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miércoles, 13 de abril de 2022

PAKISTÁN: Sembrando discordias

Como recordareis, a raíz de un comentario improvisado del discapacitado físico y mental de Joe Biden sobre el presidente ruso Vladimir Putin ( "¡Por el amor de Dios, este hombre no puede permanecer en el poder!" ), que muchos creían que articulaba una política de cambio de régimen, el secretario de Estado Antony Blinken se vio obligado a emitir una aclaración pública. “Nosotros”, dijo cinicamete a los periodistas , “no tenemos una estrategia de cambio de régimen en Rusia ni en ningún otro lugar” lo que a todas luces es falso y los recientes sucesos en Pakistán lo confirman. En efecto, dígaselo a los partidarios del ex primer ministro de Pakistán, Imran Khan, quien el fin de semana pasado fue destituido del poder luego de una moción de censura en el parlamento paquistaní orquestada por los EE.UU., que se había vuelto cada vez más hostil con el ex primer ministro por su creciente acercamiento a Rusia y China, algo que Washington decidió detener de inmediato, buscando crear discordia entre ellos. Venga ya ¿eso es o no injerencia? Y de la más grosera podemos añadir. La crisis que derribó a Imran Khan dará forma a cómo Pakistán encajará en este nuevo orden mundial que está surgiendo como consecuencia de la incursión de Rusia en Ucrania. A ello debemos agregar que el corazón de la crisis paquistaní está el empeoramiento de las relaciones de ese país con los EE.UU. Esta relación siempre había tenido un elemento de tensión que se había encubierto mediante el mantenimiento de una alianza de conveniencia que surgió luego del operativo de bandera falsa en Nueva York 11 de septiembre, donde tanto Pakistán como EE. UU. “encontraron causa común” en la derrota del fundamentalismo islámico radical en los países vecinos, como Afganistán. Pero la incapacidad de la coalición liderada por EE.UU. para derrotar a los talibanes en Afganistán generó una creciente amargura dentro de Pakistán, creando las condiciones para el ascenso al poder de Imran Khan en el 2018. Khan fue apoyado por el ejército y los servicios de inteligencia paquistaníes para quienes como Khan, “la guerra eterna” en Afganistán, había desangrado el suelo paquistaní, provocando decenas de miles de muertes y disturbios internos. El agrio estado de las relaciones entre EE.UU. y Pakistán se manifestó plenamente luego de la vergonzosa huida de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN de Afganistán con la posterior victoria de los talibanes. Su punto más agudo fue cuando, en la víspera de la incursión rusa en Ucrania, Khan visitó Moscú para una reunión de alto perfil con el presidente ruso Vladimir Putin, un encuentro que había sido planeado meses antes de la decisión rusa de llevar a cabo su operación militar en Ucrania. Según una declaración hecha al Parlamento paquistaní en la víspera de su voto de censura, el Ministro de Relaciones Exteriores saliente, Shah Mahmood Qureshi, un aliado político cercano de Khan que se desempeña como vicepresidente del partido Pakistan Tehreek-e-Insaf de Khan ,“El asesor de seguridad nacional de los los EE.UU. [Jake Sullivan] se ha atrevido a llamara nuestro asesor de seguridad nacional [Moeed Yusuf] y le ordenó categóricamente que no siguiéramos con la gira por Rusia”. Desde el punto de vista pakistaní, el propósito de la delegación a Moscú era promover el diálogo y la diplomacia, siendo Pakistán una parte neutral en el conflicto entre Rusia y Ucrania, por lo que la ‘advertencia’ estadounidense fue rechazada: "¿En qué parte del mundo algún estado soberano recibe instrucciones de otros países y qué país independiente acepta tales instrucciones?" declaró Qureshi. Precisamente en el corazón del impulso de Khan para evitar un voto de censura en el Parlamento estaba su afirmación de que EE.UU. amenazó con “graves consecuencias” para Pakistán si Khan no era destituido de su cargo mediante una censura en la Asamblea. Según Khan, Donald Lu, subsecretario de Estado de la Oficina