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miércoles, 18 de febrero de 2026

COREA DEL NORTE: La heredera del Mal

La decisión estaría tomada, y se anunciaría en las próximas semanas: En efecto, Kim Ju-ae, la hija del dictador norcoreano Kim Jong-un, se volverá la primera secretaria del Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte, transformándose así la figura impuesta para suceder a su padre en el liderazgo del hermético país en los años venideros. Al respecto, el Servicio de Inteligencia Nacional (NIS) de Corea del Sur presentó esta evaluación actualizada en una reunión informativa a puertas cerradas con legisladores, quienes luego compartieron sus hallazgos con los periodistas. Según la teoría de la sucesión, el dictador ha “entrado en la etapa de nominarla como su sucesora”. El pasado jueves, el legislador Lee Seong-kwen declaró a la prensa que Ju-ae, a quien el NIS había descrito previamente como “entrenada” para ser sucesora, se encontraba ahora en la etapa de “designación de sucesora”. “Dado que Kim Ju-ae ha mostrado su presencia en diversos eventos, incluyendo el aniversario de la fundación del Ejército Popular de Corea y su visita al Palacio del Sol de Kumsusan - donde se exhiben las momias de sus predecesores - y se han detectado indicios de que ha expresado su opinión sobre ciertas políticas estatales, el NIS cree que ha entrado en la etapa de ser designada sucesora”, declaró Lee. Como sabéis, Ju-ae es la única hija conocida de Kim Jong-un y su esposa, Ri Sol-ju. El NIS cree que el sátrapa norcoreano tiene un hijo mayor, pero este nunca ha sido reconocido ni mostrado en los medios locales. Desde la inteligencia surcoreana confirmaron que Kim Ju-ae podría ser nombrada como número dos del partido en el próximo comité. Esta medida pondría fin a meses de especulaciones sobre el futuro político de la joven, única hija del dictador, y consolidaría el control de la familia Kim sobre Corea del Norte por una cuarta generación, desde la fundación del país en 1948. Bajo la ideología juche (autosuficiencia), el poder se ha transferido de manera ininterrumpida a través de la “Sangre del Monte Paektu”. Se espera que el anuncio se haga en una reunión importante del partido norcoreano prevista para finales de este mes en Pyongyang, donde el líder del régimen comunista expondrá sus prioridades para los próximos cinco años en política exterior, armas nucleares y planificación militar. La hija de Kim Jong-un ha pasado su vida envuelta en misterio: se supo de ella por primera vez cuando el jugador estadounidense de baloncesto Dennis Rodman declaró a The Guardian en el 2013 que había “sostenido a la pequeña Ju-ae” en brazos, durante un viaje a Corea del Norte por invitación del régimen y de su amigo personal, Kim Jong-un. No se volvió a saber de ella hasta el 18 de noviembre del 2022, cuando con una chaqueta acolchada blanca, la pequeña fue fotografiada por la agencia oficial de noticias norcoreana (KCNA) del brazo de su padre, en un campo de lanzamiento de misiles balísticos intercontinentales. Al fondo, un Hwasong-17 se encontraba en la pista del Aeropuerto Internacional de Pyongyang. En adelante, las apariciones públicas de Kim Ju-ae se multiplicaron: en noviembre del 2022, estuvo detrás de su padre, el dictador, mientras este saludaba a ingenieros y trabajadores en una fábrica de municiones. En febrero del 2023, Kim Ju-ae fue fotografiada entre su padre y su madre en un banquete que celebraba el 75º aniversario de la fundación del Ejército Popular de Corea del Norte. Pero a pesar de su creciente presencia junto a su padre y en la propaganda norcoreana, su nombre nunca es mencionado por los medios estatales, que prefieren presentarla como la hija “amada” del dictador o la “gran guía”, términos reservados para los líderes del país o sus herederos. Sonriendo junto a su padre, Kim Ju-ae volvió a aparecer discretamente ante las cámaras el 2 de septiembre pasado, al descender del tren verde oliva, fuertemente custodiado, que transportó al dictador norcoreano de Pyongyang a China. Recibido con gran fanfarria en la estación de Beijing, el líder del régimen asistió posteriormente a un multitudinario desfile militar junto, entre otros, al ‘emperador’ chino, Xi Jinping, y al presidente ruso, Vladimir Putin, donde por primera vez - para terror de Occidente - se les vio juntos, demostrando la afinidad que existe entre ellos. En su primer viaje al extranjero desde el 2023, Kim Jong-un aprovechó la oportunidad para presentar a su hija fuera de Corea del Norte, reavivando las especulaciones sobre quién podría ser su sucesora. Cabe precisar que la información fiable sobre Kim Ju-ae es prácticamente inexistente, e incluso los rumores que la rodean son incompletos. Según la propaganda norcoreana, la adolescente nació en el 2012. Los servicios de inteligencia extranjeros indican que tiene entre 12 y 15 años. En tanto, la inteligencia surcoreana informa que es hija de Kim Jong-un y su esposa, Ri Sol-ju, una excantante estrella con la que se casó en el 2009. Entre las teorías, se estipula que su nacimiento habría sido planificado para el 2012, considerando que los líderes de Corea del Norte, desde su fundación, han nacido en un año terminado en 2, y sobre todo, coincidiría con el centenario del nacimiento de Kim Il-sung, primer líder de Pyongyang. Kim Jong-il, por su parte, nació en 1942. Sin embargo, el actual líder, Kim Jong-un, nació en 1984, lo que rompería la teoría. De 42 años, Kim Jong-un tenía solo 26 cuando fue designado oficialmente sucesor en un congreso del partido en el 2010, apenas un año antes de la muerte de su padre. Esto precipitó su ascenso al trono, cuya falta de preparación se puso de manifiesto en aquel momento. La apresurada designación de su hija, según varios analistas, podría ser un intento de evitar otro cambio abrupto de liderazgo al frente de la longeva dictadura norcoreana. Para Barthélemy Courmont, profesor de la Universidad Católica de Lille y experto en Asia Oriental, las apariciones de Kim Ju-ae junto a su sonriente padre, especialmente las que se presentan de forma alegre, demuestran el deseo de este último de “rejuvenecer su imagen”. “Este contraste con su padre es muy importante. Cada uno de los tres líderes norcoreanos impuso una iconografía acorde con su época. Kim Il-sung glorificó la estabilidad. Se presentó como el constructor de la nación. Su hijo, Kim Jong-il, enfrentó difíciles desafíos internacionales. Por lo tanto, se presentó como el protector que dedicó su tiempo, energía y salud a la