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miércoles, 1 de marzo de 2023

COREA DEL NORTE: La eterna provocación

Como sabéis, el aislado régimen comunista de Corea del Norte realizó el pasado 9 de febrero la mayor ostentación de su historia de misiles balísticos intercontinentales (ICBM, por sus siglas internacionales en inglés). Exhibidos en un grandilocuente desfile militar por el 75 aniversario de su ejército, estos artefactos ya no amenazan únicamente a Corea del Sur, la hermana y enemiga limítrofe por tierra, ni a Japón, el aliado occidental contiguo en el mar. Tampoco ponen en vilo a territorios norteamericanos en el Pacífico más o menos próximo, como la isla micronesia de Guam. La nueva generación de cohetes teledirigidos norcoreanos está preparada para impactar directamente en suelo continental de EE.UU. ¿Los Ángeles? ¿San Francisco? ¿Seattle? Adonde apunte Pyongyang, pero no solo la Costa Oeste. Aptos para cubrir trayectorias de hasta 15.000 kilómetros, los Hwasong-17, lo último en misilística del régimen totalitario, podrían precipitarse cómodamente sobre Washington. Otro ICBM de largo alcance, el Hwasong-14, ya llegaba a la Costa Oeste, y el 15, a la capital norteamericana, situada a unos 11.000 de la asiática. Pero el Hwasong-17, además, es capaz de albergar tres cabezas nucleares a la vez. Con ello, los once paseados en el desfile de hace unos días podrían poner en serios aprietos a las defensas norteamericanas. No solo por su potencial de destrucción conjunto, descomunal, sino también porque podrían desconcertar al cinturón de seguridad. Se calcula que EE. UU. dispone de 44 interceptores terrestres entre Alaska y California para detener en vuelo cualquier misil que pretenda entrar en su espacio aéreo desde el Pacífico. Pyongyang necesitaría cinco Hwasong-17 para conseguir que una ojiva de las quince transportadas logre franquear esa barrera. Que Corea del Norte mostrase más del doble de esos cohetes en su reciente despliegue es un claro aviso para navegantes. Ya había estrenado este 2023 advirtiendo a Seúl que puede responder a cualquier amenaza de su socio de Washington con “una fuerza abrumadora”. Una sola submunición del citado ICBM que hiciera blanco, una sola cabeza, podría causar entre una y tres millones de muertes, según las dimensiones de la ciudad donde cayera. ¿Cómo es posible, en un mundo tan interconectado y regulado como el actual, que un país en manos de un demente pueda blandir arsenal nuclear y desafiar la paz global de un modo tan abierto sin podérselo llamar al orden de inmediato? Sencillo. Este año hace veinte que Corea del Norte se retiro del Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT). Va por libre en este apartado. De ahí su carrera armamentística tan frenética como exenta de control en las últimas dos décadas. La caja de los truenos norcoreana, en efecto, no se abrió de golpe. El último alarde con ICBM de la inquietante saga de los Kim se inscribe en un largo rosario de intimidaciones que, como las tensiones en Oriente Medio, son por desgracia una constante en las noticias geopolíticas. Y, dada la gravedad de lo que está en liza, mejor que sigan siendo exclusivamente eso, solo faroles, propaganda interna a la vez que exhibiciones de fuerza para el exterior, dentro del peligroso juego de la disuasión nuclear. Ya el año pasado se caracterizó, de hecho, por una subida de tono que no se veía desde el 2017. En el 2022, Corea del Norte batió su récord de lanzamientos de misiles. Realizó unos noventa, veintitrés de ellos un mismo día de octubre. También como en el 2017, efectuó su mayor ensayo nuclear, el sexto hasta la fecha (aunque ya hay promesa de un séptimo, a ser efectuado cuando lo crea conveniente “el líder supremo”). Fue un dispositivo detonado en Punggye-ri, la única infraestructura que se conoce para esta clase de pruebas en el Estado más hermético del planeta. Se estima que la bomba en cuestión oscilaba entre los 100 y los 370 kilotones. Algunas fuentes especifican que era de 230. Sin embargo, no se puede confirmar con rigor. Se debe a que el país no permite la inspección de sus instalaciones por el Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA). Quizá lo recuerde el lector por las mediáticas e infames intervenciones de Hans Blix y Mohamed el-Baradei, dos de sus siete directores generales desde su creación en 1957, a raíz de las presuntas “armas de destrucción masiva” en el Irak de Saddam Hussein, que nunca existieron y que fue el pretexto utilizado por los EE.UU. para invadir el país y apoderarse de sus ingentes yacimientos de gas y petróleo. Es nominalmente la agencia autónoma, avalada por la ONU, que monitoriza los programas nucleares de sus 175 estados miembros, de los 193 que hoy integran Naciones Unidas. El IAEA busca garantizar que esos programas se desarrollen en un marco tecnológico seguro y, también crucial, con una finalidad pacífica. El organismo se fundó por impulso de un discurso de Eisenhower de 1953, en ese entonces inquilino de la Casa Blanca, ante la primera Asamblea General de la ONU presidida por una mujer, la diplomática india, hermana menor del Pandit Nehru, Vijaya Lakshmi Pandit. “Átomos para la paz” quiso subrayar en los albores de la Guerra Fría los beneficios de la novedosa energía nuclear para tranquilizar a un planeta aterrado tras sus efectos bélicos en Hiroshima y Nagasaki. Era lógico que, en 1968, cuando se ratificó el NPT, el cumplimiento de este decisivo acuerdo global fuese confiado al IAEA, que vela por ello desde entonces. Cuando se lo permiten, claro, que es lo que viene complicando Corea del Norte desde hace dos décadas. Pese a los obstáculos y al secretismo absoluto del programa nuclear norcoreano, pueden establecerse algunas orientaciones sobre su evolución. Hay constancia, por ejemplo, de que la Little Boy arrojada sobre Hiroshima rondaba los 16 kilotones y la Fat Man de Nagasaki, los 21. La bomba explosionada en el 2017 en Punggye-ri, el Alamogordo de Kim Jong-un, es de una magnitud seis veces superior en el caso más inofensivo, si se toma como referencia Hiroshima y una potencia de 100 kilotones. También cabe destacar que precisamente el archipiélago nipón, única víctima de un ataque atómico en toda la historia, tuvo que contemplar su cielo sobrevolado al menos dos veces, de forma fehaciente en el 2017 y el 2022, por cohetes de Pyongyang que bien podían haber acarreado una furia apocalíptica como la de 1945. No hace falta señalar la