¿Cuál es el valor de una vida palestina? Para aquellos que conservan delirios que aún no están enterrados entre los escombros de Gaza junto a cientos de miles de familias enteras, asesinados vilmente por los sionistas, el discapacitado físico y mental de Joe Biden ofreció una respuesta definitiva la semana pasada: “Nada”. En efecto, en una declaración al cumplirse 100 días desde que comenzó el brutal genocidio de la indefensa población civil de Gaza a manos de los israelíes - contando para ello con la complicidad de Occidente - el inquilino de la Casa Blanca mostró su apoyo incondicional a las atrocidades cometidas por los sionistas, humillados por Hamas, que acabo con el mito de “la invencibilidad de Israel” al ser liquidados miles de sus soldados no por un ejército regular sino por un grupo combatiente, por lo que su vergüenza no puede ser mayor. De allí que se han ensañado con una indefensa población civil matándolos sin piedad desde entonces, Pero para Biden ello no tiene la más mínima importancia, demostrando como el monstruo que es, que no le interesa en absoluto el sufrimiento de los palestinos. Pero el hecho de que tanto los políticos como los medios de comunicación occidentales no se hayan molestado en disfrazar su desprecio por la vida palestina tendrá graves consecuencias. De hecho, este fenómeno no es nuevo y sus repercusiones ahora se sienten violentamente. Si las naciones poderosas del mundo no hubieran ignorado tan descaradamente que tres cuartos de millón de palestinos fueron expulsados de sus hogares hace 76 años por los sionistas que llegados de otros países se apropiaron de sus tierras ancestrales, asesinando a miles de palestinos que se opusieron a ese despojo, se estima que las semillas de la amarga cosecha de hoy no se habrían sembrado. Las elites políticas y mediáticas comenzaron como tenían intención de continuar. ¿Cuántos saben que el año pasado, antes de las audaces acciones cometidas por Hamás el 7 de octubre, los ocupantes sionistas habían matado a 234 palestinos sólo en Cisjordania, más de tres docenas de ellos niños? La vida de ellos no vale nada, dicen, mientras los acribillan a balazos o con misiles. Según su retorcida lógica, no tiene sentido si son palestinos. Si se hubiera atribuido algún valor a la vida palestina, es posible que nunca se hubieran producido décadas de ocupación, asedio, colonización ilegal, apartheid, represión violenta y matanzas masivas. Oprimir a otros se vuelve difícil de sostener cuando se acepta su humanidad. Incluso algunos resignados a la indiferencia occidental hacia la vida palestina podrían haber esperado que, luego de semejante barbarie sionista, el dique acabaría rompiéndose. Seguramente 10.000 niños que sufren muertes violentas, como aquellos a los que les amputan una o ambas piernas cada día, a menudo sin anestesia, despertarían emociones poderosas; Seguramente 5.500 mujeres embarazadas que dan a luz cada mes - muchas de ellas con cesáreas sin anestesia - o recién nacidos que mueren de hipotermia y diarrea provocarían una repulsión imparable; Seguramente las proyecciones de que, dentro de un año, una cuarta parte de la población de Gaza podría morir sólo por la destrucción del sistema de salud por parte de brutales ataques israelíes, conducirían a demandas abrumadoras de para poner fin a esta obscenidad; Seguramente, historias interminables de trabajadores humanitarios, periodistas o médicos asesinados junto con varios familiares - o incluso con toda su familia - a causa de misiles israelíes acabarían provocando un coro abrumador en la sociedad occidental, para detener esta locura despreciable. Pero estas protestas no han sucedido como se podrían esperar porque los medios al servicio del sionismo asesino se han encargado de minimizar estas monstruosas atrocidades y silenciar a su vez las voces críticas. Por eso las consecuencias serán graves. La devaluación de la vida palestina no es una suposición, es un hecho estadístico. Según un nuevo estudio de la cobertura en los principales periódicos estadounidenses, por cada muerte israelí, los israelíes son mencionados ocho veces – o a una tasa 16 veces más por muerte que la de los palestinos. Un análisis de la cobertura de la BBC realizado por los especialistas en datos Dana Najjar y Jan Lietava encontró una disparidad igualmente devastadora, donde las acciones de la resistencia palestina son calificadas sin reparo de “terroristas” pero los abominables crímenes de los sionistas a la vista de todo el mundo, son pasados por alto, ‘justificándolos’ sin ningún reparo. Todo esto tendrá un impacto profundo en el futuro inmediato. Para empezar, olvídese de cualquier reclamo occidental “sobre la defensa de los derechos humanos y el derecho internacional” cuando a su vez sus manos están manchadas con la sangre de cientos de miles de palestinos. Gran parte del mundo ya consideraba con desprecio ese fariseísmo como simplemente el último ardid para promover los intereses estratégicos de países que se hicieron ricos a expensas del resto del mundo: siglos de colonización a menudo genocida engendraron un cinismo