supervivencia del régimen”, señaló el experto. “Finalmente, Kim Jong-un, quien desea impulsar reformas para su país, transmite la imagen de un líder que busca romper con el aislamiento total. Por lo tanto, proyecta una imagen jovial”, explicó a Le Figaro. En este sentido, el dictador se aleja de las representaciones clásicas del poder norcoreano. Muchos desertores y analistas habían descartado previamente la idea de que una mujer liderara Corea del Norte como un escenario improbable, aludiendo a los arraigados roles de género tradicionales del país. Sin embargo, la hermana de Kim Jong-un, Kim Yo-jong, sienta un precedente de autoridad femenina en el régimen. Kim Yo-jong ocupa actualmente un alto cargo en el Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte y, según informes, ejerce gran influencia sobre su hermano, indicó la BBC. Cuando hizo su aparición pública en el 2020, en un primer momento se pensó que ella - de carácter enérgico y tan radical que su hermano - iba a ser la sucesora, pero al parecer el dictador tenía en mente a su hija, la cual a diferencia de su padre - quien fue mantenido en secreto hasta poco antes de asumir el poder - está siendo expuesta a una “socialización política temprana” según los analistas. Su presencia en eventos claves no es accidental. Se la ve frecuentemente inspeccionando tropas y armamento estratégico. Esto busca vincular su imagen con la seguridad nacional y la supervivencia del régimen frente a Occidente, y que utiliza la iconografía para mimetizar su imagen con la de su abuelo y bisabuelo, reforzando la idea de una línea sucesoria inquebrantable. Su aparición pública también sirve para humanizar además la figura de Kim Jong-un ante su pueblo, presentándolo como un padre protector que asegura el futuro de las próximas generaciones. Sin embargo, a pesar de las señales, el posible ascenso de Ju-ae enfrenta desafíos culturales significativos. Corea del Norte es una sociedad profundamente confuciana y patriarcal, algo que el comunismo no ha podido erradicar y ha tenido que adaptarse a ella. Por ese motivo, la sola idea de una mujer en la cima de la estructura militar y política es un cambio de paradigma radical. Sin embargo, el régimen parece estar trabajando activamente para mitigar esta resistencia. La elevación de otras figuras femeninas, como su tía Kim Yo-jong (jefa de propaganda) y la ministra de Exteriores, Choe Son -hui, sugiere que Kim Jong-un está rodeando el trono de mujeres poderosas para normalizar el liderazgo femenino antes de su eventual sucesión. La preparación de Kim Ju-ae subraya que, para Pyongyang, la supervivencia del Estado es sinónimo de la supervivencia de la familia Kim. El mundo observa no solo a una adolescente en eventos oficiales, sino la arquitectura de una sucesión dinástica que busca perpetuar el régimen por lo menos otra generación. Mientras su padre mantenga el control absoluto y las élites militares se beneficien de la estabilidad familiar, Ju-ae se perfila como el rostro de la continuidad en la dividida península.

DIABLO 2 / REIGN OF THE WARLOCK: Una edición realmente infernal

Hay franquicias donde tocar el legado es arriesgarse a recibir críticas, y Diablo 2 está en lo más alto de esa lista. Hace unos días, Blizzard lanzó Reign of the Warlock, la primera expansión nueva de Diablo 2 Resurrected desde Lord of Destruction, que trae una clase adicional (Warlock) que estará también en Diablo 4 e Immortal. Eso sí, Blizzard ha estrenado este DLC con una promesa implícita de que, si sale bien, puede que haya más expansiones en un futuro. Se trata de la octava clase que llega a Diablo 2, algo que no ocurría desde el año 2001 cuando salió al mercado la expansión Lord of Destruction. A nivel jugable, el productor jefe del juego, Matthew Cederquist, destaca que "el brujo domina a los demonios, los somete a su voluntad y los consume cuando le viene. En primer lugar, la invocación. Los brujos pueden invocar a tres demonios distintos: el Hombre Cabra, el Corrupto y el Profanador. Cada uno de ellos es una herramienta diferente en el arsenal del brujo. Pero la invocación es solo el principio. La profundidad reside en su capacidad para someter o consumir a casi cualquier demonio que se encuentre en el juego". Una clase que también se beneficia de las habilidades únicas del demonio, y que es capaz de consumirlo y absorber su esencia, recibiendo mejoras y rasgos temporales. Por si fuese poco, “el brujo también puede ser un lanzador de hechizos que canaliza magia caótica, fuego infernal y destrucción”, añade Cederquist. “El Brujo ofrece tres especializaciones diferenciadas. La ruta Demon permite la invocación y el control de demonios como aliados tácticos; Eldritch introduce la canalización de energía mágica en armas convencionales, expandiendo el repertorio ofensivo y defensivo; mientras que Chaos se orienta hacia el uso de ataques de fuego y sombra a distancia. Estas alternativas proporcionan una diversidad amplia de estilos de juego, ajustándose a las preferencias de cada usuario en la exploración y los combates” añadio. El despliegue de novedades concebido por Blizzard incluye, junto a la incorporación del Brujo, nuevos objetos y equipos, así como la implementación del sistema Chronicle y la actualización de las zonas de Terror. Estas áreas han sido rediseñadas considerando el interés de los jugadores más experimentados por acceder a desafíos de mayor dificultad. En estas zonas renovadas, los usuarios se encontrarán con enemigos como los Ancianos Colosales, que poseen habilidades y resistencias superiores, generando enfrentamientos especialmente exigentes. Asimismo, la hoja de ruta establecida por Blizzard contempla la distribución escalonada de todos los contenidos adicionales, procurando que los jugadores de distintas plataformas puedan experimentar las novedades de forma coordinada. El despliegue progresivo persigue mantener la vigencia de la saga, ampliando su alcance entre generaciones de usuarios y adaptándose a los diferentes contextos de juego. La propuesta central de Blizzard supone también un retorno a las raíces históricas de la franquicia. El diseño y la jugabilidad del Brujo evocan el uso de artes oscuras y habilidades de invocación característicos de entregas anteriores, adaptados al entorno contemporáneo de multijugador y competencia. La actualización de sistemas, junto con el añadido de objetos únicos y la optimización de zonas y enemigos, busca enriquecer en profundidad todas las entregas recientes. Por cierto, el brujo también estará disponible en