Ubicada al sur de la India, la antigua Ceilán vive horas sumamente difíciles. Si bien es cierto que la guerra en Ucrania continua acaparando los titulares internacionales, la prueba de fuego global de este momento se libra a miles de kilómetros de ese frente de batalla. Hace meses que Sri Lanka cayó en picada en una espiral económica letal: el país está sumido en una crisis de deuda pública, exacerbada primero por la pandemia y luego a causa de la guerra provocada por Ucrania contra Rusia a instancias de los EE.UU., que lo ha empujado a la escasez de alimentos, combustible, gas para los hogares, medicamentos, y una larga lista de productos esenciales, incluido el dinero en efectivo. Las protestas vivieron su día más álgido el ultimo fin de semana, cuando una multitud de manifestantes asaltó, saqueo e incendio el palacio dictatorial. Entretanto el sátrapa, Gotabaya Rajapaksa (que gobernaba el país desde el 2019, tras “suceder” a su odiado hermano Mahinda quien se hizo con el poder en el 2005, el cual tras su renuncia paso a ser primer ministro de su “sucesor”... Todo queda en familia) había huido minutos antes salvándose de ser ajusticiado y se encuentra según fuentes consultadas, “en un lugar seguro”. Mientras tanto, el primer ministro, Ranil Wickremesinghe - quien había asumido en mayo - también renuncio tras conocerse que el 20 de julio se realizaran elecciones generales. Según una encuesta de Naciones Unidas, un 70% de los hogares de Sri Lanka recortaron su consumo en alimentos: la inflación del precio de la comida ronda el 57%. Además, ese país de 22 millones de habitantes está sin combustible, y faltan varios días hasta la llegada de nuevas entregas. Ya en mayo, el creciente malestar social y las protestas derribaron a su hermano Mahinda del cargo de Primer Ministro, pero las causas de la crisis no se fueron, y estallaron nuevos choques entre las fuerzas de seguridad y una población a esta altura enardecida que exigía la caída total de la oprobiosa dictadura y no solo un cambio de nombres para que todo continúe igual. A ello debemos agregar los continuos e insoportables cortes de luz que se habían convertido en parte de la vida diaria, lo mismo que las largas colas para cargar combustible. Hasta se cerraron escuelas y oficinas durante la semana para evitar que la gente use el transporte. La semana pasada, los médicos, el personal médico, los docentes y los bancarios de la capital - Colombo - marcharon para protestar por la falta de nafta y gasoil para cumplir con sus funciones, consideradas esenciales. “La situación es insostenible para las personas comunes”, dijo un dirigente sindical docente. En mayo, Sri Lanka defaulteó su deuda por primera vez en su historia de nación independiente. Desde entonces, un gobierno de transición liderado por el veterano político y primer ministro Ranil Wickremesinghe estaba intentado estabilizar el país y sacarlo de sus problemas, solicitando ayuda financiera, por ejemplo, de sus potencias vecinas, China y la India. Pero el panorama seguía siendo sombrío para un país que no podía costear sus importaciones, debido al robo institucionalizado por el dictador y su familia que dejo las Arcas del país vacías. El gobierno recurrió entonces a medidas desesperadas: introdujo un esquema que le permite darle un día libre extra a los empleados públicos para que cultiven alimentos en sus jardines traseros y también les ofreció a 1,5 millones de trabajadores del sector público la posibilidad de tomarse 5 años de licencia sin goce de sueldo para que busquen trabajo en el extranjero, emigren, y envíen a casa las tan necesarias remesas de divisas. Como podéis imaginar, las filas se hicieron largas también para sacar el pasaporte, ya que el sistema de tramitación online está saturado desde hace meses. Los más desesperados escapan en bote a países vecinos, como la India. Los analistas comparan la debacle de la economía de Sri Lanka con el caos financiero de fines de la década de 1990 en las grandes economías del Sudeste de Asia. Otro advierten que Sri Lanka podría convertirse en un “Líbano del Sudeste de Asia”, un país disfuncional y consumido por la deuda, a la par que amenazado constantemente por su vecino sionista que ocupa Palestina, y que en más de una ocasión la invadió. Para agravar la situación de Sri Lanka, los diez días de negociaciones que empezaron el 20 de junio entre el gobierno de transición y los funcionarios del FMI sobre un posible paquete rescate, concluyeron sin ningún resultado. “Antes negociábamos como país en desarrollo”, dijo el hoy renunciante primer ministro interino Wickremesinghe. “Pero ahora la situación es diferente. Ahora participamos de las negociaciones como un país en quiebra, y por lo tanto enfrentamos más dificultades y complicaciones” dijo en aquella oportunidad. En muchos aspectos, los problemas de Sri Lanka son autoinfligidos y su situación es crítica. Sin embargo, el pasmoso colapso del país está también inextricablemente ligado a una serie de fenómenos globales más amplios e interconectados: la guerra en Ucrania ha hecho que se dispare el precio de los alimentos y la energía en todo el mundo, el empujón final que necesitaba la ya complicada Sri Lanka para caer al precipicio. “Sri Lanka estaría en crisis aunque no hubiera guerra en Ucrania, pero la guerra lo complicó todo”, decía hace unos meses Alan Keenan, analista de la consultora International Crisis Group. “Los efectos de la guerra en Ucrania son estos: la línea de crédito para comprar combustible para dos meses, ahora dura solo un mes. Aunque consigan un rescate, van a importar menos alimentos, menos combustible, menos medicamentos.” Hay muchos otros países que sufren presiones similares. Un informe conjunto del mes de mayo de los grupos humanitarios Oxfam y Save the Children reveló que en Kenya, Etiopía y Somalia, cada 48 segundos muere de hambre una persona. Según el informe, la guerra en Ucrania empujó los precios a niveles inéditos y la comida “se volvió inaccesible para millones de personas de África oriental” agregó. “La cantidad de personas que sufren hambre extrema en esos tres países aumentó más de un 100% desde el año pasado, de más de 10 millones a los más de 23 millones actuales”, señalo el informe de las organizaciones humanitarias. “Y como telón de fondo, una deuda asfixiante que se triplicó en una década, de 20.700 millones de dólares en el 2012 a 65.300 millones en el 2020, cuyo pago consume los recursos destinados a servicios públicos y protección social.” Las organizaciones también le recriminan a las principales potencias occidentales no hacer más para paliar la situación. De hecho, mientras EE.UU. y sus secuaces de la OTAN fomentan de una forma demoniaca la