duradero, al igual que más recientes baños de sangre como la guerra de Irak, para apoderarse de sus inmensas reservas de gas y petróleo, o el apoyo activo a tiranías sangrientas en múltiples continentes. Luego de que Occidente armó y respaldó a Israel mientras imponía una muerte masiva en Gaza mediante bombas, balas, hambre, sed y la destrucción de instalaciones médicas, nadie excepto los terminalmente crédulos volverá a escuchar tales afirmaciones. Pero no son sólo otros países los que deberían preocupar a las elites políticas y mediáticas occidentales. También se enfrentan al colapso moral en casa. Las generaciones más jóvenes en países como EE.UU. y Gran Bretaña se dan cuenta de la vomitiva propaganda judía que los medios desinformativos dan a conocer, y las encuestas muestran que simpatizan mucho más con los palestinos que los ciudadanos mayores. Son ávidos usuarios de las redes sociales, donde ven imágenes de las interminables atrocidades en Gaza cometidos por los soldados israelíes que alegremente cometen crímenes de guerra como si fuera material de entretenimiento público. Al respecto, la abogada irlandesa Blinne Ní Ghrálaigh, al exponer el caso de Sudáfrica contra Israel ante la corte internacional de justicia, describió esto como “el primer genocidio en la historia donde sus víctimas están transmitiendo su propia destrucción en tiempo real con la desesperada y hasta ahora vana esperanza de que el mundo podría hacer algo”. Para las generaciones más jóvenes expuestas a numerosos videoclips de madres gritando agarrando los cadáveres sin vida de sus recién nacidos, todo este episodio ha resultado instructivo. ¿Qué opinan entonces estos jóvenes de la cobertura mediática, o de las declaraciones de los políticos, para quienes la vida de los palestinos no tiene ningún valor? ¿Qué conclusiones se están sacando sobre las crecientes poblaciones minoritarias de los países occidentales cuyos medios de comunicación y élites políticas están haciendo tan pocos esfuerzos para disfrazar su desprecio por la vida palestina que se está extinguiendo a una escala bíblica? Así que sí, hemos visto cómo la negativa a tratar a los palestinos como seres humanos hizo inevitable la pesadilla de hoy. Podemos ver cómo las afirmaciones morales utilizadas para justificar el dominio global occidental quedan permanentemente destrozadas. Pero se ha prestado poca atención a cómo las elites políticas y mediáticas de las naciones occidentales han quemado su autoridad moral, dejándola pudrirse junto a miles de cadáveres palestinos no identificados enterrados bajo los escombros de los bombardeos israelíes. Un punto de inflexión, sin duda, con consecuencias que sólo se entenderán cuando ya sea demasiado tarde.
Tan vasto como infinito, nuestro universo esconde a su vez muchos secretos que los telescopios se han encargado de mostrarlos en todo su esplendor. Se trata de una extraña mezcla de rarezas astronómicas que serían imposibles de creer en su existencia si no los viéramos con nuestros propios ojos. Al respecto, en su último número de enero, Astronomy nos presenta nada menos que 101 de esos extraños objetos - que incluso se pueden ver o fotografiar con telescopios de aficionados - pero dado la imposibilidad de darlos a conocer todos por el espacio que ocuparían, me limitare a detallar solo 5 de los más espectaculares ¿vale? 1- Hoag’s Object: En la edición de octubre de 1950 de The Astronomical Journal, el astrónomo estadounidense Arthur Hoag afirmo que el objeto “parece ser una nebulosa planetaria perfectamente simétrica”. Sin embargo, reconoció que algunas de sus características no coincidían con las de otras nebulosas planetarias, por lo que también sugirió que podría tratarse de "una nueva especie entre las galaxias 'patológicas'". Hoy en día, el Objeto de Hoag es uno de los mejores y más perfectos ejemplos de un tipo de galaxia poco común: una galaxia anular. Está a más de 600 millones de años luz de distancia, en la constelación de Serpens, y se extiende por más de 120.000 años luz. En el centro, hay una esfera de estrellas rojizas más antiguas, que se parece mucho a una galaxia elíptica. Avanzando hacia afuera, hay un espacio aparentemente vacío hasta llegar al ring. El anillo está formado por jóvenes estrellas azules realzadas por radios que parecen curvados, signos de rotación. No es de extrañar que los astrónomos se lleven preguntando cómo evolucionó la galaxia desde 1950; 2-The Integral Sign Galaxy: Mientras examinaba fotografías del Observatorio Palomar Sky Survey en 1967, el astrofísico británico Geoffrey Burbidge notó algo peculiar en la constelación de Camelopardalis. ¿Una galaxia? De ser así, no se parecía en nada a nada que él, ni nadie, hubiera visto jamás. El extraño hallazgo de Burbidge ahora recibe el sobrenombre de Galaxia de Signo Integral por su perfil deformado, y está catalogado en el Catálogo General de Galaxias de Uppsala como UGC 3697. Se trata de una inusual galaxia espiral tipo Sd súper delgada vista de canto desde nuestra perspectiva. Aunque “superdelgado” puede parecer un término subjetivo, tiene una definición