de Asuntos de Asia Meridional y Central, emitió esta advertencia al embajador de Pakistán en EE. UU., Asad Majeed Khan, el 7 de marzo del 2022. Imran Khan y sus aliados políticos utilizaron las acusaciones de interferencia estadounidense para justificar la desestimación de un voto de censura en la Asamblea Nacional, la cámara baja del parlamento pakistaní, donde, debido a las recientes deserciones, el partido oficialista había perdido el control mayoritario. El presidente de Pakistán, Arif Alvi, un estrecho aliado político de Khan, disolvió la Asamblea y convocó a nuevas elecciones en 90 días. Los opositores políticos cuestionaron la constitucionalidad de estas acciones y, posteriormente, el Tribunal Supremo de Pakistán escuchó el caso. Las teorías de conspiración de Khan con respecto a la interferencia de EE. UU. fueron discutidas por el presidente del Tribunal Supremo de Pakistán, Jamal Khan Mandokhail, quien cuestionó si Khan tenía derecho o no a discutir el motivo detrás del voto de censura, y señaló sospechosamente que la decisión de tener tal voto “se derivó únicamente del hecho que el partido de Khan había perdido su mayoría parlamentaria” lo cual no se ajusta a la verdad, porque Washington había estado sobornando a los legisladores para que votasen a favor de la censura. Como era de esperar, la Corte Suprema - en manos de sus enemigos políticos - finalmente falló en contra de Khan, allanando el camino para la moción de censura. Incluso con este contratiempo, Khan aún no había terminado con su intento de querer mantenerse en el poder. Al reconocer la realidad de que cualquier impugnación del fallo de la politizada Corte Suprema estaba condenada al fracaso, Khan buscó poner de su lado al poderoso ejército paquistaní y los servicios de inteligencia. Khan emitió órdenes para reemplazar al actual Jefe del Estado Mayor del Ejército, el General Qamar Javed Bajwa, con el exjefe de Inter-Services Intelligence (ISI), el Teniente General Faiz Hameed, quien había sido designado Comandante del Cuerpo de Peshawar en octubre del 2021. Khan había llegado al poder en 2018 gracias a una candidatura de un tercero que contaba con el apoyo del Ejército. Sin embargo, desde entonces, las relaciones entre él y su ejército se habían deteriorado, llegando a un punto culminante cuando, el año pasado, Khan se opuso al nombramiento del teniente general Nadeem Anjum, un acólito del general Bajwa, como nuevo jefe del ISI. Khan finalmente cedió, pero no sin antes provocar la ira de Bajwa, quien comenzó a hacer pronunciamientos públicos en los que criticaba las políticas de Khan hacia India y Afganistán. La animosidad entre Khan y Bajwa llegó a un punto crítico cuando, a fines de marzo del 2022, Bajwa le informó a Khan que el Ejército estaba adoptando una postura neutral sobre el tema del voto de censura y que el Ejército no estaba de acuerdo con la evaluación de Khan con respecto a los EE. UU. de injerencia en los asuntos de Pakistán. El último intento de Khan de reemplazar a Bajwa con su aliado Hameed fracasó , y Khan no tuvo más remedio que respetar las instrucciones de la Corte Suprema y permitir que procediera el voto de censura, lo que llevó a su destitución del cargo. La política pakistaní es un deporte rudo y violento que ha dejado a muchos de sus participantes encarcelados o muertos. El tumultuoso mandato de Khan como primer ministro no fue una excepción a esta regla. Muchos de los problemas de Khan se derivaron de su fracaso como político, lo que provocó dificultades económicas en Pakistán que socavaron su popularidad. Entonces, Khan optó por explotar su enfoque populista de gobernar utilizando el humillante colapso estadounidense en Afganistán para promulgar políticas que buscaban romper con la historia de Pakistán de inclinarse hacia Occidente y acercarlo a China. Estas políticas sin embargo, lo pusieron en desacuerdo con el Ejército y su oposición política, creando las condiciones ideales para la implementación de las tácticas clásicas de "un golpe de Estado blando" practicadas por los