El 25 de septiembre del 2017, es la fecha que podría poner fin, según los kurdos, a la centenaria injusticia con respecto a su pueblo, ya que ese día se prevé celebrar el referéndum sobre la ‘independencia’ del Kurdistán iraquí. No hay duda alguna de cuál sería el resultado, ya que es poco probable que el número de votos ‘a favor’ sea inferior al 80%. El problema, sin embargo seria las consecuencias que ello ocasionaría en una atribulada región que hace décadas no conoce la paz. El Gobierno de Bagdad se opone firmemente al plebiscito, pero dada su extrema fragilidad no tiene como impedirlo, ya que la prolongada guerra contra ISIS la ha desgastado profundamente. A su pesar, el destino del país se decidió hace casi 15 años, durante la invasión de EE.UU. que derroco al régimen de Saddam Hussein con el claro objetivo de apoderarse de sus inmensas reservas de gas y petróleo, provocando con ello la división de Irak, que hasta ese entonces se mantenía unido, posibilitando que los kurdos iraquíes que habitaban en el norte del país, lograsen su ‘autonomía’ en medio del caos de la posguerra. Con el paso de los años, consolidaron su posición, sin que el ‘nuevo’ régimen iraquí - un gobierno títere colocado por los invasores estadounidenses - pudiera hacer algo para reunificar el territorio, debido a la tenaz negativa de Washington de siquiera intentarlo. Podría resultar un contrasentido a primera vista que apoyen a los separatistas, pero mientras más débil se mantenga Irak, mejor será para los estadounidenses, ya que así conservaran el control de su petróleo, que desde el 2003 se encuentra en sus manos. Es por ese motivo que la transformación del Kurdistán independiente ‘de facto’ en uno ‘de jure’ seria el puntillazo final, provocando una reacción en cadena que llevaría a la desintegración total del país. Los kurdos tomarían consigo no solo el territorio del Kurdistán iraquí, sino también las tierras ocupadas por las milicias kurdas peshmerga durante la guerra contra ISIS (un grupo terrorista creado y financiado tanto por los EE.UU. como por Arabia Saudita para desatar el caos y la violencia tanto en Siria como en Irak, para ‘justificar’ de ese modo el intervencionismo estadounidense en la estratégica región) integrando a ese ‘Estado’ territorios que históricamente jamás les han pertenecido, como la ciudad de Kirkuk, rica en petróleo, que según Erbil - ‘capital’ del autoproclamado Kurdistán iraquí - también debería formar parte del ‘Estado’ kurdo, así como la ciudad de Sinyar, contando para ello con la bendición estadounidense. Y algo similar pretenden hacer en los territorios kurdos ubicados en Siria. Como podéis imaginaros, tanto Turquía como Irán están en contra de esos planes, puesto que tienen en sus territorios sus propios enclaves kurdos, donde la situación no es nada tranquila: mientras los militantes kurdos realizan incursiones desde las bases en Irak al territorio iraní, en las provincias kurdas de Turquía existe desde hace años una sangrienta guerra civil , con su población victima de un genocidio sistemático a manos de los ocupantes turcos, lo cual por cierto, es ‘silenciado’ por Occidente, por tratarse de un 'socio' de la OTAN. No es de extrañar que tanto Ankara como Teherán hayan advertido en una declaración conjunta que no permitirán de ninguna manera que ese ‘Estado’ kurdo en territorio iraquí vea la luz ya que lo invadirían inmediatamente. ‘Una operación conjunta turco-iraní contra los rebeldes kurdos sigue presente en la agenda’ afirmó al respecto el dictador turco Recep Tayyip Erdogan, tenaz opositor a la idea. Para Guevorg Mirzayán, analista político y columnista de Sputnik, de llevar a cabo ambos países ese operativo militar, corren el riesgo de enfrentarse directamente con los EE.UU. quienes acudirían inmediatamente en ‘ayuda’ de los kurdos, dando inicio a una guerra generalizada en la región que involucraría a terceros países como Rusia. Como sabéis, el Departamento de Estado, asumió una doble postura sobre el referéndum: si por un lado aprecian las aspiraciones ‘legítimas’ del pueblo del Kurdistán iraquí, al mismo tiempo apoyan hipócritamente un Irak ‘unido, estable y democrático’, pero como uno no va con el otro, se decantarían por la oferta mas ‘tentadora’ que siempre lo ha sido para ellos: Kurdistán, ya que Washington considera a los kurdos iraquíes (y a los de Siria) como un ‘puntal’ de EE.UU. en la región, a través del cual se puede influir en todos los países. “Un Kurdistán iraquí ‘independiente’ proestadounidense es una excelente