mensurable. Las espirales súper delgadas muestran poco o ningún abultamiento central y tienen una relación diámetro-grosor de 10 a 1 o más. Casi siempre tienen un brillo superficial bajo, lo que los hace difíciles de detectar. Pero UGC 3697 es aún más singular. En lugar de tener un disco plano como otras espirales súper delgadas, sus dos extremos se curvan ligeramente en direcciones opuestas, como un signo integral (∫) o una papa frita ondulada. ¿Qué es lo que está causando este fenómeno y cómo se vería esta galaxia si pudiéramos verla desde un ángulo más pronunciado? Nadie sabe la respuesta a cómo se vería desde 45° o 90°, pero existe una teoría para los extremos ondulados. La extraña apariencia probablemente se debe a que la masa relativamente pequeña de la galaxia está retorcida y retorcida por la peculiar galaxia vecina UGC 3714 y varias galaxias enanas que se encuentran cerca. Otra teoría proviene de un estudio publicado en el 2004. Se especula que la aparición puede haber sido causada por una galaxia satélite en caída; 3- Crescent Nebula: Uno de los objetos más llamativos del verano es la Nebulosa Creciente de forma extraña (NGC 6888) en Cygnus. William Herschel fue el primero en detectarla, allá por septiembre de 1792. Describió la visión como “una estrella doble de octava magnitud con un débil… rayo lechoso uniéndose a ella”. Los telescopios equipados con filtros que mejoran el contraste mostraron que el “rayo lechoso” de Herschel se curva alrededor de ambos lados de esa estrella. Esa apariencia única, que recuerda a nuestra Luna unos días antes o luego de la fase Nueva, le dio el apodo de Nebulosa Creciente. Sin embargo, las imágenes digitales más sensibles muestran la imagen completa. En lugar de una media luna, registran una forma claramente ovalada. De hecho, los detalles de las imágenes de hoy son tan extensos que dificultan identificar la forma de media luna más simple; 4- Épsilon Eridani: La historia de la humanidad de Epsilon (ε) Eridani (Ran) es un caso de vida que imita el arte. Epsilon Eridani, con su brillo de cuarta magnitud, se encuentra a sólo 10,5 años luz de distancia, lo que la convierte en la tercera estrella más cercana a simple vista. Con 800 millones de años de edad, esta estrella similar al Sol tiene casi la misma edad que tenía nuestro sistema solar cuando la vida echó raíces por primera vez en la Tierra. El conocimiento de este hecho probablemente inspiró a los escritores de ciencia ficción desde la década de 1960 a imaginar que la estrella albergaba mundos habitables. Tales imaginaciones comenzaron a hacerse realidad en 1998, cuando los astrónomos revelaron que la estrella está rodeada por un joven cinturón de cometas, similar al cinturón de Kuiper de nuestro sistema solar, cuya apariencia más irregular puede ser causada por un posible planeta en su borde. A estos hallazgos le siguió el descubrimiento de un cuerpo del tamaño cercano a Júpiter (Epsilon Eridani b, que orbita con un período de 7,4 años a una distancia 3,5 veces mayor que la de la Tierra del Sol) y dos cinturones de asteroides (uno interior al planeta y otro interior al planeta), uno mucho más alejado). El cinturón interior se encuentra aproximadamente en la misma ubicación que el cinturón de asteroides de nuestro sistema solar, mientras que el segundo se encuentra alrededor de donde Urano orbita nuestro Sol. Los datos también infieren que un segundo planeta no confirmado podría encontrarse cerca del cinturón de asteroides exterior. Epsilon Eridani, entonces, tiene la distinción de ser el sistema planetario más cercano alrededor de una estrella similar al joven Sol y es un lugar privilegiado para investigar cómo se forman los planetas alrededor de estrellas similares al Sol. Y si bien su mundo del tamaño de Júpiter puede no tener las condiciones para la vida, cualquier satélite que lo orbite podría tenerlas. Parece que la fiebre de ciencia ficción sobre Epsilon Eridani no ha disminuido, ya que la estrella ha sido el objetivo de las búsquedas del Instituto SETI, mientras que algunos soñadores han sugerido la estrella como un posible destino para futuros viajeros espaciales; 5-Thor’s Helmet: El Casco de Thor (NGC 2359) es una nebulosa de emisión en Canis Major que ha sido relegada a la oscuridad por la más brillante Nebulosa de Orión (M42) en la misma parte del cielo. Sin embargo, como muchas regiones HII, NGC 2359 es un objeto fascinante y digno de atención por parte de todos los observadores del cielo profundo. A entre 12.000 y 15.000 años luz de distancia, el Casco de Thor está aproximadamente 10 veces más distante que M42. Esta nube tiene unos 30 años luz de diámetro y rodea a la estrella Wolf-Rayet WR7 (HD 56925). En comparación con nuestro Sol, esta estrella es 280.000 veces más brillante, 16 veces más masiva y 1,3 veces más grande. Está emitiendo una copiosa radiación, típica de estrellas masivas de corta vida que terminan en una ardiente explosión de supernova. Esta podría ser una de esas raras estrellas que ya han explotado pero la luz de su supernova aún no nos ha llegado. El Casco de Thor tiene “alas” brillantes y una forma más compleja debido a las interacciones con nubes moleculares adyacentes. La nebulosa es fácil de encontrar con un telescopio de 8 pulgadas. Durante la Vía Láctea invernal a menudo pasa desapercibida debido a las gélidas condiciones de observación, pero vale la pena echarle un vistazo a este extraño objeto. Como podéis comprobar, solo nos hemos referido a algunos de los cientos de fenómenos similares que existen en el universo que hemos podido detectar, pero vaya a saber la cantidad exacta, quizás sean miles o millones, ya que por su lejanía ningún telescopio espacial por más sofisticado que fuera podría captarlos. Su número exacto, nunca lo sabremos.