Diablo Immortal y Diablo 4, en un 2026 que supone el 30 aniversario de la saga y que Blizzard ha arrancado por todo lo alto. Sin embargo y a pesar de todo ello, Blizzard sabe que está pisando terreno sagrado, porque la comunidad de Diablo 2 es muy fiel al ARPG. En una entrevista con Eurogamer, el productor principal, Matthew Cederquist, dejaron claro que el futuro de Diablo 2: Resurrected depende directamente de cómo reaccione la comunidad a Reign of the Warlock. "Estamos emocionados por la oportunidad que tenemos ahora de ver qué dice la comunidad sobre lo que estamos haciendo. Todavía tenemos millones de personas que juegan Diablo 2", afirma. "Espero que esto sea tan épico para los jugadores como lo encontramos nosotros. Pero, ¿es una declaración de algo nuevo? Vamos a tener que ver qué dicen los jugadores", deja caer Cederquist. Blizzard no solo está hablando de más expansiones, sino también de modificaciones más profundas a Diablo 2. "Digamos que quisiéramos cambiar al Bárbaro por alguna razón. No querría sorprender a la gente con eso. Eso sería trabajar con la comunidad mano a mano, para escuchar sus comentarios", pone como ejemplo el creativo de Blizzard. La solución que han encontrado es crear dos ramas separadas de Diablo 2. La versión "Resurrected" clásica, que permanece intacta, y la rama "Reign of the Warlock", donde vivirán la nueva expansión y cualquier cambio futuro. "Si no quieres jugar un brujo por cualquier razón y odias los filtros de botín, aún puedes tener Resurrected y se va a quedar ahí. Si hacemos cambios futuros a cualquier clase o lo que sea, va a suceder en ese espacio de Reign of the Warlock", explicó Cederquist. Mientras Diablo 2 Resurrected mira hacia adelante con cautela, Diablo 3 sigue igual que hace unos años. En la misma entrevista con Eurogamer, Cederquist insistió en que "hay millones de personas que todavía juegan Diablo 3" y que el juego sigue teniendo una "enorme base de jugadores masiva" a pesar de que Diablo 4 sigue fuerte en usuarios con la expansión Lord of Hatred a la vuelta de la esquina. En el fondo, Blizzard quiere decir que Diablo 2 puede crecer si la comunidad lo permite y las ventas acompañan, y Diablo 3 sigue vivo contra todo pronóstico.

miércoles, 11 de febrero de 2026

EE.UU.: ¿Tiempo de conflagración o negociación?

El despliegue de importantes fuerzas militares estadounidenses en el Golfo Pérsico ha reavivado la especulación sobre la posibilidad de una acción militar estadounidense contra Irán, que incluso según muchos analistas, podría darse esta semana. Como sabéis, la política internacional rara vez sigue un guion lineal, pero la situación actual puede evaluarse mediante un conjunto de escenarios plausibles. Uno de ellos, y no el menos grave, es el uso de la fuerza. Existen argumentos que respaldan la opción militar. Estados Unidos tiene razones específicas y de larga data para considerar tomar medidas contra Irán en este momento. Durante más de cuatro décadas, Teherán ha sido uno de los adversarios más constantes de Washington. Su hostilidad hacia Israel, un aliado clave de Estados Unidos en la región, es aún más irreconciliable. Los gobiernos occidentales creen que Irán lleva años buscando el desarrollo de armas nucleares, y el exitoso surgimiento de Corea del Norte como potencia nuclear de facto, sirve como precedente evidente. En cambio, la historia reciente ofrece numerosos ejemplos de Estados que carecían de armas nucleares y fueron atacados o desmantelados por la fuerza: Irak, Libia, Siria, Venezuela. El propio Irán fue objeto de ataques militares en el 2025. Mientras tanto, Teherán ha logrado avances notables en su programa de misiles, que funcionarios estadounidenses describen abiertamente “como una amenaza directa”. Los devastadores contraataques iraníes contra Israel durante el conflicto del año pasado pusieron de relieve esa capacidad. Asimismo, la inestabilidad interna en Irán - provocada por la CIA - podría impulsar aún más a Washington a considerar la opción militar. Las protestas suelen interpretarse en las capitales occidentales como una señal de debilidad del régimen o como precursoras de un cambio revolucionario. Desde esta perspectiva, la presión militar podría actuar como catalizador, reforzando los movimientos de protesta, socavando las instituciones estatales y potencialmente desencadenando un colapso sistémico o una guerra civil similar a la de Siria. Estados Unidos tiene experiencia previa con operaciones militares que transformaron los sistemas políticos en los estados objetivo. Afganistán es una excepción, pero incluso allí el gobierno respaldado por Estados Unidos sobrevivió durante casi dos décadas. Desde esta perspectiva, la situación actual podría parecerles a los estrategas estadounidenses una oportunidad para abordar simultáneamente múltiples problemas de seguridad mediante un uso limitado de la fuerza. La forma más probable de dicha acción no sería una invasión terrestre, sino una combinación de ataques aéreos, operaciones de fuerzas especiales y esfuerzos para armar y organizar a los grupos de la oposición. Una operación terrestre a gran escala sería costosa, políticamente arriesgada y difícil de justificar. Al mismo tiempo, los riesgos de tal escenario son considerables. El primero reside en la naturaleza del sistema militar iraní. Si bien Irán es vulnerable a ataques aéreos concentrados, es improbable que el poder aéreo por sí solo desestabilice ni a las fuerzas armadas regulares ni al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Ambos conservan la capacidad de lanzar contraataques con misiles y mantener una resistencia prolongada sobre el terreno. En segundo lugar, sigue sin estar claro si la élite política iraní está dividida internamente. Sin una auténtica división en la cúpula, es improbable que la intervención externa produzca una rápida transformación política. En tercer lugar, la disposición pública a la confrontación armada no debe confundirse con la actividad de protesta. Las manifestaciones masivas no se traducen automáticamente en la disposición a una guerra civil. La intervención extranjera podría, al menos temporalmente, consolidar el apoyo interno a las autoridades y legitimar las medidas de emergencia. En cuarto lugar, existen graves riesgos económicos. Cualquier escalada amenazaría el suministro de energía y el transporte marítimo en el Golfo Pérsico, con repercusiones globales. En quinto lugar, existe el problema del daño a la reputación. Una operación fallida debilitaría la credibilidad de la administración