barrera para amenazar a todas las fuerzas regionales. Por lo tanto, los estadounidenses apoyarían a Erbil tanto con dinero, como con garantías de seguridad”, opina el columnista. Otro potencial ‘amigo’ de los kurdos es Arabia Saudita. Los saudíes ya han apoyado de manera informal el referéndum, porque así serían capaces de contener tanto a Irán, como a Turquía. A la posición de Riad ya se han unido los aliados saudíes: Israel, Egipto y los EAU. “Por lo tanto, el autoproclamado Presidente Masud Barzani tendría la oportunidad - quizá la última - para lograr la ‘independencia’ del Kurdistán iraquí pero a que precio” puntualiza Mirzayán. Por su parte, el líder del partido patriótico turco Vatan, Dogu Perincek dijo que la iniciativa del Kurdistán iraquí de llevar a cabo el referéndum es el resultado de los esfuerzos del bloque de fuerzas encabezadas por EE.UU. para crear un ‘segundo Israel’ en la región: “Washington ha dejado al descubierto cuales son sus verdaderas intenciones al apoyar a los kurdos y a su idea de un Estado ‘independiente’ que estaría bajo su control absoluto". Y es que la creación del ‘Estado’ kurdo en Irak es solo el primer paso dentro de sus planes para consolidar su influencia en la región, ya que trataría de repetirlo en los enclaves kurdos ubicados en Siria, para ‘unificar’ ambos territorios bajo su mando, que juntos abarcarían una estratégica zona en forma de media luna invertida, que van desde la ciudad iraquí de Kirkuk, rica en hidrocarburos, hasta el asentamiento sirio de Raqqa, el más próximo a Damasco, pasando por Erbil, Mosul, Al-Hasakah y Kobane; cercando a Irak y a Siria por sus líneas fronterizas con Turquía e Irán, respectivamente. “Washington esta especialmente interesado en esos territorios, ya que por allí podría realizar su viejo sueño de tender un oleoducto para transportar el petróleo desde los pozos iraquíes -en manos de compañías estadounidenses - hasta el Mediterráneo, con el considerable ahorro de tiempo y dinero que significaría dejar de utilizar la vía del Mar Rojo. Un trazo que, no sobra mencionarlo, sigue ‘coincidentemente’ el recorrido del principal corredor territorial que se encontraba bajo control militar de ISIS desde el 2015 y que hoy se encuentra en manos de sus aliados kurdos” aseveró. Precisamente, ese plan secreto contra Siria va tomando forma, dijo el periodista y observador político turco, Mehmet Ali Guller. La coalición encabezada por Estados Unidos ha informado recientemente que 850 ‘voluntarios’ locales están siendo entrenados para garantizar la seguridad de la ciudad siria de Raqqa. El anuncio inmediatamente provocó la especulación de que las fuerzas de seguridad designadas incluyen a los mercenarios de las autodenominadas Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), un grupo terrorista conformado por kurdos sirios y financiado por Washington. Esta información agregó a la creciente preocupación de Ankara acerca de las intenciones de Estados Unidos de establecer una entidad autónoma kurda en el norte de Siria similar a la existente en Irak. Según Guller, los recientes acontecimientos encajan en la estrategia general de Washington de crear el ‘Kurdistán sirio’. Trazó paralelos históricos entre la guerra en Siria y la ocupación estadounidense de Irak, haciendo hincapié en el hecho de que el Pentágono siempre ha confiado en los kurdos. “La base de la lucha contra ISIS, fue colocar al Partido de la Unión Democrática Kurda (PYD) ya las Unidades de Protección Popular (YPG) en los territorios liberados de terroristas”, explicó Guller. Así, los Estados Unidos planean unificar los tres cantones reclamados por el PYD y ampliar el territorio para asegurar la ‘legitimidad’ del estado kurdo en el curso de la lucha contra ISIS”, asumió. “El reciente anuncio hecho por la CIA acerca de la finalización del programa para entrenar y equipar a grupos terroristas en Siria hizo creer de algunos cambios positivos en el conflicto, sin embargo, los EE.UU. no han detenido este programa, solo han dejado de apoyar a ciertos grupos, concentrando su apoyo en los kurdos”, señaló Guller, quien agregó que el Pentágono está tratando de transformar al YPG en un ejército regular. “Si esto sucede, podrán fortalecer sus posiciones en el norte de Siria” indicó. Al respecto, sugirió que la única manera de impedir que se consolide estos planes, es facilitar la cooperación entre Ankara y Damasco, algo difícil de lograr en este momento dada la animadversión existente entre Al Asad y Erdogan. “El gobierno turco necesita