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miércoles, 14 de septiembre de 2022

COREA DEL NORTE: Una estrategia peligrosa

Kim Jong Un - tercero de una sangrienta dinastía comunista que oprime con mano de hierro a Corea del Norte desde su fundación en 1948 - ha aprobado de manera unánime en su “Parlamento” una nueva ley por la que el país se declara de forma irreversible como un Estado con armas nucleares, un paso más en su sinuosa estrategia geopolítica. Esta nueva ley otorga “el derecho” a Pyongyang de usar ataques nucleares preventivos para protegerse, actualizando así una postura anterior según la cual habían dicho que mantendrían sus armas solamente hasta que otros países se desnuclearizaran y no las usaría de manera preventiva contra Estados que no los posean. “Las armas nucleares representan la dignidad, el cuerpo y el poder absoluto del estado”, dijo el sátrapa al conocer la decisión de la Asamblea Popular Suprema de aprobar la nueva ley en una votación unánime. “Mientras existan armas nucleares en la Tierra, y permanezcan el imperialismo y las maniobras antinorcoreanas de EE.UU. y sus seguidores, nuestro camino hacia el fortalecimiento de nuestra fuerza nuclear nunca terminará” aseveró. En semejante entorno, la última gran crisis entre Washington y Pyongyang en el 2017 parece ahora historia. Como recordareis, ese año Corea del Norte cruzó importantes umbrales técnicos en su programa nuclear, unos umbrales que la comunidad de inteligencia de EE.UU. había temido que se alcanzaran a mediados de la década de 1990. Kim Jong Un, terminó el trabajo realizado por su padre y su abuelo a lo largo de más de cuatro décadas: llevó a cabo la primera prueba de la historia con un misil balístico de alcance intercontinental y probó un arma termonuclear con un rendimiento explosivo de cientos de kilotones. Tras ello, en noviembre del 2017, declaró “completa” su disuasión nuclear y se volvió hacia la diplomacia con Corea del Sur y EE.UU. tras de su discurso de Año Nuevo del 2018. Los últimos meses del 2017 se volvieron peligrosos debido a las amenazas del entonces presidente estadounidense Donald Trump de atacar a Corea del Norte. Lo que cambió en el 2017 fue la aparición para EE.UU. de un tercer adversario con armas nucleares capaz de amenazar su territorio (los 48 estados federados contiguos en suelo continental) con un ataque nuclear. Los expertos técnicos debatieron los entresijos de la tecnología de misiles de Corea del Norte, incluida su fiabilidad. Sin embargo, los norcoreanos, en lo referente a la teoría de la disuasión, han parecido alinearse con Thomas Schelling, que argumentaba que la disuasión podía obtenerse bajo condiciones y capacidades ambiguas, frente a lo sostenido por Albert Wohlstetter, para quien el “equilibrio del terror” sobre el que se sustentaba la disuasión era delicado y requeriría un gran número de capacidades altamente fiables. Lo que dio a Kim la confianza para declarar “completa” su disuasión tras solo tres pruebas de misiles balísticos intercontinentales en el 2017 y seis pruebas nucleares entre el 2006 y el 2017 no fue que esas capacidades se hubieran perfeccionado o se consideraran altamente fiables; fue la noción, en línea con Schelling, de que la posesión de tales capacidades por parte de Pyongyang dotaría cualquier crisis futura con EE.UU. de una innegable dimensión nuclear. Ningún presidente estadounidense podría considerar un ataque a Corea del Norte con la seguridad de que Pyongyang no sería capaz de lanzar una cabeza nuclear contra Washington DC o contra Nueva York. Por más que los asesores presidenciales aseguraran que la probabilidad de una detonación norcoreana con éxito en suelo estadounidense era de tan solo un dígito en una crisis, cualquier presidente estadounidense se lo pensaría mucho antes de emprender una escalada contra Pyongyang. Al fin y al cabo, los acontecimientos con grandes consecuencias, aunque tengan mínimas probabilidades de materializarse, suelen inducir a la cautela. Ese cambio marcó en el 2017 una nueva experiencia para casi dos generaciones de responsables y planificadores militares estadounidenses. Desde que Mao Tse Tung probó por primera vez el misil balístico intercontinental DF-5 chino en 1971, la comunidad estadounidense de encargados de formular políticas no se había enfrentado a un adversario nuevo dotado de armas nucleares y que desarrollara la capacidad de alcanzar su territorio. En los cuarenta y seis años transcurridos entre 1971 y 2017, EE.UU. pensó en el contexto de Rusia y China la disuasión nuclear. Irán y Corea del Norte eran motivo de preocupación, pero en gran medida se pensaba en ellos como proliferadores nucleares y “estados delincuentes”. Si saltamos hasta el 2022, vemos que en gran medida la situación no ha cambiado. A pesar de que Corea del Norte ha producido masivamente misiles balísticos y ojivas nucleares (algo que Kim pidió durante su discurso de Año Nuevo del 2018, el mismo que abrió la puerta a la diplomacia con Corea del Sur), el mundo sigue tratando a Corea del Norte como un proliferador en lugar de un poseedor de armas nucleares. Las consecuencias de este marco pueden resultar nefastas a largo plazo, ya que el mundo no comprende la importancia de la reducción de riesgos con Corea del Norte. El marco proliferador en relación con el problema nuclear en la península Coreana se remonta a principios de la década de 1990, cuando los servicios de inteligencia estadounidenses ofrecieron por primera vez evaluaciones que indicaban que Kim Il Sung, el fundador de Corea del Norte, intentaba conseguir la bomba. Bajo presión soviética, Kim había aceptado el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP). La URSS, una importante fuente de patrocinio para