estadounidense y reforzaría las dudas sobre la capacidad de Washington para gestionar crisis a gran escala. Un escenario alternativo es la continuación de la presión económica: sanciones, bloqueos y aislamiento diplomático, cuyo objetivo es erosionar gradualmente el sistema político iraní desde dentro. La lógica es conocida: la tensión económica acumulada provoca protestas, las cuales socavan la legitimidad y el sistema se derrumba por su propio peso. El problema es que esta estrategia rara vez ha funcionado en la práctica. Existe una posibilidad real de que Irán se adapte, tanto política como económicamente, como lo ha hecho repetidamente. Mientras tanto, el progreso en los programas nuclear y de misiles iraníes continuaría. Si bien Estados Unidos e Israel poseen los medios para disuadir militarmente a Irán, la transición de Teherán a la condición de poseedor de armas nucleares alteraría fundamentalmente el equilibrio estratégico. Un levantamiento revolucionario en un estado con armas nucleares plantearía riesgos extremos, planteando inevitables interrogantes sobre el control de las armas y las vías de escalada. Desde la perspectiva de Washington, el enfoque más racional podría ser, por lo tanto, una estrategia limitada de ataque sorpresa. Una campaña aérea breve y focalizada pondría a prueba la resiliencia del sistema político iraní, la respuesta de la sociedad y la cohesión de sus fuerzas armadas. Si Irán resiste el ataque y el sistema permanece intacto, Estados Unidos podría dar marcha atrás, volver a imponer sanciones y reevaluar su situación. Esta lógica se ve reforzada por el hecho de que Irán carece de la capacidad de infligir daños decisivos a Estados Unidos, mientras que incluso ataques limitados podrían degradar su infraestructura militar y su base industrial. Bajo este modelo, Washington podría simplemente esperar otro momento favorable para volver a aplicar la fuerza. Desde esta perspectiva, la perspectiva de reanudar las operaciones aéreas estadounidenses contra Irán parece poco realista. Irán, por su parte, también enfrenta decisiones difíciles. Una opción es la resistencia. Esto significa absorber un ataque, responder con contramedidas limitadas e intentar imponer costos suficientes a Estados Unidos y sus aliados para disuadir la repetición. Las oportunidades para esto son limitadas, pero Teherán demostró el año pasado que es capaz de tomar represalias calibradas. La segunda opción es la negociación. Sin embargo, este camino podría ser aún más peligroso. Las conversaciones bajo presión militar directa probablemente implicarían exigencias maximalistas por parte de Washington, no solo sobre los programas nuclear y de misiles de Irán, sino también sobre acuerdos políticos internos. Negociar desde tal posición conlleva el riesgo de concesiones sin garantía alguna de que se descarte la acción militar en el futuro. En conjunto, la probabilidad de una acción militar estadounidense contra Irán a estas alturas, parece bastante real. Cualquier acción de este tipo tendría graves consecuencias no solo para Teherán, sino también para la región en su conjunto y para terceros países mucho más allá de sus fronteras. Los expertos han advertido repetidamente que un conflicto directo entre Irán y Estados Unidos casi con seguridad trascendería la lucha bilateral. En cambio, podría desencadenar una guerra regional, sobre todo si grupos respaldados por Irán entran en la contienda. Pero, aun en ete escenario desalentador, no todo está perdido. En efecto, las actuales negociaciones entre Teherán y Washington son una oportunidad, pero de carácter limitado y rodeado de aristas vivas. El problema estructural radica en que las partes parten de posiciones muy distantes, y la brecha no se limita a cifras y plazos. Se trata de lo que cada parte cree que se espera lograr con la negociación. Washington está dando señales de querer una agenda más amplia que vaya más allá del programa nuclear y abarque el arsenal de misiles de Irán, sus alianzas regionales con grupos armados e incluso su gobernanza interna. Teherán insiste en que la conversación debe circunscribirse estrictamente al tema nuclear, argumentando que cualquier intento de ampliar la agenda es un intento de convertir la diplomacia en una herramienta de retroceso estratégico y presión interna. Estas no son diferencias menores de énfasis. Son marcos de negociación incompatibles, y cuando estos chocan, incluso el progreso técnico puede desmoronarse de la noche a la mañana. Cabe precisar que el caso de Irán tampoco puede entenderse como una cuestión puramente regional para Estados Unidos. Se ha convertido en una bisagra geopolítica con consecuencias que afectan los intereses estratégicos de China y Rusia. Para Beijing, Irán no es simplemente otro socio en Oriente Medio. Forma parte de una matriz de seguridad energética más amplia y un corredor en la geografía de conectividad que China promueve. Los análisis de la relación entre China e Irán destacan que este país sigue siendo el principal comprador de crudo iraní y que sus importaciones representan una parte muy importante de las exportaciones marítimas de petróleo de Irán. Si Irán se desestabilizara o su capacidad exportadora se viera gravemente limitada por una guerra o el colapso de un régimen, China se enfrentaría tanto a turbulencias inmediatas en el mercado como a incertidumbre estratégica a largo plazo en las rutas y proyectos vinculados a sus ambiciones en la Franja y la Ruta. También existe una dimensión política. Beijing ha invertido en la idea de que los principales estados no occidentales pueden mantener una autonomía estratégica a pesar de la presión estadounidense. Irán ha sido un caso emblemático en esa narrativa: un estado sancionado que aún comercia, aún construye alianzas regionales y aún da señales de que no aceptará condiciones políticas impuestas desde el exterior. Un debilitamiento drástico de Irán mediante una guerra o un colapso interno debilitaría un ejemplo visible de resistencia, importante para el mensaje general de China sobre la multipolaridad y los límites de la coerción unilateral. En ese sentido, el caso de Irán se entrelaza con la credibilidad de la diplomacia regional china y su capacidad para proteger a sus socios de choques estratégicos repentinos. Para Rusia, los riesgos son diferentes y a menudo se discuten con más matices. Moscú ha tratado a Irán como un socio importante en la región, especialmente porque la presión y las sanciones occidentales han fomentado una coordinación más estrecha entre ambos. Sin