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miércoles, 11 de octubre de 2023

ISRAEL: ¿Víctimas o verdugos?

La entidad sionista, acostumbrada desde su ilegal fundación en 1948 a masacrar con total impunidad a la población civil palestina, expulsándolos de sus tierras ancestrales, demoliendo sus casas y asesinando a quienes se les resistían, instalando a continuación asentamientos israelíes en su lugar habitado por colonos extremistas - todo ello con la abierta complicidad de la comunidad internacional que no dice una sola palabra acerca de sus monstruosos crímenes - ha recibido un duro golpe este fin de semana, cuando de una forma sorpresiva y a su vez demoledora, combatientes del grupo islámico Hamás, tras lanzar miles de cohetes desde la franja de Gaza sobre Israel, iniciaron una operación militar de gran envergadura por aire y tierra (con el nombre de Tormenta de Al-Aqsa), eliminando a unos 900 judíos, entre soldados, policías y colonos, celebrando la victoria encima de los tanques israelíes destruidos, lo que como podéis suponer, ha causado gran conmoción entre los sionistas por tamaña humillación sufrida, al punto que el Primer Ministro Benjamín Netanyahu declaro un estado de guerra total afirmando “que se han abierto las puertas del infierno en la Franja de Gaza” dando inicio a una serie de indiscriminados bombardeos aéreos sobre dicho territorio, demoliendo barrios enteros de Gaza, matando en venganza a miles de palestinos. Pero esto es solo el comienzo, ya que ha prometido acabar definitivamente con Hamás, “así tenga que exterminar a toda la población. Gaza nunca volverá a ser lo que era” advirtió. Semejante amenaza no debería llamar la atención a nadie, porque su obsesión siempre ha sido borrar toda presencia palestina. Asimismo, ha ordenado un bloqueo total a la franja, cortándoles el suministro de energía, agua, medicinas y alimentos, condenando prácticamente a muerte a sus 2 millones de habitantes, que ya desde hace años viven enclaustrados y aislados del mundo en esa inmensa cárcel que es Gaza. Entretanto, en los medios de comunicación occidentales controlados por poderosas corporaciones judías, se ha iniciado una intensa campaña mediática para presentar a los verdugos del martirizado pueblo palestino como “victimas”... Pero eso ya no cuela. Por cierto, cabe precisar que esta audaz incursión de Hamás - que aparte de los cientos de israelíes muertos y miles de heridos, así como centenares de civiles, militares y policías capturados - ha acabado para siempre con el mito de ‘la invencibilidad de Israel’ de lo que hacia gala la propaganda sionista. No cabe duda que el ataque sorpresa de Hamás, en el 50 aniversario de la guerra de Yom Kippur, será recordado como un fracaso absoluto de los servicios de Inteligencia israelíes. En el espacio de varias horas, docenas de militantes de Gaza atravesaron la valla fronteriza hacia el sur de Israel, sorprendiendo las posiciones militares locales. Hombres armados han secuestrado y matado a los odiados colonos sionistas en las comunidades fronterizas del sur, filmando su asalto mientras avanzaban en numerosos lugares. Incluso un periodista de la televisión de Gaza registró un ataque desde el interior de Israel, algo hasta ahora impensable. Aunque las imágenes de varios miles de cohetes surcando el cielo se han convertido en algo común a lo largo de los años, durante los repuntes periódicos de los combates en torno a Gaza, las escenas de los equipos de asalto de Hamás moviéndose por las calles de comunidades como Sderot, volando las puertas de un kibbutz y disparando a los coches y colonos, nunca habían sido presenciadas por la mayoría de los israelíes. Si resulta sorprendente es porque se creía que la vigilancia que ejerce Israel sobre la población palestina es a la vez muy elaborada y muy invasiva, con el seguimiento de la actividad de Hamás como una de las tareas más importantes para los cuerpos de seguridad israelíes. Tal y como revelaron informantes de la Unidad 8200 de ciberguerra del Ejército israelí a The Guardian y otros medios de comunicación en el 2014, el grueso de su trabajo es casi exclusivamente desarrollar fuentes e identificar a posibles informantes en los territorios palestinos ocupados. Se les pidió que buscaran individuos con problemas financieros y de salud, así como redoblar los esfuerzos en los controles de entrada y salida para aquellos palestinos a los que se les permitía abandonar la franja. Los miembros de los grupos armados que se encuentran en las cárceles israelíes también han sido históricamente objetivo de los servicios de Inteligencia, por lo que resulta aún más sorprendente que Israel no estuviera al tanto del ataque planeado por Hamás. La industria israelí de tecnología de vigilancia, como demuestra el escándalo del programa espía Pegasus, es una de las más avanzadas del mundo. A pesar de todo ello, los preparativos de Hamás pasaron completamente desapercibidos. Es cierto que Hamás, aunque siempre haya tenido la determinación y la capacidad de elaborar planes a largo plazo, se ha vuelto mucho más hábil a la hora de adaptarse a los retos militares a los que se enfrenta, dedicando a menudo grandes esfuerzos en su planificación y en la identificación de vulnerabilidades israelíes, un hecho muy conocido por las Fuerzas de Defensa o Ejército de Israel. Aunque se sabe por combates anteriores en Gaza que Hamás ha trabajado para desarrollar redes de comunicaciones militares independientes, incluidos sus propios sistemas de retransmisión en el campo de batalla, lo sucedido sugiere dos cosas. La primera es que se planificó con un nivel de seguridad operativa, no sólo dentro de Hamás sino también de las facciones rivales de Gaza, lo que carece de precedentes en combates previos en los que, sin revelar totalmente su alcance, Israel ha difundido la acumulación de arsenales por parte de Hamás. Los analistas militares ya se han apresurado a sugerir que es probable que Hamás haya empleado posiblemente una estrategia para engañar a Israel, aprovechando la conmoción creada por un ataque desde distintas localizaciones - incluidos el lanzamiento de unos cinco mil cohetes y simultáneamente una infiltración de efectivos - para crear el máximo caos posible. Lo que está claro es que en varios momentos de la preparación del ataque se pasaron por alto preparativos de Hamás: la planificación, el almacenamiento de armas y, lo más importante, en el período inmediatamente anterior a la ofensiva de Hamás, cuando sus combatientes se reunían y se acercaban a las zonas fronterizas supervisadas por patrullas con regularidad, cámaras, sensores de movimiento en tierra y minicañones teledirigidos en lugares que en el pasado han demostrado su eficacia contra los intentos de asaltar la valla fronteriza. Todo ello sugiere una operación que, al igual que anteriores ataques sorpresa de infiltración de Hamás, incluidos los que implicaban túneles hacia Israel, requiere una preparación enorme. Tal vez sea significativo el hecho - como han señalado los medios de comunicación israelíes - de que el Ejército y las agencias de Inteligencia israelíes no identificaran los incidentes protagonizados por Hamás en los últimos meses como parte de una preparación para la guerra. Incluso mientras continuaban los tiroteos con infiltrados de Hamás en comunidades israelíes del sur de Israel, los medios de comunicación israelíes se hacían la pregunta inevitable: cómo se ha podido permitir que esto sucediera precisamente en el 50 aniversario de la guerra del Yom Kippur, considerada a su vez un colosal fracaso de los servicios de Inteligencia, cuando Israel fue atacado por una coalición de países árabes en 1973. “Todo Israel se pregunta: ¿Dónde están las IDF [Fuerzas de Defensa de Israel], dónde está la Policía, dónde está la seguridad?”, preguntó Eli Maron, exjefe de la Marina israelí, en la televisión en directo. “Es un fracaso colosal, las