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miércoles, 17 de julio de 2013

CONGO: La Guerra Olvidada

En esta ocasión, nuestra atención se dirige al corazón del África, donde desde hace décadas - ante la indiferencia de Occidente- se realiza una guerra fratricida que no tiene cuando acabar: En un país del tamaño de Europa occidental, un conflicto que ha durando años ha costado cinco millones de vidas, donde las milicias rivales infligen un sufrimiento espantoso sobre la población civil y los dirigentes políticos no tienen fuerza para detenerlo, ni quieren hacerlo. Esto es el Congo, y la razón del conflicto es el control de los minerales esenciales para los componentes electrónicos sobre los que depende el mundo desarrollado, lo que provoca la “ceguera” de Occidente frente al horror doblemente vergonzante. Esta guerra ha sido olvidada como una implosión africana interna. En realidad es una batalla por el coltan, los diamantes, el uranio y el oro destinados a su venta en Londres, Nueva York y París. Es una batalla por los metales que hacen que nuestra sociedad tecnológica vibre y suene y se haya llevado cinco millones de vidas y destrozado una población del tamaño de la británica. No, esto no es solo una historia sobre el Congo. Esta es la historia de una larga guerra congoleña que nosotros, en Occidente, hemos propiciado, animado y financiado por motivos comerciales, sin importarnos el sufrimiento de quienes viven en ese infierno. Como sabéis, durante el reparto del África por las potencias occidentales, el Congo fue adjudicado a Leopoldo II de Bélgica como “su propiedad personal” quien la sometió al expolio de sus riquezas, consistente en oro y diamantes. En 1960, con la proclamación de su independencia no acabo su martirio, ya que al año siguiente, el primer ministro Patrice Lumumba fue asesinado en un Golpe de Estado perpetrado por el general Mobutu Sese Seko, quien permaneció en el poder durante tres décadas, explotando para beneficio propio gran parte de los recursos naturales del país (cambiándole el nombre por Zaire). Sin embargo, al estallar la guerra civil en la vecina Rwanda - que desemboco en un genocidio de la minoría tutsi a manos de las milicias hutus, apoyados por Mobutu - estos últimos fueron finalmente derrotados en 1994 y tuvieron que huir para escapar de la venganza de los tutsis refugiándose con el beneplácito de Mobutu en el este de Zaire, en la región de los Kivus. Es en esta región oriental donde en 1996 las fuerzas rebeldes – con Laurent-Désiré Kabila como líder – conformadas con la ayuda militar y participación directa de Rwanda, Uganda y Burundi, inician una rebelión que culmino con la caída de Mobutu y el fin de su tiranía. Los principales intereses que movían tal participación ruandesa eran la riqueza de los minerales en esa región del Congo, y la posibilidad de intervenir en los campos de refugiados hutus en Kivu del Norte, para capturar y castigar a los genocidas hutus que allí se refugiaron. Es en ese lugar donde surgieron las milicias hutus ruandesas, conformadas por criminales hutus que participaron en el genocidio de Rwanda. Es así como los rebeldes de Kabila, acompañados por tropas ruandesas y ugandesas, toman Kinshasa en 1997. Al llegar al poder, Kabila cambia el nombre de Zaire por República Democrática del Congo, instaura un régimen autoritario y ordena la inmediata retirada del país de las tropas extranjeras que lo habían ayudado a derrocar a Mobutu. A causa de esta traición, se presenta en 1998 una revuelta del ejército en el este de Congo, agrupados en la Coalición Congoleña para la Democracia – RCD por sus siglas en francés – apoyados por Rwanda y Uganda, mientras que el ejército de Kabila cuenta con el apoyo de Zimbawe, Namibia, Angola y Chad. Kabila es asesinado en el año 2001 y sustituido por su hijo quien continua la lucha. Esta invasión conjunta de tropas extranjeras, principalmente ugandesas y ruandesas provocó el estallido del conflicto en el Congo. Esta claro que el motivo principal de la lucha es el control de los recursos minerales del subsuelo congolés, un elemento fundamental en la perpetuación de este drama que parece no tener fin y quienes realmente están detrás de todo son las compañías multinacionales dedicadas a la comercialización de minerales - los cuales financian y promueven a los diferentes grupos armados que originan esta matanza con el objetivo de adquirir el control absoluto de la explotación de estas riquezas. Es manifiesta entonces la incapacidad estatal de responder ante la magnitud del conflicto que lleva más de dos décadas, así como el alto grado de connivencia por parte del Estado con ciertos actores que perpetran crímenes abominables contra la población civil. Si bien la ONU promovió la firma de un acuerdo que establecía unas nuevas condiciones de juego para los actores que han intervenido en el conflicto del Congo, esta no se cumple y la violencia ha resurgido una vez más. ¿Cuando culminará este baño de sangre? :(
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