EE. UU. y que se basan en el uso de la presión económica por parte de Washington para lograr un resultado político interno favorable a sus intereses, por lo que afirmar que EE. UU. fue el único responsable de la caída de Imran Khan no está alejado de la realidad. Ignorar que EE. UU. no buscó explotar la agitación interna de Pakistán para sacar a Khan del poder - conociendo el negro historial de Washington en otros casos similares - es algo completamente absurdo. Utilizando el mecanismo del “golpe de Estado blando” trata de no ser obvio: está diseñado para explotar las fragilidades y debilidades políticas internas para producir un resultado que proteja a los EE.UU. sin que este aparezca ante la opinión pública como quien lo hizo. Atrás quedaron los días de abiertamente a los militares para lograr un cambio de régimen. Hoy en día se ejecuta utilizando la cínica herramienta de la "defensa de la democracia", respaldando las denominadas "revoluciones de colores" organizadas por la CIA para destituir a los gobiernos que han entrado en conflicto con los objetivos geopolíticos estadounidenses y atraerlos a su redil, tal como hicieron en el este de Europa tras el colapso de la Unión Soviética y el derrocamiento de las dictaduras comunistas en los países satélites de Moscú, quienes fueron “integrados” automáticamente a la OTAN, mientras que los rusos dada su extrema debilidad en esos momentos - ya que la propia integridad del país estaba en riesgo - no pudieron impedirlo. Si bien la moción de censura que destituyó a Imram Khan del poder en Pakistán no ha sido designada formalmente como una “revolución de colores”, logró el mismo resultado deseado por Washington para intentar alejarlo de la órbita china. Sin embargo, este acto no puede sembrar la discordia que espera entre Beijing e Islamabad, cuyas relaciones desde antaño han sido muy solidas, debido a que tienen un enemigo en común: India, que al igual que sus vecinos, es también una potencia nuclear. A ello debemos agregar que en los últimos años, EE. UU. ha comenzado a sentirse amenazado debido al ascenso mundial de China como una gran potencia mundial, así como su estrecha cooperación económica con varios países, incluido en aquellos que Washington considera como “su área de influencia natural”, lo que no ha caído nada bien en la Casa Blanca, por lo que está haciendo todos los esfuerzos posibles para obstaculizar los compromisos con China de todas las formas posibles. Y al igual que trata de “cercar” a Rusia en Europa, intenta hacer lo mismo con China en el Asia, buscando crearle problemas el Mar Meridional, enemistarlo con Australia y Japón, incentivando asimismo los afanes independentistas de Taiwán y buscando desestabilizarlo en el continente, en especial en asuntos relativos a Hong Kong, Tibet e Uiguristán, buscando promover “revoluciones democráticas” en aquellas regiones, pero la situación en China es muy distinta y así quisieran ponerlo en práctica, es imposible que tengan algún éxito. En el caso de Pakistán existe una situación no resuelta con la India y es Cachemira, por la cual se han ido a la guerra en reiteradas ocasiones y que los ha convertido en encarnizados enemigos. Y si los EE.UU. suponen que ahora va a tener ambos países como fieles “aliados” en su lucha contra China está completamente equivocado. Por lo visto, no conocen la historia. De momento ya han estallado violentas protestas en el país por el golpe y podría convertirse en un nuevo foco de inestabilidad en la ya de por si explosiva región :(

MOTOROLA MOTO G52: Todo tiene su lugar