angustia que se vivió en Japón ante las malintencionadas trayectorias de vuelo. Las noticias no han mejorado estos últimos meses. De hecho, la escalada nuclear de Corea del Norte nunca ha dejado de redoblarse desde que Pyongyang implementó la política de militarización total en 1962. Al año siguiente, la Unión Soviética le denegó el arsenal de esta clase que ya estaba solicitando. Lo mismo hizo China más tarde. Pero se calcula que Kim Il-sung, el fundador del sangriento régimen comunista, comenzó a hacer realidad ese sueño tenebroso en la década de 1980 con ensayos para enriquecer uranio y detonaciones de gran potencia. En 1993, el año antes de morir, estuvo por retirarse del NPT. Y en aquella misma década, ya bajo el mandato de su hijo Kim Jong-il, Corea del Norte consiguió la asistencia técnica de Pakistán para fabricar armas atómicas. Estrenado con el portazo al NPT, el siglo actual ha sido, con diferencia, el más activo al respecto. A dos años de desvincularse del tratado, Pyongyang admitió que poseía armas nucleares. No tardó en demostrarlo. En el 2006 realizó su primera explosión subterránea de un artefacto de estas características. Era de una magnitud inferior a un kilotón, pero seguirían nuevos tests, en el 2009, el 2013 y dos en el 2016, hasta el del 2017, que, como mínimo, centuplicó la potencia del inicial. Corea del Norte incluso habló de poseer una bomba termonuclear, aunque no hay certeza sobre eso. Un camino también al alza han recorrido los misiles, los eventuales vectores de las cargas de fisión o fusión. A los de rango intermedio, como el Hwasong-7 (1.500 km) y el 12 (4.500 km), entre los más desplegados, han sucedido los de largo alcance. Desde el ya colosal Hwasong-15 (13.000 km), el mismo año de la última detonación nuclear, hasta el presente 17, el cancerbero de tres ojivas. Por otro lado, si Kim Jong-il llegó a disparar una quincena de misiles en el 2009, su año más activo en este apartado armamentístico, el dirigente actual, su hijo Kim Jong-un, sobrepasó esa cifra ya en el 2014 y casi la duplicó en un solo día del año pasado. Un aumento exponencial. Según una estimación del 2023 de un think tank al servicio del gobierno surcoreano, el incómodo vecino del norte poseería hoy entre 80 y 90 cabezas nucleares y quisiera tener unas 300 para el 2030. Hwasong, el nombre habitual de sus misiles, significa “Estrella de fuego”. De momento, solo han caído en el agua, para probarlos. Esperemos que nunca impacten en tierra, pero si EE.UU. continua provocando al enloquecido régimen de Pyongyang - enviando submarinos nucleares a Corea del Sur a modo de amenaza - no tardara mucho en que ello suceda.

ARTEMIS MISSIONS: El inicio de una aventura

En los próximos años, la NASA pretende alojar a los primeros astronautas en la Luna desde 1972, siguiendo los pasos del programa Apolo. Esta campaña lunar del siglo XXI, denominada Artemis, podría devolver a los humanos a la superficie lunar tan pronto como en el 2025. El programa Artemis, que lleva el nombre de la diosa griega de la Luna, se creó para realizar repetidos viajes a la Luna de modo que la NASA y sus agencias espaciales asociadas puedan establecer un nuevo punto de apoyo fuera del planeta. Los responsables de la NASA también esperan que Artemis sea el primer paso hacia ambiciones aún mayores en el espacio, como establecer una presencia lunar regular y aventurarse hasta Marte. El camino de vuelta a la Luna es complejo, con muchos retos pendientes, pero también con extraordinarias oportunidades de exploración. Durante sus misiones, las tripulaciones de Artemis vivirán a bordo de Orión, una cápsula diseñada para mantener viva y sana a una tripulación de cuatro personas en el espacio profundo durante un máximo de 21 días. Cada cápsula Orión volará con un Módulo de Servicio Europeo, proporcionado por la Agencia Espacial Europea, que llevará paneles solares, sistemas de soporte vital, tanques de combustible y el motor principal necesario para entrar en la órbita lunar. El transporte de Orión a la Luna es el Sistema de Lanzamiento Espacial, o SLS: un cohete de 98 metros de altura con una etapa central que quema una mezcla de hidrógeno líquido y oxígeno líquido. La primera etapa del cohete jumbo utiliza cuatro motores de cohete RS-25, desarrollados originalmente para el programa del transbordador espacial. El Artemis I, un vuelo de prueba sin tripulación a la Luna y de regreso, utilizará motores renovados que han volado en al menos tres misiones del transbordador espacial. Cada cohete SLS utilizará también dos enormes propulsores de combustible sólido acoplados a cada lado de la etapa central. En conjunto, el cohete generará 4 millones de kilogramos de empuje en el lanzamiento, un 15 por ciento más que el Saturno V del programa Apolo. La etapa superior del cohete se desprenderá del núcleo una vez que llegue al espacio y encenderá sus propios motores para enviar a Orión (con el Módulo de Servicio Europeo) hacia la Luna. Orión no puede aterrizar en la Luna, así que cuando la NASA haga su intento de alunizaje durante Artemis III, transferirá la tripulación de Orión a una versión modificada de la nave espacial Starship de SpaceX mientras está en órbita lunar. La Starship, que SpaceX está probando actualmente, transportará entonces a los astronautas hacia y desde la superficie lunar. Una vez que Orión regrese a la Tierra, la cápsula con forma de gota de goma utilizará sus escudos térmicos para sobrevivir al abrasador descenso a través de la atmósfera terrestre y luego desplegará los paracaídas para un chapuzón en el océano. La primera misión, denominada Artemis I, fue un lanzamiento de prueba sin tripulación lanzado el 26 de noviembre del 2022. Fue la primera prueba de vuelo sin tripulación de toda la "flota" de vehículos que conforman el programa: Orión, el módulo de servicio europeo y el cohete SLS. La única pieza que ha volado antes en el espacio es Orión, que se lanzó en otro cohete en diciembre del 2014 para probar sus escudos térmicos. "Estamos aprendiendo a través de los desafíos, de los logros: Artemis I demuestra que podemos hacer cosas grandes, cosas que unen a la gente, cosas que benefician a la humanidad, cosas como Apolo que inspiran al mundo", dijo al respecto, el administrador de la NASA, Bill Nelson; En tanto, Artemis II, programado para no antes de mayo del 2024, será el primer vuelo con tripulación del programa. Durante esta misión de 10 días, una tripulación de cuatro personas orbitará