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miércoles, 21 de agosto de 2024

ALIEN ROMULUS: La saga está más viva que nunca

Como sabéis, la aparición de Alien supuso una revolución en el género del terror, mezclando ciencia ficción, survival y criatura monstruosa. Ridley Scott se marcó un diez en una película que no envejece con el paso de los años. El acierto fue el efecto sorpresa ante los espectadores, con la creación del xenomorfo como un ser prácticamente indestructible, salvaje y con sangre ácida, que además necesita un huésped humano (o de cualquier especie) para seguir reproduciéndose y evolucionando a gran velocidad. Sin duda, el universo de Alien ha inspirado a numerosos filmes de ciencia ficción, terror y acción espacial. Antes, la mayoría de los títulos de ciencia ficción, solían enfrentarse en planetas ajenos o bien en títulos como Solaris (1972), 2001: Una odisea del espacio (1968) donde el propio enemigo es el ordenador central y asesino de la nave o Atmósfera cero (1981) tratando la locura y la soledad. Detrás del proyecto estuvo Dan O’ Bannen, tras el fracaso de llevar al cine la historia de DUNE con Alejandro Jodorowski, Moebius, Dalí y Giger entre otros grandes nombres, pero finalmente no se realizó y posteriormente terminó en manos de David Lynch. En la mente de O’ Bannen seguía la necesidad de crear una historia con naves espaciales y viajes a otros planetas, y consiguió un guion antiguo que estuvo a punto de llamarse ”StarBeast” , con un equipo creativo visionario que consiguió crear una estética angustiante y una iconografía reconocida, una parte surgió de la mente inquietante de H.R. Giger, el cual diseñó las formas de los xenomorfos, los aspectos visuales de trajes fueron a cargo del famoso dibujante de comics Moebius, y el set como el diseño de naves fueron obra de Ron Cobb, que recientemente había trabajado en La guerra de las galaxias (1997), este grupo de creativos lograron una estética sorprendente y que lo diferenciaba de cualquier filme con naves espaciales, finalmente la dirección cayó en manos de un joven Ridley Scott. Además, aunque inicialmente la tripulación del Nostromo era masculina, al final el mismo usó el concepto de final girl con la creación del personaje de Ellen Ripley, interpretada por Sigourney Weaver, que puso el listón muy alto a las supervivientes femeninas (una evolución similar a la de Linda Hamilton como Sarah Connor en la saga Terminator), y aunque su personaje no sale en todas las películas de la saga, ella es un personaje clave. El filme dejó escenas impactantes, como el momento del descubrimiento de los extraños huevos y el primer ataque del abrazacaras, el brutal nacimiento del alien, el descubrimiento del uso de sintéticos humanoides y los planes corporativos por encima de la seguridad de la raza humana. Además, la nave espacial Nostromo quedó grabada en la memoria colectiva como una de las más míticas de la historia del cine. Cabe precisar que el destino de la saga ha sido bastante irregular, tras la aplaudida Alien: el Octavo pasajero (1979) de Ridley Scott, le siguieron Aliens: El regreso (1986) dirigida por James Cameron, en la que se enviaba una colonia de humanos al peligroso planeta, durante el estado de hipersueño de Ellie Ripley, la única superviviente del Nostromo. Ella era localizada tras 57 años perdida en el espacio desde la nave de fuga Narcissus, Este es el filme más bélico de todos, ya que cuando pierden contracto con la colonia, Ripley debe regresar con un equipo militar para encontrar supervivientes y acabar con los xenomorfos, en esta ocasión viaja en una fragata militar llamada USS Sulaco. Descubren que allí la compañía tenía pleno conocimiento de la existencia de los huevos y estaban experimentando, cuando llegan todo el mundo ha muerto y sólo la pequeña Newt ha sobrevivido oculta. Sin duda, ambos son los dos títulos más bien valorados de la saga. En Alien 3 (1992) dirigida por David Fincher, se nos presenta una antigua colonia siderúrgica reconvertida en un planeta prisión Fury 161, que depende también de la corporación Weyland-Yutacon. En ella vive un reducido grupo de presos masculinos, altamente peligrosos. Es la continuación directa con los hechos sucedidos en Aliens, con Ripley huyendo con la pequeña Newt y el cabo Hicks, pero sin saber que se ha colado un xenomorfo, mientras ellas están en criosueño. Cuando la nave cae en el planeta, los presos descubren que los tripulantes están muertos y solo Ripley sigue viva de milagro, pero el alien ya se ha colado en el complejo. Fincher no tuvo un rodaje fácil por numerosos problemas con guionistas y cambios en dirección, pero aun así la película tiene buenos momentos de tensión. Alien: Resurrection (1997) la dirección fue a