darse cuenta de que los intereses de Turquía y Siria en la región deben beneficiar a ambos y para ello es imprescindible que lleguen a un acuerdo. De no hacerlo, los EE.UU. lograran crear el Kurdistán sirio, como lo han hecho en Irak, Y con ello, vendrá la guerra " puntualizó. No cabe duda que las ambiciones de Washington están produciendo un cambio geopolítico en la región, como el paulatino acercamiento de Turquía e Irán, quienes ven el riesgo que para ellos conlleva la creación de un ‘Estado’ kurdo, que de independiente no tendrá nada ya que será otro ‘protectorado’ estadounidense mas, como lo son Kosovo (arrebatado a Serbia) o la misma Ucrania. Los kurdos, quienes tanto sufrieron a través de los años en su lucha para poder ser libres, volverán a llevarse otra amarga decepción, al descubrir que no serán ellos quienes rijan su propio destino. No se merecen esto :( Iraqi Kurdish referendum risks civil warpor presstv
A pesar de estar muy bien considerados, la gama Pixel, que sustituyó a la aclamada gama Nexus, ha pasado de largo por importantes mercados, en los cuales no ha estado disponible de manera oficial. Pese a sus buenos acabados, su software y su cámara de gran calidad, estos teléfonos móviles inteligentes han permanecido en el ostracismo. Es por ese motivo que la compañía americana ya prepara su renovación y el 5 de octubre es la fecha indicada para ello. Según ha desvelado Evan Blass en su perfil de la red Twitter, conocido por sus constantes avances del sector, el gigante de internet tiene previsto presentar la segunda generación de su smartphone bajo el nombre de Pixel 2. A nivel técnico, el dispositivo cumplirá con los estándares exigidos para un terminal de alta gama que se precie. Por esta razón, los vaticinios apuntan a la incorporación del chip Snapdragon 836, que estará fabricado por Qualcomm, y que sobre el papel promete un rendimiento excelente dado que mejora el actual Snapdragon 835, que ya incluyen otros terminales de altas prestaciones como el Galaxy S8 de Samsung o el Xperia ZX Premium de Sony. No ha trascendido otros detalles como la memoria RAM que acompañará al procesador, pero si se atienden a las posibilidades, lo más probable es que ofrezca unos 4 o 6 GB en esta materia. Lo que se habla es de una pantalla de 4.97 pulgadas y de 5.99 pulgadas en su formato de mayor tamaño. Es decir, dos dispositivos diferentes, uno digamos normal y otro phablet como ya hacen marcas como Samsung o Apple. Como no podía ser de otro modo, los Pixel 2 se moverán con la versión más actual del sistema operativo de la compañía, Android 8.0 Oreo, que añadirá un nuevo sistema de notificaciones o un modo multipantalla. Entre otros detalles que se barajan se encuentran la posibilidad de instalar altavoces estéreo frontales, pantalla Always On -que da información estando incluso apagada- o unos marcos sensibles a la presión al estilo del HTC U 11. Una decisión que cobraría sentido puesto que se cree que el fabricante de este teléfono será, precisamente, la firma taiwanesa. De esta forma, el usuario podrá adecuar algunas funciones específicas a este espacio.En cuanto a su capacidad, los rumores apuntan a dos versiones, de 32 y 128 GB, pero sus precios podrían alcanzar los 650 euros, una estrategia de venta criticada el pasado año cuando aparecieron los últimos Nexus :)
Hublot es un ejemplo perfecto de cómo es posible posicionarse en un mercado muy codiciado y competitivo como es el del lujo simplemente con sagacidad y valentía. Como sabéis, en el segmento del lujo la calidad superior se da por hecha. Si se quiere seducir a una selecta y adinerada clientela se tiene que estar en disposición de ofrecer una calidad superior como norma. Es en la forma de presentarla, en la venta, en donde se marca la diferencia, y en eso los comerciantes italianos son verdaderos expertos... En 1980 el italiano Carlo Crocco fundó la empresa relojera MDM Geneve. Una genial idea le vino al diseñar una innovadora correa de caucho natural que sería la seña de identidad de sus exclusivos relojes marcando un claro elemento diferenciador con el resto de marcas del segmento premium. Corrió un gran riesgo al no saber si su original creación sería aceptada en un mercado muy exigente. Pero con la suerte que acompaña a los intrépidos, la marca rápidamente conectó con el gusto de una influyente clientela ansiosa de innovación y exclusividad. Miembros de casas reales europeas y personalidades internacionales expresaron su preferencia por Hublot y alimentaron el creciente prestigio