Con más de 400 muertos en dos meses de protestas, principalmente en las ciudades chiítas - incentivadas por los EE.UU. para frenar la creciente influencia iraní - Irak se arriesga a caer en una espiral de violencia imparable que conduzca a una guerra civil. En efecto, incapaz de detener la violencia en las calles, el primer ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, renunció para facilitar una salida a la crisis que han desencadenado unas revueltas populares que exigen un cambio radical del sistema político y el cese de la influencia extranjera, principalmente de Irán. El anuncio, llega luego de que el máximo líder religioso chiíta de Irak, el ayatola Ali al Sistani, ‘instara’ a un cambio de gobierno y criticara a Abdul Mahdi por reprimir con fuerza a los manifestantes. Es probable que tras su salida se establezca un nuevo gabinete que, en cualquier caso, no tendrá demasiadas facilidades para gobernar y reconducir el desbarajuste general. Antes de anunciar la dimisión, el primer ministro advirtió que la situación puede deteriorarse hasta provocar una “guerra interna chiita”. En medios iraquíes cercanos a Teherán, se indicó que funcionarios estadounidenses han estado impulsando estas revueltas que poco tendrían de ‘espontáneas’ con el objetivo de aislar aún más a Irán y acabar con sus aliados en la región. Una muestra de ello es que el aspecto más visible de las protestas de los últimos días ha sido la ira que una parte de los manifestantes han demostrado contra la presencia y la influencia de Irán, la cual ha sido patente desde la invasión norteamericana del 2003 que expulsó a la minoría sunnita que ostentaba el poder, permitiendo que los chiitas - reprimidos duramente por Saddam Hussein - se hagan cargo de la situación y cuyas simpatías con Irán son por todos conocidos. Ello se manifestó con el acercamiento del nuevo régimen a Teherán, lo cual cada día es más visible, por ejemplo en la abundancia de bienes y productos originarios del país vecino, y que algunos comparan a una ‘invasión silenciosa’. La presencia de Irán no es solamente comercial. También en el ámbito de la política, es obvio que esa incidencia es considerable. Los iraquíes lo ven a diario y muchos atribuyen las disfunciones endémicas de su propio gobierno a esa influencia. Las cosas no funcionan, la marcha de la economía se traduce en un malestar general que no es nuevo pero que ahora ha trascendido a la calle con extrema violencia. El malestar no se ha cebado exclusivamente en las representaciones iraníes, en sus consulados especialmente, sino también en los edificios gubernamentales. Se ha prendido fuego a viviendas de parlamentarios, aunque también no ha faltado quienes han protestado contra la injerencia de EE.UU. y de Turquía en particular. Los manifestantes creen que las cosas marcharían mejor sin tanta injerencia y por eso protestan. Además, han pedido el boicot de los productos iraníes y extranjeros en general en favor de los productos locales, a pesar de su inferior calidad y menor producción, lo que ha dado como consecuencia una aguda escasez. El sentimiento antiraní brotó a principios de octubre, cuando los manifestantes irrumpieron en el consulado iraní de la ciudad santa chiíta de Nayaf, retirando la bandera iraní e izando la bandera iraquí, para luego prender fuego al edificio. Los funcionarios iraníes a duras penas consiguieron escapar de la ira por una puerta trasera. Con anterioridad, en el 2018, los manifestantes ya habían atacado el consulado iraní en Basora. Muchos iraquíes ven que el sistema político que se creó tras la invasión americana no está funcionando, y culpan de ello a la injerencia exterior. No solo eso, creen que la influencia iraní - y en gran medida también la de los EE.UU. - es lo que impide las reformas necesarias para acabar con un sistema que se sostendría desde fuera más que desde dentro. Hace menos de un mes, el 4 de noviembre, los manifestantes atacaron el consulado iraní en Karbala, otra ciudad chiíta. Es significativo que las protestas contra Teherán tengan lugar en el sur, la región chiíta del país, donde la propaganda estadounidense ha calado profundamente intentando culpar a los iraníes de sus desgracias cuando los únicos responsables sean ellos al invadir el país en el 2003 con el objetivo de apoderarse de sus inmensos recursos de gas y petróleo - y vaya que lo consiguieron - dejando el resto del país abandonado a su suerte, convirtiéndose en caldo de cultivo de los extremistas. Al mismo tiempo, debe señalarse que desde que las protestas se iniciaron en Bagdad a principios de octubre, las fuerzas de seguridad se han tenido que emplear a fondo para evitar que los manifestantes llegaran a la Zona Verde de la capital, donde se encuentran numerosos edificios del gobierno y embajadas extranjeras. Desde entonces, más de 400 personas han muerto y hay millares de heridos. En las protestas, los líderes iraníes han sido objeto de ataques por parte de los chiítas iraquíes. El guía supremo de la revolución iraní, el ayatola Ali Khamenei, y el Qassem Soleimani, jefe de la Fuerza al Quds, han concitado la ira de los manifestantes en más de una ocasión, y se ha prendido fuego a sus retratos. Luego de ver un informe confeccionado por los servicios de inteligencia iraquíes entre 2014 y 2015, The New York Times y The Intercept denunciaron la “agresividad” de Irán en lo relativo a su “infiltración” en Irak, incluida su influencia política, religiosa y económica. La filtración del informe se produjo el 18 de noviembre y ha arrojado más leña al fuego. Como sabéis, la invasión