guerra en Ucrania, lo cierto es que Sri Lanka está fuera del radar. Pero los líderes de lugares más cercanos están bastante más preocupados. Dicen que durante su viaje de la semana pasada a Moscú, el presidente de Indonesia, Joko Widodo, tenía muy presente la situación en Sri Lanka. En su gira, Widodo instó a poner fin a las hostilidades y solicito al presidente ruso Vladimir Putin, “para que alivie las condiciones que frenan las exportaciones de granos y fertilizantes ucranianos”, cruciales para el resto del mundo, aunque todos sabemos que es culpa exclusiva de EE.UU. quien a pesar de saber que la guerra que propicio en Ucrania es una causa perdida, insiste en proveerle de armas - que luego el régimen colaboracionista tendrá que pagar - buscando que continúe desangrándose inútilmente. “El principal objetivo de Indonesia es que termine la guerra”, dice Andrew Mantong, investigador de relaciones internacionales del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Yakarta. “Si eso no es posible, su segundo objetivo, más alcanzable, es lograr que los suministros de alimentos y fertilizantes de Rusia y Ucrania se reinserten en la cadena global de suministro”. El mes pasado, el asediado Wickremesinghe dijo que su gobierno estaba evaluando comprar petróleo ruso, a pesar de las sanciones occidentales. El hoy ex-primer ministro srilankés lamentó que la guerra en Ucrania haya acelerado la “contracción económica” de Sri Lanka y advirtió que su país no será el único. “Creo que para fin de año se verá el impacto en otros países”, dijo en aquella ocasión. “Los países dejaron de exportar alimentos y hay escasez a nivel mundial” aseveró. Y no le falta razón. Pero hay que reconocer que los problemas de Sri Lanka comienzan de muy atrás. En efecto, cuando en 1948 la por entonces llamada Ceilán obtuvo su independencia del Reino Unido, nada cambio para la población ya que quienes se hicieron con el poder procedieron a enriquecerse a costa del país, aplastando con gran violencia toda protesta. Para colmo, este clima de sangrienta represión dio origen al levantamiento de los Tigres de Liberación del Eelam Tamil - también conocidos como Tigres Tamiles - quienes buscaban la independencia del noroeste de la isla, ya se sentían discriminados por la mayoría cingalesa, dando origen a una guerra civil de 20 años (entre 1983 y 2009) que causó más de 100.000 muertos. Un baño de sangre del cual salió triunfante Gotabaya Rajapaksa - quien fue ministro de Defensa de su hermano Mahinda hasta el 2015 - el aprovecho ese “prestigio” para sucederlo en el 2019 siguiendo así con “la tradición familiar” de disponer del país a su antojo, pero ello se acabó. Entretanto, un cúmulo de desgracias se fue sucediendo hasta desembocar en un debilitamiento total de su economía. Si el tsunami del 2004 en el Índico dejó graves daños del cual el país nunca se pudo recuperar, los atentados del 2019 contra cinco hoteles de lujo y tres templos cristianos - obra de terroristas islámicos - con un balance de 260 muertos y 500 heridos, le asestaron un golpe brutal. El turismo, ya resentido por ellos, terminó de hundirse con la pandemia de Coronavirus. Sin olvidarnos por cierto como otra causa del actual desastre, la corrupción rampante del dictador y su familia, quienes vivían en una insultante opulencia en medio de un país en ruinas, acaparando asimismo los puestos del poder que se lo repartían entre ellos. Es obvio que ante semejante espectáculo de degradación moral, la ira fue entonces adueñándose de la población. Y el régimen, desde las primeras grandes protestas en marzo, respondió con una dura represión policial, bloqueando el acceso en Internet a las principales redes sociales, lo que aumentó la indignación y que al final dio el paso a la violencia exacerbada del último fin de semana que origino la caída de la dictadura. Pero Sri Lanka solo fue la primera víctima de una escalada de países que, debido a su extremada pobreza y corrupción de sus gobernantes, envueltos además en interminables guerras civiles, se encuentran en riesgo de seguir ese tormentoso camino ¿Cuál será el siguiente? :(
Como sabéis, el fondo de los océanos es el lugar menos explorado de nuestro planeta. De hecho, conocemos mejor la superficie de Marte que las profundidades marinas, y ello debido a que ha sido inaccesible hasta hace poco tiempo. Si bien actualmente disponemos de cámaras robots para visitar rápidamente esos extraños lugares, es muy poco lo que se ha podido descubrir debido a las altas presiones existentes que pueden destruirlos fácilmente, por lo que nuestro conocimiento es muy limitado, a lo que debemos agregar que apenas se ha mapeado un 10% del total, por lo que seguimos ignorando que esconde el resto, que permanece inexplorado. Desde hace cientos e incluso miles de años, ha habido personas dedicadas de un modo u otro a la ciencia, en especial a estudiar el universo que nos rodea y las características de nuestro planeta. Obviamente, es normal querer saber más del mundo en el que vivimos, especialmente de ciertos lugares que resultan especialmente difíciles de explorar, como las cumbres más altas o las cuevas más profundas. Pero sin duda alguna, el lugar más misterioso de nuestro planeta son los océanos, que cubren más del 70% de la superficie de nuestro planeta, y han sido la fuente de numerosos mitos y leyendas para culturas de todo el mundo, acerca de lo que podemos encontrar allí, desde monstruos submarinos, ciudades sumergidas o morada de los dioses. Y es que al no tener conocimiento tangible de lo que se esconde en esos oscuros abismos, la imaginación entro en juego para tratar de suplirlos. A fin de cuentas, apenas hemos podido explorarlos. De por sí las zonas más superficiales han pasado milenios fuera de nuestro alcance, ya que estábamos limitados por navíos lentos y tecnología poco avanzada. En el último siglo esa barrera se ha superado, especialmente en las últimas décadas, gracias a nuevas tecnologías de navegación y mapeado. Y por supuesto, a barcos mucho más potentes. No obstante, cuando se trata de las profundidades marinas - como anotamos líneas arriba -la situación es muy distinta. Como es lógico, la tecnología de la que disponíamos antiguamente no nos permitía descender demasiado, por lo que el fondo del océano continúa rodeado de misterio. Pero la situación tampoco ha cambiado mucho en el último siglo, y seguimos afrontando dificultades considerables para descender a zonas muy profundas. De hecho, actualmente nos resulta extremadamente difícil llegar al fondo del océano en varios lugares de la Tierra. La culpa de esto la tiene - como hemos dicho - la presión. A mayor profundidad, mayor presión ejerce el agua, lo que de por sí hace que los