la Luna a bordo de Orión y luego regresará a la Tierra. La misión se asemeja al vuelo de diciembre de 1968 del Apolo 8; Por su parte, Artemis III, la misión destinada a devolver personas a la superficie lunar, se lanzará no antes del 2025. Esta misión de cuatro astronautas comenzará de forma muy parecida a Artemis II, pero cuando Orión entre en órbita alrededor de la Luna, se acoplará a un vehículo Starship de SpaceX que le estará esperando. A continuación, dos miembros de la tripulación utilizarán la Starship para aterrizar en la superficie lunar, cerca del polo sur de la Luna. Esos astronautas pasarán unos 6,5 días explorando e investigando, y luego la Starship transportará a la tripulación de vuelta a la órbita lunar, donde los astronautas volverán a la Orion y regresarán a la Tierra. A diferencia de las misiones Apolo, que aterrizaron cerca del ecuador de la Luna, Artemis III aterrizará cerca del polo sur de la Luna. La NASA ha desvelado 13 regiones de aterrizaje candidatas. Cada una de ellas es un cuadrado de aproximadamente 15 kilómetros de ancho y contiene al menos 10 posibles lugares de aterrizaje. La NASA está considerando estos lugares porque incluyen diversas características geológicas que no han sido exploradas antes. Cada lugar tiene un terreno plano para un aterrizaje seguro y recibe 6,5 días de luz solar a la vez, lo que permite a los astronautas permanecer en la superficie durante casi una semana. Las zonas pasan otros periodos de tiempo cubiertas por la sombra, por lo que el lugar exacto de aterrizaje de Artemis III dependerá de cuándo se lance la misión. La roca y el polvo lunares (conocidos como regolito) que se encuentran en las zonas de sombra permanente cerca de los lugares de aterrizaje objetivo contienen las huellas químicas del agua. La recolección de hielo de agua en el regolito lunar facilitaría mucho el establecimiento de una presencia humana a largo plazo en la Luna, como una estación de investigación al estilo de la Antártida. Sin embargo, aún no se sabe si el agua del interior de este polvo es abundante o fácil de extraer. Para averiguar si el agua de la región es aprovechable, la NASA planea enviar un rover robótico llamado VIPER a explorar el polo sur lunar en el 2024 para recoger más datos sobre los depósitos de hielo. Los astronautas de Artemis III podrían entonces seguir estudiando la zona. Cabe precisar que las raíces de Artemis se remontan al programa de vuelos espaciales Constellation del Criminal de Guerra George W. Bush, que se formalizó en el 2005 y se convirtió en el programa de vuelos espaciales tripulados de la NASA para sustituir al transbordador espacial que se retiraba. Bajo el gobierno del musulmán encubierto, Barack Hussein Obama, el programa Constellation se canceló en medio de la preocupación de que se enfrentara a retrasos y sobrecostes, una medida que perjudicó a la industria aeroespacial que se había creado en torno al transbordador espacial y al programa Constellation. En el 2010, el Congreso respondió aprobando un proyecto de ley que mantenía la cápsula de tripulación Orion del Constellation y pedía un nuevo cohete que utilizara los contratos existentes del transbordador espacial y del Constellation, que se convertiría en el SLS. Los planes para Orión y SLS han evolucionado a lo largo de los años, pero el programa Artemis, tal y como lo conocemos hoy, se organizó bajo la administración Trump, con un enfoque renovado en el regreso a la Luna como peldaño hacia Marte. La actual administración ha mantenido Artemis en gran medida sin cambios, retrasando la fecha objetivo para un aterrizaje lunar al 2025 en lugar del 2024. La NASA y otras agencias espaciales han renovado sus ambiciones lunares porque la Luna ofrece un destino científicamente rico y relativamente cercano para la exploración planetaria. Como han revelado las muestras devueltas por las misiones Apolo, los suelos y los cráteres de impacto de la Luna actúan como una biblioteca que narra la historia de 4500 millones de años del sistema solar. El satélite natural de la Tierra también podría servir de campo de entrenamiento para las misiones a otras partes del sistema solar. Aunque la Luna y Marte difieren en muchos aspectos, las lecciones aprendidas en la Luna (construir refugios, volar por el espacio profundo y extraer agua de los depósitos de hielo) podrían servir de base para una eventual exploración humana de Marte. Los defensores de los vuelos espaciales tripulados también creen que los retos de la exploración más allá de la Tierra pueden tener beneficios más amplios. Los grandes proyectos tecnológicos como Artemis y la Estación Espacial Internacional ofrecen una oportunidad para que los países colaboren de forma pacífica. La construcción del hardware y el software de Artemis proporcionará puestos de trabajo para una mano de obra numerosa y altamente cualificada. Para algunos, el objetivo de Artemis de volver a la Luna también sirve de importante inspiración para que los jóvenes aprendan sobre ciencia y tecnología. Para el científico lunar de la Universidad de Notre Dame, Clive Neal, que Artemis pueda considerarse un éxito o no depende de los beneficios tecnológicos que aporte. Señala el ordenador de guía del programa Apolo, que dio un impulso a la incipiente industria de los chips de silicio. "El objetivo final debería ser mejorar la vida en este planeta", afirma. El futuro de Artemis dependerá en última instancia de la voluntad del Congreso estadounidense. Por el momento, la NASA está planeando repetidas misiones a la superficie lunar. Ya se están construyendo componentes del SLS y de Orion para Artemis IV. Otras piezas de la infraestructura de Artemis también están en marcha. En colaboración con las agencias espaciales canadiense y japonesa, la NASA está construyendo la estación espacial Gateway para orbitar la Luna. Esta nave está destinada a servir de base para futuras salidas a la superficie lunar. Ya se están construyendo algunas partes de la Gateway y sus dos primeros módulos podrían lanzarse en el 2024. La misión Artemis IV, que se lanzará no antes del 2026, se encargará de terminar el montaje del Gateway en la órbita lunar. La NASA ha esbozado ideas para otras posibles actividades en la Luna, como una red de telecomunicaciones "LunaNet", un hábitat en la superficie lunar y un gran rover presurizado. Pero estas visiones de la habitabilidad humana continua en la Luna dependen del éxito de los primeros lanzamientos de Artemis.

