Ya es oficial, Joe Biden es el candidato del Establishment que enfrentara a Donald Trump en las elecciones de noviembre. Su patético discurso tras su nominación por los demócratas ha dejado una sensación de déjà vu: las mismas viejas mentiras disfrazadas de “nuevas” promesas, propias de un lobo con piel de oveja, el cual pretendió hacerlo con toda la pompa y circunstancia que permitiría la pandemia del Covid-19, dirigiéndose a una audiencia televisiva desde un podio instalado… en el escenario de un teatro vacío. Mas triste y desolador no podía ser. Ahora que oficialmente es el candidato demócrata y, en caso de que triunfe en las elecciones, se convertirá también en el líder del partido durante los próximos cuatro años, siempre y cuando su avanzada edad y deteriorada salud así lo permitan. Esa noche, muchos estadounidenses siguieron desde sus casas los pormenores de su reciclado discurso, únicamente para apostar cuantos errores verbales iba a incurrir. Y es que en el curso de su tumultuosa carrera política, Biden las ha cometido de tal manera que es especialmente conocido por ello. Lo que alguna vez se atribuyó a sus evidentes limitaciones verbales, ha sido destacado recientemente por sus oponentes políticos como una muestra del inevitable declive de un anciano de 77 años que padece de un grave deterioro mental y que bien podría estar mejor recluido en un asilo, que obligarlo a participar en una carrera electoral para luego ser manejado a su antojo - si es que logra llegar a la Casa Blanca - por parte del Deep State que volvería a gobernar desde las sombras. En cuanto a la noche de su nominación, muchos se preguntaban si volvía a quedar en evidencia su incapacidad, poniendo así fin a su candidatura presidencial incluso antes de que comenzara. De hecho y haciendo un gran esfuerzo, Biden entrego un discurso preparado para leerlo en el telepromter, con el tipo de energía y pasión que deberían hacer creer a los espectadores que realmente quería decir lo que dijo, y que era capaz de seguir sus palabras con hechos, aunque la realidad sea otra. Es mas, era tan previsible, que en cada sílaba pronunciada exudaba el mensaje subliminal: " Vota por mí”. Como podéis suponer, a su base leal, la misma que le aseguró a la Criminal de Guerra y Gran Ramera del Apocalipsis Hillary Clinton el voto demócrata en las elecciones del 2016, ciertamente le encantó dicha esperpéntica presentación, e incluso la califico como "el discurso de su vida”. Pero para su mala suerte, Joe ha vivido durante mucho tiempo, y la política estadounidense tiene una memoria de elefante para recordar su oscuro pasado, mientras considera el presente y contempla el futuro incierto que le aguardaría con el. En su discurso teledirigido y de una forma insistente, Biden desperdicio una cantidad considerable de su tiempo atacando las políticas y el carácter del hombre al que busca destruir a como de lugar, intentando enlodar vilmente la reputación de Trump. En circunstancias normales, tal táctica sería un buen augurio, dada la realidad del historial del actual inquilino de la Casa Blanca como director ejecutivo y ser humano en el transcurso de los últimos tres años o más al frente de la Nación. Desde la respuesta silenciosa de Trump a las justificadas marchas de Charlestown del Ku Klux Klan y los supremacistas blancos en respuesta a las acciones terroristas cometidas en las ciudades estadounidenses por los negros de Antifa con la ‘bendición’ de los demócratas - saqueando, incendiando y destruyendo los monumentos a sus héroes nacionales, so pretexto de la muerte de un convicto negro con violentos antecedentes a manos de la policía - hasta las acciones de su administración con respecto a la gestión de la respuesta nacional al Covid-19, quienes escriben los discursos de Biden tuvieron una gran cantidad de material para trabajar, pero deformaron groseramente la realidad para presentarla como quisieran que sea. Si Joe Biden sería nuevo en la política, podría arrojar piedras a su antojo al tejado del actual residente del 1600 Pennsylvania Avenue. Pero cuando uno vive en una casa de cristal - con múltiples cuestionamientos y graves acusaciones de abuso sexual en su contra - arrojar piedras al adversario no es la estrategia más inteligente. Por cada política que Biden afirmo que “mejorará”, hay que preguntarse por qué no la había aplicado antes, bien cuando era senador o posteriormente, vicepresidente de los EE.UU. Tenia el poder y no lo