Hace diez años, los ciudadanos de Bahrein iniciaron un levantamiento pacífico contra un corrupto régimen monárquico, despreciado y despótico que se vale de una represión indiscriminada para mantenerse en el poder. Es así como durante las siguientes cuatro semanas, el régimen de Al Khalifa fue sacudido hasta sus cimientos cuando cientos de miles de bahreiníes tomaron las calles del estado insular del Golfo Pérsico. Sin embargo, lo que siguió fue una despreciable intervención tanto de Gran Bretaña como de los EE.UU. en apoyo a la tiranía que fortalecida, desató una ola de represión brutal, la cual continúa hasta el día de hoy. Queda claro que sin esta injerencia de potencias extranjeras, el decadente régimen de Bahrein habría caído indefectiblemente. Lo que estaba en juego para Londres y Washington no era solo la pequeña isla de Bahrein, sino la estabilidad de toda la cadena de petromonarquías del Golfo Pérsico, principalmente Arabia Saudita. Los jeques del Golfo son esenciales para mantener los intereses geopolíticos de las potencias occidentales en el Medio Oriente, para apuntalar el sistema del petrodólar, que es fundamental para el sustento económico estadounidense, y prolongar el lucrativo comercio para los fabricantes de armas británicos y estadounidenses. Si Bahrein sucumbiera a un levantamiento democrático de quienes exigen elecciones libres y justas, un estado de derecho independiente, una gobernanza económica más equitativa, etc., las monarquías del Golfo se verían "amenazadas" por el ejemplo. Cabe destacar que tanto Arabia Saudita, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar como Omán son los otros estados del Golfo que están gobernados por corruptos monarcas. Todos son títeres de las potencias occidentales, permitiendo la instalación en su territorio de bases militares estadounidenses y británicas, en una estratégica región que es vital para utilizarlos como bases de sus tropas para iniciar guerras y enfrentarse a temibles enemigos como Irán. Como sabéis, Bahrein alberga la base de la Quinta Flota de la Marina de los EE. UU., así como una base naval británica que se abrió en el 2016, En resumen, no se podría permitir de ninguna manera que Bahrein alcanzara la democracia, ya que eso tendría un efecto dominó en toda la región y pondría en peligro los intereses británico-estadounidenses. Sin embargo, las aspiraciones democráticas de Bahrein son conmovedoras. La mayoría de la población profesa el Islam chiíta que tiene muchas conexiones culturales con Irán, que se encuentra al norte al otro lado del estrecho mar del Golfo. Los gobernantes de Bahrein descienden de una tribu de colonos coloniales que invadió la isla en el siglo XVIII. La tribu Khalifa provenía originalmente de la Península Arábiga. La ocupación de Bahrein fue de conquista y pillaje. A diferencia de la mayoría de los bahreiníes, los usurpadores profesaban seguir el Islam sunnita y despreciaban a su población chiita, se enseñorearon de ellos e impusieron gravámenes arbitrarios y exorbitantes bajo pena de muerte. Pero el Imperio Británico convirtió en 1820 a Bahrein en una monarquía, con el fin de ser un centinela de la isla que se encuentra en una vía fluvial clave que conducía a la joya imperial de Gran Bretaña, India. Por cierto, el Imperio Británico tenía acuerdos de “protectorado” similares con todos los demás territorios árabes del Golfo. De esta manera y a lo largo de los siglos, se confió en oficiales y soldados coloniales británicos para sostener al régimen de Khalifa en Bahréin. Los levantamientos contra el ocupante se repetían periódicamente y eran reprimidos de forma extremadamente violenta por las fuerzas de seguridad británicas. El patrón se repitió durante las revueltas de la denominada Primavera Árabe del 2011 que se extendieron por el norte de África y Oriente Medio, revueltas que fueron manipuladas y fomentadas por las potencias occidentales para el cambio de regimenes, como en Siria y Libia. Pero en Bahréin, fue un impulso verdaderamente democrático lo que impulsó a la mayoría chiíta a exigir una vez más sus derechos históricos contra un régimen despótico e impostor. El inestable