estadounidense de Irak y el derrocamiento del gobierno de Saddam Hussein en el 2003 ha sido descrita correctamente como el mayor desastre de política exterior en la historia de los EE.UU. Ocho mil ciento setenta y cinco soldados, contratistas y civiles estadounidenses han muerto en Irak desde la invasión, así como un estimado de 300,000 iraquíes. Según algunas estimaciones, la llamada "guerra global contra el terror", de la cual Irak fue el componente principal, pudo haber matado directamente a 801,000 personas, de los cuales al menos 335,000 eran civiles. Otras estimaciones indican que el total de muertos por ‘daños colaterales’ - incluida enfermedades y el hambre- podrían superar los 3 millones, abrumadoramente iraquíes. La invasión desestabilizó toda la región y destruyó para siempre el statu quo relativamente estable por el cual la minoría sunnita que dominaba Irak, sirvió como un freno a las ambiciones chiítas provenientes del Irán persa. De hecho, los dos países habían ido a la guerra en 1980-1988 motivado por Washington tras el derrocamiento en 1979 del corrupto Shah Reza Phalavi (títere de los estadounidenses y perro de los sionistas) en Irán por una Revolución islámica liderada por el ayatola Jomeni. Es por ese motivo que con deseos de venganza, EE.UU. brindó su apoyo a Irak en un conflicto azuzado por ellos que al final no lo gano nadie, pero que mató a medio millón de militares y civiles de cada lado. Sin embargo, luego de la invasión estadounidense en el 2003 para derrocar a su ahora enemigo Hussein, dado que los chiítas eran mayoría en Irak, era inevitable que el nuevo gobierno "democrático" del país instalado por los invasores tuviera finalmente mucho en común con su vecino oriental a pesar de los esfuerzos de Washington por impedirlo. El conflicto armado resultante que también involucró a la minoría kurda en su absurdo afán independentista fue algo así como una guerra civil. Principalmente enfrentó a los sunnitas desplazados del poder contra las milicias chiítas ascendentes y fue un factor contribuyente en el posterior nacimiento y desarrollo de ISIS, financiado tanto por los EE.UU. como por Arabia Saudita, cuyos mercenarios fueron entrenados en campos de Turquía y Jordania por la CIA y el Mossad israelí, con el objetivo de desatar el caos y la violencia en tan estratégica región “justificando” de ese modo la intervención militar estadounidense de manera permanente con la mirada puesta en Teherán, cuya creciente influencia y su papel decisivo al lado de Rusia para exterminar a ISIS - que fracaso finalmente en su intento de crear un califato sionista en Siria e Irak - es materia de preocupación en Washington. La publicación del citado informe dio una idea - según The Intercept - de que la devastación que siguió a la invasión estadounidense de Irak en el 2003 "le dio a Irán una oportunidad de oro para construir un orden político y social que fuera más favorable a sus intereses". Los documentos consisten en copias de informes originales y cables escritos en farsi que detallan la rutina del espionaje: reuniones secretas, pago de sobornos, vigilancia y contravigilancia. Fueron enviados a la citada publicación de forma anónima por un ‘descontento funcionario iraquí’ con el objetivo expreso de "que el mundo sepa lo que Irán ha estado haciendo en mi país". Aunque el material “es extremadamente interesante y aparentemente genuino”, las historias publicadas “no tuvieron la repercusión que deberían haber tenido ya que alertaba del peligro iraní que se estaba gestando” añade The Intercept. A muchos observadores no sorprende esta situación. Irán ha estado trabajando asiduamente para infiltrarse y poner bajo control a un país vecino que había estado en guerra con él 30 años antes y había matado a medio millón de sus ciudadanos. También estaba ‘interesado’ en penetrar la nueva administración para espiar desde adentro a los estadounidenses, cuya presencia militar era un peligro para sus intereses. Hacerlo a amigos y enemigos por igual es una rutina y se espera de cualquier servicio de inteligencia competente. Es precisamente la misma fórmula utilizada por los estadounidenses en Afganistán hasta el día de hoy y también en Irak luego de la invasión del 2003. Así como Washington instaló gobiernos títeres en Afganistán e Irak, Teherán explotó hábilmente sus relaciones con los chiítas iraquíes, algunos de los cuales vivieron en el exilio en Irán durante el gobierno de Saddam Hussein. El servicio de inteligencia iraní desarrolló relaciones de trabajo especiales con muchas de esas personas y también buscó nuevos reclutas dentro del gobierno cada vez más chiíta en Bagdad. Se sabe por ejemplo que el renunciante primer ministro Adil Abdul Mahdi tiene una "relación especial" con Teherán a través de sus contactos oficiales iraníes que operan en la capital iraquí. Los documentos, de hecho, dejan en claro que el gobierno iraní considera a Irak un estado ‘cliente’ cuyo gobierno amigo debe ser apoyado a toda costa. Los documentos revelan cómo en el 2014 un oficial de inteligencia militar iraquí se reunió con un espía iraní al cual le entrego un mensaje de su jefe en Bagdad, el teniente general Hatem al-Maksusi, comandante de inteligencia militar en el Ministerio de Defensa. Su mensaje decía "Estamos completamente a su servicio. Lo que necesite está a su disposición. Somos chiítas y tenemos un enemigo común. Toda la inteligencia del ejército iraquí, considérela suya”. Desde la perspectiva estadounidense, los documentos revelan además que las reuniones entre diplomáticos estadounidenses de alto