El acuerdo de seguridad suscrito por China y las Islas Salomón el pasado 19 de abril, solo unos días antes de la llegada a su capital, Honiara, de una delegación diplomática de alto nivel de EEUU, ha provocado un maremoto estratégico en el Pacífico Sur. En efecto, las presiones previas de Washington o Canberra contra el primer ministro Monasseh Sogavare no dieron el resultado deseado al insistir este en defender con firmeza el derecho a desarrollar una política exterior independiente. Las Islas Salomón ya tienen un acuerdo de seguridad firmado con Australia que facilitó, por ejemplo, el envío de cientos de soldados en la crisis política de noviembre del año pasado cuando las revueltas instigadas desde la provincia de Malaita a punto estuvieron de derrocarle. Su gobernador, próximo a Taiwán, mantiene una guerra abierta con Sogavare, a quien acusa “de estar demasiado cerca de Beijing”. En Australia como es obvio, el asunto ha ganado relevancia en plena campaña para las elecciones generales del próximo 21 de mayo. La oposición acusa al primer ministro conservador Scott Morrison - muy alineado con EEUU, que ahora no para de dar golpes de pecho sobre China - de ser responsable del tal estado de cosas. Su ministro de defensa, Peter Dutton, aludió a “un pago de sobornos” por parte de Beijing para explicar esta firma, en candelero desde hace meses. Como recordareis, Australia firmó el año pasado el AUKUS con Reino Unido y EEUU, y forma parte de la Alianza Cinco Ojos y del QUAD, al tiempo que denuncia las “ambiciones militares” de China… El acuerdo firmado por las autoridades salomonenses con Beijing, cuyo texto por cierto no se ha revelado, al parecer contempla “el despliegue de fuerzas de seguridad de Beijing en caso de disturbios internos y para prestar protección a sus proyectos en las islas”, siempre a petición de Honiara. Igualmente, “proporcionaría el acceso a un puerto seguro a los buques chinos a menos de 2.000 km de la costa australiana” lo que ha desatado la furia tanto de Camberra como de Washington de que se trata “de una amenaza directa a Australia”. Venga ya, la hipocresía de los EE.UU. no conoce límites ya que protesta por el aparente intento chino de instalar en esas islas una base militar, cuando a su vez posee cientos de bases militares en todo el mundo y se cree con el derecho de ser el único que pueda tenerlos. En tanto Beijing, intentando quitar hierro al asunto, puso el acento en la cooperación para afrontar los desastres naturales o en la asistencia humanitaria, pero la campaña antichina orquestada por Washington persiste. Precisamente, los altos funcionarios de EEUU que recientemente visitaron Honiara advirtieron al gobierno de las islas de “graves repercusiones militares”. Su argumento es que puede servir de cobertura para dar a China un punto de apoyo militar en el Pacífico, cosa que desmienten las partes suscribientes del acuerdo. Sea como fuere, es un gran golpe estratégico de Beijing porque la isla de Tulagi, que alberga un puerto de aguas profundas, es ideal para la escala de grandes buques, también de guerra, y como tal fue utilizado durante la II Guerra Mundial. Desde aquí, Beijing puede eludir la primera cadena de islas e interrumpir las líneas de transporte y suministro vitales para Taiwán. Otros vinculan esta decisión con el interés del ejército chino de aumentar la escala y proyección de sus ejercicios militares a distancia. Como sabéis, Islas Salomón rompió con Taiwán en el 2019, siendo el séptimo país que cortó con Taipéi bajo el mandato de la actual presidenta Tsai Ing-wen, iniciado en el 2016. Solo le quedan 4 aliados en el Pacífico: Islas Marshall, Nauru, Palau y Tuvalu. Salvo esta última, Tsai visitó las otras tres como reacción para reafirmar su alianza. Sin embargo, la población combinada de estos cuatro estados es menor que la de la antigua colonia británica. Hace tres años, también Kiribati cambió de bando. Ante tal escenario, no es de sorprender que el Subsecretario de Estado de EE.UU. para Asuntos de Asia Oriental y el Pacífico, Daniel Kritenbrink, al finalizar su viaje a las Islas Salomón como parte de una gira por la zona formando parte de la delegación de alto nivel que incluía al coordinador del Consejo de Seguridad Nacional para el Indo-Pacífico, Kurt Campbell, dijo que el acuerdo presentaba “potenciales implicaciones de seguridad regional”. Preguntado por la posibilidad de una acción militar contra las Islas Salomón si permite que China establezca una base militar allí, Kritenbrink se negó a descartarla, diciendo que Washington “respondería en consecuencia” si se permitía a China contar con una presencia a largo plazo en la zona. A todo ello, Australia ha recrudecido sus amenazas y su prensa se ha hecho eco de ello. Al respecto, el analista australiano David Llewellyn-Smith escribió el pasado 27 de marzo en The Australian: "Si es necesario, Australia debería invadir las Islas Salomón de tal manera que diseñemos un cambio de régimen en Honiara que se encuentre al servicio de nuestros intereses". Si bien el gobierno salomonense ha vuelto a reiterar que tal acuerdo “no prevé la instalación de una base militar china en su país por lo que no debe preocupar a nadie” en referencia a potencias regionales como Australia y Nueva Zelanda, quienes por el contrario ven el pacto como “una amenaza a su seguridad” y a quienes preocupa la creciente influencia china en la zona. Desde Australia, su primer ministro, Scott Morrison, ha señalado cómo "siempre, la presión sobre los países del Pacífico procede de China, que busca socavar la seguridad regional". Teoría descabellada totalmente respaldada de Auckland, donde Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda, ha precisado que "este acuerdo no era necesario" en tanto que todas las naciones del Pacífico están "preparadas y listas para satisfacer las necesidades de seguridad de nuestros vecinos". Ardern, pese a reconocer que Islas Salomón es una nación soberana, remarcó que el gobierno de Manasseh Sogavare habría violado los compromisos del Foro de las Islas del Pacífico, que obliga a las naciones miembros a discutir asuntos de Defensa antes de adoptar decisiones importantes. La mayor incertidumbre de las dos grandes potencias regionales procede, sin embargo, del rumor de que el objetivo real de China sería construir una base naval, lo que dejaría ciudades australianas como