TV EN VIVO

miércoles, 4 de enero de 2023

CHINA: La estrategia del Dragón

La reciente visita del ‘emperador’ chino, Xi Jinping, a Arabia Saudita es una señal de que busca ocupar el espacio del cual Occidente se está retirando, porque está demasiado obsesionado con el conflicto ucraniano. Como sabéis, del 7 al 9 de diciembre, el autócrata fue recibido con todos los honores en Arabia Saudita para participar en las principales cumbres chino-árabes. Por la inconsistencia ideológica de la administración Biden, seguida ciegamente por la Unión Europea, el mundo está estupefacto ante el inexorable suicidio -económico, energético y geoestratégico- de Occidente contra Rusia gracias a su guerra en Ucrania. No es de extrañar por ello que el cambio en el centro de gravedad geopolítico global se está acelerando. Gracias a su retórica antioccidental, la eficacia de su modelo autocrático y su formidable poder financiero, China está desarrollando metódicamente sus lazos comerciales y estableciendo su presencia en el mundo y particularmente en Oriente Medio. En anteriores ocasiones hemos explicado las razones por las que la mayoría de los países africanos y especialmente el mundo árabe se negaron, a pesar de la presión estadounidense, a condenar y, sobre todo, a alinearse con las sanciones occidentales contra Rusia por su operación militar en Ucrania. Para los observadores no occidentales y las 4/5 partes del mundo, este conflicto en Ucrania entre europeos, estadounidenses y rusos es autodestructiva y un verdadero suicidio geopolítico y económico para Occidente. Para ellos, con razón o sin ella, sólo precipitará la decadencia moral y material, ya en marcha, de esta América y de esta Europa en las que ya no tienen ninguna confianza y cuyos líderes desprecian, totalmente desacreditados y siempre dispuestos a todas las humillaciones. y compromisos por unos pocos dólares o euros. Por lo tanto, los regímenes árabes prefieren alejarse del orden mundial estadounidense y apostar por China e incluso Rusia. Porque este último, a pesar de su actuación en Ucrania, ha demostrado de lo que es capaz durante diez años y en todas las crisis y conflictos, de la que siempre ha salido victorioso, particularmente en Siria, donde como recordareis, los rusos que acudieron en su ayuda, aplastaron literalmente bajo toneladas de bombas y misiles el ilusorio califato de ese engendro sionista de ISIS, armado por los EE.UU. y entrenado por la CIA y el Mossad israelí. No es de extrañar por ello que los líderes de la región son impermeables a la nauseabunda propaganda atlantista que inunda y satura los medios occidentales. Absolutamente no creen en “una derrota rusa” o incluso en “la caída de Putin”. Por el contrario, confían en la resiliencia de una nación - que continua castigando sin cesar al régimen fascista de Kiev - y cuyos líderes siempre han demostrado un dominio histórico perfecto y probado de mucho tiempo y sobre todo de guerras de desgaste. En cuanto a China, sigue tejiendo paciente y metódicamente su red. El viaje de Xi Jinping al reino saudita fue parte de tres importantes cumbres: la cumbre China-Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), la cumbre China-Arabia Saudita y la cumbre China-Países Árabes. Esta visita a Riad, eminentemente política y simbólica, sigue, por unas semanas, al histórico encuentro del príncipe heredero Mohammed ben Salman (MBS) dirigido al discapacitado físico y mental de Joe Biden. En efecto, las medidas tomadas por OPEP+Rusia, el pasado mes de octubre y tras la patética y estéril visita del presidente estadounidense a Riad en julio, cortaron de raíz el pilar (basado en una caída del precio del petróleo) de la estrategia estadounidense de debilitamiento de Moscú. El comercio entre China y los países árabes ha aumentado entre 2000 y hoy de 8 a 177 mil millones de dólares... Las dos potencias “emergentes”, rusa y china, en Oriente Medio mantienen, por tanto, muy buenas relaciones con todos los protagonistas de la zona. Al igual que los rusos, los chinos han desarrollado en los últimos diez años una diplomacia ultradinámica, capaz de establecer vínculos tanto con Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos como con Irán, sin olvidar a Turquía. Para China, Oriente Medio, la encrucijada de los mercados asiático y europeo, se ha vuelto cada vez más importante; por sus crecientes necesidades energéticas y de hidrocarburos, pero también porque la región es de gran interés para sus "Nuevas Rutas de la Seda". El eje marítimo basado en el puerto de Gwadar en Pakistán antes de unirse a la base militar china de Djibouti en el Cuerno de África para llegar a Europa. Impresionantes inversiones y consenso en materia de derechos humanos Una señal de los tiempos, mientras que el comercio entre los EE.UU. y Arabia Saudita solo ha estado disminuyendo desde varios años, las relaciones comerciales entre Beijing y Riyad han seguido aumentando, llegando ahora a $ 65 mil millones. En general, los intercambios entre China y los países árabes han aumentado entre 2000 y hoy de 8 a 177 mil millones de dólares, 77 de los cuales solo con los países del Golfo. Por lo tanto, las fusiones siempre tienen objetivos pragmáticos, en principio beneficiando a ambas partes. Sin embargo, los chinos aún no tienen por completo las capacidades de proyección militar necesarias para desarrollar su influencia regional. Además, en retrospectiva y cuando analizamos las experiencias occidentales en esta parte del mundo, la herramienta militar quizás no sea necesariamente la más efectiva... Beijing, por otro lado, tiene un poder económico fenomenal (inversiones chinas masivas en muchos sectores como nuclear, militar, turística, industrial o en la construcción de la ultramoderna ciudad saudí de Neom y la nueva capital egipcia querida por Al Sissi…) Además, y no menos despreciable, su diplomacia, como la de los rusos, rechaza cualquier lección moral sobre derechos humanos, por ejemplo, o injerencias políticas que exijan “más democracia”, tan querida por los occidentales. Por el contrario, defiende la soberanía de los Estados y su libre albedrío en los asuntos internos. Se basa, por tanto, en un realismo estricto y en un enfoque pragmático “maquiavélico”. Rechaza también la lógica de las alianzas o bloques, con el único objetivo de evitar verse envuelto en conflictos o tensiones ajenas a sus propios intereses. Las reconciliaciones, por tanto, siempre tienen objetivos pragmáticos, en principio beneficiando a ambas partes (estrategia ganar-ganar), y sobre todo sin atar las manos al poder chino. Por lo tanto, ¡no sorprende que Riyad y Beijing ya hayan mencionado la posibilidad de contratos petroleros en yuanes! Como una ampliación de los BRICS a países de la zona como Reino Saudí, Emiratos Árabes Unidos o incluso Egipto. Además de una fuerte convergencia de intereses económicos y comerciales, también es a nivel político que los vínculos entre las capitales árabes y Beijing se han profundizado, particularmente en el contexto de la cooperación antiterrorista. Egipto, por ejemplo, ayudó a China a repatriar por la fuerza a los estudiantes uigures presentes en su territorio en el 2019. Nuevamente, en cuanto a Rusia, el terrorismo islamista y el islam político también son una prioridad de seguridad para China, debido a la población china de fe musulmana, principalmente en una provincia en el noroeste del país, Xinjiang (Uiguristán). De otro lado, China y Rusia, paladines de un mundo multipolar no dominado por EE.UU., son seguramente las únicas potencias extranjeras presentes en el Levante que buscan verdaderamente la estabilidad de la zona para sus propios intereses. Se niegan a jugar al aprendiz de brujo por motivaciones ideológicas como Occidente, y no quieren conflictos demasiado desestabilizadores en esta parte del mundo. Para los chinos se trata precisamente de preservar, como hemos visto, sus grandes reservas de petróleo y también la seguridad de sus nuevas Rutas de la Seda. Por lo tanto, la guerra en Ucrania solo ha acelerado la influencia y la presencia de China en el Medio Oriente. Es así que dicho conflicto -incentivado groseramente por los EE.UU. - solo ha acelerado la influencia y la presencia de China en el Medio Oriente. Frente a ‘democracias’ occidentales sin aliento juzgadas como "decadentes", todavía sumidas en crisis sociales, económicas y energéticas (¡por sus decisiones suicidas y desafiando sus propios intereses!), el gobierno autocrático de Xi Jinping a pesar de la reciente los disturbios en China causados por la política de cero covid de las autoridades, pero que no pondrán en tela de juicio fundamentalmente la naturaleza y la estabilidad del régimen, son, en última instancia, los principales activos de Beijing.