cargo del francés Jean_pierre Jeunet, la historia está ambientada pasado 200 años de Alien 3. En esta época del futuro la compañía Weyland ya no existe en sí y ahora todo está controlado por la United Systems Military, que sigue experimentando con los aliens como bio-armas, como es el caso del laboratorio espacial Auriga. A pesar de contar con nombres como Ron Perlman, Winona Ryder y la presencia sorpresa de Sigourney Weaver interpretando a un clon 8 de la teniente Ripley con adn de xenomorfo, aunque la película no termina de encajar en este universo. Finalmente llega Alien: Romulus (2024) siendo una de las películas de terror más esperadas del año, una bocanada de aire fresco que ofrece acción, terror, escenas viscosas y mucha tensión. La saga continua de mano del director uruguayo Fede Álvarez, con experiencia en reboots como Posesión Infernal o La Matanza de Texas, por lo que la casquería y la sangre forman parte de su filmografía, además va acompañado de su colaborador y coguionista habitual Rodo Sayagues. En la producción está el mismísimo Ridley Scott y el diseño del interior de la gran nave satélite nos recuerda mucho al interior de la Nostromo, convirtiéndola en otra ratonera mortal. Alien: Romulus devuelve la esperanza a los fans de la saga, presentando nuevos xenomorfos, más información de la corporación y con una conexión directa con los hechos sucedidos en Alien: El octavo pasajero. La trama de Romulus sucede en el 2132, y Ellen Ripley hizo hecho explotar la nave Nostromo en el 2112, por lo que en los momentos en que sucede la historia de Romulus, Ripley aún sigue perdida a la deriva en estado de hibernación junto al gato Jonesy. De hecho, su nave de emergencia no será localizada hasta el 2169, cuando será rescatada por un equipo de salvamento de la compañía (Aliens: El Regreso), transcurriendo 57 años de congelación. ¿De dónde surge la idea del filme y el título? Una escena eliminada en el filme Aliens: El Regreso inspiró al director, ya que se preguntaba cómo se comportaría un grupo de personas civiles y sin conocimientos militares, a la hora de enfrentarse a los xenomorfos. La escena eliminada en concreto mostraba a un grupo de jóvenes viviendo en la sede de la Compañía, ya que en esas colonias viajaban adultos, adolescentes y niños, y se preguntó cómo se enfrentarían adolescentes a un ataque. Además, cuando en la propia Aliens los militares accedían al recinto colonial, se encontraban el rastro de batalla y sangre de los colonos en LV-426, y sólo localizaban a una niña escondida como única superviviente. Los demás eran cadáveres atrapados como alimento, luego de explosionar sus estómagos. Los fans de la saga siempre se habían preguntado cómo habría sido aquella lucha e intento de resistencia ante el ataque, pero nunca se vio ninguna escena de aquella masacre. El título en latín de algún modo vincula este filme con el mito de la creación de Roma, con la leyenda de los hermanos Rómulo y Remo, que fueron criados por una loba y que se convirtieron en fundadores, como cuenta la historia Rómulo terminó matando a Remo. Debemos recordar que Weyland-Yutani tiene cierta obsesión historia con las civilizaciones antiguas y dentro del canon se utilizan más términos históricos. En este caso hay una estación espacial llamada “Renaissance”, que ha quedado inutilizada, está construida por dos módulos gigantes conectados, uno es el módulo Remo y el otro es Rómulo, nuestros protagonistas por circunstancias ajenas a ellos se verán separados entre ambos módulos y deberán recorrer el inmenso espacio, esquivando abrazacaras y aliens ya formados, para reunificarse y buscar cómo salir con vida. En esta ocasión los protagonistas serán un grupo joven de empleados (o más bien esclavos) de la corporación Weyland-Yutani, que han visto fallecer a sus padres en las minas o por diferentes enfermedades en ese entorno hostil. Ante un futuro con poca esperanza, planean escapar de las garras de la compañía y planean acceder a una antigua estación abandonada, cerca de la órbita de su planeta, para extraer cápsulas de criosueño y viajar a su destino soñado Origae-6 (Un planeta prometido y terraformado más similar a la antigua Tierra). Por primera vez, vemos rechazo, manifestaciones y muchos civiles hartos del abuso y las lamentables condiciones de trabajo que ofrece la todopoderosa compañía, hasta ahora habíamos visto sólo androides o algún alto cargo o representante de Weyland, ahora asistimos a la burocracia y manipulación de subordinados de rango bajo, entendiendo la corrupción y falta de humanidad de afecta forma vertical a toda la corporación. Cuando los jóvenes accedan a la Renaissance descubrirán la verdad, no está en desuso sino que han muerto todos los empleados científicos y