control del poder por parte del ocupante fue tal que la marea del levantamiento casi provoca su caída durante las cuatro semanas posteriores al inicio de las revueltas el 14 de febrero del 2011, donde hasta 500.000 personas tomaron a las calles, casi la mitad de la población. Así, Pearl Roundabout en la capital - Manama - se convirtió de facto en la “República de Bahrein” con campamentos pacíficos y multitudes diarias que le decían desafiantes al rey Hamad bin Isa Al Khalifa que su juego había terminado. Fue una época embriagadora y el inminente y peligroso derrumbe del régimen autoritario era palpable. Para impedirlo, era necesario sumergir a la gente en un baño de sangre que sería la única ruta de salvación del oprobioso régimen y sus patrocinadores occidentales. Y efectivamente, así sucedió. En efecto, el 14 de marzo del 2011, miles de soldados de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos invadieron Bahrein y comenzaron una sangrienta represión contra manifestantes desarmados. Quienes fueron detenidos inicialmente, fueron torturados salvajemente y ultimados sin contemplaciones. Aquellos que se resistían al arresto eran muertos a tiros a quemarropa en plena calle. La brutal represión que mediante un baño de sangre aplasto la revuelta democrática, continua hasta el día de hoy aunque como podéis imaginar, es ignorada por los medios de comunicación occidentales. Actualmente, todos los líderes prodemocráticos de Bahrein languidecen en las cárceles sin el debido proceso. Se sabe que varios de los detenidos han sido ejecutados en los últimos días acusados de ser “terroristas” luego de los hicieron “confesar” a golpes. Solo unos días antes de la invasión de Bahréin, el 9 de marzo del 2011, el régimen fue visitado por altos funcionarios de seguridad británicos y estadounidenses. En el lado británico estaban Sir Peter Ricketts, asesor de seguridad nacional del entonces primer ministro David Cameron, así como el general Sir David Richards, jefe del ejército británico. En una segunda reunión separada, el 11 de marzo, tres días antes del ataque, el entonces secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, visitó al régimen de Khalifa. No conocemos los detalles de esas discusiones, pero los informes de los medios indicaron en ese momento que los británicos y los estadounidenses estaban "ofreciendo su apoyo total a la familia real", es decir, que el tirano tenía carta libre para iniciar una sangrienta represión contra los manifestantes. Es más, Gran Bretaña y EE.UU. trabajaron juntos para acabar con la revolución de Bahréin del 2011 y las aspiraciones de gobernabilidad democrática de su pueblo. En agosto del 2020, el exsecretario de Estado de los EE.UU., Mike Pompeo, visitó la isla y elogió al régimen criminal por su apoyo a la política de Washington de normalizar los lazos con los ocupantes sionistas de Palestina. No hay señales de que la nueva administración de Biden adopte una posición más crítica hacia Bahrein. De hecho, fue la administración del Criminal de Guerra Barack Hussein Obama, en la que Biden era vicepresidente, la que se coludió con el Reino Unido en la matanza para acabar a sangre y fuego con la revolución de Bahrein en el 2011. Mientras hipócritamente, cuando ambos países hablan de “promover la democracia y los derechos humanos” en lugares como Hong Kong, Venezuela o Corea del Norte, buscando aislar además a Rusia y China, solo hay que recordar su nula credibilidad en defensa de esos derechos, como lo demostró en Bahrein. De otro lado, los medios de comunicación occidentales, a pesar de sus cínicos reclamos de “libertad e independencia”, también merecen una rotunda condena. Esos medios han ignorado firmemente la tragedia que viven los bahreiníes a manos de un régimen asesino por deferencia a los intereses geopolíticos de sus gobiernos. No es de extrañar su infame comportamiento, cuando pertenecen a poderosas corporaciones judías que están al servicio del establishment. La hipocresía y falsedad de los EE.UU. y el Reino Unido - quienes actuaron con alevosía para intervenir en Siria y Libia al mismo tiempo que ahogaban en sangre el movimiento legítimo a favor de la democracia en Bahréin - ha quedado retratado patéticamente en toda su magnitud :(