rango y sus homólogos iraquíes en Bagdad y Kurdistán se informaban regularmente a Teherán con considerable detalle. Los documentos indican asimismo que los esfuerzos iraníes en Irak fueron coordinados por el mayor general Qassim Suleimani, comandante de la fuerza de élite Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, que trabajó con las milicias iraquí-chiítas existentes que se habían vuelto cada vez más poderosas durante la lucha con los sunnitas. Suleimani tuvo un considerable éxito al construir una vasta red de informantes dentro del gobierno iraquí, muchos de los cuales se mencionan en los informes. Curiosamente, los iraníes han experimentado algunos de los mismos problemas al tratar de manejar la frágil situación política iraquí que anteriormente atormentaba a los EE.UU. Si bien los iraníes han tenido más éxito en mantener su influencia sobre Bagdad, los informes sugieren que no ha podido apreciar plenamente el genuino deseo iraquí de querer ser independientes, libres de la tutela tanto de Washington como de Teherán. Si hay una lección por aprender, es que si uno se equivoca al invadir y destruir países de los que no tiene ni idea de cómo solucionar los problemas que ello ocasiona, al final terminarán haciéndose daño ellos mismos. Debería haber sido obvio incluso para Washington que Irán - con su conexión chiíta y su servicio de inteligencia de primer nivel - estaría bien ubicado para convertir a Irak en una satrapía persa tras la caída de Saddam Hussein, pero la arrogancia imperial en el Pentágono y la Casa Blanca impidió ver lo que se venia, creyendo ilusamente que tras la invasión del país habían ganado la partida, pero se equivocaron. Hoy Irak es un país ingobernable, manejado por poderes extranjeros que solo buscan su beneficio, una situación que no puede continuar mas. La pregunta que uno se hace es ¿que es lo que se viene ahora? :(
La familia del sistema EOS R de Canon vuelve a crecer. En efecto, tras el lanzamiento de la Canon EOS R y la EOS RP, llega la Canon EOS Ra, la primera cámara full frame de Canon centrada en la fotografía astronómica. Este nuevo modelo comparte la mayoría de características con la EOS R, presentada en septiembre de 2018. Cuenta con el mismo sistema de enfoque automático, capacidad para enfocar en condiciones de luz muy bajas, un sensor CMOS Full Frame de 35 mm con 30.3 megapíxeles y procesador DIGIC 8. Sin embargo, la nueva Canon EOS Ra ha sido modificada pensando en las necesidades específicas de los astrofotógrafos. Incluye un nuevo filtro de bloqueo de infrarrojos (filtro IR), que permite que una aún mayor cantidad de luz de hidrógeno alfa (Hα) llegue al sensor de imagen. Esto se traduce es que es capaz de transmitir hasta cuatro veces más de esta luz de hidrógeno alfa, en comparación con la EOS R. Los fotógrafos podrán así captar el distintivo color rojo de las nebulosas, imposible de captar con una cámara tradicional. Ante todo, cabe precisar que la fotografía astronómica no es nada fácil. Al tener que disparar sin luz el fotógrafo necesita algunas ayudas de su cámara. La Canon EOS Ra cuenta con un diseño compacto y ligero, pudiendo acoplarla fácilmente a un telescopio. También está equipada con una pantalla táctil de ángulo variable que hace que la cámara resulte cómoda para disparar desde cualquier posición. Además, cuenta con focus peaking y un aumento hasta 30x (tres veces más que con la EOS R) para comprobar el enfoque. Por otro lado, el visor electrónico de la EOS Ra permite al fotógrafo visualizar claramente los sujetos u objetos en la oscuridad. La Canon EOS Ra viene con un sensor Full Frame capaz de utilizar la totalidad de los 30,3 millones de píxeles de la cámara, lo que significa que es capaz de captar todas las zonas de la imagen con la mejor calidad. Sin embargo, si conectamos un ocular de telescopio que no cubriera el área de imagen completa del sensor, la EOS Ra también permite recortar el área de la imagen al tamaño del formato APS-C, de aproximadamente 11,6 megapíxeles (4.176 x 2.784), así como otros tamaños de recorte. Al igual que sus hermanas de gama, la EOS Ra está equipada con el Dual Pixel CMOS AF. Ofrece una amplia gama de funciones de enfoque automático (AF) y de enfoque manual (MF), manteniendo el AF a hasta -6 EV. Además, cuenta con capacidad para grabar vídeos 4K y time-lapse 4K. La Canon EOS Ra, que comparte montura con la EOS R, ha sido diseñada para maximizar las posibilidades del diseño de los objetivos. La montura RF permite un diseño radicalmente nuevo, con una distancia entre montura y plano focal de solo 20 mm, así como el amplio diámetro de 54 mm de la montura. La cámara es compatible con tres adaptadores de montura para objetivos, permitiendo así que podamos utilizar nuestra colección de objetivos de Canon. Por último comentar que la Canon EOS Ra, al igual que la EOS R, dispone de conectividad a través de EOS Utility y de la app Canon Camera Connect. Esta permite el control remoto de la cámara, tanto cuando se captan fotos como cuando se graba vídeo, mediante USB o de forma inalámbrica. Las capacidades Bluetooth y WiFi de la cámara facilitan la conexión a un smartphone y la transferencia de fotos y vídeos de forma sencilla. Además, se pueden añadir los datos GPS desde un smartphone a las imágenes, para una mayor precisión del lugar donde fueron captadas. En cuanto a su coste y disponibilidad, la nueva Canon EOS Ra se podrá a la venta el 31 de diciembre del 2019 y ya se puede reservar en la web de la marca con un precio de 2.969,99 euros :)