embargo, la posición de Rusia en Oriente Medio no se basa en una única relación. Se basa en un conjunto más diversificado de vínculos con múltiples actores regionales, lo que le da a Moscú un margen de maniobra adicional incluso si la situación con Irán se vuelve más volátil. Al mismo tiempo, algunos ‘halcones’ en Washington podrían considerar el debilitamiento de Irán como una oportunidad para reconfigurar los equilibrios regionales y, potencialmente, la dinámica energética global, de maneras que podrían complicar los intereses de Rusia. En esta interpretación, un Irán postcrisis que reingrese rápidamente a los mercados bajo acuerdos aceptables para Estados Unidos, combinado con una flexibilización más amplia de las restricciones a otros productores sancionados, como Venezuela, podría incrementar la oferta y aumentar la presión a la baja sobre los precios. Nada de esto está predeterminado y dependería de muchas contingencias, desde daños a la infraestructura hasta la continuidad política y el ritmo de la reintegración. Aun así, la preocupación es que la energía podría convertirse en una palanca más en una competencia más amplia, afectando a las economías dependientes de las materias primas, incluida Rusia, en un momento en que la resiliencia económica se ha convertido en parte de la rivalidad estratégica. Aquí es donde la especulación sobre los motivos estadounidenses cobra fuerza política. Quienes critican el enfoque de Washington argumentan que Estados Unidos podría considerar un cambio de régimen, o al menos una debilitación estratégica de Irán, como una forma de restablecer el orden regional y debilitar indirectamente a las potencias rivales. Aunque ese no sea el objetivo explícito, la percepción existe, y las percepciones impulsan el comportamiento. Teherán tiende a interpretar las campañas de presión no como herramientas de negociación, sino como peldaños en una escalera hacia el derrocamiento. En ese contexto, toda exigencia que vaya más allá de los límites nucleares, incluidas las demandas sobre misiles y asociaciones regionales, se interpreta como parte de un intento de debilitar la disuasión iraní y preparar el terreno para la coerción. Washington, a su vez, suele interpretar la reticencia iraní como prueba de que Irán busca preservar una opción de ruptura y, por lo tanto, concluye que solo una presión más fuerte puede forzar el cumplimiento. Al mismo tiempo, Washington también comprende los peligros de una guerra con Irán. Irán no es un actor marginal con capacidad limitada. Cuenta con una gran población, importantes estructuras militares y paramilitares, y años de preparación para escenarios de ataque externo. Ha desarrollado estrategias que priorizan la supervivencia, la dispersión y la respuesta asimétrica, y tiene influencia en múltiples escenarios donde las fuerzas estadounidenses y sus socios podrían ser blanco de ataques. Esto significa que cualquier conflicto sería costoso, impredecible y difícil de contener. La incertidumbre trasciende la dinámica del campo de batalla y afecta a los resultados políticos. Un cambio de régimen no es algo que se pueda accionar sin consecuencias. Incluso una campaña militar que dañe instalaciones nucleares podría producir el resultado estratégico contrario, incentivando a Irán a reconstruir con mayor urgencia y fortaleciendo las narrativas de línea dura sobre la supervivencia. Esta incertidumbre crea una paradoja. Los propios riesgos de la guerra deberían hacer más atractiva la diplomacia. Sin embargo, esos mismos riesgos también pueden fomentar la política arriesgada, ya que cada parte cree que las amenazas creíbles son necesarias para evitar que la otra se aproveche de la moderación. Estados Unidos podría sentir que debe demostrar su disposición, mediante el uso de fuerza y sanciones, para no parecer débil. Irán podría sentir que debe demostrar su disposición, mediante advertencias de represalia, para evitar verse acorralado. Israel podría sentir que debe demostrar su disposición, hablando de acciones unilaterales, para garantizar que sus límites se tomen en serio. En un triángulo así, la probabilidad de un error de cálculo aumenta. ¿Dónde deja esto entonces la actual ronda de negociaciones? Las deja como una oportunidad genuina, pero con ciertas dificultades. Un acuerdo limitado centrado en los niveles de uranio y su verificación podría, en teoría, reducir el riesgo inmediato, especialmente si incluye un alivio creíble de las sanciones que Irán pueda percibir y, por lo tanto, defender a nivel nacional. Pero el interés de Washington en una agenda más amplia y la insistencia de Teherán en una más limitada sugieren que incluso un entendimiento técnico podría estancarse en la definición de lo que está sobre la mesa. Para China y Rusia, hay tanto en juego que probablemente vean este proceso no como una negociación local, sino como una prueba de si Estados Unidos está dispuesto y es capaz de reestructurar el orden regional mediante la fuerza, y si es posible proteger a sus socios de ello. Para el sistema internacional en su conjunto, el caso de Irán es un recordatorio de que la seguridad energética, los proyectos de conectividad y las estructuras de disuasión regional están interrelacionados. Una guerra que interrumpa el transporte marítimo en el Golfo o desencadene represalias no se mantendrá regional por mucho tiempo, a medida que los mercados respondan y las alineaciones políticas cambien. Todo esto apunta a una conclusión sensata. Es razonable esperar que las conversaciones en Omán produzcan un efecto estabilizador, ya que la alternativa es sombría y los costos serían enormes. Sin embargo, es igualmente razonable reconocer que el riesgo de una acción militar sigue siendo alto. La distancia entre las partes es real. El recuerdo de la rapidez con la que la diplomacia puede colapsar bajo la presión de los ataques es reciente. Y la presencia de un factor israelí abiertamente escéptico ante cualquier acuerdo entre Estados Unidos e Irán añade un factor volátil. El mejor escenario es un paquete diplomático lo suficientemente limitado, verificable y económicamente tangible como para brindar cobertura política a los líderes de ambos bandos. El peor escenario es un retorno al patrón del verano de 2025, donde la acción militar marca la agenda y la negociación se convierte en un canal secundario, utilizado principalmente para gestionar la escalada en lugar de prevenirla. Dadas las señales actuales, el mundo aún está incómodamente más cerca del segundo escenario de lo que quiere admitir.