Corea del Norte, dejaría de existir luego de seis años de la adhesión de Corea del Norte al tratado en 1985. El TNP, piedra angular del orden nuclear mundial, ofrecía un sencillo trato a sus signatarios: dejando de lado los cinco estados que habían hecho estallar un artefacto explosivo nuclear antes del 1 de enero de 1967 (EE.UU., Rusia, Francia, Reino Unido y China), todos renunciarían a las armas nucleares a cambio de acceder al comercio nuclear y tecnologías nucleares civiles. Por su parte, los cinco Estados con armas nucleares trabajarían de buena fe para lograr el desarme mundial. Es probable que Corea del Norte nunca haya aceptado del todo esta visión. Si hay un Estado del sistema internacional que interpreta el orden mundial en sentido neorrealista clásico, se trata de Corea del Norte. Las instituciones globales tienen poca utilidad para Pyongyang en un mundo donde todos los países, grandes y pequeños, deben hacer lo necesario para sobrevivir bajo una lógica de autoayuda. Y así, aunque recibir el patrocinio soviético resultó útil durante la guerra fría, el derrocamiento de la dictadura comunista y el colapso de la URSS en 1991 obligó a tomar medidas drásticas. Kim Il Sung ya estaba fascinado con los efectos de las armas nucleares a finales de la década de 1950; también habló de amenazas nucleares tras la crisis de los misiles de Cuba. A principios de la década de 1990, el interés de Corea del Norte por las armas nucleares pudo finalmente ser respaldado con una capacidad autóctona: contó con un reactor de gas-grafito en funcionamiento y con dos más en construcción. En 1992, las dos Coreas, al poco tiempo de entrar juntas en la ONU, sellaron un acuerdo para la “desnuclearización de la península de Corea”. Ese lenguaje, que forma parte aún hoy del léxico diplomático internacional acerca de la península de Corea, no aludía exclusivamente a la preocupación por un arma nuclear norcoreana, sino también a las armas nucleares estadounidenses en suelo surcoreano. En diciembre de 1991, la última arma nuclear táctica estadounidense abandonó la península de Corea. Esas armas no habían dejado de desplegarse en suelo surcoreano desde 1958 para disuadir a las fuerzas armadas de Corea del Norte, cuantitativamente superiores, de reanudar la guerra de Corea, concluida con un armisticio en 1953. La declaración conjunta de 1992 sobre la desnuclearización proporcionó otra base para asegurar el estatus no nuclear de ambas Coreas, algo que enseguida halló dificultades en la primera gran crisis entre EE.UU. y Corea del Norte de 1993-1994. Esa crisis acabó conduciendo al Marco Acordado, un acuerdo histórico que tuvo éxito en la medida en que retrasó la producción de plutonio por parte de Corea del Norte durante unos ocho años, hasta que se desmoronó durante la presidencia del Criminal de Guerra George W. Bush, cuando se hizo evidente que Pyongyang había buscado una capacidad de enriquecimiento de uranio, abriendo de ese modo una segunda vía hacia la bomba. Desde entonces, ha habido con Corea del Norte otros dos episodios diplomáticos dignos de mención. En primer lugar, a mediados de la década del 2000 y hasta el 2009, tuvo lugar el proceso multilateral del Diálogo de los Seis. Esas conversaciones condujeron a acuerdos e incluso al desmantelamiento de algunas instalaciones norcoreanas, pero fracasaron en gran medida con el empeoramiento de la salud de Kim Jong Il y el aumento de su preocupación por la sucesión. En el 2009, el Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA), la agencia mundial de vigilancia nuclear encargada de cumplir las disposiciones de verificación y control del TNP, abandonó Corea del Norte por última vez y no ha regresado desde entonces. En diciembre del 2011, un nuevo y joven dirigente, Kim Jong Un, tomó el relevo de su padre. Bajo el mandato de Kim Jong Un, no habría esfuerzos diplomáticos serios hasta el 2018, cuando tuvo lugar la histórica cumbre entre Kim y el presidente estadounidense Donald Trump en Singapur. Este no era un experto en no proliferación y no parecía que le importara demasiado que Kim renunciara a sus armas. Esa cumbre fue, más bien, una forma de rebajar las tensiones de la crisis del 2017 y nada más. Como era obvio ello no iba a durar mucho debido a las intrigas de Washington, la diplomacia Trump-Kim, se derrumbó en una segunda cumbre en febrero del 2019, cuando EE.UU. no aceptó ofrecer a Corea del Norte un alivio de las sanciones a cambio de nada que no fuera su total capitulación y desarme, algo que los norcoreanos, como haría cualquier potencia armamentística que se precie, no podía aceptar bajo ningún concepto. Esta sombría historia nos ha dejado con pocos resultados tras treinta años de esfuerzos por hacer retroceder el programa nuclear de Corea del Norte. En la actualidad, tal programa funciona sin límites, y el único obstáculo para el ritmo y la escala del desarrollo nuclear del país es su aislamiento internacional bajo las sanciones económicas. Durante la pandemia del Cononavirus, Corea del Norte se aisló aun más del mundo, preocupada por el devastador efecto que tendría la pandemia en su limitada infraestructura sanitaria. Con ello, se ha sancionado a sí misma con más fuerza de la que podía esperar el mundo exterior. Ello no evito por cierto que el país comunista terminase contagiado y hoy no sabe la cantidad de muertos que ha originado, y según reportes de Seúl, aun sigue descontrolada. De todos modos, eso no ha contribuido mucho a frenar el ritmo de su desarrollo nuclear y de misiles. En el 2021, Kim Jong Un intervino en el VIII congreso del Partido del Trabajo, y esbozó un amplio programa de modernización de sus fuerzas nucleares. Entre otras capacidades, Kim pidió misiles balísticos con capacidad