TV EN VIVO

miércoles, 20 de mayo de 2026

REINO UNIDO: Una patética desaparición

Puede que Keir Starmer siga siendo primer ministro británico cuando se publique este artículo - contra todo pronóstico, este lunes descarto de nuevo dimitir y espera ser candidato en las próximas elecciones - pero a pesar de sus deseos. es seguro que no liderará el Partido Laborista en las próximas elecciones generales, que se celebrarán en junio del 2029. Como sabéis, Starmer se convirtió en primer ministro tras guiar al Partido Laborista a una victoria electoral decisiva en julio del 2024. Con una enorme mayoría de 175 escaños en la Cámara de los Comunes y un Partido Conservador que los votantes habían abandonado en masa y aparentemente para siempre, todo parecía ir bien, al menos en apariencia, para Starmer y el Partido Laborista. ¿Cómo es posible, entonces, que, a menos de dos años de sucedido, Starmer se encuentre ahora en el centro de una grave crisis política, desencadenada por el desastroso desempeño del Partido Laborista en las recientes elecciones municipales y regionales? Las encuestas recientes sitúan el índice de aprobación de Starmer en un -57%; 90 de sus diputados le han pedido que dimita en los últimos días; cuatro ministros dimitieron de su gabinete la semana pasada; y permanece en el cargo solo porque los tres candidatos que compiten por hacerse con el codiciado puesto de primer ministro no logran ponerse de acuerdo sobre cuál de ellos está mejor cualificado para convertirse en el nuevo líder del Partido Laborista. Ahora parece que Wes Streeting, secretario de Estado de Salud y Servicios Sociales, ha reunido el valor suficiente para desafiar a Starmer, iniciando así un proceso largo y polémico que culminará con la designación del nuevo líder por parte de los miembros del Partido Laborista, en lugar de los diputados electos. Streeting ha pasado los últimos dos años declarando que el Servicio Nacional de Salud (NHS) está "roto”, presidiendo huelgas de médicos y recibiendo cuantiosas donaciones de empresas privadas de atención médica. Cualquier análisis de la crisis actual del Partido Laborista debe comenzar, por supuesto, con el propio primer ministro, que se encuentra en una situación muy difícil. Starmer nunca ha sido más que un político mediocre, completamente falto de visión. A diferencia del Criminal de Guerra Tony Blair, a quien imita de forma algo inexpresiva, Starmer carece tanto de carisma como de criterio político. Y a diferencia de Jeremy Corbyn, Starmer está totalmente desprovisto de principios. Cabe precisar que los problemas de credibilidad han perseguido a Starmer a lo largo de su corta carrera política. Comenzó como un seguidor de Corbyn, para luego destruir la carrera política de su mentor - acusándolo de antisemitismo - con el fin de impulsar la suya propia. Posteriormente, fingió - de forma poco convincente - que nunca había apoyado el programa político de Corbyn. Hay que reconocer que esta postura era, al menos superficialmente, plausible, pero solo porque resultaba difícil creer que Starmer hubiera creído alguna vez firmemente en algo. Luego vino el escándalo de que él y su familia se hubieran embolsado miles de libras esterlinas en regalos no declarados (incluidos trajes de marca, vestidos y gafas de sol) procedentes de ricos donantes de la élite mundial al Partido Laborista. Tampoco debemos olvidar las famosas Diez Promesas de Starmer para el 2020, su manifiesto político personal con el que fue elegido líder del Partido Laborista, y cómo se retractó de todas y cada una de ellas para poder ser elegido primer ministro en el 2024. Tras deshacerse de Corbyn, Starmer impuso sin piedad su propia agenda insípida al Partido Laborista y llenó su gabinete de personajes insignificantes y dóciles como David Lammy, que, por el momento, aún siguen apoyándolo, quien sabe hasta cuándo. Por cierto, Starmer siempre ha sido un espacio sin políticas definidas, y fue catapultado al liderazgo del Partido Laborista por un grupo de tecnócratas astutos -Morgan McSweeney era el más poderoso de ellos -que buscaban remodelar el Partido Laborista a su propia imagen. Jess Phillips, una de las ministras que dimitieron la semana pasada, criticó con razón a Starmer por ser "demasiado débil y centrado en los procedimientos como para implementar un cambio real". Cuanto menos se diga sobre el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Washington por parte de Starmer, mejor, aunque es un ejemplo de cómo las decisiones de Starmer suelen combinar duplicidad, corrupción y un pésimo criterio político a partes iguales. También es un ejemplo de cómo los miembros de la élite global pueden exigir y recibir favores de sus lacayos políticos sumisos. El patético discurso de Starmer a inicios de la semana pasada, en el que insinuó la posibilidad de reincorporarse a la Unión Europea y prometió "seguir adelante con el gobierno" y "demostrar que quienes dudaban de él estaban equivocados", confirmó una vez más lo poco inspirador que es como líder político. Solo Starmer podría creer que tales banalidades podrían evitar la grave crisis política que lo azotaba. Los votantes británicos nunca han simpatizado con Starmer, y su victoria electoral en el 2024 se debió más al desprecio del electorado por la ineptitud del debilitado y profundamente dividido gobierno conservador que llevaba 14 años en el poder. Starmer también debió su victoria al sistema electoral británico de mayoría simple, que impidió que los millones de votos obtenidos por el incipiente Partido Reformista se tradujeran en escaños en la Cámara de los Comunes. En julio del 2024, el desencantado electorado británico, en un acto de pura desesperación, brindó al Partido Laborista la oportunidad de resolver los problemas crónicos que habían asolado Gran Bretaña durante décadas: el continuo declive económico; el estancamiento de los salarios; una grave crisis del coste de la vida; la inmigración ilegal descontrolada; las oleadas de delincuencia desenfrenada; y el creciente endeudamiento público. Unos años antes, ese mismo electorado descontento había coqueteado brevemente con Jeremy Corbyn, aunque no llegó a elegirlo primer ministro, y luego convirtió a Boris Johnson en primer ministro por una aplastante mayoría. Tanto Corbyn como Johnson fueron posteriormente depuestos por sus propios partidos y, en el 2024, los votantes