hizo. Así, por cada indagación absurda que hizo sobre Trump y el racismo, Biden necesita escapar de la sombra del Proyecto de Ley contra el Crimen de 1994 dirigida contra los negros que el mismo ayudó a redactar; Por cada comentario pronunciado aparentemente en apoyo del ejército estadounidense, Biden debe lidiar además con su voto a favor de la invasión y ocupación de Irak encabezada por los EE.UU. para apoderarse de sus inmensos recursos de gas y petróleo, falseando la realidad acerca de la “existencia de arsenales de armas químicas” en poder de Saddam Hussein y que nunca existieron. En cuanto a su discurso - aburrido y soporífero en extremo - Biden fue largo en retórica pero nulo en detalles, especialmente cuando se trataba de definir las políticas específicas que emprendería “para salvar a los EE.UU. del flagelo de la presidencia de Trump”, repitiendo hasta el cansancio las mismas viejas y desgastadas mentiras ya pronunciadas por Hillary en el 2016. Como recordareis, Biden abrió su discurso esa noche apelando a la demagogia que es lo único que sabe hacer bien. Dado que este fue "el discurso de su vida política" (?), el mayor desafío para cualquiera que haya tenido el valor de ver en forma integra toda esa perorata, es haberlo hecho sin tener ganas de vomitar, por lo que cabe preguntarse como se puede ser tan cínico cuando promete cosas que bien pudo hacer mientras ocupaba altos cargos en el gobierno y que sabe que ahora no los va a poder cumplir de acceder a la Casa Blanca, debido a que será el Deep State y no el, quien gobierne. En suma, fue un discurso para el olvido, donde el mayor perjuicio fue precisamente para quien lo pronuncio, con una convulsa historia política que no puede simplemente ser barrida y escondida debajo de la alfombra mientras sus manejadores políticos buscaban presentarlo como un modelo "nuevo y mejorado " tratando de ocultar la podredumbre que es. Al fin y al cabo, es el mismo Joe de siempre, el violador de mujeres que se escuda en su incapacidad mental para no responder por sus aberrantes delitos. Y a pesar de que hizo “un buen trabajo” leyendo las palabras escritas por otra persona para una audiencia de televisión, eso simplemente puede no ser lo suficientemente bueno en noviembre. Cabe destacar que hubo quienes reaccionaron con dureza al conocer su nominación, como la actriz y conocida activista Rose McGowan, quien no dudo en calificar a Biden de violador y al Partido Demócrata - que lo nomino - de monstruos. Ella fue violada por el magnate del cine e importante donante demócrata Harvey Weinstein en una habitación de un hotel durante el Festival de Cine de Sundance de 1997. En octubre del 2017, McGowan recibió un acuerdo de $ 100,000 por la agresión sexual. Desde entonces se ha convertido en una feroz crítica de la industria y de dicho partido quien trato de desprestigiarla, apoyando por el contrario en todo momento a su violador, y el hecho que los demócratas hayan nominado como su candidato a Biden, quien violo a 8 mujeres, desato su ira: “Creo firmemente que Joe Biden es un violador y que Bill Clinton es un pedófilo que abuso de niñas, pero veo con indignación que el partido los protege a pesar de todas las pruebas existentes que demuestra la culpabilidad de ambos en aquellos aberrantes delitos. Por mas que ahora quiere ser presentado como algo que no es, un lobo siempre será un lobo, un monstruo, un fraude, una mentira” escribió la actriz en su cuenta de Twitter. De otro lado, en relación al deterioro cognitivo de Biden tenemos mucho que decir, y es que los continuos incidentes que ilustran sus fallidas facultades mentales ya no pueden ignorarse y es ridículo que se le permita hacer campaña para la presidencia de los EE.UU., la cual se va acrecentar a medida que se acerque la fecha de los comicios y sobretodo, cuando le toque polemizar con Trump, quien de seguro ya se esta preparando para barrer el piso con el, porque en los debates no va a tener el telepromter para que lea lo que tenga que responder al magnate republicano quien va por la reelección. Para evitar esta vergüenza, crecen los rumores de que los demócratas estén buscando la manera de que no se realicen. Como sabéis, Biden ingresó al Senado en 1973 para representar a Delaware y luego se convirtió en vicepresidente del musulmán encubierto Barack Hussein Obama. Pero este es un hombre decrepito y acabado que, a sus 78 años que cumplirá en noviembre, está cerca del final de su camino; no es