para múltiples ojivas, misiles hipersónicos, misiles de crucero de largo alcance y armas nucleares tácticas. Esas declaraciones desmontaron las ilusiones que aún sustenta gran parte de la política internacional hacia Corea del Norte: ya no se trata de un problema de proliferación, sino de un problema de disuasión. En relación con el desarme de Corea del Norte, cabe hablar en los mismos términos que en relación con el desarme de los otros ocho poseedores de armas nucleares del mundo. En el año transcurrido desde las declaraciones en el VIII congreso del Partido del Trabajo, Kim ha demostrado que sus ambiciones son creíbles. Ha supervisado las pruebas de nuevas armas hipersónicas y ha presentado un nuevo misil de crucero. El gobierno del discapacitado físico y mental de Joe Biden entretanto, ha fracasado en gran medida a la hora de considerar Corea del Norte como una prioridad. Enfrentada a un entorno internacional difícil, la administración estadounidense se ha encontrado incentivando fuegos de forma demoniaca en Ucrania y Taiwán, provocando con ello a Rusia y China. Todo eso constituye una buena noticia para Kim Jong Un. Si bien la pandemia y las dificultades económicas provocadas por ella en el país enfrentan a Kim con el contexto interno más problemático desde que llegó al poder, el contexto internacional quizás sea el más propicio que haya tenido nunca. No es probable que Rusia muestre mucho interés en presionar a Corea del Norte, y el enviado de China para asuntos de la península de Corea ha defendido la incorporación a la política internacional de las “legítimas preocupaciones de seguridad” de Pyongyang. Tanto Moscú como Beijing han reclamado también un alivio de las sanciones contra Corea del Norte; en el 2017, antes de que las relaciones con EE.UU. se deterioraran seriamente, ambos países permitieron la imposición de nuevas sanciones cuando Corea del Norte realizó sus grandes pruebas armamentísticas. Ello ahora pertenece al pasado. La diplomacia con Corea del Norte no parece que vaya a reanudarse pronto, ahora que se proclamo como Estado nuclear. La actual campaña de modernización militar de Kim tendrá que seguir su curso antes de que los norcoreanos sientan que tienen suficiente influencia para volver a la mesa de negociaciones. Mientras tanto, los riesgos nucleares en la península Coreana siguen siendo elevados. Al tratar con una Corea del Norte en posesión de armas nucleares, hay que centrarse en gestionar el problema, disuadir la agresión y reducir los riesgos. El desarme de Pyongyang, ya no es realista ni a corto ni a largo plazo. Intentarlo bajo presión significaría la guerra. Lo que queda a Washington seria aceptar una coexistencia con una Corea del Norte con armas nucleares: una coexistencia peligrosa, sin duda. Ya es hora de aceptar la realidad de que treinta años de esfuerzos para desnuclearizar la península de Corea han llegado a un punto muerto, algo que Washington no va a aceptar por ningún motivo y trataran de repetir lo hecho en Libia, donde a Gaddafi le ofrecieron de todo si se deshacía de sus misiles, pero al hacerlo, ordenaron su asesinato, convirtiendo a ese país en un Estado fallido y santuario del terrorismo. De seguro Kim Jong Un ha tomado nota de ello y no permitirá que ello se repita, por lo que la situación en la península coreana seguirá agudizándose :(

QATAR 2022: Controvertido hasta el final

Son wahabitas, una versión puritana del Islam, aunque más “liberales” que sus vecinos sauditas. Y si bien tienen un sistema judicial “laico”, la ley islámica, la Sharía, se aplica todavía en cuestiones de familia y herencia. Hablan árabe, pero más el inglés. Nos referimos al Emirato de Qatar, donde dentro de poco se realizara el Mundial de futbol más polémico y controvertido que se recuerde. Su jefe de gobierno es el emir Thamim bin Amad al Thani, de 42 años. La imagen del monarca absoluto es onmipresente. Incluso cuelgan grandes gigantografías suyas en los edificios, al estilo Gran Hermano de George Orwell. Su familia gobierna el país como si fuera de su propiedad desde hace casi 200 años. Por cierto, en Qatar lo que falta son qataríes. Les sobra gas (son la tercera reserva mundial) y en consecuencia dinero (tienen la mayor renta mundial per cápita del planeta). También abunda el calor, pero los ciudadanos son muy pocos, unos 250.000. El resto de los 2.700.000 habitantes son inmigrantes extranjeros que vienen en su mayor parte de la India, Irán y países africanos a trabajar, prácticamente como esclavos, según Amnistía Internacional, que califica al Mundial como el torneo de la vergüenza. Como podéis imaginar, en Qatar no existen partidos políticos, ni nadie puede cuestionar las decisiones del déspota oriental que los gobierna. Hacerlo podría acarrearle a quien lo haga la pena de muerte por decapitación. Así de “democrático” es Qatar. De otro lado, debido a que su religión lo prohíbe, tampoco se vende alcohol, salvo en los hoteles donde hay turistas occidentales. Para el Mundial, según se acaba de anunciar hace unas horas, se permitirá a los aficionados con entradas comprar cerveza con alcohol en los partidos de la Copa del Mundo tres horas antes del inicio del partido y una hora luego del pitido final, pero no durante el partido, dijo una fuente con conocimiento de los planes para el torneo. Budweiser, uno de los principales patrocinadores de la competencia con derechos exclusivos para vender cerveza en el torneo, servirá cerveza dentro del perímetro que rodea cada estadio, pero no en las gradas ni en la explanada del estadio. Cabe precisar que los visitantes no pueden traer alcohol a Qatar, ni siquiera desde el aeropuerto libre de impuestos, y no pueden comprar alcohol en la única licorería del país, en las afueras de