COPENHAGUE: La reina de Dinamarca

Se trata de la capital más acogedora del norte de Europa, llena de cafés, tiendas y los mejores restaurantes de los países escandinavos. Con sus tortuosas calles de la ciudad vieja, los magníficos palacios reales, los edificios vanguardistas y las más nuevas atracciones, Copenhague es la combinación perfecta entre la tradición y la modernidad, cuyas diferentes áreas tienen unas características muy definidas. En efecto, desde la turística zona del centro de la urbe con la peatonal Stroget como calle vertebradora de la ciudad, hasta el residencial Osterbro, pasando por los pueblos situados al Norte de Copenhague, pequeñas excursiones ideales para quien se decide a viajar a la capital danesa. El centro de Copenhague, llamada la City, reúne la mayor parte de las atracciones turísticas que ver en la capital danesa. Podemos delimitar lo que llamamos el centro en una zona de alrededor de cuatro kilómetros de este a oeste y dos de norte a sur aproximadamente. Un paseo de punta a punta del centro de la ciudad nos lleva alrededor de una hora, aunque con todos los rincones interesantes que tiene por visitar, obviamente supondrá bastante más tiempo que lo programado. Podemos decir que la City es la zona que va desde la Estación Central de Ferrocarril - límite oeste - hasta la estatua de la Sirenita y el Kastellet - al este - y desde la zona de los Lagos en el norte, hasta el barrio de Christianshavn en el sur. Aquí se concentran casi todos los atractivos de la ciudad. Comenzando por el oeste, llegamos a la Estación Central de Ferrocarril de Copenhague (conocida como Kobenhavn Hovedbanegard o simplemente Kobenhavn H), que es un edificio en el que lo que más destaca es la decoración y las vigas de madera de los techos del vestíbulo central. Es un punto de referencia principal de los ferrocarriles daneses, ya que de ella parten todos los trenes nacionales e internacionales, los regionales de la isla de Zelanda y los S-Tog de cercanías. Luego de salir de la estación, al otro lado de la calle se encuentra una de las principales atracciones de Copenhague: los Jardines Tívoli, un parque de atracciones situado en el corazón de la ciudad, con 169 años de vida y una gran tradición. Se trata de un recinto pequeño que no ocupa más de una manzana, pero cuyo interior hace que merezca la pena visitarla. A la salida del Tívoli se encuentra Rådhuspladsen, la Plaza del Ayuntamiento, que es el centro neurálgico de la ciudad. Como podéis imaginaros, el edificio alrededor del que se organiza todo es el Ayuntamiento, que bien merece una visita por dentro y, para el que tenga ganas de ver una buena vista, una subida a su torre en una de las visitas guiadas que se organizan. Desde la Plaza del Ayuntamiento, el mejor camino que se puede seguir es la Strøget, la calle peatonal del centro de la ciudad que se prolonga hasta Kongens Nytorv, donde están el Teatro Real y Nyhavn. La Strøget es la gran calle comercial de Copenhague y, a su alrededor, se mueve gran parte de la vida de la ciudad. A lo largo de sus cerca de dos kilómetros se pueden encontrar las tiendas más exclusivas, grandes almacenes o las sucursales de las principales cadenas de ropa europeas. En ella, y especialmente en las pequeñas calles que parten de ella o van en paralelo, hay también varios cafés, bares y discotecas. Durante su trayecto, la Strøget atraviesa plazas como la de Nytorv, donde está el tribunal de la ciudad; y la de Højbro Plads, desde la que se pueden ver tanto el Parlamento como el edificio de la bolsa, a las que se puede llegar con un paseo de apenas cien metros, y de ella sale, además, otra calle comercial y peatonal que se dirige hacia el norte y que pasa junto a la Rundetårn o Torre Redonda, un bello edificio desde cuya terraza hay una maravillosa vista de Copenhague. Al final de la calle peatonal aparece Kongens Nytorv, una plaza en la que se juntan varios de los edificios más interesantes de de la ciudad. En ella están tanto el Teatro Real, los edificios del Hotel D´Anglaterre o los almacenes Magasin. Sin embargo, lo mejor de la plaza se encuentra en Nyhavn, el Puerto Nuevo (o viejo, más bien, aunque haya que ignorar la traducción auténtica), un pequeño canal de unos quinientos metros alrededor del cual hay inconfundibles edificios de fachadas con muchos colores diferentes. Es un lugar ideal para dar una vuelta y hacer las mejores fotos de la ciudad. Desde Nyhavn apenas hay diez minutos de caminata hasta Amalienborg, el palacio donde vive la familia real danesa. Está situado en una plaza con una estructura simétrica y que está custodiada por los típicos guardianes daneses del gorro de piel alto. Si se tiene suerte, se puede coincidir con la ceremonia del cambio de la guardia que, no es excesivamente espectacular como en otros países, pero siempre resulta curiosa. Si se sigue un poco más hacia el este -alrededor de un kilómetro- aparecerá la famosa estatua de la Sirenita que todo el que pase por Copenhague no puede dejar de ver. Otros lugares que ver en el centro de la ciudad son el castillo de Rosenborg y los jardines que lo rodean. El edificio en sí es bastante pequeño y alberga una exposición de joyas de la corona, pero los jardines, pese a no ser demasiado amplios, son todo un espectáculo especialmente durante el verano, cuando cientos de personas descansan sobre la hierba al sol. Los alrededores de Copenhague, además, nos deparan fantásticas vistas y atracciones. Castillos como el de Frederiksborg en Hillerød, parques como el de Klampenborg, el museo de arte contemporáneo de Louisiana, la casa Museo de Karen Blixen las playas del norte de la isla en la zona de Gilelleje e incluso restos vikingos como en Roskilde harán las delicias del viajero. De todos ellos, mi favorito es el castillo de Frederiksborg, que funciona también como museo de historia danesa. Se trata del mayor castillo danés de la época del Renacimiento, que fue construido por el rey Christian IV en la primera mitad del siglo XVII. Todo el recinto del castillo está situado en tres pequeñas islas situadas en un lago de la ciudad y constituyen un conjunto monumental rodeado por agua y naturaleza. Dentro de él es recomendable pasear por las salas de la parte más baja, que mantienen algo la fisonomía de los tiempos pasados, visitar la capilla, el gran salón, las habitaciones en las que se pueden contemplar cientos de pinturas, especialmente retratos de personajes importantes de la historia danesa y, para finalizar, se puede dar un vistazo a las salas del piso superior donde se pone más de manifiesto el carácter de museo y se puede hacer un pequeño recorrido por los documentos visuales que presentan la historia danesa más reciente. No podíamos dejar de referirnos por cierto a sus imponentes jardines, realizados entre 1720-1725, trazados a la moda de la época por el arquitecto real y diseñador, Johan Cornelius Krieger. Estos se han caracterizado por un eje central creando una continuidad entre el edificio, el jardín y el campo abierto. A lo largo del eje principal en el jardín de Frederik IV de estilo barroco, fue construida una cascada de canales de agua y fuentes, simétricamente a avenidas, parterres y bosquecillos con monogramas reales. Finalmente, Copenhague es también la ciudad con mejor vida nocturna de toda Escandinavia, lo que hace de la capital de Dinamarca un destino fantástico para quien también esté buscando diversión. Lamentablemente, los días se me hicieron cortos para conocer al detalle todo lo que ofrece y es por ello que prometo regresar más adelante.