Han pasado 14 años desde que la historia de los hermanos Winchester llegó a la pantalla chica y, más de una década después, estos personajes siguen combatiendo a las criaturas más extrañas y los fenómenos inexplicables, en la ultima temporada de la serie, siempre por Warner Channel. El cuestionamiento más importante sobre esta serie no se remite solamente a sus personajes, sino a la fuerza que han tenido para mantenerse en televisión por más de una década, ganando fans cada año, con cada nueva aventura, porque como lo dicen sus protagonistas Jensen Ackles y Jared Padalecki: “Aún hay mucho que contar”. “Lo bueno de este ‘show’ es que no estamos enmarcados por la realidad y eso nos permite ir tan lejos como queramos, los personajes pueden seguir evolucionando y es muy importante porque no hay mucha gente que tenga la oportunidad de hacer una serie que dure más de una década. Ha sido maravilloso, es muy especial porque hemos estado juntos y ha habido muy pequeñas peleas y aún queda más”, afirmó Ackles quien da vida a Dean Winchester. Más allá de demonios y ángeles, el crecimiento que han experimentado los personajes va de la mano con el desarrollo de los actores en su vida. “Cuando inicié el ‘show’ estaba en mis veintes y ahora estoy en mis treintas, estoy casado, tengo una hija y la serie me ha dado una estabilidad que aprecio mucho. Sí, hemos crecido, pero los personajes también lo han hecho y hay muchas cosas que contar”, continuó Ackles. Así como ellos, el público ha crecido, sus historias también y su impacto ha rebasado generaciones, plataformas y medios, pues a través del boca a boca se han generado redes que comunican a los fanáticos sin importar su edad ni el lugar de donde vengan, lo que se acrecentó cuando llegaron a Netflix. “Cuando hicimos el trato con Netflix nos dimos cuenta de que éramos una serie que tenía mucho contenido, pero un contenido que podía llevar a la gente años atrás y también darle nuevos episodios porque aún estamos grabando, eso no pasa con todas las series que están ahí. He conocido a gente de tres generaciones diferentes que ven la serie, y eso es porque no está dedicado a una edad en especial y porque la lucha de los personajes va en muchos sentidos”, señaló el histrión. Por su parte, Jared Padalecki, quien encarna a Sam Winchester y quien destaca el sentido humano de esta producción a pesar de que su historia está rodeada de seres casi fantásticos, tiene claro el cambio que ha representado ser Sam en un mundo sin tiempo. “El hecho de que nosotros contemos la historia le da un sentido muy humano, aunque tengamos demonios y ángeles a nuestro alrededor, Lucifer y Dios de alguna manera están presentes también y creo que todo esto ha hecho que tengamos un impacto muy grande porque es una historia que no tiene tiempo, pero al final los conflictos son humanos”, declaró. El sacrificio, la amistad, la hermandad estarán de regreso en esta última temporada, con la cual finalizará la serie. Con ayuda de espectaculares efectos especiales, los hermanos Winchester seguirán luchando contra el mal dando de qué hablar a los fanáticos por los cuales existen y a quienes se dedican, tal y como lo afirmó Padalecki. “No estaríamos aquí si no fuera por todos los fans que tenemos, porque son ellos los que han hecho que lleguemos a muchas partes del mundo y es una relación sincera porque existimos por ellos y existen por nosotros”, afirmó. Con un lienzo en blanco todavía por llenar, los hermanos aún tienen mucho camino por recorrer, como lo destacó Padalecki, que en una frase encerró las ganas de continuar con la historia. “Sam Winchester es mi amigo y he estado con él durante 14 años y le daré vida mientras él tenga historias que contar”, concluyó. Por cierto, dado que la serie concluirá tras su decimoquinta temporada, todavía pueden suceder muchas cosas en la serie de los hermanos Winchester. Hace unos años, Padalecki tenía muy claro que la serie acabaría con el destino de los hermanos Winchester en el aire, sin saber cómo continuaría su historia. En tiempos más recientes, parece haber cambiado de opinión y ahora cree que la serie acabará de forma trágica ya que los hermanos no pueden parar de luchar y que, mientras sigan vivos, nunca dejarán de hacerlo; Por su parte, el otro coprotagonista – Ackles – no solo ha pensado en cómo le gustaría que fuera el final de la serie sino que ha soñado con él. En el sueño, Sam ha muerto. Se imagina un escenario repleto de campos de trigo perdidos en la nada de Montana, en el que hay un cruce de caminos en el que Dean aparca su Impala. A lo lejos aparece un hombre en moto, del cual nunca vemos la cara. Dean le reconoce y le da las llaves del Impala, y el hombre le da a cambio las de su moto. El hombre desaparece con el Impala y Dean, sin necesidad de un asiento de copiloto, se marcha con su nueva moto. Ackles incluso tiene la banda sonora en su cabeza: “es como la de una película de Robert Zemeckis” indicó; Bien puede ser un final feliz, donde los Winchester dejan de ser cazadores. Dean y Sam Winchester lo llevan siendo desde hace mucho, mucho tiempo, y si bien llevan la lucha en los genes está claro que tienen en su vida un espacio para otras cosas. Un posible final feliz de la serie, por ejemplo, sería uno en el que los hermanos dejaran esta “profesión” y se centraran en otros aspectos de su vida que les puedan llenar. Sam, en un determinado momento, quería ser abogado así que no estaría mal verle cumplir ese sueño, si bien sí resulta algo aburrido. Por otro lado, aunque haya sido un mujeriego de manual está claro que uno de los sueños de Dean es tener una familia, por lo que