Doha. Solo los residentes extranjeros con permisos pueden comprar allí exclusivamente para el consumo doméstico. “Quien infrinja las normas será detenido y expulsado inmediatamente del país” preciso la fuente. Algunas notas sueltas: prácticamente todos los hombres usan una barba corta y prolija, llueve nada unas diez veces al año, no hay industria (salvo la petrolera) ni agricultura, todo está limpio, los autos son grandes, en los shoppings están las mismas marcas que en las ciudades europeas, en una sociedad arcaica donde los hombres pueden tener hasta cuatro esposas, las cuales no tienen ningún derecho y pueden ser repudiadas en cualquier momento por su marido o incluso muertas a pedradas por “infieles” si así lo determina su dueño y señor, “amparado” obviamente en la ley islámica. Las mujeres son obligadas a llevar una túnica negra que llega hasta el suelo. Algunas tienen la cara al descubierto, otras solo los ojos y las menos ni siquiera eso. El velo se llama hiyab. Y pobre aquella que se atreva a quitárselo, ya que se arriesga a ser calificada de “prostituta” y ser lapidada por su marido y sus propios hijos. Así de barbaros son. Una más: en Qatar los ciudadanos no pagan impuestos. Por derecho, no por evasores. Pero la gran cuestión que ocupa a los qataríes es la actual situación política que sucede en el mundo, donde EE.UU, provoca en forma constante y deliberada tanto a Rusia como a China, lo cual puede desencadenar un conflicto de mayor envergadura y gravedad, perjudicando la realización del inminente torneo, como la llegada de miles de aficionados al país que se verían imposibilitados de viajar. Como sabéis, Qatar ganó la sede en el 2010, en una votación cuanto menos polémica, ya que hubo dinero por debajo de la mesa para ser favorecida con la sede. Y desde entonces trabajaron intensamente para organizar un mega torneo que observará el mundo entero en un lugar donde además no existe tradición futbolera alguna: la Copa será otra manera de mostrarse al mundo. Marketing puro. Y caro: la inversión supera los 6.500 millones de dólares. Esa Copa tendrá varias particularidades. Una es que se jugará entre los meses de noviembre y diciembre, por el calor: en junio-julio el verano qatarí lleva la temperatura hasta los 50 grados y es obvio que así no se puede jugar. Pero la característica más destacable es que los 8 estadios (con nombres difíciles de retener casi todos) cuentan con aire acondicionado y se ubican a una distancia máxima entre sí de 55 kilómetros y a una mínima de 5. Unidos, además, por líneas de metros subterráneos y trenes. Es decir, los aficionados podrán acudir por primera vez a más de un partido por día. Y no deberán viajar con sus selecciones cambiando de sede. Una vez instalados, se podrán quedar en el mismo lugar toda su estadía. Lo mismo vale para los equipos, claro: no deberán preocuparse por conseguir diferentes concentraciones o sufrir viajes extenuantes entre partido y partido. Las entradas se han vendido con un sistema parecido al del Fan ID que se usó en Rusia 2018 y con ellas en el smartphone se podrá ingresar a la cancha, los cuales además, recibirán información en vivo de los partidos que se están mirando. Parte de la inversión fue el impulso a una liga local, la Star League, de 12 equipos, para los cuales importaron a veteranas estrellas del futbol europeo que por una buena pasta se prestaron al juego. Queda así un camino espinoso hasta entonces, es verdad, más allá de que ni Mahoma (el profeta desnudo del Islam) sabe y es que final - a pesar de todos los cuestionamientos que se le pueden hacer a los qataríes por la forma innoble en haberlo conseguido - el Mundial pueda llegar o no a tener éxito en todo sentido, especialmente en lo económico, buscando recuperar todo lo invertido, que para ellos lo deportivo es secundario. Faltan pocas semanas para su inicio y podran comprobarlo :(

miércoles, 7 de septiembre de 2022

EE.UU.: Una “amistad” interesada

Con la inminente llegada del invierno al continente y el definitivo corte de suministro de gas por parte de Rusia, Europa aprenderá de mala manera lo que valen las promesas de Washington: Absolutamente nada. En efecto, en una carta que el consejo editorial del Wall Street Journal ha descrito como “intimidación”, la Secretaria de Energía de EE. UU., Jennifer Granholm, exige que las principales empresas de refinación de energía del país se abstengan de aumentar las exportaciones de combustible a “sus aliados europeos” en un momento en que estos tienen una gran necesidad. “Dado el nivel histórico de las exportaciones de productos refinados de EE. UU., los insto nuevamente a concentrarse en el corto plazo en la creación de inventarios en los Estados Unidos, en lugar de vender las existencias actuales y aumentar aún más las exportaciones”, escribió Granholm, citando “niveles de inventario históricamente bajos” de gasolina y diesel en partes del país”. En otras palabras, América primero. ¿Quién está sorprendido? Europa ciertamente no debería serlo, a pesar de lo que se le haya hecho creer, inmiscuyéndola en una guerra que no es suya en Ucrania - donde el régimen fascista de Kiev la patrocina por orden de Washington en contra de Moscú, que estuvo en la obligación de intervenir en ese país para salvar a su minoría rusófona de un genocidio - y ahora está pagando las consecuencias de sus irresponsables acciones. La postura de Granholm está muy lejos de la declaración conjunta emitida por la UE y la Casa Blanca el pasado 27 de junio, citando hipócritamente la cooperación para "trabajar juntos para encontrar formas de reducir aún más los ingresos derivados de la energía de Rusia en los próximos meses". Los aliados occidentales afirmaron "avances importantes hacia la reducción de