una colaboración estratégica con Kojima Productions para innovar en historia, jugabilidad e interacción con el jugador.
La reciente cumbre de la OCS en Tianjin, China, ha captado la atención de Occidente como ninguna cumbre anterior porque demostró que las naciones pueden intentar superar sus diferencias para lograr un mundo mejor. En general, Occidente ha prestado más atención a los BRICS como foro que a la OCS. Esto se debe a que los BRICS tienen una presencia intercontinental, a diferencia de la OCS, que se limita al continente euroasiático, con China, Rusia y los países de Asia Central como miembros originales, e India y Pakistán se unieron mucho más tarde, seguidos más recientemente por Belarus. Con las economías emergentes como miembros del BRICS, la creación de instituciones financieras como el Nuevo Banco de Desarrollo y el Acuerdo de Reservas Contingentes, la propuesta de utilizar monedas nacionales en el comercio, el objetivo de reducir la dependencia del dólar estadounidense, ideas como el desarrollo de una agencia de calificación crediticia propia, etc., el BRICS es visto por sus propios miembros, sus socios e incluso Occidente como un catalizador para la creación de un mundo multipolar. Pero Estados Unidos ve este mundo como una amenaza para su desfalleciente supremacía actual. La OCS, aunque no era vista antes desde esta perspectiva, esto ha cambiado luego de la cumbre de Tianjin como parte de una dinámica a favor de la multipolaridad. Curiosamente, las cumbres de los BRICS no han recibido hasta ahora la misma atención en los círculos occidentales que la de Tianjin. Hay varias razones para ello. Esta cumbre de la OCS fue utilizada por China como otra fiesta de presentación, al igual que utilizó los Juegos Olímpicos del 2008 para anunciar al mundo su ascenso como potencia económica. Esta vez, la utilizó para exhibir su surgimiento como potencia militar. China organizó un masivo desfile militar con una impresionante exhibición de una amplia gama de nuevo armamento avanzado. Este fue, para empezar, un mensaje a Estados Unidos sobre un desequilibrio de poder en el Pacífico occidental: un mensaje de disuasión. Estados Unidos recibió el mensaje, y Trump comentó que presencio el desfile, calificando la exhibición de impresionante. Queda por ver si esta demostración de poder chino presionará a Estados Unidos para que se adapte a los intereses regionales de China o lo impulsará a reforzar su propia capacidad militar para contrarrestar el creciente poder de China. Cabe preguntarse qué pretende Trump al cambiar el nombre del Departamento de Defensa de Estados Unidos a Departamento de Guerra. Obviamente, el mensaje también se dirigía a Taiwán, afirmando que China es lo suficientemente fuerte como para frustrar militarmente cualquier intento de independencia de la isla, a pesar del fuerte despliegue militar de Estados Unidos en la región. La demostración también envió un mensaje a los países de la región: China, dotada de un formidable poder militar, no abandonará sus reivindicaciones territoriales en los mares de China Meridional y Oriental. Esto, sin duda, afectará el curso de las negociaciones sobre un código de conducta en el Mar de China Meridional acorde con las reivindicaciones territoriales de China. La participación de Modi en la cumbre tras un grave deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y la India también fue una de las razones por las que la cumbre generó un interés sin precedentes en los medios de comunicación y los círculos políticos estadounidenses. En lo que respecta a la India, la participación de Modi no estuvo relacionada con los ataques gratuitos de Trump contra ella, aunque el momento oportuno la interpretó como un mensaje a Estados Unidos de que la India contaba con más opciones políticas en el ejercicio de su autonomía estratégica. En las últimas dos décadas, Estados Unidos ha visto a la India como un socio para contrarrestar el expansionismo chino en la región del Indopacífico, y al Quad como parte de esta estrategia geopolítica estadounidense en Asia. Por lo tanto, para los observadores estadounidenses, el acercamiento entre India y China frustra esta estrategia y debilita la influencia de Estados Unidos en sus relaciones con China. India tiene una visión más matizada del Quad y del concepto Indopacífico. China ejerce presión militar sobre India directamente en la frontera e indirectamente a través de sus vecinos. El Quad y el concepto Indopacífico permiten a India ejercer cierta presión sobre China a cambio. Pero, al igual que Estados Unidos mantiene importantes vínculos comerciales con China y busca colaborar con ella para evitar un conflicto militar en el Pacífico occidental, India también tiene interés en colaborar con China como vecino directo para limitar los riesgos de un conflicto directo y, además, reconocer los importantes lazos comerciales bilaterales. La decisión de Modi de visitar China luego de siete años fue considerada por ambas partes como