alguien que deba prepararse para cuatro años en la Casa Blanca. La razón es bastante simple: cognitivamente ya no está allí. Esto no puede ser usado como motivo de risa para burlarse de él: sucede que el declive mental es un proceso triste y tortuoso para alguien de su avanzada edad. Continuamente - y ello se da últimamente con mayor frecuencia - Biden no tiene ni idea de donde esta y sus errores durante su discursos y entrevistas son de antología. El elemento perturbador es que uno puede ver que lo siente, y lo peor, es que el mismo se da cuenta de su impotencia. Que esté al tanto de estos tristes episodios debe ser aterrador para quien lo padece. Lo único que lo salva de una completa humillación pública una y otra vez son las notas impresas que lleva siempre consigo, y su personal que se encuentra fuera de cámara que lo asiste cuando lo esta pasando mal. Y es que cuando se congela, pierde la mirada y, finalmente, vuelve a ponerse en marcha únicamente gracias a esa ayuda. Algunos pueden etiquetar todo esto como hipercrítico o incluso alarmante, pero es inquietantemente similar a un desgarrador mensaje pronunciado por el dictador soviético Leonid Brezhnev en los últimos meses de su reinado. Su discurso de Año Nuevo en 1979 haría que incluso su mayor enemigo le tuviera lástima. Su habla era arrastrada, su personal le trataba como a un niño, incluso se cambiaba de gafas porque no podía ver; al ver estos detalles es increíble creer que fuera el líder de una superpotencia nuclear. Se calcula que en ese momento era adicto al alcohol y las pastillas para dormir, y que además sufría las secuelas de accidentes cerebrovasculares leves. Todo esto conduce a problemas con el comportamiento cognitivo general y, en poco tiempo, otras personas estaban haciendo las cosas por él, antes de que muriera en su oficina en 1982. El presidente Ronald Reagan fue otro líder mundial que pasó la misma situación. Si bien murió de Alzheimer a los quince años de dejar la Casa Blanca en 1989, uno de sus hijos asegura de que se percato de los primeros síntomas de su enfermedad cuando aún estaba en el cargo. En su libro sobre su padre, Ron Reagan escribió : “Mi corazón se hundió mientras lo veía abrirse paso a trompicones en la Oficina Oval, buscando a tientas sus notas, y mostrándose inusualmente perdido para pronunciar palabras. Parecía cansado y desconcertado” anotó. Estos dos ejemplos demuestran que Biden, solo está sucumbiendo a lo que muchos otros por su edad, lo padecen. La cuestión es que ellos eran de otra época en la que el prestigio y el poder se consideraban el principio y el fin. Pero es el 2020 y los tiempos han cambiado, donde la dignidad y la salud del hombre deben ser lo primero. Biden claramente necesita atención siquiátrica y no convertirse en el hazmerreir de los charlatanes que lo envían a esta campaña presidencial, creyendo torpemente que el fin justifica los medios, que no es otro que sus intentos “de liberar al pueblo estadounidense del Donald Trump”. Los principales medios de comunicación, muchos de los cuales son liberales con inclinación demócrata, también deben asumir su culpabilidad. Joe Biden esta sumamente enfermo y no duraría los cuatro años en el gobierno, terminando como un títere político del Establihsment donde hará lo que ellos le ordenen que haga. Es por ese motivo que a pesar de todos los cuestionamientos que se le pueda hacer acerca de su pasado y las acusaciones de abuso sexual que pesan sobre el, personalmente creo que no merece ser tratado de esa manera. Por ello, los titiriteros deben detenerse en su infame labor y dejar que el anciano disfrute los pocos años que le quedan de vida con gracia y dignidad :(
Microsoft Surface Duo ya es oficial. En efecto, el gigante del software ha anunciado el lanzamiento de un dispositivo que supone la vuelta de la compañía al mercado de la telefonía móvil y el estreno de Microsoft en la nueva categoría de dispositivos plegables de nueva generación. Como sabéis, Surface Duo fue la guinda del evento de hardware que la compañía celebró a finales de 2019, donde mostró las actualizaciones para Surface Pro 7, Surface Laptop 3 o novedades como el Surface Pro X y el Surface Neo. En principio, se citó las navidades de 2020 como la fecha de lanzamiento. En tiempos del Coronavirus donde el retraso de productos es la norma, puede sorprender el adelanto de cuatro meses en su lanzamiento, algo que puede explicarse por el hardware del terminal y una