miércoles, 22 de febrero de 2023

KOSOVO: La verdad de las mentiras

Luego de 15 años de haber conseguido su 'independencia', está claro que Kosovo fue un trampolín para los objetivos imperiales de la OTAN en los Balcanes con el propósito de aislar a Serbia, el más cercano aliado de Rusia en la región. En efecto, y al igual que sucede en Ucrania, la provincia disidente serbia - convertido en un paraíso del narcotráfico, la trata de personas y el tráfico ilegal de órganos humanos - es un ejercicio del "orden basado en reglas", donde estas se inventan para la conveniencia de las potencias occidentales. Como recordareis, el 17 de febrero de 2008, un grupo de terroristas del EKK presentados como “líderes democráticos” respaldados por los EE.UU. y encabezados por un mafioso patrocinado por Occidente, declaró “la independencia” de la provincia de Kosovo y Metohija (su nombre legal completo según la constitución de Serbia). Parecía tan simple y directo en el cenit del " momento unipolar ", y los albaneses de Kosovo estaban " esperando con confianza el reconocimiento occidental de su estado a pesar de la ira que provocó su secesión en Serbia y las advertencias de Rusia de nuevos disturbios en los Balcanes", según un informe de Reuters. Su confianza estaba más que justificada, ya que 22 de los 27 estados miembros de la UE y 26 de los 30 miembros de la OTAN finalmente reconocieron este acto unilateral de secesión, arrastrando a muchos otros países más pequeños, en su mayoría dependientes de Occidente, a seguir su mal ejemplo. La Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU , según la cual la provincia seguirá siendo una provincia autónoma de Serbia hasta que se llegue a un acuerdo final de mutuo acuerdo, fue ignorada, al igual que la ONU y el derecho internacional fueron ignorados en la primavera de 1999, cuando la OTAN participó unilateralmente en una Campaña de bombardeos de 78 días contra la por entonces existente Yugoslavia, bajo el pretexto de proteger “la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho”. Esto resultó en la ocupación militar de la provincia por parte de la OTAN que dura hasta el día de hoy. El caso del “Kosovo independiente” es, en muchos sentidos, la encarnación perfecta del “orden basado en reglas” del Occidente posterior a la Guerra Fría. En contraste con el derecho internacional, que se deriva de la Carta de la ONU y numerosos tratados y acuerdos universalmente aceptados posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el "orden basado en reglas" es prácticamente cualquier cosa que sus propagadores consideren que está de acuerdo con sus intereses políticos actuales. Como dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov , estas "reglas" se " crean desde cero para cada caso particular". Están escritos dentro de un estrecho círculo de países occidentales y se presentan como la verdad última”. En el caso de Kosovo y Metohija, las “reglas” debían adaptarse a las ambiciones de la hegemonía unipolar y sus vasallos. Esto formó la base del intento fallido de Occidente de declarar esta instancia sui generis, es decir, única e incomparable a cualquier otro caso, para evitar que otros se refirieran a ella como un precedente: Osetia del Sur, Abjasia, Crimea, el Donbass, y las regiones de Kherson y Zaporozhye, entre otras, discreparon. Y no, el objetivo original de este singular “establecimiento de las reglas” no era proteger “la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho” en la provincia histórica de Serbia, que alberga no solo el sitio de la legendaria Batalla de Kosovo de 1389, la única batalla en la que murió un sultán otomano, sino también cientos de iglesias y monasterios medievales ortodoxos serbios fueron destruidos. El verdadero interés de EE.UU. era mucho mayor y menos benévolo. Y fue revelado en un documento olvidado por los principales medios de comunicación occidentales, una carta de mayo del 2000 dirigida al entonces canciller alemán Gerhard Schröder por Willy Wimmer, miembro del Bundestag alemán y vicepresidente de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE. La carta de Wimmer contiene una descripción de una conferencia de seguridad, que había asistido en la capital eslovaca de Bratislava y que fue coorganizado por el Departamento de Estado de EE. UU. y el American Enterprise Institute (AEI), un grupo de expertos con sede en Washington. Una lista de participantes y la agenda se podían encontrar en el sitio web de AEI, pero ya no están disponibles en el momento de escribir este artículo. Casi toda la información disponible hoy en día al respecto proviene de la cuenta de Wimmer. Según él, la conferencia no solo expuso las verdaderas causas del brutal ataque de la OTAN contra Yugoslavia y la subsiguiente ocupación de Kosovo y Metohija, sino también el propósito detrás de la ampliación de la OTAN hacia las fronteras de Rusia y, lo que es más importante, desde el aspecto de la seguridad global, el objetivo de EE.UU. de socavar el orden legal internacional como parte de su impulso por la dominación global que hace mucho se les ha escapado de las manos por el ascenso tanto de China como de Rusia . En esencia, Según altos funcionarios estadounidenses en la conferencia citados por Wimmer, Yugoslavia fue bombardeada “para rectificar la decisión errónea del general Eisenhower durante la Segunda Guerra Mundial ”, cuando no logró estacionar tropas estadounidenses allí. Naturalmente, como registró Wimmer, nadie en la conferencia cuestionó la