militares. Todo ese personal fue en búsqueda de los restos de la nave Nostromo y recuperaron en el espacio el cuerpo fosilizado del alíen, el que Ripley había intentado matar. Una vez accedan a la nave, gracias al uso del sintético que los acompaña, caerán en una ratonera. Sin rastro de ningún superviviente en el inmenso recinto de investigación, mientras buscan las cápsulas para hibernar y baterías para cargarlas, hallarán laboratorios con todo tipo de pruebas genéticas y veremos la cantidad más grande de abrazacaras y aliens de toda la saga (con permiso de Resurrección). Además de la emoción que da reencontrarse con la Nostromo, aunque sea a través de restos flotando en el espacio, volveremos a ver a un personaje clave en la saga, nada menos que un sintético modelo 120 A-2, que igual que Ash tiene el mismo rostro del actor Ian Holm, pero evidentemente digitalizado y no demasiado logrado (por el paso de los años entre los films, y ya sabemos que los androides no envejecen), este nos devolverá a otro momento mítico, al tener medio cuerpo seccionado y corroído por ácido de xenomorfo, vemos todo el su líquido viscoso alrededor pero permitiendo que se conecte a la computadora madre de la nave para informar, o más bien, manipular a los jóvenes polizontes. Los protagonistas son Rain Carradaine (Cailee Spaeny) que ha visto fallecer a sus padres y a la cual la Compañía no le permite abandonar la zona de trabajo, la acompaña su hermano/amigo sintético Andy (David Jonsson) un androide que la familia de Rain recuperó de los escombros y modificó para que seguir una única directriz: protegerla siempre. Andy al no tener actualizaciones del programa no se ve afectado por las normas de la Compañía, además para humanizarlo tiene una programación de chistes malos, que no son demasiado útiles para la supervivencia. Los acompañan Navarro (Aileen Wu) con conocimiento para pilotar naves, el insolente Bjorn (Spike Fearn) que odia a los sintéticos, y los hermanos Tyler (Archie Renaux) y Kay (Isabela Merced), todos con la esperanza de huir al planeta Origae-6. Como sabéis, el ADN de los abrazacaras se mezcla con diferentes especies, y por una circunstancia especial veremos a un nuevo tipo de Xenoformo. Referente a los efectos especiales y la creación de los diversos xenoformos que vemos, en esta ocasión nos encontraremos a aliens interpretados por el americano Trevin Newlin y el jugador de baloncesto rumano Robert Boroczkyi. Ya que el director tenía claro que no quería pantallas verdes ni abusar de efectos, y las prótesis y maquillajes dan ese toque realista y terrorífico a estos seres. El rodaje ha contado con un experto en creación de seres terroríficos, ese es Phil Tippett, conocido por sus criaturas en Parque Jurásico. Hay elementos bastante interesantes en este juego del gato y el ratón, como la purga gravitatoria, el conocimiento de los androides sobre como los abrazacaras detectan el movimiento de los humanos y de nuevo la duda de si debemos confiar en los sintéticos. Volvemos a vivir el horror primigenio y la lucha por la supervivencia en un entorno hostil y con difícil escapatoria, alejándose afortunadamente de la filosofía, existencialismo y reflexión que encontramos en Prometheus y Covenant, que buscaban explicar el origen de la especie humana, la necesidad de sentirse como Dios y la creación de los xenomorfos, pero eran carentes de ritmo y acción, y apenas tenían momentos de terror, y nos mostraron algunas de las muertes más absurdas de la saga (como es el caso de Meredith Vickers interpretada por Charlize Theron), aunque hay que reconocer que Prometheus tenía un inicio impactante y desvelaba muchas cuestiones, carecía de esa atmósfera de terror que siempre ha caracterizado la saga. En cambio, Romulus mantiene el lore de Alien, nos aporta nuevos datos y está llena de acción e imágenes impactantes y sobre todo muchas vísceras, algo que el público reclamaba hacía tiempo. Además de ser un homenaje a los filmes anteriores, con momentos que recrean algunas de las escenas más míticas y encajan perfectamente en la película, manteniendo una estética fiel, el espíritu de Survival terror, y con detalles como el uso de parte de las BSO de anteriores films para conectar escenas y momentos claves, siendo todo un acierto, revisando esta banda sonora vemos títulos como: Entering Nostromo o Prometheus Fire, compuesta por Benjamin Wallfisch, siguiendo a otros compositores de la saga como el gran Jerry Goldsmith. Estamos ante el resurgimiento de Alien, con una dirección que aporta su propio sello pero que demuestra su respeto y conocimiento de este universo terrorífico del cual no podrás escapar, porque en el espacio nadie escuchará tus gritos.
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