jerarquías simplemente han fallado, con consecuencias tremendas”. En las redes sociales y en otros medios, los dirigentes israelíes - incluido el primer ministro, Netanyahu - fueron fustigados abiertamente durante horas por los políticos mientras se desarrollaba el atentado y el silencio de esos líderes sólo se rompió con la comparecencia del ministro de Defensa, Yoav Gallant. Sin embargo, una cosa está clara: este atentado se produce en medio de un periodo de profunda tensión social para Israel. El Gobierno de extrema derecha de Netanyahu, repleto de individuos en puestos del gabinete que no deberían ocupar cargos públicos, como Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional, han dedicado su tiempo a echar gasolina a lo que ya era una situación altamente inflamable en los territorios ocupados. El conflicto inútil e interesado de Netanyahu con gran parte de la sociedad israelí por sus muy criticados planes de socavar el Tribunal Supremo del país, incluso cuando se encuentra inmerso en un proceso judicial por acusaciones de corrupción, ha desbordado el debate público, provocando que un gran número de reservistas amenazaran con no prestar servicio. Incluso cuando finalmente habló Netanyahu, lo hizo para reflejar un establishment político y de seguridad israelí profundamente conmocionado. No se trataba de una “operación” ni de una “ronda” de combates, afirmó, sino de un estado de guerra. Dado que Hamás es incapaz de mantener su incursión durante mucho tiempo, parece terriblemente claro que terminará con el máximo horror. La conmoción era y es el objetivo. La cuestión principal es el alcance de la respuesta de Israel. Enmarcado ya como una guerra, el ataque de Hamás aumentará la presión sobre Netanyahu por parte de una extrema derecha que lleva mucho tiempo presionando para que se produzca un ataque definitivo contra Gaza, que quizá acabe en una ocupación total y el exterminio completo de sus habitantes. Se prevé que la guerra contra Hamás puede durar semanas o meses. En tanto, los mensajes de amigos de Gaza e Israel muestran que el miedo a lo que venga luego es abrumador, porque los sionistas en su sed de sangre ya están dirigiendo su mirada al Líbano, Siria e Irán - especialmente a este ultimo a quien acusan de armar tanto al libanes Hizbollah como a Hamás - a lo que debemos agregar la llegada de un portaaviones estadounidense con varios escuadrones de caza a las costas israelíes “listos para entrar en acción” en una abierta amenaza a Teherán, por lo que el conflicto podría extenderse en una región ya de por si explosiva, con insospechadas consecuencias.

THE EXORCIST/ BELIEVER (2023): El peso del pasado no es suficiente

Como sabéis, The Exorcist (El Exorcista) de William Friedkin marcó un punto de inflexión en el cine de terror, que en 1973 consiguió traumatizar a medio mundo con una historia que daba miedo porque llevaba implícito el mensaje de que cualquiera podría ser víctima de una posesión demoniaca y porque ofrecía unos efectos especiales inéditos hasta entonces. Además, conectaba directamente con las creencias y miedos más profundos de una parte importante de la sociedad. Han pasado 50 años desde entonces, y David Gordon Green, el mismo que resucitó con éxito en el 2018 la saga Halloween, se enfrenta al enorme reto de una secuela titulada The Exorcist: Believer (El Exorcista: Creyente) que por un lado debe conectar con la para muchos es la mejor película de terror de la historia y por otro, apartarse lo suficiente para dotar al proyecto de personalidad propia. Y aunque en una primera buena hora da la sensación de que la cinta se mueve por unos códigos parecidos, a medida que se avanza en la historia y se llega el exorcismo se diluye esa sensación para convertirse en una cinta más de posesiones. Gordon Green construye una buena trama alrededor del personaje principal. Al igual que The Exorcist, conecta el presente con fuerzas sobrenaturales exteriores al cristianismo, esta vez Haití y la santería entrar a formar parte de la ecuación. Con paciencia y el buen hacer de Leslie Odom Jr., construye un mosaico en el que ofrece al espectador todos los datos necesarios para comprender el drama que sufre su familia y las motivaciones que impulsan a los personajes. En esta primera parte hay momentos de tensión, una atmósfera opresiva e inquietante y algún que otro susto gracias a los trucos de cámara. Green vuelve a demostrar que conoce bien los códigos del género. No hay nada realmente aterrador, pero sí un presentimiento de que el mal está ahí, y ello se logra gracias a pequeños detalles que no encajan y a que nuestra memoria relaciona situaciones presentes con las ya vividas en The Exorcist de 1973. Si en el film original la posesión recae sobre una adolescente, Regan MacNeil (Linda Blair), aquí se repite la fórmula por partida doble, el problema es que la importancia de los personajes y sus familias es asimétrica. Mientras que en el caso de Tanner y Angela todo resulta creíble, la parte que corresponde a Katherine (la otra niña poseída) tiene poco interés y la trama empieza a hacer aguas por aquí. La historia se mueve en los cánones del género: presentación, posesión, tratamiento médico que no conduce a nada y el ritual del exorcismo. Este debería ser el punto álgido de la película y en esta ocasión se desinfla por varias razones: la primera es que el intento de transmitir que los demonios son parte común a todas las culturas se salda con una amalgama de hechiceros y pastores que no termina de funcionar. La segunda es que se quiera o no el concepto de pecado, del infierno y del demonio son en Occidente consustanciales a la iglesia católica y su peso en esta ocasión es casi irrelevante. Tampoco ayuda el continuo mantra de no hablar con el demonio, los diálogos en la original eran decisivos para crear una tensión dramática y ver el combate como una lucha de intelectos más allá de las oraciones y los ritos con símbolos sagrados, que, por cierto, en esta ocasión pierden su eficacia en aras de otras armas más espirituales. Por último, los efectos especiales tampoco crean un clímax apropiado, todo lo que sale en la película ya lo hemos visto con anterioridad así que nada causa una impresión aterradora como ocurrió en su día con la cinta de Friedkin. Es más, queda la sensación de que se han quedado cortos en las manifestaciones demoniacas. Los 400 millones gastados en hacerse con los derechos de explotación de la saga, de la que están previstas dos entregas más, parecen haber lastrado este apartado. El último giro argumental, la presencia homenaje de la nonagenaria Ellen Burstyn (la madre de Regan en la película de 1973), un esperado cameo final y el buen oficio de Green dejan una mejor sensación general, aunque también la idea de que había más mimbres para hacer una mejor película. Como reproche el poco uso que hace de ‘Tubular Bells’ cuyas notas siguen erizando la piel del espectador luego de 50 años. En conclusión, ‘The Exorcist: Believer’ resulta una película entretenida, que funciona en algunos momentos mejor como drama familiar que como experiencia terrorífica, aunque algún susto sí provoca. En ningún momento consigue aproximarse a la tensión y a la angustia que alcanzó la obra de Friedkin y el intentar extender el exorcismo a otras formas de espiritualidad le ha restado parte de su magia. A destacar el notable trabajo de Leslie Odom Jr que consigue hacer creíble un personaje en el que era bastante fácil sobreactuar. No se trata de una mala película, tampoco sobresaliente, su problema es que las comparaciones en este caso con la cinta original son inevitables y en esa balanza el peso está muy desequilibrado. Por cierto, la segunda entrega de la saga, 'The Exorcist: Deceiver', está fechada para el 18 de abril del 2025, desconociéndose por el momento cuándo podremos ver la tercera. En todo caso, no cabe duda que el demonio seguirá haciendo de las suyas.