Hace unos días apareció un artículo de análisis en el sitio web de investigación sobre Corea del Norte 38North con el siguiente titular: “ ¿Kim Jong-un se está preparando para la guerra? " Ante todo, cabe precisar que 38North es una fuente respetada de análisis y no impulsa una agenda sensacionalista. Este artículo en particular fue escrito por Robert Carlin y Siegfried Hecker, quienes tampoco son conocidos por ser alarmistas. Su argumento es el siguiente: Corea del Norte ha intentado llevar a cabo un proceso de normalización con EE.UU., particularmente durante la administración de Donald Trump en 2018-2019, y que fracasó luego de que Trump abandonó la reunión de febrero de 2019 en Hanoi. Tras ello, Pyongyang ahora efectivamente se ha “rendido”. Cree que no le quedan opciones y ha seguido desarrollando su programa nuclear y endureciendo cada vez más su posición, envalentonado por el contexto geopolítico respecto a Rusia y China. Cabe señalar desde el principio que esta evaluación no proporciona pruebas "contundentes" de que Corea del Norte esté siguiendo ese camino, y se basa únicamente en cambios en la retórica de Pyongyang para argumentar que las afirmaciones del dictador norcoreano - el tercero de una sangrienta dinastía comunista - no son "fanfarronadas" sino un verdadero reflejo de su estrategia por sobrevivir. Como sabéis, desde el 2019 han cambiado muchas cosas que conviene tener en cuenta: la administración del discapacitado físico y mental de Joe Biden nunca ha tenido ningún interés en negociar con Corea del Norte. Asimismo, una presidencia hostil ha llegado al poder en Seúl bajo la dirección de Yoon Suk-yeol, projaponés, quien ha abandonado la reconciliación propiciada por Moon Jae-in, mientras que la confrontación de EE. UU. contra Rusia y China ha dado al acosado régimen norcoreano nuevas opciones para intentar subvertir el aislamiento que experimentó durante la era de unipolaridad estadounidense. Debido a esto, EE. UU. ha perdido por completo su capacidad de hacer que los programas nucleares y de misiles balísticos de Corea del Norte rindan cuentas, ya que ahora Moscú y Beijing bloquean nuevas sanciones en la ONU, y las existentes no se aplican. A ello debemos agregar que Corea del Norte es cada vez más capaz de atacar el territorio estadounidense con misiles balísticos intercontinentales. Esto también hace que una acción militar unilateral y preventiva de EE. UU. contra Corea del Norte sea una perspectiva cada vez más irreal. Pero, ¿por qué esto permitiría a Kim Jong-un emprender una guerra de elección contra Corea del Sur y, si comenzara una, tendría realmente posibilidades de ganarla? Toda la estrategia diplomática de Corea del Norte desde la década de 1950 en adelante siempre ha sido ejercer la máxima influencia para sí mismo como país pequeño, creando crisis. Éste es el enfoque último de la ideología Juche creada por Pyongyang para desestabilizar a sus adversarios. Con este fin, Corea del Norte siempre ha sido provocadora, ya sea matando a soldados estadounidenses, capturando barcos espías estadounidenses, bombardeando indiscriminadamente islas de Corea del Sur o incluso hundiendo un buque de guerra surcoreano durante un ejercicio. Al hacerlo, pretende forzar la acción no sólo de sus enemigos sino también de aquellos que le son amigos. Al reconocer su posición estratégica, Pyongyang no tiene absolutamente ningún problema en arrastrar a Moscú y Beijing a una crisis, les guste o no, y estuvo feliz de causar problemas importantes durante la división chino-soviética. Por lo tanto, en una era en la que China y Rusia se encuentran en un estado de tensiones - incluso de confrontación - con EE. UU. por Ucrania y Taiwán, Corea del Norte en última instancia calcula oportunidades para sí misma y una mayor influencia. Kim Jong-un reconocerá que ninguno de los estados en tal situación geopolítica podría tolerar la caída de su régimen y la reunificación de la península de Corea en términos centrados en EE. UU., lo que, para China, significaría tendría la amenazante presencia militar estadounidense justo al otro lado de su frontera, lo cual para ellos sería algo intolerable. De hecho, aunque Kim Il-sung inició la guerra de Corea en 1950 y posteriormente enfrentó la derrota de EE.UU. y sus aliados, China aun así lo salvó. Entonces, ¿a Kim Jong-un le gustaría tener posibilidades de desatar nuevamente una guerra a gran escala en la península