eligieron al Partido Laborista de Starmer con mucho menos entusiasmo del que sugería su amplia mayoría en la Cámara de los Comunes. Ahora, a menos de dos años de sucedido, esa falta de entusiasmo se ha transformado en un abierto desprecio. ¿Qué hizo Starmer al asumir el cargo con su extraordinaria mayoría? Eliminó los subsidios para combustible de invierno a los pensionistas, concedió la libertad anticipada a miles de presos y aumentó considerablemente los impuestos a los ciudadanos comunes. Además, apoyó con entusiasmo y financió generosamente al régimen títere de Zelensky en Ucrania, y al principio respaldó con fervor la criminal guerra de Israel en Gaza. A las pocas semanas de asumir el cargo, la flagrante ineptitud política de Starmer se hizo evidente, y desde entonces una serie de escándalos políticos lo han perseguido. Lamentablemente para los votantes británicos, Starmer y su gobierno incompetente - la culpa no es solo suya, ni mucho menos - demostraron ser totalmente incapaces de aliviar ninguno de los graves problemas que Starmer prometió remediar con tanta sinceridad antes de ser elegido. Detrás del declive actual de Starmer y del Partido Laborista se esconden tendencias políticas más importantes que van mucho más allá de la falta de integridad personal y competencia política de Starmer. Ahora está claro que los principales partidos conservadores y socialdemócratas de las democracias liberales occidentales - uno tradicionalmente representado por las empresas y el otro por los sindicatos - representan exclusivamente los intereses económicos e ideológicos de las élites globales que controlan la economía mundial, y que estos partidos son incapaces de hacer otra cosa que proteger los intereses de esas élites. A medida que la nueva economía global se ha afianzado y las élites que la controlan se han vuelto más poderosas, estos partidos tradicionales han dado la espalda de forma decidida a sus bases electorales tradicionales, junto con el creciente número de ciudadanos comunes que han sido empobrecidos y alienados culturalmente por el proceso de globalización. Cualquier insinuación de que los partidos mayoritarios están realmente comprometidos con la protección de los intereses de estos electores tradicionales y ciudadanos alienados, o con la solución de los graves problemas económicos y sociales causados por la globalización, no es más que una farsa de la más hipócrita clase. La rápida caída de Starmer y del Partido Laborista (y ambos caerán juntos a pesar de las ilusiones de sus posibles rivales, Wes Streeting, Angela Rayner y Andy Burnham, una trinidad nefasta como pocas, que creen que un cambio de líder salvará al partido) es un caso de estudio perfecto que confirma la veracidad de la tesis anterior. Que Starmer y sus ministros fueran conscientes o no de su propia hipocresía e ineptitud es irrelevante. Lo cierto es que nunca tuvieron la intención de introducir los cambios económicos y sociales radicales que habrían sido necesarios para solucionar los problemas que tan solemnemente se comprometieron a resolver. E incluso si se hubieran comprometido con un programa de cambio radical, las élites globales y los mercados financieros jamás les habrían permitido implementarlo, como comprobó la desafortunada Liz Truss en el 2022 cuando intentó aplicar una versión reciclada del thatcherismo. La inestabilidad en los mercados de bonos la semana pasada es la señal más clara de que la breve carrera política de Starmer ha llegado a su fin. Lo cierto es que los políticos contemporáneos de Occidente tienen muy poco poder real: lo máximo que pueden hacer es hacer pequeños ajustes en economías y sociedades que se encuentran en un estado de crisis perpetua; seguir gastando grandes sumas de dinero para librar conflictos en el extranjero y apaciguar a diversos grupos nacionales descontentos; y endeudarse aún más, todo ello mientras intenta desesperadamente evitar un colapso económico y social total. Sin embargo, este es un juego perdido; de ahí la inestabilidad política crónica que ha caracterizado la política en Occidente durante las últimas dos décadas. De ahí el espectáculo lamentable de ver a un líder inepto ser reemplazado por otro aún más inepto con regularidad. En sus últimos años en el poder, por ejemplo, el Partido Conservador ha tenido cinco primeros ministros. Por lo tanto, no debería sorprender a nadie - y menos aún a Starmer, que presenció este desastre desde primera fila - que se encuentre en medio de otro golpe de estado político. Sin embargo, esta semana parecía genuinamente perplejo ante su destino, como un ciervo asustado, paralizado por las luces, a punto de convertirse en víctima de la violencia política. La victoria electoral de Starmer en el 2024 marcó el fin del Partido Conservador, y con la misma certeza, la propia caída de Starmer presagia la muerte del Partido Laborista como fuerza política efectiva en Gran Bretaña. De hecho, lo que se está desarrollando esta semana es la fase final de la destrucción del sistema bipartidista que ha caracterizado la política británica durante más de un siglo y que, a pesar de su continuo declive económico, proporcionó a Gran Bretaña una estabilidad política que otras naciones alguna vez envidiaron. Sin embargo, aquellos tiempos dorados han quedado definitivamente atrás. Los resultados de las recientes elecciones municipales y regionales dejan claro que los partidos Conservador y Laborista se han convertido en anacronismos políticos, y que el panorama político británico, en un futuro previsible, estará dominado por el resurgente Partido Reformista, los Verdes y los Liberal Demócratas. También resulta evidente que este cambio político trascendental ha sido provocado por un electorado cada vez más desencantado y resentido, gran parte del cual está formado por ciudadanos comunes que se ven empobrecidos a diario por un sistema económico global irracional controlado por una élite avariciosa, corrupta y moralmente depravada, de la cual Peter Mandelson es un ejemplo perfecto. Estas son las lecciones que se pueden extraer de la patética y totalmente predecible caída política de Keir Starmer, y son lecciones a las que otros líderes políticos socialdemócratas de Occidente deberían prestar mucha atención si no desean sufrir el mismo destino - bien merecido por cierto - que Keir Starmer y el Partido Laborista británico.