miércoles, 28 de diciembre de 2022

EE.UU.: Los halcones de la guerra

Justo antes de la Navidad, el Congreso de los EE. UU. aprobó la Ley de Autorización de la Defensa Nacional (NDAA), que establece todos los gastos militares estadounidenses para el próximo año. La clave para comprender la NDAA es que es un ritual que se repite año tras año, su tamaño se hace cada vez más grande y, en última instancia, nunca deja de crecer. A pesar de ello, es un proyecto de ley muy negociado porque se trata de quién debe obtener qué y por qué: el agresivo complejo industrial militar de EE. UU. ‘quiere su dinero’, lo que lo convierte en un festival para el cabildeo y la adquisición de armas. Pero el proyecto de ley también es una competencia en cuanto a qué senadores estadounidenses pueden usarlo para imponer con éxito sus agendas en otras áreas. Como es el caso de los proyectos de ley en Capitol Hill, especialmente antes de que termine la sesión a fin de año, donde muchos congresistas se involucran en un proceso de "acompañamiento", en el que se esfuerzan por adjuntar proyectos de ley más pequeños al proyecto de ley más grande de la NDAA para obtener lo que ellos desean. Como un ejemplo inusual de este tipo de apoyo, en el 2020 se aprobaron sanciones a China relacionadas con el Tíbet como parte de un proyecto de ley de ‘estímulo’ del Congreso. Así es como funciona su infame juego. Como resultado, el proyecto de ley de la NDAA, especialmente debido a sus implicaciones para la seguridad nacional y su naturaleza altamente militarista, está maduro para que se le adjunten y aprueben proyectos de ley anti-China de todo tipo, y resulta que un proyecto de ley conocido como “Taiwán La Ley de Resiliencia Mejorada” (TERA), que exige hasta $ 10 mil millones en asistencia militar anual para la isla separatista contra China, fue presentada a la NDAA por senadores de línea dura, siendo finalmente aprobada. Como podéis imaginar, China no se mostro ‘contento’ con ello y respondió con la mayor demostración de fuerza desde la provocativa visita de Nancy Pelosi al territorio en agosto. Como lo describe Associated Press, el día de Navidad, Beijing envió “71 aviones y siete barcos hacia Taiwán en una demostración de fuerza de 24 horas dirigida a la isla” , lo que disparó las tensiones en la región nuevamente. Cabe precisar que los ejercicios militares chinos son un claro recordatorio de que, aunque ha habido un acercamiento a pequeña escala entre China y Occidente, en realidad nada ha cambiado con respecto a Taiwán, y más que la propia administración del discapacitado físico y mental de Joe Biden, es el Congreso de los EE. UU. el que está aumentando las tensiones. De esta manera, Taiwán se ha convertido en la pieza central de la estrategia estadounidense para tratar de contener a China. Washington quiere mantener la independencia de facto de la isla y su separación del continente a toda costa, viéndola como un baluarte estratégico, tecnológico, político y militar. Taiwán es una pieza crucial en el tablero de ajedrez y, a medida que esa pieza caiga, permitirá que China gane la hegemonía militar en la región de Asia y el Pacífico a través de las rutas marítimas que controlará posteriormente. Por lo tanto, a pesar de profesar seguir la “Política de Una China” en la que EE. UU. aparentemente reconoce la soberanía china sobre Taiwán, Washington ha aumentado significativamente su apoyo a la isla y la ha alentado a perseguir el aventurerismo a favor de la independencia, lo que ha servido para aumentar las tensiones con Beijing. Sin embargo, la estrategia no termina ahí. A medida que aumentan las tensiones y China responde, EE. UU. califica a Beijing “el agresor” y en el colmo del cinismo, la acusa de desestabilizar la región. Habiendo exagerado así el ‘peligro’, presiona a otros países de la zona, como Filipinas, Japón y Corea del Sur, para que tomen partido, afirmando “que no pueden permanecer neutrales”. Esto le permite a EE.UU. maximizar su propia proyección de poder en la región, aumentar las tensiones y romper la integración regional entre algunos de estos países y China. No sorprende, dado esto, que muchos halcones estadounidenses, particularmente en el Congreso, disfruten la idea de escalar aún más las tensiones deliberadamente. Debido a esto, las mayores provocaciones de EE. UU. sobre Taiwán en el año 2022 en realidad no han venido de Joe Biden o su administración, sino de los congresistas. Si bien esto incluye notoriamente el viaje de Nancy Pelosi a la isla, muchos otros legisladores también se subieron al carro y siguieron su ejemplo. Peor aún, el conflicto en Ucrania también ha servido para envalentonar a estos legisladores y figuras anti-China para presionar más a Taiwán, llevándolos a establecer paralelismos entre las