de la marca durante los 80-90. Junto con la innovadora correa de caucho, un bisel sujetado por 12 tornillos de titanio inspirado en el “ojo de buey” de las embarcaciones- “Hublot” en Francés – y el uso combinado de materiales especiales han creado una identidad única y un marcado carácter. Un reloj Hublot se ve a primera vista, y no por ser llamativo y extravagante como pueda ser un reloj Rolex, sino por esa mezcla de diseño “italiano” y un clasicísmo atemporal que le hace diferente a otros relojes especiales. Desde los 80 hasta nuestros días la innovación constante ha caracterizado a la selecta marca. La exitosa fusión de materiales como el oro y el acero pulido característica de los orígenes y de la Colección Hublot “Classic” alcanzó una nueva dimensión con la incorporación de Jean-Claude Biver a la empresa y con la presentación de la colección Hublot Big Bang a finales del 2004. La nueva colección refrescó la imagen de los relojes Hublot con multitud de modelos en los que por primera vez se fusionaron materiales nobles como el oro con la cerámica, el oro rojo con el tantal o el magnesio con el titánio. Supuso una atrevida innovación que obtuvo un éxito inmediato y llevó a la empresa a cuadruplicar sus ingresos en tan solo dos años. Es así como la línea Hublot Big Bang se hizo pronto con el grueso de la facturación con más de un 70%. En los últimos años ha dado a conocer espectaculares modelos como el Big Bang Ferrari Unico Editions, el Big Bang Unico Carbon, el Techframe Ferrari 70 Years Tourbillon Chronograph, (diseñado para Ferrari por sus 70 años) o su ultimo lanzamiento, el Big Bang Ferrari Unico King Gold, en edición limitada, el cual combina las ideas vanguardistas de Hublot y el lenguaje visual de Ferrari. Relojes exclusivos de una marca que evoluciona, pero conservando siempre su esencia :) AERO BANG GOLD CERAMIC - Hublot Genèvepor Tendance-Horlogerie
Dieciséis años después de que Estados Unidos encabezara una coalición internacional que invadió Afganistán para aparentemente ‘destruir’ a Al Qaeda (una creación suya, al igual que ISIS) y expulsar a los talibanes, no se ha logrado ninguno de los dos objetivos. De hecho, la situación es más bien todo lo contrario. Mientras Al Qaeda se ha trasladado a la frontera paquistaní, los talibanes dominan aproximadamente el 80% del sur de Afganistán y el 43% del país en su conjunto. Todo ello significa que el Gobierno colaboracionista de Kabul en el papel tiene el control sobre el 57% del territorio, cuando en realidad su ‘dominio’ se reduce a la capital, mientras el resto es tierra de nadie. Es inevitable por ello que en los próximos meses, la caótica situación degenere aún más. En opinión de varios observadores afganos, la guerra emprendida por los EE.UU. esta prácticamente perdida. Da la impresión de que Aldous Hux¬ley tenía razón al decir que lo único que se puede aprender de la historia es que nadie asimila sus lecciones. Más de un millar de soldados afganos han muerto en el frente en los tres primeros meses del año, un número insostenible. En abril, un ataque talibán a una base del Ejército afgano mató a 200 militares. Cerca de 400 policías y soldados mueren cada mes y algunos regimientos han perdido el 50% de sus fuerzas; las tasas de deserción alcanzan un nivel similar en Helmand, provincia del sur del país, gran productora de opio, donde la insurgencia talibán se retroalimenta con el narcotráfico. Si las tropas afganas están exhaustas, sus ‘socios’ estadounidenses dan cada vez más la sensación de haber perdido todo interés en las sangrientas complejidades de una guerra en la que llevan involucrados tanto tiempo y con tan pocos resultados visibles. “En Washington, ya nadie quiere hablar de Afganistán”, dice Mark Maz¬zetti, corresponsal de The New York Times en la Casa Blanca y ganador del Premio Pulitzer. “En la capital y en todo Estados Unidos hay mucho hartazgo de la guerra más larga en la que hemos participado. Ya no está entre las prioridades de nadie. La CIA cree que Afganistán está devorando demasiados recursos. Incluso en el Pentágono, que solía mostrar más interés que los demás, están quedándose ya sin fuerzas”. Tanto Donald Trump como su antecesor, han hecho todo lo posible para mantener al gobierno títere de Ashraf Ghani en el poder, al tiempo que le han animado a colaborar más estrechamente con su rival Abdullah Abdullah, con quien firmó un pacto de Gobierno. Pero esa maniobra ha fracasado. Ante la oleada reciente de atentados y manifestaciones, Trump anunció en un discurso