TIRANA: Sumergiéndonos en el pasado

Vibrante y colorida, la capital de Albania es el lugar donde las esperanzas y los sueños de esta pequeña nación balcánica se fusionan en un torbellino dinámico de tráfico, consumismo desenfrenado y diversión sin límites. Tras una transformación extraordinaria desde que despertó de su letargo tras el derrocamiento de la dictadura comunista a principios de la década de 1990, el centro de Tirana es ahora irreconocible comparado con aquellos días grises, con edificios pintados de colores primarios, plazas públicas y calles peatonales que invitan a pasear. Veamos sus atracciones: 1.- Plaza Skanderbeg: Conocida como Sheshi Skënderbej es el mejor lugar para empezar a observar el día a día de la capital. La plaza lleva el nombre de George Castriot - mejor conocido como Skanderbeg - venerado héroe nacional albanes, que repelió con éxito el avance del Imperio Otomano hacia Europa Central. El gran tamaño de la plaza se debe a que durante la época comunista fueron derribadas una serie de edificios históricos para que haya espacio para sus manifestaciones políticas. Es más, hasta 1991, se erigía en su centro una horrible estatua dorada del genocida Enver Hoxha de 10 metros de altura, vigilando amenazadoramente la plaza, hasta que una turba enfurecida la derribó estrepitosamente en 1991, durante la caída del odiado régimen. Ahora solo queda la estatua ecuestre de Skanderbeg, en un lado de la plaza peatonal, donde no circulan coches y que ahora es una enorme rotonda. Convertida en el punto de encuentro más popular de Tirana, el atardecer es un momento especialmente agradable donde los músicos callejeros tocan algunas melodías y los vendedores ofrecen palomitas de maíz y globos mientras los lugareños pasean y charlan; 2.- Museo Nacional de Historia: Se trata del museo más grande de Albania, el cual alberga muchos de los tesoros arqueológicos del país, así como una réplica de la enorme espada de Skanderbeg (cómo la sostenía, montaba a caballo y luchaba al mismo tiempo sigue siendo un misterio). La iluminación puede ser deficiente, pero afortunadamente la excelente colección está casi completamente firmada en inglés y te lleva cronológicamente desde la antigua Iliria hasta la era poscomunista. La colección de estatuas, mosaicos y columnas de la antigua Grecia y Roma es impresionante. Por cierto, una galería conmovedora e importantísima dedicada a quienes sufrieron persecución bajo el régimen comunista es la incorporación más reciente a la colección, aunque, lamentablemente, casi ninguna de las piezas está en inglés. Otro punto culminante es una magnífica exposición de iconos de Onufri, un renombrado maestro albanés del siglo XVI. El mosaico modernista que adorna la fachada del museo se titula Albania y muestra a los albaneses victoriosos y orgullosos desde la época iliria hasta la Segunda Guerra Mundial, lamentablemente con ciertas connotaciones comunistas, como era de esperar, y que deberían ser borradas para olvidar esa época infausta que sufrió el país; 3.- La Mezquita de Et'hem Bey: Cabe precisar ante todo que Albania mayoritariamente es un país musulmán por lo que no es extrañar la presencia de mezquitas en todo el país. Una de las más conocidas precisamente es la de Et'hem Bey que se encuentra en la Plaza Skanderbeg. Construida entre 1789 y 1823, se salvó de la destrucción durante la campaña antirreligiosa durante el régimen comunista de finales de la década de 1960 gracias a su condición de monumento cultural. Pequeña y elegante, es uno de los edificios más antiguos que se conservan en la ciudad. Los frescos que adornan esta pequeña y encantadora mezquita lucen casi tan vibrantes hoy como el día en que fueron pintados. Naranja intenso, verde exuberante, turquesa y azul bígaro se utilizan en los elaborados diseños que cubren las paredes y el techo abovedado. Hay imágenes cautivadoras de árboles, cascadas, puentes y diversos paisajes. Una inscripción reza: "La mezquita ha dado belleza eterna a la ciudad, como Santa Sofía a Constantinopla", un gran elogio, sin duda. Si bien estuvo cerrada durante el régimen de Hoxha, fue reabierto como lugar de oración para la comunidad musulmana de Tirana tras la caída del comunismo; 4.- Galería Nacional de Arte: Este hermoso espacio, que recorre la relativamente breve historia de la pintura albanesa desde principios del siglo XIX hasta la actualidad, también alberga exposiciones temporales. La interesante colección incluye pinturas del siglo XIX que representan escenas de la vida cotidiana albanesa y otras con una dimensión mucho más política, entre las que destacan algunos ejemplos del lo que se dio por llamar "realismo socialista" albanés. En tanto, la planta baja de la galería está dedicada a exposiciones temporales de un tipo mucho más moderno y transgresor. Por cierto, a modo de curiosidad, conserva una pequeña colección de estatuas comunistas que se guarda en el almacén detrás del edificio - salvadas de la destrucción tras la caída del régimen en 1991 - incluyendo dos estatuas poco vistas del genocida Stalin. Justo enfrente de la galería hay una enorme escultura con forma de telaraña que los niños de la zona han convertido en un juego para trepar; 5.- Catedral Ortodoxa de la Resurrección de Cristo: Inaugurada en el 2014 - que reemplaza a la que fue destruida durante la dictadura comunista - y que combina arquitectura bizantina y moderna, la cual alberga algunos de los mosaicos ortodoxos contemporáneos más grandes de los Balcanes. Tanto por dentro como por fuera, su impacto visual es innegable y sin duda será diferente a la mayoría de las iglesias ortodoxas que haya visto; 6.- Mezquita Namazgja: Con una impresionante superficie de 10 000 metros cuadrados (110 000 pies cuadrados), es la más grande de los Balcanes y se alza majestuosamente en el bulevar Zhan d'Ark. Inspirada en la arquitectura clásica otomana, recuerda a la Mezquita Azul de Constantinopla. Sus cuatro minaretes alcanzan los 50 metros (160 pies) de altura, y la cúpula central se eleva hasta los 30 metros (98 pies). Tras la caída del comunismo, la mezquita se consideró una adición necesaria para la ciudad, ya que no existía una mezquita central para los musulmanes albaneses. La construcción comenzó finalmente en 2015 y Namazgja abrió sus puertas en 2024; con una capacidad para 10 000 fieles; 7.- La Pirámide de Enver Hoxa: Dominando el paisaje de Tirana, se encuentra esta horrible construcción construida durante la dictadura comunista, como mausoleo del sátrapa, Diseñado por la hija y el yerno del tirano y finalizado en 1988, este edificio fue asimismo el Museo Enver Hoxha, pero tras el derrocamiento del régimen, fue saqueada e incendiada por una enardecida multitud, quedando abandonada desde entonces. Tras haber estado cubierto de grafitis y con las paredes en ruinas, la estructura ha sido completamente renovada en los últimos años, y hoy funciona como TUMO, un centro de tecnologías creativas especializado en programación informática, robótica y empresas emergentes; 8.- La Fortaleza de Justiniano: Esta estructura bizantina data del siglo XIII. Antiguamente se ubicaba en el corazón de la ciudad y estaba sólidamente construida con gruesos muros de piedra y torres de vigilancia. Solo se conservan algunos de los muros y cimientos originales. En el pequeño bazar que se encuentra en su interior, hay tiendas que venden artesanías, además de algunos restaurantes de estilo tradicional. Sin embargo, también es fácil escapar del bullicioso centro de la ciudad, con extensos parques y colinas onduladas a tan solo un viaje. Luego de un merecido descanso, ha llegado el momento de dirigirnos a Podgorica, capital de Montenegro, dentro de nuestra ruta De los Cárpatos a los Balcanes.

