El norte de África continúa desangrándose ante la vista indiferente de la comunidad internacional que nada hace para detenerlo. Así, a la tragedia que se vive en Libia, podemos agregar el reciente golpe militar en Sudán; la violencia en Mali ocasionada por grupos vinculados a ISIS; o el peligroso deterioro de las relaciones entre Argelia y Marruecos que podría llegar a un enfrentamiento militar en cualquier momento por el nunca resuelto problema del Sahara Occidental, ocupado por Rabat en 1975. Pero de la situación del cual nos ocuparemos en esta oportunidad es la terrible situación que se está dando en Etiopia, donde en estos momentos un grupo terrorista marxista-leninista denominado Frente Popular para la Liberación de Tigray (FPLT), avanza a toda prisa para tomar su capital - Addis Abeba - donde sus aterrorizados habitantes esperan lo peor. ¿Quién iba a pensar, hace un año, que Etiopía estaría en esta situación? Lo que comenzó como una operación para restablecer el Estado de Derecho por parte de las autoridades etíopes, degeneró rápidamente en masacres de una violencia excepcional, casi a puerta cerrada. Y ahora los terroristas de Tigray que luchan contra el primer ministro Abiy Ahmed, se encuentran a las puertas de la capital federal. La explicación puede estar en la propia naturaleza del país. Desde hace un año, las partes enfrentadas en Etiopía libran una guerra de "extrema brutalidad", según la ONU y la Comisión Etíope de Derechos Humanos, no sólo por el control del vasto territorio del país, sino por la propia identidad del Estado. Se trata de dos proyectos que han estado enfrentados. "Lo que ha ocurrido en Tigray no es 'otra guerra civil en África', como podría decirse de forma trivial", afirma Kjetil Tronvoll, investigador del Colegio Universitario de Oslo que ha mantenido contacto con los cabecillas terroristas de Tigray desde antes del inicio de la guerra. “Porque la manzana de la discordia, la cuestión central por la que se lucha tiene profundas raíces en la historia de Etiopía. Una vez más, estamos luchando por lo que es Etiopía, por una visión de Etiopía y por cómo debería organizarse. Es decir: autoridad central frente a autonomía política de las periferias”. En efecto, los beligerantes tienen una visión antagónica de la antigua y cambiante entidad imperial que es Etiopía. Por un lado, la etnia de Tigray - cuyas bases están seducidas por ideas separatistas - ha hecho una reivindicación autónoma y nacional desde que fueron desalojados del poder federal en el 2018. Por otro lado, desde Addis Abeba, el proyecto supranacional y centralizador del gobierno federal y sus aliados regionales, especialmente los nacionalistas amharas, que quieren afirmar su preeminencia en los asuntos del país tras años de marginación cuando los de Tigray ejercían el poder con mano de hierro. Sin embargo, este proyecto está siendo impulsado por Abiy Ahmed, un hombre que tiene una visión más personal de esta guerra, según muchos observadores etíopes. "Creo que su proyecto es mesiánico", dice Éloi Ficquet, de la École des Hautes Études en Sciences Sociales, haciéndose eco de muchos colegas. “Abiy cree en su destino y piensa que está guiado por la providencia divina", continúa. “Ve los desafíos que enfrenta como pruebas enviadas por Dios, que una vez superadas revelarán una gran Etiopía como existía en el pasado cuando era un imperio, jamás colonizado por potencias europeas como sucedió en el resto de África (aunque fue brevemente ocupado por los italianos entre 1936 y 1941) a lo cual podemos agregar que durante siglos fue la única nación cristiana ubicada en medio del mundo musulmán, lo que causo gran admiración y simpatía en Occidente, con su emperador convertido en icono de una generación, algo que Abiy en sus sueños de grandeza quiere imitar, por lo que creo que ya no podemos hablar de un proyecto político, sino de una exaltación megalómana” señaló. “Las capitales occidentales enceguecidas por su ímpetu reformista cuando asumió el poder en el 2018 no se dieron cuenta de sus propósitos. Para ellos era una historia etíope de éxito, un primer ministro joven y carismático, que pacificaría al segundo país más poblado de África y estabilizaría la región, y esa posibilidad era demasiado tentador. Sin embargo al final, subestimaron sus ambiciones” agrego. Al parecer, las cancillerías europeas, entendieron un poco tarde y con sorpresa, cuál era el verdadero proyecto del Premio Nobel de la Paz 2019, cuando se reconcilió con el hermano enemigo Eritrea: para acabar con la arrogante impunidad de su enemigo común, los antiguos amos del país, los dirigentes del TPLF, el partido de Tigray que se había atrincherado