una medida política significativa. El ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, había visitado la India con antelación y había alcanzado algunos entendimientos en sus conversaciones con el asesor de seguridad nacional y el ministro de Asuntos Exteriores de la India. Para la India, el siguiente paso lógico era explorar la posibilidad de reducir las tensiones con China mediante una segunda reunión entre Modi y Xi en Tianjin. Su primera reunión en Kazán el año pasado se produjo tras un largo intervalo debido al enfrentamiento militar entre ambos países en el este de Ladakh en el 2020. La cumbre de Kazán produjo algunos resultados limitados pero positivos. El diálogo entre Modi y Xi en Tianjin, que duró una hora, ha mejorado el clima en las relaciones entre India y China, aunque no se esperaban avances importantes de inmediato. El objetivo es garantizar la paz y la tranquilidad en la frontera mediante acuerdos fronterizos adaptados como requisito previo para una normalización progresiva de las relaciones. La cumbre brindó la oportunidad de dialogar cara a cara entre el primer ministro indio y el presidente Putin antes de su anunciada visita a la India en diciembre de este año. India ha dejado claro a Estados Unidos que no cederá ante la presión de Trump para que deje de comprar petróleo a Rusia. Por lo tanto, Modi acudió a la reunión con Putin con una actitud firme y amistosa, tras haber demostrado que India concede gran importancia a sus vínculos con Rusia en beneficio de su interés nacional y está dispuesta a pagar un precio por ello. No es de extrañar que la interacción entre Modi y Putin en Tianjin fuera excepcionalmente cálida. Modi viajó con Putin en su coche personal y, con sus comitivas esperando en el vestíbulo, la conversación privada de 45 minutos que mantuvieron en el coche tuvo un notable impacto político y mediático. Cabe suponer que Putin informó a Modi detalladamente sobre su reunión con Trump en Alaska y sobre la situación actual de los esfuerzos de paz en el conflicto de Ucrania, por no mencionar los objetivos que ambas partes deberían alcanzar durante la cumbre anual entre India y Rusia en diciembre. Esta interacción en el coche fue seguida por conversaciones a nivel de delegación, que subrayaron la importancia que ambas partes otorgan a su compromiso mutuo. El hecho de que, tras la conversación en el coche, los dos líderes caminaran de la mano hacia Xi Jinping, con Modi extendiendo la mano al presidente chino y los tres manteniendo un intercambio distendido, sin duda causaría sensación en los círculos políticos, de centros de estudios y mediáticos estadounidenses. Que Rusia y China se unan es una cosa, pero que Rusia, India y China se unan no podía sino considerarse un fracaso aún mayor de la política estadounidense. Muchos han culpado a Trump de la posibilidad de "perder" a India al alienarla con petulancia y apalearla con un arancel del 50%, además de los numerosos comentarios insultantes que él y sus asesores principales hicieron contra India. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, también habló recientemente sobre la reactivación del diálogo entre Rusia, India y China. La imagen de los tres líderes reunidos en un ambiente amistoso seguramente generaría temor en algunos círculos estadounidenses, especialmente en los anti-Trump, de que Estados Unidos corría el riesgo de consolidar un poderoso frente geopolítico y económico en su contra. La cumbre de la OCS brindó a Modi una plataforma para interactuar con otros líderes asiáticos, incluido el presidente de Irán. La OCS se creó para abordar los problemas del terrorismo, el extremismo y el separatismo, amenazas que enfrentan prácticamente todos sus miembros. Para la India, estas amenazas son motivo de preocupación constante, y se destacaron en las declaraciones de Modi en la sesión plenaria cuando, con el atentado de Pahalgam en mente, declaró que los dobles raseros en materia de terrorismo eran inaceptables y que los países de la OCS debían oponerse juntos al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones. La conectividad es parte integral de la expansión de la cooperación entre los países de la OCS. Modi mencionó iniciativas como el Puerto de Chabahar y el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur, que fortalecerían los vínculos con Afganistán y Asia Central. Sin embargo, advirtió que todo esfuerzo en pos de la conectividad debe respetar los principios de soberanía e integridad territorial, consagrados también en los principios fundamentales de la Carta de la OCS. Esta fue una referencia velada al Corredor Económico China-Pakistán. Modi se refirió a la herencia budista compartida por varios países de la OCS y propuso fortalecer los lazos interpersonales mediante la creación de un Foro de Diálogo de Civilizaciones en el marco de la OCS. Esto es importante en el contexto de que los principales países de la OCS se definen a sí mismos como "estados civilizacionales". En resumen, con la cumbre de la OCS en Tianjin, la organización ha adquirido un perfil más destacado a nivel internacional y la India ha dejado en claro que sus intereses no necesariamente deban coincidir con la de Occidente que ven con alarma como Nueva Delhi “está cruzando las líneas rojas” alejándose cada vez más de ellos (Por cierto, el gran perdedor del acercamiento entre China y la India indudablemente es Pakistán, su gran enemigo, y con el cual ha ido a la guerra por el control de Cachemira. Pero ello es otra historia…)