Motorola vuelve a la carga para hacer llegar al nuevo Moto G52 en Europa para incluso tener esta vez el precio en euros y así hacernos una mejor idea de este nuevo móvil Android. De este nuevo móvil Android no hemos tenido apenas filtraciones por estos lares, aunque en febrero salió al mercado el nuevo Moto G51 5G acompañado del Moto G41. Con el nuevo Moto G52 estamos ante un terminal Android con 4G y algunas características bien destacables como sucede con su panel AMOLED. El chip Snapdragon 680 ya nos indica que nos hemos de olvidar con este móvil Android de la conexión de datos 4G. Un chip al que se le acompaña con sus 4 o 6 GB de memoria RAM y 128 o 256 GB en el almacenamiento interno según el modelo. Sí que se puede expandir con microSD hasta 1 TB. En la pantalla sí que nos vamos a una de calidad con el panel OLED para llegar a las 6,6" con resolución FHD y una tasa de refresco de 90 Hz. Es quizás uno de los elementos más llamativos del nuevo Moto G52. Mientras, en sus cámaras tenemos una configuración triple en la parte trasera para ser comandada por la principal de 50 Mpx, una angular de 8 Mpx y otro sensor del que desconocemos su objetivo real. Por su parte, en la frontal nos vamos a los 16 Mpx para esas selfies y vídeos de TikTok. Finalmente, nos quedamos con la batería de 5.000 mAh, algo común ya para la gama media de teléfonos Android, y una carga rápida de 30 W que no está nada mal. Otros detalles son su sensor de huellas, su Bluetooth 5.0 o su Dual SIM. En cuanto a su coste y disponibilidad, el nuevo Moto G52 estará a la venta en las próximas semanas en varios países en Europa a un precio de 249,99 euros. Habrá que ver el precio de modelos mayores en la configuración de la RAM y el almacenamiento interno :)

JESÚS: Aquel gran desconocido

Como sabéis, la muerte de Jesús en la cruz es uno de los acontecimientos más importantes de toda la historia. Si bien cada vez más investigadores han llegado a admitir que el fundador del Cristianismo fue un personaje histórico, crucificado por presiones de los judíos en Jerusalén y quienes a la postre son los únicos responsables de su muerte, sin embargo, apenas sabemos nada sobre Él. El resto se mueve en un enorme espacio en el que confluyen la fe, la historia y el misterio. Cada nuevo hallazgo arqueológico relacionado con ese momento es analizado a fondo. El descubrimiento en una tumba de aquella época del cadáver de un reo crucificado, que recibió sepultura en vez de dejar que se pudriese a la vista de todos como solía ser habitual, hace plausible el entierro de Jesús. Una inscripción hallada en Caesarea Maritima confirma la existencia de Poncio Pilatos como gobernador romano en época de Tiberio. Pero el relato bíblico sigue muy alejado de cualquier confirmación histórica. Una de las pocas certezas que comparten los historiadores es que la muerte de Jesús tuvo lugar durante la Pascua judía (Pésaj), en la que se conmemora la liberación de la esclavitud en Egipto y que es una de las fiestas más importantes del calendario hebreo. Como la Semana Santa cristiana, Pésaj depende de las fases lunares y el equinoccio de primavera. "Existe una conexión muy sólida entre la Pascua judía y la pasión", asegura Carl Savage, profesor de arqueología bíblica en la Universidad de Drew (EE.UU.) y que ha trabajado en diferentes yacimientos como Bethsaida, en Galilea. "Es muy plausible que ocurriese durante ese periodo, aunque incluso los propios Evangelios aportan calendarios ligeramente diferentes sobre los acontecimientos de la última semana de vida de Jesús", prosigue. Preguntado sobre las certezas históricas que rodean la muerte de Jesús, Douglas Boin, investigador de la Universidad de Saint Louis (EE.UU.), quien publicó un estudio sobre los cristianos bajo el imperio romano, titulado Coming Out Christian in the Roman World: How the Followers of Jesus Made a Place in Caesar's Empire, responde: "No muchas. Jesús fue ejecutado en la provincia romana de Judea por el prefecto de la provincia, Poncio Pilatos. Eso es todo. Incluso la fecha, probablemente en torno al 28 después de Cristo, es una suposición informada" aseveró. Muchos investigadores barajan la fecha del 14 de Nisán, esto es, el viernes 3 de abril. Pero ni siquiera los Evangelios se ponen de acuerdo: Marcos, Lucas y Mateo hablan de un día y Juan de otro. En su libro sobre Jesús escrito en el 2007, titulado Jesus of Nazareth, el papa Benedicto XVI apoyo la tesis de Juan, lo cual adelantaría un día la condena y la muerte. Pero son fuentes no cristianas, sobre