Como recordareis, el año pasado Samsung saco de la manga la nueva serie F, que se estrenaba en octubre con el Samsung Galaxy F42. Ahora, el segundo de la línea ya está entre nosotros: el nuevo Samsung Galaxy F62. Se trata de un móvil de gama media con procesador de gama alta, el mismo Exynos 9825 del Samsung Galaxy Note 10. Con cámara cuádruple, el terminal destaca por su descomunal batería de 7.000 mAh de capacidad. Aunque la numeración no nos ayuda, el Samsung Galaxy F62 es el segundo terminal de la serie F, de modo que lo podemos considerar, al menos por el momento, la evolución del Samsung Galaxy F41 del año pasado. Como evolución, hay varios cambios dignos de mención, como el salto de nivel en el procesador. Es ahora un Exynos 9825 de 7 nm EUV. Es un procesador de gama alta -de 2019, eso sí- lo cual supone músculo, aunque no lo último en conectividad. El Samsung Galaxy F62 se queda en el LTE, aunque viene bien acompañado de memoria, con versiones con 6 y 8 GB de RAM, ambas con 128 GB de almacenamiento. En el aspecto, no hay demasiadas sorpresas, con un diseño similar al de otros terminales de la casa. Delante, la pantalla AMOLED tiene una diagonal de 6,7 pulgadas, resolución Full HD+ e incorpora la cámara frontal, de 32 megapíxeles, en una perforación centrada. Detrás, el Samsung Galaxy F62 apuesta por una cámara cuádruple, de modo que gana un sensor más desde el modelo anterior, además de algo de resolución extra en el gran angular. Tenemos un sensor principal de 64 megapíxeles, un gran angular de 12 megapíxeles, un sensor macro de 5 megapíxeles y un sensor para el modo retrato, también de 5 megapíxeles. Si por algo destaca el Samsung Galaxy F62 es por su batería, que tiene una capacidad de 7.000 mAh, algo que no se ve todos los días. Esta gran capacidad viene acompañada de carga rápida de 25W. El terminal tiene conector de auriculares, NFC e incorpora el lector de huellas en uno de sus laterales. En cuanto a su coste y disponibilidad, el Samsung Galaxy F62 es oficial en la India y, en principio, es posible que no salga de allí. Ya esta a la venta desde esta semana en los colores verde, gris y azul, en las siguientes versiones: Samsung Galaxy F62 de 6+128 GB: 23.999 rupias indias (272 euros al cambio); Samsung Galaxy F62 de 8+128 GB: 25.999 rupias indias (295 euros al cambio) :)
Bangkok es el nombre con el que se conoce globalmente a la capital tailandesa, pero lo cierto es que se llama Krung Thep Maha Nakhon (“La ciudad de los ángeles”). Para ser detallistas, hay que decir que el nombre original completo lleva 17 palabras, que traducidas al español significan “Ciudad de los ángeles, la gran ciudad, la ciudad de joya eterna, la ciudad impenetrable del dios Indra, la magnífica capital del mundo dotada de nueve gemas preciosas, la ciudad feliz, que abunda en un colosal Palacio Real que se asemeja al domicilio divino donde reinan los dioses reencarnados, una ciudad brindada por Indra y construida por Vishnukam”. ¿Se entiende entonces por qué se optó por llamarla simplemente Bangkok? Este gigante urbano y económico del sudeste asiático – además de ser la ciudad más poblada de ese país - es uno de los destinos predilectos y el punto de partida para otros enclaves del territorio tailandés. Está surcado por el río Chao Phraya, el que junto al delta de su bahía dio lugar a la denominación con la que se conoce: “Venecia de Oriente”. Diariamente numerosos barcos de pasajeros transitan su cauce desde las 8 hasta el atardecer, con varias paradas en atractivos turísticos, lo que resulta una forma interesante de recorrer la ciudad. Si bien con los años muchos de los canales fueron cegados para convertirlos en calles, otro tanto resiste y la gente sigue habitando en sus márgenes. De hecho, uno de los grandes atractivos de Bangkok son sus mercados flotantes. Hay uno dedicado casi exclusivamente a los turistas, que está algo lejos de la ciudad, y otro visitado tanto por viajeros como por tailandeses, y se encuentra entre los canales del centro. Cabe destacar que Bangkok también es morada de palacios