Como sabéis, la Voyager 2 ha viajado más lejos que cualquier nave espacial. Está a poco más de 20 000 millones de kilómetros (12 400 millones de millas), justo al otro lado del límite de nuestro sistema solar. Pero el astrofísico de la Universidad de Fudan, Cosimo Bambi, ya está pensando en cómo podríamos estudiar los agujeros negros dentro de una generación: enviando diminutas naves espaciales en un viaje interestelar de décadas a uno cercano. En órbita alrededor de un agujero negro, una nave espacial no más grande que un clip podría poner a prueba nuestras ideas más profundas sobre el funcionamiento del universo. Si Bambi se sale con la suya, dentro de 20 o 30 años, una nanonave - una diminuta nave espacial de apenas unos gramos -desplegará una vela de luz de 10 metros de ancho en la órbita baja terrestre. Láseres de alta energía en la Tierra iluminarán la vela, y la presión de esos fotones acelerará la nave espacial a aproximadamente un tercio de la velocidad de la luz en cuestión de minutos. Durante los próximos 75 años, la diminuta nave surcará la inmensidad del espacio para encontrarse con uno de los objetos más misteriosos de nuestro universo: un agujero negro. Los físicos creen que la región de superalta gravedad cercana a los agujeros negros podría ser el único lugar del universo donde la relatividad general (la teoría que describe la estructura de nuestro universo, el espacio-tiempo y cómo la gravedad lo afecta) falla. Pero no lo sabremos con certeza hasta que podamos medir lo que ocurre cerca del borde de uno de ellos. Eso es lo que Bambi espera lograr con su ambiciosa idea. Aquí en nuestro sistema solar, hemos medido la masa de planetas y lunas observando cómo cambia la órbita de una nave espacial bajo su atracción gravitatoria. Bambi afirma que podemos medir la gravedad de un agujero negro de la misma manera, solo que con naves espaciales mucho más pequeñas. Cuando la nanonave finalmente alcance el agujero negro, liberará al menos una, o quizás varias, nanonaves aún más diminutas. El enjambre de naves espaciales del tamaño de un insecto reduciría su velocidad lo suficiente como para ser capturada en órbita (de alguna manera), o bien sobrevolaría el agujero negro. En cualquier caso, el principio es el mismo: la nave nodriza rastrea las señales de radio de su intrépida progenie. Sus trayectorias rastrearán cómo se curva y deforma el espacio-tiempo en la zona cercana a un agujero negro. Cuando la señal de la nanonave llegue a la Tierra luego de 25 años, los científicos podrán comparar sus datos con las predicciones de la relatividad general y otros modelos. Y entonces, a un siglo del lanzamiento, sabremos si nuestros modelos de funcionamiento del universo se sostienen incluso bajo la tremenda tensión gravitacional de una singularidad. “Esta es solo una idea muy vaga, así que hay mucho que discutir”, comento Bambi a Astronomy . “Se trata más bien de estimular a la comunidad a debatir esta posibilidad”. Pero ya es posible vislumbrar la forma general de la misión. Imagine una vela hecha de unos pocos metros cuadrados de material especializado, desplegada delante de una minúscula nave espacial que es básicamente un chip de computadora con un diminuto transceptor de radio conectado. Esa es la nanonave que Bambi espera que los científicos envíen algún día para investigar la gravedad de un agujero negro. Como mínimo, las nanonaves interestelares tendrían que ser capaces de medir el tiempo (para saber cuándo han llegado a su destino), así como de enviar y recibir señales de radio. Pero transportar mucho más que eso en una nave espacial diseñada para ser propulsada a velocidades relativistas por una vela de luz sería extremadamente impráctico. “Propulsar una cámara convencional con una vela de luz es como intentar levitar un ladrillo sobre papel de seda”, declaró a Astronomy el físico e ingeniero Kevin Parkin, quien dirige el Centro de Diseño de Misiones en la NASA Ames y anteriormente trabajó en el proyecto 100 Year Starship de la NASA. Incluso esa configuración básica tendría que miniaturizarse mucho más allá de lo que la tecnología actual puede lograr, y diseñarse para resistir la intensa radiación y el frío extremo del espacio interestelar. Algunas piezas del rompecabezas, como los sistemas de energía para la nanonave e incluso una cámara, podrían incorporarse a las capas de material que componen la vela de luz mediante un sistema llamado matriz óptica en fase. Pero esa tecnología en particular