sería interesante verle retirado de la caza y convertirse en un padre de familia hecho y derecho; Quizás, uno o los dos hermanos mueren, el cual sería un final triste o, como mucho, agridulce, y se parecería mucho al sueño de Jensen Ackles. Sería bastante improbable que los dos hermanos Winchester murieran, pero la muerte de al menos uno de ellos sí sería factible. Si no mueren ellos, quizás haya otra muerte que pudiera cerrar el ciclo, como la de Castiel en un intento de salvar a los protagonistas, aunque esta vez sin regresar, como le hemos visto hacer en el pasado; A lo mejor son cazadores de por vida, tal como dijo Jared, ya que los hermanos Winchester son incapaces de dejar de luchar así que es probable que la serie termine reflejando este hecho, poniendo punto final a una batalla (sea cual sea la que nos pueda mostrar la serie en lo que le queda de recorrido) pero no a una guerra que continuará incluso cuando ‘Supernatural’ ya haya acabado. Sin duda, la serie podría acabar de forma muy violenta y dejar a sus espectadores con el misterio de cómo continuarían sus aventuras, aunque no agrade a todo el mundo; Pero ¿puede ser que la historia de ‘Supernatural’ continúe con otro spin-off con otros personajes, otros cazadores? Recordemos que la serie ya ha lanzado dos “backdoor pilot” titulados ‘Bloodlines’ y ‘Wayard Systers’ que finalmente no salieron adelante, por lo que una posibilidad muy remota es que continúe su historia con una estrategia similar. No obstante, al fin y al cabo, una serie con el legado de sobrenatural es prueba más que suficiente como para que su cadena vuelva a considerar esta posibilidad, así que quizás veamos que la historia continúe de alguna forma :)
En su carrera contrarreloj para destruir cualquier atisbo de esperanza o de justicia en el drama que sufren los palestinos a manos de los sionistas, la Administración Trump ha decidido, en una de las decisiones más irracionales que cabía esperar, normalizar la existencia de los ilegales asentamientos israelíes en Cisjordania. De esta manera y partir de ahora, las colonias “no están violando” - a ojos de Washington - la legalidad internacional, pese a la resolución del Consejo de Seguridad 2334 que en el 2016 consideraba una flagrante violación de la ley internacional los asentamientos donde residen 600.000 colonos en tierras palestinas. También supone un duro revés para la Cuarta Convención de Ginebra, que prohíbe a las potencias ocupantes el movimiento de su población hacia tierras ocupadas. Pero para el Criminal de Guerra Benjamin Netanyahu, la lectura es muy distinta: Washington ha enderezado un “error histórico” y aceptado la “realidad sobre el terreno” de su ocupación. No se recuerda una decisión tan drástica ni tan unilateral desde la declaración de Jerusalén como “capital” de la entidad sionista, el mismo que se formó sobre territorio palestino, o el reconocimiento por parte estadounidense de la “soberanía” israelí sobre los Altos del Golán, arrebatados a Siria y declarado como territorios ocupados por la resolución 242 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. De esta manera, día a día, paso a paso, la Administración Trump revierte setenta años de resoluciones internacionales para ‘legalizar’ la violenta ocupación del territorio palestino, un apartheid consumado ante la indiferencia de Occidente que nunca ha querido imponer sanciones a los criminales sionistas, pese a la profunda injusticia sufrida por los palestinos y el genocidio de la cual son victimas a diario. La consternación de medio mundo frente a la tragedia palestina contrasta con la euforia desatada entre los sionistas, decididos a aprovechar el momento para acabar de una vez por todas con cualquier aspiración territorial del Estado palestino. “Los judíos tienen el derecho moral y legal de vivir en su antigua patria”, ha afirmado la desquiciada exministra de Justicia (2015-2019) Ayelet Shaked, mediante el tweet con el que agradecía a Donald Trump y Mike Pompeo un revés histórico a la justicia. “Ahora es el momento de declarar una soberanía total sobre esas comunidades”, rugió fuera de si faltando groseramente a la verdad. Lo mismo ha urgido el Consejo Yesha, la entidad terrorista que agrupa a los ilegales asentamientos en la Cisjordania ocupada, y no sería de extrañar que la decisión estuviera muy próxima, dado que Benjamin Netanyahu ya había prometido en campaña que se anexionaría los asentamientos judíos, arrebatando aún más tierra palestina. En realidad, la decisión equivale a una victoria de la política de hechos consumados que se lleva aplicando desde la fundación de la entidad sionista en 1948 con la complicidad de la ONU. La multiplicación de los ilegales asentamientos judíos y de población de los colonos en Cisjordania se ha disparado en los últimos años como parte de la política gubernamental para lastrar cualquier decisión internacional de poner fin a esta brutal forma de ocupación hecha al margen de la ley. Si, según la Oficina Central de Estadísticas israelí, en 1999 había 177.000 ocupantes judíos en el territorio de Cisjordania, la cifra roza hoy en día los 400.000. Para la UNRWA, el número de colonos es bastante mayor, dado que suma no solo las 143 colonias en Cisjordania y las existentes en Jerusalén Este sino también 106 asentamientos oficiosos que ni siquiera gozan de la legalización del Ejecutivo de Tel Aviv. La normalización de esas edificaciones sin permisos es otra medida que se generaliza más, en un intento de apoderarse de más tierra, que implica la expulsión en masa de población palestina por parte de los