dos situaciones, algo que también ha sido alentado por los líderes en Taipéi que han estado decididos a llamar la atención sobre su apoyo al régimen fascista de Kiev. Asimismo, hay una acumulación creciente de proyectos de ley de apoyo relacionados con Taiwán provenientes de senadores de línea dura que buscan aplicar más sanciones a China. Debido a la separación de poderes de EE. UU., es difícil para la Casa Blanca mantener un control perfecto sobre su política exterior y, a menudo, se la deja dando falsas garantías a Beijing, aunque las propias acciones de Washington son diferentes en la práctica. Esto significa que incluso si Biden elige específicamente no aumentar las tensiones en un momento determinado, los congresistas tienen el poder de hacerlo de todos modos, con trucos como este. Todo esto significa que en el 2023 no habrá alivio de las tensiones relacionadas con Taiwán y el asunto solo empeorará. Los congresistas estadounidenses seguirán empujando los límites políticos sobre el tema para provocar que Beijing reaccione, como lo hizo el día de Navidad y con la visita de Pelosi, acusando a China continental “de avivar la inestabilidad regional”. China puede sentir que está demostrando disuasión y actuando con dureza frente a la isla rebelde, pero el resultado final de esto es que las cosas solo empeoraran. De esta manera, Taiwán se ha convertido en un círculo vicioso por culpa exclusiva de los halcones del Pentágono y cuyo desenlace por la vía militar está cada vez más cerca, aunque ello desate una conflagración de insospechadas consecuencias ¿Cuánto tiempo más se podrá evitar para llegar a esta situación? Como bien lo resumió de forma preocupante un analista: “Cuidado con seguir calentando la guerra fría, porque acabará siendo caliente” :(

A QUE NO TENIAS NI IDEA: ¿En qué animales llegaron montados los Reyes Magos?

Aunque generalmente creíamos que todos iban en camellos,la historia indica que Sus Majestades iban montados en un animal diferente. Como sabéis, el 6 de enero se celebra la llegada de unos reyes de Oriente (Babilonia, Persia y Arabia) para adorar al niño Jesús, quienes, guiados por la enigmática Estrella de Belén, entregaron los regalos que llevaban como ofrendas - oro, incienso y mirra - a quién, según la Biblia, sería el Mesías. Pero, ¿sabes en qué animal iba montado cada uno de los Reyes Magos? Aquí os lo contamos, ¿vale?. El camello del Rey Melchor: Los expertos señalan que Melchor viajó en camello Bactriano (Camelus bactrianus), que posee dos jorobas, hecho que le distingue del dromedario. Las jorobas son “cúmulos” de grasa que aprovechan para cuando no disponen de alimento o agua suficientes. ¡Están preparados para todo! Son animales muy resistentes, que aguantan sin beber hasta ocho días. El camello habita en las zonas de Asia central, por lo que está adaptado a las bajas temperaturas, a diferencia de su amigo el dromedario. También se le puede ver en zonas de Irán o Mongolia. Las hembras tienen el celo durante los primeros meses del año, si bien transcurre más de un año hasta que da a luz a una cría. Los ejemplares adultos suelen alcanzar los 600-1.000 kilos de peso. Y un tamaño de 1,80-2 metros de altura. Lo triste es que este camello está en peligro crítico de extinción. ¡Tenemos que ayudar al Rey Melchor a salvar a su animal estrella!; El caballo del Rey Gaspar: Los estudiosos de la Biblia están convencidos que Gaspar llegó a lomos de un caballo, el cual se cree que era de raza árabe, la raza pura más antigua del mundo conocida hasta hoy. Los caballos son animales muy queridos por todos, y valorados por su inteligencia, vigor y nobleza. Han convivido durante décadas con el ser humano, apoyándole en tiempos de guerra y paz. Cabe destacar que el pelo del caballo árabe es sedoso y bastante fino, con un tacto aterciopelado. No es un defecto que el caballo lleve la cola desplazada ligeramente hacia un lado. Cuando está en movimiento, eso sí, lleva la cola y cabeza en alto. Asimismo, puede medir entre 1,48 y 1,58 metros a la cruz; El elefante del Rey Baltasar: Este Rey Mago se presentó a conocer al Niño Jesús sobre un elefante asiático (Elephas maximus), una especie que se distingue fácilmente del elefante africano por su tamaño, algo más pequeño. Nacen con una gran capa de pelo negro que pierden con los años, y los adultos pueden alcanzar hasta 6.000 kilogramos de peso. Su actual estado de conservación también es crítico, encontrándose en extinción. Su población se encuentra principalmente en Sri Lanka, India, Bangladesh, Indochina, Sumatra y parte de Borneo. Lo más curioso de los elefantes asiáticos es que sus manadas son dirigidas por una madre. Ahora que estáis enterados ¿Cuál es vuestro Rey Mago favorito? Os deseamos una feliz noche llena de magia e ilusión :)