y más de 400 templos budistas en la zona histórica de la ciudad - Rattanakosin - por lo que es habitual encontrarse con monjes vestidos con sus túnicas de color azafrán. Pero la capital tailandesa también tiene una cara futurista, ya que de un tiempo a esta parte manifiesta un notable proceso de modernización. En ese sentido, el Sky Train que parece sacado de las películas de ficción, se desliza sobre gigantescos rieles de concreto en medio de inmensos rascacielos y torres fosforescentes de Bangkok, con aire acondicionado e información en sus pantallas digitales. Esta modernización también es notablemente visible en los centros comerciales, hoteles, restaurantes y una enorme cantidad de spas, en los que la principal oferta continúa siendo una práctica ancestral por excelencia: nuat thai (el auténtico masaje tailandés). Y en esto no se improvisa: son necesarios varios años de estudio en la universidad para ejercerlos. Para el europeo desprevenido, especialmente si no conoce otras grandes capitales asiáticas, la primera impresión de Bangkok siempre será abrumadora y son los templos milenarios recubiertos de oro y las casas elevadas sobre pilotes de madera los que de repente nos llevan varios siglos atrás, al tiempo en que Tailandia se sacudió el yugo del imperio jemer, sufrió la invasión birmana y resistió el colonialismo británico desde la frontera malaya. En pocos lugares del mundo el pasado y el futuro, Oriente y Occidente, conviven en un contraste tan marcado y a la vez tan armónico, como el día y la noche. Los hoscos paralelepípedos de los edificios ultramodernos al lado de los puntiagudos pináculos de los palacios; la contaminación avasalladora (que en algunas zonas se transforma en niebla y casi exige la protección de una mascarilla) junto al verdor de Lumpini Park; el lujo espectacular de los enormes bloques comerciales en ruda competencia con los mercadillos tradicionales a pie de calle. Todo en Bangkok respira vida y movimiento, ruido y humo, oscuridad y color, caos en el sentido matemático del término: el orden dentro del desorden, el desorden dentro del orden. Y en pocos lugares esa cuidada incoherencia salta tanto a la vista como en el Gran Palacio Real de Bangkok, una aglomeración aparentemente inconexa de pagodas multicolores, enormes pimenteros de oro y construcción colosal. Su corazón, el templo Esmeralda, custodia la pequeña figura de un buda que contrasta con el gigantesco buda dorado de Wat Pho, muy cerca del Gran Palacio, una lánguida estatua recostada de 43 metros de longitud. Para el occidental, la sensación de ser un simple extranjero sin rostro se acentúa entre las muchedumbres de asiáticos que te acompañan en la visita: salvo algunos australianos, alemanes o estadounidenses, los ojos rasgados campan a sus anchas y solo entonces empiezas a distinguir verdaderamente entre chinos, coreanos, japoneses, vietnamitas e indonesios. Como podéis imaginar, hay mucho para ver en Bangkok, una vertiginosa megalópolis asiática que al mismo tiempo busca conservar intactas sus tradiciones :)
Cuando EE.UU. derroco en el 2014 al presidente constitucional ucraniano Víktor Yanukovich mediante un operativo de falsa bandera, reemplazándolo por el títere colaboracionista Petro Poroshenko, pensó que de esa manera iba a facilitar su estrategia de apoderarse de Siberia, aquel enorme y casi despoblado territorio ruso que posee inmensas reservas de gas y petróleo. Sin embargo, todos sus planes se desvanecieron con la rápida reacción del líder ruso Vladimir Putin, quien no solo apoyo el levantamiento de la minoría prorrusa en el este y sur de Ucrania - los cuales para salvarse del genocidio programado por la camarilla golpista de Kiev, derrotaron a los agresores y proclamaron la independencia de las republicas de Donetsk y Lugansk ( conocido como el Donbás) dividiendo al país - sino que también en una hábil jugada reintegro Crimea a Rusia, de la cual había sido separada ilegalmente en 1954 por el dictador soviético de origen ucraniano Nikita Kruschev, quien se la “regalo” a Ucrania, a la cual jamás había pertenecido. El fracaso de los estadounidenses ha sido tan evidente que creían que