Brisbane, a unos 2.000 kilómetros, o la propia capital neozelandesa, Wellington, a poco más de 3.300 kilómetros, en el radio de alcance de los barcos y los submarinos chinos. Ante la catarata de interesadas críticas al acuerdo, China aseguró, a través una vez más de Wang Wenbin, que las reacciones de los EE.UU. y sus aliados de la región estaban “exagerando la tensión y provocando confrontación”. “Lo que estamos diciendo es que los países insulares del Pacífico no son el patio trasero de nadie, y mucho menos peones en una confrontación geopolítica. [...] Los países insulares tienen la necesidad de diversificar su cooperación externa y el derecho a elegir sus propios socios. Los intentos de interferir y obstruir la cooperación de los países insulares con China también están condenados a ser inútiles”, añadió. Cabe destacar que las relaciones entre Australia y China se han deteriorado significativamente en los últimos años y el incremento de las tensiones entre estos dos países ha desembocado en un conflicto comercial tras la imposición, por parte de Beijing, de aranceles a varias exportaciones australianas al gigante asiático. Por su parte, Australia aprobó una serie de leyes para bloquear “la supuesta injerencia extranjera en la política y economía del país”, sin citar directamente a China. Dentro de su iniciativa Belt and Road, también conocida como One Belt, One Road, China ha invertido en más de 140 países desde el año 2013. Uno de los pilares centrales de la política exterior de Xi Jinping exige que China asuma un mayor papel de liderazgo en los asuntos globales de acuerdo con su creciente poder y estatus. Así este nuevo acuerdo con Islas Salomón se produce en pleno proceso de intensificación de los lazos políticos, económicos y de seguridad de China con los países del Pacífico Sur. Muchos países de la región han establecido acuerdos económicos con China y aunque es cierto que muchas islas son pequeñas y en su mayoría empobrecidas ofrecen acceso a grandes áreas del océano - he ahí el detalle - y convierten al gigante asiático en un nuevo jugador en el tablero del Pacífico Sur. Demás está decir que las amenazas tanto de Australia como de los EE.UU. de elevar el nivel de confrontación en la región están condenadas al fracaso. Las “líneas rojas” por ellos trazados con su retorica militarista indican a todas luces que quieren arrastrar a China a un conflicto en la región, pero al final terminaran lamentándose por ello :)
Hace muy poco que conocíamos el Motorola Edge 30 Pro con unas especificaciones dignas de una gama alta a un precio realmente comedido. Sucede que desde la compañía de Libertyville tenían guardada otra sorpresa y han desvelado ya su nuevo Motorola Edge 30, una versión estándar del ya conocido y que hereda algunas de sus características. Ofrece algunos detalles muy destacados como un peso muy ligero promovido por su delgadez, pero también un juego de cámaras traseras idéntico al de la versión 'Pro' o un panel de hasta 144 Hz de tasa de refresco. Y todo ello potenciado con el ya conocido Snapdragon 778G+. A nivel de diseño vemos que el sello de la marca está presente, ofreciendo una trasera muy minimalista con su logotipo en la parte central y una estética que solo se rompe por su módulo de cámaras, el cual sobresale algo más que en el modelo 'Pro'. En el frontal nos encontramos con una pantalla OLED que aprovecha muy bien el espacio reduciendo bíseles y solo alterada por un ya clásico agujero en pantalla para la cámara. Lo destacable de esta es que supera incluso a muchos gama alta en lo que a tecnología de tasa de refresco se refiere, ofreciendo configuraciones ajustables a 60 y 144 Hz, así como un híbrido entre ambas para una mejor gestión de la batería. Por cierto, sí que vemos un recorte respecto al 'Pro' en el SOC, ya que incorpora un Snapdragon 778G+ como contrapartida al Snapdragon 8 Gen 1 de su hermano mayor. Era algo esperable y que tampoco resulta algo negativo teniendo en cuenta que se orienta a ser un gama media-alta, incorporando además conectividad 5G de serie. Todo ello con 8 GB de RAM y 256 GB de ROM (en otros mercados se ofrece también en 8/128 GB). Como sistema biométrico han vuelto a apostar por lo clásico, aunque con una diferente ubicación. El lector de huellas se encuentra en la pantalla y, pese a parecer más cómodo que en el lateral del 'Pro', debemos decir es más lento. La sorpresa viene cuando hablamos de su juego de cámaras. En la parte delantera vemos un recorte claro al incorporar una lente frontal de 32 Mpx, pero las cámaras traseras son idéntica a las del 'Pro'. Así, nos encontramos un juego de dos cámaras de 50 Mpx para la principal y gran angular, añadiendo un sensor de profundidad para retratos de 2 Mpx. Otros aspectos destacados del dispositivo es que incorpora WiFi 6 o la posibilidad de usar dos tarjetas SIM. En el terreno multimedia mejorará la experiencia de uso con un sistema de doble altavoz estéreo con Dolby Atmos. Además, su software es Android 12 sin personalización más allá de algunos ajustes durante la configuración inicial o la presencia de la app Motorola con consejos de personalización. En cuanto a su coste y disponibilidad, Motorola Edge 30 ya está a la venta a los siguientes precios: Motorola Edge 30 8/256 GB en color "Meteor Grey": 499 euros / 399 euros para los primeros compradores. El dispositivo también viene en colores Aurora Green (verde) y Supermoon Silver (plateado). De igual forma, el terminal también se ofrece en una versión de 8/128 GB en otros países :)