entonces en su provincia y al que se acusaba de fomentar la división y buscar la desestabilización del país para sobrevivir. El resultado fue un año de violencia sin precedentes para las poblaciones civiles de Tigray y Amhara, así como para los refugiados eritreos, que se vieron atrapados en un ajuste de cuentas étnico y una hambruna organizada. Y en junio, luego de que más terroristas bajaran de las montañas para retomar su capital regional, Mekele, el ejército federal etíope se derrumbó. “Incluso antes de que estallara el conflicto -explica Éloi Ficquet- el gobierno etíope siguió una política de división del ejército, apoyando el refuerzo de las fuerzas especiales regionales y no oponiéndose a la formación de milicias. En el conflicto actual, son estos últimos los que actúan. Pero al estar compuesto por extremistas fanáticos, el ejército, que tiene una posición equilibrada a escala nacional, se ha debilitado desde dentro en su capacidad de mando y coordinación” añade. Los combates se trasladaron entonces a los estados vecinos de Afar y Amhara. Así, en los últimos días, con la captura del paso estratégico de Dessie y Kombolcha, y la unión de los terroristas de Tigray con el Ejército de Liberación de Oromo (OLA) pertenecientes a la provincia de Oromia que rodea la región de Addis Abeba, se abrió finalmente el camino hacia la capital. ¿Qué conclusiones se pueden sacar de este desastre, tras doce meses de infierno? En primer lugar, que la guerra no terminaría con la toma de Addis Abeba, subraya Kjetil Tronvoll. Expresando el punto de vista de los dirigentes del TPLF, recuerda que "dijeron una y otra vez que esta vez el dictador eritreo Issayas Afeworki sería responsable de las atrocidades cometidas en Tigray bajo sus órdenes. Si lo traducimos en términos más sencillos", resume, "significa que la guerra continuará hasta que Issayas Afeworki sea derrocado en Asmara”. Sin embargo, Éloi Ficquet matiza: "Es la gran incógnita", reconoce. En cualquier caso, los dos académicos creen que la diplomacia está descartada en este momento. De otro lado, Mulugeta Gebregziabher proviene de Tigray y es profesor de la Universidad Médica de Carolina del Sur, en los EE.UU. En su sesgada opinión, el Consejo de Seguridad de la ONU ha fracasado. “EE.UU. y la Unión Europea, entre otros, han intentado desactivar el conflicto. Pero todo ha quedado en meras palabras de preocupación”, dice. "El asedio a Tigray debe levantarse por completo, con un acceso sin obstáculos para los trabajadores humanitarios. Hay que restablecer el suministro eléctrico, los servicios bancarios y los servicios médicos. Todas las tropas deben retirarse inmediatamente de las zonas de combate", exige Gebregziabher. “El Gobierno de Addis Abeba también debe levantar la clasificación del TPLF como grupo terrorista” añade hipócritamente, negándose a reconocer los abominables crímenes cometidos por estos últimos contra la población etíope. Cabe destacar que en medio del acercamiento de los terroristas a la capital, las autoridades ordenaron a los residentes de Addis Abeba prepararse para defender sus casas. Los medios estatales señalaron que el Ejército del país llamó el último fin de semana a los exmilitares a volver a sus filas para combatir a los criminales provenientes del Tigray. A su vez, Abiy prometió que "enterrarán a su enemigo en su sangre y huesos y llevarán a Etiopía a la gloria". Mientras tanto, Tsadkan Gebretensae, cabecilla de los terroristas afirmó que el fin de la guerra “está cerca” y prometió que "crearán una plataforma para reunir a todas las partes interesadas y discutir el futuro del país" aunque ello es falso ya que el conflicto proseguirá no solo contra Eritrea, sino también con Somalia, donde los remanentes de Al Qaeda, intentando aprovecharse del caos, están cruzando las desguarnecidas fronteras cada vez con mayor frecuencia. No cabe duda que un año de su estallido, la guerra civil en Etiopía parece haber alcanzado un punto de bifurcación, un nudo gordiano que sólo las armas podrán cortar :(