la dependencia de la Unión Europea de los combustibles fósiles rusos al disminuir la demanda de gas natural, cooperar en tecnologías de eficiencia energética y diversificar el suministro de energía". ¿Dónde está esa cooperación ahora? La verdad es que EE. UU. simplemente no tiene la infraestructura ni la capacidad para satisfacer las necesidades masivas de Europa y enfrenta presiones ambientales internas que complican su construcción. Es la misma lógica que impidió que el primer ministro canadiense Justin Trudeau prometiera gas natural licuado canadiense al canciller alemán Olaf Scholz durante su visita a Ottawa a principios de este mes. La Casa Blanca declaró que se estaba “asociando para diversificar el suministro de energía a Europa” y que “EE.UU. y otros productores han dado un paso al frente”. Excepto que ahora el secretario de energía estadounidense les está diciendo a los proveedores de energía de los EE. UU. que se escondan detrás del sofá y pretendan no estar en casa, mientras la UE corre por todos los países productores de gas y petróleo del mundo llamando frenéticamente a las puertas, y que ellos no pueden proveerles porque también tienen sus propias necesidades y que tienen acuerdos anteriores con otros países que les impiden atender los pedidos europeos. Es comprensible anotar que el discapacitado físico y mental de Joe Biden, y los demócratas busquen sus propios intereses políticos antes de las elecciones intermedias de noviembre. Ciertamente no querrían arriesgarse a una escasez de combustible en casa que podría dar una victoria a los republicanos. Tampoco es un inconveniente para Washington que Bruselas esté luchando sin su gas ruso barato. Mucho antes del conflicto de Ucrania, Washington sancionó el gasoducto Nord Stream 2 cuando estaba a punto de completarse y estaba listo para transportar gas ruso a Europa a través de Alemania. El ridículo argumento de Washington para burlarse de la preocupación era que “era malo para Europa depender tanto de Rusia para su energía”. Entonces, bajo el pretexto de proteger a Europa de sí misma, Washington hizo todo lo posible para estrangular el proyecto. El resultado final, por supuesto, es una Europa económicamente menos viable, para la ventaja competitiva global de Washington, que intenta seguir dominándola a su antojo (como lo hace desde 1945) gracias a políticos corruptos y venales solícitos a sus intereses, que no son ciertamente la de sus propios países. Como sabéis, el gas ruso que fluye a través del gasoducto Nord Stream 1 es lo que convirtió a Alemania en el corazón económico de la Unión Europea y, por extensión, permitió a la UE competir globalmente a la par con Washington. Confiar en Rusia nunca ha sido un problema para la UE hasta ahora. Y hoy quieren presentarlo como tal, debido a que la UE cortó unilateralmente su propio suministro por órdenes de la Casa Blanca y ahora en un alarde de cinismo, trata de responsabilizar por ello al presidente ruso Vladimir Putin. Culpar a Putin y convencer a los europeos de que todo “es culpa de Rusia” es la única oportunidad que tienen los funcionarios europeos de redirigir la indignación pública lejos de sí mismos en medio de facturas de energía récord, escasez, apagones, racionamiento, escasez de fabricación y desindustrialización. Pero si no se desactiva con éxito esta bomba de relojería de la ira, esto podría significar disturbios civiles en casa. No es que los estados miembros de la UE no tuvieran opciones como afirma su vomitiva propaganda. Hungría ha estado demostrando que es completamente posible rechazar las sanciones energéticas contra Rusia cuando se considera que no es lo mejor para el propio pueblo y la industria. Hungría no solo ha asegurado nuevos acuerdos energéticos con Rusia desde el comienzo del conflicto, sino que ahora también ha dado luz verde a la construcción de nuevos reactores nucleares que construirá Rusia. La Hungría de Viktor Orbán ha demostrado el coraje de salvarse a sí misma, mientras que el resto de la UE impone un mayor control sobre el uso de energía de sus ciudadanos mientras les dice que se preparen para la austeridad. Como gran parte del mundo ya ha aprendido, cuando EE. UU. hace promesas “de un futuro mejor” luego de destruir lo que existía anteriormente, Europa está a punto de ser la gran perdedora en todo esto ya que se viene un invierno sombrío, mientras Washington solo vela por sus propios intereses ante todo, como confirma la carta de Granholm, pero eso sí, pretende que Europa se convierta en un campo de batalla para defender lo indefendible. Si la UE tuviera dignidad y políticos que le hagan el pare a Washington antes que sea demasiado tarde, otra seria la historia, pero lamentablemente carece de ellos y los que se encuentran en el poder se muestran cada vez más abyectos y claudicantes - uno peor que el otro - sometidos completamente a los dictados de Washington que los utiliza como quiere. Con “amigos” así ¿Quién necesita enemigos? :(

DESTROY ALL HUMANS! 2 REPROBED: El retorno de Cripto