el lunes una ‘nueva’ estrategia militar que en suma es mas lo mismo - el cual incluye buscar un ‘acuerdo’ con los talibanes, pero a su vez niega que vaya a retirar a sus tropas del país y por el contrario va a incrementarlas, aunque no dijo su número “ya que los enemigos de Estados Unidos nunca deben conocer nuestros planes" se sabe que será aproximadamente de 4,000 efectivos, según informó Fox News - los analistas insisten que no dará ningún resultado ya que se tratará de una misión claramente definida, dejando a Washington y sus aliados atrapados en medio de un conflicto cada vez más agudizado. La presidencia nominal de Ghani está al borde del colapso. Miles de afganos de clase media han huido a Europa y los países del Golfo, y la corrupción ha contribuido a agravar la crisis económica. El Gobierno colaboracionista de Kabul sigue dependiendo casi exclusivamente de la ayuda económica de Occidente. Sin ese dinero no puede organizar unas parodias de elecciones - donde son los únicos quienes pueden participar - no puede pagar al Ejército, ni los sueldos de los funcionarios, las instalaciones médicas y educativas ni las telecomunicaciones. Si se interrumpe o se reduce drásticamente la llegada de dinero, es probable que el Gobierno no pueda ni defenderse, igual que sucedió con el régimen comunista de Amin Najibulá, que cayó derrotado por los muyahidines en 1989, cuando Gorbachov cortó el suministro de armas y dinero para hacer frente a esos mercenarios creados por la CIA con el objetivo de derrocar a su gobierno proruso y substituirlo por otro afines a sus intereses. Pero lo que vino a continuación fue el caos, en la que se encuentra hasta hoy. Esta es una preocupación real, y no solo a largo plazo. “Es posible que los cambios que se han producido en Afganistán desde el 2001 sean irreversibles”, dice Barnett Rubin, que fue asesor del enviado especial de Obama para Afganistán y Pakistán. “Pero también son insostenibles”. Existen muchos otros motivos de inquietud: la economía tambaleante, el hecho de que dependa cada vez más de las ayudas externas y las drogas, y el increíble grado de corrupción que hay en el Gobierno. Además, la población afgana es la más pobre y analfabeta de Asia. Pero por encima de todo están las viejas divisiones entre pastunes y tayikos, que constituyen la principal brecha étnica del Afganistán moderno, nacido a finales de la década de 1840, en la época de Dost Mohammad Khan. Las desavenencias entre unos y otros han alcanzado un nivel inmanejable, según advierten diversos observadores. Afganistán, como Líbano, nunca ha sido un Estado construido con arreglo a una lógica étnica o geográfica, sino en función de la política imperialista del siglo XIX. A pesar de ser un país tan antiguo, no ha disfrutado de una verdadera unidad política más que durante unas cuantas horas. La mayor parte del tiempo ha sido un lugar intermedio, una franja fracturada y disputada, dominada por montañas y desiertos, y situada entre unos países vecinos más organizados. Durante gran parte de su historia, sus provincias han sido el terreno de batallas entre imperios rivales. Muy pocas veces ha habido en Afganistán una unidad suficiente como para construir un Estado coherente y autónomo. Y, como señalan los observadores más pesimistas, no hace falta mucho para que el país vuelva a desgarrarse y se agudicen las viejas fisuras tribales, étnicas y lingüísticas en la sociedad afgana: la vieja rivalidad entre los tayikos, los uzbekos, los hazaras y los pastunes durrani y khilji, el cisma entre suníes y chiíes, el sectarismo endémico dentro de clanes y tribus, y las sangrientas disputas que se transmiten de generación en generación. No hace tanto tiempo que Afganistán vivió un breve periodo de fragmentación en un mosaico de feudos controlados por caudillos: en 1993 y 1994, entre la caída del régimen muyahidín y el ascenso de los talibanes. Ahora se vuelve se hablar de que en los próximos meses podría volver a ocurrir lo mismo, ya que el régimen colaboracionista de Kabul vive horas de franca agonía. Al respecto, William Dalrymple, escritor e historiador escocés, especializado en Oriente Próximo, Asia Central e India, nos cuenta sus experiencias vividas en aquel remoto país: “Tengo que confesar que tengo un interés especial por Afganistán. He pasado los últimos cinco años investigando y escribiendo ‘Return of a King: The Battle for Afghanistan, 1839-42’ un libro que cuenta la historia de la primera guerra anglo-afgana, probablemente la mayor humillación militar sufrida