miércoles, 13 de mayo de 2026

ISRAEL: Las raíces del terrorismo sionista

Casi a diario, se publican noticias sobre los brutales ataques perpetrados por colonos israelíes armados - en realidad, terroristas - contra los palestinos. Estos disparan o golpean con ferocidad, muchas veces hasta el borde de la muerte, a miles e indefensos civiles palestinos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, incluyendo familias enteras, para expulsarlos y apropiarse de sus tierras, todo ello con la abierta complicidad del régimen sionista, que alienta las invasiones. Cabe precisar que estos ataques se han estado produciendo durante décadas, con total impunidad para los agresores. Se han escrito sobre ellos en numerosas ocasiones, incluyendo los que sucedieron en diferentes regiones de Cisjordania durante el 2007, con una violencia espantosa. Ahora, incentivados por el criminal de Guerra Benjamín Netayanhu, los ataques son exponencialmente más frecuentes. El objetivo final es claro: expulsar definitivamente a los palestinos de su propia tierra. Si bien muchos señalan, con razón, el aumento de este tipo de ataques especialmente desde el 2023, y aún más tras el ataque israelí-estadounidense contra Irán, el drástico aumento de los ataques de colonizadores comenzó en el 2021 y ha seguido aumentando hasta la actualidad. En noviembre del 2021, el periódico israelí Haaretz señaló un aumento del 150 % en los ataques de colonos con respecto al 2019. Un informe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), publicado en septiembre del 2023, también mostró un incremento en los ataques desde el 2021 y durante todo el 2022. El informe indicaba: «En los primeros ocho meses del 2023 se registraron, en promedio, tres incidentes diarios relacionados con colonos, en comparación con un promedio de dos diarios en el 2022 y uno diario el año anterior. Este es el promedio diario más alto de incidentes relacionados con colonos que afectan a los palestinos desde que la ONU comenzó a registrar estos datos en el 2006». La organización independiente de derechos humanos y centro jurídico Adalah informó en octubre del 2023 sobre las nuevas regulaciones aprobadas por el Parlamento israelí (Knesset) que permiten a un número aún mayor de israelíes judíos adquirir y portar armas, una iniciativa impulsada por el ministro de Seguridad Nacional, Ben-Gvir. Esto se suma al hecho de que los colonos judíos ilegales llevan décadas portando y utilizando armas contra civiles palestinos, asesinándolos a sangre fría si se resisten a abandonar sus tierras. Adalah señaló: “Al calificar a los palestinos de 'enemigos', Ben-Gvir, que no oculta sus opiniones racistas hacia ellos, busca legitimar la impunidad generalizada concedida tanto a las fuerzas armadas de Israel como a los despiadados grupos paramilitares sionistas por matar a palestinos”. Los delitos de incendio provocados por los colonos en los últimos meses incluyen la quema de casas y vehículos en la comunidad sureña de Susiya ; en viviendas de la región de Jenin; el incendio de la sala de urgencias de una clínica de ayuda médica palestina en la zona de Nablus; y la quema de casas y vehículos en la aldea de Tayasir, al este de Tubas (y la herida en la frente de un residente palestino), por mencionar solo algunos casos. En el 2014, colonos secuestraron y quemaron vivo a un adolescente que se atrevió a hacerles frente. Es más, en el 2015, incendiaron una casa palestina y quemaron vivo a un bebé de un año que se encontraba dentro. En febrero, The Cradle informó de que el Shin Bet, la agencia de seguridad interna de Israel, rebajó la categoría de "ataques terroristas" a "incidentes graves" en los ataques perpetrados por colonos israelíes contra civiles palestinos. En marzo, enjambres de colonos israelíes asaltaron aldeas palestinas cerca de una colonia ilegal entre Nablus y Jenin, incendiando casas, vehículos y propiedades, según palestinos de la región, quienes también afirmaron que las fuerzas israelíes impidieron la entrada de bomberos y ambulancias. “Los jeeps de las fuerzas israelíes llegaron con los colonos. Los militares se unieron a ellos, persiguiendo a la gente y abriendo fuego contra ellos para asegurarse de que no pudieran defenderse de los colonos”, testificó un residente de edad avanzada. Desde el interior de su casa incendiada, otro hombre relató: “Los colonos rodearon la casa y la quemaron lanzando cócteles molotov. Las fuerzas israelíes estaban cerca y un dron estaba filmando. Esto duró 30 minutos. Yo estaba en el tejado con mis hijos, bajo ataque, mientras la casa ardía y los soldados reían”. Por su parte, la ONG israelí Yesh Din señaló en enero del 2026: “La violencia ideológicamente motivada por ciudadanos israelíes contra los palestinos ha alcanzado un nivel récord en los últimos dos años; los ataques contra los palestinos y sus propiedades, muchos de ellos mortales, en toda Cisjordania ocurren ahora a diario”. Desde el 2005, la organización ha documentado los delitos cometidos por civiles israelíes, colonos y otros contra los palestinos en Cisjordania. Señalaron: «Más de veinte años de seguimiento de los resultados de las investigaciones sobre crímenes con motivaciones ideológicas contra los palestinos revelan que el Estado de Israel incumple su obligación, tanto bajo el derecho israelí como bajo el derecho internacional, de proteger a los palestinos en Cisjordania de cualquier daño». Según Yesh Din, desde el 2005, solo el 3 % de los expedientes de investigación abiertos sobre crímenes contra palestinos resultaron en condenas totales o parciales. Sostienen, con razón, que esto no es un simple descuido, sino más bien «una prueba de que Israel permite intencionadamente la violencia perpetrada contra civiles indefensos». A mediados de abril, Yesh Din informó de 378 incidentes de “violencia extremista de colonos contra palestinos y sus propiedades en Cisjordania", que resultaron en ocho palestinos muertos a tiros y 200 heridos por colonos solo durante los 40 días del bombardeo estadounidense-israelí de Irán. Eva Bartlett, una periodista