miércoles, 21 de diciembre de 2022

MOLDAVIA: Luchando por sobrevivir

Ubicado entre Rumania y Ucrania, se encuentra Moldavia, caracterizado por tener una inflación desbocada, protestas generalizadas en las calles y desconcierto total por la ineptitud de un gobierno que no sabe cómo salir de la dramática situación en la que se encuentran. Nada nuevo, dirán algunos: al fin y al cabo toda Europa pasa por lo mismo… Ahora bien, este pequeño país gobernado por una corrupta administración furiosamente prooccidental tiene todas las cartas para no sobrevivir a la crisis: se habla, y mucho, de la anexión a Rumanía; regiones separatistas como Transnistria se miran en el espejo de Rusia, con la guerra en Ucrania acercándose a sus fronteras; mientras las voces disidentes son silenciadas y la sangría demográfica no se detiene. A ello agregamos la llegada del crudo invierno mientras su suministro de gas está prácticamente agotado… No cabe duda que a los moldavos no les sobran razones para el optimismo. En las calles de su capital - Chisinau - como en el resto del país, se escucha más ruso que cualquier lengua latina. Sin embargo, en los edificios institucionales, rectangulares y homogéneos de parco corte soviético, se pueden ver banderas de la Unión Europea ondeando. Así cumple con la ironía de no ser miembro de la UE un enclave que ha estado siempre entre Europa y Rusia. Una contradicción que define un país ambivalente por naturaleza geográfica. Una historia marcada por su localización, como tantas otras, pero en este caso de una historia inacabada, delineada por acontecimientos con transiciones a diferentes tiempos. No se entiende la historia de Moldavia sin Rumania y tampoco sin el papel de Rusia. En efecto, Moldavia ha intercalado su pasado entre manos rusas y rumanas a lo largo del siglo XX. Ya en siglos pretéritos fue una tierra propensa al intercambio en las cortes europeas que confeccionaban los mapas de la época. Moldavia, conocida en tiempos del Imperio ruso como Besarabia, fue moneda de cambio en múltiples capítulos de la Historia: tras el Congreso de Berlín (1878) se le concedió el control de esta región al zar, pero Moscú perdería este enclave en 1918 tras la consagración de la revolución Bolchevique; tras el tratado de París (1920) se haría oficial la unificación de este territorio con Rumania. Así fue como la Gran Rumania recuperaría su extensión de antaño, aunque fue sólo durante el periodo de entreguerras, ya que el espacio de Besarabia y los adyacentes al este del rio Dniéster retornarían a manos rusas en el ocaso de la 2ª Guerra Mundial. Fue así que a lo largo de la segunda mitad del siglo XX formaría parte de la Unión Soviética y viviría un periodo de simbiosis con el orbe eslavo-socialista que marcaría las dinámicas sociopolíticas hasta hoy. Pero Moldavia, a pesar de estar en una ubicación ambigua entre el mundo eslavo y latino, comparte raíz con esta última. Su lengua es un dialecto de la lengua rumana, por siglos formando parte de la Gran Rumanía. Sin embargo, al formalizarse la anexión de este espacio a la URSS comenzó un proceso de influencia que alteraría la estructura la región con consecuencias tectónicas en el orden sociopolítico. Esta realidad se palpó al final del siglo XX tras el derrocamiento de la dictadura comunista en Rusia y la desintegración de la Unión Soviética, pero aún hoy se perciben las cuatro décadas que estuvo bajo la influencia de Moscú. En manos soviéticas durante la segunda mitad del siglo XX, este espacio encontró en el control comunista la anestesia temporal a todas las confrontaciones nacionalistas y étnicas vividas en la región durante las décadas pasadas. Durante el tiempo que el régimen soviético controló el este de Europa implantó unas directrices bajo sus intereses marxistas, acentuado por el mundo bipolar. En esta línea formalizó la República Socialista de Moldavia con la región hoy conocida de Trasnistria adherida, al este del rio Dniéster. Se trataba de una maniobra política para alejar a estos territorios de la influencia de Bucarest: el ruso se proclamó lengua oficial, el moldavo cambió al alfabeto cirílico y se incentivó el traslado de ucranianos y rusos (de etnia eslava) a la región. Además, se hizo todo lo posible para que los organismos de poder tuvieran mayoría de etnias no rumanas. El objetivo era ampliar la esfera rusófona-eslava en una región históricamente fronteriza y de preponderancia latina. Todas estas medidas estructurales tenían como objetivo rusificarla, acabando por alterar la morfología de la región en beneficio de Moscú. Cuando la URSS se desintegró y comenzaron a formarse Estados independientes como la República de Moldavia, la herencia soviética mostró sus consecuencias. La región de Transnistria, de mayoría rusófona y eslava, declaró también su independencia, iniciándose una guerra que terminó con tropas rusas en la franja de terreno que la conforma, asegurando un gobierno propio y ajeno al de Chisinau. A día de hoy es un conflicto congelado que ha servido a Rusia como punto de presión geopolítico, un hecho que, tras su operativo militar en Ucrania, ha vuelto a poner el foco de atención en uno de los reductos inconclusos de la era soviética. De aquella herencia en Moldavia, la extensión de la lengua rusa es de los elementos más palpables y sustantivos. A pesar de la inversión por recuperar la lengua latina como primer promotor cultural, e independientemente de la etnia a la que se pertenezca, en las ciudades, en los círculos sociales y laborales, el ruso es la lengua vehicular en contextos de relevancia. Este factor se multiplica en la región de Transnistria, dónde el ruso es la lengua prominente. Como sabéis, la proclamación de la República de Moldavia en 1990 concatenó una serie de eventos. Uno que aún se percibe hoy es el de la secesión de Transnistria, un autoproclamado Estado separatista sin reconocimiento internacional. Tras la declaración de independencia de Moldavía, le siguió Transnistria. Esta última, de tendencia pro rusa, rechazaba formar parte de la nueva República, cuyas posiciones antagónicas desembocó en una guerra abierta (1990-1992). El apoyo ruso de Transnistria evitó la victoria de Moldavia y acabó por decretarse un alto el fuego que ha permitido a esta región vivir como un estado olvidado por la comunidad internacional. En la actualidad continúa con el respaldo ruso, hasta el punto de que aún cuenta con sus tropas asentadas en la zona. Tal afinidad se extiende a la esfera política, de ahí que el Parlamento de Transnistria solicitara en momento la integración en la Federación rusa. Mientras tanto, depende casi en su totalidad de