desactualización evidente para un tope de gama del 2020. Satya Nadilla dijo hace años, cuando Microsoft salió del negocio de la telefonía móvil ante el fiasco de Nokia y Windows Mobile, que volverían cuando tuvieran algo “único e innovador” que presentar y que se diferenciara de la competencia. Con el lanzamiento del Surface Duo tememos que solo es el primer intento de lo que llegará posteriormente. Y así lo han reconocido responsables de Microsoft en el anuncio: “Surface Duo es un dispositivo de primera generación y todavía estamos en las primeras etapas de exploración de hacia dónde podríamos ir a continuación”. El dispositivo, tal y como se venia anunciando, esta a medio camino entre móvil y tablet, con un formato de doble pantalla, similar al Surface Neo, con acabado externo idéntico, pero con un tamaño más reducido. Aunque Microsoft no quiere catalogar el Duo como un simple móvil y sí como “un dispositivo para productividad móvil”, es evidente que se trata de un smartphone por formato, características y el uso de un sistema operativo como Android. Su diseño lo conoces sobradamente. Cuenta con dos pantallas independientes con tecnología PixelSense (AMOLED) de 5,6 pulgadas y unidas por un conjunto de bisagras que permitirá movimientos hasta 360 grados. Desplegado, ofrece una diagonal masiva de 8,1 pulgadas. Las pantallas duales son sin duda clave para la funcionalidad del Surface Duo, y Microsoft dice que los usuarios pueden ver dos aplicaciones a la vez o ejecutarlas juntas en ambas pantallas. El chasis está construido en una aleación de magnesio, un compuesto que Microsoft ha usado en toda la línea Surface y que proporciona ligereza, resistencia y un gran atractivo. Destacan las esquinas redondeadas con el logo de Surface presidiendo la tapa externa, en un acabado en color blanco (Glaciar). En cuanto al hardware interno, se confirma el chipset Snapdragon 855 como motor del dispositivo. Fue la estrella de Qualcomm del 2019 y sigue siendo un buen desarrollo, pero ya hay una gran cantidad de modelos con dos SoCs de Qualcomm superiores (Snapdragon 865 y Plus), incluyendo otros plegables como el Galaxy Fold2 de Samsung. Hubiera sido esperable su uso en el buque insignia de Microsoft teniendo en cuenta su precio. Seguramente los chicos de Redmond no hayan llegado a tiempo y el adelanto del lanzamiento sobre la fecha prevista haya sido obligado para no lanzar el terminal aún más desactualizado. Tampoco emocionan los 6 Gbytes de RAM, muy por debajo de la cantidad instalada en los tope de gama de Android. Apple ha hecho maravillas en los iPhone con menos cantidad de memoria, pero no sabemos si este Duo estará igual de optimizado teniendo en cuenta las necesidades de la doble pantalla y el sistema operativo de Google. Mejor en almacenamiento interno con dos versiones de 128 GB y 256 GB. Tampoco alcanza las posibilidades de otros buque insignia, pero deben ser suficientes. Usa una batería dual con capacidad de 3.577 mAh. Parece corta para un dispositivo con doble pantalla, pero Microsoft asegura que proporcionará una autonomía de hasta 15,5 horas de reproducción de vídeo local y hasta 27 horas de tiempo de conversación. Veremos. En cuanto a cámaras, solo monta un sensor de 11 MP (f / 2.0), una rareza para un móvil inteligente moderno.Y tampoco tiene 5G. Aunque las nuevas redes de banda ancha móvil todavía no están tan extendidas como se prometió, un terminal de este precio no se puede permitir el lujo de no ofrecer soporte para ellas. También faltan componentes importantes como Wi-Fi 6 o menos relevante como NFC o falta de altavoces estéreo, pero que se acumula al resto de carencias de hardware. El terminal - que saldrá a la venta el 10 de septiembre en los EE.UU. - ya se puede reservar en Microsoft Store en dos configuraciones: Con 128 GB de capacidad de almacenamiento a 1.399 dólares, mientras el de 256 GB de capacidad de almacenamiento a 1.499 dólares :)