La mítica marca sueca cumple 80 años, un periodo en el que han capturado algunos de los momentos más emblemáticos de la historia. Y para celebrarlo lanza el Kit Hasselblad 907X Anniversary Edition, un pack de edición limitada y con empaquetado de lujo que contiene un respaldo digital, un cuerpo de cámara, una empuñadura de control, un visor óptico y un objetivo, y promete calidad de imagen sin concesiones. Sólo se comercializarán 800 unidades de este kit especial que celebra el cumpleaños del lanzamiento de la primera cámara Hasselblad, la HK-7, en 1941. Un modelo que inició esta larga historia en la que la marca sueca logró un gran reconocimiento por la calidad de sus cámaras de formato medio (que a la larga le valió conseguir el apelativo de "las Rolls Royce de las cámaras"). A partir de entonces, Hasselblad continuó reinventando la tecnología de la cámara y rompiendo las normas fotográficas. Los fotógrafos han confiado en las cámaras Hasselblad durante ochenta años, capturando innumerables momentos icónicos e historias conmovedoras. Ahora más que nunca, Hasselblad está impulsada por las mismas aspiraciones que en sus orígenes para innovar en sus cámaras y ejemplificar la artesanía de calidad. El nuevo kit está compuesto por un respaldo digital CFV II 50C y un cuerpo de cámara 907X, una empuñadura de control y visor óptico y, finalmente, un objetivo XCD 3,5/30, aunque todo el conjunto se ha rediseñado y/o modificado para la ocasión, incluyendo grabados con el logotipo de Hasselblad o cobertura en cuero sintético de grano negro con resaltes y un borde anodizado en gris lunar. Además, un lado de la cámara una placa conmemorativa reza "Desde 1941", mientras que el nombre de la marca, Hasselblad, aparece en letras manuscritas tanto el cuerpo de la cámara como el visor óptico. El conjunto se ha elegido para acercarse lo máximo posible a la calidad de las Hasselblad Super Wide Camera, su primera serie de cámaras gran angular lanzadas en la década de los 50 y que rompió el molde por sus capacidades para corregir la aberración óptica y la distorsión de los objetivos gran angular al sustituir el espejo por un telémetro. Sin embargo, la 907X va unos pasos más allá. A diferencia del SWC, el 907X es una cámara de lente intercambiable que admite tanto la vista en vivo como el enfoque automático. La parte posterior digital desmontable CFV II 50C puede combinarse a la perfección con un cuerpo de cámara de película, lanzando las cámaras analógicas a la era digital. A través de la innovación del diseño clásico, el legado de la cámara SWC revive con la Hasselblad 907X. Cabe destacar que el objetivo Anniversary Edition presenta un anillo de enfoque está delicadamente grabado con una impresión del logotipo de Hasselblad. Cuando el ingenio se encuentra con el arte, ocho décadas de legado se condensan en una única obra maestra. No cabe duda que hasta en el más mínimo detalle, el kit Hasselblad 907X Anniversary Edition es un guiño nostálgico y un tributo al espíritu de innovación. En cuanto a su coste y disponibilidad, siendo una Hasselblad, y más una edición especial, nadie podía esperar que fuera barata pero si quieres hacerte con una de las 800 unidades disponibles puedes reservarlo en la web de Hasselblad a un precio de 15.500 euros :)
Como recordareis, en mayo de 2016 los ingleses de Creative Assembly dejaron boquiabiertos a los apasionados por la estrategia bélica de Total War y los universos de fantasía de Games Workshop con Total War: WARHAMMER. Cinco años y multitud de expansiones han pasado hasta ahora, y ahora se avecina el largamente esperado clímax de la trilogía. El broche para una etapa, desde luego, pero también la entrega más oscura y brutal de todas. Porque Total War: WARHAMMER III es apocalíptico en cada uno de sus aspectos. En efecto, las puertas del mismísimo Reino del Caos se abren para un tercer capítulo en el que la gloria, la épica y la destrucción cobrarán nuevos matices frente a dos juegazos que son absolutamente imprescindibles. Y si desde el principio contamos con las batallas multitudinarias marca de la casa como gran reclamo, la escala a la que se ha llevado Total War: WARHAMMER III está a otro nivel. Por delante, nuevas facciones que lucharán en multitudinarias batallas por dominar el Reino del Caos, una dimensión de magia puramente malévola. Un escenario que ya se encuentra a merced de un inminente cataclismo y que, por cierto, ha servido para que Creative Assembly se desate a nivel creativo. Y, en el proceso, darle un protagonismo único a razas y unidades de Warhammer Fantasy como jamás se había hecho en cualquier formato. Porque la inevitable colisión entre los guerreros de Kislev y el imperio de la Gran Catai no solo supondrá el apoteósico final de la trilogía Total War: WARHAMMER, sino que se le está dando forma al conjunto para que, al sumar los tres juegos, se cree la campaña más épica jamás hecha en un videojuego de estrategia y fantasía. Pese a que, por su título, podría dar falsa la impresión de que Total War: WARHAMMER III es una simple revisión continuista o una secuela, el enfoque y la visión original de Creative Assembly con su propia trilogía WARHAMMER es tan interesante como sugerente: En el primer juego, Total War: WARHAMMER, las brutales batallas del jugador decidieron el destino del Viejo Mundo a