miércoles, 4 de octubre de 2023

CANADÁ: Locura manifiesta

En un mundo cada vez más inestable, es condenable que de una forma por lo demás demencial existan en Occidente gobiernos que pretendan iniciar nuevos conflictos en el mundo avivando tensiones en regiones separatistas, buscando desestabilizar a los países que los padecen para obligarlos a alinearse con ellos en su campaña contra Rusia y China. Es el caso de Canadá, cuyo impresentable Primer Ministro Pierre Trudeau - quien incentivado sin duda por los EE.UU. - alienta irresponsablemente a grupos terroristas sijs en el norte de la India, para obligar a ese país a que se aleje de la órbita de Moscú. En efecto, las relaciones entre Ottawa y Nueva Delhi se han hundido a su nivel más bajo en años, en un momento en que ambos países se acusan mutuamente y expulsan a diplomáticos del otro por el homicidio del líder separatista sij Hardeep Singh Nijjar. Los expertos dicen que está por verse si ello provocará un distanciamiento duradero entre las dos naciones, pero de esta forma busca que l India sea también ‘un contrapeso’ a las acciones de China en la región (buscando desbaratar a como de lugar su iniciativa geopolítica y económica denominada La Ruta de la Seda) y se una asimismo a la guerra contra Rusia que la OTAN libra en Ucrania. Como recordareis, hace cinco años, el primer ministro canadiense Justin Trudeau captó los encabezados en India por acoger hipócritamente la cultura del país durante un viaje de una semana con su familia. Se puso una serie de coloridos y relucientes trajes indios tradicionales, visitó monumentos e incluso recibió un característico abrazo fuerte de parte del Primer Ministro Narendra Modi, en un indicio de que “su relación marchaba viento en popa”… pero todo fue un engaño meticulosamente preparado. No es de extrañar ahora que esos días se han ido para siempre luego de que a Trudeau se le cayó la careta y dijo que su gobierno investiga “denuncias creíbles” de que el gobierno indio podría haber estado vinculado con el asesinato en junio de Nijjar - un canadiense nacido en India que abogaba por la independencia de la población sij - a manos de hombres enmascarados en la provincia de Columbia Británica. Nueva Delhi rechazó dicha suposición inmediatamente, calificándola de absurda, y acusó a los diplomáticos canadienses de interferir en sus asuntos internos. Desde hace tiempo, las ansiedades del gobierno indio en torno a la presencia de grupos separatistas sij en Canadá han generado tensiones en la relación, pero ambos países habían mantenido sólidos vínculos en el comercio y la defensa, y según Ottawa “compartían intereses estratégicos en torno a las ambiciones globales de China”. Pero en la cumbre del Grupo de los 20 - de la que India fue anfitrión el pasado mes - surgieron indicios de un distanciamiento diplomático bilateral. Trudeau no acudió a la cena oficial para los gobernantes de los países del G20, y reportes de medios locales indicaron que recibió un desaire cuando le asignaron una rápida reunión informal con Modi, en lugar de una reunión bilateral entre ambos gobernantes. Modi se dijo preocupado de que el gobierno de Canadá se comporta en forma blanda con los separatistas sijs, según un comunicado indio difundido en ese momento. La incomodidad para Trudeau fue aún mayor cuando su avión presentó un problema, lo que lo obligó a permanecer en Nueva Delhi unas 36 horas más de lo planeado. Trudeau dio a conocer posteriormente a modo de excusa “una probable razón del enfriamiento en las relaciones”, al señalar que confrontó al primer ministro indio en la cumbre cuando le expuso las sospechas de Canadá con respecto al asesinato del líder sij. Sin embargo, Ottawa no ha proporcionado ninguna evidencia de que el gobierno indio haya estado involucrado en el homicidio de Nijjar, de 45 años. De todas formas, desde hace años India ha acusado a Canadá de darles rienda suelta a los separatistas sijs, incluido Nijjar, que era un líder de lo que queda de un movimiento antiguamente sólido para crear una patria sij independiente, conocida como Khalistán. Aunque la actividad terrorista concluyó hace décadas, el gobierno de Modi ha advertido que separatistas sijs intentaban organizar un resurgimiento, y presionó a países como Canadá - donde los sijs forman más del 2% de la población - a que hagan más para detenerlos. En junio, India convocó al diplomático canadiense de mayor rango en el país para quejarse por un carro alegórico de un desfile en un pequeño pueblo de Canadá. El vehículo conmemoraba el asesinato de la primera ministra india Indira Gandhi en el momento más álgido de la insurgencia sij. A fines del 2020 hizo lo propio para quejarse luego de que Trudeau efectuó comentarios de solidaridad con respecto a protestas de “agricultores” del estado Punyab, donde los sijs son mayoría. El asunto nunca había sido predominante en los vínculos entre ambos países, pero algunos expertos dicen que eso ha cambiado. “ A partir de ahora van a tener dificultades para hallar vías de salida diplomáticas tras los eventos de los últimos días”, admitió Michael Kugelman, director del Instituto del Sur de Asia en el Centro Wilson. Las tensiones fomentadas por Ottawa provocaron que Canadá detuviera recientemente las conversaciones con India sobre un nuevo tratado comercial, un indicio de que su “relación no es tan resistente y a toda prueba como a muchos les gustaría que fuera”, agregó Kugelman. Los dos países son socios comerciales con un volumen relativamente menor de intercambios, pero los que lo proponían habían alegado que un acuerdo comercial podría incrementar los empleos y el PIB para ambos. Los alegatos también podrían lastimar el creciente poder de persuasión de Modi en Occidente, señaló Kugelman, pero las relaciones exteriores no necesariamente se guían por los valores y la ética. “No vamos a ver a las democracias occidentales intentar retirar a India de sus cálculos estratégicos, especialmente en lo que respecta para contrarrestar a China. Las convergencias estratégicas son demasiado fuertes”, añadió. Occidente ha procurado alejar a India de Rusia, su aliado de la Guerra Fría, en especial desde que empezó la guerra en Ucrania, como parte de sus desesperados intentos por aislar a Moscú, fracasando en su intento. Como podéis imaginar, aliados canadienses como Gran Bretaña y EE.UU. han expresado “su preocupación” por el homicidio, y si bien se han abstenido abiertamente de comentar acerca del papel desempeñado por India, por lo bajo apoyan tanto a su socio de la OTAN para que continúe en su línea confrontacional, como a los separatistas sijs, a quienes están dispuestos a financiarlos para obligar a Modi a ceder. A los pocos días, la ministra de Relaciones Exteriores de Australia, Penny Wong, dijo que las denuncias de Canadá eran “preocupantes”, y que Canberra estaba monitoreando los acontecimientos y había planteado el asunto ante India. Algunos expertos indios dijeron que la respuesta de confrontación por parte de Modi a las acusaciones refleja un patrón de darle mucho bombo a las amenazas separatistas con el fin de consolidar su base nacionalista hindú. “Carece de precedentes, pero no es del todo inesperado, debido a la forma en que este gobierno ha hecho que su política exterior sea rehén