Como es habitual en Ferrari, no ha pasado mucho desde la presentación de su última berlinetta - el 296 GTB - y ya tenemos preparado para lanzarse al mercado a la variante spider descapotable. En efecto, se llamará Ferrari 296 GTS, combinando como en el coupé, los dos primeros números de su cilindrada (2.992 cc.), el número de cilindros de su propulsor (6) y la denominación que describe su carrocería: Gran Turismo Spider. Su peculiaridad está marcada por su techo retráctil de accionamiento eléctrico, que consta de dos piezas que se pliegan o repliegan a voluntad del conductor en tiempo récord: 14 segundos. Y, como es habitual en este tipo de mecanismos, puede operarse en marcha, aunque eso sí, a una velocidad máxima de 45 km/h. El techo del Ferrari 296 GTS ofrece, además, una luneta trasera de cristal practicable (podemos bajarla para dejar entrar al cockpit el sonido del motor) y su tamaño compacto permite también montar una tapa de cristal para el V6 híbrido situado en posición trasera. El nuevo spider italiano está muy logrado en sus líneas, tanto con el techo puesto como al aire libre, con una vista de perfil muy atractiva en ambas configuraciones. Del 296 GTB conocemos ya el propulsor que también animará al spider. Se trata del primer motor de seis cilindros híbrido enchufable en la historia de Ferrari, lo cual no signifique que haya tenido que renunciar a las prestaciones. Bien al contrario. Porque a los 663 CV que entrega el 3 litros V6 turbo de gasolina hay que sumarle otros 120 del propulsor eléctrico (montado detrás, no en el eje delantero como el del SF90 Stradale) para un total de 830 CVde potencia combinada. Es decir, por encima de los F8, 812 Superfast y 488 (pese a que tienen dos y hasta cuatro cilindros más). Y todo en un cuerpo compacto, de 4,56 metros y un peso en báscula de 1.540 kilos (en seco, eso sí). Este último dato ayuda a explicar que sus números en cuanto a prestaciones estén absolutamente disparados. Porque a los más de 330 km/h que firma de punta hay que añadirle los no menos impresionantes 2,9 segundos para el sprint de 0 a 100 km/h... apenas cuatro décimas más que el tremebundo SF90 Stradale, de 1.000 CV. La vuelta en Fiorano, para el que tenga curiosidad, la completa en 1:21.80 (el SF90 para el crono en 1:19). Para afrontar todas estas pruebas hay que seleccionar los modos más dinámicos de su electrónica (Performance o Qualify). Menos habituales son los programas eficientes: el Hybrid (con el que arranca siempre el 296 GTS) o el eDrive, con el que podemos rodar hasta 25 kilómetros únicamente con la energía eléctrica acumulada en su batería de 7,45 kWh, Ferrari dotará a su híbrido descapotable de su mejor golosina deportiva: el paquete Assetto Fiorano que mejora los parámetros de peso y aerodinámica del vehículo. Los 296 GTS con esta configuración pesan ocho kilos menos gracias al empleo profuso de la fibra de carbono tanto en el exterior como en el interior. Conviene destacar aquí los apéndices del alerón delantero que generan 10 kilos más de fuerza sobre este eje, mejorando el agarre del coche en pista. Además, los 296 GTS Assetto Fiorano equipan amortiguadores Multimatic desarrollados para los Ferrari GT de Le Mans y una librea especial inspirada en uno de los mitos de la marca: el Ferrari 250 Le Mans. Para redondear un dominador de track days, podemos montar opcionalmente las Michelin Pilot Sport Cup 2 R semislicks que nos darán un puntito extra a la hora de hacer la vuelta rápida. De momento Ferrari no ha revelado precios ni disponibilidad del 296 GTS, pero es probable que antes de finalizar el año, esté lista para su venta al público :)
La crisis actual en Ucrania, en la que Rusia ha reconocido a las repúblicas separatistas en el Donbass para protegerlas del genocidio sufrido a manos del régimen fascista de Kiev - instaurado en el 2014 en un operativo de falsa bandera montado por la CIA - parece inusual para quien no conoce la historia, pero esta no es nueva para el espacio postsoviético. En efecto, algo similar a lo que ocurre hoy en el Donbass tuvo lugar en 1992, y el enclave que entonces surgió aún existe. El territorio no reconocido (Transdniéster, llamado también Transnistria) formalmente parte de Moldavia, se formó como resultado de una guerra breve, la cual contiene muchos paralelos con el conflicto actual, incluidas incluso las historias personales de muchos de sus participantes. Como sabéis, el colapso de la Unión Soviética en 1991 como consecuencia del derrocamiento de la dictadura comunista instaurada en Rusia en 1917, estuvo acompañado de una serie de conflictos armados. Algunos han pasado a la historia como ejemplos de violencia insana y desenfrenada, comparables únicamente a los conflictos de África y Oriente Medio. Sin embargo, entre ellos destaca esta pequeña guerra en la remota región de Transdniéster. Esta es un área apenas perceptible en el mapa, que se extiende de norte a sur a lo largo del río Dniéster en la frontera de Ucrania y Moldavia, de unos 200 kilómetros de largo y solo unos 20 de ancho. Al final de la era soviética, tenía una población de alrededor de 680.000 habitantes de origen ruso y ucraniano. Antes del colapso de la URSS, Transdniéster había sido una tierra soñolienta donde casi nada pasaba durante muchas décadas. En 1992, un conflicto estalló allí durante varios meses, cuando grupos de rebeldes tomaron las armas contra el gobierno de la recién independizada Moldavia. A pesar de su muy pequeña escala, esta guerra se convirtió en una especie de prólogo de toda la historia sangrienta de los conflictos armados postsoviéticos. Transdniéster se convirtió en parte de Rusia durante la era imperial de la dinastía Romanov. Las guerras entre San Petersburgo y el Imperio Otomano trajeron al Imperio Ruso vastas extensiones de tierra al norte del Mar Negro. Bajo Catalina II, la frontera pasaba justo a lo largo de las orillas del río Dniéster, y fue entonces cuando se construyó la futura capital de Transdniéster, la ciudad de Tiraspol. Una década y media más tarde, Rusia recuperó Besarabia de los turcos, la parte oriental del antiguo principado de Moldavia, cuyo territorio formó la base de la actual Moldavia. Estas tierras vivieron más o menos pacíficamente como parte del Imperio Ruso. Las raíces del problema actual se remontan a los acontecimientos de 1917. Como resultado de la Revolución Rusa y la Guerra Civil, Moldavia se convirtió en parte de Rumania, pero Transdniéster permaneció en la Unión Soviética, quien asumió el papel implícito de recaudador de las tierras imperiales rusas, y Transdniéster fue proclamada como una región autónoma de Moldavia con fines políticos. Tras los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, Moldavia fue anexionada por la URSS y Transdniéster se incluyó en su composición. El problema era que Transdniéster era una región muy distinta de Moldavia. Su estructura económica era muy diferente al resto de la república. A diferencia de la Moldavia agraria, Transdniéster era principalmente industrial. A pesar de que representa solo el 17 por ciento de la población de Moldavia y una porción muy pequeña de su territorio, a fines del período soviético, su industria proporcionaba el 40 por ciento del PIB