por Occidente en Asia y ejemplo de las dificultades que hay en ese país. Fue una guerra librada de acuerdo con unas informaciones manipuladas sobre una amenaza que, en realidad, no existía. Un grupo de halcones ambiciosos y fanáticos exageraron y manipularon la noticia de que ‘un representante ruso había sido enviado a Kabul para crear el pánico sobre una supuesta invasión rusa’ (?). El embajador británico en Teherán, John MacNeill, rusófobo declarado, escribió: “Deberíamos proclamar que quien no esté con nosotros está contra nosotros… Debemos apoderarnos de Afganistán”. Así comenzó una guerra desastrosa para los británicos, cara y que, claramente, se podría haber evitado. El Ejército de la que entonces era la potencia militar más poderosa del mundo había sido totalmente derrotado por unos guerrilleros mal equipados pertenecientes a diversas tribus. Hay otros paralelismos curiosos. El que fuera presidente nominal hasta septiembre del 2014, Hamid Karzai, recuerda a su predecesor de entonces, Shuja Shah ul-Mulk, el rey instalado por los británicos en 1839, que es un personaje central de mi libro. Las similitudes entre Karzai y Shuja Shah son llamativas: Shah era polpazai, la misma subtribu de la que es hoy jefe Karzai, y sus principales adversarios pertenecían a la tribu khilji, que hoy son la mayoría de los soldados de a pie de los talibanes. Doscientos años después, siguen vigentes las mismas rivalidades y las mismas batallas en los mismos lugares, disfrazadas con nuevas banderas, nuevas ideologías y nuevos personajes que mueven los hilos. Las mismas ciudades acogen guarniciones de tropas extranjeras, que hablan los mismos idiomas de entonces y sufren ataques desde las mismas colinas y los mismos pasos de montaña. Los propios talibanes suelen subrayar estos paralelismos: “Todo el mundo sabe cómo llevaron al traidor Karzai a Kabul y cómo le animaron a sentarse en el trono indefenso de Shuja Shah”, dijeron en un reciente comunicado de prensa. Pero 1842 no fue la última ocasión en la que los afganos expulsaron a sus invasores, por supuesto. En los años ochenta, fue la retirada de los rusos y el fracaso de su ocupación uno de los momentos que desencadenaron el principio del fin de la Unión Soviética. Pocos años después, en 2001, las tropas estadounidenses encabezaron la coalición internacional que invadió de nuevo el país. Al final, como siempre, a pesar de los miles de millones de dólares invertidos, el entrenamiento de todo un ejército autóctono y la superioridad armamentística de los ocupantes, la resistencia triunfó una vez más y obligó a la mayoría de los odiados infieles a marcharse. Afganistán ha sufrido demasiado en los últimos 40 años: el golpe de Estado de 1973, la revolución de Saur de 1978, la invasión soviética de 1979, los 1,5 millones de muertos y 6 millones de refugiados durante los 10 años de resistencia subsiguientes, la caída del gobierno de los muyahidines y la guerra civil de 1993-1994, los siete largos años de medievalismo talibán e intrusión de Al Qaeda, las 100.000 víctimas de los últimos 16 años de combates entre la OTAN y los talibanes, que ansían volver al poder, del que fueron expulsados por los estadounidenses en el 2001. En esta última guerra que ya dura 16 años, Estados Unidos ha gastado ya más de 700.000 millones de dólares, una cantidad suficiente para construir a cada afgano un apartamento de lujo y unas instalaciones sanitarias y educativas de primera categoría, y además añadir un todoterreno de gama alta para cada uno como regalo. Por el contrario, Afganistán sigue siendo el país más pobre de Asia, el tercer país más corrupto del mundo, el más analfabeto y el que tiene las peores infraestructuras médicas y educativas, si exceptuamos de unas cuantas zonas de guerra en el África subsahariana. Incluso en el mejor de los casos, el país tardará varias décadas en aproximarse al nivel de vida de Pakistán y Bangladésh. Nada de ello parece importarle a Washington, que se resiste a abandonar el país a pesar de sus continuos fracasos, debido sobretodo a su posición estratégica en el Asia Central, desde el cual podrá ‘vigilar’ tanto a China como a Irán, así como a su ‘aliado’ Pakistán, quien se encuentra obsesionado en iniciar una guerra contra su odiada enemiga la India, por el control de Cachemira, pero que a su vez, se encuentra amenazado por la creciente actividad de grupos terroristas como Lashkar-e-Taiba, quienes se encuentran especialmente en las zonas en Punjab cerca de algunas de las instalaciones nucleares