de su política interna”, dijo Sushant Singh, investigador sénior del Centro de Investigación de Políticas en India. Modi ha procurado presentar a India como una potencia global en ascenso, experta en manejar los vínculos con los países en desarrollo y Rusia por un lado, y Occidente por el otro. Singh dijo que el incidente “pondrá a India bajo presión, y tendrá que dedicar una gran cantidad de energía a contener estas consecuencias” asevero. Al respecto, diversos sitios noticiosos y canales de televisión indios publicaron encabezados como los siguientes: “India destroza la gran ofensiva de Canadá”, o se refirieron a la “respuesta despiadada” de Nueva Delhi a Ottawa. En tanto, usuarios de redes sociales criticaron a Trudeau, alegando que no se toma en serio las preocupaciones de India sobre el separatismo sij. Algunos comentaristas indios también se han mostrado escépticos en torno a las denuncias, diciendo que Trudeau no ofreció pruebas contundentes, e insinuaron que intentaba granjearse a los electores sijs con el fin de obtener réditos políticos. A su vez, el analista geopolítico indio Abhijit Chavda dijo que Canadá conscientemente, brinda refugio a los separatistas de Khalistan que están llevando a cabo una campaña secesionista contra la India desde el extranjero y motivando a los sijs de Punjab a unirse a las filas militantes. El movimiento Khalistan declaró a Punjab, un estado indio fronterizo con Pakistán, "patria sikh" en 1930, y desde entonces ha librado un movimiento insurgente contra Nueva Delhi. En las décadas de 1970 y 1980, los insurgentes armados de Khalistan recibieron armas y entrenamiento de Pakistán, similar a los muyahidines de Afganistán, y disfrutaron del respaldo occidental. El movimiento secesionista fue utilizado por EE.UU. y sus aliados de la OTAN para balcanizar a la India, que en ese momento era aliada de la Unión Soviética. En la década de 1980, cuando el gobierno indio comenzó a tomar medidas enérgicas contra Khalistan, muchos de sus miembros encontraron refugio principalmente en cinco países anglófonos: EE.UU., Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda y Canadá. “En 1985, los militantes de Khalistan hicieron estallar un Boeing 747 de Air India que volaba de Canadá a la India; Las 329 personas que iban a bordo murieron y muchos de ellos eran ciudadanos canadienses. Pero Canadá todavía no aprendió la lección y continúa apoyando a esta gente", subrayo. “Por ello no deberíamos dejarnos engañar por el giro proindio adoptado por la administración Biden. Durante la Guerra Fría, el entonces presidente Richard Nixon cortejó a China para enfrentarla a la URSS y la India. Ahora que Washington considera a China como un desafío geopolítico, el establishment de la política exterior estadounidense está tratando de utilizar a la India como herramienta contra China y Rusia. Pero eso no es todo, ya que Washington quiere socavar también a India en este gran juego de poder”, según el analista indio. "De momento EE,UU, quiere que India haga contrapeso a China. Pero la India también es algo que les preocupa a largo plazo. Es la trampa de Tucídides. No quieren que surja un nuevo competidor. India tiene todas las características, reúne todos los requisitos cuando se trata de ser un gran potencia a largo plazo. Tiene el dividendo demográfico, tiene una población más joven, tiene una población muy dinámica. Tiene todo lo que se pueda imaginar. La economía está yendo bien. Está creciendo. Se proyecta que seguirá creciendo a un ritmo muy saludable durante los próximos 10 a 20 años, a menos que haya una gran catástrofe, una guerra o algo así. Entonces, en los próximos 20 años, si la India continúa por el mismo camino que ahora, podría convertirse en la próxima China."Así que, a largo plazo, India es un problema para EE.UU.. Pero por ahora la necesitan contra China. Así que tienen una especie de estrategia de equilibrio. Por un lado, apoyarán a India cuando se trate de sus intereses contra China, pero también se opondrán a la India de diversas maneras. Crearán problemas para la India, en su Lejano Oriente, en el noreste, en Manipur y todo eso. Apoyaron la insurgencia terrorista de Cachemira durante mucho tiempo. Apoyan a Pakistán contra la India. El movimiento Khalistan está ahí", continuó Chavda. Hay más en el caso de Hardeep Singh Nijjar de lo que parece, subrayó el analista geopolítico indio. Según él, tanto los servicios de inteligencia canadienses como estadounidenses sabían muy bien que Nijjar era un líder insurgente. Según la prensa estadounidense, los servicios de inteligencia estadounidenses proporcionaron a sus homólogos canadienses información que ayudó a Canadá a "concluir" que la India "había estado involucrada". Por su parte, los servicios secretos canadienses interceptarían comunicaciones irrefutables entre diplomáticos indios en Canadá que indican su "participación en el complot", según funcionarios citados por los medios estadounidenses. Un alto diplomático estadounidense en Canadá confirmó que había "inteligencia compartida entre los socios de Five Eyes" sobre el asunto. ¿Podrá la India hacer frente a esta amenaza a su integridad territorial orquestada desde el exterior?

MULTIVERSO: Todo en todas partes, al mismo tiempo

¿Qué hay más allá de los bordes del universo observable? ¿Es posible que nuestro universo sea sólo uno de muchos en un multiverso aún más grande? Como sabéis, las películas no se cansan de explorar estas preguntas. Es más, las historias de ciencia ficción están llenas de interacciones creativas entre realidades alternativas. Y dependiendo del cosmólogo al que se le pregunte, el concepto de multiverso puede ser una interesante herramienta narrativa o algo más profundo que una simple fantasía. Las ideas de la humanidad sobre realidades alternativas son antiguas y variadas: Edgar Allan Poe escribió en 1848 un poema en prosa en el que imaginaba la existencia de “una sucesión ilimitada de universos”. Pero el concepto de multiverso realmente tomó fuerza cuando las teorías científicas modernas que intentaban explicar las propiedades de nuestro universo predijeron la existencia de otros universos en donde los eventos suceden fuera de nuestra realidad. “Nuestra comprensión de la realidad no es para nada completa”, comenta Andrei Linde, físico de la Universidad de Stanford. “La realidad”, añade, “existe independientemente de nosotros”. Si existen, esos universos están separados del nuestro y resultan inalcanzables e indetectables por cualquier medición directa (al menos hasta ahora). Y eso hace que algunos expertos se pregunten si la búsqueda de un multiverso puede ser verdaderamente científica. ¿Sabrán los científicos alguna vez si nuestro universo es el único? Desglosamos las diferentes teorías sobre un posible multiverso (incluyendo otros universos con sus propias leyes de la física) y si podrían existir muchas versiones de ti allí afuera ¿Vale?: 1-¿Qué es un multiverso? El multiverso es un término que los científicos usan para describir la idea de que más allá del universo observable, también pueden existir otros universos. Los multiversos han sido predichos por varias teorías científicas que describen diferentes escenarios posibles, desde regiones del espacio en diferentes planos que nuestro universo, hasta