humanos no podamos bucear más allá de unos pocos cientos metros de profundidad. Y bucear tan profundo es un auténtico logro. Con submarinos y robots subacuáticos, hemos podido conseguir bajar mucho más. Estos navíos están diseñados para aguantar la presión, y hay algunos hechos especialmente para descender a los lugares más profundos del océano, aunque por breve lapso de tiempo. Pero incluso - reiteramos - con la ayuda de esos vehículos, gran parte del fondo del mar continua sin explorar. La tecnología de sonar nos ha permitido mapear un pequeño porcentaje del suelo oceánico, pero no tenemos ninguna información del resto. Curiosamente, el fondo del mar oculta muchísimas cosas increíbles, de las que sabemos bastante poco. Y es que contra todo lo que uno pueda imaginar, existe vida en esos insondables abismos. Peces monstruosos y luminosos de aspecto fantasmal - como si hubieran sido sacados de alguna película de ciencia ficción - pudieron ser filmados a semejantes profundidades. Pero no es ni mucho menos, la única sorpresa que podemos encontrar. Las profundidades oceánicas son un lugar extraño, y esconden cosas que parecen no tener lógica alguna. Si bien la ciencia es capaz de explicarlas, pero eso no hace que estos fenómenos sean menos sorprendentes. ¿Podéis imaginaros lagos, ríos y cascadas en el fondo del océano? La idea suena casi ridícula. A fin de cuentas, ¿cómo es posible que haya otros cuerpos de agua dentro de un océano? Por extraño que pueda parecer, estos fenómenos no son una rareza en el fondo marino. En diversas partes del mundo se han encontrado ríos, lagos e incluso cascadas dentro del océano. Por ejemplo, la mayor cascada del mundo está en el océano Atlántico, en el estrecho entre Groenlandia e Islandia. Esta cascada desciende unos tres kilómetros hasta el fondo oceánico, lo que la hace tres veces más alta que la mayor cascada que podemos encontrar en la superficie. Estas cascadas submarinas, al igual que muchos ríos y lagos que pueden encontrarse en el fondo de los océanos, están causadas por algo sorprendentemente simple: la diferencia de densidad entre el agua fría y el agua caliente. En esa zona convergen corrientes de agua fría y agua caliente. El agua fría, al ser más densa, fluye por debajo del agua caliente, y desciende por una pendiente en el fondo del océano, creando una cascada de muchísimo caudal. También hay otro motivo por el que pueden crearse cascadas, ríos y similares bajo el agua. Una razón muy habitual es la concentración de sal en el agua. Por ejemplo, muchos lagos submarinos tienen concentraciones de sal muy elevadas. La sal hace que ese agua sea mucho más densa que la que hay en su entorno, y se concentra formando lagos. Además estos lagos submarinos suelen tener grandes cantidades de metano, que pese a ser tóxico para la mayoría de seres vivos, también es una fuente de nutrientes para algunas bacterias y moluscos. Los niveles mayores de sal, junto a una mayor concentración de sedimentos, también contribuyen a la formación de ríos submarinos como el que se encontró hace unos años en las profundidades del Mar Negro y cerca de la costa de Australia; Asimismo, encontremos volcanes en las profundidades. Si bien durante mucho tiempo se creía que estaban limitados a la superficie, por encima del nivel del mar. Pero siempre han habido volcanes totalmente ocultos a nosotros: los volcanes submarinos. Algunos están lo suficientemente cerca de la superficie como para que las erupciones expulsen lava, rocas y nubes de ceniza fuera del mar. Pero la mayoría se encuentran en zonas extremadamente profundas de los océanos. Como tal, los volcanes submarinos no se empezaron a estudiar hasta hace algunas décadas, por lo que la información al respecto es limitada. Ello debido a que descender al fondo del océano no es fácil, y menos aún cerca de un volcán. Actualmente, se están dedicando numerosas investigaciones a aprender más sobre ellos, y por un buen motivo: están estrechamente relacionados con la tectónica de placas, y hay razón para creer que pueden ser más destructivos que los volcanes en la superficie. Se sabe además que el 75% de la actividad volcánica de nuestro planeta procede de volcanes submarinos. Es frecuente encontrarlos en zonas de fracturas de la corteza oceánica, aunque son muy comunes en todo el fondo marino. Asimismo, son bastante peligrosos. Cuando uno de estos volcanes entra en erupción puede causar fuertes terremotos y tsunamis. Por lo que incluso si están muy lejos de zonas habitadas, pueden provocar una catástrofe. Y los efectos de la erupción de un solo volcán de este tipo pueden notarse por todo el mundo; De otro lado, el fondo marino alberga fumarolas hidrotermales creadoras de vida. Estas son como géiseres en pleno fondo marino. Expulsan agua a cientos de grados de temperatura, gracias al magma que circula bajo la corteza oceánica. Además, ese agua está mezclada con diferentes minerales. Las primeras fumarolas se encontraron por casualidad en 1977, cerca de las Islas Galápagos. Un grupo de científicos estaba investigando una zona volcánica submarína cuando detectaron cómo en ciertas zonas muy concretas, la temperatura aumentaba varios cientos de grados. Por si ese descubrimiento no les parecía suficiente, las fumarolas hidrotermales les reservaban otra grata sorpresa. Y es que el entorno de estas fuentes submarinas está repleto de vida. El calor extremo que generan y los minerales tóxicos que emiten las fumarolas no crean un entorno especialmente agradable. Además, a esas profundidades no llega la luz solar, y la presión es altísima. En esas condiciones sería de esperar que la vida lo tuviera difícil para triunfar. Pero el entorno de las fumarolas está repleto de bacterias que usan los minerales tóxicos para producir energía y sobrevivir. Algunos estudios sugieren que las fumarolas podrían estar relacionadas con el origen de la vida en la Tierra; Por último , aunque no menos importante es la extraña vida que existe a miles de metros de profundidad. Pero esta no se limita a bacterias y otros microorganismos. Hay animales de diversos tipos, aunque su apariencia suele ser muy diferente a lo que estamos acostumbrados a ver. Sucede que las criaturas que viven en la región abisal y hadal de los océanos (es decir, las zonas más profundas) están adaptadas a las condiciones extremas, especialmente a la presión y a la carencia de luz y de alimento. Esto suele implicar cuerpos muy blandos como los de las medusas o los pulpos, y apariencias que en general parecen casi monstruosas. Unas de las criaturas abisales más conocidas son los calamares gigantes, monstruos han sido origen de muchas leyendas a lo largo del tiempo, y aparte de estar muy bien adaptados