de la república y hasta el 90 por ciento de su electricidad. Otra diferencia importante estaba en la composición étnica de la región. Mientras la mayoría de la población moldava son moldavos de habla rumana, emparentados con sus vecinos de Bucarest, en Transdniéster sin embargo, la mayoría de la población estaba compuesta por eslavos: rusos y ucranianos. Por razones obvias, el nacionalismo moldavo, que vino con un resurgimiento de los lazos con Rumanía, no encontró ningún apoyo en Transdniéster. En esta región industrial de habla rusa y eslava, las opiniones prosoviéticas siguieron siendo populares incluso tras el colapso de la propia URSS. Mientras la Unión Soviética se mantuvo fuerte, nada de esto fue un problema. Para la URSS, el nacionalismo étnico era inaceptable. Los pueblos estaban fusionados por ideología, al menos oficialmente. Sin embargo, a fines de los años 80, la URSS se vio desgarrada por una variedad de dificultades. En particular, la cuestión nacional había resurgido con fuerza. Durante una época en que la URSS estaba experimentando esta serie de problemas internos, su influencia se esfumo rápidamente, mientras que el nacionalismo gano un fuerte impulso entre los pueblos que formaron parte de la URSS. El proyecto soviético había fomentado la creación de una capa de intelectuales y directivos en las repúblicas nacionales, de la ideología socialista, para mantenerlos bajo su control. Sin embargo, el colapso y desaparición de la URSS llevo a muchos dirigentes comunistas de esas repúblicas que la conformaban, a ‘metamorfosearse’ en nacionalistas y esto obviamente, también ocurrió en Moldavia y en Transdniéster. Finalmente, otro detalle importante: el 14º Ejército soviético tenía su base en la hoy república separatista. Aunque su complejo de instalaciones militares era más parecido a arsenales gigantes que a un contingente completo listo para el combate, había suficientes armas para armar uno. Además, había muchos oficiales jubilados que vivían en Transdniester que se mantuvieron en contacto entre sí y formaron una 'corporación' bastante influyente en la región. Como podéis imaginar, este dejó de ser un rincón tranquilo y pintoresco de la URSS alrededor de 1989, cuando Moldavia estaba experimentando una oleada de nacionalismo como en el resto de países de Europa del Este que desde 1945 se convirtieron en satélites de la URSS y que tras derrocar a sus regímenes comunistas se unieron a Occidente. Si bien en Moldavia los líderes del estado emergente rechazaron también el oprobioso pasado comunista, tenían vagas ideas sobre cómo funcionan los estados en una democracia “al estilo occidental”. Naturalmente, esto también afectó sus puntos de vista sobre cómo una nación que acaba de lograr la condición de Estado debería construir relaciones con sus ciudadanos. Las creencias de estas personas iban desde el fanatismo sincero hasta el deseo de jugar la carta nacional para ganar puntos políticos. Entre ellos, por ejemplo, Mircea Druk, quien expresó convicciones nacionalistas tras el colapso de la Unión Soviética pero que, de hecho, era un representante típico de la nomenklatura soviética que se deleitaba en el papel de un funcionario privilegiado y que ahora desaparecido el comunismo, quería seguir disfrutándolo. Otro líder del movimiento independentista moldavo, Mircea Snegur, también era originalmente un arribista del partido, pero la desaparición de la URSS le abrió el camino para transformarse de un funcionario regional ordinario en el líder de un estado pequeño y pobre, pero separado. La idea de reunificarse con Rumanía, a la que los moldavos son cercanos en sangre e idioma, presentó un problema aparte. Aunque estos puntos de vista podrían haber sido populares en la sociedad moldava 'nativa' en ese momento, tal futuro era categóricamente inaceptable para los habitantes de Transdniéster. Fue el radicalismo extremo de los participantes del evento, junto con la falta de voluntad para comprometerse, lo que llevó al problema a escalar hasta convertirse en una confrontación civil y, finalmente, en una guerra. Todo comenzó en 1989, cuando se presentó un proyecto de ley en Moldavia sobre la adopción del idioma moldavo como único idioma estatal y su transición al alfabeto latino. Esta decisión se tomó basándose únicamente en los sentimientos nacionalistas de los moldavos, sin ningún intento de sondear al público eslavo de Transdniéster sobre el tema, ya que ellos en cambio hablan ruso y utilizan el alfabeto cirílico. Precisamente allí, la situación era particularmente difícil. Por un lado, la gente estaba asustada por la retórica nacionalista cada vez más dura por parte de las autoridades de Chisináu. Ante ello, ya se había desarrollado un fuerte sentido de solidaridad entre la población de Transdniester, y tanto los trabajadores de las grandes empresas industriales como el personal militar retirado estaban bien unidos. En el mismo año, formaron el Consejo Unido de Colectivos Laborales (UCLC), que representaba los intereses de Transdniéster en su conjunto. Así, cuando en el verano de 1990 Moldavia declaraba su independencia, el 2 de septiembre de ese mismo año los separatistas proclamaron la suya en Transdniéster. Estaba encabezado por un ruso étnico llamado Igor Smirnov, hijo de un director de escuela y un periodista, que había trabajado en la industria toda su vida. Aunque vivía en Transdniéster desde los años 80, Smirnov era el director de una planta eléctrica en Tiraspol y ya era muy conocido en la región. Los separatistas estaban motivados por varias consideraciones. Por un lado, dadas las acciones del recién proclamado gobierno moldavo y su retórica extremista, en particular, la gente temía la discriminación por parte de los nacionalistas. Por otro lado, muchas personas querían preservar el modo y el orden de vida soviéticos, o viceversa, querían concesiones financieras para la región económicamente más importante de Moldavia. Sin embargo en Chisinau, ya habían tomado la iniciativa: allí las autoridades consideraban que todos los proyectos de autonomía no eran más que un paso a la insurrección. Así, el enfrentamiento tomó forma. A un lado de la barricada estaban los habitantes de Transdniéster, personas de etnia rusa y ucraniana que tenían creencias prorrusas o incluso soviéticas. Por el otro permaneció la mayor parte de los moldavos, que abrazaron las ideas