través de las razas que podemos considerar clásicas al imaginarnos los universos de Games WorkShop; Mientras, en Total War: WARHAMMER II, el cual llegó al año siguiente, se trasladó la acertadísima fórmula al Nuevo Mundo a través de facciones y contextos propios. Desde cierto punto de vista aquello no era una continuación o una enorme expansión independiente, sino un nuevo juego. Dicho de otro modo: en lugar de solaparse - como es habitual entre las entregas numeradas de los juegos de estrategia - los dos Total War: WARHAMMER y sus respectivas expansiones se complementan para hacer un juego de estrategia mayor, todavía más épico y ambicioso que, a través de sus respectivas campañas, hacen que se duplique su valor en conjunto. Lo cual beneficia de manera directa a Total War: WARHAMMER III. Y lo más interesante: en caso de tener ambos juegos instalados es posible acceder a una tercera campaña conjunta que culminará con el título llamado a ser el gran final de toda la trilogía. Un largamente anunciado broche que, más allá de las enormes expectativas generadas, ya supone un golpe sobre la mesa: Total War: WARHAMMER III nos lleva al Reino del Caos, un escenario apocalíptico situado al norte del Viejo Mundo, el Nuevo Mundo y la enorme Catai habitado por todo tipo de deidades y seres todavía más crueles. En muchos aspectos, el escenario en el que se decidirá el destino del propio mundo. Como referencia para los fans de Warhammer Fantasy, no habrá contenidos relacionados con Age of Sigmar o THE END TIMES: la época en la que tiene lugar Total War: WARHAMMER III se desarrolla alrededor del reinado de Karl Franz. Siendo más concretos, la base de la trilogía es Warhammer Fantasy Battles 8th Edition. Lógicamente, los británicos están más que dispuestos a poner toda la carne en el asador enfrentando en esta nueva entrega a la más amplia selección de razas individuales de la trilogía Total War: WARHAMMER. Y, en el proceso, enfrentando las fuerzas y voluntades de cuatro Poderes Ruinosos: Nurgle, el Dios de la Plaga; Slaanesh, el Dios del Exceso; Tzeentch, El Que Cambia Las Cosas; Khorne, el Dios de la Sangre y la Matanza. Según Creative Assembly, Total War: WARHAMMER III ofrecerá de lanzamiento hasta nueve Señores Legendarios que liderarán las diferentes razas y facciones enfrentadas en una espectacular contienda en la que dos reinos medirán su valor, su destreza y su capacidad de destrucción. Por un lado, Kislev se ubica en el noreste del Imperio. Una tierra helada y poco hospitalaria, como sus habitantes, quienes han desarrollado una fortaleza sobrenatural a base de resistir durante generaciones a las condiciones más extremas; Por otro, tenemos la Gran Catai, el Imperio del Dragón Celestial. El mayor imperio del mundo de WARHAMMER. Una tierra tan enorme como exótica en la que la Magia Oscura y la Alta Magia (Yin y Yang respectivamente) tienen un protagonismo especial en la sociedad. Será muy interesante ver cómo colisionan ambos reinos, de qué manera se adentran en Reino del Caos a través de sus campañas y qué clase de repercusiones habrá en sus campañas individuales como en la gran campaña conjunta que se desplegará cuando la trilogía de Total War: WARHAMMER se haya unificado. En cuanto a la fecha de su lanzamiento, será el próximo 17 de febrero en PC cuando podamos disfrutar de la estrategia basada en Warhammer Fantasy en PC, aunque viene con sorpresa. Los suscriptores de Xbox Game Pass podrán disfrutar de la obra también en PC desde el primer día. Es más, la reserva de Total War: Warhammer III ya está abierta a un precio de 59,99 € para su versión estándar... No te lo querrás perder :)
Desde el final de la Guerra Fría, la OTAN ha luchado por justificar su existencia y hasta ahora, no lo ha logrado. Incapaz de encontrar una razón de ser, la agresiva alianza militar ha decidido fabricar crisis interminables con Rusia con la esperanza de engendrar una nueva Guerra Fría. Como sabéis, a principios de octubre, la OTAN expulsó a ocho miembros de la misión rusa a la alianza, acusándolos de ser " oficiales de inteligencia", dijo un funcionario de la OTAN a los medios de comunicación. “La política de la OTAN hacia Rusia sigue siendo coherente. Hemos fortalecido nuestra disuasión y defensa en respuesta a las acciones agresivas de Rusia, mientras que al mismo tiempo permanecemos abiertos a un diálogo significativo”. Venga ya, no puede ser tan cínico en tan pocas palabras. Sin embargo, una revisión de la historia detrás de la creación de esta misión y los objetivos de la OTAN con respecto a esta misión sugieren que crear las condiciones para un diálogo significativo con Rusia nunca estuvo en las cartas y todo fue