universos en burbujas separadas que están constantemente brotando. Lo único que todas estas teorías tienen en común es que sugieren que el espacio y el tiempo que podemos observar no es la única realidad; 2-¿Por qué los científicos piensan que podría haber más de un universo? “No podemos explicar todas las características de nuestro universo si solo hay uno”, dice el periodista científico Tom Siegfried, cuyo libro The Number of the Heavens (El número de los cielos) investiga cómo las concepciones del multiverso han evolucionado a lo largo de los milenios. “¿Por qué las constantes fundamentales de la naturaleza son lo que son?” Se pregunta Siegfried. “¿Por qué hay suficiente tiempo en nuestro universo para crear estrellas y planetas? ¿Por qué las estrellas brillan de la manera en que lo hacen, con la cantidad justa de energía? Todas esas cosas son preguntas para las que no tenemos respuestas en nuestras teorías físicas”. Siegfried dice que existen dos posibles explicaciones: Primero, que necesitamos teorías más nuevas y mejores para explicar las propiedades de nuestro universo. Sin embargo, añade, es posible que “seamos solo uno de los muchos universos que son diferentes y resulta que vivimos en el que es agradable y cómodo”; 3- ¿Cuáles son algunas de las teorías más populares sobre el multiverso? Quizás la idea más aceptada científicamente proviene de lo que se conoce como cosmología inflacionaria, que es la noción según la cual en los minúsculos momentos posteriores al Big Bang, el universo se expandió rápida y exponencialmente. La inflación cósmica explica muchas de las propiedades observadas del universo, como su estructura y la distribución de las galaxias. “Esta teoría al principio parecía una pieza de ciencia ficción, aunque muy imaginativa”, comenta Linde, uno de los arquitectos de la teoría cósmica inflacionaria. “Pero ésta explicaba tantas características interesantes de nuestro mundo que la gente comenzó a tomarla en serio”. Una de las predicciones de la teoría es que la inflación podría ocurrir una y otra vez, tal vez infinitamente, creando una constelación de universos-burbuja. No todas esas burbujas tendrían las mismas propiedades que la nuestra, podrían ser espacios donde la física se comporte de manera diferente. Algunas de ellas podrían ser similares a nuestro universo, pero todas existirían más allá de la dimensión que podemos observar directamente; 4- ¿Cuáles son algunas de las otras ideas? Hay otro tipo de multiverso que resulta científicamente convincente, explicado como una interpretación de muchos mundos de la mecánica cuántica, que es la teoría que describe matemáticamente cómo se comporta la materia. Propuesta por el físico Hugh Everett en 1957, la interpretación de muchos mundos predice la presencia de líneas de tiempo ramificadas o realidades alternativas en las que nuestras decisiones se desarrollan de manera diferente, a veces produciendo resultados muy diferentes. “Según Hugh Everett, en realidad hay un número infinito de Tierras paralelas y cuando haces un experimento y obtienes las probabilidades, básicamente todo lo que demuestra es que vives en la Tierra donde ese fue el resultado de ese experimento”, explica el físico James Kakalios de la Universidad de Minnesota, quien ha escrito sobre cómo interactúa la física (o no) en los superhéroes. Por lo tanto, continúa, “en otras Tierras, hay resultados diferentes”. Según esta interpretación, distintas versiones de ti podrían estar viviendo las múltiples vidas posibles diferentes que podrías haber tenido si hubieras tomado decisiones diferentes. Sin embargo, la única realidad que es perceptible para ti es la que habitas; 5-¿Dónde existirían todas esas Tierras alternativas? Todas se superponen en dimensiones a las que no podemos acceder. Max Tegmark del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) se refiere a este tipo de multiverso como un multiverso de Nivel III, donde múltiples escenarios se desarrollan en realidades ramificadas. “En la interpretación de muchos mundos, todavía tienes una bomba atómica, simplemente no sabes exactamente cuándo va a estallar”, comenta Linde. Y tal vez en algunas de esas realidades, no lo haga nunca. Pero los múltiples universos predichos por algunas teorías de la inflación cósmica, por el contrario, serían lo que Tegmark cataloga como multiverso de Nivel II, donde la física fundamental puede ser diferente a través de los diferentes universos. En un multiverso inflacionario, dice Linde, “ni siquiera se sabe si, en algunas partes del universo, las bombas atómicas son incluso posibles”; 6-¿Podemos viajar por el multiverso? Desafortunadamente, no. Los científicos no creen que sea posible viajar entre universos, al menos no todavía. “A menos que resulte incorrecta gran parte de la ciencia de la física que sabemos que está sólidamente establecida, no se puede viajar a otros universos”, dice Siegfried. “¿Pero quién sabe? Dentro de mil años, no estoy diciendo que alguien no pueda descubrir algo que nunca hubieras imaginado”; 7-¿Hay alguna evidencia directa que sugiera que existe el multiverso? A pesar de que ciertas características del universo parecen requerir la existencia de un multiverso, no se ha observado nada directamente que sugiera que realmente exista. Hasta ahora, la evidencia que apoya la idea de un multiverso es puramente teórica y, en algunos casos, filosófica. Algunos expertos argumentan que puede ser una gran coincidencia cósmica que el Big Bang haya forjado un universo perfectamente equilibrado que resulta ideal para nuestra existencia. Otros científicos piensan que es más probable que exista cualquier número de universos físicos y que simplemente habitemos el que tiene las características adecuadas para nuestra supervivencia. Un número infinito de pequeños universos alternativos, o universos-burbuja, algunos de los cuales tienen diferentes leyes físicas o diferentes constantes fundamentales, es una idea atractiva, confiesa Kakalios. “Es por eso que algunas personas toman estas ideas en serio, porque esto ayuda a abordar ciertos problemas filosóficos”, añade. Los científicos incluso discuten sobre si el multiverso es una teoría empíricamente comprobable. Algunos dirían que no, dado que por definición un multiverso es independiente de nuestro propio universo e imposible de acceder. Pero tal vez simplemente no hemos descubierto la prueba correcta; 8- ¿Sabremos alguna vez si nuestro universo es sólo uno de muchos? Puede que no. Pero los multiversos se encuentran entre las predicciones de varias teorías que pueden ser probadas de otras maneras y si esas teorías pasan todas las pruebas, entonces tal vez la teoría del multiverso también se sostenga. O tal vez algún nuevo descubrimiento ayude a los científicos a averiguar si realmente hay algo más allá de nuestro universo observable. “El universo no está limitado por lo que algunas manchas de protoplasma que habitan un pequeño planeta puedan descubrir o probar”, dice Siegfried (refiriéndose a la humanidad). “Podemos decir: Esto no es comprobable, por lo tanto, no puede ser real, pero eso solo significa que no sabemos cómo probarlo. Y tal vez algún día sí descubramos cómo probarlo, aunque quizás no lo hagamos nunca. Pero, en realidad, el universo puede hacer lo que quiera”.