a las profundidades, parte de su anatomía parece haber evolucionado para luchar contra los cachalotes. Otra característica muy común en los seres vivos de las profundidades es la bioluminiscencia, que implica que algunas especies son capaces de emitir luz con su propio cuerpo, gracias a procesos químicos internos. Los propósitos de esta llamativa característica son variados. La luz puede servir como trampa para otros peces, como método de camuflaje, para ver a potenciales depredadores, o incluso como método de comunicación y señal de alarma. Como podéis notar, los seres vivos de las profundidades son extraños de numerosas maneras, debido probablemente a las condiciones en las que su especie ha vivido durante miles o incluso millones de años. Y como el fondo de los océanos está en gran parte inexplorado, especialmente a esas profundidades, se desconoce cuántas especies habitan esas regiones. No es nada raro que con cada inmersión, los científicos encuentren varias especies nuevas. En lo que respecta a animales, siempre hay algo por descubrir en el fondo de los océanos :)
El pasado 18 de junio, el gobierno de Lituania de una forma sorpresiva y prepotente - tomando como pretexto una decisión de la Comisión Europea que prohibía el tránsito de bienes y carga sujetos a sanciones de la Unión Europea entre una parte de Rusia y otra, siempre que pasaran por territorio de la UE – impidió que los rusos siguiera enviando bienes y materiales por ferrocarril a su enclave de Kónigsberg, que abarca la antigua ciudad portuaria alemana del mismo nombre, en Prusia Oriental y sus alrededores, que fueron absorbidos por Rusia propiamente dicha como una forma de “reparación de guerra” al final de la Segunda Guerra Mundial. A modo de excusa por el atropello cometido, Lituania citó “su obligación legal como miembro de la UE” de hacer cumplir las sanciones tomadas contra Rusia. En tanto Moscú, citando un tratado del 2002 con Vilna que prohíbe tal acción, calificó la medida de un bloqueo ilegal y amenazó con una respuesta militar. Como sabéis, Lituania al ser miembro de la OTAN, cuenta con las garantías de seguridad colectiva establecidas en el artículo 5 de la Carta de la Alianza Atlántica - que estipula que un ataque contra un miembro es un ataque contra todos - se cree impune por lo que ha hecho, pero con sus irresponsables acciones, corre el riesgo de llevar a Rusia y la OTAN al borde de un conflicto armado, cuyas consecuencias podrían ser nefastas para el mundo entero dados los respectivos arsenales nucleares de las dos partes. Desde el momento en que Rusia inició su llamado “Operativo Militar Especial” en Ucrania, los integrantes de la OTAN han estado involucradas en una delicada danza en torno a la cuestión de cómo apoyar al régimen fascista de Kiev y castigar a Moscú sin cruzar la línea de cometer un acto manifiesto de guerra que podría incitar a Rusia a responder militarmente, desencadenando así una serie de acciones de causa-efecto que podrían conducir a un conflicto europeo general, dando paso a la Tercera Guerra Mundial. Las sanciones económicas como manera de presionar a Rusia ha sido un fracaso total, a lo que debemos agregar que por más de que hayan dicho insistentemente “que dejarían de comprarle su gas y petróleo”, de hecho lo siguen haciendo porque lo necesitan con urgencia y no existen otros países que tengan la capacidad de reemplazarlo. En retrospectiva, los primeros debates en los salones del poder europeos sobre si proporcionar a Ucrania armamento pesado parece casi inocente en comparación con la infusión masiva de armamento que se está produciendo en la actualidad. Incluso Rusia ha suavizado su postura de línea dura al entrar, donde había amenazado con consecuencias inimaginables para cualquier nación que interfiriera con su operación militar porque sabe muy bien que ningún país se atrevería a intervenir directamente, por lo que ahora se da todo el tiempo del mundo para garantizar que todo lo ganado en Ucrania nadie se lo podrá arrebatar. Hoy, la situación ha evolucionado hasta el punto en que la OTAN está involucrada en un conflicto de poder de facto con Rusia en suelo ucraniano que está diseñado, francamente hablando, a intentar matar a tantos soldados rusos como sea posible, pero ello tampoco les está dando resultado. Rusia, por su parte, ha adaptado su postura a una que está diseñada para neutralizar con éxito estos golpes vinculados a la OTAN mientras persigue sus objetivos militares y políticos declarados en Ucrania con un propósito único. Si bien la camarilla golpista de Kiev ha estado utilizado armas proporcionadas e inteligencia proporcionada por la OTAN en el campo de batalla, de poco le ha valido porque su derrota es inevitable. La relativa moderación del enfoque ruso es evidente cuando se contrasta con la histeria de los EE.UU. durante sus dos guerras en Irak y Afganistán. Qassem Suleimani, un general iraní que supervisó la resistencia iraquí contra la ocupación estadounidense de Irak a mediados de la década del 2000 y considerado un héroe por haber contribuido a la derrota fulminante de ISIS, fue asesinado por el gobierno estadounidense creyendo que así iba a detener la debacle de sus protegidos sionistas, pero fracaso miserablemente. Y fue solo hace un año que los medios estadounidenses estaban alborotados por las ridículas acusaciones (posteriormente probadas como falsas) de que Rusia estaba ofreciendo recompensas a los talibanes para matar a los soldados estadounidenses estacionados en Afganistán. Esta última afirmación ilustra mejor la hipocresía de los EE.UU. hoy. El reclamo de "recompensa" se basó en un solo ataque que dejó a tres militares estadounidenses muertos se mientras Washington se jacta hoy abiertamente “de haber matado a cientos de rusos” en Ucrania, aunque no tiene como probarlo obviamente, porque se trata de simple propaganda. En cambio, las líneas rojas de Rusia en Ucrania han evolucionado para abarcar dos principios básicos: ninguna intervención militar directa de las fuerzas de la OTAN en el suelo/espacio aéreo de Ucrania y ningún ataque contra Rusia propiamente dicha. Incluso aquí, Moscú ha demostrado una gran paciencia, tolerando la presencia de las fuerzas de operaciones especiales de EE. UU. en Ucrania y conteniéndose cuando las fuerzas ucranianas, apoyadas por la inteligencia proporcionada por la OTAN, participan en ataques limitados contra objetivos dentro de Rusia. En lugar de responder atacando los "centros de toma de decisiones" fuera de Ucrania responsables de apoyar estas acciones, Rusia se ha involucrado en una campaña graduada de escalada dentro de Ucrania, atacando las mismas armas que se entregan bajo la supervisión de los comandos estadounidenses