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miércoles, 18 de febrero de 2026

COREA DEL NORTE: La heredera del Mal

La decisión estaría tomada, y se anunciaría en las próximas semanas: En efecto, Kim Ju-ae, la hija del dictador norcoreano Kim Jong-un, se volverá la primera secretaria del Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte, transformándose así la figura impuesta para suceder a su padre en el liderazgo del hermético país en los años venideros. Al respecto, el Servicio de Inteligencia Nacional (NIS) de Corea del Sur presentó esta evaluación actualizada en una reunión informativa a puertas cerradas con legisladores, quienes luego compartieron sus hallazgos con los periodistas. Según la teoría de la sucesión, el dictador ha “entrado en la etapa de nominarla como su sucesora”. El pasado jueves, el legislador Lee Seong-kwen declaró a la prensa que Ju-ae, a quien el NIS había descrito previamente como “entrenada” para ser sucesora, se encontraba ahora en la etapa de “designación de sucesora”. “Dado que Kim Ju-ae ha mostrado su presencia en diversos eventos, incluyendo el aniversario de la fundación del Ejército Popular de Corea y su visita al Palacio del Sol de Kumsusan - donde se exhiben las momias de sus predecesores - y se han detectado indicios de que ha expresado su opinión sobre ciertas políticas estatales, el NIS cree que ha entrado en la etapa de ser designada sucesora”, declaró Lee. Como sabéis, Ju-ae es la única hija conocida de Kim Jong-un y su esposa, Ri Sol-ju. El NIS cree que el sátrapa norcoreano tiene un hijo mayor, pero este nunca ha sido reconocido ni mostrado en los medios locales. Desde la inteligencia surcoreana confirmaron que Kim Ju-ae podría ser nombrada como número dos del partido en el próximo comité. Esta medida pondría fin a meses de especulaciones sobre el futuro político de la joven, única hija del dictador, y consolidaría el control de la familia Kim sobre Corea del Norte por una cuarta generación, desde la fundación del país en 1948. Bajo la ideología juche (autosuficiencia), el poder se ha transferido de manera ininterrumpida a través de la “Sangre del Monte Paektu”. Se espera que el anuncio se haga en una reunión importante del partido norcoreano prevista para finales de este mes en Pyongyang, donde el líder del régimen comunista expondrá sus prioridades para los próximos cinco años en política exterior, armas nucleares y planificación militar. La hija de Kim Jong-un ha pasado su vida envuelta en misterio: se supo de ella por primera vez cuando el jugador estadounidense de baloncesto Dennis Rodman declaró a The Guardian en el 2013 que había “sostenido a la pequeña Ju-ae” en brazos, durante un viaje a Corea del Norte por invitación del régimen y de su amigo personal, Kim Jong-un. No se volvió a saber de ella hasta el 18 de noviembre del 2022, cuando con una chaqueta acolchada blanca, la pequeña fue fotografiada por la agencia oficial de noticias norcoreana (KCNA) del brazo de su padre, en un campo de lanzamiento de misiles balísticos intercontinentales. Al fondo, un Hwasong-17 se encontraba en la pista del Aeropuerto Internacional de Pyongyang. En adelante, las apariciones públicas de Kim Ju-ae se multiplicaron: en noviembre del 2022, estuvo detrás de su padre, el dictador, mientras este saludaba a ingenieros y trabajadores en una fábrica de municiones. En febrero del 2023, Kim Ju-ae fue fotografiada entre su padre y su madre en un banquete que celebraba el 75º aniversario de la fundación del Ejército Popular de Corea del Norte. Pero a pesar de su creciente presencia junto a su padre y en la propaganda norcoreana, su nombre nunca es mencionado por los medios estatales, que prefieren presentarla como la hija “amada” del dictador o la “gran guía”, términos reservados para los líderes del país o sus herederos. Sonriendo junto a su padre, Kim Ju-ae volvió a aparecer discretamente ante las cámaras el 2 de septiembre pasado, al descender del tren verde oliva, fuertemente custodiado, que transportó al dictador norcoreano de Pyongyang a China. Recibido con gran fanfarria en la estación de Beijing, el líder del régimen asistió posteriormente a un multitudinario desfile militar junto, entre otros, al ‘emperador’ chino, Xi Jinping, y al presidente ruso, Vladimir Putin, donde por primera vez - para terror de Occidente - se les vio juntos, demostrando la afinidad que existe entre ellos. En su primer viaje al extranjero desde el 2023, Kim Jong-un aprovechó la oportunidad para presentar a su hija fuera de Corea del Norte, reavivando las especulaciones sobre quién podría ser su sucesora. Cabe precisar que la información fiable sobre Kim Ju-ae es prácticamente inexistente, e incluso los rumores que la rodean son incompletos. Según la propaganda norcoreana, la adolescente nació en el 2012. Los servicios