LABRADOR RETRIEVER: El compañero perfecto

Si hay un perro inteligente, cariñoso, juguetón y fanático del agua, ese es el Labrador Retriever, una buena compañía para los niños. Se trata de una de las razas de perros más populares en todo el mundo. Conocido por su naturaleza amable, inteligencia sobresaliente y compatibilidad con las familias, este perro es una adición preciada para muchos hogares. Originalmente criado en Terranova, Canadá, el Labrador Retriever fue utilizado para trabajar junto a pescadores, ayudando a recuperar redes de pesca y recoger peces que escapaban. Es posible que los primeros labradores se cruzaran con terranovas y otros perros de agua antes de que se estableciera un estándar de raza. A comienzos del siglo XIX, fueron llevados a Inglaterra, donde se desarrollaron como perros de caza gracias a su instinto para recuperar presas. La raza desapareció por completo de Terranova tras la entrada en vigor de restricciones gubernamentales y diversas leyes fiscales. Sin embargo, el Kennel Club de Inglaterra reconoció al Labrador Retriever como raza oficial en 1903 y el American Kennel Club (AKC) hizo lo mismo en 1917. La popularidad de la raza se disparó luego de la Segunda Guerra Mundial y en 1991 los labradores eran los perros más populares en los EE. UU. Desde entonces han mantenido ese primer puesto. Su habilidad para el trabajo y su temperamento afectuoso los hizo rápidamente populares. En cuanto a su tamaño, son perros medianos a grandes, con un cuerpo atlético y musculoso. Su pelaje es corto, denso y resistente al agua, lo que lo hace ideal para actividades acuáticas. Los Labradores generalmente vienen en tres colores: negro, chocolate y amarillo. Sus ojos son expresivos y amigables, transmitiendo la inteligencia y la naturaleza apacible por las que son conocidos. Con un temperamento equilibrado y amistoso, el Labrador Retriever es la elección perfecta para familias con niños. Son conocidos por ser pacientes y tolerantes con los pequeños, convirtiéndolos en excelentes compañeros de juego. Además, su inteligencia facilita el entrenamiento, haciéndolos aptos para actividades como obediencia, agilidad y trabajo de asistencia. Cabe precisar que el cuidado de un Labrador Retriever es bastante sencillo, pero requiere atención regular. Estos perros son enérgicos y necesitan ejercicio diario para mantenerse saludables y felices. Las caminatas, el juego y la natación son actividades recomendadas. En cuanto a la alimentación, una dieta equilibrada es esencial para evitar problemas de salud comunes, como el sobrepeso, al que la raza es propensa. En el campo del aseo, aunque su pelaje es corto, los Labradores tienden a mudar durante todo el año, por lo que el cepillado regular ayuda a controlar el pelo suelto. Por cierto, estos perros son propensos a algunas condiciones genéticas como la displasia de cadera y problemas oculares, por lo que las revisiones veterinarias regulares son importantes. La naturaleza protectora y afectuosa del Labrador Retriever lo hace ideal para familias con niños. Su paciencia infinita y amor por el juego crean un ambiente divertido y seguro para los peques de la casa. La naturaleza protectora y afectuosa del Labrador Retriever lo hace por ello ideal para familias con niños. Además, aprenden rápidamente a ser gentiles y protectores, lo que proporciona tranquilidad a los padres. Con un Labrador Retriever, prepárate para años de amor, diversión y dedicación. El labrador es una raza muy alegre, extraordinariamente afectuosa, con la cola en constante movimiento y que nunca para. Es fácil de adiestrar, ya que está deseoso de aprender y de complacer, y puede hacer prácticamente de todo. La combinación de su inteligencia, energía y naturaleza amistosa lo convierte en el perro perfecto para hogares llenos de vida. Con el cuidado adecuado, este leal compañero enriquecerá la vida de cualquier familia, especialmente aquellas con niños en el hogar.

miércoles, 4 de febrero de 2026

CHINA: Luces entre las sombras

La política china suele ser una caja negra. A los líderes extranjeros les cuesta trabajo calibrar lo que piensa Beijing, ya sea sobre la inteligencia artificial o sobre Taiwán. Por eso, cuando ´hace poco mas de semana se supo que el ‘emperador’ Xi Jinping había expulsado a Zhang Youxia, el general de mayor rango de la estructura de mando militar de China, a muchos les tomó por sorpresa. Hay quienes se preguntan por ello, cuáles serían las consecuencias de la purga militar de Xi y cómo podría afectar a los posibles planes de operativo militar en Taiwán. En los últimos tres años, decenas de generales han sido removidos durante la implacable campaña de Xi Jinping contra la corrupción y la percepción de deslealtad. Pero la caída del general Zhang Youxia, el principal adjunto del ‘emperador’ chino en el ejército, fue de una magnitud diferente. La decisión de Xi de sacar a Zhang y a otro general de alto rango significa que, a la Comisión Militar Central, el pequeño comité que dirige las fuerzas armadas chinas, solo le quedan dos miembros: el propio Xi y el oficial que ha utilizado para supervisar las purgas. Esta medida “representa la aniquilación total del alto mando”, dijo Christopher K. Johnson, exanalista de la CIA que monitorea la política china de alto nivel. A los 75 años, Zhang tenía la edad suficiente como para que Xi pudiera haberlo jubilado, pero en lugar de eso, Xi lo convirtió en un paria público. En efecto, el Ministerio de Defensa de China anunció que estaba siendo investigado por infracciones no especificadas de las leyes y de la disciplina política. Un editorial publicado el domingo en el periódico oficial del ejército, el Diario del Ejército Popular de Liberación, insinuaba que Zhang estaba siendo acusado de corrupción y, lo que quizá sea más importante, de deslealtad a Xi. Lo que impulsó a este último para finalmente tomar acciones contra Zhang es objeto de especulaciones febriles en Beijing y más allá. Algunos creen que Xi pudo haber llegado a considerarlo demasiado poderoso, luego de que los propios rivales del general fueran destituidos en purgas anteriores. Otros creen que Xi llegó a la conclusión de que la corrupción sistémica era tan profunda que necesitaba una cirugía drástica para despejarle el camino a una nueva generación de comandantes. Pero otras acusaciones son más graves: The Wall Street Journal informó el domingo, citando fuentes anónimas, que Zhang había sido acusado de filtrar secretos nucleares a Estados Unidos. Lo que sí parece claro es que la purga de Zhang - la más dramática de una oleada de expulsiones militares que se ha llevado a cabo desde el 2023 - ha planteado interrogantes sobre la estrategia de China hacia Taiwán, en un momento en que el ejército chino ha resultado profundamente mermado por la campaña anticorrupción de Xi. Según K. Tristan Tang, de la Fundación Jamestown - un grupo de expertos en Washington, D. C. - tras examinar los discursos de los funcionarios y la cobertura de los medios estatales al respecto, concluyó que “el general Zhang no estaba cumpliendo con la exigencia del Sr. Xi de que el EPL estuviera listo para invadir Taiwán el año que viene”. Cuando