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miércoles, 30 de diciembre de 2015

VLADIMIR PUTIN: Un líder en quien si podemos confiar

Más de 15 años en el poder le han servido al Presidente ruso Vladimir Putin, de 63 años, para dominar las sutilezas de la geopolítica del siglo XXI. Y así, gracias a su aguda visión política al tomar decisiones importantes en el momento mismo que la situación lo requería, se ha convertido en un permanente dolor de cabeza de los EE.UU. y sus secuaces de la OTAN, quienes han visto con impotencia como sus pérfidos planes de expansión - ya sea en Georgia, Ucrania o Siria - han quedados desbaratados una y otra vez por la acción decidida tomada por el líder ruso para combatir a los enemigos de la paz, dejándolos en el ridículo mas absoluto. Su papel de gran estratega le ha valido un récord de popularidad no solo entre sus conciudadanos (con mas del 90% de aprobación) sino también en el resto del mundo, quien lo ve como el líder que acabó con un mundo unipolar marcado por el dominio de Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría. Así sucedió por ejemplo en Georgia, donde en el 2008 estalló un conflicto con Rusia originado por la ambición de un abyecto lacayo de la política estadounidense en la región, como Mijail Sakashvili, quien pretendió aplastar a sangre y fuego a las regiones de Abjasia y Osetia del Sur, quienes habían proclamado su independencia y eran de mayoría rusófona. El origen de la guerra viene desde tiempos de la URSS, cuando Stalin trazó arbitrariamente los contornos fronterizos de su tierra natal - Georgia - anexándoles aquellas regiones autónomas que históricamente siempre estuvieron en conflicto con Tbilisi. Antes de que desapareciera la URSS ya abjasios y osetios se proclamaron independientes y pidieron ayuda a Moscú y obtuvieron el envío de tropas de paz para demarcarse de Georgia. Por casi 20 años se entregaron pasaportes rusos a todos los residentes de Osetia del Sur y Abjasia, convirtiéndose de hecho en ciudadanos rusos. Con la llamada Revolución de las Rosas - digitada por Washington - fue instaurado en Georgia un régimen pro occidental y antirruso, liderado por Sakashvili, quien deseoso de ser admitido en la OTAN, ordeno la invasión de esas regiones sufriendo una contundente derrota a manos de Moscú y no le quedo otra opción que reconocer su independencia. Algo similar ocurrió en Ucrania en el 2014 , donde la CIA organizó una violenta revuelta que desembocó en un golpe de Estado que derrocó al legitimo Presidente Viktor Yanukovich, quien fue apartado del Poder y reemplazado por traidores colaboracionistas al negarse a firmar un humillante tratado de “adhesión” a la UE, que hubiese puesto a su país bajo control de la OTAN, ya que debido a su posición estratégica es la vía mas directa para llegar a las inmensas reservas rusas de gas y petróleo localizadas en Siberia, ambicionado por Occidente por décadas y que fue el motivo principal de la invasión alemana durante la II Guerra Mundial. Para ello la OTAN tenia entre sus planes repetir en Rusia lo sucedido en Ucrania, con la intención de dividirla y así todos esos extensos territorios - que van desde los Urales hasta Vladivostok - serian luego “repartidas” entre los EE.UU. y sus “socios” de la OTAN, quedándose obviamente Washington con la parte del león. Lo que no previeron fue la rápida reacción del señor Putin, quien en una nueva jugada maestra no solo organizo un levantamiento generalizado en el Este de Ucrania - de aplastante mayoría rusofona - que puso freno a sus ambiciones, sino que en una acción que sorprendió a sus enemigos reunificó Crimea con Rusia, una histórica región unida a Moscú desde tiempo de los zares y que sólo por una caprichosa decisión del dictador comunista Nikita Krushev, fue “regalada” a Ucrania en 1954, ello debido a que nació ahí. Al mismo tiempo reforzó sus posiciones en el este de ese país a tal punto que a la camarilla fascista de Kiev le es imposible acceder a esos territorios y sólo les ha quedado admitir su derrota y darlos por perdidos. La traición de esos colaboracionistas ha llegado a tal punto que han otorgado de un día para otro la ciudadanía “ucraniana” a conocidos agentes de la CIA para que asuman cargos ministeriales y puestos clave en su “gobierno”. Entre ellos se cuenta al inefable Sakashvili (prófugo de la justicia en su propio país, donde fue declarado como Traidor a la Patria) quien “renuncio” a su ciudadanía georgiana y “asumió” la ucraniana, para ser nombrado gobernador de Odessa (en el oeste de Ucrania). Pero ni aún así han podido avanzar mas allá y la situación en Ucrania ha quedado empantanada en un camino sin salida para los EE.UU. y la OTAN. Otro caso similar podemos ver en Siria, estratégica región por el cual Washington pretende tender un oleoducto para transportar el petróleo iraquí (en manos de compañías estadounidenses desde la invasión del país en el 2003) hasta el Mediterráneo, ahorrando considerablemente los costos así como la rapidez