sigue siendo lo que Parkin llama "física conocida, pero aún no ingeniería conocida". En otras palabras, sabemos cómo describirla con ecuaciones, y debería ser físicamente posible, pero nadie ha descubierto aún cómo construirla. Y luego están los láseres. Bambi estima que, si construyéramos un conjunto de láseres con la energía suficiente para impulsar una nanonave al espacio a un tercio de la velocidad de la luz, el coste rondaría el billón de euros. Según la tendencia general de los costes de los láseres (el precio por vatio se reduce a la mitad cada cuatro años), el precio podría bajar a unos mil millones de euros en 30 años. Esto se ajusta más al presupuesto de las grandes misiones espaciales actuales. En total, Bambi estima que nos faltan entre 20 y 30 años para tener la tecnología necesaria para la misión a un agujero negro que propone, pero cree que es cuestión de tiempo. Sobre todo, si logramos encontrar un agujero negro cerca. En su artículo reciente, Bambi sugiere que misiones como Breakthrough Starshot, u otras diseñadas para visitar exoplanetas relativamente cercanos, probablemente se lanzarán antes de que se envíen nanonaves a un agujero negro. Esto se debe, en parte, a que la distancia (y la velocidad necesaria) es mucho mayor, y a que es más difícil diseñar una nave espacial para la radiación y la gravedad alrededor de un agujero negro. Y, en parte, a que esas misiones tienen algo que su concepto de agujero negro aún no tiene: un objetivo. El agujero negro más cercano que conocemos actualmente está a 1560 años luz. Probablemente exista un agujero negro acechando a menos de 25 años luz de la Tierra, pero el problema es que aún no lo hemos encontrado. Bambi afirma que esto podría cambiar en la próxima década. Los astrofísicos estiman que nuestra galaxia contiene un agujero negro y 10 enanas blancas por cada 100 estrellas "normales". Basándose en la cantidad de estrellas en nuestro vecindario de la Vía Láctea y en lo que los astrofísicos saben sobre el ciclo de vida de las estrellas masivas, es probable que exista un agujero negro sin descubrir no muy lejos. Sin embargo, los agujeros negros son notoriamente difíciles de detectar porque son regiones de las que no escapa la luz. Trabajando juntos, algunos de los telescopios más avanzados del mundo podrían detectar los tenues rastros de radiación liberados por el material que es atraído hacia un agujero negro, incluso uno que se alimenta del escaso material del espacio interestelar. Este equipo astronómico de ensueño incluye el Telescopio Espacial James Webb y el futuro Conjunto del Kilómetro Cuadrado (dos conjuntos de antenas parabólicas repartidas por amplias franjas de tierra en Australia y Sudáfrica), junto con ALMA (el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) en Chile. Los astrónomos también podrían detectar un agujero negro que comparte órbita con una estrella de la misma manera que detectan algunos exoplanetas: midiendo ligeras oscilaciones en la órbita de la estrella, causadas por la atracción gravitatoria de su compañera. Los agujeros negros que se desplazan por la galaxia en solitario, sin una estrella compañera, podrían revelarse por la forma en que su gigantesca gravedad curva la luz de las estrellas del fondo; así fue como los astrónomos detectaron el agujero negro OGLE-2011-13LG-0462 (un nombre casi tan denso como el propio objeto) hace más de una década. “Si encontramos un agujero negro que no esté muy lejos, creo que la comunidad científica podría estar interesada en debatir si realmente podemos enviar una sonda a este objeto”, dijo Bambi a Astronomy . La idea de usar una vela de luz para captar rayos láser e impulsar un chip de computadora al espacio interestelar no es nueva. La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) usó una vela de luz para impulsar su nave espacial IKAROS a un sobrevuelo de Venus en el 2010, y en el 2019 la Sociedad Planetaria envió un cubesat propulsado por velas llamado LightSail-2 a la órbita terrestre baja. Ambos proyectos tenían una masa considerablemente mayor que una nanonave (LightSail-2 pesaba alrededor de 6 kilogramos, e IKAROS, alrededor de 55 kg), y ambos usaban luz solar, no láseres, para llenar sus velas. Obviamente, ninguna de estas misiones viajaba a una velocidad cercana a un tercio de la velocidad de la luz, por lo que podían operar con más masa y menos energía. Desde el 2016, Breakthrough Starshot , un proyecto personal del físico convertido en multimillonario empresario Yuri Milner, ha estado trabajando en el desarrollo de nanonaves impulsadas por velas de luz. El objetivo del proyecto es lanzar una flota de estas diminutas naves a Alfa Centauri para finales de la década de 2030. (El difunto físico Stephen Hawking fue miembro de la junta, al igual que el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, y el astrofísico de Harvard y entusiasta de las sondas extraterrestres, Avi Loeb). Pero la idea básica se ha estado discutiendo en círculos de astrofísica y vuelos espaciales desde la década de 1970, según Bambi. El concepto cobró impulso en la última década o dos gracias al descubrimiento de sistemas de exoplanetas a pocos años luz de nuestro planeta. “Solo en los últimos 10 o 15 años, especialmente en la comunidad de exoplanetas, se ha interesado en este tipo de sonda, porque es entonces cuando sabemos que existen sistemas estelares no muy lejos de nosotros”, dice Bambi. “Si se puede hacer esto con exoplanetas, ¿por qué no podemos hacerlo ni siquiera con agujeros negros?” puntualizo.