sionistas, llegando al asesinato de quienes se resisten a dejarlas. Según un informe de la UNRWA, la oficina de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos, en la “segunda mitad del 2018 el avance de las unidades de vivienda continuó a un nivel sin precedentes. La construcción de más de 7.000 viviendas (4.350 en Cisjordania ocupada y 2.900 en Jerusalén Este) avanzaron en diferentes etapas del proceso de planificación e implementación (mediante licitaciones y planes)”. Eso se explica porque, según la organización israelí Peace Now, Netanyahu aprovechó la llegada al poder de Trump para impulsar los asentamientos, que en el 2018 habrían aumentado un 9% de media, según la ONG. “Trump puede declarar en su insania que la noche es día, pero eso no cambia el hecho de que los asentamientos no son solo ilegales según las normas internacionales, también son un enorme obstáculo para la paz y la estabilidad regional”, ha valorado Hagot Ofran, de Peace Now. Para la población palestina, la noticia no puede ser más devastadora. El negociador Saeb Erekat lo denomina intentar reemplazar la ley internacional por la ley del más fuerte. “Los asentamientos en los territorios palestinos, incluida Jerusalén Este, no son solo ilegales según la ley internacional: son crímenes de guerra. Una vez que la Administración Trump decide socavar la ley internacional, se convierte en una amenaza mayor para la paz y la seguridad mundial”. A su turno, Nabil Abu Rodeina, portavoz de Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, denuncio que “EE.UU. no está cualificado ni autorizado para negar legitimidad a las resoluciones internacionales”, pero su observación no tiene validez en la era actual, donde las leyes no son más que papel mojado a merced de gobernantes sin escrúpulos especializados en retorcer la realidad hasta convencernos de sus propias mentiras. Como han señalado diversos analistas, esto equivale al funeral de los Acuerdos de Oslo. La orquesta la pone Washington. El momento elegido para el anuncio no parece casual. Coincide que el rival de Netanyahu trata de formar una coalición de Gobierno y que el Tribunal de Justicia europeo acaba de ordenar a sus Estados que “los alimentos originados en los territorios ocupados por Israel deben indicar su lugar de origen” para que los consumidores puedan tomar “decisiones informadas” a la hora de hacer la compra. También coincide con un momento turbio para el propio presidente norteamericano, en plena investigación para un potencial proceso de impeachment, y como destacaba el analista israelí del International Crisis Group, Ofer Zalzberg, en un tweet, “parece un movimiento preventivo ante una inminente sentencia de la Corte Penal Internacional, que se adoptará antes del 2 de diciembre, con respecto a si los asentamientos israelíes equivalen a crímenes de guerra de acuerdo con el derecho internacional”. El problema ahora no solo es Palestina, sino que, con decisiones arbitrarias en contra de la legalidad internacional, se envía el mensaje de que las normas que con tanto sudor y sangre pactaron las naciones para regir el mundo de la forma más justa posible son maleables, interpretables y susceptibles de ser transgredidas porque siempre puede haber un régimen espurio y con las manos manchadas de sangre que convierta la transgresión en la nueva norma, mas aun cuando tienen el apoyo incondicional de los EE.UU. para hacerlo y cometer a su vez los crímenes mas atroces en contra los palestinos, sabiendo que gozan de impunidad para su campaña de exterminio y que nadie les pedirá cuentas por ello. La credibilidad de las instituciones internacionales esta por ello en entredicho porque no hacen nada para detener estas agresiones, aparte de una que otra declaración lírica y vacía de contenido, que para los ocupantes no tiene valor alguno. Que luego Washington no pida a quienes gobiernan países sin el mandato de sus ciudadanos que acaten las leyes, cuando ellos son los primeros en desdeñarlos a voluntad. “El movimiento colonizador es una locura de Israel que invierte una fortuna para perpetuar un régimen de apartheid”, sostiene la abogada canadiense de origen palestino Diana Buttu. “Se han gastado millones en convertir en un infierno la vida de los palestinos” indicó. Convertidos en parias en su propia tierra, los palestinos se niegan a ser víctimas sin resistencia de un genocidio que, desde antes de su constitución formal en 1948, emprendiera la entidad sionista en su contra, el cual -por cierto- cabe perfectamente en la categoría de terrorismo de Estado y Crímenes de Guerra. Tal tragedia palestina apenas si ha merecido alguna que otra reseña periodística destacada, la más de las veces según las interesadas versiones de los sionistas, especialistas en falsificar la historia - gracias al gigantesco aparato propagandístico de Hollywood y los mas grandes medios de comunicación que se encuentran en manos de corporaciones judías - de intentar presentarse como “victimas” cuando siempre han sido asesinos sedientos de sangre. Con todo a su favor, Israel se ha permitido cometer acciones terroristas atroces e injustificadas que eufemísticamente llama “represalias”, causando hondo sufrimiento y dolor al pueblo palestino, en lo que ha sido una constante demostración de la brutalidad calculada de los sionistas que no excluye el asesinato en masa y los desalojos arbitrarios de poblaciones enteras, sólo bajo la presunción (nunca confirmada) de servir de apoyo a los grupos armados y de representación palestinos que resisten la sangrienta ocupación militar israelí de sus