pakistaníes, esperando apoderarse de sus arsenales. El lugar es un polvorín a punto de estallar y la presencia de los estadounidenses en Afganistán contribuirá a que ello suceda” puntualiza la nota. Más que soldados, lo que necesita este desgarrado país hoy es un enorme esfuerzo diplomático para reanudar las negociaciones entre las partes en conflicto para alcanzar la paz. Sin embargo, el reciente anuncio de Donald Trump de incrementar sus tropas en el país, ha sido rechazado por los talibanes, quienes han respondido advirtiendo que dicha iniciativa resultará letal para los soldados norteamericanos, “ya que la continuidad de esta estrategia hará que Afganistán se convierta en un cementerio para los estadounidenses”. Ello indica que la larga tragedia de Afganistán no terminará y que la pesadilla va a prolongarse quien sabe por cuanto tiempo más :(
El último lanzamiento de Lamborghini no es un bólido, pero gasta la misma aerodinámica, el cual sorprende a los amantes de esta casa italiana con Alpha One, un exclusivo smartphone creado para los amantes del lujo más discreto que combina la elegancia del diseño italiano, unos materiales de calidad excepcional y tecnología. Como sabéis, Tonino Lamborghini, hijo del creador de la casa de bólidos, ofrece desde 1981 todo un conjunto de complementos para el amante de los bólidos del toro rojo. Fiel a la tradición y al elegante diseño que sus coches han marcado, hasta el último detalle de Lamborghini queda reflejado en Alpha One, el último y más resistente dispositivo móvil de la marca. Este dispositivo todoterreno está forrado por un delgado pero ultrarresistente cuero italiano. El material ha sido tratado con todo detalle, siendo sometido a un secado y a un posterior oscurecimiento que le da un elegante color negro. No podía faltar la insignia de Lamborghini, que queda reflejada en el toro rosso enmarcado en la parte posterior del smartphone, justo encima del detector de huellas. La firma queda grabada en otras partes del teléfono, como la L en uno de los laterales o el nombre completo del creador en la parte inferior, aunque siempre en un discreto tamaño.Dentro de este enfundado negro cosido a mano se esconde un cuerpo creado con LiquidAlloy, un compuesto que carece de elementos tóxicos y que es más fuerte que el titanio. El interior queda así asegurado de los golpes y arañazos. También es un material anticorrosivo y resistente a la deformación, lo que hace a este teléfono el más resistente de los creados hasta el momento por la casa. Con una pantalla de 5,5 pulgadas y resolución QHD cuenta con una batería de 3.250 mAh. Respecto a su procesador es un Qualcomm® Snapdragon 820. Entre sus cualidades destacan el audio y la imagen. Con dos salidas Hi-Fi se puede ir con su música favorita a cualquier sitio, disfrutando del mejor y más puro sonido gracias a los altavoces duales con Dolby® ATMOS + Dolby® Digital Surround. Respecto a su cámara, cuenta con estabilización de la imagen para obtener fotos y vídeos de calidad a través de la cámara trasera de 20 Mp o de 8 en la frontal. Destaca también su cargador rápido (en una hora se sube hasta un 89%).En su lateral se esconden dos ranuras con posibilidad de insertar dos tarjetas SIM o una memoria SD que amplíe su memoria de 64GB. Con unas dimensiones de 54,1 x 77,6 x 9,3 mm tiene un peso de apenas 199,36 g. ¿Su precio? Unos 2.000 euros. Por el momento no está disponible en todos los países, pero se puede adquirir en la página web :)
Nos ha tomado a todos por sorpresa, ya que a pesar de que había rumores no se había filtrado absolutamente nada, y es que una de las sagas más importantes está de regreso con una nueva versión de la que hasta el momento se sabe poco (o nada): 'Age of Empires IV'. Su presentación fue escueta, de minuto y medio de duración, nada más, pero suficiente para dejar contentos a los fans del RTS más emblemático de Ensemble Studios. Y la mejor manera de celebrar sus 20 años de historia. Porque reconozcámoslo: aunque nos gustase la idea de revisitar el primer 'Age of Empires' (por fin sabemos que saldrá el 19 de octubre, cuatro días después del 20 aniversario de la saga), o que Microsoft vaya a hacer lo propio incluso con las dos entregas posteriores, todos pedíamos algo nuevo. Llevábamos casi diez años con la misma petición, tras el excelente 'Age of Mythology' (mi favorito). Si bien esos 90 segundos no dan para mucho, sí que dejan pistas de lo que nos espera en 'Age of Empires IV'. Detalles a los que deberemos aferrarnos durante un tiempo, ya que Microsoft