A principios de agosto, el Criminal de Guerra Benjamín Netanyahu disipó cualquier ambigüedad persistente. En una entrevista directa con Fox News, dejó claro lo que durante mucho tiempo se había insinuado mediante eufemismos diplomáticos: Israel pretende tomar el control militar total de Gaza, desmantelar a Hamás como entidad política y militar, y eventualmente transferir la autoridad a una "administración civil no perteneciente a Hamás", idealmente con participación “árabe” .... traidores colaboracionistas que nunca faltan. "No vamos a gobernar Gaza", añadió cínicamente. Pero incluso entonces, la fórmula de "capturar, pero no gobernar" parecía más bien un velo diplomático para una estrategia mucho más severa. Al día siguiente, el gabinete de seguridad israelí dio su aprobación formal a esta estrategia, iniciando los preparativos para un asalto a la ciudad de Gaza. El secretario general de la ONU respondió con rapidez, advirtiendo que dicha operación suponía el riesgo de una peligrosa escalada y amenazaba con normalizar lo que antes había sido una catástrofe humanitaria evitable. En tanto, agosto expuso la guerra con toda su crudeza. Los ataques contra Zeitoun, Shuja'iyya, Sabra y las operaciones en la zona de Jabalia se convirtieron en parte del día a día. El cerco sobre la ciudad de Gaza se intensificó lenta pero implacablemente. El general de brigada Effi Defrin confirmó el inicio de una nueva fase, con tropas llegando a las afueras de la ciudad. Al mismo tiempo, el gobierno convocó a decenas de miles de reservistas, una clara señal de que Israel estaba dispuesto a tomar la ciudad por la fuerza, incluso si la posibilidad de una pausa negociada seguía técnicamente abierta. En este contexto, hablar de "estabilización” por parte del régimen sionista suena falso. La infraestructura está en ruinas, el sistema de salud está al borde del colapso, las líneas de ayuda a menudo terminan bajo fuego enemigo, y los grupos internacionales de monitoreo registran indicios de una hambruna inminente. El conflicto ya no es una guerra convencional entre ejércitos. Está adquiriendo las características de una desintegración controlada de la vida civil, un genocidio en toda regla. Pero Gaza no lo abarca todo. En Cisjordania, la lógica del control militar se está formalizando tanto legal como espacialmente. El 23 de julio, la Knéset votó por mayoría a favor de adoptar una declaración que aboga por “la extensión de la soberanía israelí sobre Judea, Samaria y el valle del Jordán”. Si bien se presenta como una recomendación, la medida normaliza en la práctica la institucionalización de la erosión de las líneas rojas previamente trazadas. Es en este marco que el plan E1 de asentamientos israelíes en Cisjordania debe entenderse como un eslabón crucial en la franja oriental que rodea Jerusalén. El 20 de agosto, el Comité Superior de Planificación de la Administración Civil dio luz verde a la construcción de más de 3400 viviendas entre Jerusalén Este y Ma'ale Adumim. Para los urbanistas, se trata de "llenar los vacíos" entre los desarrollos existentes. Para los responsables políticos y los oficiales militares, representa un giro estratégico. En primer lugar, el E1 busca crear una presencia judía continua que rodee Jerusalén e integrar Ma'ale Adumim en el tejido urbano de la ciudad. Esto refuerza el flanco oriental de la capital, proporciona profundidad estratégica y asegura la Carretera 1, el corredor vital hacia el Mar Muerto y el Valle del Jordán. En segundo lugar, separa Jerusalén Oriental de su territorio natural palestino. El E1 bloquea físicamente el acceso de Cisjordania a la parte oriental de la ciudad, separando Jerusalén Oriental de Ramala, al norte, y de Belén, al sur, convirtiéndolo en un enclave listo para ser absorbido. En tercer lugar, desmantela la continuidad territorial de cualquier futuro Estado palestino. En lugar de un espacio unificado, surge una red de enclaves aislados, conectados por carreteras de circunvalación y túneles que no compensan la pérdida de acceso directo a Jerusalén, tanto simbólico como administrativo. En cuarto lugar, pretende trasladar el debate sobre el estatus de Jerusalén del ámbito diplomático al de los hechos irrevocables. Una vez consolidado el cinturón oriental, la visión de Jerusalén Oriental como capital de un Estado palestino se vuelve prácticamente imposible de realizar. Finalmente, E1 encarna dos principios opuestos: para los israelíes, una continuidad de control controlada; para los palestinos, un vacío de gobernanza controlado. Un lado obtiene un corredor de dominio ininterrumpido, mientras que el otro se queda con un territorio fragmentado y con menores posibilidades de autodeterminación. No sorprende, entonces, que la reacción internacional fuera rápida e inequívoca, desde la ONU y la UE hasta Londres y Canberra. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, al comentar el lanzamiento del E1, expresó abiertamente lo que los mapas ya sugerían: el proyecto enterraría la idea de un Estado palestino. En una emisión de agosto en i24News, Netanyahu afirmó sentir una "fuerte conexión" con la visión de un "Gran Israel". Para las capitales árabes, esto confirmó su maximalismo estratégico. La campaña militar en Gaza y la expansión planificada en Cisjordania no son dos vías paralelas, sino partes de una agenda única e integrada. La respuesta regional fue rápida e inflexible, desde las advertencias jordanas hasta la condena colectiva de las instituciones internacionales. El panorama general revela un diseño deliberado: en Gaza, la subyugación forzosa sin una "entrega de llaves" creíble ni legítima; en Cisjordania, una reconfiguración de la geografía política a través de E1 y sus proyectos relacionados, que traduce una disputa diplomática al lenguaje de las carreteras, la zonificación y la demografía. El lenguaje de la "temporalidad" y la "falta de intención de gobernar" funciona como una tapadera; en la práctica, lo temporal se consolida en permanencia, y el control se institucionaliza como la nueva normalidad. A medida que las líneas convergen en los barrios destrozados de Gaza, en los documentos de planificación para Jerusalén Este y en las declaraciones de los líderes israelíes, el margen para cualquier resultado negociado se estrecha aún más. Lo que comenzó como una promesa de desmantelar Hamás funciona cada vez más como un mecanismo para borrar la palabra "Palestina" del mapa del futuro. En este contexto, no hay un "día después". Lo que existe, en cambio, es un período posterior cuidadosamente planificado, diseñado para no dejar margen a alternativas. El mapa se dibuja antes de alcanzar la paz, y al final, es el mapa el que se convierte en el argumento decisivo, no un tratado. La actual operación militar, conocida como el Carro de Gedeón 2, no ha sido declarada oficialmente una ocupación. Sin embargo, sus características sobre el terreno la asemejan mucho. Unidades blindadas de las FDI han llegado a Sabra y participan en combates continuos en el cruce de Zeitoun, un punto estratégico donde los combates han continuado durante más de una semana. Las descripciones militares de estas acciones como operaciones en la periferia se asemejan cada vez más a la fase inicial de un asalto total a la ciudad de Gaza. En las últimas 24 horas, este patrón no ha hecho más que intensificarse. La artillería y los ataques aéreos han estado despejando sistemáticamente los distritos del este y el norte, incluyendo Zeitoun, Shuja'iyya, Sabra y Jabalia, en preparación para los avances de los blindados y la infantería. El esfuerzo militar se ve reforzado ahora por una movilización masiva de personal. Se ha aprobado un reclutamiento escalonado. Se espera que la oleada principal, compuesta por 60.000 reservistas, se presente esta semana, con grupos adicionales que se sumarán durante el otoño y el invierno. Esta no es una incursión táctica, sino una prolongada campaña de combate urbano que se medirá no por indicadores militares en un mapa, sino por la capacidad de mantener el flujo logístico y las rotaciones de personal en condiciones extremas. Entretanto, los esfuerzos diplomáticos se desarrollan paralelamente a la campaña militar. El 18 de agosto, Hamás, a través de intermediarios egipcios y cataríes, acordó el borrador de un alto el fuego conocido como el Plan Witkoff. Este propone una pausa de 60 días, la liberación de diez rehenes vivos y la devolución de los restos de otros dieciocho a cambio de acciones israelíes respecto a los detenidos palestinos y el acceso humanitario. El régimen sionista no ha aceptado oficialmente el plan e insiste en que todos los rehenes deben ser incluidos. No obstante, la oferta de Hamás ya está siendo utilizada por Israel como palanca. Sirve más como un punto de presión táctica que como un verdadero avance. Este contexto da sentido a la última directiva de Netanyahu, que exige un plazo más breve para capturar los bastiones restantes de Hamás. La intensificación de la campaña terrestre busca presionar a Hamás para que haga concesiones más amplias en el marco del acuerdo propuesto. Si Hamás se niega, Israel presentará la toma forzosa de la ciudad de Gaza como una acción “justificada” ante su público nacional. Pero los observadores cercanos al gobierno interpretan la estrategia exactamente en estos términos. El objetivo no es solo desmantelar la infraestructura de Hamás, sino también intensificar la situación y forzar una disyuntiva