del transporte y evitar el Golfo Pérsico por la presencia de Irán, su gran enemigo en la región. Debido a que el Medio Oriente se encuentra literalmente sobre un mar de petróleo, EE.UU. y otros países capitalistas como el Reino Unido y Francia siempre estuvieron interesados en ejercer su nefasta influencia en la zona, organizando sangrientos golpes militares e instaurando regímenes títeres para controlarlos a su voluntad. Todo ello cambio con los años debido al ascenso del nacionalismo árabe con regimenes cada vez más hostiles a Occidente, lo cual puso en riesgo sus intereses. Para ello, EE.UU. organizó en el 2010 la mal llamada “Primavera Árabe” que tenia como objetivo derribar a esos regímenes autoritarios y reemplazarlos por otros “democráticos” que compartan sus “valores” y se integren al “mundo libre”, un eufemismo utilizado para tenerlos bajo su control. Con ello quisieron repetir el exitoso experimento realizado en Europa del Este con las “revoluciones de colores” que derrocaron uno a uno a las dictaduras comunistas, integrándolas a la OTAN para “protegerlas” de la “amenaza” rusa. Sin embargo, la jugada en los países árabes no salio como esperaban ya que los regimenes derrocados fueron reemplazados por otros mas represivos en algunos casos (como Egipto) y en otros (como Libia, Afganistán, Irak o Yemen) cayeron en el caos y el desgobierno mas absoluto, convirtiéndose en caldo de cultivo de grupos terroristas que se han hecho con el poder implantado su ley islámica en amplias zonas de aquellos países que se encuentran prácticamente en disolución. Esto no sucedió en Siria, donde el gobierno del Presidente Bashar Al Assad pudo aplastar los intentos de los EE.UU. lo que motivo a Washington a cambiar su estrategia, y bajo falsas acusaciones de los mas pueriles - como hicieron en Irak para derrocar a Saddam Hussein - amenazaron con invadirla para lo cual pusieron en marcha sus planes largamente esperados, movilizando a la OTAN para iniciar el ataque. Todo ya estaba preparado y listo en septiembre del 2013 para asestar el golpe final contra el régimen de Damasco, cuando una enérgica advertencia en el último minuto del señor Putin de que no permitiría por ningún motivo que ello sucediera, ya que lo consideraría un acto de guerra contra Rusia, basto para desbaratar sus infames planes, demostrando su poder ante el mundo. Es por ese motivo que Washington decidió que sean los grupos terroristas leales a sus intereses como ISIS, creados y financiados por ellos, así como por Arabia Saudita y Qatar - tal como lo reconoció la misma Hillary Clinton - los cuales fueron entrenados por agentes de la CIA y el Mossad israelí en Turquía y Jordania con el objetivo de desatar el terror mediante una inusitada violencia tanto en Siria como en Irak para “justificar” con ello la injerencia norteamericana en la región. Las monstruosidades cometidas por este grupo de fanáticos (liderados por Abu Bakr al-Baghdadi, un conocido agente del Mossad) asesinando a miles de personas de la forma mas cruel e inhumana en los territorios que ellos controlan, organizando atentados terroristas en Occidente “para atemorizar a los cruzados”, así como arrasando invaluables tesoros artísticos que son Patrimonio de la Humanidad con el objetivo - afirman estos dementes - de instaurar su ilusorio califato, cuando en realidad lo que pretendían era acelerar la llegada de tropas estadounidenses para invadir Siria y derrocar a Al Assad. Para su mala suerte, quienes se le adelanto nuevamente fue el señor Putin quien se metió de lleno en Siria para defender a su aliado mas cercano en la región y sorprendiendo a los EE.UU. dio inicio en octubre de este año una serie de devastadores bombardeos contra las posiciones de ISIS, tan demoledores que a esos criminales no les ha quedado mas que huir desesperadamente para salvar sus vidas sabiendo que los rusos no tendrán piedad de ellos. Una movida audaz que le permitió poner en jaque a los norteamericanos tras los ataques de ISIS de noviembre en París, ya que ahora Francia, Gran Bretaña y Alemania se unieron a su lucha y quieran o no, tienen que contar con él. Ante este drástico cambio de la situación en Siria, a Washington muy a su pesar no le ha quedado más que buscar un acuerdo con Moscú para buscar una solución pacífica a la crisis y salvar a sus protegidos, para evitar que sean completamente exterminados. Esta hábil jugada del Presidente ruso ha reafirmado su liderazgo mundial ya que es uno de los pocos hombres lo suficientemente poderoso en el planeta como para hacer lo que quiera, donde quiera y como quiera y nadie en su sano juicio se atreverá a detenerlo. Con Rusia no se juega y los EE.UU. y la OTAN lo saben muy bien (Esta semana se ha conocido que el dictador turco Recep Tayyip Erdogan - cuya locura raya en los límites de la demencia - ha decidido formar un batallón de terroristas tártaros “para arrebatar Crimea a Rusia” Pobre Diablo … soñar no cuesta nada) :)
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