Es sin lugar a dudas, una de las películas más esperadas del 2021. En efecto, la nueva versión del superhéroe de DC a cargo de Matt Reeves promete ser un gran espectáculo, pero también una película que se molesta en ir más allá de la mera pirotecnia visual y uno de sus ejes dramáticos será el trauma que sufre Bruce Wayne. Ha sido Mattson Tomlin, coguionista de 'The Batman', para aclarar ese detalle en una entrevista concedida a Den of Geek : Creo que Matt Reeves como cineasta, si miras cualquiera de sus anteriores trabajos, siempre parte de la emoción, nunca es esa gran cosa de acción. Siempre es: ¿Cuál es el alma del personaje? Creo que mirando a Batman como alguien que siempre ha pasado por este trauma y que todo lo que hace es una reacción a eso, y en lugar de abstenerse, creo que la película entra en ello de una forma entretenida y sorprendente. Creo que eso es todo lo que puedo decir sin que me griten. Lo primero que vendrá a la mente de muchos es que ya hemos visto morir a los padres de Bruce Wayne seguramente en demasiadas ocasiones, pero lo único que apunta Tomlin es que veremos cómo ese evento ha influido en el protagonista. A partir de ahí es preferible esperar a ver qué nos tiene reservado Reeves en esta ocasión que hacer una broma sobre lo cansino que podría ser ver la misma escena una y otra vez. 'The Batman' supondrá además la presentación de Robert Pattinson como el querido superhéroe de DC y por lo visto en el trailer, nos va a tocar una versión muy torturada del personaje. Ya se comentó que el trauma que sufre por la muerte de sus padres va a jugar un papel esencial y además veremos una versión primeriza del personaje que por el momento es más temido que admirado por los habitantes de Gotham. Además, el reparto es de auténtico lujo, ya que además de ser el regreso de Pattinson a una gran producción, algo que había estado evitando desde el final de la saga Crepúsculo, también encontramos a actores de la talla de Zoë Kravitz (Catwoman), Paul Dano (Acertijo), Jeffrey Wright (James Gordon), John Turturro (Carmine Falcone), Andy Serkis (Alfred Pennyworth), Colin Farrell (Pingüino), Peter Sarsgaard o Jayme Lawson. Casi nada. Como sabéis, el estreno de 'The Batman' sigue fijado para el 1 de octubre del 2021 pese al parón motivado por la pandemia del Coronavirus. Por cierto, si tenéis dudas sobre dónde encaja 'The Batman' en el Universo Extendido de DC la respuesta es que no está situada en el mismo universo que cintas como 'El hombre de acero' o 'Aquaman'. Esto es algo que ha confirmado el productor de DC Walter Hamada, ya que la compañía quiere centrarse en hacer buenas películas individuales en lugar de intentar encajarlo todo a la fuerza. Sabia decisión, ojala la hubiesen tomado antes. En cuanto al trailer en sin nos muestra a un Batman mas oscuro, violento y vengativo. Una versión desconocida del héroe de Gotham. "Soy la venganza", dice Pattinson en un momento de ese primer adelanto de turbias y violentas imágenes acompañadas por la canción 'Something in the Way' de Nirvana. Reeves mostró su admiración por Pattinson: "Es un actor increíble". "Es como un camaleón (...). Y tiene la apariencia de Batman, pero sobre todo tiene el alma de alguien que puede interpretar a Batman de una manera que no hemos visto hasta ahora", añadió. El cineasta aseguró que esta cinta, no mostrará los orígenes del personaje sino que tratará de reflejar a un Bruce Wayne ya como Batman "cometiendo errores, creciendo, cayendo y siendo un héroe" desde una perspectiva "humana" :)
Tal como se esperaba, Alexander Lukashenko - el último dictador comunista de Europa - quien se impuso en unas controvertidas elecciones con el 80.23% de los votos que le aseguraría un sexto periodo consecutivo en el poder, ha desencadenado violentas manifestaciones en las calles de Minsk, donde miles de bielorrusos han rechazado los resultados calificándolos como una farsa, exigiendo nuevos comicios. Su enorme margen de ‘victoria’ al estilo soviético, a pocas semanas de que la oposición atrajera multitudes como hacía tiempo que no se veía en el país, ha hecho que parte de la población haya tomado las calles para denunciar un fraude evidente. Abandonado por Rusia y considerado un paria en Occidente, el tirano se encuentra prácticamente solo. Anacrónico y autoritario, mientras los regimenes comunistas eran derrocados en Europa Oriental uno detrás de otro, Belarús (Bielorrusia) fue el único país que pudo mantener el sistema político heredado de la desaparecida URSS, gracias a la mano de hierro instaurada por Lukashenko hace 26 años. Al estar situada estratégicamente entre los países bálticos, Ucrania y Polonia, Belarús es vital para los rusos ya que les facilita su comunicación con el enclave de Königsberg - que hasta 1945 pertenecía a Alemania - y que les da el control del Mar Báltico al estar ubicado en medio de los países integrantes de la OTAN, lo cual como es obvio, lo convierte también en un potencial objetivo para la alianza atlántica. En cuanto a