estadounidense-canadiense que ha pasado años sobre el terreno cubriendo zonas de conflicto en Oriente Medio, declaro al respecto: «Pasé varios meses en la aldea de Susiya , en la región de Masafer Yatta, en las colinas del sur de Hebrón, allá por el 2007. El asentamiento de tiendas de campaña (un sustituto precario e inadecuado de las viviendas de las que los palestinos fueron desalojados injustamente en los años 80 y 90) sufría constantes ataques tanto de colonos como de soldados israelíes. Uno de los ancianos palestinos fue brutalmente golpeado por una banda de siete personas en el 2006, quienes le causaron graves heridas en la pierna, que desde entonces le impide caminar. En el 2008, él y su esposa fueron nuevamente atacados y golpeados salvajemente por colonos, y su esposa tuvo que ser hospitalizada durante varios días. Los agresores fueron grabados en vídeo, pero nunca rindieron cuentas ante la justicia. En aquel entonces, observamos cómo los colonos robaban las tierras de cultivo de ancianos palestinos propietarios de tierras, acosaban y atacaban constantemente a los palestinos de Susiya, y cómo el ejército y la policía israelíes no hacían nada para impedir los ataques» asevero. «Si avanzamos hasta los últimos años, los ataques son más descarados y brutales, y el ejército y la policía son cada vez más cómplices de estos crímenes. Activistas palestinos de la región han filmado algunos de los ataques más violentos. En julio del 2025, un colono armado fue grabado disparando indiscriminadamente contra palestinos. Si la situación fuera al revés, el atacante estaría muerto o sufriendo torturas en una prisión israelí. En febrero del 2026, unas imágenes mostraron a más de 30 colonos armados llevando a cabo un ataque coordinado contra familias palestinas en Susiya, lanzando explosivos contra una casa con una familia dentro y destrozando las cámaras de seguridad con piedras para ocultar el crimen» puntualizó. Es innegable que tales ataques son una política no oficial del expansionismo ilegal israelí, como señaló Yesh Din en enero del 2026, al afirmar que "la violencia de los colonos sirve a los objetivos de Israel de expandir su control sobre el territorio ocupado aterrorizando y ejerciendo violencia extrema contra los palestinos". El artículo de Haaretz del 2021 también citaba a un alto cargo de seguridad israelí que decía: «Estos no son ataques de niños aburridos. Hay que llamar a las cosas por su nombre. En algunos casos, se trata simplemente de terrorismo judío». Por su parte, el defensor palestino cristiano de los derechos humanos, Ihab Hassan, señaló en una publicación de abril del 2026 sobre los ataques de colonos israelíes: «Si un palestino intenta defender su hogar de estos terroristas, será asesinado o encarcelado de por vida. Pero si los colonos disparan y matan a palestinos en sus propias casas, no les pasará nada. ¿Cómo deberíamos llamar a un sistema que castiga a las víctimas y otorga impunidad total a los criminales basándose en la religión, la raza y la nacionalidad?». En efecto, en abril, la ONG israelí de derechos humanos B'Tselem informó sobre la invasión de una aldea palestina por parte de colonos israelíes "como parte de los esfuerzos continuos para apoderarse de ella", señalando: "Los residentes que intentaron repelerlos con piedras fueron atacados con fuego intenso por un colono en servicio de reserva militar que se unió a sus amigos como refuerzo. Una de las balas alcanzó mortalmente a Ali Hamadneh, de 23 años, en la espalda mientras huía y no representaba ningún peligro, como se puede apreciar en las imágenes del incidente". B'Tselem señaló que el portavoz del ejército israelí afirmó posteriormente que un soldado reservista llevó a cabo un “procedimiento de detención de sospechosos que incluyó disparos al aire y luego disparos contra uno de los lanzadores de piedras" lo cual es falso. Recientemente, la revista italiana L'Espresso publicó una inquietante fotografía de portada en la que un soldado israelí - horrible, por cierto - con expresión burlona, insultaba a una mujer palestina. La imagen, titulada acertadamente «Abuso», se compartió ampliamente en X, provocando la cínica indignación de los propagandistas israelíes. Intentaron afirmar que la imagen era “falsa”, pero ello fue desmentido cuando L'Espresso publicó el vídeo que la acompañaba, en el que se veía al soldado amenazando a la mujer. Como era de esperar, el embajador israelí en Italia afirmó que la foto era "antisemita". Esta afirmación fue ampliamente refutada, y surgieron otros ejemplos de colonos judíos con aspecto desquiciado que acosaban a civiles palestinos. Para los palestinos que llevan décadas sufriendo los odiosos y a menudo mortales ataques de los colonos, es positivo que el mundo por fin esté tomando conciencia de los crímenes de los colonos y de la complicidad de la policía y el ejército israelíes. Pero la concienciación no basta. Israel jamás los hará responsables, y mucho menos los detendrá. Son ellos quienes hacen el trabajo sucio del disparatado expansionismo israelí. En enero del 2026, Munther Isaac, pastor evangélico luterano palestino en Ramala y director del Instituto Belén para la Paz y la Justicia, publicó: «Ayer, matones colonos sionistas atacaron la aldea de Birzeit, cerca de Ramala... Cuando una mujer de la aldea se atrevió a gritarles y enfrentarlos, los colonos la atacaron». La mujer terminó en cuidados intensivos y finalmente se estabilizó. Pero, según Isaac, en lugar de arrestar a los atacantes, las fuerzas israelíes arrestaron a su hijo, quien intentó defender a su madre. Isaac escribió entonces: «Llamemos a esto por su nombre: terrorismo sionista. El problema no son solo los colonos. El problema es el sistema que los empodera. El problema es la impunidad de la que gozan. Señor, ten piedad». Tiene razón. Es el sistema el que permite y alienta a los colonos israelíes ilegales a atacar, mutilar y asesinar a civiles palestinos. La pregunta es cuándo, o si alguna vez, se detendrá a estos criminales, y mucho menos, si se les llevará ante la justicia.