el golpe organizado por la CIA en el 2014 - conocido como el Euromaidán - iba a ser “un ejemplo” que imitar en Rusia, la realidad ha sido muy distinta y hoy Ucrania se debate en el caos y la desesperanza. Como recordareis, en mayo de 2014, el traidor Petro Poroshenko, una vez que se hizo con el poder gracias a Washington, prometió que traería la paz rápidamente a su país. "La operación antiterrorista - en referencia al levantamiento en el Donbás - no puede y no debe durar dos o tres meses. Debe y durará horas”, dijo. Han pasado casi 60.000 horas y la guerra de agresión en la que se transformó la mal llamada "operación antiterrorista" continúa. El sucesor de Poroshenko, el cómico Volodymyr Zelensky, también prometió poner fin a esa lucha. "Mi principal objetivo... es que quiero poner fin a la guerra. Esta es mi misión dentro de estos cinco años”, dijo a los periodistas. Pero tampoco ha tenido éxito. Zelensky derrotó de manera contundente a Poroshenko en las elecciones presidenciales del 2019, en las que el titular obtuvo una pluralidad de votos solo en el extremo oeste del país. Al presentarse a sí mismo como un candidato no solo de la paz, sino también de la unidad nacional, Zelensky pudo atraer los votos de un gran número de ucranianos de habla rusa en el sur y el este del país que habían sido alienados por el tono cada vez más beligerante de Poroshenko. Pero desde entonces Zelensky - quien ha seguido la misma línea genocida de su antecesor - ha traicionado a esos votantes una y otra vez. No solo no ha tomado ninguna de las medidas necesarias para poner fin a la guerra, en particular, las concesiones exigidas en los acuerdos de Minsk II del 2015, sino que su gobierno también ha suprimido aún más los derechos lingüísticos de los rusoparlantes en Ucrania y ahora está tomando drásticas medidas contra los medios de la oposición, prohibiendo a todos aquellos en lengua rusa y calificando de “traidores” a quienes hablen ese idioma. En enero del 2020, hubo en Rusia, sectores políticos “liberales” (como se llama a aquellos colaboracionistas seguidores del encarcelado agente de la CIA Alexei Navalny) quienes se alinearon apresuradamente para “elogiar” el discurso de Año Nuevo de Zelensky, de quien se decía que había promovido una imagen de unidad nacional, buscando superar las diferencias lingüísticas y de otro tipo que habían sido acentuadas por las políticas nacionalistas de su predecesor. "No importa cómo se llame tu calle siempre que esté limpia y asfaltada", dijo Zelensky, en una línea que parecía sugerir que su gobierno acabaría con la costumbre de derribar monumentos de la era soviética - de los cuales por cierto no ha quedado ni uno en pie de los miles que existían en todo el país hasta el 2014 - y cambiar los nombres de las calles que recordaban el oprobioso pasado comunista y reemplazarlos por el de iconos nacionalistas como Stepan Bandera. De hecho, no lo ha hecho. Zelensky no solo ha fallado en proporcionar calles limpias y asfaltadas, sino que desde entonces ha quedado claro que lo que realmente quería decir no era que pondría fin a la ucranización forzada, sino que los rusoparlantes deberían simplemente callarse y dejar de quejarse, ya que al fin y al cabo nada de eso “importa”. De hecho, Zelensky no ha hecho nada para revertir la ley del 2019 sobre idiomas oficiales, que restringe drásticamente el uso del ruso. En particular, el 16 de enero entró en vigor una nueva regla que obliga a todos los proveedores de servicios (tiendas, restaurantes, etc.) a ofrecer sus servicios en ucraniano por defecto. Mientras tanto, la censura en Ucrania ha alcanzado nuevos niveles de esquizofrenia, prohibiendo, por ejemplo, un libro sobre los vikingos de un autor estadounidense porque se refería a la antigua Rus de Kiev como “Rusia”, como efectivamente se le conocía, pero que ahora en la “nueva” Ucrania, es anatema. Pero Zelensky ha ido aún más lejos, prohibiendo tres estaciones de televisión propiedad del político opositor Taras Kozak, con el argumento de que están difundiendo “desinformación rusa”. Zelensky afirma que “apoya” la libertad de expresión pero no “la propaganda financiada por