afirmación de que, al participar en el bombardeo de un país soberano, “la OTAN violó todas las normas internacionales, y especialmente todas las disposiciones pertinentes del derecho internacional”. Además, la intervención unilateral de la OTAN fuera de su dominio legal representó un “precedente deliberado, que cualquiera puede invocar en cualquier momento” y “muchos otros” en el futuro. Los objetivos imperiales finales estaban claramente establecidos: “Restaurar la situación territorial en el área entre el Mar Báltico y Anatolia tal como existió durante el Imperio Romano, en el momento de su mayor poder y expansión territorial. Por esta razón, Polonia debe estar flanqueada al norte y al sur por estados vecinos democráticos, mientras que Rumania y Bulgaria deben asegurar una conexión terrestre con Turquía. Serbia (probablemente con el fin de asegurar una presencia militar estadounidense sin trabas) debe ser excluida permanentemente del desarrollo europeo. Al norte de Polonia, debe establecerse un control total sobre el acceso de San Petersburgo al Mar Báltico. En todos los procesos, los derechos de los pueblos a la libre determinación deben ser favorecidos por encima de todas las demás disposiciones o normas del derecho internacional”. En resumen, la tragedia que se está desarrollando en Ucrania hoy en día se remonta claramente al pisoteo del derecho internacional por parte de la OTAN en el caso de Kosovo y la construcción de un nuevo orden (“basado en reglas”) por parte de Occidente mediante la expansión de su alianza militar hasta las fronteras de Rusia. Si tuviéramos que aplicar la Resolución 177 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, los responsables de la toma de decisiones de la OTAN tendrían muchas posibilidades de ser declarados culpables de crímenes contra la paz. : “(i) Planificación, preparación, iniciación o realización de una guerra de agresión o una guerra en violación de tratados, acuerdos o garantías internacionales”, y “(ii) La participación en un plan común o conspiración para la realización de cualquiera de los actos mencionados en el inciso (i).” En otras palabras, el derecho internacional es inconveniente para el Occidente colectivo de hoy no solo por razones prácticas sino también legales y morales. Por no hablar de los obvios paralelismos históricos con un intento militarista anterior de formar un “nuevo orden”. La correspondencia (casi) olvidada de Wimmer es una acusación mucho más profunda que el actual matrimonio de conveniencia del Occidente colectivo con los colaboracionistas de Kiev. Sin embargo, incluso cuando la crisis de Ucrania continúa escalando, la nueva Batalla de Kosovo está lejos de terminar. Porque, ha pasado 15 años y el Occidente colectivo aún no ha podido encontrar un cómplice político en Belgrado dispuesto a otorgarle una amnistía retroactiva reconociendo al “Kosovo independiente” y/o aceptando su membresía en la ONU. Es por eso que, incluso mientras insisten obstinadamente en el último Drang nach Osten en el campo militar, las potencias occidentales también están redoblando su presión diplomática sobre Serbia, que no solo se niega a reconocer formalmente su propio desmembramiento sino también a unirse a las ilegales sanciones contra Rusia. La última estratagema, informalmente llamada plan franco-alemán, es tratar de obligar a Serbia a reconocer la condición de Estado de su provincia en todo menos en el nombre, a cambio de vagas promesas de ayuda financiera y una futura (lejana) pertenencia a la UE. Como resultado, la actual embestida de diplomáticos occidentales en Belgrado es apenas un poco menos intensa que la entrada paralela de mercenarios occidentales en Kiev. El problema para Occidente es que, a pesar de su intensa presión de décadas, la inversión sustancial en los medios serbios y el sector de las ONG, así como las amenazas de un renovado aislamiento internacional, la opinión popular serbia sigue siendo obstinadamente independiente.Según un informe reciente de la sociedad londinense Henry Jackson, un 53,3 % de los ciudadanos serbios desea que su país permanezca neutral en el conflicto de Ucrania (un 35,8 % adicional apoya una postura abiertamente prorrusa), mientras que un 78,7 % se oponen a las sanciones contra Rusia y el 54,1 % piensa que Serbia debería confiar primero en Rusia cuando se trata de política exterior (frente al 22,6 % que opta por confiar en la UE). Además, la UE definitivamente ha perdido su brillo, con un 44,3% diciendo que "definitivamente" o “probablemente” votaría en contra de la pertenencia a la UE (frente al 38,1 % dispuesto a votar a favor) si mañana se celebrara un referéndum. Finalmente, según una encuesta serbia independiente publicada recientemente, el 79,2 % se opone a la pertenencia a la UE como una “recompensa” por reconocer la independencia de Kosovo. Por lo tanto, se puede argumentar que, así como la marcha de Hitler hacia Renania rompió el orden mundial posterior a la Primera Guerra Mundial, el ataque no provocado de la OTAN contra Yugoslavia en 1999 fue un movimiento deliberado para destruir el orden posterior a la Guerra Fría, mientras que la declaración de inspiración occidental de la “independencia” de Kosovo hace 15 años fue un intento de legitimar un nuevo orden “basado en reglas” , que ahora está llegando a su desastrosa culminación en Ucrania, donde su derrota es inexorable. Y algo similar podría ocurrir en Kosovo, mucho antes del vigésimo aniversario de la “independencia” de ese territorio ocupado.