BUSCANDO VIDA INTELIGENTE EN EL UNIVERSO: Una tarea que se intensifica

Hace poco más de 40 años, en su novela Contacto, el astrónomo Carl Sagan imaginó cómo sería detectar señales de radio emitidas por otras formas de vida inteligentes en la galaxia. En la historia, estos seres extraterrestres envían planos para construir una nave espacial que lleve a un grupo de viajeros terrestres a reunirse con ellos. Si bien el libro se enmarca claramente en el ámbito de la ciencia ficción, la experiencia de Sagan le otorgó un nivel excepcional de realismo técnico, ofreciendo una secuencia de eventos plausible en la que los astrónomos identifican una señal de radio de origen extraterrestre. Sin embargo, tras un siglo de escucha, oficialmente seguimos solos en el universo, aunque eso no ha mermado la esperanza de que los radiotelescopios puedan abrir una línea de comunicación con civilizaciones extraterrestres. De hecho, apenas hemos comenzado a explorar la galaxia, habiendo escaneado solo una mínima fracción de sus sistemas estelares. Pero eso podría cambiar pronto gracias a los telescopios de última generación y al análisis de datos asistido por inteligencia artificial. En efecto, la próxima década presenciará el mayor avance en las capacidades de búsqueda desde los inicios de este campo, generando una cantidad de datos sin precedentes, un avance muy positivo para los astrónomos. Si queremos comprender por qué no hemos encontrado nada, “necesitamos ampliar todos los aspectos: rangos de frecuencia más amplios, mayor cobertura del cielo y observaciones más frecuentes y detalladas”, afirmó Steve Croft, astrónomo del Instituto SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) y de la Universidad de California, Berkeley. “Todavía no hemos explorado lo suficiente como para poder afirmar algo con certeza”. Cuando se publicó Contacto en 1985, el Instituto SETI apenas había comenzado su búsqueda. Pero los científicos ya llevaban décadas buscando señales de radio extraterrestres en las estrellas. El primer intento organizado tuvo lugar en 1924, durante una oposición en la que Marte y la Tierra se acercaron particularmente. El astrónomo David Peck Todd convenció al ejército estadounidense para que solicitara a sus emisoras de radio de todo el país que guardaran silencio y escucharan cualquier transmisión inusual proveniente del Planeta Rojo. Incluso contaban con criptógrafos preparados para descifrar posibles mensajes. Las emisoras privadas, en su mayoría, no cooperaron, e incluso el silencio de radio militar fue irregular. El esfuerzo no detectó ninguna señal extraterrestre, pero sentó las bases para búsquedas posteriores. En 1960, el astrónomo Frank Drake, que entonces tenía 29 años, dio inicio al movimiento SETI moderno utilizando una antena parabólica de 26 metros en Green Bank, Virginia Occidental. Bautizó el proyecto, que costó aproximadamente 2000 dólares, como Proyecto Ozma, en honor al gobernante de Oz, un lugar descrito como "muy lejano, de difícil acceso y poblado por seres extraños y exóticos". Drake seleccionó dos estrellas para estudiar: Tau (τ) Ceti y Epsilon (ε) Eridani, cada una a 11 años luz de distancia, utilizando un receptor de radio diseñado para localizarlas con extrema precisión en un único canal de frecuencia. Él y su pequeño equipo dedicaron seis horas diarias durante varios meses a escuchar a través de altavoces y a monitorizar un registrador gráfico sintonizado a 1420,4 megahercios, una frecuencia asociada al hidrógeno, el elemento más abundante del universo. Parecía un punto de partida lógico: al igual que nosotros, otras civilizaciones avanzadas que medían grandes nubes de hidrógeno neutro por toda la galaxia podrían detectar su característica emisión de radio a 1420 MHz. Quizás podrían usarla como una frecuencia de comunicación universal. Carl Sagan emplearía más tarde esta idea como elemento clave de la trama en Contacto, cuando los astrónomos detectan una luz pulsante del sistema Vega a 1420 MHz que contiene un mensaje codificado en el lenguaje universal de las matemáticas: una secuencia de números primos, demasiado específica para ser producida naturalmente por cualquier objeto celeste. Pero mientras Drake y su equipo escuchaban, no surgieron señales claras y evidentes del ruido estático. Por cierto, el campo ha experimentado un progreso tecnológico espectacular desde 1960. “En lugar de un receptor de un solo canal en un telescopio de 26 metros, ahora podemos sintonizar mil millones de canales simultáneamente en el telescopio de 100 metros de Green Bank”, afirmó Croft. Por suerte, la tecnología está ayudando a ampliarlo. En lugar de depender de que los extraterrestres envíen deliberadamente mensajes diseñados para que los detectemos, los astrónomos ahora también pueden buscar señales más débiles de tecnología que podrían filtrarse de civilizaciones avanzadas. Cada transmisión de radio que hemos generado, desde las primeras comunicaciones en código Morse hasta las noticias y el entretenimiento modernos, viaja mucho más allá de los oyentes terrestres; se irradia hacia el espacio en todas direcciones, debilitándose gradualmente a medida que avanza. Dado que las ondas de radio viajan a la velocidad de la luz, nuestra burbuja radioeléctrica se extiende ahora unos 100 años luz desde la Tierra. Desde los inicios de SETI, los astrónomos se han centrado principalmente en la búsqueda de mensajes de radio intencionados enviados por civilizaciones extraterrestres. Sin embargo, con los nuevos observatorios, la detección de fugas de radio procedentes de otros sistemas planetarios se está convirtiendo en una posibilidad real. A principios de la década del 2030, el Observatorio de la Matriz del Kilómetro Cuadrado (SKAO) entrará en funcionamiento. Esta instalación, actualmente en construcción, constará de dos conjuntos de telescopios, uno en Sudáfrica y otro en Australia, compuestos en conjunto por cientos de radiotelescopios y miles de antenas. Un estudio del 2025, dirigido por Sofia Sheikh del Instituto SETI, reveló que el SKAO sería capaz de detectar señales como las transmitidas por la Red del Espacio Profundo de la NASA a naves espaciales robóticas desde una distancia de 65 años luz. Además, podría captar un mensaje intencionado desde una distancia de 12 000 años luz. Por cierto, en 1961, a un año de haber llevado a cabo el Proyecto Ozma, Frank Drake planteó una ecuación para comprender cuántas civilizaciones tecnológicamente avanzadas podrían existir en nuestra galaxia (N) y cuán probable es que podamos "escucharlas". Sin embargo, las mediciones modernas han reducido algunos de esos valores: nuestra galaxia forma entre una y tres estrellas nuevas cada año, y entre el 0,1 y el 0,5 de los planetas tienen un tamaño similar al de la Tierra y se encuentran en la zona habitable de su estrella. Pero también sabemos ahora que casi todas las estrellas de la galaxia tienen planetas. El resto de los valores siguen siendo desconocidos. Sin embargo, incluso con estimaciones muy conservadoras, parece tan improbable que resulta casi descabellado pensar que seamos los únicos seres de la galaxia capaces de comunicarnos interestelares. Y sin embargo… ¿dónde están todos? La paradoja de Fermi describe la contradicción entre la aparente alta probabilidad de que existan otras civilizaciones inteligentes en la Vía Láctea y el hecho de que no logramos encontrar rastro alguno de ellas. Las soluciones a la paradoja generalmente se reducen a una de tres explicaciones: o no son tan comunes como sospechamos, o no duran mucho tiempo, o existen y aún no las hemos detectado. La respuesta podría enseñarnos lecciones invaluables no solo sobre otras civilizaciones, sino también sobre el futuro de la nuestra. Pero es posible que ya hayamos detectado una señal de otras formas de vida, sin habernos dado cuenta. “Cuando se realiza un estudio SETI, se obtienen muchísimas detecciones SETI, pero aproximadamente el 99,99 por ciento de ellas son interferencias de radiofrecuencia producidas por nuestros propios sistemas de radio”, afirmó Garrett. Pero este análisis sigue siendo una tarea difícil, y los astrónomos afirman que la IA será fundamental para realizarla con conjuntos de datos más grandes, como los del SKAO. Digamos que encontramos una señal. Entonces tendremos que averiguar qué hacer a continuación. ¿Deberíamos responder? ¿Qué diríamos? En 1989, la Academia Internacional de Astronáutica (IAA) estableció un protocolo posterior a la detección, que comienza con una exhaustiva verificación de la fuente de la señal. El plan estipula compartir información con la comunidad científica mundial, notificar a organizaciones internacionales como la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Ultraterrestre y esperar a responder hasta luego de una consulta mundial. Una actualización del protocolo en el 2010 reforzó los requisitos de verificación, aclaró las expectativas de coordinación internacional y desaconsejó con mayor firmeza cualquier respuesta de una sola nación u organización. Sin embargo, hacer cumplir dicha restricción sería complicado: si bien los equipos de aficionados suelen ser menos potentes que los profesionales, cualquiera con un transmisor de radio podría enviar su propia señal. La actualización también intentó tener en cuenta internet, que todavía se encontraba en una fase muy temprana cuando se adoptó el protocolo por primera vez, y el reciente auge de las redes sociales. Pero Croft, quien también es miembro del comité SETI de la IAA, afirma que habrá otra actualización. "La última revisión se realizó antes de que el tema se viralizara en las redes sociales", comentó. “Para mí, no hay pregunta más importante que ‘¿Estamos solos en el universo?’”, dijo Garrett. “Esa es la que me motiva a levantarme por la mañana. Si existe vida inteligente ahí fuera, ¿serían como nosotros, con las mismas formas de comunicación, la misma ética y moral, la misma música y literatura? ¿Qué aspecto tendrían?” Si no estamos solos, ¿no nos animará eso a enmendarnos, a unirnos como especie humana y a dar lo mejor de nosotros en nuestro debut galáctico? Y si lo estamos, ¿no debería eso hacernos valorar nuestro planeta más que nunca? ¿Podríamos realmente arriesgarnos a extinguir toda la vida que ha existido en la galaxia como resultado de guerras sin sentido y disputas mezquinas? Quizás descubramos que, si nos enmendamos, nuestros vecinos cósmicos ya no nos considerarán primitivos y llamarán a nuestra puerta...