ampliará información a lo largo del futuro. Y es que por no saber, por ahora no sabemos ni su fecha de lanzamiento, pero calculamos que de cara a finales de 2018, como muy pronto. Así que habrá que ser pacientes. Como sabéis, Ensemble Studios, al finalizar el desarrollo de 'Age of Empires III', tenía muy claro cómo quería que siguiese evolucionando la saga: llevando el cuarto capítulo a una guerra más actual, y ya en el quinto apostando por algo más futurista. Pero esto no se llegó a producir, en parte porque este equipo formado por Tony Goodman, Rick Goodman, Bruce Shelley, Brian Sullivan y John Boog-Scott, decidió desligarse de la saga en 2009 al sacar 'Halo Wars', a la postre, su último trabajo, ya que poco antes de lanzarlo al mercado el estudio desapareció por completo. Si tenemos en cuenta que el tráiler de 'Age of Empires IV' habla de la llegada de una nueva era, es bastante probable que Relic Entertainment quiera mantenerse fiel a los deseos del desaparecido estudio de Microsoft, puesto que el propio vídeo hace un repaso por las épocas que ya hemos experimentado a lo largo de los tres capítulos oficiales de 'Age of Empires' y sus expansiones hasta 2007. Es bastante significativo, además, que en dicho tráiler se hayan rescatado artworks oficiales de todos los 'Age of Empires', como el que nos sitúa, con el que fantaseamos sobre el (por aquel entonces) hipotético 'Age of Empires IV'. Desde que arrancó la saga en 1997, hemos pasado de la edad de Piedra a la edad de Hierro, controlando civilizaciones históricas como los griegos, los egipcios o los persas, entre tantas otras; hemos seguido evolucionado hasta la edad Media, con la caída del Imperio Romano, con 'Age of Empires II: The Age of Kings', y no solamente eso, sino que se le dio visibilidad a personajes históricos, como el Cid Campeador o Atila; para rematar con la llegada del Nuevo Mundo con 'Age of Empires III', desde la edad de los Descubrimientos hasta la edad Imperial. Este capítulo, el más revolucionario y polémico hasta la fecha (por el uso del ferrocarril y de las cartas), nos permitió controlar a españoles, británicos, franceses, portugueses, holandeses, rusos, alemanes y otomanos. Pero ahí no quedó la cosa, ya que mediante su primera expansión, 'Age of Empires III: The War Chiefs', también le dio visibilidad a los nativos americanos (aztecas, iroqués y sioux), y ya con la segunda, 'Age of Empires III: The Asian Dynasties', se introdujeron las dinastías asiáticas (chinos, japoneses e indios). Y son precisamente los samuráis japoneses (vistos por primera vez en 'Age of Empires II: The Age of Kings') los que acaban cerrando el tráiler mostrado por Microsoft ayer mismo, reflejando esa última expansión del tercer capítulo. ¿Se apostará, por lo tanto, por una época más actual como ya dejó entrever aquella ilustración del 'Age of Empires'? Si tenemos en cuenta el repaso del vídeo, el lema del final y de que Relic Entertainment tiene mucha experiencia con esa clase de guerras (suyos son los 'Company of Heroes'), tenemos serias sospechas de que así será... y habría que ver qué tal le sentaría ese cambio. Ya con otras sagas, como 'Civilization' o 'Rise of Nations' (a punto de debutar en la tienda de Windows 10 y con juego cruzado con la versión de Steam publicada en el 2014), hemos visto que, pese al choque de eras, pueden tener cabida perfectamente. Aunque está claro que si un jugador no evoluciona y ve cómo el otro ya está en la era más actual, va a tener todas las de perder. Pero quizás en 'Age of Empires IV' no se apueste por abarcar tantas edades de golpe, sino que probablemente tire de la Gran Guerra en adelante. Lo que habrá que ver es si también acaba siendo una exclusiva de Windows 10 para potenciar la tienda de Xbox Live. Pero sería bastante raro que no hiciese lo propio en Steam, viendo que Microsoft ve con buenos ojos el juego cruzado. Y es que esto último sería toda una bendición para las partidas online. Por lo pronto, tenemos 'Age of Empires IV' a la vista, y eso son palabras mayores. Junto a este inesperado anuncio, Microsoft ha confirmado que también tendremos reediciones en 4K, 'Definitive Edition', para las versiones II y III de 'Age de Empires', cuyos detalles llegarán más adelante. Pero eso no es todo, ya que también se ha confirmado la fecha de lanzamiento de 'Age of Empires Definitive Edition' (cuya portada en exclusiva ilustra nuestra nota), la cual llegará el próximo 19 de octubre. Como vemos, 'Age of Empires' aún tiene, mucho, de verdad mucho, recorrido :)