las elecciones en si, Lukashenko, pudo haber ganado tácticamente en esta ocasión, pero definitivamente, ha perdido estratégicamente. Se puede decir sin temor a equivocarnos que se mantendrá en el poder al menos por ahora, gracias apoyo que acaba de solicitarle al Presidente ruso Vladimir Putin - bajo el falaz argumento de que “si cae el, los desordenes llegaran también a Rusia” - y porque además, la oposición está fragmentada y no tiene un solo líder que los aglutine. Su candidata de última hora, la ama de casa Svetlana Tikhanovskaya (quien obtuvo apenas el 10 por ciento de los votos) no tiene ni la habilidad ni la experiencia para liderarlos, y no representa riesgo alguno para el régimen, mas aun con su fuga del país al estallar las protestas. Es significativo que su candidatura misma se debió en buena medida, a la represión del régimen, ya que sustituyó en forma inesperada a su marido, el ciberactivista Siarhei Tsikhanouski, quien fue encarcelado desde mayo pasado por el gobierno para impedirle participar en los comicios. No fue el único caso: las detenciones de opositores y las violentas cargas policiales contra los manifestantes proliferaron en las semanas y días previos a los comicios. Pero, ¿por qué también podemos decir que Lukashenko perdió a largo plazo? La imagen de una "Belarús pacífica", una "Suiza de los eslavos orientales", en la que ha estado trabajando afanosamente durante más de dos décadas, se ha desvanecido irremediablemente. Mas temprano que tarde, el dictador tendrá que dejar el poder, y esto definitivamente no será la salida de un “autócrata exitoso” como el hubiese deseado, no luego de las violentas protestas en las calles exigiendo su renuncia. Pero seamos realistas: las manifestaciones, que reúnen a decenas de miles de personas en el centro de la capital, Minsk, y varias otras ciudades importantes, probablemente desaparecerán cuando recrudezca la represión. Para que una "revolución de colores" tenga éxito en Belarús se necesita tanto el descontento entre la población organizada por la CIA, así como la presión complementaria activa de las potencias extranjeras. La combinación de los dos fue la fórmula que posibilitó el golpe de Estado en Ucrania en el 2014. La presión occidental, que en ese entonces obligó a los oligarcas ucranianos a traicionar al presidente ucraniano legalmente elegido Viktor Yanukovich, mediante amenazas de congelación de cuentas y otras sanciones, es casi inexistente en el caso de Belarús en el 2020. EE.UU. y la UE ni siquiera se han estado preparando para un posible papel activo tras las elecciones del pasado 9 de agosto. El motivo central de las protestas ha sido la postura antirrusa adoptada por Lukashenko en los últimos tres años, que le han costado el apoyo de gran parte de su electorado (que esta a favor de una integración más estrecha con Rusia), pero que a su vez obviamente, le ganó en cierta medida la ‘neutralidad’ de Occidente, cuya interesada actitud podría resumirse mejor con una cita del artículo analítico de Bloomberg sobre Belarús que salió días antes de las elecciones: “Los líderes occidentales saben que Lukashenko, por muy desagradable que sea, es el mejor garante de la independencia de Belarús de Rusia y convertirlo por lo tanto, en una zona de amortiguamiento. Por el bien de los propios intereses geopolíticos de la UE, se debería apoyarlo, al menos tácitamente”. Lukashenko contaba con esta actitud cínica de Occidente, y no se puede decir que estuviera muy equivocado. The Telegraph de Londres escribió: “Occidente se ha mostrado reacio a implementar mas sanciones a Minsk, porque ha invertido mucho tiempo en mejorar sus relaciones con las autoridades bielorrusas”. "Castigar ahora a Lukashenko podría significar enterrar los logros (ciertamente modestos) de un diálogo entre Belarús y Occidente que comenzó en el 2014, luego del conflicto en Ucrania y arrojarlo nuevamente a los brazos de Rusia" agregó. Para ganarse el favor de Occidente, Lukashenko optó el 29 de julio por una provocación antirrusa, arrestando en un hotel a un grupo de 33 ciudadanos rusos - posteriormente liberados - acusándolos sin prueba alguna de “ser mercenarios y querer desestabilizar Belarús para sacarlo del poder”, tal como lo siguió afirmando durante varios días con el objetivo de “victimizarse” de cara a los comicios. Lo curioso es que los medios de comunicación occidentales se creyeron esta disparatada versión, y propalaron historias fantasiosas