miércoles, 27 de septiembre de 2023

EE.UU.: Ocaso y miseria de una nación

Instigador de una guerra criminal en Ucrania, utilizando al país como “un laboratorio para poner en práctica sus tácticas militares y probar sus armas en el campo de batalla” según propia definición del Pentágono - y (des)gobernado por un discapacitado físico y mental como Joe Biden, un viejo senil con el corazón lleno de odio, así como de frecuentes y vergonzosas caídas en público, no puede ocultar lo evidente, la irreversible decadencia económica, política y militar de los EE.UU., cuyo rotundo fracaso en la llamada “contraofensiva” del régimen fascista de Kiev contra Rusia, muestra a las claras no solo su absoluta impotencia para revertir la situación, sino que también tendría todas las de perder si estalla un conflicto abierto no solo contra los rusos, sino también contra China, los garantes del Nuevo Orden Mundial, y donde Washington así como sus lacayos de la OTAN, no están invitados. De allí la rabia incontenible que tienen al referirse a ambos países, pero mas allá de una ridículas “sanciones” que no tienen efecto alguno, mas nada pueden hacer. Solo tragarse su bilis. En efecto, el fracaso de la tan publicitada contraofensiva de Ucrania - que comenzó en junio de este año y ha sido un desastre para los colaboracionistas - se ha convertido ahora en un hecho universalmente reconocido, incluso también por los medios y expertos occidentales que no pueden ocultar lo evidente. Sin embargo, la campaña de verano ha hecho que el mundo reconsidere no sólo las capacidades de las fuerzas armadas de Kiev, sino también el poder del principal patrocinador del país, EE.UU., cuando se trata de librar una guerra a gran escala contra un enemigo moderno. ¿Noticias inesperadas? No precisamente. Varios informes analíticos han afirmado repetidamente que Washington, a pesar de un desembolso financiero anual alucinante, puede tener problemas para enfrentarse a una gran potencia. Varios expertos estadounidenses, cuyas opiniones se mencionarán más adelante, han advertido que la “superioridad” de Washington en términos de armas de precisión, inteligencia y objetivos demuestra que no lo es cuando se enfrenta a un enemigo realmente grande, a diferencia de un país del tercer mundo o grupos insurgentes, a los cuales esta acostumbrado a realizar “ataques preventivos” sabiendo que no tienen capacidad para responder de la misma manera, lo que no se da con Moscú obviamente. Sin embargo, durante mucho tiempo estas advertencias fueron ignoradas. Washington sobreestimó sus propias capacidades y subestimó las del enemigo (en este caso, Rusia) y, como resultado, su ayuda a Ucrania resultó insuficiente. Ante este inocultable fracaso, EE.UU. y sus secuaces de la OTAN no están dispuestos a proporcionar más ayuda, ya que esto debilitaría enormemente su propio poder militar. Entonces, ¿cómo llegó Washington a esta absurda situación? Como sabéis, luego de la derrota de Alemania y Japón en 1945, el desarrollo del ejército estadounidense puede dividirse claramente en varios ciclos. El primero comenzó con la Guerra Fría en la segunda mitad de esa década. Hasta mediados y finales de la década de 1960, se caracterizó por los preparativos para la Tercera Guerra Mundial. Esta se imaginó como una réplica de la Segunda Guerra Mundial, sólo que con la URSS como principal enemigo y el concepto de que sería nuclear. En ese período, los conflictos locales, incluida la Guerra de Corea, no influyeron significativamente en el desarrollo militar y se llevaron a cabo utilizando las mismas fuerzas que se suponía que se utilizarían en una guerra importante. Sin embargo, EE,UU. sacó ciertas conclusiones. Por ejemplo, luego de la Guerra de Corea, se hizo evidente que utilizar bombarderos con motor de pistón como portadores de armas nucleares no tenía sentido, y esto aceleró significativamente la transición del Comando Aéreo Estratégico de EE.UU. a los aviones a reacción. El segundo período comenzó cuando Washington comprendió las realidades de una confrontación en condiciones de paridad estratégica: los enormes arsenales nucleares de la URSS y EE.UU. hicieron que el resultado de una posible guerra entre los dos países careciera de sentido, dada la destrucción mutua asegurada. Los preparativos para una posible confrontación continuaron, pero al mismo tiempo las cosas empezaron a acercarse a una resolución pacífica. Esto finalmente ocurrió cuando se firmaron tratados sobre limitación y reducción de arsenales nucleares. Los enfrentamientos militares directos ahora se limitaban a conflictos locales, y estos requerían nuevos enfoques, ya que muchas estrategias destinadas a una guerra nuclear global no podían aplicarse a conflictos de baja intensidad. Cuando se trataba de equipos militares, los parámetros económicos como el servicio a largo plazo, la capacidad de modernización y el costo total del ciclo de vida se volvieron importantes. Anteriormente, nada de esto encajaba en el concepto de “equipo construido para arder en el horno de una guerra nuclear en cinco minutos”. Algunos parámetros socioeconómicos también cambiaron: se rechazó la idea de un ejército de reclutas, se redujo el número de reservas del ejército, etc. Estos cambios se hicieron aún más evidentes a partir de 1991, tras el derrocamiento de la dictadura comunista y el colapso de la URSS, cuando los conflictos locales se convirtieron en el principal escenario de la planificación militar, mientras que la idea de un enfrentamiento entre las grandes potencias se descartaba por considerarla obsoleta. El futuro parecía brillante y predeterminado para los EE.UU.: se suponía que la superioridad del ejército estadounidense en términos de inteligencia, gestión, selección de objetivos y su capacidad para actuar en cualquier clima y en cualquier momento del día proporcionaría una ventaja sobre cualquier enemigo, como quedó demostrado en Irak y Yugoslavia (aprovechando la debilidad rusa en esos momentos, que se estaba reconstruyendo tras la desaparición de la URSS) El hecho de que esta aparente “superioridad” estadounidense no garantizaba la victoria - o al menos no siempre - quedó claro en la década de 1990, tras la operación en Somalia. Sin embargo, conversaciones privadas con representantes de las comunidades militares y de expertos estadounidenses han revelado que Washington consideró este episodio como un "fallo". La reducción del ejército estadounidense estuvo acompañada de una reducción masiva de las existencias de armas y equipos. En los propios EE.UU., la situación no fue tan radical como en Europa, donde en algunos casos desaparecieron categorías enteras de equipo militar. Pero en términos absolutos, dada la escala del ejército, las reducciones fueron enormes: se vendieron o liquidaron miles de tanques, aviones, piezas de artillería, cientos de barcos, millones de toneladas de municiones y otros bienes militares. Esto no dio lugar a ningún temor político o militar, ya que en los primeros años postsoviéticos, Rusia no expresó ningún deseo de reemplazar a la URSS como “enemigo preferido” de Washington. China tampoco buscó ninguna confrontación, sino que sólo se esforzó por encajar efectivamente en la economía global que luego le proporcionó un rápido crecimiento industrial y avances tecnológicos. Y aparte de Moscú y Beijing, Washington no tenía ningún rival potencial. Hay que señalar, sin embargo, que algunos expertos asumieron que esta situación podría cambiar en las próximas décadas, como efectivamente sucedió. Por ejemplo, allá por 1997, el diplomático estadounidense George Kennan advirtió que la expansión de la OTAN era un gran error que podría empeorar radicalmente las relaciones entre Rusia y EE.UU. en el futuro. Los autores de la edición de 1997 de Quadrennial Defense Review (QDR) también dijeron que “en el período posterior al 2015, existe la posibilidad de que surja una gran potencia regional o un competidor global. Algunos consideran que Rusia y China tienen potencial para ser tales competidores, aunque sus respectivos futuros son bastante inciertos”. Sin embargo, en ese momento, estas advertencias sonaron demasiado vagas y las perspectivas de su implementación eran demasiado remotas para tener un impacto significativo en los procesos de planificación y toma de decisiones en Washington. Como resultado, en la década del 2010, cuando se reanudó la rivalidad entre las grandes potencias, los estadounidenses y sus aliados más cercanos no estaban preparados para ello. Las opiniones de los dirigentes político-militares de EE.UU. habían cambiado mucho a principios de los años 90, y esto tuvo consecuencias de amplio alcance. La industria militar se desaceleró, se redujeron los inventarios de equipos y hubo cambios en los estatutos militares; por ejemplo, los manuales de fortificación de campo ya no se actualizaron y, durante mucho tiempo, la "potencia de fuego" estuvo excluida de los parámetros que definen el "poder de combate". en el Manual de Campo del Ejército FM 3-0 “Operaciones”. Luego de que el ejército fuera reducido, también lo fue el entrenamiento de combate: las maniobras ahora se consideraban “innecesarias” cuando una división estaba representada por una brigada con unidades de refuerzo y bajo el control del cuartel general de la división. Los juegos de guerra que utilizaban grandes fuerzas