y las fuerzas ucranianas que las utilizan, desbaratando todos sus planes, lo que los ha puesto al borde de la exasperación. Es en este contexto que la decisión lituana de imponer un bloqueo ferroviario a Rusia es un burdo intento de la OTAN y la UE para que desvíe su atención de Ucrania. Eso está claro. Rusia inmediatamente dio a conocer su ira, indicando que consideraba las acciones lituanas como un acto de guerra manifiesto que, si no se revertía, daría lugar a medidas "prácticas" fuera del ámbito de la diplomacia para rectificar la situación. Sin embargo, la retórica se elevó al máximo cuando Andrey Klimov, un senador ruso que preside la Comisión para la Defensa de la Soberanía del Estado, calificó la acción lituana de “acto de agresión” que haría que Rusia buscara “resolver el problema de la el tránsito de Kónigsberg creado por Lituania por CUALQUIER medio elegido por nosotros”. Durante años, la OTAN se ha preocupado por la posibilidad de una guerra con Rusia en el Báltico. Gran parte de la atención de la OTAN se ha centrado en defender la "brecha de Suwalki", un tramo de frontera de 60 millas de largo entre Polonia y Lituania que separa a Belarús del enclave ruso. Los expertos militares occidentales han especulado durante mucho tiempo que, en caso de conflicto entre Rusia y la OTAN, las fuerzas rusas intentarían avanzar por la Brecha de Suwalki, uniendo Kónigsberg con Belarús y separando a las tres naciones bálticas del resto de Europa. Pero mientras la OTAN se ha centrado en defender la Brecha de Sulwaki, un legislador ruso sugirió que cualquier ataque militar ruso en el Báltico evitaría involucrar a Belarús. En su lugar, se centraría en asegurar un puente terrestre entre Kónigsberg y Rusia conduciendo hacia el norte, a lo largo de la costa del Báltico, hasta San Petersburgo. Una serie de juegos de guerra realizados por RAND alrededor del 2014 mostró que la OTAN, en ese momento, no podía defender adecuadamente los países bálticos de un ataque ruso concertado. Según los resultados del juego de guerra, las fuerzas rusas pudieron invadir los países bálticos en unas 60 horas. Proyecciones similares de la destreza ofensiva rusa contra Ucrania, donde algunos oficiales militares, incluido el presidente del Estado Mayor Conjunto de EE. UU., el general Mark Miley, predijeron que las fuerzas rusas tomarían Kiev dentro de las 72 horas, demostraron ser incorrectas. Pero la realidad es que los ejércitos de las tres naciones bálticas no están a la par con los de Ucrania, ni en calidad ni en cantidad, y no hay duda de que Rusia, incluso distraída en Ucrania, podría darles un golpe fatal de forma inmediata. Entretanto, la retórica contra Rusia continúa escalando, lo que genera respuestas caa vez mas fuerte de su parte. Así, Vladimir Dzhabarov, subjefe del Comité de Asuntos Exteriores de la cámara baja del parlamento ruso, ha amenazado con que cualquier bloqueo continuo de Kónigsberg “podría conducir a un conflicto armado”, y señaló que “el Estado ruso debe proteger su territorio y garantizar su seguridad. Si vemos que una amenaza a nuestra seguridad está plagada de pérdida de territorio, ciertamente tomaremos medidas extremas y nada ni nadie nos detendrá”. Si hay algo que sacar de la operación militar rusa en Ucrania, es que Rusia no está bromeando. La OTAN y el resto de Europa pueden estar seguros de que, a menos que se encuentre una solución que ponga fin al irresponsable bloqueo lituano de Kónigsberg, habrá una guerra entre la OTAN y Rusia. Con esta realidad en mente, la UE debe trabajar en un acuerdo de compromiso con Lituania para que la conexión ferroviaria rusa con Kónigsberg vuelva a la normalidad en un futuro próximo. Este acuerdo, sin embargo, debe funcionar a satisfacción de Rusia, un resultado que aún es incierto. A diferencia del conflicto de Ucrania, una guerra en el Báltico tendrá aspectos existenciales para ambas partes, lo que trae la posibilidad, de hecho la probabilidad, de que se utilicen armas nucleares. Este es un resultado que no beneficia a nadie y nos amenaza a todos :(
La Yamaha YZF-R7 como también se le conoce, es la deportiva de la marca japonesa que aprovecha el versátil motor CP2 de 689 cc que se utiliza en la MT-07, Tenere 700, XSR700 y Tracer 700. Se trata de una montura que mantiene la estética de la familia YZF-R de la marca japonesa pero que dinámicamente es bastante más apta para pilotos con menos experiencia aunque con ganas de disfrutar de la deportividad de una moto así. Cabe destacar que Yamaha se ha decantado por este motor CP2 de diseño crossplane para desarrollar esta deportiva. Es el viejo conocido dos cilindros en línea, con cuatro válvulas por cilindro y con el cigüeñal calado a 270º, lo que proporciona una fuerte cifra de par, así como una entrega muy lineal a cualquier régimen. Yamaha anuncio una potencia algo inferior a los 75 CV a 8.750 rpm y un par de 67 Nm a 6.500 rpm, además de estar homologado como Euro5. Para ese uso más deportivo, Yamaha ha trabajado en su interior, modificando el encendido, los conductos de la admisión y el escape. Además, se ha reducido la relación de la transmisión secundaria para ofrecer una respuesta más directa al abrir el acelerador. También monta un embrague antirrebote con el que se logra un mayor control en las reducciones y un accionamiento más suave. De manera opcional, además, los usuarios pueden optar por un sistema de cambio rápido para subir de marcha, pero que no funciona a la hora de reducir. En el apartado de suspensiones, la YZF-R7 dispone de una horquilla invertida con barras de 41 mm completamente regulable y que ha sido fabricada por KYB. Cuenta con funciones separadas: compresión en la barra izquierda y rebote en la derecha. En la parte trasera dispone de un monoamortiguador montado de manera horizontal, igualmente ajustable en distintos parámetros, y anclado al basculante mediante un sistema monocross. El equipo de frenada se encuentra igualmente a un alto nivel, contando con un doble disco delantero con pinza de anclaje radial y cuatro pistones y bomba radial de la marca Brembo. De otro lado, Yamaha ha trabajado la ergonomía de la YZF-R7 ofreciendo una posición de conducción deportiva, sin que el cuerpo se resienta en exceso en el uso diario. La moto resulta muy estrecha en su parte central para permitir una integración del piloto en la misma, mejorando asimismo la aerodinámica. Es una moto bastante compacta y ligera pero la ergonomía está planteada de tal forma que permite acoger personas de cualquier talla. Gracias al uso de un chasis tubular de reducidas dimensiones, Yamaha ha logrado fabricar una moto más estrecha que la YZF-R3 y que la YZF-R125. Estéticamente, la moto resulta muy llamativa, con el faro delantero totalmente de LED dominando el conjunto y que hereda la imagen de la montura de MotoGP. Bajo su cúpula se encuentra una instrumentación totalmente digital, con una pantalla LCD de modo negativo y que cuenta con bastante información, como la marcha engranada, entre otros datos. En cuanto su coste y disponibilidad, ya está a la venta a un precio de 9.899 € :)