miércoles, 6 de mayo de 2026

EE.UU.: Decadencia y colapso

Si algo que nadie puede dudar a esas alturas, es que el ataque estadounidense-israelí a Irán fue más que una mala idea; se ha convertido en un punto de inflexión en el declive del imperio americano. Algunos podrían preferir la palabra "hegemonía" para describir el orden mundial que otrora lideraba EE.UU. ya que su bandera generalmente no ondea sobre las tierras que protege o explota. Pero las reglas son las mismas: los sistemas imperiales, como sea que los llames, duran solo mientras sus medios sean adecuados para sus fines. Y ello quedo demostrado con la desastrosa guerra con Irán, donde el Criminal de Guerra, maldito pedófilo y violador de niños Trump, pretendía extender peligrosamente el imperio, ha fracasado estrepitosamente, y no sabe cómo salir de ella. En efecto, su desventurada aventura militar en Oriente Medio es una de las últimas formas en las que un observador casual habría esperado que saliera mal, subestimando la resistencia iraní, el cual termino por sobrepasarlo. Los problemas a los que aludió en sus pasadas campañas presidenciales se debieron principalmente a que quienes gobernaron, estuvieron por encima de sus posibilidades. En el ámbito interno, los defensores de la ‘corrección política’ subestimaron los costos y las dificultades de la microgestión de las interacciones entre grupos. En el extranjero, las fuerzas armadas estadounidenses demostraron no tener un talento particular para la promoción de la democracia, y la reciente debacle en Irak lo confirmó. El exceso de poder era un peligro que el discapacitado físico y mental Joe Biden desestimó con desdén. “Somos los Estados Unidos de América”, solía decir, “y no hay nada que no podamos hacer”. La gente pensaba que Trump sería diferente. A pesar de la grandilocuencia de la expresión “Hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande”, los votantes de Trump no esperaban que se involucrara en nuevos conflictos ya que en su campaña prometió “no más guerras” ... pero engaño a todos. La ‘grandeza’ prometida fue principalmente superficial: fanfarronería, no aventurismo. Hay quienes creyeron que Estados Unidos podría volverse más grande incluso si se replegaba a una esfera de influencia menos extensa. Por ello, cuando proclamó una Doctrina Monroe actualizada (la denominada ‘Doctrina Donroe’), reorientando la atención estadounidense hacia el hemisferio occidental, la mayoría de la gente pensó que se trataba de una retirada. En la Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre pasado, añadió: “Afortunadamente, los días en que Oriente Medio dominaba la política exterior estadounidense, tanto en la planificación a largo plazo como en la ejecución diaria, han terminado” Este aparentemente era un plan de política exterior lógico, incluso admirable. Igual de importante, incluso la historia demostró su viabilidad. Tras la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña tuvo que renunciar a su extenso sistema de colonias y protectorados. El desapego solía ser incómodo y, en ocasiones, dejaba tras de sí violencia. Pero, salvo su desafortunado intento de unirse a Francia e Israel para apoderarse del Canal de Suez, arrebatándoselo a Egipto en 1956, Gran Bretaña no intentó conservar territorios que ya no podía permitirse. Al final, mantuvo relaciones relativamente buenas con sus antiguas posesiones coloniales. Su retirada fue un éxito, aunque esto puede resultar difícil de apreciar porque lo que se gestionaba era el declive. Trump tuvo la oportunidad de lograr algo similar, pero nunca tenia la intensión de hacerlo, ya que desde su campaña se refería a la necesidad de anexionar Canadá y Groenlandia a Estados Unidos “por razones de seguridad nacional”. Es más, termino apoderándose del petróleo venezolano tras capturar a su dictador y pretendió hacer lo mismo en Irán - según el mismo confesó - “porque voy a ganar muchos millones”, pero fracaso en su intento. En Washington, durante la última década, se ha dado por sentado que el mundo está inmerso en un juego de sillas musicales geoestratégicas y que la música está a punto de detenerse. China ya está superando a los EE.UU. no solo en capacidad militar-industrial, sino también en tecnología de la información. El mundo se dirige a un Nuevo Orden Mundial liderado por China y Rusia, adoptando una nueva configuración geoestratégica nada favorable para EE.UU. y Occidente. Por ese motivo, este era el último momento para reconfigurarla a favor de Estados Unidos, pero nada ha salido como se esperaba. Al principio, Trump intentó expulsar a China de sus bastiones en el hemisferio occidental donde se estaba posicionando en los últimos años. Casi inmediatamente tras regresar al cargo, Estados Unidos presionó a CK Hutchison, un conglomerado multinacional con sede en Hong Kong y vínculos con China, para que le “vendiera” los dos puertos en la Zona del Canal de Panamá; De otro lado, Venezuela, dependiente de China como mercado para el 80% de sus exportaciones de petróleo, vio cómo tropas estadounidenses secuestraban a su líder Nicolás Maduro a inicios de este año; Y ahora Trump, tras su fracaso en Irán, ha advertido que Cuba - que sufre desde hace décadas una sangrienta dictadura comunista y que es destino de la inversión china - "será el siguiente de la lista". También será mejor, según esta lógica, si Estados Unidos tiene una posición más segura cerca del Polo Norte (específicamente Groenlandia) cuando llegue el momento de “repartir” los recursos energéticos y minerales que el calentamiento global está liberando. De nada sirve que la isla pertenezca a Dinamarca, su “socio” de la OTAN, porque igual quiere apoderarse de ella a la menor oportunidad, como de Canadá - según declaro - “incluso mediante una acción militar”. Independientemente de si esta política hemisférica es defendible o no, tiene cierta ‘coherencia’ para sus afanes expansionistas. El ataque a Irán fue diferente. No se trató de una consolidación defensiva, sino de asumir una responsabilidad peligrosa e indefinida. Sí bien creyó que sería mejor que conta acción cayeran los ayatolás. Pero para Estados Unidos, un país energéticamente independiente que se repliega a su propio hemisferio, esto no representa un interés vital. La guerra con Irán no figuraba en la agenda de nadie en la administración hasta hace apenas unos meses, sino que le fue impuesto por Israel, cuyo poderoso lobby presiono a Trump con apoyar al régimen sionista, o caso contrario, este daría a conocer el Expediente Epstein, donde Trump aparece como un monstruo violador de niños, que desesperadamente trata de ocultar. Pero el fracaso de su operación en Irán se debe además a que Estados Unidos carece de los medios militares para imponer su voluntad a los persas en un conflicto prolongado. En 1991, se necesitó un millón de soldados de más de 40 países para revertir la invasión de Kuwait llevada a cabo por el Irak de Saddam Hussein, un país menos sofisticado que Irán y de una extensión mucho menor. Cuando Irán e Irak se enfrentaron en la década de 1980, las muertes se contaron por cientos de miles en cada bando. Estados Unidos tendría que enviar una parte significativa de sus fuerzas armadas - que suman apenas 1,3 millones de efectivos - para tener alguna posibilidad de someter a Irán, y esa fuerza, de tener éxito, tendría que permanecer allí durante mucho tiempo, lo que a la larga sería perjudicial para los Estados Unidos, al tener que descuidar otros frentes ubicados en Europa y en Asia, donde ve a Rusia y China como sus mayores adversarios. Se podría argumentar que Estados Unidos ya no depende de movilizar enormes ejércitos: posee misiles sofisticados y otras armas de largo alcance. Sin embargo, estas armas son necesarias para defender a sus aliados e intereses en otros escenarios, y Estados Unidos las está agotando en Irán, sin haber conseguido ninguno de sus propósitos, como el derrocar a los ayatolas, instaurar un régimen títere y apoderarse de su petróleo. Según un reportaje de The Times, ya ha utilizado 1100 de sus misiles de crucero furtivos de largo alcance, destinados a posibles conflictos en Asia, dejando solo 1500 en reserva, y ha disparado otros 1000 misiles de crucero Tomahawk, aproximadamente diez veces más de los que el ejército compra en un año promedio. Por cierto, los líderes estadounidenses llevan años reprochando a sus aliados europeos la insuficiencia de sus fuerzas armadas. Pero si se mide el poderío militar de Estados Unidos en función de sus pretensiones, en lugar de su PIB, resulta igualmente insuficiente. No es erróneo afirmar que Estados Unidos se encuentre atrapado en la guerra que inició, ya que aún tiene opciones, pocas, al fin y al cabo, pero las tiene. Sin embargo, ahora pagará un precio muy alto, sea cual sea la que elija. Puede desistir en Irán, tras haber demostrado, que su poderío militar es mucho menor de lo que el mundo suponía. O puede desviar recursos de escenarios de vital interés nacional, como Europa y Asia Oriental, para financiar lo que el mitómano denomina su "excursión" a Irán. O puede recurrir a las opciones militares extremas, como el uso de armas nucleares a las que aludió veladamente en sus publicaciones en redes sociales desde principios de abril, lo que acarreará una vergüenza eterna para el país que lidera. Es indudable que Estados Unidos corre el riesgo de perder su reputación, sus aliados o su propia esencia. Como ya es de conocimiento general, el Criminal de Guerra israelí, Benjamín Netanyahu, instó a Trump a iniciar esta guerra porque ve a Irán como un temible adversario y creyó que esta era la oportunidad de acabar con ellos, pero se equivocó. Una vez que la situación se ‘normalice’ con su inminente y vergonzosa retirada, Estados Unidos carecerá de la potencia de fuego necesaria para seguir protegiendo a Israel de sus vecinos de la manera tradicional, y probablemente tampoco tendrá la voluntad de hacerlo. Irónicamente, el catastrófico resultado de la guerra demuestra que el razonamiento básico de Netanyahu era acertado: las posibilidades de que Israel involucrara a Estados Unidos en tales aventuras anacrónicas se estaban desvaneciendo. La ingenuidad de Trump le brindó a Netanyahu una última oportunidad, fallida como era de prever. Resulta tentador preguntarse en qué punto del proceso de decadencia imperial se encuentra Estados Unidos. Ciertamente comparte elementos con Gran Bretaña hace un siglo: desindustrialización, exceso de compromisos y complacencia. En vísperas de la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña dependía de Alemania para la tecnología industrial e incluso militar, y se mostraba reacia a reconsiderar el sistema de libre comercio sobre el que se había cimentado la supremacía alemana. En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña estaba prácticamente en bancarrota. Existen paralelismos con la dependencia actual de Estados Unidos respecto a China. El escepticismo sobre la hegemonía estadounidense que llevó a los estadounidenses a apoyar a Trump era comprensible. Si un sistema globalista basado en el libre comercio, la promoción de la democracia y la migración masiva es tan bueno, se preguntaban los votantes de Trump, ¿por qué hemos tenido que endeudarnos por 35 billones de dólares desde que lo adoptamos? Es una pregunta muy pertinente. Trump era el candidato ideal para los estadounidenses que sospechaban que algo andaba mal con sus élites. Su argumento, básicamente, era que el globalismo liderado por Estados Unidos era tan beneficioso para los políticos que, una vez en el poder, lo defenderían incluso frente a sus votantes, sin importar lo que dijeran durante la campaña. Lamentablemente, los acontecimientos le han dado la razón. Oficialmente, Estados Unidos es un imperio en decadencia.