las ayudas de Moscú, a pesar de que defiende poseer una industria pesada y producción eléctrica como fuente de sus ingresos. Cabe precisar que Rumania y Moldavia han compartido camino en la Historia durante siglos. A pesar de que la región que hoy es Moldavia ha estado marcada por estar a caballo entre las esferas latina y eslava durante la segunda parte del siglo XX, su sociedad es en su mayoría de origen rumano. Un hecho que no sucede en Transnistria, donde la comunidad latina es minoría frente al grueso demográfico eslavo. Sin embargo, la raíz étnica no tiene por qué determinar la dirección política. Sólo hay que ver el caso de Ucrania, de raíz eslava y cuyo régimen fascista - aupado al poder tras el incruento golpe del 2014 patrocinado por la CIA - pretende adherirse a la OTAN, arrastrando al país a una guerra suicida con Rusia, donde tiene todas las de perder. A ello debemos agregar su deseo de integrarse a Rumania, lo cual ha generado el rechazo de Transnistria, que tiene a Moscú como su firme aliado para protegerlo en caso de una agresión moldava a su territorio. Ello se desprende debido a que Moldavia lleva más de una década en plena transición hacia el oeste. El actual Gobierno encabezado por Mala Sandu ha consolidado esta tendencia política, repudiada por una sociedad que no encuentra solución a sus problemas debido a la grave situación económica que cada día que pasa, no hace más que agravarse. Si bien el actual gobierno aspira a integrarse a la Unión Europea, Moldavia padece varios problemas sistémicos. Uno de los principales reside en sus órganos institucionales, ya que el poder nominal no converge con el poder efectivo. Este hecho condiciona en sobremanera el desarrollo institucional y los intentos de una nación que busca alejarse de la influencia rusa. He aquí que entra a colación el factor de la región en la que se encuentra y la limitada autonomía estratégica, pero también la concentración de poder efectivo en un grupo de oligarcas, especialmente en sectores estratégicos como las telecomunicaciones, la banca o la energía. Tal concentración de poder se traduce en deficiencias en la integridad y ejecución política, incapaz de romper el sistema oligárquico que socava la implementación de un marco jurídico funcional y que, en última instancia, resta incentivos para la inversión extranjera, tan necesaria para el país. Respecto a su política exterior, la República de Moldavia se confeccionó “como un país neutral”. La Constitución del país así lo asegura, de tal forma que le previene de posicionarse en cualquier escenario que arriesgue su soberanía, sabedor de que una política exterior proactiva aumenta sus amenazas. En la misma línea, también prohíbe cualquier tipo de despliegue de fuerzas foráneas en tierras moldavas. Estas cuestiones no son baladí, ya que condiciona el formato legal para entrar en organismos como la OTAN o la Unión Europea. Tras el operativo militar ruso en Ucrania, ésta, Georgia y Moldavia solicitaron formalmente la integración en la Unión Europea. Entrando en materia sobre las connotaciones de la Carta Magna moldava, su neutralidad intrínseca, así como la cuestión de Transnistria, suponen temas que exigen tratamiento específico. Aquellos países integrados en el UEO (1954), actualización del Tratado de Bruselas (1948), aceptan los términos de defensa colectiva, sin embargo, también están aquellos Estados que, siendo miembros de la UE, no aceptan los parámetros del UEO o el sistema de cooperación PESC. Naciones como Irlanda - Suecia y Austria en otros términos - han perfilado una política exterior que mantiene su neutralidad constitucional y forman parte de la Unión Europea. Así se formalizó la condición de Estados neutrales, amparados por el derecho internacional en el marco de la Unión Europea (apuntando al artículo 42.7 del TUE), por medio de un pacto político con el beneplácito de los jefes de Estado y de Gobierno, y la aprobación del Consejo Europeo. Este marco en el derecho internacional europeo puede servir de referencia para Moldavia. Otro problema para Moldavia en su camino por ingresar en la UE es la cuestión de Transnistria. La fórmula más viable sería aceptar la proclamación de la independencia de este territorio. Sin embargo, este paso ya no sólo supone una pérdida territorial para Moldavia, sino un riesgo para el país y para la Unión. El presidente de este estado autoproclamado independiente ya ha dado pasos para integrarse en la Federación rusa, por lo que Moscú tendría oficialmente un espacio más desde el cual reforzar su posición. Dicho esto, la vía más factible para Moldavia de integrarse en la UE sería uniéndose a Rumania, ya que así automáticamente pasaría a ser espacio íntegro de la organización europea a todos los efectos, pero el precio de renunciar definitivamente de Transnistria también podría acarrear unas consecuencias con sumo trasfondo geopolítico, ahora acentuadas por la guerra de Ucrania. Estas contradicciones son argumentos de suficiente calado para no encontrar la razón de la escasa implicación internacional a esta cuestión inconclusa. En el campo económico, desde que el Moldavia firmó el Acuerdo de Asociación en el 2014, el país ha ido paulatinamente virando su entramado económico hacia el oeste. No obstante, sus mayúsculas dependencias energéticas con el Este (Rusia, principalmente) limitan el margen de transición económica del país, un hecho que se ve retratado en la evolución política de sus instituciones. Es así que, un problema sistémico del país es el escaso radio de acción que acopian los organismos de poder a tenor de la concentración de poder económico en una minoría. Éste es un obstáculo, ya no sólo para el crecimiento de la nación, sino también para su integración en el orden occidental al que el Ejecutivo de Chisinau quiere acoplar a su país a la fuerza, sin tomar en cuenta la opinión de sus ciudadanos. Por el momento, la estructura estatal y económica articulada en el país desde hace décadas lastra un mayor crecimiento a pesar del aumento de la inversión extranjera en los últimos años. A ello hay que sumar el flujo migratorio que ha sufrido la nación durante años, ahora más acrecentado por la guerra en Ucrania, incrementando la incertidumbre política y económica del país. Precisamente, en el campo económico, el actual Gobierno moldavo ha dejado patente desde el primer momento dos líneas de acción claras: su corte proeuropeo en nomenclatura política y su neutralidad militar. Ambas líneas estratégicas vistas como una necesidad perentoria, más aún ante el escenario eruptivo que rodea al país. En el 2020, los clientes principales del país eran