acerca de la llegada de “los hombrecitos verdes de Putin” a Belarús. “Los guerreros rusos de la muerte tenían un plan secreto” titulo por ejemplo El Mundo de España, el cual resume mejor la actitud miope y sensacionalista de los medios occidentales hacia los problemas de Belarús. Cuando Lukashenko se reunió en 2018-2019 con representantes del Atlantic Council con sede en Washington, una organización que apoyó el golpe de Estado en Ucrania, comprendió las limitaciones ideológicas de Occidente. Estas personas creen ciegamente en la propaganda estadounidense acerca “de las intenciones de Rusia de absorber por la fuerza las antiguas repúblicas que conformaban la extinta Unión Soviética desde la época del Imperio Ruso y que se independizaron tras el derrocamiento de la dictadura comunista y el colapso de la URSS”. Esa actitud refleja los rígidos clichés ideológicos anti-rusos tanto de los EE.UU. como de la UE. Lukashenko decidió utilizar esa fantasía a su favor, presentando a su país ante sus interlocutores como "la próxima victima de un ataque ruso", y lo utilizo para su beneficio. Precisamente, el titular del artículo del Atlantic Council de principios del 2020 titulado: "El próximo objetivo de Putin es Belarús" ilustra mejor la dirección absurda del pensamiento de la élite occidental respecto a Rusia. Pero Lukashenko calculó mal las expectativas de su propia gente, que se negó a creer aquellas disparatadas historias sobre una inminente ‘invasión rusa’ y con ello, la necesidad de otro mandato presidencial suyo para ‘prevenirlo’. Entonces, ahora estamos viendo el colapso de sus esfuerzos para construir una nueva "relación privilegiada" con Occidente, a pesar de que Washington y Minsk llevaron sus relaciones diplomáticas al nivel de embajadores - luego de 11 años de enfriamiento, como protesta por sus múltiples violaciones a los derechos humanos - en vísperas del regreso no muy glorioso de Lukashenko a poder. (Una vergüenza más para la política exterior de los EE.UU. como vemos ahora). Pero lo más grave de todo, es que Lukashenko insultó y antagonizó a quien debe ser su único y verdadero aliado: Rusia. Agosto esta por terminar y Belarús volverá a necesitar urgentemente el petróleo y el gas natural ruso para su sobrevivencia. Necesitará para ello restaurar los vínculos económicos con las empresas rusas, cuyos pedidos y pagos mantienen a flote la industria de construcción de maquinarias y su sólida producción de alimentos. ¿Perdonará el señor Putin a Lukashenko todas sus acciones hostiles y agresivas, así como la violencia actual en Minsk producto de la brutal represión de las fuerzas de seguridad destinada a acallarlas, que es vista como una desgracia personal por millones de rusos? El doble juego mostrado hasta ahora por el dictador de querer estar bien a la vez con Dios y con el Diablo no le va a dar resultados ahora. Occidente lo desprecia y no confía en el, con mayor razón luego de que los estados miembros de la UE han criticado y puesto en duda los resultados de las elecciones y ninguno ha reconocido su “victoria”. De esta manera, el querer seguir distanciándose de Rusia - negándose a aceptar la integración de su país impulsada firmemente por el Kremlin - será suicida para Lukashenko. Y cuando le llegue la hora, nadie acudirá en su ayuda. ¿Terminara ajusticiado como Ceausescu? Tal podría ser el terrible destino que le espera (Por cierto, ante el recrudecimiento de las multitudinarias protestas, el dictador no solo ha vuelto su mirada a Moscú intentando ganar tiempo, anunciando que “Rusia le proporcionará asistencia integral para garantizar la seguridad de Belarús en caso de amenazas militares externas” invocando los acuerdos suscritos entre los dos países dentro de la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva y el Estado de la Unión - aunque el Kremlin se ha limitado a decir que “las protestas internas que están teniendo lugar en todo el país, no son una agresión externa”- sino que también ha movilizado al ejército, rechazando realizar nuevos comicios: “Hemos celebrado elecciones ya y no habrá nuevas a menos que me maten” expreso este lunes, con lo cual las manifestaciones recrudecerán y el momento de que rinda cuentas habrá llegado) :)