territorios ancestrales. A ello se suman el secuestro masivo de los habitantes de estos territorios (y su posterior reubicación fuera de las fronteras “naturales” israelíes), su encarcelamiento indefinido, sin apelación ni fórmula de juicio, y actos de piratería de aviones y embarcaciones de distinto calado que, no obstante, no figuran en el extenso historial existente sobre estos hechos a nivel mundial, sin dejar de mencionar las incursiones ilegales y clandestinas en los espacios soberanos de otras naciones, constituyendo una práctica que viola el derecho internacional y las resoluciones de la ONU. Cabe resaltar que desde que Israel se apodero de Cisjordania en la Guerra de los Seis Días (1967), su prioridad ha sido incentivar la colonización de esos tierras ocupadas a sangre y fuego para su posterior anexión. De esta manera piensan que con el tiempo, lograran “reunificar Judea y Samaria” (nombres bíblicos con el cual se refieren a esos territorios) con el resto de la entidad sionista. Sin embargo, existe un problema no resuelto y es la gran población palestina que habita el lugar. En efecto, entre el Jordán y el mar Mediterráneo viven 13 millones de personas. Todas están bajo control israelí y casi la mitad son palestinas. De estos palestinos, tres millones viven en Cisjordania, dos lo hacen en los territorios ocupados y otros dos en Gaza: 7 millones en total. Ninguno de ellos tiene los mismos derechos y libertades que los judíos, pero si los tuvieran, en un hipotético Estado único, Israel correría el riesgo de perder la ventaja demográfica. A primera vista, la anexión total de los territorios ocupados no seria por lo tanto, la mejor opción y hay quienes afirman que con los asentamientos es suficiente, pero Netanyahu lo ambiciona todo. Esta estrategia plantea otra realidad incómoda, la de administrar a unos ciudadanos de segunda clase. El carácter judío de la entidad sionista discrimina al 21% de los ciudadanos israelíes que son palestinos. Los que viven en Cisjordania aún lo tienen peor, ya que se les limita en sus movimientos y se les aplica la legislación militar. Consolidar este statu quo ha terminado por instaurar un régimen de apartheid en Cisjordania. Y tampoco soluciona la raíz del problema: ¿cómo cumplir con la visión sionista de un Estado judío en un territorio con una población palestina tan grande que crece exponencialmente y que en pocos años duplicarían su número? Mientras no se logre encontrar una solución equitativa y justa para resolver este agudo problema, el conflicto palestino seguirá siendo un problema irresoluble :(
Se trata de una de de las tradiciones más populares celebradas por los estadounidenses - considerada como la fiesta por excelencia, incluso por delante de la Navidad- donde familiares y amigos se reúnen y se sientan juntos alrededor de una mesa para compartir un banquete y pasar un agradable momento. Antes de cenar, es tradicional que se ofrezca una oración de agradecimiento a Dios por las cosas buenas que han recibido a lo largo del año. El plato tradicional es un pavo asado u horneado, que generalmente va acompañado de ensalada y un relleno en base a pan, maíz y salvia. También se preparan pasteles de calabazas y se comen diversas frutas, principalmente, manzanas. Desde 1941 se celebra cada cuarto jueves de noviembre, pero hasta entonces se había realizado desde sus inicios el último jueves en lugar del cuarto. El motivo del cambio fue a raíz de la petición realizada por Fred Lazarus Jr. (por aquel entonces máximo responsable de los grandes almacenes Macy’s) quien convenció a Franklin Delano Roosevelt para que adelantase una semana en el calendario su celebración y así disponer de más días de venta de productos y regalos navideños, debido a que al día siguiente comienzan las rebajas (‘Black Friday’) y con ellas la campaña de Navidad. Pero el Día de Acción de Gracias (Thanksgiving) no es una celebración moderna, ya que hay constancia de que empezó a celebrarse durante el primer cuarto del siglo XVII. La mayoría de los historiadores apuntan al año 1621 y localizan a quienes iniciaron esta tradición en la Colonia de Plymouth (que hoy en día forma parte del estado de Massachusetts). Según explican crónicas de la época, un grupo de colonos (muy posiblemente de procedencia holandesa; aunque algunos historiadores indican que eran británicos protestantes, pertenecientes al puritanismo y que habían sido expulsados de Inglaterra) llegaron hasta aquel lugar en los inicios del frío invierno de 1620. Iban desprovistos de lo más esencial y a las pocas semanas comenzaron a escasear sus alimentos, algo que provocó que muchos de ellos enfermasen y comenzasen a morir. Entrados en la primavera de 1621, un grupo de nativos fue al encuentro de los nuevos colonos, mostrándose afables y prestándoles todo tipo de ayuda y enseñanzas para que labrasen sus campos, de cara a cultivar sus propios alimentos. También les enseñaron a pescar y cazar, por lo que los nuevos residentes de Plymouth obtuvieron unos excelentes resultados, pudiendo tener buenas siembras. En agradecimiento a los nativos les ofrecieron una celebración donde compartieron sus alimentos. Año tras año se tomó la costumbre de reunirse todas las familias de la colonia y dar gracias por todo lo conseguido en los anteriores doce meses. Ese acto es el que (según la mayoría de expertos) se señala como el inicio de la tradicional celebración del Día de Acción de Gracias. Como podéis imaginar, poco a poco fue extendiéndose la costumbre entre otras colonias, llegando a abarcar la totalidad del territorio norteamericano