entre una tregua en los términos israelíes y una entrada militar total en la ciudad. Incluso la estrategia militar más cuidadosamente diseñada se enfrenta al mismo dilema: el desafío del día después. Sin un mandato legítimo y sin un marco administrativo coherente, incluso una victoria táctica corre el riesgo de resultar en un vacío controlado. En tal escenario, el control cambia de manos en el mapa, pero la amenaza subyacente permanece sin resolver. La ideología también juega un papel central en la configuración de esta campaña. En agosto, Netanyahu afirmó públicamente su firme identificación personal con la visión de “La Tierra Prometida y el Gran Israel: Desde el Nilo hasta el Éufrates”. Esta declaración provocó fuertes reacciones en las capitales árabes y desacreditó aún más la falsa narrativa de Israel “busca controlar Gaza sin gobernarla”. La realidad sobre el terreno es más compleja y preocupante. Tras casi dos años de conflicto, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no han eliminado la amenaza. Han sufrido pérdidas significativas y no existe un consenso claro dentro del cuerpo de oficiales sobre el lanzamiento de otra ofensiva terrestre en Gaza. Según informes de medios israelíes, la cúpula militar israelí había advertido que una toma total de Gaza traería consigo numerosas bajas y un mayor riesgo para los rehenes. Por esta razón, las operaciones anteriores evitaron deliberadamente las zonas donde probablemente se encontraban rehenes. Evaluaciones filtradas sugieren que el Estado Mayor había propuesto una estrategia centrada en rodear la ciudad de Gaza y aplicar presión progresivamente. Sin embargo, la cúpula política optó por un ataque rápido y directo. Las bajas ya se cuentan por cientos, y los combates urbanos importantes aún no han comenzado. En tanto, la oposición nacional ha dejado clara su postura. Tras una sesión informativa sobre seguridad, el líder opositor Yair Lapid declaró que una nueva ocupación de Gaza sería un grave error, por el cual Israel pagaría un alto precio. La presión sobre el gobierno aumenta tanto internamente, mediante manifestaciones semanales que exigen un acuerdo sobre los rehenes, como externamente. Países como Francia, el Reino Unido, Canadá, Australia y Malta se preparan para dar pasos hacia el reconocimiento del Estado palestino en la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre. En el lenguaje de la diplomacia internacional, esta medida supone un contrapeso tanto a la línea dura de Hamás como a las ambiciones territoriales de Israel. Cuanto más insisten los sionistas en capturar Gaza a toda costa, más contundente se vuelve la respuesta global a favor de la formalización del estatus de Palestina. Sin embargo, la situación trasciende ahora las dinámicas locales. En un contexto de inestabilidad mundial, que incluye conflictos regionales, la interrupción de las rutas comerciales globales y el creciente riesgo geopolítico, la campaña en Gaza parece cada vez más formar parte de una guerra de desgaste más amplia y a largo plazo. En el pensamiento estratégico de Israel, el objetivo final parece ser la resolución total de la cuestión palestina. Esto implica el desmantelamiento de todas las estructuras y actores políticos que, en cualquier combinación, puedan amenazar la seguridad israelí. Bajo esta lógica, las consecuencias humanitarias no se consideran restricciones. Un informe reciente de la ONU ilustra la magnitud de la crisis. Por primera vez, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) declaró oficialmente una hambruna catastrófica en Gaza, alcanzando el quinto y más alto nivel de la Clasificación Integrada de Seguridad Alimentaria (CIF). Para finales de septiembre, se prevé que más de 640.000 personas se enfrentarán a la privación total de alimentos. Sin embargo, ni siquiera esta alarmante evaluación ha modificado la situación actual. Las declaraciones de intención de Europa Occidental de reconocer el Estado palestino tampoco han logrado convertirse en puntos de inflexión decisivos. Israel se enfrenta ahora a una encrucijada inusual y difícil. Un camino pasa por la diplomacia. Incluye una pausa de 60 días, un intercambio inicial de cautivos y un reconocimiento más amplio de que la seguridad duradera se logra no solo mediante la fuerza militar, sino también mediante instituciones, derechos legales y legitimidad. El otro camino conduce a una renovada espiral de guerra urbana. Implica el despliegue de más reservistas, órdenes militares cada vez más severas y objetivos cada vez menos definidos. En Sabra, las huellas de los tanques ya son visibles antes de que se haya hecho ninguna declaración política clara. Sin embargo, en última instancia, el resultado no se determinará por informes del campo de batalla, sino por fórmulas legales, diplomáticas e institucionales. Estas decidirán si la caída de Gaza marca el final de la guerra o simplemente el comienzo de un nuevo capítulo. A medida que se ultiman los planes de asalto - se ha