nacionalistas. En realidad, la situación era mucho más complicada. Entre los habitantes de Transdniéster, había muchos moldavos con puntos de vista socialistas o que simplemente se unieron a la milicia por amigos y vecinos. Y entre las fuerzas de seguridad moldavas, había muchos rusos que se quedaron debido a las perspectivas de carrera o por lealtad al nuevo estado. Entretanto el 14º ejército soviético, que aún tenía su cuartel general en una antigua fortaleza del siglo XVI en la ciudad de Bender, fue un importante aliado de Transdniéster desde el principio. En el caos que acompañó al colapso de la URSS, esencialmente dejó de recibir órdenes de Moscú. Aunque algunos de los oficiales dudaron, muchos en realidad simpatizaron con los habitantes de Transdniéster, especialmente con aquellos cuyas familias vivían en Moldavia. La guerra real se vio obstaculizada por la falta de armas, pero sobraba una gran cantidad en los almacenes del país. En consecuencia, ambos bandos en formación saquearon los almacenes soviéticos. Moldavia creó sus propias fuerzas armadas, inicialmente sobre la base de destacamentos de voluntarios y policías. Por su parte en Transdniéster, los separatistas formaron su propia milicia y la Guardia Republicana. Al principio, los moldavos intentaron resolver el problema de manera simple. Smirnov fue secuestrado mientras estaba en Ucrania, probablemente con el conocimiento de los servicios especiales locales. Sin embargo, el enfrentamiento aún no había alcanzado el nivel de una verdadera guerra en ese momento, y el líder separatista fue liberado luego de que amenazara con cortar la electricidad en toda Moldavia, ya que esta provenía de Transdniéster. Sin embargo, estaba claro que las batallas reales podrían acechar en el horizonte. Voluntarios de Rusia y Ucrania llegaron a Transdniester, a menudo con creencias políticas opuestas, desde comunistas hasta monárquicos. Los cosacos rusos, revitalizados en medio del colapso soviético, también enviaron un número inusualmente grande de voluntarios que se destacaron por sus uniformes medievales y temperamento violento. La milicia local también incluía muchos de los tipos de personajes que salen a la luz precisamente en una era de anarquía. El más llamativo de ellos fue el teniente coronel Yuri Kostenko, un oficial del ejército soviético y veterano de la guerra afgana. Se había retirado del ejército debido a su temperamento difícil para convertirse en uno de los primeros empresarios privados en la ciudad de Bender a principios de los 90. En medio de la escalada del conflicto, Kostenko formó su propio batallón de la Guardia Republicana y se hizo famoso como un hombre increíblemente valiente y, al mismo tiempo, muy cruel, que no prestaba atención a sus superiores. Las opiniones sobre él variaban. En Bender, algunos lo veían como el principal luchador contra el crimen de la ciudad y, por otros, como el principal jefe de los grupos criminales. En cualquier caso, hasta sus enemigos notaron su valentía, e incluso sus amigos le reprocharon su ferocidad. Rápidamente estableció contactos con excompañeros que ayudaron a su escuadrón a conseguir armas. Muchos destacamentos se crearon de manera similar, con oficiales del 14º Ejército soviético participando activamente en la formación de la milicia con el permiso tácito del comandante del ejército, Gennady Yakovlev. En 1990, la URSS ya estaba agonizando y la guerra estaba estallando en Transdniéster. La primera sangre se derramó en la ciudad de Dubossary, que se encuentra en el centro geográfico de la república. El 2 de noviembre de 1990, la policía moldava intentó entrar en la ciudad y se encontró con una multitud hostil aunque desarmada. Uno de los policías perdió los nervios y abrió fuego, y tres personas murieron. La propia policía no esperaba este curso de los acontecimientos, pero los asesinatos provocaron horror e indignación. La guerra comenzó a tomar vida propia. Hasta ese momento, los reclutas no habían entrado en la milicia a raudales ni a cuentagotas, pero ahora la gente de la ciudad iba en masa a alistarse en destacamentos. Los planes de los moldavos eran simples y bastante lógicos: abrirse camino a través del río Dniéster a través de puentes y cortar Transdniéster en dos. Sin embargo, ninguno de los bandos tenía un ejército regular y, en lugar de una guerra relámpago, tanto moldavos como separatistas lucharon en las trincheras durante meses. Pero esta difería de las trincheras de la Primera Guerra Mundial en que ambos bandos estaban mal preparados y carecían de armas pesadas, lo que impedía un combate efectivo. Otra diferencia notable fue que tuvo lugar en medio de un bello entorno sureño. En general, muchos combatientes percibieron la guerra que se avecinaba como un picnic paramilitar. Los soldados y milicianos a menudo llegaban al frente con botes de vino, a veces con novias, y se fotografiaban con entusiasmo en uniforme con sus armas. Un luchador recordó que en la zona neutral crecían enormes cerezos, que los enemigos a menudo trepaban para recoger mientras se exponían a la línea de fuego. Pero luego disfrutaron de la cosecha por la que habían arriesgado sus vidas. Pero a veces estos picnics eran interrumpidos por batallas verdaderamente feroces. Los moldavos intentaron abrirse paso por el frente, mientras que la milicia asaltaba constantemente los almacenes del 14º ejército, llevándose armas y municiones. A veces, los soldados incluso pedían a los asaltantes que los golpearan un poco para que pudieran decir “que les habían robado el equipo”. Durante el tiempo que duraron estos hechos, la URSS se derrumbaba estruendosamente, pero eso cambió poco para los combatientes. El lado moldavo no logró romper el frente alrededor de Dubossary. Un factor importante fue que pocas personas tanto en Transdniéster como en Moldavia realmente querían pelear. Y mientras las milicias separatistas defendían sus propios hogares, los moldavos carecían de esa motivación. No había ninguna razón seria para esta guerra, y pocas personas querían morir en ella. Como resultado, la lucha fue lenta. Para el verano de 1992, los moldavos decidieron cambiar la dirección de la ofensiva. Esta vez el objetivo era la ciudad de Bender. A diferencia de casi todo el resto de Transdniéster, esta ciudad está situada en la orilla oeste del Dniéster, por lo que no fue necesario cruzar el río. Por el contrario, el puente que cruza el Dniéster estaba detrás de los defensores de la ciudad, grande para los estándares locales, con más de 140.000 habitantes, y allí se encontraba la base clave del 14.