un engaño. Erase una vez, un grupo de naciones occidentales, fundadas en el principio de valores compartidos y defensa común, formó una alianza destinada a “mantener a los rusos fuera de Europa, a los estadounidenses adentro y a los alemanes sometidos, para contener al militarismo que llevan en su sangre”. “Durante cuatro décadas, la Organización del Tratado del Atlántico Norte hizo precisamente esto. Al preservar el status quo de la posguerra en Europa, la organización sirvió como un freno al sueño de la expansión soviética que, en retrospectiva, vivía solo en las mentes de los políticos y generales de la OTAN, permitiendo a los estadounidenses a mantener una presencia militar masiva en Europa y bloqueando la reunificación alemana. Sin embargo, los cambios dentro del bloque soviético, impulsados más por las políticas de glasnost y perestroika promovidas por Mikhail Gorbachev que más que por cualquier relación de causa y efecto con la OTAN, derrumbaron el edificio de la posguerra. El Pacto de Varsovia se desintegró, Alemania se reunificó pacíficamente y la Unión Soviética se derrumbó junto con los regímenes comunistas en el este de Europa, todo en un lapso de apenas dos años. Pero con el pretexto de la ocupación de Kuwait por parte de Irak en 1990, EE.UU. desplego un gran componente de las tropas que había estacionado en Europa para luchar en el Golfo Pérsico, derrocar a Saddam Hussein y apoderarse de los inmensos pozos de gas y petróleo de ese país - que fue el verdadero motivo de esa agresión criminal. Cuando terminó esa guerra, muchos cuestionaron la necesidad (y el costo) de mantener una presencia militar tan grande en el extranjero cuando la amenaza que se pretendía enfrentar ya no existía, lo que llevó a los estadounidenses a redistribuir estas fuerzas de regreso a su propio territorio. En 1992, estaba claro que la URSS ya no existía y Alemania volvía a estar unida. Es por ello que la razón de ser de la OTAN ya no tenía razón de ser y que al igual que su contraparte comunista - El Pacto de Varsovia - debía ser disuelta, pero ello no ocurrió. Así, pasados casi 30 años, la OTAN aun sigue existiendo. La farsa de su aparente "naturaleza defensiva" quedó al descubierto cuando lanzó una guerra de agresión contra Serbia, utilizó ese poder militar para facilitar el cambio de régimen en Libia y pasó 20 años en un fallido ejercicio de instaurar un régimen colaboracionista en Afganistán, que como sabéis, culmino en un sonado fracaso. Hoy, con sus ojos codiciosos lanzando miradas furtivas hacia el Pacífico frente a China, la OTAN es una organización en guerra consigo misma, incapaz de articular de manera significativa cuál es su propósito, o incluso como debería ser. Atrapada por la lógica de su propia incompetencia e irrelevancia, la OTAN ha optado por volver a sus orígenes belicistas resucitando dos de sus tres principios fundamentales: mantener a los rusos fuera de Europa y a los estadounidenses dentro del continente. Para cualquiera que tenga la más mínima comprensión histórica, está claro que la nueva Rusia, nunca ha tenido intenciones de amenazar a Europa, ni física ni políticamente. Asimismo, la genética proto-aislacionista de los EE.UU. conspira para evitar que las fuerzas estadounidenses sean asignadas permanentemente en suelo europeo en cifras cercanas a las que existían en la década de 1980, en el apogeo de la Guerra Fría. Y, sin embargo, lo único que puede traer a EE.UU. de regreso militarmente a Europa es esas versiones antojadizas propaladas por los grandes medios de comunicación en manos de corporaciones judías especialistas en falsificar la historia, fabricando noticias acerca “de una inminente agresión rusa”, Pero al carecer de un casus belli basado en la realidad basada en hechos, la OTAN ha pasado las últimas tres décadas fabricando uno. Primero, si Rusia no iba a hacerlo, la OTAN decidió amenazar a Rusia, comprometiéndose en una prolongada política de expansión que alcanzó las fronteras con Rusia en flagrantes violaciones de las garantías que se le habían dado a Moscú en el pasado. Al final de la Guerra Fría, la expansión hacia el este no estaba en los libros (sugerencia pro, siempre lo estuvo, ya que la OTAN y los EE. UU. simplemente mintieron, ya que su objetivo era continuar con las rutas ya trazadas anteriormente por Napoleón y Hitler). Cuando Rusia cuestiono a la OTAN por esta maniobra, preguntándole si había espacio en esta nueva alianza paneuropea para Rusia, no solo se le dio la espalda, sino que se le mintió, y la administración Clinton le dijo al entonces presidente ruso Boris Yeltsin que el programa de "asociación para la paz" de la OTAN al que Rusia se había unido