ordenado a la población a que abandone la ciudad - se amplían las listas de movilización y se intensifica la retórica ideológica, la sensación de inevitabilidad se hace más fuerte. Esta operación se asemeja menos a una campaña aislada y más a un componente de un proyecto a mucho más largo plazo para reconfigurar la geografía y el estatus, borrando del mapa a Palestina. Y esa es la idea, ya que tras de la ocupación y anexión de jure de la Franja, tocara el turno de Cisjordania, con un gran costo de vidas humanas. Si esa lógica demencial sigue dominando, el día después ya estará escrito y no dejará margen para alternativas. En ese escenario, el mapa tendrá más peso que cualquier acuerdo. Los hechos sobre el terreno se convertirán en la máxima autoridad, eclipsando por igual los reconocimientos diplomáticos, los informes internacionales y los datos humanitarios. (Por cierto, el reciente ataque a Doha por parte de los sionistas - y que fue condenado por Qatar calificando de ‘Terrorismo de Estado’ - demuestra meridianamente la entraña criminal de ese régimen asesino)
El dúo australiano Royel Otis ha presentado su esperado nuevo álbum, “hickey“, ya disponible en OURNESS / Capitol Records. Con 13 canciones que recorren los altibajos de un amor juvenil desastroso, el sonido de este segundo álbum oscila entre lo feliz y lo melancólico, combinando indie rock relajado, new wave vibrante y dream-pop deslumbrante. El LP incluye el video musical de “Who’s Your Boyfriend”, dirigido por Lauren Dunn y con la participación de Lola Tung, la estrella de la exitosa serie de Amazon Prime “The Summer I Turned Pretty “. Hickey llega con el contagioso sencillo principal “moody“, que alcanza su séptima semana en la cima de la lista Billboard Adult Alternative Airplay, lo que convirtió a Royel Otis en el primer artista nuevo de este año en conseguir una corona Triple A. La banda también interpretó recientemente “say something” en The Tonight Show Starring Jimmy Fallon, en medio de una exitosa racha de presentaciones en festivales en Estados Unidos y el extranjero, incluyendo Outside Lands, Lollapalooza y el Fuji Rock de Japón. Luego visitaron Reading y Leeds antes de lanzar su gira “Meet Me In The Car”, que abarca Estados Unidos, Australia y Europa. Coescrita por Royel Otis (Royel Maddell y Otis Pavlovic) con Amy Allen (Sabrina Carpenter, Harry Styles) y el productor Blake Slatkin (Gracie Abrams, Omar Apollo), “who’s your boyfriend” es un sueño romántico de new wave con melodías de sintetizador, baterías vibrantes y guitarras potentes. La canción nos muestra a Royel Otis envuelto en una amistad con alguien que parece quererlo todo, y culmina en el estribillo para cantar a coro: “él se escapó en tu cumpleaños y me llamas mucho / Entonces, cariño, ¿quién es tu novio ahora? Mientras te acuestas con él, ¿piensas en mí?”. Sobre su nuevo álbum, Hickey, Royel Otis compartió lo siguiente: “El amor muerde más fuerte que cualquier otra emoción del mundo”. Hickey abre con “I hate this tune”, una canción irónicamente pegadiza que presenta la voz de Otis sobre ritmos de carreras: “Sabes que odio esta melodía porque pienso en ti / Me enamoré de este lugar que nunca podría reemplazar / Sabes que odio esta melodía porque pienso en ti, lo hago”. El álbum también incluye el previamente lanzado “car” (que se lanzó como un “Hottest Record” de BBC Radio 1), coescrito con el productor Omer Fedi (Lil Nas X, The Kid LAROI). Royal Otis dio vida a su visión con el aporte adicional de Julian Bunetta, Billy Walsh, J Lloyd y Lydia Kitto, entre otros. Recientemente se sentaron con Billboard y Atwood Magazine para hablar sobre el proceso. También aparecieron en la portada digital de FLOOD Magazine, que calificó a Hickey como un “salto audaz hacia adelante”. Royel Otis inició su nueva era musical en mayo con dos conciertos consecutivos en el histórico Troubadour de West Hollywood, donde agotaron las entradas en cuestión de minutos. Desde entonces, han estado arrasando en casi todos los festivales que merecen la pena, tanto en Estados Unidos como en el extranjero, además de ofrecer conciertos improvisados. En Toronto, por ejemplo, incluso tocaron para los fans que no pudieron asistir al concierto programado. También han estado añadiendo fechas a su próxima gira “Meet Me In The Car”, que comenzó en Seattle para luego recorrer Norteamérica, pasando por Australia (incluyendo un cabeza de cartel en el Margaret Court Arena de Melbourne) en octubre, y rumbo a Europa en noviembre. La pareja ya ha agotado las entradas en importantes ciudades de Estados Unidos, como Austin, Toronto y Nueva York, y ha añadido una segunda noche. Es indudable que el dúo australiano sigue consolidándose como una de las propuestas más interesantes de la escena contemporánea del rock alternativo. Si bien su sonido no es el más novedoso, Royel Otis no solo logra plasmar su esencia dentro de cada nota, sino que también logra conectar con distintas generaciones a través de su música y sus líricas.