Xi se convirtió en ‘emperador’ de China en el 2012, actuó con rapidez para reorganizar el ejército, plagado de corrupción y anquilosado en el pasado desde el punto de vista organizativo. Zhang fue uno de los comandantes elegidos por Xi para ayudar a dirigir ese cambio. Pero tras una década al mando, parece que Xi llegó a la conclusión de que algunos de sus propios protegidos, elegidos personalmente, se habían contagiado de la corrupción del ejército, y comenzó un nuevo ciclo de investigaciones y purgas. Desde el 2023, oleadas de mandos y oficiales de alto rango del ejército chino, así como ejecutivos de fabricantes de armas, han sido destituidos y sometidos a investigación o, en algunos casos, han desaparecido de la vista sin explicaciones. Las investigaciones han derivado en la salida de almirantes, comandantes militares regionales y miembros de la Comisión Militar Central. Los estragos de las investigaciones en el ejército fueron visibles en una reunión celebrada el año pasado por el Comité Central del Partido Comunista, un consejo de altos cargos. De los 44 oficiales uniformados nombrados para el comité en 2022, 29 - aproximadamente dos tercios - habían sido purgados o estaban ‘desaparecidos’. Zhang parecía haberse librado del escrutinio por mucho tiempo. Xi lo mantuvo en el cargo más allá de la edad de jubilación y lo convirtió en su máximo vicepresidente de la Comisión Militar Central, los ojos y oídos de Xi para dirigir diariamente las fuerzas del Ejército Popular de Liberación. La expulsión de Zhang es especialmente significativa porque era un célebre veterano de guerra, en una nación donde pocos comandantes en activo han experimentado el combate real. Zhang luchó en la última guerra de China, un conflicto fronterizo con Vietnam que comenzó en 1979 y duró varios años. Xi parece haber calculado que, a largo plazo, su reorganización hará que los militares sean menos corruptos, más leales y más eficaces en la obtención de sus objetivos. Pero las perturbaciones causadas por las purgas podrían dejar a Xi menos seguro de que sus comandantes están preparados para el combate, dicen los analistas. “Ahora mismo no hay nadie al más alto nivel que tenga experiencia operativa o que esté a cargo del entrenamiento y los ejercicios”, dijo Shanshan Mei, politólogo que estudia las fuerzas armadas chinas. “Esto va a calar muy hondo”. Pero tampoco está claro que los cambios lleven a una mayor moderación. Otro exfuncionario del gobierno estadounidense compartió su preocupación por las posibles consecuencias de sacar a una de las personas que podía hablar con franqueza con Xi. Zhang “podría evaluar objetivamente las capacidades militares de Estados Unidos y Taiwán y explicar a Xi Jinping cuáles serían los riesgos y costos militares de una operación para reunificar Taiwán con el continente, del cual se separó bajo la ‘protección’ de los EE.UU. en 1949 tras la derrota del Kuomintang”, escribió en Substack Drew Thompson, exfuncionario del Pentágono. “Me preocupan las consecuencias de que alguien que no sea Zhang Youxia ofrezca asesoramiento militar a Xi Jinping” asevero. Ahora, si se presentarán cargos formales contra Zhang, el cual podría enfrentarse a un juicio secreto en el sistema de justicia militar. De ser así, es casi seguro que será condenado, encarcelado o incluso ejecutado, por alta traición. La caída de Zhang “tendrá, en última instancia, un gran efecto en la élite del poder de Beijing, porque elimina uno de sus límites de seguridad”, dijo Deng Yuwen, exdirector de un periódico del Partido Comunista Chino en Pekín, quien ahora vive en Estados Unidos. “Ni siquiera la relación personal de Zhang Youxia con Xi Jinping garantizaba su seguridad, así que nadie puede sentirse seguro. Los graves cargos por lo que ha sido acusado, se castigan con la muerte. Por lo visto, en la China de Xi, no hay lugar para traidores” puntualizó.

SUPERCÚMULO DE VIRGO: Una megaciudad galáctica

Nuestra galaxia, la Vía Láctea, junto con algunas docenas de sus vecinas, pertenece a un grupo de galaxias, tan solo un pequeño nudo en una red cósmica más amplia. Para comprender cómo nuestro entorno local se integra en el cosmos a gran escala, las definiciones son sorprendentemente importantes. Muchas de estas definiciones involucran la gravedad, que funciona a diversas escalas. Una estrella es una masa de gas ionizado caliente, unida gravitacionalmente, donde la fusión nuclear en el núcleo genera energía. Una galaxia es un sistema de gas, polvo y millones o miles de millones de estrellas, unidos gravitacionalmente. A continuación, se encuentra un grupo de galaxias, que suele contener unas pocas docenas de miembros. Un cúmulo de galaxias con cientos o miles de galaxias es un objeto más grande, unido gravitacionalmente, donde la atracción mutua es tan fuerte que ni siquiera la expansión cósmica separará sus fragmentos. En esta jerarquía de escalas, ¿qué sigue? Ahora las definiciones se vuelven más complejas. Para determinar qué galaxias pertenecen a una estructura dada, es necesario definir la estructura de la que se habla. Pero aquí, no es tan sencillo. "Si hablas con astrónomos y cosmólogos sobre sistemas gravitacionalmente ligados, obtendrás un conjunto bastante coherente de respuestas", dice la cosmóloga de la Universidad de Stanford, Risa Wechsler. Pero mientras que un "grupo" y un "cúmulo" son cada uno un sistema gravitacionalmente ligado, cualquier cosa mayor no lo es. "Cuando empiezas a hablar de sistemas más grandes, en realidad no hay definiciones muy claras", dice. Los astrónomos saben que algunos cúmulos se agrupan formando una región más grande. Sin embargo, en estos casos, los efectos de la atracción gravitatoria difieren de la definición que los astrónomos dan de un sistema gravitacionalmente ligado. Los grupos y cúmulos cercanos - cada uno de los cuales está gravitacionalmente ligado y experimenta la atracción gravitatoria de una estructura mayor - se encuentran dentro de lo que muchos astrónomos llaman el Supercúmulo Local, que contiene nuestro Grupo Local. Esta estructura también se conoce a veces con otro nombre: el Supercúmulo de Virgo, en honor a Virgo, el cúmulo de galaxias que lo constituye, el más grande. Este gran cúmulo también se encuentra cerca del centro del supercúmulo. Pero, una vez más, el panorama no es tan simple, y las definiciones son clave. El supercúmulo local y el problema de definir sus límites nos recuerdan los inicios de la astronomía extragaláctica. Por cierto, el astrónomo de la Universidad de Hawái, R. Brent Tully, conoce nuestra estructura local posiblemente mejor que nadie. Desde mediados de la década de 1970, él y sus colegas han cartografiado galaxias cercanas y medido sus movimientos, todo para reconstruir una imagen completa de nuestro llamado universo local. Tully atribuye el nombre y la definición del Supercúmulo Local al astrónomo Gérard de Vaucouleurs. En una serie de artículos publicados en la década de 1950, de Vaucouleurs describió una sobredensidad de galaxias en una región del cielo. El Grupo Local y otras galaxias cercanas parecían formar parte de una estructura mayor, a la que inicialmente denominó Supergalaxia Local, basándose