º ejército, lo que significaba que tenía tanto un arsenal como un fuerte contingente de partidarios de Transdniéster. Todas estas consideraciones razonables empujaron al ejército moldavo a una batalla general. Sin embargo, no todo salió según lo planeado, y los ministros y generales posteriormente se responsabilizaron mutuamente. Al final, muchos intentaron culpar al presidente Mircea Snegur, quien, a su vez, afirmó que no sabía nada sobre los combates. Por extraño que parezca, el departamento de policía moldavo siguió trabajando en Bender, principalmente para defenderse. Sin embargo, el 19 de junio arrestaron a un mayor de la Guardia de Transnistria, que se desplazaba descuidadamente por la ciudad acompañado únicamente por un conductor. Estalló una batalla espontánea en la ciudad y la comisaría fue rodeada. En ese momento, un grupo de tropas moldavas se acercaba a Bender, mientras se realizaban fiestas de graduación en las escuelas de la ciudad. Más tarde, se recordó a los moldavos el momento extremadamente inoportuno del ataque. El asalto a Bender se convirtió inmediatamente en una pelea increíblemente caótica en las calles. Los moldavos lograron abrirse paso hasta el puente sobre el Dniéster, mientras que las milicias de Transnistria intentaron abrirse camino hacia la ciudad desde la costa este. Los moldavos desplegaron armas de campaña y comenzaron a disparar contra los vehículos que intentaban ingresar al puente. Todo parecía una batalla de la era napoleónica, con cañones disparando directamente a los vehículos y tanques que intentaban adentrarse en Bender. Curiosamente, esta batería estaba comandada por un coronel de etnia rusa llamado Leonid Karasev, que vivía en Moldavia y estaba imbuido de las ideas del patriotismo local. Él personalmente disparó un cañón cuando los jóvenes reclutas se asustaron. Mientras tanto, en la costa este, los cosacos, después de haber bebido mucho, se subieron a los autos y literalmente saltaron sobre el puente bajo fuego, capturando la batería en un combate cuerpo a cuerpo. Karasev sobrevivió, pero las armas se perdieron. Los refuerzos finalmente comenzaron a llegar a Bender desde la orilla este, mientras que los soldados y oficiales que apoyaban a los separatistas, muchos de los cuales tenían familias en la ciudad, comenzaron a unirse a la batalla. Los combates por hacerse del control de Bender podría haber sido mucho más destructiva de lo que resultó ser en realidad, ya que una parte importante de la ciudad está ocupada por instalaciones industriales y afuera hacía calor y estaba seco. Los trenes que transportaban combustible estaban atascados en la estación y el elevador de granos de la ciudad estaba lleno de semillas de girasol secas. Los incendios estallaron de inmediato y amenazaron con destruir completamente la ciudad. Bender se salvó gracias a los increíbles esfuerzos de su servicio de bomberos, quienes llegaron incluso desde Chisinau, desde el lado opuesto del frente. Formalmente, los combatientes estaban dispuestos a dejar que los bomberos hicieran su trabajo, pero en la práctica, ambos bandos estaban formados por destacamentos de milicias paramilitares, voluntarios y, en el mejor de los casos, policías, cuyos nervios cedieron rápidamente. Además, la artillería que golpeaba la ciudad a menudo no alcanzaba sus objetivos o simplemente disparaba a las plazas. Por lo tanto, muchos vehículos de bomberos regresaban de las llamadas literalmente dañados, y los bomberos a menudo se arrastraban hacia los incendios con sus mangueras. Sin embargo, al final de la lucha, los bomberos podían estar orgullosos de sí mismos: Bender se salvó del fuego. Hubo caóticas batallas callejeras en la ciudad durante varios días más. Mientras tanto, se hicieron cambios serios a la política de Rusia. El 14º Ejército, una vez soviético, fue transferido formalmente a las fuerzas armadas rusas, y ahora la guerra en Transdniéster se convirtió en un problema de Moscú. Posteriormente, el general Alexander Lebed, que en ese momento tenía buena reputación en el ejército ruso, llegó de incógnito a la república para averiguar qué estaba sucediendo en Transdniéster. Llegó a una conclusión obvia: había un caos sangriento en la ciudad, y el 14º ejército estaba realmente fuera de control, luchando de forma independiente y espontánea. Lebed comenzó restableciendo el orden en la retaguardia y arrestando a los saqueadores y bandidos que salían del bosque. Luego, en la noche del 2 de julio, organizó un bombardeo de artillería breve pero muy intenso contra las tropas moldavas que avanzaban. Con su experiencia como general soviético, Lebed despreciaba a los rebeldes de Transnistria, a quienes veía como anarquistas, mientras consideraba fascistas a los militares moldavos con su gobierno nacionalista y prometía “encontrarles un lugar en el poste de flagelación”. Sin embargo, el objeto real tanto de sus amenazas como de sus ataques resultó ser el ejército moldavo, ya que era la parte más activa. Sin embargo, la guerra terminó abruptamente. De hecho, Lebed usó el 14º ejército como un mazo para vencer a cualquiera que no quisiera detener la lucha. Entre los que no estaban contentos con el cese de las hostilidades estaba el carismático jefe rebelde, el teniente coronel Kostenko, quien había logrado adquirir muchos enemigos durante la guerra, incluidos sus propios superiores, a quienes en principio no obedecía. Una noche, fue interceptado en una carretera y asesinado. Convertido en leyenda, fue descrito como una especie de 'rey bajo la montaña', que aparentemente podía salir de su propia tumba para combatir a sus enemigos. El conflicto en Transdniéster había llegado a un punto muerto total. Aunque resultó sangrienta, con un total de hasta mil muertos, entre ellos unos 400 civiles, se trataba claramente de una 'guerra sin sentido', y las partes supieron entrar en razón. Hasta el día de hoy, Transdniéster no ha roto por completo los lazos con Moldavia. Aunque la república separatista nunca ha sido reconocida oficialmente, su economía e infraestructura social están funcionando. El líder rebelde Igor Smirnov se convirtió en presidente y permaneció así hasta el 2011, cuando perdió