de Corea bajo la premisa de que China se vería obligada a intervenir? Eso no está más allá del ámbito de lo posible. ¿Quiere Kim que EE.UU. y China normalicen y mejoren sus relaciones? Obviamente que no, porque significa que cooperarán contra él para obligarlo a desnuclearizarse. En cuanto a los beneficios de tal reconciliación para la economía global, ¿por qué le importaría a Kim si de todos modos su país está empobrecido y aislado de dicha economía global? Entonces, ¿dónde deja esto a Corea del Norte? Deja al sátrapa comunista una oportunidad para alcanzar una serie de objetivos y metas geopolíticas, en un contexto que le sea favorable, y eso plantea la perspectiva de una grave escalada de tensiones de alguna manera. Ya hemos visto cómo consideraciones similares llevaron a una guerra a gran escala, o dos ahora, en el Medio Oriente. No podemos determinar si conducirán al estallido de un conflicto en la península de Corea, pero sería una tontería descartar la posibilidad, dado el convulsionado mundo en el que vivimos hoy. El fin de la Pax Americana ha originado el colapso del orden unipolar centrado en EE.UU. que impuso la estabilidad por la fuerza como una vía de sentido único. Por otro lado, muchos analistas suponen que el ejército de la era soviética de Corea del Norte podría ser destruido por un poder abrumador de EE.UU. y sus aliados de la misma manera que lo fue el de Saddam Hussein en 1991 y 2003, pero ese era un mundo diferente, en la que Rusia no intervino en su ayuda porque a su vez se encontraba sumamente debilitada tras el caos económico y geopolítico que significo el colapso de la Unión Soviética. Hoy todo es distinto, la nueva Rusia con Vladimir Putin ha restaurado su status de gran potencia, por lo que es imposible que lo de Irak se vuelva a repetir. Un ejemplo de ello es lo que sucedió en Siria cuando Washington y sus aliados quisieron invadirla, pero basto una advertencia de Moscú para desbaratar sus planes militaristas. Ahora en relación a Corea del Norte, tenemos además un país con capacidad nuclear cuyo régimen no dudaría en utilizarlo si se siente acosado. No es de extrañar por ello que aislado y cada vez más paranoico, Kim Jong-un, sin nada que perder y con tiempo limitado para lograr ciertos objetivos geopolíticos, podría optar por el conflicto como única opción, arrastrando al mundo a una conflagración nuclear en la cual no habría ganador alguno. ¿Llegaremos a esos extremos?
Se trata de un evento periódico en la vida del Sol, que ocurre cuando su campo magnético experimenta una inversión total, cambiando su polo norte por el sur y viceversa. Este evento, conocido como máximo solar, sucede aproximadamente cada 11 años. Antes de que esta inversión polar ocurra, la actividad solar se intensifica notablemente, manifestándose principalmente a través de ardientes manchas de plasma y potentes corrientes de radiación. Como todo proceso cíclico, el máximo solar tiene su contrario: el mínimo solar. En este caso, se trata del punto de más baja actividad de la estrella. Los científicos detectaron el primero de estos ciclos entre 1755 y 1766. En este mismo momento, se cree que estamos ya en la fase de máximo solar. Aunque generalmente se cree que el ciclo se produce cada 11 años, estamos por primera vez (que conozcamos), ante una alteración de este periodo. Si bien el próximo máximo solar debería producirse en el 2025, esta ha comenzado a finales del 2023. Precisamente, desde el mes de agosto del año pasado, los fenómenos relacionados con el Sol están siendo mucho más persistentes e intensos. Un ejemplo es la intensa erupción del 5 de agosto de ese año, clasificada como tipo X, indicando la máxima liberación de energía solar. Pero la complejidad aumentó cuando dos potentes eyecciones de masa coronal se fusionaron al desprenderse del Sol. Dada esta situación, los especialistas advierten que el máximo solar podría ocurrir antes de lo esperado, en los primeros meses de este año, en lugar de la fecha prevista para el 2025. Los efectos sobre la Tierra de este ciclo solar son mínimos. Sin embargo, si producen consecuencias sobre la actividad humana en los casos en los que las tormentas solares chocan con nuestro planeta. Estas consecuencias, son las manchas solares, que tienen que ver fundamentalmente con las telecomunicaciones. Las manchas solares, áreas más oscuras en la superficie solar, son menos calientes que las regiones circundantes, registrando aproximadamente 6,000ºF (3,300ºC) en comparación con los 10,000ºF (5,500ºC). A pesar de la relativamente baja temperatura de las manchas solares en comparación con otros fenómenos, su origen se atribuye a la intensa actividad magnética en el interior del sol. Cada vez que los campos magnéticos emergen y atraviesan la fotosfera, provocan alteraciones visibles en forma de manchas. Estas anomalías son observables desde la Tierra y presentan formas irregularidades. Su tamaño puede variar significativamente, desde pequeñas manchas individuales hasta grupos extensos. Además, la duración de las manchas solares puede oscilar desde horas o días hasta semanas o incluso