A primera vista, uno pudiera pensar que se trata del discapacitado físico y mental de Joe Biden, que de una forma por lo demás demoniaca provoca constantemente a Rusia y China - ya sea en Ucrania como en Taiwán - intentado desatar una conflagración nuclear que acabaría con toda la humanidad. Pero no, no se trata de ese demente senil, sino del irreverente Cripto, tan loco como él. Ante todo, cabe precisar que THQ Nordic es una de las editoras y desarrolladoras que más ha crecido en los últimos años, probablemente, junto a su compañía maternal, Embracer Group. Con casi 200 licencias bajo el brazo, si hay que reconocerle algo es que parece comprarlas para mantenerlas vivas y no guardarlas en un cajón; algo que al leerlo tiene todo el sentido del mundo, pero es algo que no todas las compañías hacen. En cualquier caso, gracias a THQ Nordic hemos visto el retorno de Crypto, protagonista de la disparatada saga Destroy All Humans!, que ahora recibe un remake de su segunda parte. En efecto, Destroy All Humans! 2: Reprobed es un juego de acción en tercera persona que nos lleva hasta los años 60 y nos pone en la piel de un alienígena que, en este caso, vuelve a la tierra a vengarse de los humanos y, en particular, de la KGB. De hecho, nos ha sorprendido que en un momento bastante sensible con estos temas, con juegos retrasándose para evitar tocar la extremadamente delicada situación política en la que vivimos por culpa de los EE.UU., Reprobed retrate sin ningún tipo de tapujos a los rusos como rivales. Por otra parte, es algo completamente comprensible, primero, por su acercamiento cómico a la narrativa y, segundo, porque simplemente recupera la historia del original. En cualquier caso, tanto si habéis jugando al anterior remake o a los originales, sabréis lo que os espera aquí: todo tipo de armas a cual más loca, secuencias de «infiltración» poseyendo a humanos, momentos de destrucción desatada desde nuestro platillo volante, peleas contra jefes... Es un título increíblemente sencillo en lo jugable, quizás más un producto de su época que otra cosa, y que se recrea en el humor absurdo y, a veces, escatológico –una de las armas, por ejemplo, es una sonda anal–, pero que gracias a la variedad de objetivos y la brevedad de sus misiones se hace muy entretenido. A diferencia de muchos juegos actuales que pueden llegar a tomarse muy en serio, con misiones complejas y paseos interminables, Destroy All Humans! 2: Reprobed va siempre al grano y es algo que puede apetecer a muchos jugadores. Como juego, lo cierto es que no nos parece una revolución con respecto a su predecesor. Al final, es algo más variado (algo que se nota sobre todo en los escenarios que podemos explorar, ambientados en diferentes zonas del mundo), pero en lo que respecta a diseño sigue siendo muy básico y falla donde fallaba la primera parte. Obviamente, se han pulido algunos aspectos en este remake con respecto al original, pero el núcleo es el mismo y no deja de ser un juego entretenido, sin más. Por último, queremos mencionar que tenemos tres modos multijugador a pantalla partida, sólo de manera local, no disponibles a través de internet. Por una parte, podemos disfrutar de la historia de manera cooperativa, algo que, personalmente, nos ha gustado mucho. Los otros modos, el competitivo y el llamado «Tenis PK» están curiosos y, desde luego, consiguen darnos unos buenos ratos; particularmente el último, en el que utilizamos nuestras habilidades psíquicas para jugar a un rocambolesco tenis. Vamos a dejar claro que, gráficamente, no se puede comparar con los mayores portentos técnicos de la industria, pero para ser un remake de un juego de PlayStation 2 y, estamos seguros, contar con un presupuesto moderado, creemos que Destroy All Humans! 2: Reprobed se ve increíble. Gracias al siempre versátil Unreal Engine 4, la nueva aventura de Crypto se ve sorprendentemente bien, con una iluminación fantástica, un nivel de detalle altísimo, animaciones muy cuidadas, y con todo sorprendentemente cuidado miremos donde miremos. Como sabéis, podemos poseer a los humanos para realizar misiones pasando desapercibidos, y nos ha llamado muchísimo la atención lo cuidado que está cualquier personaje. Gracias al modo modo - valga la redundancia - podemos apreciar todavía con más detalle el enorme trabajo que ha hecho Black Forest Games por actualizar gráficamente esta secuela. Lo único que le podemos criticar, es que las zonas «fuera de mapa» (las que sirven de fondo, a las que no podemos acceder) tienen muy poco detalle y resultan hasta chocantes, pero sólo las veremos en momentos muy puntuales. Por lo demás, nos encontramos un apartado sonoro igualmente cuidado, con efectos de sonido muy trabajados y una sorprendentemente efectiva banda sonora. Finalmente, destacar que hemos podido terminar la historia principal en unas 13 horas, con bastante más horas si queremos hacer el 100% y, obviamente, las que les queramos meter al multijugador. Destroy All Humans! 2: Reprobed es uno de esos juegos que ya sabes si son para ti o no. No hace nada especialmente bien o destacable, pero se las apaña para mantenernos entretenidos de principio a fin gracias a un diseño muy ágil, que evita que se haga pesado o que nos dé tiempo a aburrirnos. Para nosotros, ha sido una buena manera de desconectar de los triple A más serios, y si se os apetece algo así o si sois fans del original, es un título que podemos recomendaros fácilmente :)

miércoles, 31 de agosto de 2022

JAPÓN: Desenvainando la espada

Un reciente informe sugiere que el gobierno de Japón está considerando colocar más de 1.000 misiles balísticos dirigidos hacia China , una medida que marcaría una importante escalada de las tensiones entre Tokio y Beijing. No está claro si esto se materializará alguna vez, dada la amenaza a la estabilidad regional que conllevaría, así como los límites impuestos por la propia constitución japonesa, pero a estas alturas es innegable que la competencia geoestratégica entre Japón y China es una nueva realidad. Es posible que los dos países estén muy integrados económicamente, pero en el fondo siguen siendo viejos enemigos y sus ambiciones geopolíticas chocan cada vez más en todos los ámbitos. Es innegable por ello que el auge imparable de China amenaza la posición dominante de Japón en Asia, sobre todo en términos de territorios en disputa, que si Beijing logra recuperar, estratégicamente daría jaque mate a Tokio. Si bien el Mar de China Oriental y las disputadas