Rumania – con una diferencia tan sustantiva como significativa de los demás (28,9% del total) –, y le seguían Italia (10,9%), Alemania (8,6%), Rusia (8,1%) y Turquía (6,8%). En la lista de proveedores los porcentajes son más parejos: China (11,9%), Rumanía (11,6%), Rusia (11,1%), Ucrania (9,7%) y Alemania (8,3%). Estos datos muestran que el vínculo de Moldavia con Rumania no es meramente cultural, sino que las relaciones comerciales son eje primordial de su economía. Asimismo, y a pesar de que son datos prepandemia, también merece mención los lazos comerciales que mantiene Moldavia tanto con Ucrania como con Rusia, por lo que hay que considerar el impacto económico del conflicto entre dos de los principales socios del país. La puesta en marcha de los Acuerdos de Asociación ha cambiado la dirección del centro de gravedad económico de Moldavia hacia Occidente. Los últimos datos apuntan a que el comercio del país ya supera el 60% de su total hacia latitudes europeas. A pesar de esta tendencia, se percibe la asimetría entre las exportaciones e importaciones, lo que también da muestra de las limitaciones de la arquitectura económica moldava. Por otro lado, a pesar del aumento comercial hacia Europa, los vínculos entre Moldavia y Rusia no se verán menguados a tenor de la excesiva necesidad que Chisinau tiene de la energía y el escaso margen de encontrar una alternativa. En efecto, Moldavia inevitablemente ve condicionada su política ante sus necesidades energéticas, dependientes casi en su totalidad de Rusia. Las exigencias energéticas del país, marcado por la realidad climatológica, son un punto de presión en la cuestión de Transnistria, que tiene el respaldo de Moscú y que ha vivido capítulos que prueban la diplomacia energética recurrente si la situación así lo exige. Recientemente, el Gobierno moldavo de Maia Sandu, se vio inmerso en tensiones políticas con Moscú, que amenazó con el corte del suministro de gas, por su posición claramente antirrusa, presionada sin duda por los EE,UU. pero que no gana nada con ello. Para más detalles, la región de Transnistria, gracias a sus vínculos con Moscú, es un eje logístico energético. También posee centrales eléctricas a gas y el carbón ucraniano que es exportado a Moldavia, primero debe pasar por los transformadores en Transnistria. Por tanto, Moldavia debe enfrentar una posición de debilidad en materia energética con un actor separatista en su propio territorio y que evidentemente condiciona sus políticas de manera difícilmente reversible. Esta ventaja estratégica en clave energética del binomio Rusia-Transnistria sobre Moldavia afecta al desarrollo institucional del país, dado que los convenios y los negocios necesarios se ejecutan a través de intermediario que no hacen más que perpetuar el sistema oligárquico, manteniendo el tráfico de influencias que afectan al funcionamiento regular de sus organismos estatales. El organigrama financiero así lo demuestra: Gazprom, el gigante del gas ruso suministra el gas a Transnistria, pero lo factura como deuda a Moldavia. Es así los informes de la compañía estatal rusa apuntan una deuda de 8.000 millones de dólares… y no tiene como pagarlo. Para agravar su situación, la guerra en Ucrania ha sacado a la palestra mediática (también a la militar en un principio) la cuestión de Transnistria en Moldavia. El operativo militar ruso contra el régimen fascista de Kiev ha dado voz a conflictos territoriales de tiempo de los soviéticos. La solicitud de integración en la UE el pasado febrero tanto de Ucrania como de Georgia y Moldavia ha recordado la herencia soviética que estos países aún deben resolver, pero también ha dejado prueba de la insuficiente implicación internacional para encontrar una vía a la estabilidad y desarrollo en estos enclaves. Naciones relativamente nuevas como Moldavia, Georgia o Ucrania, surgidas de la desintegración de la URSS, tienen el reto de reconfigurar su posición entre la Historia y su futuro. Sus antecedentes, así como su ubicación y sus conflictos internos, les obligan a bascular entre fuerzas enfrentadas que socavan su autonomía política y condicionan su orden de fuerzas institucionales. Con la actual situación en Ucrania, salen a flote capítulos inacabados de la Guerra Fría. No sólo Transnistria y Moldavia, sino Osetia del Sur y Abjasia en Georgia, o la misma Crimea en Ucrania. Estos escenarios demuestran que aún quedan focos de tensión sin cerrar en torno a las relaciones este-oeste. Fascículos de la Historia inacabados que cada cierto tiempo tiene su réplica, a modo de seísmo geopolítico. Hoy, Ucrania es la mayor evidente de todas, pero Rusia es el común denominador en estas ecuaciones geopolíticas que pueden ir entrando en erupción si no se invierte en el marco político para cerrar cada uno de estos conflictos inconclusos. Se debe tomar nota de la guerra en Ucrania en varios aspectos. El primero es saber medir las consecuencias que aún nos afectan de la desintegración de la URSS, un eco que parece que persigue especialmente a los países de Europa del este y en que Bruselas ha infravalorado por priorizar sus intereses económicos. El segundo aspecto es el apartado geoestratégico que guarda el enclave de Transnistria en clave militar: la operación especial militar ordenada por Vladimir Putin en febrero hs dado un duro golpe a los intentos expansionistas de los EE.UU. y la OTAN en la región, por lo que este enclave puede tener un papel sustancial en el desarrollo de la guerra. No se puede pasar por alto la proximidad de Transnistria con Odesa, ciudad portuaria en el mar Negro de gran valor estratégico para el Kremlin, y la posibilidad de servir de punto de unión para un corredor de las tropas rusas que operan en el flanco sur de Ucrania. No obstante, de momento, este enclave ha perdido peso en la guerra, dado que el enfrentamiento se ha enfocado en el flanco este de Ucrania. De hecho, el posicionamiento actual de fuerzas deja a Transnistria encasillado entre territorio moldavo y ucraniano, dos países con proclamadas intenciones de integrarse en la esfera occidental. Este contexto simplemente amplifica el radio de volatilidad de la región aun cuando los focos están centrados en los acontecimientos del Donbass y Járkov. Pero la inevitable derrota ucraniana posibilitara que el sur del país sea liberado del yugo fascista de Kiev, y Transnistria por fin rompa su aislamiento y se integre a la Santa Rusia. Pero cuando llegue ese momento, Moldavia se enfrentara a su destino: O acepta ceder Transnistria o perderlo todo. Si cree que los EE.UU. y la OTAN acudirán en su “ayuda”, que vayan desengañándose de una vez por todas :)