meses, determinada por el giro del sol sobre su eje, ya que las manchas se desplazan y cambian de ubicación en la superficie solar. Aunque el sol se encuentre a más de 150.000.000 km, su influencia en la Tierra, ya sea positiva o negativa, es notable. Por ello, es esencial estudiar y comprender la actividad solar y sus efectos en nuestro planeta. Como sabéis, las manchas solares, regiones magnéticas activas, pueden estar vinculadas a erupciones y eventos solares agresivos con repercusiones significativas. Estas afectan el clima espacial, las comunicaciones, las telecomunicaciones y los satélites. Las erupciones solares liberan energía y partículas en el espacio, impactando la magnetosfera, la ionosfera y la atmósfera superior de la Tierra, afectando comunicaciones, sistemas de navegación y redes eléctricas. Además, las partículas cargadas generadas pueden dar lugar a auroras boreales y australes, ofreciendo un espectáculo visual impresionante. Las manchas solares también influyen en la radiación cósmica, desviándola y bloqueándola, lo que afecta la dinámica atmosférica y la formación de nubes en la Tierra. Debido a que son áreas más oscuras y frías en la superficie solar, las manchas solares pueden influir en la distribución de energía que llega a la Tierra, provocando cambios sutiles en el clima a largo plazo. La investigación sobre las manchas solares desempeña un papel crucial en la predicción y mitigación de impactos adversos en el sistema terrestre, la atmósfera y nuestras tecnologías, contribuyendo a una comprensión más profunda del sistema solar y del universo.
Como sabéis, tras el inicio del Operativo Militar Especial en Ucrania por parte de Moscú, solía ser un motivo de orgullo para las naciones occidentales que sus ciudadanos estuvieran tan ansiosos por ir a jugar a Rambo en Ucrania con el objetivo de "matar" rusos. Y no parecían demasiado interesados en detenerlos. Es más, los incentivaban con falsas promesas de lograr “una victoria fácil”. Pero ahora que están pereciendo por miles en el campo de batalla, ni siquiera quieren admitir su existencia ni mucho menos asumir su responsabilidad por ello. “¡Qué patriotas, que luchan nada menos que por la libertad occidental!” decía la vomitiva propaganda. Todo parecía diversión y juegos hasta que los misiles empezaron a hacerlos volar en pedazos y se dieron cuenta (demasiado tarde, en muchos casos) de que el ejército ruso no es sólo una entidad no jugable en un videojuego. Peor aún, al ser mercenarios no están protegidos por ninguna ley ni Convención alguna, y en caso de ser capturados, son ejecutados en el acto. Precisamente, la semana pasada, el Ministerio de Defensa de Rusia ataco una base militar en Jarkov, liquidando a centenares de ellos, y la mayoría de quienes lo ocupaban eran mercenarios franceses. Ello plantea muchas preguntas, como por qué estos combaten contra Rusia en Ucrania en una lucha que no es la suya. ¿Quiénes son estas personas exactamente? ¿Por qué los galos se encogen de hombros por su presencia en una zona de conflicto armado cuando la ubicuidad de la inteligencia occidental en Ucrania sugiere que Francia debería estar muy consciente de lo que está sucediendo? El gobierno francés ya ha demostrado que tiene una idea muy clara de lo que hacen sus ciudadanos en Ucrania. El año pasado, la inteligencia interna francesa dijo que de los 400 mercenarios franceses en Ucrania, alrededor de 30 eran conocidos como neonazis. Rusia incluso ha dicho que está investigando presuntos crímenes cometidos por algunos de estos mercenarios. Al respecto, el asambleísta nacional francés Frederic Mathieu, del partido Francia Insumisa, alertó el año pasado al ministro del Interior sobre la amenaza de que los ciudadanos franceses se dirijan a Ucrania “para pasar el rato” con los ucranianos, pensando que es una Disneylandia neonazi, y luego si tienen suerte de no haber sido abatidos por los rusos, regresan aunque corren el riesgo de ser considerados terroristas. El jefe del servicio de inteligencia interior francés (DGSI) sugirió lo mismo en la prensa francesa en julio del 2023, citando la “inspiración neonazi” de los mercenarios. Se puso como ejemplo el caso concreto de dos jóvenes franceses de unos 20 años. Según se informa, al bajar de un autobús en Paris procedentes de Lviv (Ucrania) en abril del 2023, portando cargadores de rifles de asalto y miras ópticas prohibidas, fueron detenidos y sentenciados a prisión casi en el acto. Ambos habían sido rastreados por la inteligencia francesa, lo que demuestra una vez más que París no está sorprendido por la realidad de quiénes está allí “luchando por la democracia” en Ucrania. Uno de los mercenarios franceses había aparecido anteriormente en un informe sobre los neonazis en el ejército francés. Estaba en la división de cazadores alpinos, por lo que sin duda podría enseñar un par de cosas a los neonazis ucranianos entrenados y equipados por los aliados de la OTAN contra Rusia en el período previo al conflicto. Según se agregó, también tiene un tatuaje del compromiso de lealtad de las SS a Adolf Hitler, y se dice que