Por un momento, luego de continuas y aplastantes derrotas sufridas en el campo de batalla pareció como si la realidad finalmente hubiera logrado abrirse camino a través de la densa niebla de desinformación impulsada por la propaganda que había dominado la cobertura de los medios occidentales de la Operación Militar Especial de Rusia en Ucrania. En efecto, en una sorprendente admisión, Oleksandr Danylyuk, exasesor principal del Ministerio de Defensa y Servicios de Inteligencia de Ucrania, señaló que el optimismo que existía en Ucrania tras la decisión de Rusia de poner fin a la "Fase uno" de la SMO (la gran maniobra militar hacia Kiev), y comenzar la "Fase Dos" (la liberación del Donbass), ya no estaba justificada. “Las estrategias y tácticas de los rusos son completamente diferentes en este momento”, señaló Danylyuk. “Están teniendo mucho más éxito. Tienen más recursos que nosotros y no tienen prisa”. “Hay mucho menos espacio para el optimismo en este momento”, concluyó Danylyuk. En resumen, Rusia está ganando. Las conclusiones de Danylyuk no se derivaron de algún análisis esotérico extraído de Sun Tzu o Clausewitz, sino de matemáticas militares básicas. En una guerra que se había vuelto cada vez más dominada por el papel de la artillería, Rusia simplemente pudo ejercer más poder de fuego en Ucrania. El régimen fascista de Kiev – que llegó al poder mediante un golpe de Estado en el 2014 orquestado por la CIA - comenzó el conflicto actual con un inventario de artillería que incluía 540 cañones de artillería autopropulsados de 122 mm, 200 obuses remolcados de 122 mm, 200 sistemas de lanzamiento de cohetes múltiples de 122 mm, 53 cañones autopropulsados de 152 mm, 310 obuses remolcados de 152 mm y 96 obuses autopropulsados de 203 mm. cañones, para aproximadamente 1.200 artillería y 200 sistemas MLRS. Precisamente, durante los últimos más de 100 días, Rusia ha estado apuntando implacablemente tanto a las piezas de artillería de Ucrania como a sus instalaciones de almacenamiento de municiones asociadas. Para el 14 de junio, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que había destruido la “instalación 521 de sistemas de cohetes de lanzamiento múltiple” y “cañones y morteros de artillería de campaña de 1947”. Incluso si los números rusos están inflados (como suele ser el caso cuando se trata de evaluaciones de daños de batalla en tiempos de guerra), la conclusión es que Ucrania ha sufrido pérdidas significativas entre los sistemas de armas (artillería) que más se necesitan para contrarrestar la operación rusa. Pero incluso si el arsenal de Ucrania de piezas de artillería de 122 mm y 152 mm de la era soviética siguiera siendo apto para el combate, la realidad es que, según admitió Danylyuk, Ucrania se ha quedado casi por completo sin municiones para estos sistemas y las existencias de municiones procedentes de la antigua Unión Soviética, o sea. el bloque de países de Europa del Este que usaban la misma clase de armas se han agotado. Ucrania buscara repartir lo que queda de sus antiguas municiones soviéticas mientras intenta absorber los modernos sistemas de artillería occidentales de 155 mm, como el cañón autopropulsado Caesar de Francia y el obús M777 de fabricación estadounidense. Pero su capacidad reducida significa que Ucrania solo puede disparar entre 4.000 y 5.000 proyectiles de artillería por día, mientras que Rusia responde con más de 50.000. Esta disparidad de 10 veces en la potencia de fuego ha demostrado ser uno de los factores más decisivos cuando se trata de la guerra en Ucrania, lo que ha permitido a Rusia destruir las posiciones defensivas ucranianas con un riesgo mínimo para sus propias fuerzas terrestres. Esto ha llevado a un segundo nivel de desequilibrios matemáticos militares, que son las bajas. Mykhaylo Podolyak, un asistente de alto nivel del cómico colaboracionista ucraniano Volodymyr Zelensky, estimó recientemente que Ucrania estaba perdiendo entre 100 y 200 soldados por día en el frente con Rusia, y otros 500 o más heridos. Estas son pérdidas insostenibles, provocadas por la actual disparidad en la capacidad de combate entre Rusia y Ucrania simbolizada, pero no limitada a, la artillería. En reconocimiento de esta inocultable realidad, el secretario general de la OTAN, Jen Stoltenberg, anunció que lo más probable es que Ucrania tenga que hacer concesiones territoriales a Rusia como parte de cualquier posible acuerdo de paz, preguntando : “¿Qué precio estás dispuesto a pagar por la paz? ¿Cuánto territorio, cuánta independencia, cuánta soberanía… estás dispuesto a sacrificar por la paz?”. Stoltenberg, hablando en Finlandia, señaló que concesiones territoriales similares hechas por Finlandia a la Unión Soviética al final de la Segunda Guerra Mundial fue “una de las razones por las que Finlandia pudo salir de la Segunda Guerra Mundial como una nación soberana e independiente”. En resumen, el secretario general de la alianza transatlántica responsable de empujar a Ucrania a su conflicto actual con Rusia, ahora propone que esté dispuesta a aceptar la pérdida permanente de territorio soberano porque la OTAN calculó mal y Rusia, en lugar de ser humillada en el campo. de batalla y aplastado económicamente, está ganando en ambos frentes. Que el secretario general de la OTAN haga tal anuncio es revelador por varias razones. En primer lugar, Ucrania solicita 1.000 piezas de artillería y 300 sistemas de cohetes de lanzamiento múltiple, más que todo el inventario en servicio activo del Ejército y la Infantería de Marina de EE. UU. combinados. Ucrania también está solicitando 500 tanques de batalla principales, más que los inventarios combinados de Alemania y el Reino Unido. Para mantener a Ucrania seguir desangrándose en el campo de batalla, Zelensky le pide a la OTAN que reduzca sus propias defensas literalmente a cero, lo cual es absurdo en todo sentido. Más revelador, sin embargo, es lo que dicen los números sobre la fuerza de combate de la OTAN frente a Rusia. Si se le pide a la OTAN que vacíe su arsenal para mantener a Ucrania en el juego, se deben considerar las pérdidas sufridas por Ucrania hasta ese momento mientras Rusia es capaz de mantener su nivel actual de actividad de combate indefinidamente. Así es: Rusia acaba de destruir el equivalente de la principal potencia de combate en servicio activo de