los agresores” en referencia a Moscú. “Estos medios se han convertido en una de las herramientas en la guerra contra Ucrania, por lo que están bloqueados para proteger la seguridad nacional”, dijo la portavoz de Zelensky, Yuliia Mendel. El hecho de que la prohibición se produzca en un momento en que la popularidad de Zelensky está cayendo en picado y cuando el partido Opposition Platform - For Life de Kozak lidera las encuestas de opinión nacionales, podría ser una mera coincidencia. Pero no. La medida huele a una clara desesperación política y de carácter profundamente antidemocrático. Si el ex presidente constitucional Viktor Yanukovich, derrocado en el 2014, hubiera intentado hacerlo, EE.UU. y sus aliados occidentales habrían dado enormes gritos de indignación. Ahora, sin embargo, hipócritamente guardan silencio o incluso los apoyan. La embajada de EE.UU. en Kiev, por ejemplo, emitió una declaración en la que apoyaba la medida como diseñada “para contrarrestar la influencia maligna de Rusia”(?). La respuesta de Washington revela la superficialidad de las afirmaciones occidentales de que al respaldar a la camarilla golpista de Kiev y los gobiernos posteriores - que son mas de lo mismo - “están apoyando la democracia, y los derechos humanos” cuando ello no es cierto. En realidad, la geopolítica parece ser la principal preocupación. Mientras Ucrania permanezca resueltamente en contra de Rusia, se hará la vista gorda ante casi todos y cualquier abuso de los principios democráticos. Y aquí es donde la situación se vuelve bastante triste. Inmediatamente luego del Euromaidán, se dijo que la respuesta de Vladimir Putin fue impulsada por los temores de que “una democracia al estilo occidental en Ucrania, incitaría a una revolución similar en Rusia”. Un análisis de ese tipo fue el de Paul D'Anieri, profesor de políticas públicas en la Universidad de California, Riverside, quien escribió en el 2015 que "la perspectiva era que Ucrania, con la ayuda de la UE, comenzaría a cambiar de rumbo hacia una plena democracia" podría convertirse en un modelo atractivo para los rusos, muy diferente al que Putin ha estado insistiendo que el suyo es el único disponible”. Esta línea distorsionada y alejada de la realidad sigue encontrando adeptos inexplicablemente tras el desastre que hoy es Ucrania. Por ejemplo, en un entusiasta artículo para Al Jazeera, el periodista Leonid Ragozin comentó que el discurso de Año Nuevo de Zelensky mostró que “Ucrania puede finalmente estar avanzando hacia el cumplimiento de la pesadilla más grande del Kremlin: convertirse en un modelo a seguir por los rusos para instaurar en su país una democracia como las que existen en Occidente”.Venga ya, por lo visto Ragozin se cree sus propias mentiras, porque es todo lo contrario. Al comentar sobre las recientes protestas en Moscú patrocinadas por los EE.UU., Ollie Carroll, corresponsal en Moscú de The Independent, preguntó por qué los rusos no reaccionaban con el mismo sentimiento de “indignación” que los ucranianos cuando la policía de Yanukovich atacó a los manifestantes en Kiev seis años y medio. Carroll dio a entender que esto significaba “que había algo defectuoso en los valores morales de los rusos” que no salieron a apoyar a ese grupo de vagos y malvivientes quienes en reducido número protestaron en las calles por el encarcelamiento del colaboracionista Navalny. En realidad, la respuesta podría ser simplemente que han visto a Ucrania y en lo que se ha convertido, por lo que han decidido que no es un buen ejemplo a seguir, ni ahora ni nunca :)