y convirtiéndose en algo tan popular y arraigado que, en 1863, Abraham Lincoln proclamó oficialmente el último jueves de noviembre como día de fiesta nacional, con el fin de que todas las familias pudiesen reunirse y celebrarlo. Desde entonces, este día se ha convertido en una de las fechas más especiales y preferidas por la mayoría de familias norteamericanas. Cabe destacar los múltiples actos que se celebran a lo largo del día en una multitud de ciudades, entre ellos el gran desfile que organiza los grandes almacenes Macy’s, que congrega en las calles de Nueva York a millones de personas. Finalmente, el Día de Acción de Gracias también es muy celebrado en la Casa Blanca. Desde 1947, existe la costumbre de indultar a un pavo antes de Acción de Gracias y todos los presidentes han mantenido esta ceremonia. Este martes y como era de esperar, Donald Trump cumplió también con la tradición de esta festividad, la más popular del país :)
Si todo va como hasta ahora, para el mes de febrero o marzo, coincidiendo con el próximo Mobile World Congress, Samsung debería mostrar su nuevo gama alta para el 2020 que, si mantienen la nomenclatura actual, debería ser el Samsung Galaxy S11. Y este es precisamente el que hoy nos ocupa, puesto que OnLeaks, uno de los filtradores más reputados de la red conocido por su alto índice de aciertos, acaba de publicar los que, aparentemente, son los primeros renders del este nuevo smarphone. Según se afirma, el Samsung Galaxy S11 recogería el testigo de los Samsung Galaxy S10 en cuanto a factor forma, pero bebería de algunos elementos del Samsung Galaxy Note 10 y del nuevo Samsung Galaxy M30s. Del primero salta a la vista el agujero en la pantalla; mientras que del segundo, el módulo fotográfico. Antes de comenzar a repasar lo que hemos visto en los renders, conviene destacar que estamos ante una filtración y que, por lo tanto, es recomendable coger las imágenes con pinzas. Si bien es cierto que OnLeaks tiene una avalada trayectoria en cuanto a filtraciones (mostró el diseño del iPhone 11 muchos meses antes de su presentación), todavía quedan unos tres o cuatro meses para que el Galaxy S11 vea la luz y cabe la posibilidad de que haya cambios al final. Dicho esto, de acuerdo a los renders de Onleaks, el Samsung Galaxy S11 tendría unas dimensiones de 161,9 x 73,7 x 7,8 milímetros, aunque el grosor crecería hasta los 8,9 mm si tenemos en cuenta el módulo de la cámara, de lo que se desprende que el módulo tiene un grosor de 1,1 mm. Dice el filtrador que la trasera está hecha de cristal y que los marcos laterales estarían acabados en metal. En los laterales aparecen los clásicos botones de "Power" y de volumen, pero nada de un botón dedicado a Bixby, mientras que en la parte inferior el dispositivo montaría un USB tipo C. En cuanto a la pantalla, los renders dejan ver un panel de 6,7 pulgadas curvado por los laterales que se estiraría hasta las esquinas gracias, en parte, al agujero ubicado en la zona superior central. Esto es algo que hemos visto ya en otros móviles de la marca, como el Samsung Galaxy Note 10 y el Samsung Galaxy Note 10+. También en los Galaxy S10 y S10+, aunque en estos dos casos la perforación se ubicaba en la esquina superior derecha. Nada se sabe de su resolución, aunque se baraja la posibilidad de que el panel tenga una tasa de refresco de 120 Hz. En el último año hemos visto a algunas marcas apostar por esta tecnología, como Razer con el Razer Phone 2 (120 Hz) o OnePlus con el OnePlus 7 Pro y sus dos hermanos "T", y Samsung, según el leaker Ice Universe, también lo haría en su nueva gama alta. Esto se desprende de una captura de pantalla de la beta de One UI 2, en la que se puede ver una opción para alternar entre 60 y 120 Hz. De la parte trasera cabe destacar dos cosas. La primera es el módulo para la cámara, donde vemos cuatro lentes junto al flash LED. Es muy parecido al del Samsung Galaxy M30s y, en cierto modo, recuerda a los módulos deliPhone 11, iPhone 11 Pro o Google Pixel 4 XL. Así, se puede adelantar que el Samsung Galaxy S11, y si los renders son correctos, tendría cinco cámaras en total. Nada se sabe a ciencia cierta sobre tecnología y resolución, aunque filtraciones recientes apuntan que tendrá un sensor de 108 megapíxeles, elISOCELL HMX de Samsung, que es el mismo del Xiaomi Mi Note 10. La segunda cosa es el lector de huellas, que no está y que cabe la posibilidad de que, como en el Galaxy S10, se haya llevado bajo la pantalla. Si algo dejan ver los renders del Samsung Galaxy S11 es que la pantalla perforada, junto a los notch de gota, se está configurando como laalternativa a corto plazo del notch que Apple introdujo en su iPhone X. No son pocos los móviles que han optado por agujerear al panel para arañar pulgadas de pantalla, y no solo de Samsung, sino que Huawei y Honor también lo han hecho en terminales como el Honor View20 o el Huawei Nova 5T. Algunas marcas como OPPO ya trabajan en introducir la cámara delantera bajo la pantalla, y si bien lo poco que sabemos al respecto es que funcionan, parecen estar todavía lejos de ser una realidad. Por otro lado, no deja de ser interesante la inclusión del módulo fotográfico. No es algo que hayamos visto solo en los Pixel o en los nuevos iPhone, sino que Huawei ya lo hizo con el Mate 20 Pro, Motorola con elOne Zoom o Nokia con el Nokia 9 PureView. Los motivos para hacerlo de esta forma no están del todo claros, pero parece que si hace unos años lo normal era poner las lentes en vertical de una en una en la esquina, el siguiente paso será llevarlas a un módulo y agruparlas :)