la OTAN y no ha parpadeado. Uno solo puede imaginar los cálculos en curso en Bruselas mientras los estrategas militares de la OTAN reflexionan sobre el hecho de que su alianza es incapaz de derrotar a Rusia en una guerra terrestre convencional europea a gran escala. Pero hay otra conclusión que revelan estos números: que no importa lo que hagan los EE. UU. y la OTAN en términos de servir como arsenal de Ucrania, Rusia va a ganar la guerra. La pregunta ahora es cuánto tiempo puede sostener Occidente la camarilla fascista de Kiev, y a qué costo, en un esfuerzo inútil por descubrir con dolor y vergüenza, que Rusia para poner fin al conflicto, va acabar exigiendo a Ucrania su rendición incondicional. Aparentemente, las únicas preguntas que deben responderse en Bruselas son cuánto tiempo puede Occidente mantener al ejército ucraniano en el campo y a qué costo. Cualquier actor racional se daría cuenta rápidamente de que cualquier respuesta es inaceptable, dada la certeza de una victoria rusa, y que Occidente debe dejar de alimentar la fantasía suicida de Ucrania de rearmarse para “una victoria” que nunca lo va a lograr. Pero enceguecidos por la derrota ucraniana que se niegan a aceptar, medios propagandísticos como The New York Times, no tuvo mejor ”idea” que entrevistar a un par de antiguos "analistas militares" que improvisaron un escenario que transformó la humillación del campo de batalla de Ucrania. Describieron una fantasiosa “estrategia” diseñada para atraer a Rusia a una pesadilla de guerra urbana en la que, despojada de sus ventajas en la artillería, se vio obligada a sacrificar soldados en un esfuerzo ‘por sacar a los decididos defensores ucranianos de sus posiciones endurecidas ubicadas entre los escombros de Severodonetsk’ (la cual los ucranianos abandonaron precipitadamente el viernes, para ser liquidados por los rusos en su huida). Según Gustav Gressel, un ex oficial militar austríaco convertido en “analista militar”, “si los ucranianos logran arrastrarlos [a los rusos] al combate casa por casa, existe una mayor probabilidad de inducir bajas en los rusos que no pueden pagar”, pero ello tal como detallamos líneas arriba , no sucedió. Según Mykhailo Samus, un ex oficial naval ucraniano convertido “en analista de grupos de expertos”, la estrategia ucraniana de arrastrar a Rusia a una pesadilla de combate urbano es ganar tiempo para rearmarse con las armas pesadas proporcionadas por Occidente, para “agotar o reducir el capacidades ofensivas del enemigo [Rusia]”. Los conceptos operativos ucranianos en juego en Severodonetsk, afirman estos analistas, tienen sus raíces en experiencias pasadas de guerra urbana rusa en Alepo, Siria y Mariupol. Lo que escapa a la atención de estos supuestos “expertos militares” es que tanto Alepo como Mariupol - y recientemente Severodonetsk - fueron victorias rusas decisivas; no hubo "bajas excesivas", ni "derrota estratégica". Si The New York Times se hubiera molestado en verificar los currículums de los "ejercicios militares" que consultó, habría encontrado a dos hombres tan profundamente arraigados en la fábrica de propaganda ucraniana como para hacer que sus respectivas opiniones fueran casi inútiles para cualquier medio periodístico que posea un mínimo de imparcialidad, lo que hoy no existe en Occidente, quienes describen historias fantasiosas sobre Rusia que al final terminan creyéndoselos. Gressel es la fuente de tal “sabiduría” afirmando, entre otras falacias: “Si nos mantenemos firmes, si la guerra termina con la derrota de Rusia, si la derrota es clara e internamente dolorosa, la próxima vez se lo pensará dos veces antes de invadir un país. Por eso Rusia debe perder esta guerra”. Y esta otra: “Nosotros en Occidente... todos nosotros, ahora debemos voltear cada piedra y ver qué se puede hacer para que Ucrania gane esta guerra". Aparentemente, las fantasías esgrimidas por Gressel para “una victoria ucraniana” incluyen fabricar una estrategia de la nada capaz de influir en las percepciones sobre la posibilidad de una “derrota rusa”. Samus también busca transformar la narrativa de las fuerzas de primera línea ucranianas derrotadas este fin de semana en Severodonetsk. En una entrevista reciente antes que ello ocurriera, Samus declaro: “Rusia ha concentrado muchas fuerzas [en el Donbass]. Las fuerzas armadas ucranianas se están retirando gradualmente para evitar el cerco. Entienden que la captura de Severodonetsk no cambia nada para el ejército ruso o ucraniano desde un punto de vista práctico. Ahora, el ejército ruso está desperdiciando tremendos recursos para lograr objetivos políticos y creo que será muy difícil reponerlos... [para] el ejército ucraniano, defender Severodonetsk no es ventajoso. Pero si se retiran a Lysychansk estarán en condiciones tácticas más favorables. Por lo tanto, si el ejército ucraniano abandona Severodonetsk y mantiene su misión de combate, que es destruir las tropas enemigas y llevar a cabo operaciones ofensivas”. La realidad resulto ser muy distinta a lo predicho por Samus. Es el subproducto de un ejército derrotado en plena retirada, tratando desesperadamente de hacerse con algún espacio defensivo, solo para ser aplastado por el brutal ataque de la superior potencia de fuego basada en la artillería rusa que no dejo sobrevivientes. La derrota ucraniana en Severodonetsk ha sido completa. En la medida en que Ucrania busca retrasar el avance ruso, lo está haciendo mediante el sacrificio a gran escala de los soldados en el frente, miles de personas arrojadas a la batalla con poca o ninguna preparación, entrenamiento o equipo, sacrificando sus vidas inútilmente para que los negociadores ucranianos puedan tratar de convencer a los países de la OTAN de hipotecar su viabilidad militar con la falsa promesa de “una victoria militar ucraniana”. Esta es la trágica verdad sobre Ucrania hoy: cuanto más dure la guerra, más ucranianos morirán y más débil se volverá la OTAN. Si se deja en manos de propagandistas como Samus y Gressel, el resultado sería cientos de miles de ucranianos muertos, la desaparición de Ucrania como estado-nación viable y la destrucción de la capacidad de combate de primera línea de la OTAN, todo sacrificado sin alterar significativamente la inevitabilidad de una victoria rusa estratégica. Esperemos que al final que prevalezca la cordura y que Occidente se niegue entregar a Ucrania el armamento pesado que solicita, ya que la guerra está perdida y por el contrario la empuje a aceptar un acuerdo de paz que, aunque amargo al gusto, dejará algo de Ucrania para que lo reconstruyan las generaciones futuras. Pero conociendo como piensa el discapacitado físico y mental de Joe Biden, quien se niega tercamente a ver la realidad, intentara de una manera demoniaca junto a sus secuaces de la OTAN con quienes se reúne esta semana en Madrid, intensificar el conflicto a como dé lugar, ocasionando que Ucramia siga desangrándose ad infinitum en una guerra perdida, mientras ello sirva a sus oscuros intereses. Otro ejemplo de ello es la reciente actitud de Lituania de querer aislar el enclave ruso de Königsberg , con el grave riesgo de que la respuesta de Moscú de origen a un conflicto nuclear que EE.UU. tanto está buscando intensamente de una forma por lo demás perversa :(