las elecciones. En tanto, los veteranos de Transdniéster viajaron a otras guerras que se realizaban en territorios que formaron parte de la antigua URSS. Uno de los más extraordinarios fue Igor Girkin, más tarde conocido bajo el seudónimo de 'Strelkov'. Llegó a Transdniester como un rebelde ordinario armado con su propio rifle de carga manual de la Segunda Guerra Mundial, recién graduado del Instituto Histórico y de Archivos de Moscú. Este hombre inquieto luchó en Bosnia del lado de los serbios, luego en Chechenia del lado del ejército ruso y, en el 2014, lideró a los rebeldes en el este de Ucrania durante varios meses en una guerra que tiene mucho en común con la de Transnistria. Irónicamente, allí tuvo que enfrentarse a los nacionalistas ucranianos que, como él, habían luchado en Transdniéster del lado de los rebeldes. Luego de la guerra, el estado de Transdniéster resultó ser ambiguo. Un pequeño contingente ruso de mantenimiento de la paz permanece en la república hasta el día de hoy, proporcionando trabajo a muchos de sus residentes. Pero la república no ha ganado reconocimiento internacional. Sin embargo, llamaba la atención que, en comparación con otros puntos conflictivos, las hostilidades entre las partes en Moldavia se habian reducido al mínimo. Así, los separatistas y los moldavos solían mantener con éxito lazos personales y contactos económicos. Aunque Transdniester defiende muy estrictamente su autonomía, habia logrado abstenerse de destruir los lazos con el estado del que se separó. Pero todo puede cambiar ahora, con el operativo militar ruso en Ucrania, que están liberando el país del yugo fascista de Kiev y cuyas tropas avanzan por el sur del país hacia Odessa, cuyo control no solo le cortaría a los ucranianos el acceso al Mar Negro, sino que posibilitaría a los rusos llegar a Transdniéster la cual podría ser reunificada con Rusia, tal como lo declaro el general Rustam Minnekayev, subcomandante de las fuerzas del distrito militar del centro de Rusia: “El control del sur de Ucrania es también un corredor hacia la Transnistria, donde también observamos casos de opresión de la población rusoparlante por parte de los moldavos” afirmo, lo cual como podéis imaginar es el sueño de los separatistas, pero no ha caído nada bien en Moldavia. No es de extrañar por ello que de un momento a otro se ha iniciado una serie de ataques en Transnístria, con fuertes explosiones tanto en la radio regional que transmite emisiones en ruso, como en la sede del ministerio de seguridad en Tiraspol, y todo señala los moldavos como responsables del hecho tratando de intimidar a los separatistas, pero ello le está dando la razón a los rusos quienes no tardaran en llegar para ayudarlos, y Moldavia con su actitud claramente provocadora - por ‘instrucciones’ obviamente digitadas por los EE.UU. - se verá involucrada en un conflicto mayor del cual no saldrá indemne :)
Sin lugar a dudas, se trata de la cámara sin espejo más esperada en el 2022. Pero debido a la escasez de sensores en todo el mundo, las cosas andan un poco movidas con los fabricantes de cámaras, que están haciendo todo lo posible para satisfacer la demanda y diseñar, desarrollar y lanzar nuevas cámaras. Sony no es inmune a estos problemas y no es de extrañar por ello que abunden los rumores sobre cuándo anunciará el A7r V, por lo que se espera que el sucesor del Sony A7r IV del 2019 establezca un nuevo récord para la resolución de una cámara sin espejo de Sony. Hemos buscado cada pieza de información que podemos encontrar. Luego de horas de explorar sitios de rumores y ver videos especulativos de respetados entusiastas de las cámaras, esto es todo lo que hemos podido obtener hasta ahora. La mayoría de los rumores sobre las especificaciones del próximo Sony A7r V se centran en su sensor y qué tan grande será. Varias fuentes sugieren que podría alcanzar los 100 megapíxeles. Se dice que este sensor de cuadro completo de 100MP está apilado BSI y es capaz de tomar fotos a 10 cuadros por segundo. Se espera que el nuevo A7r V use dos tarjetas de memoria CFexpress Tipo-A para almacenar todos los datos de imagen. La calidad de la imagen debería ser fantástica, ya que también se dice que se dispara en RAW de 14 bits. Según el actual sistema AF de detección de fase de 567 puntos del A7r IV, asumimos que también habrá mejoras. ¿Cuántos puntos AF? No sabemos. Pero podría estar entre donde estamos ahora y la cámara A1 de Sony que tiene 759 puntos de enfoque automático híbrido rápido, por lo que entre 650 y 700 es una estimación segura. También podríamos ver a Sony entrar en el ámbito de 6K / 30p y 4K / 120 o video superior para video con el A7r V. Esto marcaría un importante paso adelante para la línea A7r, pero también permanecería por debajo del nuevo 8K / 30 La cámara insignia A1 de Sony. En cuanto a la estabilización, lo más probable es que veamos algunas ligeras mejoras en la estabilización interna de 5 ejes. Nuevamente, esto es una especulación basada en rumores y comparando lo que Sony lanzó recientemente con las especificaciones del Sony A7r IV actual. Además, si tomamos en consideración lo que lanzaron los competidores el año pasado, nos brinda una base sobre la cual construir nuestras teorías sobre lo que es posible para el A7r V en función de su posición en el mercado. En relación a su diseño, la expectativa es que la próxima iteración de la línea Sony Alpha se mantenga fiel a sus elementos de diseño galardonados con algunos ajustes o actualizaciones posibles para aprovechar las especificaciones y funciones mejoradas. Esperamos que sea resistente a la intemperie, duradero pero posiblemente con una ligera mejora en el agarre. Hay algunos que esperan una pantalla abatible de 360 grados como la que disfrutamos recientemente en la Sony ZV-E10. Se rumorea que Sony actualizará y posiblemente simplificará la interfaz de usuario para que sea un poco más fácil de usar para las primeras conversiones de Sony. Cualquier cambio de diseño que veamos probablemente será menor, con mejoras enfocadas en la facilidad de uso para todos los niveles de tirador. Con lo que sabemos hasta ahora, que en realidad no es mucho, la próxima Sony A7r V seguirá siendo una cámara de alto rendimiento y un oponente formidable en su rango de precios. Debido a la escasez de sensores que retrasa la producción de todos los fabricantes de cámaras, hace las