escribió en Facebook en el 2018 que los inmigrantes deberían recibir una “buena bala en la nuca”. El año anterior, Hungría detuvo a otro neonazi francés, previamente acusado de asesinar a un jugador de rugby argentino, alegando “que se dirigía a luchar en Ucrania”. Así, al menos un funcionario electo francés expresó su preocupación el año pasado por la posible proliferación del extremismo tras el regreso de estos combatientes de Ucrania, y por la influencia sobre ellos de los neonazis del batallón Azov, incluso cuando estos mismos “héroes” son invitados y elogiados como oradores invitados en la prestigiosa Universidad de Stanford y, en general, glorificados “como defensores de la democracia y la libertad occidentales” teniendo las manos manchadas de sangre de mujeres y niños a los que mataron salvajemente. Como podéis suponer, los políticos del establishment no parecen dispuestos a discutir algunos de los detalles inconvenientes que han salido a la luz sobre sus protegidos neonazis. Tampoco parecen interesados en explicar qué han estado haciendo algunos de sus ciudadanos, incluidos ex militares, combatiendo al lado de los neonazis en Ucrania. No es exactamente una discusión exploratoria conveniente cuando el gobierno francés ha estado tratando de descartar el argumento de “desnazificación” del presidente ruso Vladimir Putin como justificación para una intervención militar en Ucrania. El incidente también corre el riesgo de plantear dudas sobre el papel que los contratistas militares privados franceses pueden estar desempeñando en Ucrania. Mientras que algunos de sus ciudadanos podrían sentirse atraídos por Ucrania por la camaradería fascista, otros podrían sentirse seducidos por las oportunidades financieras. Y esa es una conversación que París probablemente no quisiera tener, particularmente teniendo en cuenta que la ley francesa que data del 2003 prohíbe la actividad mercenaria. Pero incluso los funcionarios europeos han mirado de reojo a París ya en el 2012, cuando el político polaco Tomasz Piotr Poręba pidió a la Comisión Europea que se dirigiera a las empresas militares y de seguridad francesas que “tienen sus oficinas centrales u oficinas registradas en la Unión Europea, en particular en países como el Reino Unido y Francia, y los servicios son subcontratados en el mercado de la UE por organizaciones públicas y privadas tanto dentro como fuera de la Unión Europea”. Cualquiera que haya visto alguna de las películas de Misión Imposible protagonizada por Tom Cruise sabe que la idea de los mercenarios es que pueden ser disparados como un misil y luego olvidarse de ellos. Al personaje de Cruise, Ethan Hunt, se le dice al comienzo de cada película que si su equipo falla en su misión encubierta, serán desautorizados. De manera similar, la idea de contratar mercenarios es maximizar la niebla de la guerra y al mismo tiempo crear una huella para un actor estatal que se supone que no debería estar allí. Lo último que va a hacer cualquier gobierno es reclamarlos luego de un error. Es por eso que les pagan tanto dinero: para que asuman el gran riesgo y luego se desatienden de ellos cuando las cosas van mal. Algunos comentaristas de la prensa francesa han atribuido el ataque mercenario francés de Moscú a poco más que una “reacción mediática” fabricada contra el presidente francés Emmanuel Macron, tras su anuncio a principios de esta semana de que París proporcionaría 40 misiles Scalp de largo alcance para Kiev. "Otra torpe manipulación rusa", calificó a su vez el Ministerio de Asuntos Exteriores francés, añadiendo que "Francia no tiene mercenarios ni en Ucrania ni en ningún otro lugar, a diferencia de algunas personas" pero la realidad es muy distinta. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ya decía en julio del 2023 que desde junio del 2022, las PMC francesas “han estado trayendo voluntarios a bordo para participar en las hostilidades del lado de Kiev... Los mercenarios franceses que participan en las hostilidades en Ucrania a menudo llegan allí a través de PMC extranjeras o la Legión Internacional Ucraniana”. Su presencia sin duda se incrementara ante los cientos de miles de soldados ucranianos muertos en los campos de batalla y que deben ser reemplazados por mercenarios en una lucha que el régimen de Kiev ya la tiene perdida de antemano, por más que la pretendan alargarla hasta el infinito. Pero nada ni nadie los salvaran del castigo que les espera...