en 1994 no se trataba de ser miembro de la alianza de la OTAN, sino más bien de una alternativa a la membresía de la OTAN diseñada para atraer a una amplia coalición de naciones europeas. A Rusia, por supuesto, nunca se le permitiría ingresar a la OTAN, mientras que a las otras naciones europeas que fueron parte de la desaparecida Unión Soviética - como Lituania, Letonia y Estonia, o aquellos que en Europa Oriental fueron ocupadas por los soviéticos durante la II Guerra Mundial, instaurando en ellas sangrientas dictaduras comunistas, incorporadas también a la “asociación para la paz” tras la caída de esos regímenes - se les extendió rápidamente el boleto de oro de la membresía en la OTAN, con el claro objetivo de aislar a Rusia. El premio de consolación por haber sido engañado, fue el Acta de Fundación OTAN-Rusia, aprobada por el Consejo del Atlántico Norte el 16 de mayo de 1997. El acto nunca tuvo la intención de integrar a Rusia como un aliado de la OTAN, sino más bien “era un vehículo para mejorar las relaciones” en los términos dictados por el bloque militar. Uno de los elementos clave de la ley fue su énfasis en "la democracia y el estado de derecho ", así como los principios de compromiso compartido, incluido el " respeto por la soberanía, la independencia y la integridad territorial de todos los estados y su derecho inherente a elegir los medios para garantizar su propia seguridad”. El precio que se esperaba que Rusia pagara por el privilegio de la “amistad” de la OTAN era la abdicación total de su soberanía en los asuntos políticos internos y la seguridad nacional. Es indudable por ello que el Acta de Fundación fue poco más que un vehículo para intentar castrar al oso ruso, aprovechando la debilidad del país durante el gobierno de Boris Yeltsin. Así, en el transcurso de los siguientes 21 años, la ley obligo a Rusia a mantenerse al margen y no hacer nada frente a la subyugación de Serbia, la destrucción de Libia y la ocupación de Afganistán por la alianza atlántica. Además, la OTAN cortejó abiertamente a las antiguas repúblicas soviéticas de Ucrania y Georgia para que se unieran a su alianza expansiva. Pero de lo que no se percataron fue que con la llegada de Vladimir Putin al Kremlin, las cosas iban a cambiar y mucho. Cuando en el 2014, la OTAN se mantuvo al margen mientras EE.UU. y la Unión Europea conspiraron para derrocar al presidente legítimamente elegido de Ucrania, Viktor Yanukovych, y reemplazarlo con títere colaboracionista que ellos manejarían a su antojo, Moscú respondió a esta provocación reunificando a Crimea con Rusia, apoyando además a la minoría prorrusa en el este de Ucrania - que se levanto en armas para salvarse del genocidio planificado por la camarilla fascista de Kiev - la OTAN suspendió lo que denominó "cooperación práctica" con Rusia. Detuvo el funcionamiento del denominado Consejo OTAN-Rusia, creado para llevar a cabo las actividades y objetivos previstos por la Ley y para desarrollar enfoques comunes sobre la seguridad europea y los problemas políticos. Al hacerlo, se burló de los compromisos de la OTAN en virtud de la Ley de resolver cualquier desacuerdo que pudiera surgir " sobre la base de la buena voluntad y el respeto mutuo en el marco de las consultas políticas”. Su sueño de querer dividir a Rusia y apoderarse de sus inmensos yacimientos de gas y petróleo que existen en Siberia - superior a los existentes en el Golfo Pérsico - quedo así desbaratado para siempre. A pesar de ello, la Misión de Rusia ante la OTAN , establecida en 1998, permaneció abierta hasta hace poco. Estaba encabezada por un representante con rango de Embajador y estaba integrada por un alto representante militar y una plantilla de unos 20 oficiales que formaban parte de la Misión con el fin de fomentar la cooperación militar con la OTAN. Ofrecía a la OTAN la oportunidad de interactuar informalmente con Rusia en un nivel inferior y, por lo tanto, obtener una idea del pensamiento ruso, al tiempo que le daba a Moscú el mismo acceso de bajo nivel para evaluar los motivos e intenciones de la alianza. Este tipo de enlace informal, a lo largo de la historia de las relaciones entre la OTAN y Rusia que se remontan a la Guerra Fría, había proporcionado a los responsables de la formulación de políticas de ambos lados información invaluable sobre el pensamiento del otro lado, lo que ayudo a reducir la posibilidad de conflicto en tiempos de gran tensión. Pero la decisión de la OTAN de expulsar a ocho oficiales militares rusos de la Misión por acusaciones infundadas de " trabajo de inteligencia " llevó al gobierno ruso a cerrar toda la Misión, mientras que al mismo tiempo cerró la sección de