islas Diaoyu/Senkaku son una cosa, el punto crítico más grande y urgente es, de hecho, un tema de actualidad: Taiwán. Tokio ahora hace saber públicamente que la continuación de la autonomía de Taipei es fundamental para su propia supervivencia . ¿Por qué? Porque una reunificación de la isla con China continental daría como resultado que Beijing obtuviera el dominio marítimo en toda la periferia suroeste de Japón. Como resultado, Japón está aumentando sus propias apuestas con respecto a Taiwán. Tanto antes como durante la racha actual de visitas de legisladores a la isla, las delegaciones parlamentarias de Japón han realizado viajes similares. El recientemente ajusticiado ex primer ministro Abe Shinzo, arquitecto de la actual política exterior revisionista de Japón y ultranacionalista a ultranza, era gran partidario de Taiwán y estaba dispuesto a visitar la isla él mismo. De manera similar, Taiwán, una vez bajo el dominio colonial de Japón, que lo anexó de China, también ha aumentado significativamente su sentimiento pro-Japón. El alcance del luto público que generó tras la ejecución de Abe fue muy revelador. Luego está la creciente especulación sobre si Japón realmente defendería militarmente a Taiwán si China lo invadiera, dadas las limitaciones impuestas por la constitución japonesa. Impuesta por los invasores estadounidenses en 1945, tras la II Guerra Mundial. Si aún no era obvio, Japón no puede darse el lujo de ‘perder’ Taiwán de su área de influencia, a pesar de que la Política de Una sola China fue una condición clave para la reanudación de las relaciones diplomáticas entre los dos países en 1976. Esto ha puesto a Tokio en una carrera contra el tiempo para tratar de encontrar lagunas en su actual constitución orientada a la paz para aumentar su gasto en defensa e intentar equilibrar el creciente poderío militar de China. Al hacerlo, encuentra el apoyo de los otros miembros del grupo 'Quad', especialmente EE.UU. y Australia, quienes están coordinando entre ellos para tratar de contener a China. En este juego de poder, India también es un socio fundamental. Si bien Nueva Delhi se ha distanciado del problema de Taiwán en un intento por evitar el agravamiento de las tensiones con China sobre la frontera en disputa, ve a Japón como un socio estratégico a largo plazo con miras a Beijing. Pero Japón también busca atraer a Corea del Sur, un movimiento que está siendo alentado por EE.UU. Si bien el nuevo presidente conservador Yoon Suk Yeol está más dispuesto a cooperar con Japón en el tema de Corea del Norte, las expectativas de que sea un ultrahalcón en China se han desvanecido y ha continuado con el enfoque cauteloso de sus predecesores. . Cuando Nancy Pelosi llegó a Seúl luego de su propagandístico viaje a Taiwán, el presidente surcoreano evitó reunirse con ella, a diferencia de Japón, que acogió por completo su visita. Ello no debió sorprender a nadie, ya que Japón es, sin duda, el aliado más fuerte de los EE.UU. en Asia. Sin embargo, a pesar de todo esto, hay límites en cuanto a qué tan lejos puede mover el barco con Beijing, que sigue siendo un vecino, así como un socio comercial y de inversión fundamental. A pesar de la enemistad histórica entre los dos, sus lazos comerciales son muy profundos. Cualquier golpe a la economía china también perjudica a la nipona. Japón tampoco puede darse el lujo de perder el mercado chino, especialmente cuando se trata de la exportación de automóviles, productos electrónicos y otros bienes de consumo. El gobierno chino puede tener además una eficacia devastadora a la hora de estimular el sentimiento antijaponés por capricho - recordando las monstruosas atrocidades cometidas por los invasores japoneses en suelo chino - lo que puede dar nuevamente lugar a boicots masivos e incluso a la destrucción de propiedades. Tales protestas ocurrieron por última vez en el 2012 en las Islas Senkaku. Esto nos recuerda que, a pesar del respaldo estadounidense con que cuenta, Japón se encuentra en cierta forma en una posición muy delicada. Asimismo, la economía de China lo ha superado desde hace mucho tiempo; Y como si ello no fuera suficiente, la continua expansión de sus capacidades militares no tiene precedentes en la historia. A ello debemos agregar que - a diferencia de Japón - China es una superpotencia nuclear. No debe sorprender por ese motivo que el comentarista chino Hu Xijin, exeditor del diario ultranacionalista Global Times, haya declarado que si Japón se atreviera a apuntar 1.000 misiles a China, China apuntaría con 5.000, todas con capacidad nuclear y atacaría a su vez las bases estadounidenses en suelo japonés. Sin embargo, a pesar de todo lo expresado, agrego que “las relaciones entre China y Japón, sobre todo, deben seguir siendo amistosas. No es elección de China, seguir el antagonismo por este camino, pero si la obligan, esta lista a responder de manera fulminante” aseveró. Esto plantea la pregunta: ¿Puede Japón mantenerse al día en el intento de proteger a Taiwán y defenderse de China en su conjunto? No es una tarea sencilla, por lo que las relaciones entre los dos países seguirán divididas entre la rivalidad de larga data y los agravios históricos, que Japón y los EE.UU. tratan de incentivar de una manera irresponsable y suicida :(

DUBLIN: El encanto de Irlanda