Hace nada que Sony nos sorprendió con la nueva Sony A1, la elegida. Así es como ellos se referían a una cámara con un sensor de 50MP que no sólo es capaz de capturar fotografías con un gran nivel de detalle, también vídeo a resolución 8K. Sin embargo, ahora se filtra la Sony FX3 y tiene una punta brutal para todos aquellos que se dedican al vídeo. Como sabéis, desde el año pasado los principales fabricantes de cámaras nos están sorprendiendo con propuestas muy atractivas en todos los sentidos. Algunas por una gran relación calidad precio y otras por ofrecer una serie de características que hasta ahora parecían imposibles en cuerpos tan compactos. Aún así, este 2021 ha empezado fuerte y se espera que las cámaras con un enfoque profesional demuestren con creces que son eso, cámaras para usuarios exigentes de verdad. La Sony Cinema Line FX3 sería una cámara que parece competir directamente con las propuestas recientes de marcas como Canon y su C70 o Blackmagic y sus Pocket Cinema. Porque junto a unas capacidades propias de la gama de cámaras de cine de Sony, el cuerpo sería el de una alpha 7 C. Es decir, un diseño muy compacto para poder usar en todo tipo de situaciones donde cámaras más grandes no tienen cabida o simplemente no resultan cómodas de llevar. Por ejemplo, en viajes y otro tipo de escenarios como eventos. Sin datos confirmados, ya que hay que volver a recordaros que esto por ahora es sólo un rumor, la nueva Sony FX3 tendría un claro enfoque en el vídeo al integrar características como grabación a resolución 8K, filtros ND incorporados y un sistema de estabilización mucho más fiable. Eso deja una duda, apostará por un sensor Full Frame como la 7C o ASPC como la a6600. Lo que sí parece es que también podría ser una cámara con idea de ser usada en esa nueva línea de productos que anunciaron bajo la marca Airpeak. Es decir, los drones en los que Sony trabaja con vistas a ofrecer otro tipo de soluciones que complementen las necesidades de muchos profesionales de la imagen. Viendo el catálogo de cámaras de Sony, con propuestas tan interesantes como la Sony A7S III, la Sony a6600, la propia Sony a7C, la reciente Sony A1 y sin olvidar la familia de cine FX añadir otro modelo más y con este particular factor forma sería redondear mucho más su propuesta y dañar mucho al resto de competidores. Lógicamente si sus prestaciones están cercanas a la Sony A1, no va a ser una cámara económica. Pero eso es lo de menos, al menos para los profesionales. Porque si algo empieza a quedar claro es que las gamas de corte profesional que van a lanzar todas y cada una de las marcas van a ser para profesionales, nada de usuarios apasionados por todo este mundo de la fotografía y el vídeo. Si se cumplen los pronósticos, la nueva Sony FX3 será oficial el próximo 23 de febrero y tendrá un precio que oscilará entre los 3750 y 4500 euros :)
Como sabéis, tras un viaje de casi siete meses hasta llegar al planeta rojo, el rover Perseverance de la NASA, amartizará en el cráter Jezero este 18 de febrero. El objetivo de la misión Marte 2020 es encontrar signos de vida antigua y recolectar muestras de roca y regolito para un posible regreso a la Tierra, destaca la NASA en la web oficial de la misión. El rover fue lanzado el pasado 30 de julio del 2020 desde la Estación de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral (Florida) y, si consigue superar el enorme desafío de aterrizar en el planeta rojo, se instalará en este enorme cráter de aproximadamente 45 kilómetros de ancho. Según los expertos, Jezero alguna vez en su historia tuvo un lago, por lo que los científicos consideran que es "uno de los lugares más ideales para encontrar evidencia de vida microbiana antigua". De esta manera, esta misión tratará de responder a la pregunta sobre si alguna vez hubo vida en este planeta. Definido por la NASA como "el más grande, pesado, limpio y sofisticado robot geológico jamás lanzado", el rover pesa poco más de una tonelada y mide tres metros de largo, 2,7 metros de ancho y 2,2 metros de alto. Se sostiene sobre seis ruedas, está equipado con todas las herramientas para la recolección de muestras de rocas, ordenadores internos para procesar información y antenas para comunicarse con la estación central en la Tierra. No obstante, el lugar escogido para la misión es relativamente peligroso para amartizar, lo que supone un enorme desafío para la NASA. "Dentro de la extensión del cráter hay muchos peligros potenciales que el rover podría encontrar como colinas, campos rocosos, dunas y las paredes del cráter en sí", ha señalado Andrew Johnson, director de robótica e ingeniero de sistemas en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en California. De hecho, solo el 40% de las misiones