LIONEL MESSI: D10S existe

No podíamos dejar de ocuparnos en esta ocasión del mejor jugador de todos los tiempos que nuestros ojos hayan visto y volverán a ver, con mayor razón cuando Qatar 2022 fue su último mundial, convirtiéndose con su consagración en la mejor final de la historia como campeón al frente de la selección argentina, en una leyenda viviente del futbol mundial. Nos referimos obviamente a Lionel Messi, el D10s por excelencia. De seguro algunos abueletes hablaran de dinosaurios como Pelé o Maradona, pero ellos pertenecen al pasado, a aquellas épocas antediluvianas y pretéritas donde el futbol se jugaba en blanco y negro. Hablemos del presente, y ello lo representa Messi sin discusión alguna. En efecto, D10S eligió la final de las finales para ganar la Copa del Mundo, la mejor manera para acabar con el debate sobre quién es el mejor jugador de la historia. Alcanzará con ver la emocionante final de Qatar para explicar y comprender el reinado del irreductible Messi. Argentina salió campeona desde que el torneo se convirtió en la Copa de Messi. A partir de la Copa América 2021 nadie dudó sobre su identificación con la Albiceleste. Maracaná se plegó entonces a D10S y ahora claudicó Qatar. Alcanzó con soplar para que cayera un penalti para el inventario de Messi. Ya con el viento a favor, apareció la versión artística del 10 en el 2-0. Pero el “francés” Mbappé no perdonó cuando Messi descansó hasta el 2-2. El argentino reapareció entonces para gobernar la prórroga y no perdonó en la rueda de los penaltis luego de ser requerido por tercera vez por el “francés”. En la bonanza y en la adversidad, en los distintos estados de ánimo, mandó D10S. El fenómeno Messi se impuso al final sobre una selección “europea” que de ello solo tiene el nombre. Cabe precisar que a diferencia de esos “franceses” que hablaron demás antes del encuentro, el silencio siempre favoreció a Messi, seguramente porque solo ha querido ser un futbolista y no un oráculo, incómodo con cualquier comparación, incluso cuando ya posa con la corona de rey luego de cerrar el círculo con la conquista del Mundial. Al capitán argentino ya no le queda reto por cumplir a sus 35 años, campeón de América, de Europa, del Mundo, y siete veces Balón de Oro. Lo tiene todo, situándose por encima de todas las celebridades del planeta. Aseguraba Guardiola - el entrenador que más le ha marcado - que nada motivaba más a Messi que el de poner en evidencia a quien le advertía de un reto por cumplir, como fue por ejemplo el de marcar un gol de cabeza, antes de dejar con la boca abierta a Van der Sar en la final de la Champions del 2009 ante el Manchester United. Nada se resiste ya a D10S, ni siquiera la Copa que acaba de conquistar con su juego y también con su deseo, el factor diferencial para entender su triunfo en Qatar. A Messi no parece que le guste bailar y, sin embargo, su fútbol remite al tango por su capacidad para acelerar y frenar - ”engaño, tiempo y distancia”, palabras de Menotti -, para seducir y gobernar, para disfrutar en lugar de sufrir y también por la motivación con la que ha afrontado la Copa. Nadie ha podido resistir a Messi. El argentino ha acabado con todos los rivales, rebatido a los críticos, desautorizado a los difamadores y ninguneado a los escépticos y a cuantos han levantado sospechas sobre sus éxitos, porque siempre se remitió a la cancha y al balón, sea en Londres, París, Buenos Aires, Río o Doha. Nadie ha llevado la contraria al Messi más argentinizado porque jugó cada partido con la fe de que no fuera el último, hasta the last dance. La vida en un partido (el 171) y en dos goles (el 98) de la Albiceleste. Messi agarró la pelota, agarró el partido, agarró la responsabilidad, agarró la victoria y agarró aquella Copa que solo pudo mirar con el rabillo del ojo en Brasil 2014. Pero ahora Messi ya no lo observo como en Maracaná, sino que se sintió admirado en Qatar. ”¡Qué mirás, bobo! ¡Anda p’allá bobo, anda p’allá!”, exclamó el 10 el día que se le acercó el goleador Weghorst para pedir su camiseta luego de calentar la tanda de los penaltis del partido de cuartos contra Holanda. Y ya se sabe que es mejor ser malo que bobo en Argentina. El rosarino ha mandado en su equipo, en la cancha y en el torneo y su figura crepuscular se ha impuesto al fútbol moderno asociado al físico y al big data, y también al estilo, a la táctica o al método, o si se quiere a la intensidad. Las mil variantes, individuales o colectivas quedaron supeditadas al talento de D10S. Ni atletas ni galácticos, sino que todos han confluido alrededor suyo. Messi y la Albiceleste acabaron por absorber a los “franceses” que se atrevieron a desafiar a D10S pagando caro por ello. El capitán, que se forjó en la contrariedad de los cuatro campeonatos anteriores, estuvo muy sabio en el quinto y definitivo, influyente en el juego, decisivo en los goles, muy concentrado en los penaltis y divertido en la fiesta, sonriente desde que pudo besar la Copa mientras recibía el trofeo al mejor jugador de la final. No solo dominó la estadística, sino también las sensaciones por su frescura y liberación, muy selectivo en su triunfal invierno en el desierto de Qatar. Honor y Gloria al D10S del futbol mundial :)
Creative Commons License
Esta obra está bajo una Licencia de Creative Commons.