El Pixel 5 es un teléfono que se ha filtrado en varias ocasiones, una de las cuales descartó la posibilidad de que tuviésemos un modelo XL, y que ha sido ya confirmado por la propia Google. Como recordareis, en la presentación del Pixel 4a el pasado 3 de agosto, ya se indicó claramente que el Pixel 5 aterrizaría en el otoño europeo aunque las fechas extraoficiales ya apuntan directamente al mes de octubre. El Pixel 5 debe convertirse, por tradición, en el nuevo dispositivo líder del catálogo del ya fabricante norteamericano aunque parece, a tenor de un benchmark filtrado, que no se tratará en esta ocasión de una gama alta, o gama súper alta. El benchmark AI ha dejado al descubierto un cerebro conocido y potente, pero alejado de los líderes del mercado. Ya se rumoreó, durante una de las tandas de filtraciones del futuro Pixel 5, que Google planeaba no apostar por el procesador más potente disponible para así abaratar su nueva línea. Según AI Benchmark y sus últimos resultados registrados, parece que será finalmente así aunque, como ocurre siempre en estos casos, la información no será exacta ni oficial hasta que la propia Google la desvele. De esta manera, con el Snapdragon 865+ en el mercado y con el modelo de primeros de año disponible, el 865 sin apellido Plus, Google habría apostado por un cerebro 'gaming' de gama súper media para su Pixel 5. El Snapdragon 765G es el que aparece registrado en el citado benchmark y, por lo que sabemos hasta ahora, no tendremos un Pixel 5 XL en esta ocasión que suba las apuestas. En las pruebas registradas por AI Benchmark, el Pixel 5 aparece luciendo el citado Snapdragon 765G junto con 8GB de RAM. El resultado final de la prueba es que el teléfono obtiene 39,4 puntos situándose, como era de esperar, incluso por debajo del Google Pixel 4 y el Pixel 4 XL, ambos con el Snapdragon 855 del pasado año y mejores en rendimiento en código de inteligencia artificial. Según nos cuenta Google, el Pixel 5 aterrizará inicialmente en los EE.UU., Canadá, Reino Unido, Irlanda, Francia, Alemania, España, Japón, Taiwán y Australia. Y tal como ya hemos dicho antes, si las filtraciones no fallan, será en octubre, y para entonces ya tendremos de primera mano todas y cada una de sus especificaciones. Veremos si este cambio de procesador, de confirmarse, supone un descenso en precio de la familia Pixel. ¿Tal vez volveremos a la franja de los 500 a 600 euros? :)
Desarrollado por 343 Industries y editado por Xbox Studios para PC y Xbox One, se trata de la sexta entrega de la saga principal de acción en primera persona Halo, la que promete ser la aventura más grande del Jefe Maestro. En efecto, Halo Infinite continúa la historia de Halo 5: Guardians y dirige a la franquicia hacia direcciones ambiciosas e inesperadas, impulsada por el nuevo motor Slipspace. Prevista inicialmente para salir conjuntamente en noviembre con la Xbox Series X, Halo Infinite no debutara hasta el próximo año. En efecto, esta era una de las grandes apuestas de Microsoft para acompañar el lanzamiento de su nueva consola, sin embargo no va a poder ser en esta ocasión. Desde el equipo de 343 Industries indican que han sido varias las razones que les han hecho tomar esta decisión, mencionado entre ellas la situación actual provocada por COVID-19. Si nos remontamos dos décadas atrás, el primer Halo llegó también con la primera Xbox. En el 2001 se lanzaron en conjunto tanto la consola como el videojuego. Halo Infinite debutará por lo tanto 20 años más tarde que el videojuego original. Y lo hará no sólo en Xbox Series X sino también en Xbox One y Windows 10. Creado por Bungie Studios y continuada por 343 Industries y Sperasoft, Halo Infinite fue anunciado oficialmente el 10 de junio del 2018 durante la Electronic Entertainment Expo 2018 con una demostración del nuevo motor del juego de nombre Slipspace Engine, junto con el tráiler que presenta a Jefe Maestro sosteniendo su casco mientras observa la llamada de auxilio de unos marines de la UNSC. Al año siguiente, en la Electronic Entertainment Expo 2019 se reveló un segundo adelanto estableciendo que la salida del juego será a finales del 2020 a la par de la nueva consola de Microsoft la Xbox Series X. En esa oportunidad, el jefe de marketing de Microsoft Aaron Greenberg dijo “Estoy personalmente emocionado al saber que no es solo Halo 6. Este es más grande, atrevido y más ambicioso”. El título presentara un nuevo motor gráfico llamado Slipspace, el más potente que han utilizado nunca. Greenberg dice que “lo que vieron era una demostración in-engine". Pero como ya hemos detallado líneas arriba, su llegada se ha retrasado para el 2021 y solo nos queda esperar para tenerlo entre nosotros :)