Aunque es cierto que las impresoras, fuera del ámbito empresarial y administrativo, han perdido peso, firmas como HP siguen ofreciendo soluciones dentro de este campo a nivel de usuario. La compañía tiene un gran bagaje en lo que respecta a equipos de impresión, y lleva años evolucionando su serie de impresoras , como la nueva HP Envy Inspire 7920e, un modelo multifunción de inyección de tinta con la capacidad de imprimir, copiar y escanear, además de incluir características inalámbricas para imprimir documentos y fotografías desde cualquier dispositivo móvil y PC. Un modelo gigantesco que tiene todo lo necesario que uno pueda imaginar. Como sabéis. el auge de los trámites telemáticos, tablets, eBooks, y demás soluciones digitales, han hecho que poco a poco tener una impresora en casa empiece a sonar algo arcaico para los millennials. No obstante, todavía hay un buen puñado de ellas instaladas en muchos hogares, y firmas tales como HP, junto con Epson, o Canon, entre otras, son artífices de que las impresoras sigan acompañándonos en casa. En el caso de la Envy Inspire 7920e, nos encontramos con un gigantesco modelo con doble bandeja y multitud de partes mecánicas que la hacen un verdadero monstruo de la impresión, especial sobre todo para ocasiones en las que tenemos que imprimir un gran número de hojas. Su diseño de gran tamaño prepara a esta impresora para todo tipo de funciones, obteniendo una gran bandeja de almacenamiento de papel que va alimentando a la impresora internamente sin tener que dejar las hojas fuera (función ADF). Como suele ocurrir en este tipo de impresoras, nos encontramos con un diseño de doble apertura. De esta forma, tenemos el acceso al escáner, y también al interior de la propia impresora si destapamos el embellecedor frontal. Es aquí donde podemos acceder a los cartuchos para cambiarlos fácilmente, o sustituir alguna pieza en caso de avería. La impresora pesa bastante, todo hay que decirlo. Aunque es algo lógico, teniendo en cuenta las dimensiones. En total son algo más de 8 kg, 10 kg si contamos con el embalaje. Como ocurre en las impresoras de este rango, la HP Envy Inspire 7920e también cuenta con un panel LCD táctil de 2,7 pulgadas en el que controlaremos cualquier parámetro. Si bien hay que estar un rato esperando a que terminen las comprobaciones y que esté todo listo, el control de la impresora a través de la pantalla es muy intuitivo, prácticamente como si se tratara de un teléfono móvil. Además, podemos inclinar hacia arriba la pantalla para una mayor comodidad de lectura. Bajo el panel encontramos además tres botones táctiles. Uno de ellos para ir hacia atrás, otro para ir a la home, y uno dedicado a ofrecer información. Si bien el funcionamiento del panel no llega a ser todo lo fluido que nos gustaría debido a la limitada memoria y velocidad del procesador, para las funciones de una impresora nos basta y sobra. Repasando lo que nos puede ofrecer esta impresora a nivel de especificaciones, tenemos que su ciclo de trabajo mensual para A4 es de unas 1.000 páginas, con un volumen de páginas mensual recomendado de entre 300 y 400 páginas. Es una cifra estándar que muchos fabricantes han adoptado para aquellos que le den un uso algo más exhaustivo a la impresora. En cuanto a la velocidad de impresión, la HP Envy Inspire 7920e es capaz de alcanzar las 15 ppm (páginas por minuto) para impresiones en blanco y negro en A4. Si nos vamos a color, la cifra disminuye a las 10 ppm. Para impresión en papel fotográfico, estaríamos hablando de una foto en unos 40-45 segundos a color. La velocidad depende del modo en el que estemos imprimiendo. Y es que la HP Envy Inspire 7920e cuenta con un modo silencioso en el que reduce el ruido para sacar las hojas a costa de hacerlo algo más lento. Como habíamos mencionado antes, la impresora dispone de doble bandeja. En la principal, podemos cargar el tanque con hasta 125 hojas, las cuales se irán introduciendo en la impresora para estar listas tanto como vaya necesitando. Si hablamos de papel fotográfico, podemos cargar hasta 55 hojas, y si es una foto de 4 x 6, hasta 15. Entre los ajustes de la copiadora destacados, la la HP Envy Inspire 7920e incorpora capacidad para imprimir a doble cara, intercalar, recorte, redimensión, configuración de claridad y mover márgenes, entre otros. Podemos hacer un máximo de 50 copias de una vez. Si necesitamos más copias de una hoja, tendremos que repetir el proceso. Algo que no incorpora la HP Envy Inspire 7920e es un USB o lector de tarjetas SD para imprimir imágenes o documentos que tengamos en sistemas de almacenamiento que hagan uso de estos puertos, ya sean pendrives, o tarjetas de memoria SD, etc. En cuanto la experiencia de software, la interfaz que HP suele incorporar a las impresoras de este rango es bastante intuitiva. Tal y como si de un teléfono móvil se tratase, podemos navegar por sus diferentes menús, contando con bloques de impresión, copia, o escaneado de manera muy clara y diferenciada. Además, también incorpora un panel de notificaciones donde podemos tener acceso rápido a las alertas o problemas que encuentre el sistema. La impresora es también apta para el servicio de HP Instant Ink, donde el fabricante nos ofrece tinta de manera automática cuando se comprueba que los niveles de tinta en la impresora se están agotando. Para tener acceso a él, necesitamos pagar una mensualidad, aunque si somos usuarios de HP+, los primeros seis meses de Instant Ink son gratis. Esta última suscripción es necesaria si deseamos imprimir desde cualquier parte del mundo a través de la nube. El problema de Instant Ink y HP+ es la insistencia que tiene el fabricante por hacer uso de sus servicios, pues desde HP no pararán de sugerirnos este servicio mientras hacemos uso de la app o la impresora. Además, la instalación de HP Smart viene acompañada de plugins adicionales y necesarios para poder imprimir desde la app, haciéndose algo pesada la puesta en marcha. Contar con una cuenta también es necesario si queremos actualizar el firmware de la impresora. Finalmente, en cuanto a su coste y disponibilidad, la HP Envy Inspire 7920e puede ser tuya por solo 158,99 € :)