en evidencias que sugerían que dicha estructura mayor giraba alrededor de un punto central. El término supergalaxia surgió de la idea de una "galaxia" en rotación compuesta no por estrellas, sino por galaxias. A finales de la década, de Vaucouleurs, en su artículo publicado en Nature el 29 de noviembre de 1958, comenzó a referirse a la estructura como un supercúmulo, escribiendo: «Este análisis respalda la conclusión de que el supercúmulo local de galaxias es un conjunto irregular de grupos, nubes y cúmulos dominado por el cúmulo de Virgo en su centro». Mientras que un cúmulo de galaxias suele ser una conglomeración densa y esférica, el "ensamblaje irregular" del Supercúmulo Local surge de los grupos, nubes y cúmulos constituyentes, que adoptan una forma elipsoide similar a una gominola. En su punto más ancho, el Supercúmulo Local se extiende unos 100 millones de años luz. Las mediciones de distancia nos sitúan, como observadores, en el Grupo Local a entre dos tercios y tres cuartos del centro. Los astrónomos han seguido cartografiando y definiendo la estructura del Supercúmulo Local durante las muchas décadas transcurridas desde su descubrimiento. Ahora saben que el Grupo Local se encuentra en un "pequeño filamento" que se origina en el Cúmulo de Virgo, afirma Tully. Nuestros vecinos Centaurus A, el grupo M81/M82 y el grupo de galaxias Maffei se encuentran entre nosotros y el centro de nuestro supercúmulo. Los grupos de la Osa Mayor se encuentran cerca del Cúmulo de Virgo. Sin embargo, a medida que las técnicas de detección y análisis mejoraron, los astrónomos se dieron cuenta de que el supercúmulo de Virgo no era un objeto gravitacionalmente ligado. Su historia es mucho más compleja, y una simple definición de la década de 1950 quizá no fuera suficiente. De Vaucouleurs y otros astrónomos habían observado originalmente el espectro de luz arcoíris de las galaxias del supercúmulo. Medir cuánto se ha desplazado ese espectro en comparación con una fuente estacionaria en la Tierra nos indica la velocidad a la que se mueve la galaxia y su distancia. Los astrónomos combinan esa distancia con la posición de la galaxia en el cielo, y lo hacen para cientos de galaxias, ¡y listo! Un mapa 3D de la distribución de galaxias dentro del supercúmulo. En la década de 1980, los astrónomos comenzaron a comprender la dinámica detallada, o los movimientos, de las estructuras al margen del contexto de expansión cósmica del universo. Ya no se limitaban a mapear puntos de luz en el cielo. Ahora podían observar la estructura subyacente siguiendo los movimientos de las galaxias. Esa estructura fue sorprendente. En lugar de que todas las galaxias del Supercúmulo Local se movieran hacia el Cúmulo de Virgo, y por lo tanto hacia el centro del supercúmulo, parecían estar moviéndose hacia un punto que no se alineaba con Virgo. Incluso el Cúmulo de Virgo se movía hacia esa misma zona. Los astrónomos se refieren a esa misteriosa región como el Gran Atractor. Pero ¿qué hay más allá del Supercúmulo Local? Como una hoja arrastrada por un río caudaloso hacia un lago, cada galaxia sigue el flujo de la gravedad. Lagos más pequeños eventualmente alimentan grandes cuencas de agua. El Supercúmulo Local es uno de esos lagos más pequeños; ¿a qué se alimenta? ¿Qué enorme masa de agua contiene el Gran Atractor? Para resolver este misterio, los astrónomos necesitaban desentrañar los múltiples y diferentes movimientos de cada galaxia. El mayor proviene de la expansión cósmica, llamada flujo de Hubble, que describe la expansión del universo que aleja las cosas. Pero un movimiento más pequeño y más importante para determinar la estructura de una galaxia resulta de la atracción gravitatoria entre galaxias. Este movimiento, llamado velocidad peculiar, resta el flujo de Hubble. «Las velocidades peculiares nos indican dónde está la masa», afirma Tully. A lo largo de varios años, Tully y sus colegas - entre ellos Hélène Courtois, de la Universidad de Lyon, y Yehuda Hoffman, de la Universidad Hebrea de Jerusalén - han medido y cartografiado los movimientos de casi 20.000 galaxias en el universo local. Sus observaciones arrojaron tres cifras para la posición de una galaxia, una para su velocidad radial (su velocidad a lo largo de nuestra línea de visión) y una para la incertidumbre del movimiento. Esto equivale a cinco cifras para cada uno de los 20.000 puntos de datos. Pero estos puntos de datos no son cifras aisladas; todos se relacionan entre sí porque están correlacionados a través de la gravedad. El objetivo del análisis del equipo era averiguar cómo.Tully y sus colegas publicaron su análisis el 1 de diciembre del 2017 en The Astrophysical Journal . Su artículo muestra cómo el Supercúmulo Local, definido hace 70 años, se relaciona con un volumen aún mayor del universo local. El Gran Atractor es el centro de lo que ahora se denomina Supercúmulo de Laniakea, y el Supercúmulo Local es simplemente un conjunto de esa estructura mayor. Llaman a Laniakea un verdadero supercúmulo porque todo lo que se encuentre dentro de sus límites se moverá gravitacionalmente hacia él, mientras que todo lo que se encuentre más allá de esos límites se alejará. Entonces, ¿qué ocurre con el previamente conocido Supercúmulo Local, o de Virgo? "Es más bien un interés histórico", dice Hoffman. El Supercúmulo Local, añade, jugó un papel importante en el esfuerzo por desentrañar la estructura de las galaxias en nuestro universo local, animando a los astrónomos a seguir observando a distancias más lejanas. A través del estudio de objetos más distantes, los científicos han descubierto que nuestros cúmulos de galaxias cercanos pertenecen a conglomerados más grandes que están todos entrelazados en una vasta red cósmica. Múltiples filamentos de gas que conforman esta red se encuentran en nodos que albergan grupos o cúmulos de galaxias. Entre los nodos y los filamentos hay enormes espacios de material, llamados vacíos. Mientras que los nodos tienen exceso de material, los vacíos tienen menos. Estas regiones subdensas son tan importantes como las sobredensas, dice Hoffman. Él, Tully y sus colegas han descrito cuán importante es uno de estos grandes vacíos cercanos. Una región vacía no puede expulsar material, pero sí atrae mucho menos que una región masiva. Eso significa que cualquier gas o galaxia en el medio se movería hacia una región más masiva; en este caso, lejos del vacío local y hacia el Gran Atractor. Pero al final, incluso esos movimientos se pierden en la atracción de la expansión acelerada del universo. En un futuro lejano, quizás dentro de 100 mil millones de años, los cúmulos de galaxias individuales se condensarán y colapsarán por gravedad propia. Según el trabajo de Wechsler y sus colegas, la expansión cósmica desintegrará todo lo demás, de modo que cualquier cosa fuera del cúmulo de Virgo estará tan lejos que la luz de esas otras galaxias nunca llegará a Virgo, ni a nosotros. «Ser astrónomo dentro de 100 mil millones de años será realmente aburrido», añade Wechsler. Pero lo bueno es que los astrónomos ya no seguirán discutiendo sobre la definición de supercúmulo.
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