EL GATO: Un león en nuestra casa

Lo ves pasearse con esos aires de grandeza, como si fuera el dueño, exigiendo atención a sus caprichos. Obviamente, nunca dudaste que tu gato tuviera un ego muy saludable, pero ¿esperabas que fuera así de grande? Según un estudio reciente, tu gato se cree el rey, o al menos actúa como si lo fuera, ya que los expertos concluyeron que los gatos domésticos y los leones africanos tienen personalidades casi iguales. Si en el Antiguo Egipto eran considerados dioses, de seguro esperan que sigan siendo adorados de esa misma manera. En efecto, los investigadores analizaron también el comportamiento de otros felinos, pero no hay caso. Aunque todos ellos comparten algunos rasgos de personalidad, la similitud entre los gatos y los leones se destacó ante el resto. Los resultados son indiscutibles: los gatos se comportan como leones, y si fueran de su tamaño… seriamos su cena. Los responsables de este estudio fueron científicos de la Universidad de Edimburgo, en Escocia, quienes aseguraron que, aunque se han comenzado a realizar investigaciones de personalidad más allá de los humanos, es un campo bastante acotado que merece un poco más de atención. Con esto en mente, seleccionaron varias especies de felinos (basándose en su disponibilidad en cautiverio) para comparar sus personalidades. Estas especies fueron el gato doméstico, el león africano, el gato montés escocés, el leopardo de las nieves y la pantera nebulosa. Al comparar especies cercanas, los científicos esperaban poder aprender más sobre la evolución de las diferentes variedades y cómo se relacionan. Como sabéis, los gatos domésticos descienden de los gatos monteses de África, donde los antiguos egipcios los consideraban hijos de Bastet, la diosa con forma de gato, por lo que eran considerados sagrados, castigándose con la pena de muerte para quien lo matara. Y al igual que los antiguos faraones, sus cuerpos eran embalsamados y momificados. En relación al estudio, los expertos esperaban encontrar las mayores similitudes entre su personalidad y la de sus parientes escoceses, sin embargo, los resultados los sorprendieron. Para analizar los diferentes comportamientos de estas especies, los científicos se basaron en un modelo de 5 factores. Esta teoría, utilizada también por los psicólogos para analizar la personalidad humana, se basa en 5 características: la extraversión, la apertura al cambio, la responsabilidad, la cordialidad y el neuroticismo. Nuestros queridos gatos domésticos y los leones africanos compartieron los mismos tres rasgos: dominancia, impulsividad y neuroticismo, una combinación encantadora. De esta manera, la ciencia nos confirma lo que sabíamos hace mucho, los gatos son dominantes y tienen delirios de grandeza. «Cuando observas a tu gato juguetear con un pobre pajarillo en el jardín o en la terraza estás asistiendo prácticamente al mismo drama de la matanza de un ñu por un león en la sabana africana: solo cambia la escala». «La única diferencia significativa entre el gato doméstico y los grandes felinos es el tamaño”, aseveran. No es sin embargo en este caso el tamaño una cuestión baladí, pues, añaden tras una pausa dramática: «Si tu gato tuviera el tamaño de un león, te comería sin dudarlo, pero antes te harían sufrir como hacen especialmente con los ratones. Y es que si se lo proponen, los gatos pueden ser crueles» agregan. “Cazar, acicalarse, dormir, reñir con los congéneres, marcar territorio, adiestrarse jugando, cortejar” caracterizan a los gatos, pero presenta algunas diferencias con los leones. «Es cierto, los gatos no son sociales como ellos, probablemente el que les es más cercano en ese aspecto es el leopardo». Por cierto, los gatos son los únicos felinos que ronronean de verdad, algo que no se sabe muy bien qué finalidad tiene. Existen diversas teorías al respecto, pero siempre queda la duda de porque lo hacen. “No cabe duda que en el alma del gato hay un gran felino. Y ello no podemos cambiar. Si pudieran rugir lo harían, pero alegrémonos que ello no suceda” puntualizaron los expertos. En la actualidad hay 38 especies de felinos en el mundo. Desde el pequeño gato doméstico al tigre de Siberia, que pesa 80 veces más. En el pasado la diversidad era muchísimo mayor: uno no sabe si lamentarlo dado que entre las especies que ya no están con nosotros, se cuentan varias variedades de mortíferos tigres dientes de sable y el león de las cavernas, que depredaba con fruición a nuestros antepasados. Por último, si vez a tu gato acercarse sigilosamente a ti, ve con cuidado porque uno no sabe cuáles sean sus verdaderas intenciones.

miércoles, 15 de febrero de 2023

UCRANIA: El cisma de la Fe

Una de las consecuencias de la inexorable derrota militar del régimen fascista de Kiev, ya que ni los tanques, ni misiles ni aviones proporcionados por la OTAN alteraran el resultado final de su premeditada agresión contra Moscú, es la persecución por parte de los colaboracionistas a la que está sometida la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Moscú - de amplia presencia e influencia en Ucrania desde hace siglos - cuyos monasterios e iglesias han sido confiscados y en otros casos atacados, saqueados, clausurados y en muchos casos incendiados, mientras sus sacerdotes y fieles al ser acusados de “espías y traidores”, son perseguidos, encarcelados e incluso asesinados en plena demencial fobia antirrusa que busca borrar su herencia a toda costa. Asimismo, todo el que tenga un nombre ruso o hable ese idioma es un enemigo en potencia al que hay que eliminar en el más breve plazo. En efecto, tras intentar falsear su historia, censurar la lengua rusa e imponer el adoctrinamiento fascista en las escuelas - donde un feroz asesino como Stephan Bandera ha sido elevado a la categoría de “héroe nacional” - el Estado títere ucraniano ha redoblado sus ataques a la libertad religiosa. Para Kiev, quien no esté dispuesto a romper con la Iglesia de Moscú es culpable “de un crimen contra el estado”, sin importar lo que su fe y su conciencia le dicten. Como recordareis, el pasado mes de diciembre, con el objetivo de alcanzar lo que llamó "independencia espiritual", el cómico callejero reconvertido en “presidente” de Ucrania, Volodymir Zelenski, aprobó la decisión del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa del país de prohibir las actividades de "organizaciones religiosas afiliadas a los centros de influencia de la Federación de Rusia". "Aseguraremos completa independencia para nuestro Estado. En particular, independencia espiritual. Nunca permitiremos a nadie construir un imperio dentro del alma ucraniana", abundó el títere colaboracionista en un mensaje grabado y divulgado en su canal oficial de Telegram. Asimismo, también anunció que el Servicio Estatal de Etnopolíticas y Libertad de Conciencia fue comisionado para examinar el estatuto administrativo de la Iglesia ortodoxa, debido a su vinculación histórica con el Patriarcado de Moscú. Zelenski indicó que, además, la estrategia contempla que los cuerpos de seguridad ucranianos intensifiquen sus medidas para identificar y contrarrestar actividades de los servicios especiales rusos en el ambiente religioso de su país, “con la intención de implementar sanciones”. "Con estas y otras decisiones, garantizamos la independencia espiritual