enviadas a Marte han tenido éxito y el rover Perseverance es el quinto enviado por la NASA que intenta aterrizar en este planeta. Así, para llegar a la superficie rocosa tendrá que sobrevivir a la maniobra EDL (Entry, Descent and Landing): entrada, descenso y amartizaje. Esta maniobra incluye una secuencia de siete minutos que la NASA denomina como "los siete minutos del horror". En este escaso periodo de tiempo, el instrumental de a bordo tendrá que programarlo todo para pasar de 20.000 kilómetros por hora, a posar las seis ruedas del robot suavemente sobre las arenas de Marte a una velocidad inferior a los dos kilómetros por hora. Es el punto crítico que determinará el éxito o el fracaso de la misión. Tras la expulsión de la etapa de crucero, la segunda fase del amartizaje consiste en el despliegue de un paracaídas para frenar la caída y para reducir la velocidad hasta los 240 kilómetros por hora aproximadamente. A partir de ese momento serán los motores del módulo de descenso los que ralenticen esta caída. Se desprenderá la base y se producirá el amartizaje del rover en el suelo. El rover contará con un sistema de visión del módulo de aterrizaje (LVS, por sus siglas en inglés) para aterrizar de forma segura. Este sistema, como explican desde la NASA, está equipado con una herramienta de visión basada en la navegación relativa al terreno. Se trata de "un método avanzado para comparar de forma autónoma imágenes en tiempo real con mapas precargados que determinan la posición del rover en relación con los peligros en el área de aterrizaje", añaden. Así, este sistema dirige de manera autónoma al rover para que se desvíe alrededor de los obstáculos según sea necesario. Para la misión Marte 2020, "el sistema LVS utilizará la información de posición para averiguar dónde está el rover en relación con los puntos seguros entre esos peligros. Uno de esos lugares es donde amartizará ", ha subrayado Andrew Johnson. De tal manera que el sistema permitirá que el rover determine su posición en relación con el suelo con una precisión de 200 pies o menos. Este escaso margen de error y el alto nivel de seguridad para su amartizaje son el resultado de su diseño y de las exhaustivas pruebas a las que ha sido sometido, tanto en laboratorio como en campo. La líder de operaciones de orientación, navegación y control para esta misión, Swati Mohan, ha indicado que las pruebas de hardware y simulación se realizaron en laboratorio. "Ahí es donde probamos todas las condiciones y variables que pudimos. Vacío, vibración, temperatura y compatibilidad eléctrica. Ponemos el hardware a prueba", detalla. Para la simulación se moldean varios escenarios "que los algoritmos del software pueden encontrar en Marte", como un día muy soleado, un día con mucho viento o un día oscuro. "Nos aseguramos de que el sistema se comporte como se espera independientemente de esas condiciones". Por otro lado, para las primeras pruebas de campo, que requieren de vuelos reales, el equipo de Johnson insertó el sistema LVS en un helicóptero y lo utilizó para estimar la posición del vehículo de forma automática mientras volaba. Sin embargo, también "era necesario demostrar LVS en un cohete". De tal manera que el programa Flight Opportunities de la NASA facilitó dos vuelos reales y así probaron el sistema de despegue y amartizaje vertical que funciona de manera similar al módulo de amartizaje del rover. Estas pruebas "no tenían precedentes en la NASA en aquel momento, pero han demostrado ser tan valiosas que ahora se espera que se realicen este tipo de pruebas de vuelo. Fueron la piedra angular de nuestro esfuerzo de desarrollo tecnológico", añade Johnson. El equipo fue capaz de construir la versión final del sistema de LVS que volaría en el rover Perseverance gracias a la tecnología aceptada para la misión. "Estaremos monitoreando todo durante la fase de crucero, verificando la alimentación de la cámara y asegurándonos de que los datos fluyan como se espera. Y una vez que recibamos la señal del rover que dice: 'He amartizado y estoy en terreno estable', podremos celebrar", concluyó Swati Mohan. Esperemos que ello suceda este jueves :)