RESIDENT EVIL (2026): Sobrevivir en medio del caos

Sony Pictures ha revelado el primer tráiler de Resident Evil, una nueva adaptación cinematográfica del popular videojuego de Capcom que apuesta por una reinvención dentro de su propio universo. Dirigida y coescrita por Zach Cregger (Barbarian, Weapons), la película llegará a los cines el próximo 18 de septiembre y propone una historia original que se aleja de los personajes clásicos para centrarse en una nueva perspectiva del brote en Raccoon City. A diferencia de entregas anteriores, esta nueva versión no incluirá figuras icónicas como Leon S. Kennedy o Jill Valentine. En su lugar, el relato introduce a Bryan, un mensajero médico interpretado por Austin Abrams. Según la sinopsis oficial recogida por The Hollywood Reporter, el protagonista se ve envuelto en una carrera por la supervivencia, llena de acción y sin pausa, mientras una noche fatídica y aterradora colapsa a su alrededor en medio de la confusión. En el adelanto, el personaje se refugia en una vivienda aparentemente abandonada tras sufrir un percance con su vehículo. La escena, marcada por una atmósfera inquietante y silenciosa, anticipa el peligro que acecha en cada rincón. “Algunas cosas han pasado”, se le oye decir en una llamada con su novia, con la voz tensa. “Quizá no volvamos a hablar nunca otra vez”. Uno de los aspectos más destacados de Resident Evil es la forma en que Zach Cregger aborda la relación con el material original. Lejos de adaptar directamente una historia de los juegos, el cineasta opta por crear un relato independiente que conserve la esencia del universo. Esta decisión responde, según el propio realizador, a evitar comparaciones inevitables con los títulos originales: “Sentiría que no hay forma de ganar si contara la historia de Leon, porque los juegos hacen un trabajo tan bueno. Sería redundante y, en última instancia, decepcionante”, explicó en una entrevista con PlayStation Blog. No obstante, el cineasta detrás de Weapons resaltó que los fans se sentirán satisfechos con la película por el uso de sus elementos característicos: la progresión de armas, la gestión de recursos y la tensión constante del survival horror. “Si amas los juegos, sentirás su influencia en todas partes en la película”, afirmó durante una presentación en CinemaCon. Al comparar este proyecto con sus trabajos anteriores, Cregger señaló que la película no tendrá “saltos temporales o cambios desorientadores en la narrativa”; por el contrario, el punto de vista seguirá por completo el recorrido del protagonista en el entorno amenazante que lo rodea. Además de Abrams, el elenco incluye a Zach Cherry, Kali Reis y Paul Walter Hauser. El guion fue escrito por Cregger junto a Shay Hatten, mientras que la producción cuenta con el respaldo de Constantin Film, Vertigo Entertainment y PlayStation Productions, entre otros. Como sabéis, la saga Resident Evil tiene un largo recorrido tanto en videojuegos como en la gran pantalla. El primer título se lanzó en 1994 para PlayStation y dio inicio a una de las franquicias más influyentes del género, con múltiples secuelas y remakes a lo largo de las décadas. En el cine, la propiedad ha generado varias adaptaciones. La más conocida es la saga protagonizada por Milla Jovovich, que comenzó en el 2002 y se extendió por seis películas hasta el 2017, con una recaudación superior a los 1.200 millones de dólares en taquilla global, según datos de Variety. Posteriormente, en el 2021, se estrenó el reinicio Resident Evil: Welcome to Raccoon City, dirigido por Johannes Roberts. Resident Evil se estrenará en cines el 18 de septiembre y presenta un enfoque innovador al alejarse de los personajes icónicos de la saga. Anteriormente, el director comentó que tenía "carta blanca" para hacer lo que quiera y, definitivamente, el tráiler transmite eso al mostrar algo tan diferente. Sin conexiones con S.T.A.R.S. ni experiencia militar, esta narrativa busca intensificar la tensión y el realismo, resaltando la fragilidad de un ciudadano común en medio del caos.
Creative Commons License
Esta obra está bajo una Licencia de Creative Commons.