cosas un poco más turbias, pero como estamos inundando tres años desde el lanzamiento de la Sony A7r IV, es plausible que Sony casi haya terminado su línea de tiempo de producción retrasada. Sony tiene una excelente trayectoria en la fabricación de cámaras de alta calidad para consumidores profesionales que crean un gran revuelo y esta parece lista para hacerlo nuevamente. En cuanto a su coste y disponibilidad, podemos deducir que según el precio actual de la Sony A7r IV de € 4.000, es razonable suponer que Sony se mantendrá en el mismo campo de juego con la A7r V. Sin embargo, hay una serie de factores en juego que podrían empujar ese precio hacia lo alto. Obviamente, un aumento significativo en las especificaciones y otras tecnologías avanzadas que se introduzcan en la cámara podría aumentar el precio. Económicamente, también nos enfrentamos actualmente a cierta inflación al consumidor, por lo que hipotéticamente podríamos estar buscando más de € 4,500 solo para el cuerpo :)
Como sabéis y desde hace décadas, este satélite de Júpiter es uno de los sitios más prometedores del Sistema Solar en la búsqueda de vida extraterrestre. En efecto, debajo de la densa capa de hielo de su superficie, se esconde un océano de agua líquida y salada, con una concentración suficiente de oxígeno y actividad geológica que podría ser el hogar de bacterias y otros microorganismos. Si bien es del tamaño de nuestra Luna, posee una estructura muy diferente, ya que cubriendo su interior rocoso, existe todo un océano helado que lo rodea, creando todo tipo de estructuras que fueron reveladas por primera vez a finales de los noventa por la sonda Galileo, de la NASA. Las fotografías mostraban dobles crestas de hielo en forma de 'M' con más de 300 metros de altitud y separados por valles de unos 800 metros de ancho. Ahora, un nuevo estudio publicado en Nature Communications propone que debajo de esas estructuras, que pueden llegar hasta lo diez kilómetros de espesor, guardan bajo ellas bolsas de agua líquida que en las que la vida podría abrirse paso. “Debido a que está más cerca de la superficie, donde existen sustancias químicas llegadas del espacio, otras lunas o de los volcanes de Io (otro satélite de Júpiter), existe la posibilidad de que la vida tenga una oportunidad si hay bolsas de agua dentro de ese caparazón”, explica Dustin Schroeder, profesor asociado de geofísica en la Escuela de Ciencias de la Tierra, Energía y Medio Ambiente de la Universidad de Stanford, y primer autor del artículo. “Sin embargo, ahora mismo no podemos ver qué ocurre bajo la superficie, por lo que necesitamos otros sistemas para observar qué ocurre ahí abajo” asevero. Los investigadores señalan que no tendríamos que ir muy lejos para encontrar estructuras parecidas: puede existir un 'gemelo' aquí, en la Tierra. Concretamente en Groenlandia, donde los científicos analizan las regiones polares utilizando instrumentos geofísicos aéreos para comprender cómo el crecimiento y la retirada de las capas de hielo podrían afectar el aumento del nivel del mar. Allí, los científicos también han encontrado estas 'dobles crestas heladas', si bien en miniatura. “Fue un poco serendipia; uno de nuestros colegas mostró imágenes de estas formaciones en Europa e inmediatamente recordé que había visto algo similar en la capa de hielo de Groenlandia”, afirma Riley Culberg, de la Universidad de Stanford y experto en la aplicación de radar en la penetración del hielo, tanto a nivel terrestre como en otros planetas. De hecho, su trabajo se centra en el papel que juegan los sistemas de aguas poco profundas en la modulación de las contribuciones del nivel del mar de la capa de hielo de Groenlandia en el contexto del cambio climático. “Aquí, esta doble cresta se formó en un lugar donde el agua de los lagos y arroyos superficiales con frecuencia drena cerca de la superficie y se vuelve a congelar”, señala Culberg. Así lo reveló el análisis de datos de elevación de la superficie y radares de penetración de hielo recopilados entre el 2015 y el 2017 por la Operación IceBridge, de la NASA: el hielo se fracturó alrededor de una bolsa de agua líquida presurizada que se estaba volviendo a congelar dentro del capa de hielo, causando que dos picos se elevan en el noroeste de Groenlandia. Un proceso análogo puede estar ocurriendo en Europa: “Creemos que las bolsas de agua bajo Europa podrían fracturar el hielo, saliendo al exterior. Luego de esa fractura, el terreno se helaría; más tarde volvería a emerger el agua, y a volverse a helar. Este proceso repetido en varias ocasiones provocaría esos sistemas de doble cresta -asegura Schroeder-. Es cierto que entre Europa y la Tierra existen muchas diferencias, como la presión, la temperatura o la gravedad; pero las leyes de la física son las mismas; sin embargo, el mecanismo que presentamos aquí no habría tenido tantas pruebas sin ver qué pasaba antes en Groenlandia” expresó. Al principio se pensó que la capa de hielo de Europa era tan solo una cubierta inerte; sin embargo, las últimas investigaciones apuntan a que en realidad pueden estar dándose diferentes procesos geológicos e hidrológicos que provocan todas las fracturas y accidentes que pueblan la superficie del satélite. Es decir, el hielo está, de alguna forma, 'vivo'. “La gente ha estado estudiando estas crestas dobles durante más de 20 años, pero es la primera vez que hemos podido observar algo similar en la Tierra y ver cómo la naturaleza hace funcionar su magia”, apunta por su parte Gregor Steinbrügge, científico planetario, ahora en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA pero que comenzó a trabajar en el proyecto como investigador postdoctoral en Stanford. “Estamos dando un paso muy grande para comprender qué procesos dominan realmente la física y la dinámica de la capa de hielo de Europa”. Gracias a este trabajo, ahora los investigadores podrán tener pistas para configurar los radares de las próximas misiones a Europa y penetrar más profundamente bajo el hielo de este satélite. Aún así, los autores se muestran cautelosos: “Somos una de las variadas hipótesis que existen para explicar el fenómeno, pero tener un análogo en la Tierra nos da una gran ventaja y abre nuevas posibilidades para emocionantes descubrimientos”, dice Culberg. No cabe duda que nuevos estudios nos darán mayores detalles acerca de este enigmático mundo :)