de Ucrania", aseveró. Luego del anuncio, la presidencia ucraniana anunció la aplicación de sanciones contra siete sacerdotes de la Iglesia ortodoxa ligados al Patriarcado de Moscú. La prensa rusa denunció que los seguidores de la Iglesia ortodoxa, así como sus integrantes, han sufrido persecución en Ucrania durante los últimos años, además de que durante las últimas semanas han padecido allanamientos en sus propiedades. Independientemente del conflicto actual entre Rusia y Ucrania los vínculos culturales, y en este caso religiosos, entre ambos países son profundos y llevan una historia conjunta de más de 10 siglos. Frente a estos ataques, medios occidentales recién comenzaron a poner atención en el fenómeno, aunque los amedrentamientos ucranianos contra los integrantes de la Iglesia ortodoxa rusa llevan años ocurriendo. La decisión de Zelenski fue criticada por diferentes medios europeos y estadounidenses, a pesar de que en el contexto del conflicto ruso-ucraniano los países occidentales han determinado brindar su apoyo a Ucrania, siguiendo la línea antirrusa que desde varios años define sus líneas editoriales y el discurso a nivel gubernamental. Así, el editor jefe de Newsweek, Jonathan Tobin, publicó en el medio un artículo de opinión donde, calificó a Ucrania como un país "profundamente corrupto", diferenciado del parangón de democracia que Occidente quiere extraer de él: "Usando la guerra que va perdiendo como una excusa, Zelenski ha prohibido a su oposición política y echado abajo todos los medios que no son controlados por su régimen", denunció el periodista. "El intento de Zelenski de prohibir las Iglesias ortodoxas, que responden a la Iglesia ortodoxa rusa, debe dispersar cualquier noción de que los estadounidenses están respaldando los valores occidentales de libertad en esta guerra" evaluó además Tobin. La maniobra del colaboracionista ucraniano contra este cuerpo religioso, consideró el periodista estadounidense, contradice a los entusiastas que pintan el conflicto como un choque entre un opresor autoritario y un demócrata indefenso “Ahora sabemos quién es realmente el primero - en referencia a Zelenski-, al pretender controlar las conciencias” escribió. "Muchos rusos étnicos y hablantes de ruso que viven en el país no se identifican con el nacionalismo ucraniano. A pesar de esto, las Iglesias, que no están tomando parte en el conflicto, son vistas por Zelenski y sus compañeros como enemigos", añadió. Junto a Tobin, la medida de Zelenski contra la organización religiosa motivó reservas expresadas en otros medios como The Guardian, Fox News o The Independent. Un obispo oriental consultado por Fox News, por ejemplo, condenó la decisión de Zelenski y llamó a distinguir que la Iglesia ortodoxa es una organización religiosa con intereses ucranianos, no controlada por el Gobierno de Putin. "Así que, de nuevo, no hay justificación alguna para destruir y prohibir esta Iglesia. E incluso muchas ‘celebridades’ que respaldan a Zelenski en Occidente no han dicho nada al respecto, y deberían haberlo hecho", recriminó con dureza. Por su parte, el reverendo Mykolay Danylevich, citado por The Independent, consideró la orden presidencial ucraniana como un atentado intestino contra los propios habitantes del país europeo, que incluso calificó de "suicido nacional" y un intento por prohibir expresar su fe a su propio pueblo. Cabe precisar que la Iglesia ortodoxa de los pueblos eslavos comenzó su desarrollo en Kiev, hoy la capital de Ucrania, cuando comenzó la evangelización de los pueblos eslavos desde Bizancio. La transición para que se convirtieran al cristianismo fue en Kiev, luego la sede se pasó a Rusia, donde el patriarca de Moscú adquirió mucha importancia, al grado de que se denominaban la Tercera Roma, en referencia a la capital del cristianismo originada en la Roma vaticana, luego su traslado a Constantinopla y con un tercer momento en la capital rusa tras la caída del Imperio Bizantino en manos de los turcos en 1453. En ese sentido, Kiev quedó desde entonces dependiente del Patriarcado de Moscú. Sin embargo, tras la independencia de Ucrania - como consecuencia del derrocamiento de la dictadura comunista y el colapso de la URSS - la Iglesia ucraniana buscó subrayar su autonomía ante la influencia moscovita. En el 2016 se presentaron al Parlamento de Ucrania varios proyectos de ley sobre modificaciones a la legislación de Ucrania en términos de libertad de conciencia y el estatuto de las organizaciones religiosas, que buscaban restringir o prohibir las actividades de la Iglesia ortodoxa rusa y trasladar sus templos a otra jurisdicción. El 18 de mayo del 2017, bajo presión pública, el Parlamento pospuso la discusión de estos proyectos de ley. Sin embargo, el 20 de diciembre del 2018, su consideración fue nuevamente incluida en su agenda. Al mismo tiempo, el 15 de diciembre de ese año, a iniciativa del entonces presidente ucraniano, Petró Poroshenko, y patriarca Ecuménico de Constantinopla Bartolomé I, en Kiev se celebró un llamado concilio de unificación, al que asistieron en su mayoría representantes de organizaciones eclesiásticas no canónicas, el cual eligió a Epifani como primado de la nueva y no canónica “Iglesia ortodoxa de Ucrania”. A principios de enero del 2019, Bartolomé I le hizo entrega del tomos, documento por el que otorgó la autocefalia a la congregación. La Iglesia ortodoxa rusa calificó el día de la firma del tomos como una fecha trágica para la ortodoxia mundial y rompió relaciones con Constantinopla y los jerarcas de otras Iglesias que reconocieron el cisma ucraniano. Tras el inicio de la operación militar especial rusa en Ucrania en el 2022 para salvar del genocidio a las minorías rusoparlantes de las hordas fascistas de KIev, los ataques a los templos de la Iglesia ortodoxa rusa por parte de nacionalistas ucranianos y representantes de la autonombrada “Iglesia ortodoxa de Ucrania” se hicieron más frecuentes. Las autoridades locales de varios niveles comenzaron a dictar órdenes para prohibir las actividades de la canónica Iglesia ortodoxa fiel al Patriarcado de Moscú, así como para trasladar sus Iglesias ortodoxas al control de la “Iglesia ortodoxa de Ucrania”. No cabe duda que la prohibición de Zelenski contra las organizaciones religiosas "afiladas a los centros de influencia" en Rusia puede fortalecer sus intereses de separación de las culturas rusa y ucraniana por la vía del fortalecimiento del nacionalismo de este segundo país, que en el contexto del conflicto, propicia ánimos exacerbados. "Se está dando un nacionalismo muy fuerte en Ucrania. Se está haciendo un daño muy fuerte a la relación entre Ucrania y Rusia, que son pueblos hermanos, Ucrania era la pequeña Rusia, se le llamaba así en el imperio ruso. El exacerbado nacionalismo que hay en Ucrania se ha trasladado a lo religioso para reconocer que tienen su propia Iglesia, su propio patriarca y que nada los une con Rusia, intentando alterar groseramente la historia", apuntó Danylevich “Con la dificultad que implican los conflictos, fomentando las hostilidades y odios expresados en el ámbito religioso está conduciendo a atentados y otras expresiones de violencia muy sensibles, que merecen ser denunciados y condenados. Occidente ya no puede seguir cerrando los ojos ante este atropello” puntualizó.