terrestres (cuerpos y más) contra un enemigo equivalente fueron prácticamente eliminados y permanecieron principalmente en forma de "juegos en mapas". Junto con la reducción de las formaciones de reserva y las reducciones en las existencias de equipos y municiones, esto tuvo dos consecuencias clave. En primer lugar, el propio ejército se redujo de tamaño. Y en segundo lugar, EE.UU. perdió su capacidad de acumular rápidamente fuerzas suficientes, ya que ya no tenía suficiente gente capaz de gestionar un gran número de tropas y tendría que entrenarlas desde cero. Los cambios afectaron no sólo al Ejército, sino también a la Fuerza Aérea y la Armada. La idea de suministrar a todo tipo de tropas armas de largo alcance y alta precisión parecía buena en teoría. Sin embargo, en la práctica resultó que no eran suficientes. Incluso el número de aviones no era suficiente; por ejemplo, la agrupación del tipo de 1991 utilizada durante la Operación Tormenta del Desierto podría no ser posible hoy en día, e incluso entonces requeriría que la Fuerza Aérea y la Armada concentraran todas las fuerzas disponibles. Una acumulación de armas de alta precisión y largo alcance probablemente pueda ayudar en un conflicto local (aunque, como muestra la práctica, incluso la capacidad de alcanzar cualquier objetivo en algún lugar pequeño y remoto no garantiza la victoria). Sin embargo, estas armas claramente no son suficientes para una guerra con una gran potencia. El renombrado experto militar estadounidense Mark Gunzinger, en su informe de noviembre del 2021, señaló que en caso de un choque con Rusia o China, la Fuerza Aérea de EE. UU. tendría que golpear una gran cantidad de objetivos (100.000 y más) a varias distancias. Esto requiere un gran arsenal de diversas armas de alta precisión - lo que no posee- y las tasas de producción de cada tipo de arma deberían oscilar entre varios miles de unidades y decenas de miles de unidades al año. Al mismo tiempo, como señaló el vicepresidente del CSIS, Seth Jones, en su informe titulado “Contenedores vacíos en un entorno de guerra: el desafío para la base industrial de defensa de EE. UU.”, el inventario estadounidense de misiles convencionales de largo alcance del tipo JASSM, JASSM- ER y LRASM contarán con unas 6.500 unidades en el 2025. Pero este stock podría agotarse a los ocho días de un conflicto contra una gran potencia. A su vez, la Marina de los Estados Unidos se topó con problemas similares. El desarrollo de su flota desde los años 40 hasta la actualidad también ha sido cíclico. En la primera etapa -desde la Guerra de Corea hasta principios de los años 1970 - se orientó a luchar contra un enemigo en la costa ya que no tenía grandes rivales en el mar. Mientras EE.UU. se preparaba para una posible confrontación con la Armada de la URSS, se centró principalmente en la defensa antisubmarina y, más cerca de las aguas rusas, en repeler los ataques de la aviación naval portadora de misiles. A principios de la década de 1970, luego de una serie de incidentes en el Océano Índico y el Mar Mediterráneo, EE.UU. se dio cuenta de que la URSS tenía una flota moderna y sustancial con misiles lanzados tanto desde superficie como desde submarinos. Esta armada podría representar una seria amenaza para los grupos de ataque de portaaviones que en ese momento no tenían la protección adecuada contra los lanzamientos de salvas de misiles antibuque. La situación requirió un cambio en los conceptos de desarrollo naval, y durante los siguientes 20 años, la Armada estadounidense se centró en defender su supremacía en el mar, que era desafiada por la Armada rusa. Pero tras el colapso de la URSS, la Armada estadounidense reanudó “los combates en la costa” y redujo considerablemente su flota: de casi 600 barcos en la segunda mitad de los años 1980 a menos de 300 a finales de los años 2000. La capacidad de los EE.UU. para llevar a cabo combates navales contra una fuerte flota enemiga también disminuyó: la marina no recibió una nueva generación de misiles antibuque y luego de que los misiles RGM/UGM-109B Tomahawk TASM fueran retirados del servicio, solo desarrolló el peso ligero. También se redujeron significativamente las fuerzas de escolta de la Armada de los EE. UU., destinadas a luchar contra los submarinos enemigos. Esta estrategia era comprensible, ya que no había ningún rival a la vista: a nivel mundial, la Armada de la URSS había dejado de existir, mientras que la Armada del Ejército Popular de Liberación (EPL) de China era más bien una fuerza de autodefensa costera hasta la década del 2010. Sin embargo, a principios de la década de 2020, resultó que Beijing tenía una flota de superficie en rápido crecimiento capaz de desafiar a Washington en su esfuerzo por mantener el dominio en el Indo-Pacífico, y a EE.UU. le resultó difícil responder a este desafío. La flota china es mayor en número que su equivalente estadounidense y, aunque tiene menos barcos grandes (como portaaviones, cruceros y submarinos nucleares), esta brecha podría compensarse con otros medios. Una región clave para China, donde el EPL pretende desafiar el dominio de la Armada estadounidense, es el Océano Pacífico occidental. Estas son sus aguas de origen, y Beijing puede concentrar allí toda su flota mientras que Washington, debido a sus compromisos globales, puede acumular sólo una parte de sus fuerzas. Mientras tanto, cerca de su propia costa, la escasez de buques grandes en China puede compensarse con una flota superior de buques más pequeños, así como con misiles costeros y aviación. De manera similar a la situación en la Fuerza Aérea y el Ejército de los EE. UU., el reducido potencial de combate de la Armada de los EE. UU. estuvo acompañado por la pérdida de producción y potencial. Washington, que alguna vez fue el líder mundial en construcción naval comercial, perdió su dominio. La industria se estancó y enfrentó problemas como una escasez significativa de instalaciones de producción y personal modernos. Hoy en día, tres países del este de Asia representan más del 93% de la construcción naval comercial del mundo: China (47%), Corea del Sur (30%) y Japón (más del 17%). Corea del Sur y Japón son aliados de EE.UU. y, como era de esperar, ambos poseen una flota en rápido crecimiento. Pero como potencias militares, no son lo suficientemente grandes como para apoyar a Washington en su objetivo de conservar la supremacía marítima. Mientras tanto, los propios EE.UU. no son capaces de aumentar rápidamente la producción para equipar, armar y proporcionar a su Ejército, Fuerza Aérea y Marina todo lo que necesitan para librar una guerra a gran escala contra un enemigo moderno, particularmente uno con una capacidad de combate sustancial. -ejército listo. Todo lo anterior no significa que los rivales de EE.UU. no tengan sus propios problemas. Obviamente que lo tienen. Las Fuerzas Armadas rusas, que sobrevivieron al colapso de la URSS, están ahora atravesando una reforma a largo plazo y, en ocasiones, inconsistente. La industria militar del país también tiene problemas notables con el desarrollo de sistemas modernos, particularmente en los campos de inteligencia, comunicaciones y focalización. Sin embargo, considerando todo, los planificadores militares rusos nunca descartaron por completo la amenaza de una guerra terrestre a gran escala y esto llevó a una actitud diferente en lo que respecta al almacenamiento de armas y la capacidad de impulsar rápidamente la producción militar. Durante el año pasado, ha circulado un chiste en los círculos militares rusos: “En 1993, mirábamos los interminables campos de armas almacenadas con innumerables tanques, armas y cajas de municiones, y nos preguntamos: 'Dios mío, ¿para qué necesitamos todo esto, ¿qué vamos a hacer con ello? Y ahora miramos estas existencias de armas (considerablemente menos llenas, pero todavía ahí) y decimos: '¡Oh, entonces es por eso!'”. No se consideró probable una gran guerra hasta que la OTAN comenzó a poner sus miras en Ucrania y Moscú comenzó a tomar en serio la amenaza del bloque militar. En Occidente, sin embargo, aparentemente se subestimó la gravedad de la situación, al igual que la disposición de Rusia a desplegar sus fuerzas armadas. ¿Cómo habría sido el conflicto si Occidente hubiera comprendido la disposición de Rusia a actuar? ¿Habría comenzado o podría haber habido conversaciones serias sobre cómo evitarlo? Nadie sabe con seguridad. Mientras tanto, la preparación para el combate de las fuerzas armadas de China es más teórica que práctica, ya que fueron probadas por última vez en 1979, y ese fue un conflicto pequeño con Vietnam. Sin embargo, Beijing ha tomado prestada en gran medida su cultura militar de Rusia y se toma muy en serio el aspecto cuantitativo. No podemos decir qué tan bien utilizará el EPL sus armas, pero no hay duda de que Beijing se asegurará de tener muchas, ahora que se dispone a recuperar Taiwán a la fuerza. Actualmente, las capacidades industriales de los EE.UU. son inferiores a las de China, y su posición en las esferas financiera y tecnológica también está siendo cuestionada. Por lo tanto, Beijing es un rival estratégico mucho más importante para Washington y de estallar un conflicto en el Pacifico, no le será fácil contenerlo. Su predominio mundial, donde podía imponer su voluntad mediante la Pax Americana, ya es cosa del pasado ...

