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miércoles, 22 de agosto de 2012

LIBANO: Un país al borde del abismo


Ubicada en la línea de fuego del conflictivo Medio Oriente, Líbano - un mosaico de pueblos y culturas enfrentados entre si durante generaciones y que luego de una sangrienta guerra civil, trató de levantarse dejando el pasado atrás - vive hoy una situación cada vez mas precaria, producto de la criminal agresión de los EE UU e Israel sobre la vecina Siria, quien tiene una poderosa influencia en el país, y todo lo que le sucede actualmente es motivo de preocupación. “No es posible que no afecte a Líbano”, comentaba meses atrás un veterano observador político libanés. La incógnita es en qué medida la guerra va a contaminar al pequeño vecino desgajado de Siria por la potencia colonial francesa tras la caída del imperio otomano, y donde solo hace siete años había todavía desplegados 15.000 soldados de Damasco.Porque abundan los ingredientes que pueden propiciar estallidos más violentos que el que padece desde el lunes Trípoli. Los fieles de cualquiera de las confesiones, a veces familiares, viven a ambos lados de la frontera; los intereses económicos sirios en Beirut son —al margen de que consideran Líbano parte de Siria— enormes; las fracturas sectarias entre los cuatro millones de libaneses son centenarias; las sectas suníes, chiíes, cristianas y drusas se han armado hasta los dientes —más de lo que ya estaban— y un buen puñado de poderosos países libran también una guerra con sus testaferros sobre el terreno. El chispazo —podría valer cualquiera de los acontecimientos estos días cotidianos: secuestros, ataques a tiendas de sirios, amenazas de matar rehenes, frecuentes cortes de carreteras en el aeropuerto de Beirut o en pasos fronterizos— puede prender un enorme fuego aunque los actores en liza, libaneses y foráneos, no lo pretendieran. Muchas potencias —Siria, Estados Unidos, Francia, Arabia Saudí, Qatar, Irán— juegan esta macabra partida. .En Líbano nadie se fía de nadie. El deterioro de la situación, por paulatino que sea, hace sonar con más estridencia que nunca las alarmas.“Mientras la crisis en Siria continúa deteriorándose, la situación en Líbano es cada vez más precaria y el apoyo internacional al Gobierno y a las Fuerzas Armadas libanesas es cada vez más importante”, dijo este lunes el subsecretario general de la ONU para Asuntos Políticos, ante el Consejo de Seguridad., expresando “la preocupación” de Naciones Unidas ante “los intentos de implicar a Líbano en los acontecimientos de la región”, pese al compromiso de las autoridades del país por mantenerse al margen de la crisis. No lo dijo explícitamente, pero su dedo acusador apuntaba a los EE UU e Israel quienes siguiendo el siniestro modelo libio armaron y entrenaron a cientos de traidores colaboracionistas -según denuncio The Washington Post- para intentar derrocar al presidente sirio Bashir Al Assad e instaurar en Damasco un gobierno títere, clave en sus aspiraciones para atacar a Irán. La situación como se ve es muy explosiva y puede estallaren cualquier momento.Es temerario pronosticar acontecimientos en semejante avispero, pero algunas voces respetadas reducen la probabilidad de que estalle otra guerra civil como la que arrasó Líbano entre 1975 y 1990, sanguinaria y fratricida como pocas. ”Hezbolá como la milicia más poderosa, puede rápidamente derrotar a cualquier combinación de enemigos e impedir que estalle la guerra civil. Como aliado del Gobierno, y junto a las fuerzas de seguridad están actuando más decisivamente que antes y sofocando las pequeñas erupciones violentas en todo el país”, escribió la semana pasada el analista Rami Khouri. No obstante, no elimina el riesgo: “Los libaneses han tenido muchas oportunidades en la pasada década para caer en otra guerra civil y siempre han dado un paso atrás desde el borde del precipicio… Pero al mismo tiempo, están siempre preparados para llegar al precipicio”.anotó. Y si cae Líbano por el barranco, la guerra se librará sobre todo en las ciudades. Porque en ellas residen, muy mezclados, los fieles de las 18 confesiones que cohabitan en los 10.452 kilómetros cuadrados del que era hace 40 años un paraíso mediterráneo, con Beirut como “la París del Medio Oriente”. La sangrienta guerra civil acabo con todo eso, pero se levanto de sus ruinas y décadas después volvió a ser prospero. Sin embargo, debido a la agresión criminal de los EE UU e Israel en la vecina Siria el drama insiste en tocar sus puertas. No permitamos que ello se repita :(
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