VIKINGULVEN: Licántropos en los bosques de Noruega

Las producciones noruegas continúan apoderándose del gusto de los usuarios de plataformas de streaming y para muestra la recién lanzada película Vikingulven (Viking Wolf) - disponible a través de la plataforma de Netflix - la cual busca rescatar la historia de estos seres mitológicos y traerlos a la actualidad. Eso mezclado con el thriller policial y el terror adolescente. Desde su estreno, la popularidad del film ha ido en aumento, logrando estar entre los más visto del servicio de entretenimiento, consiguiendo meterse en el top 10 de películas más vistas el fin de semana en 89 países. Dirigida por Stig Svendsen - quien anteriormente dirigió la película de terror estadounidense 'Elevator' (2012) y coescrito el guion con Espen Aukan, autor de la exitosa 'Troll' (2022) - es protagonizada por Liv Mjönes, Marius Lien y Arthur Hakalahti, con un guion escrito por Stig Svendsen, Espen Aukan y Jannicke Systad Jacobsen. Sucede que en tiempos pretéritos, los vikingos que saquean una aldea, encuentran una criatura parecida a un lobo y la llevan consigo de regreso a Escandinavia, donde la maldición ha permanecido desde entonces. Aquí pasamos al presente, en donde encontramos a una veterana oficial de policía en un pequeño pueblo donde comienzan una serie de brutales crímenes que inician una búsqueda del asesino al más puro estilo thriller nórdico. También entramos en su vida personal, y su tensa relación con su hija adolescente, Thale, una joven de 17 años, quien asiste a una fiesta donde una estudiante es asesinada brutalmente, y termina convirtiéndose en una testigo clave del hecho y a su vez, en sospechosa. Pronto la trama se divide y seguimos la investigación de la madre, por una parte, y por otra la de Thale. En la escena del crimen, se puede ver a dos niñas cubiertas de sangre bajo el brillo de la luna llena. Fuera de la pantalla, se logra escuchar el gruñido de un hombre lobo, cuando una de ellas es arrastrada al bosque. ¿Un lobo salvaje está matando gente en la ciudad o es algo más monstruoso? Aunque las películas con estas temáticas suelen ser predecibles, en esta nueva producción el espectador descubrirá poco a poco el misterio y la intriga que envuelve a esta historia. A diferencia de Troll, esta película es menos impactante visualmente, pero al final tiene algunos giros en la historia que la han hecho del gusto del público. El film se compromete a contar la historia volviendo a los orígenes, pero sin actualizar demasiado la mitología sobre estos seres. Una de las cosas que más ha llamado la atención entre la prensa especializada, es que este proyecto no encaja en los patrones tan frecuentes de las películas propagandísticas de Hollywood de esta naturaleza, por lo que no extraña sus críticas negativas a la película. Así, Karina Adelgaard de Heaven Of Horror escribió: “No es una de mis películas favoritas de hombres lobo, pero la disfruté más de lo que esperaba. Se siente un poco demasiado larga y podría haberlo hecho sin los personajes estereotípicos que arruinan el ambiente más oscuro de la historia”. Por su parte, Arnav Srivastav de High On Films dijo: “Vikingulven se siente como una recreación derivada de la mecánica del género que ha tardado años en madurar. Casi cada movimiento que hace es predecible y logra crear una experiencia apenas útil, lo cual es decepcionante dada la riqueza de las leyendas culturales de Noruega”. Pero el crítico Alex Wiggan de It’s A Stampede es más feroz: “Vikingulven no es algo que se destaque entre la multitud de films del género. Lamentablemente, esta es una película estándar de hombres lobo, que brinda algo de entretenimiento, pero dudo que se quede en la mente una vez que aparezcan los créditos” aseveró. Sabemos perfectamente qué problema hay desde un principio, por lo que el misterio no funciona, y la trama de Thale se deja en segundo plano hasta el último tercio. Hay un conflicto madre e hija interesante y obviamente una correlación que crea un dilema para la policía, pero se desaprovechan muchos aspectos de la mitología que despliega y que hubiesen sido mejor aprovechadas en esta producción para televisión. Aun así y a pesar de las criticas interesadas y subjetivas, Vikingulven se revela como una obra bastante sangrienta, con un enfoque más serio y siniestro de lo que las habituales piezas para el mercado juvenil que saca Netflix y al que nos tiene acostumbrados. Quizá la buena recepción que tiene responda más a anhelo del público por una buena puesta al día de un género con demasiadas décadas huérfano de un nuevo clásico.
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