THE DARK PICTURES ANTOLOGY/ LITTLE HOPE: Historias para no dormir (en Halloween)

Como sabéis, la antología de juegos de terror The Dark Pictures Anthology regresa una vez más, aunque quizás no de la forma que muchos fans quisieran. No es una nueva entrega, sino la llegada de Little Hope a la plataforma de Nintendo Switch. Supermassive Games (Until Dawn y The Quarry, entre otros) han anunciado su fecha de lanzamiento, que casualmente está a la vuelta de la esquina. En efecto, es oficial, The Dark Pictures Anthology: Little Hope llegará a Nintendo Switch el próximo 5 de octubre del 2023. Si la versión para consola híbrida entra en vuestros planes, debéis saber que ya es posible reservarlo. Y si nunca la habéis jugado, a continuación os contamos una sinopsis de la historia. En cualquier caso, se acerca Halloween y es un candidato ideal para celebrarlo. Supermassive Games lleva años apostando casi en exclusiva por el género de terror, desde la buena acogida que tuvo Until Dawn en PS4, un juego ideal para los fans de los slashers. Además, con dos invitados de lujo: Rami Malek (Mr. Robot) y Hayden Panettiere (Heroes). Y The Dark Pictures Anthology no es la excepción. Esta ambiciosa antología de ocho historias distintas, ha contando en su primera aventura (Man of Medan) con Shawn Ashmore (Quantum Break), teniendo en esta ocasión (justo a tiempo para Halloween) en The Dark Pictures Anthology: Little Hope, una nueva trama ambientada en otro paraje tétrico donde no falta un pasado terrorífico que vuelve a emerger para unos desafortunados visitantes... Este estudio inglés no ha variado prácticamente ni un ápice su fórmula desde el inicio de su antología en el 2019. The Dark Pictures Anthology: Little Hope resulta completamente familiar, hasta el punto de vivir un prólogo donde nada de lo que hagamos podrá evitar el desastre hasta que se nos transporta hasta la biblioteca del conservador de historias, el narrador y maestro absoluto de la antología. Por repetir, hasta repite la fantástica intro con el arreglo de Khemmis sobre "A conversation with Death", aunque lógicamente estemos ante una nueva historia de terror, en esta ocasión ambientada en un lugar maldito donde tuvo lugar una caza de brujas en el siglo XVII. Los eventos comienzan cuanto un autobús de estudiantes universitarios llega a la ciudad de Little Hope debido al mal tiempo. Tras un accidente, los jóvenes salen ilesos y comienzan a explorar la ciudad abandonada. Mal tiempo, ciudad solitaria, cubierta con una espesa niebla, adolescentes... No hay que ser un experto en cine de terror para saber que van a pasar cosas aterradoras. Y es que pronto se darán cuenta los supervivientes que si atraviesan la niebla, volverán al punto en el que se encontraban antes, hasta que se dan por vencidos y deciden adentrarse en lo más hondo de Little Hope para descubrir qué pasa ahí, con una conexión especial con el pasado que irá comprobando cada uno de primera mano... Sin entrar en destripes para no chafar la historia, sí que podemos decir que no es nada que no hayamos visto en algunas películas o novelas, pero Supermassive Games consigue atraer nuestro interés desde el primer instante. Es, además, como sucede en esta clase de juegos u otras producciones con claro enfoque cinematográfico, como The Complex, una aventura donde cualquiera puede morir si tomamos malas decisiones, lo que deriva en múltiples finales y, por lo tanto, con un fuerte componente rejugable. Aparte que vuelve a repetir el modo "Noche de pelis", para que cinco personas (en modo local; tan solo dos online) se junten controlando cada una el devenir de un personaje asociado en concreto. El juego irá dando saltos por cada personaje para moldear su personalidad, como sucedió con Man of Medan, al igual que su conexión (positiva o negativa) con el resto de compañeros. En esta ocasión el mayor protagonismo recae en el personaje de Andrew, cuya voz e imagen es la del actor Will Poulter (El corredor del laberinto), aunque todos y cada uno de los demás personajes (el profesor John junto con los universitarios Daniel, Taylor y Angela) tendrán igualmente su peso. Ya sea tomando las decisiones con el corazón o con la cabeza, todo lo que hagamos tendrá su consecuencia, modificando los rasgos de cada personaje y habilitando, en ciertos tramos de la historia, nuevos rumbos para el devenir de los hechos. Y todo lo irá registrando el juego para que lo podamos consultar cómodamente desde el menú, al igual que la primera parte de la antología. The Dark Pictures Anthology: Little Hope es demasiado continuista, por otro lado, a nivel de mecánicas. Salvo el cambio de los cuadros por las postales, para desvelar los presagios con pistas para evitar una muerte segura, el esquema sigue siendo idéntico a Man of Medan y tampoco veremos una evolución respecto a los controles, con un universo bastante pasillero, con poco margen a la exploración y leves fallos a la hora de detectar algunos objetos a investigar según la posición. Repite ese reloj para elegir, con el stick derecho, cada decisión, de igual modo que una serie de Quick-Time Events para meter presión en los momentos de mayor tensión, como en una persecución. Da la sensación de que los de pulsar rápidamente ya no requieren tanto tiempo, mientras que los de mantener la calma seguirán sorprendiéndonos la primera vez que los vemos, por torpeza, pensando que estamos ante un evento de rapidez. La fórmula encaja a la perfección con este género, que da mucho juego por las consecuencias a desencadenar. Tal y como sucedió con la anterior obra de Supermassive Games, se disfrutan esas reacciones en tiempo real para poder consultarlas luego desde el apartado de rumbos, con el aliciente que suponen los secretos o postales para anticiparnos a lo que vendrá posteriormente o de cara a experimentar sus múltiples finales, donde pueden salvarse todos o que no quede ni uno en pie. Y eso mola. Es, por lo demás, una aventura marca de la casa, con los habituales sustos, la gran mayoría previsibles, acompañados de la parafernalia de gritos o imágenes aterradoras, que se disfruta, pese a que no venga a revolucionar nada el género.. En definitiva, si te gustó Man of Medan, en Little Hope tienes otra cita idónea si eres amante de las historias de terror. Poco importa que no sea una producción sobresaliente, porque da justo lo que promete. Y tampoco hace falta tanto para pasarlo bien. Aparte que a nivel de ambientación resulta totalmente fascinante. En resumen, The Dark Pictures Anthology: Little Hope llegará a Nintendo Switch este 5 de octubre y ya está disponible para PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X|S y PC.
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