intereses de la OTAN en Moscú, que cumplía una función similar de bajo nivel. La decisión de la OTAN no tiene sentido, dada la falta total de justificación citada, y solo puede explicarse concluyendo que temía el impacto que las actividades de enlace tuvieron en la reducción de las tensiones al proporcionar información muy necesaria sobre las metas y objetivos del bloque militar. La OTAN, al parecer, preferiría vivir en un mundo irreal donde la “amenaza rusa” se encuentra omnipresente en todas partes, una ficción construida por los responsables políticos de la OTAN que buscan desesperadamente fabricar un enemigo digno de un presupuesto de defensa del tamaño de la OTAN. Como podéis imaginar, los miembros de la OTAN se apresuraron a culpar a Rusia de esta herida autoinfligida. El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Heiko Maas, señaló que "esta decisión tomada en Moscú prolongará aún más la difícil situación en la que estamos, este período helado que ha estado sucediendo durante algún tiempo", y señaló que el cierre de la misión rusa en la OTAN "pondrá un mayor tensión grave en las relaciones”. Alemania, declaró Maas, “ha impulsado repetidamente el diálogo con Rusia dentro de la OTAN durante los últimos años. Tenemos que reconocer una vez más que Rusia aparentemente ya no lo es. Eso es más que lamentable”. Vaya hipocresía. En el 2019, el presidente francés Emmanuel Macron, calificó a la OTAN de "muerte cerebral" y cuestionó el enfoque agresivo de la alianza hacia Rusia, alentando una posición más conciliadora sobre la postura de confrontación que definió las relaciones entre la OTAN y Rusia. Desafortunadamente, nada ha cambiado desde el momento en que Macron hizo su pronunciamiento, lo que significa que su diagnóstico sigue siendo válido. Al crear las condiciones que llevaron al cierre de la Misión de Rusia a la OTAN, la alianza se ha cegado a los conocimientos adquiridos de la interacción de los oficiales rusos con sus colegas de la OTAN. La OTAN afirma que tiene una hoja de ruta que la guiará hacia una relevancia continua. Sin embargo, la muerte cerebral y la ceguera no son características deseables para ninguna organización que intente implementar una visión de su éxito en el futuro. Desafortunadamente, son rasgos que conducirán al desastre y la ruina de la alianza atlántica. No se puede descartar si este ha sido el objetivo de la OTAN desde el principio, dada la absoluta vacuidad de sus decisiones a lo largo de los años con respecto a Rusia. Con los rusos no se juega, sino recuerden el pasado como terminaron quienes los agredieron. Si quieren que se repita la historia, atrévanse a atacarla :)
Se confirmaron los rumores que circulaban insistentemente por estos días y la marca nipona ha presentado el Sony Xperia Pro-I, su nuevo teléfono móvil diseñado con la vista puesta en fotógrafos y videógrafos, el cual vendrá con el sensor Exmor RS apilado de 1" que lleva la Sony RX100 VII, convenientemente adaptado, co-procesador dedicado Bionz X y un objetivo principal firmado por Zeiss y con diafragma de apertura doble ƒ2.0 o ƒ4.0. Cabe precisar que no se trata del primer móvil con un sensor de este gigantesco tamaño (para un dispositivo de este tipo), ya que hace más de seis años ya tuvimos el Panasonic Lumix CM1 (que era más un híbrido de cámara y móvil que un smartphone) y en mayo de este mismo año Sharp se adelantó con el Aquos R6, que más tarde "replicado" por Leica con su Leitz Phone 1. Sin embargo, las similitudes en cuanto a resolución (20 MP) y el hecho de que entonces ya se rumoreó que el sensor del Sharp podía estar fabricado por Sony, da que pensar que ambos captores podrían ser el mismo. Eso sí, mientras que el Aquos R6 lo apuesta todo a una sola cámara, el nuevo Sony llega, con una triple cámara con un objetivo ultra angular de 16 mm (equiv) ƒ2.2, una principal de 24 mm (equiv) ƒ2.0/ 4.0 y un tele de 50 mm (equiv) ƒ2.4 todos ellos asociados a sensores de 12 MP, más otro sensor de profundidad iTOF 3D. Pero ¿dónde está entonces el sensor de 20 megapíxeles? Tal y como cuentan en DPReview, el nuevo Sony Xperia Pro-I viene con una "trampa": sólo se utiliza la parte central del sensor (que se queda en los mencionados 12 MP) ya que el círculo de imagen que forma la lente no llega a cubrir todo el área del captor. Aún así, el hecho de contar con píxeles de gran tamaño (2,4 µm) augura una mayor capacidad para la fotografía con poca luz. Por otro lado, el diafragma variable se ha quedado en uno de apertura doble; es decir que tiene dos posiciones, ƒ2.0 o ƒ4.0. No se trataría por tanto de un diafragma al uso de las cámaras de foto, pero al menos permitirá algo más de versatilidad para