de inteligencia extranjeros indican que tiene entre 12 y 15 años. En tanto, la inteligencia surcoreana informa que es hija de Kim Jong-un y su esposa, Ri Sol-ju, una excantante estrella con la que se casó en el 2009. Entre las teorías, se estipula que su nacimiento habría sido planificado para el 2012, considerando que los líderes de Corea del Norte, desde su fundación, han nacido en un año terminado en 2, y sobre todo, coincidiría con el centenario del nacimiento de Kim Il-sung, primer líder de Pyongyang. Kim Jong-il, por su parte, nació en 1942. Sin embargo, el actual líder, Kim Jong-un, nació en 1984, lo que rompería la teoría. De 42 años, Kim Jong-un tenía solo 26 cuando fue designado oficialmente sucesor en un congreso del partido en el 2010, apenas un año antes de la muerte de su padre. Esto precipitó su ascenso al trono, cuya falta de preparación se puso de manifiesto en aquel momento. La apresurada designación de su hija, según varios analistas, podría ser un intento de evitar otro cambio abrupto de liderazgo al frente de la longeva dictadura norcoreana. Para Barthélemy Courmont, profesor de la Universidad Católica de Lille y experto en Asia Oriental, las apariciones de Kim Ju-ae junto a su sonriente padre, especialmente las que se presentan de forma alegre, demuestran el deseo de este último de “rejuvenecer su imagen”. “Este contraste con su padre es muy importante. Cada uno de los tres líderes norcoreanos impuso una iconografía acorde con su época. Kim Il-sung glorificó la estabilidad. Se presentó como el constructor de la nación. Su hijo, Kim Jong-il, enfrentó difíciles desafíos internacionales. Por lo tanto, se presentó como el protector que dedicó su tiempo, energía y salud a la supervivencia del régimen”, señaló el experto. “Finalmente, Kim Jong-un, quien desea impulsar reformas para su país, transmite la imagen de un líder que busca romper con el aislamiento total. Por lo tanto, proyecta una imagen jovial”, explicó a Le Figaro. En este sentido, el dictador se aleja de las representaciones clásicas del poder norcoreano. Muchos desertores y analistas habían descartado previamente la idea de que una mujer liderara Corea del Norte como un escenario improbable, aludiendo a los arraigados roles de género tradicionales del país. Sin embargo, la hermana de Kim Jong-un, Kim Yo-jong, sienta un precedente de autoridad femenina en el régimen. Kim Yo-jong ocupa actualmente un alto cargo en el Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte y, según informes, ejerce gran influencia sobre su hermano, indicó la BBC. Cuando hizo su aparición pública en el 2020, en un primer momento se pensó que ella - de carácter enérgico y tan radical que su hermano - iba a ser la sucesora, pero al parecer el dictador tenía en mente a su hija, la cual a diferencia de su padre - quien fue mantenido en secreto hasta poco antes de asumir el poder - está siendo expuesta a una “socialización política temprana” según los analistas. Su presencia en eventos claves no es accidental. Se la ve frecuentemente inspeccionando tropas y armamento estratégico. Esto busca vincular su imagen con la seguridad nacional y la supervivencia del régimen frente a Occidente, y que utiliza la iconografía para mimetizar su imagen con la de su abuelo y bisabuelo, reforzando la idea de una línea sucesoria inquebrantable. Su aparición pública también sirve para humanizar además la figura de Kim Jong-un ante su pueblo, presentándolo como un padre protector que asegura el futuro de las próximas generaciones. Sin embargo, a pesar de las señales, el posible ascenso de Ju-ae enfrenta desafíos culturales significativos. Corea del Norte es una sociedad profundamente confuciana y patriarcal, algo que el comunismo no ha podido erradicar y ha tenido que adaptarse a ella. Por ese motivo, la sola idea de una mujer en la cima de la estructura militar y política es un cambio de paradigma radical. Sin embargo, el régimen parece estar trabajando activamente para mitigar esta resistencia. La elevación de otras figuras femeninas, como su tía Kim Yo-jong (jefa de propaganda) y la ministra de Exteriores, Choe Son -hui, sugiere que Kim Jong-un está rodeando el trono de mujeres poderosas para normalizar el liderazgo femenino antes de su eventual sucesión. La preparación de Kim Ju-ae subraya que, para Pyongyang, la supervivencia del Estado es sinónimo de la supervivencia de la familia Kim. El mundo observa no solo a una adolescente en eventos oficiales, sino la arquitectura de una sucesión dinástica que busca perpetuar el régimen por lo menos otra generación. Mientras su padre mantenga el control absoluto y las élites militares se beneficien de la estabilidad familiar, Ju-ae se perfila como el rostro de la continuidad en la dividida península.
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