En un momento en el que Godzilla se mantiene como un personaje válido a setenta años de su primera aparición, gracias a series como ‘Monarch: el legado de los monstruos’ y la próxima ‘Godzilla y Kong: el nuevo imperio’, la creadora del asunto volvió a contraatacar tras la singular ‘Shin Godzilla’, que convertía el desastre de Fukushima en una diana perfecta para explicar la ineficiencia burocrática de un gobierno acomodado e incapaz, recuperando ahora el poder alegórico del icónico monstruo en su versión más terrorífica y devastadora hasta ahora. De hecho, Toho volvió al original siguiendo la senda ideológica de la anterior, de nuevo planteando un país en ruinas con una casta en el que no se puede confiar y unos EE.UU. dibujados como el enemigo en la sombra, dejando la lucha contra Godzilla a los ciudadanos. No por casualidad, la película reutilizo la sintonía clásica de Akira Ifukube, que nos lleva a 1954, tan solo unos años más tarde del final de la Segunda Guerra Mundial, justo el periodo elegido para armar esta especie de precuela muy conectada con el film de Ishiro Honda. El resultado es uno de los blockbusters más apabullantes del año en cualquier género. Llegado en tiempo de descuento, pero marcando de chilena, Takashi Yamazaki insufla nueva vida al mito y nos prepara para la que puede ser un revival kaiju equiparable al de la trilogía de Gamera en los 90. Sin salirnos de las franquicias, vale, pero su presupuesto de unos 15 millones de dólares hace palidecer a toda la producción de Marvel y DC del 2023, planteando incluso otras posibilidades de ritmo y uso de efectos especiales. Salvo ‘The Creator’ ninguna película de gran presupuesto de los últimos años ha explorado demasiado las posibilidades dramáticas de un uso estratégico de la tecnología. En sus monumentales escenas de catástrofe, ‘Godzilla: Minus One’ pone cada momento de espectáculo al servicio de una tragedia que nos fascina y aterra ver. Nada funcionaría sin su meditado enfoque de drama de posguerra de un periodo muy concreto de su historia, no solo en la forma, sino en sus temas de derrota, honor y resurgir. Esto, que se ha confundido con un problema de ritmo, hace que cada momento importe y el esfuerzo del personaje principal por superar su vergüenza y reintegrarse vaya, mano a mano, con las escenas en las que aparece Godzilla, sintetizando el drama de toda una nación en su experiencia particular. De hecho, buena parte de la película es casi una respuesta a ‘Oppenheimer’ desde el lado japonés, explorando el trauma nuclear colectivo de forma que sirve de contrapunto a la fascinación por la peripecia científica que transpira el éxito americano. Tras convertir la creación de la bomba atómica en una experiencia de viernes noche y palomitas en el multicine de un centro comercial, es imposible no pensar que hay mucho de Hiroshima en la forma en la que se presenta el uso del rayo característico de Godzilla, un momento preparado con la misma anticipación que la prueba de la bomba atómica, pero con un propósito bien distinto. Sí, tenemos a un lagarto gigante que anda torpemente, pero esa representación fantasiosa resulta más temible y peligrosa en cuanto sintonizamos con lo que nos está queriendo enseñar realmente. No hay que ser muy avispado para captar que el ataque a Ginza está reflejando el efecto devastador de una fuerza inesperada - que aparece, claro, por efecto de otras pruebas militares americanas - , usando al coloso como avatar del terror atómico. Desde las "quemaduras" de Godzilla, a la forma angustiosa de reflejar el pánico civil o la presencia de una lluvia de ceniza negra... La imaginería es un catálogo de efectos de la bomba nuclear que explora todo lo que no interesaba reproducir en ‘Oppenheimer’, mostrando, de alguna manera, la cara de la moneda más “descortés” en una película aparentemente de espectáculo. Irónicamente, ‘Godzilla: Minus One’, entre sus varios recursos del cine bélico, recicla algunos momentos del cine reciente de Christopher Nolan, concretamente de ‘Dunquerque’, en algunas de sus escenas navales, que dan la distintiva personalidad marítima a esta entrega frente a las demás. De hecho, esta vocación "acuática" hace que tenga algunos momentos de pura aventura marinera que recuerdan a los momentos de peripecia más memorables de ‘Tiburón’ (1975), lo que convierte a Godzilla en una criatura más fiera y que crea lazos con el cine de terror animal más tradicional. Con más comentario social o más aventura, el resultado consigue un balance insólito entre el peso emocional y el gran espectáculo de efectos especiales perdido en el blockbuster americano actual, logrando aprovechar sus limitados recursos al máximo, poniendo en evidencia a las últimas entregas del monsterverse. Un hype que se explica sin matices y un éxito sorpresa de taquilla que evidencia un error de cálculo garrafal de algunas distribuidoras que no han medido la respuesta que tendría en salas, un testamento al poder de los rarísimos blockbusters con actitud y FX al servicio de la historia y no al revés. Con un equilibrio perfecto entre el cine de monstruos y el bélico, ‘Godzilla: Minus One’ funciona gracias a su parte humana, un drama construido sobre la culpa, que no se corta en explotar un énfasis militarista sobre el honor perdido con el que no se atrevería Michael Bay, y que explica el resentimiento nacionalista de un Japón que parece estar buscando reconstruir su orgullo tras un desastre al evocar el deseo patriótico de una nación casi emulando a una película de propaganda ficticia de posguerra, con un fondo tan populista y fascinante como peligroso. Nominada al Premio Óscar de la Academia de este año, el gigante radioactivo ha vuelto a la palestra, demostrando un futuro prometedor y a su vez, aterrador.