jugar con la profundidad de campo o en situaciones de gran luminosidad. Pero más allá de estos datos, el nuevo smartphone viene prometiendo unas capacidades de enfoque automático similares a las de las cámaras de la marca gracias a la incorporación de componentes similares como el procesador BIONZ X. En concreto, el Sony Xperia Pro-I promete AF por detección de fase con 315 puntos de enfoque que cubren el 90% del encuadre y con las tecnologías de enfoque al ojo (para humanos y animales) y seguimiento en tiempo real, disponibles tanto en foto como en vídeo. De hecho, el nuevo móvil viene muy preparado para la grabación de imagen en movimiento y se presenta como el primer smartphone del mercado capaz de grabar vídeo 4K a 120 fps. Además, también promete una grabación de audio nítida y funciones de audio de alta calidad que incluyen Dolby Atmos, 360 Reality Audio, un conector minijack y altavoces estéreo Full-stage. Además, se incluye una nueva función denominada Videography Pro que anuncia la combinación de flexibilidad creativa con facilidad de uso. En cuanto a su coste y disponibilidad, el nuevo Sony Xperia Pro-I estará a la venta desde principios de diciembre por 1.799 euros en su única versión y en principio sólo se venderá en el Reino Unido, Francia, Alemania, Holanda y algunos países nórdicos, pero la marca planea ampliar el lanzamiento a otras regiones europeas :)
BMW Motorrad ha desarrollado la tercera generación de su moto superdeportiva la S 1000RR 2022 con una serie de actualizaciones: nuevos colores y un mayor equipamiento opcional. En efecto, la nueva S1000RR llega propulsada por un nuevo motor de 4 cilindros en línea con tecnología BMW ShiftCam y más ligero que la versión anterior que entrega una potencia de 207 CV. Si a esto le unimos una reducción de peso de 11 Kg, la relación de peso / potencia y la aceleración mejoran sustancialmente. Además, llega con un nuevo conducto de admisión y un novedoso sistema de escape más ligero que también aumenta el rendimiento de esta nueva moto deportiva de BMW. La electrónica también ha sufrido mejoras como el control de tracción, el control anti-caballitos, el sistema de ABS Pro o el asistente de arranque en pendiente. Asimismo, la nueva S1000RR llega dotada de serie con 4 modos de conducción “Lluvia”, “Carretera”, “Dynamic” y “Carrera”. Opcionalmente hay tres “Modos Pro” disponibles. Dentro de la parte ciclo la BMW S RR 1000 se presenta completamente renovada con un nuevo bastidor principal, el motor con mayor función de carga y una mejorada geometría de conducción. En la parte frontal monta una nueva horquilla telescópica invertida totalmente ajustable con un diámetro de tubo de 45 mm. Como opción se puede incluir el control dinámico de suspensión DDC en su nueva generación del sistema electrónico de control de la amortiguación. Por lo que respecta al sistema de frenado, la nueva moto superdeportiva de BMW también ha sufrido mejoras con 2 discos de 320 m mordidos por pinzas fijas de 4 pistones de anclaje radial. En la parte trasera monta un disco de 220 mm con pinza flotante de un solo pistón. Todo ello con el ABS Pro de serie. La BMW S 1000 RR estrena una nueva pantalla TFT de 6,5 pulgadas a color formado por un total de cuatro pantallas ofreciendo visualizaciones personalizadas por parte de usuario. Todas la iluminación de la nueva S 1000 RR incorporan sistema Led, entre ellos, los faros delanteros, la luz de estacionamiento, los intermitentes delanteros, el grupo óptico trasero y el cuadro de instrumentos con sus testigos luminosos. Otra de las novedades más importantes de la BMW S1000RR es su completo cambio de diseño. Desde el frontal hasta el colín ha sido actualizado, mejorando el flujo de aire, optimizando así la aerodinámica. Como es habitual en la marca alemana, ha presentado un completo catálogo de accesorios para este modelo así como kits específicos según la orientación del usuario. Paquete M: Modos de conducción Pro, color BMW Motorsport, llantas de fibra de carbono M, batería M, asiento deportivo M, ajuste de altura M, basculante trasero M; Paquete Dinámico: Control dinámico de la suspensión (DDC) de última generación, puños calefactables, control de crucero; Paquete Competición: Modos de conducción Pro, llanta forjada M, batería M, ajuste de altura M, basculante trasero M. Como es obvio, la nueva BMW S 1000 RR no rehúye ningún reto. Esto se demuestra no solo por su diseño deportivo, sino también por la tecnología que contiene. Cabe destacar que este modelo ya se encuentra disponible en Europa en dos acabados de color Rojo Racing y BMW Motorsport. Y en cuanto a su coste, la BMW S 1000 RR puede ser tuya por solo €21.600 :)