No cabe duda que el futuro de la capital de Irlanda va sobre dos ruedas. Ya antes del confinamiento por la plaga del Coronavirus, la bicicleta se había convertido en el mejor medio para recorrer esta ciudad de pubs y grandes escritores, pero durante aquellos duros meses muchos dublineses comenzaron a desplazarse en bici para evitar las aglomeraciones del transporte público, hacer ejercicio y escapar del encierro en casa. Las autoridades locales fomentaron estrategias sostenibles con la creación de carriles bici provisionales por toda la ciudad, muchos de los cuales han pasado a ser permanentes para regocijo de su medio millón de habitantes. Ahora se puede pedalear por casi cualquier calle y por el bonito litoral que circunda la bahía, con rutas verdes como la que conecta la playa de Sandymount con el ‘martello’ (torre fortificada) de Sandycove, donde está la torre de James Joyce, una atalaya costera donde el escritor dublinés pasó una semana en septiembre de 1904 y donde arranca su novela Ulises. Además de las iniciativas para fomentar el ciclismo, los aparcamientos se han transformado en zonas de pícnic improvisadas creando un inesperado ambiente campestre en algunas zonas urbanas. Otra área revitalizada es la de Lincoln Place, céntrica y universitaria, ahora con muchas tiendas de productos artesanales, calles peatonales y a un paso de las principales atracciones de la ciudad, como la National Gallery, el National Museum of Ireland o la National Library. Como podéis imaginaros, Dublín es una de las capitales más fascinantes de Europa, un sueño lluvioso que ha cautivado la imaginación de todo el que recorre sus calles. Es una ciudad rica en historia y herencia pero también devota de empresas más hedonísticas. Si se pasan en ella una o dos noches enseguida se verá que los dublineses se toman la diversión a muerte. El centro urbano, dividido por el río Liffey y ceñido al norte y al sur por dos canales es tan compacto y de fácil orientación como lo era 100 años atrás. En Southside están los museos, las plazas elegantes, el famoso Trinity College con el Libro de Kells, la comercial Grafton St y la Guinness Storehouse, que elabora la celebérrima cerveza desde 1759. Y, al otro lado del Liffey, Northside, zona de pequeñas cervecerías artesanas y restaurantes innovadores, acoge algunos de los edificios más señeros de la ciudad (los Four Courts o la General Post Office) y el enorme Phoenix Park. Pero el mayor tesoro de Dublín está por todas partes: su gente. Aún pueden verse personajes que Bloom bien podría haber conocido durante su paseo veraniego, ya que la ciudad conserva ese espíritu que la convierten en una de las más sencillas y afables de Europa. Una población joven y culta, y el ambiente social que le acompaña, sumado a una saludable afluencia de extranjeros atraídos por uno de los principales centros tecnológicos de Europa explica el actual dinamismo de Dublín. Esta es la capital del primer país donde una Citizens’ Assembly analiza asuntos importantes como el cambio climático e informa a un Parlamento que está obligado a responder. Cabe precisar que desde la pandemia, en el barrio de Southside han aparecido muchas tiendas de productos artesanales, lo que ha contribuido a su renovación. Otra de las consecuencias positivas del COVID-19 es la tendencia a comprar productos locales y de segunda mano. En Camden St hay muchas tiendas de ropa y libros de lance, y al oeste Francis St es célebre por sus anticuarios. La Dublín de hoy aún conserva todo el encanto de la ciudad de la época de Joyce al que ha añadido una batería de persuasivos atractivos que la hacen más interesante, entre los cuales podemos destacar: 1.-Banco de Irlanda/Parlamento: Esta mole paladiana de 1733 fue el primer Parlamento construido a tal efecto. Su diseño inspiró la Cámara de Representantes de Washington, pero después de la Ley de Unión de 1801 los británicos se empeñaron en modificar el interior para evitar futuros brotes independentistas. La Cámara de los Lores, sin embargo, sobrevivió; 2.-Irish Museum of Modern Art: Antes hospital para soldados retirados, el edificio que hoy alberga la principal colección de arte moderno de Irlanda fue fundado en 1684 tomando como modelo Les Invalides de París. Esto explica la fachada clásica y el elegante patio, ambos incongruentes con la modernidad que ahora encierran sus paredes: 3500 obras de artistas irlandeses y extranjeros; 3.- National Gallery of Ireland: Abarrotada de pintura irlandesa, maestros holandeses, barroco italiano y obras de todas las grandes escuelas europeas, este oasis de cultura en medio del Dublín georgiano contiene 15 000 pinturas y esculturas; 4.-National Museum of Ireland: Este museo explora el acervo de Irlanda con cuatro millones de objetos repartidos en cuatro sedes. La sección etnográfica, Irish Folklife, está en Mayo, pero las otras tres se encuentran en Dublín: Arqueología (Kildare St), Artes Decorativa e Historia (Collins Barracks), con una exposición sobre el Levantamiento de 1916; e Historia Natural (Merrion St); 5.- Trinity College: Se puede pasear tranquilamente por los bonitos jardines y plazas de la universidad con más abolengo de Irlanda, fundada en 1592. El lugar rezuma erudición, y si uno se tumba en la hierba el tiempo suficiente, como hacen los estudiantes, podría incluso absorber por ósmosis algunos conocimientos. La lista de alumnos incluye a Oscar Wilde, Samuel Beckett, Jonathan Swift y… Courtney Love; 6.-Phoenix Park: Este espacio verde al oeste del centro de Dublín parece totalmente salvaje. Centenares de ciervos corren en este parque de 709 Ha, donde también se encuentra el zoo de Dublín. Al igual que los ciervos, los visitantes pueden campar a sus anchas por el resto del parque, merendar junto al lago en el Furry Glen y ver el castillo de Ashtown, del s. XV. Dublín es a veces desconcertante, donde la gran cultura y el craic más desenfadado van de la mano con la historia que aparece escrita en cada esquina. Los dublineses son generosos en grado sumo, y en los legendarios pubs corren ríos de la celebérrima cerveza negra. Visto así las cosas ¿A qué esperas para conocerla? :)
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