todo Tácito, las que permiten establecer un calendario más o menos preciso. El historiador romano habla de la muerte en la cruz de una persona a la que su gente llamaba el Mesías bajo el reinado de Tiberio por el gobernador Poncio Pilatos. "Estas fechas son especialmente útiles para los historiadores", explica Savage. "El emperador Tiberio gobernó Roma entre el 14 y 37 d.C., sabemos que Jesús nació entre el 7 y 4 antes de la era cristiana al final del reinado de Herodes. Sabiendo que vivió unos 30 años, podemos fechar su muerte entre el 26 y el 28" aseveró. Flavio Josefo también habla de la condena de Cristo a la cruz por Pilatos, pero la autenticidad del pasaje, conocido como testimonium Flavianum, ha sido puesta en duda por numerosos eruditos. Como explica la historiadora Mireille Hadas-Lebel en su biografía Flavio Josefo, algunos estudiosos creen que todo el pasaje es falso, mientras que otros opinan que "algún piadoso lector cristiano de principios del siglo IV" agregó algunas frases. "Aquellos que hemos sido educados en la tradición católica imaginamos el recorrido a través de Jerusalén, el enfrentamiento con los líderes judíos, las palabras pronunciadas en la cruz", prosigue Boin. "Muchos de estos detalles provienen del relato de los autores de los Evangelios, que se guían por agendas teológicas. Como historiador los considero importantes, pero deben ser analizados con cautela" afirmó. "Ejemplos de ello son los sucesos ocurridos en el huerto de Getsemaní, la traición de Judas, la Última Cena, la negación de Pedro, Poncio Pilatos dando a elegir entre Barrabás y Jesús o lavándose las manos antes de entregarlo para su crucifixión. Todos estos episodios aún no están confirmados independientemenye y por lo tanto, podría existir alguna duda al respecto, pero dado el demoniaco comportamiento de los judíos con Jesús en todo momento, crece la certeza que si habrian sucedido. Por ello, aunque si bien no sabemos nada más allá de lo que cuentan los Evangelios, es plausible que hayan ocurrido", explica Carl Savage. "A ellos debemos agregar algunas cosas que aclaran algunas partes del relato bíblico. Por ejemplo, fue encontrado un hueso de talón con un clavo en una tumba del área de Jerusalén. Eso nos permite confirmar que la crucifixión era practicada como forma de ejecución en Judea en la época de Jesús. También que la forma de enterramiento descrita en los Evangelios coincide con evidencias históricas. Por lo tanto, estas evidencias nos permiten pensar en la muerte de Jesús como un evento real y no como una construcción teológica" expresó. “Sin embargo, la clave no está en cómo fue ejecutado, sino en el por qué y por quién. Las evidencias son claras: todo acusa a los pérfidos judíos del crimen que se negaba a reconocer la divinidad de Jesús" añadió. Por su parte, Paul Winter (1904-1969) escribe en su clásico On the Trial of Jesus, que "el tribunal judío no tenía autoridad para dictar y aplicar penas capitales, porque la ley romana se lo prohibía, y únicamente por ese motivo no pudo condenar a muerte a Jesús en el Sanedrín como querían, por lo que presionaron a Pilatos para que lo condene, amenazándolo con denunciarlo al Cesar por no castigar a un enemigo de Roma. El procurador temió que el Emperador pudiese creer esas mentiras y poner en riesgo su propia vida, por lo que tuvo que ceder entregándoles a un inocente" anotó. Para Douglas Boin, "aquellos testimonios interesados que tratan de exculpar a los judíos son una distracción que trata de lanzar a los historiadores por el camino equivocado de quienes son los responsables de ese deicidio". De nuevo existe un consenso entre los investigadores: si Jesús fue condenado a la cruz, tuvo que ser con falsas acusaciones de una serie de delitos que provocaban un método de ejecución tan extremo: sedición, desafío al poder de Roma, insurrección contra el Estado. “Y Pilatos a pesar de no encontrar ningún delito en el - como el mismo lo expreso - para librarse de los judíos que lo importunaban, al final tuvo que aplicar ese castigo a quien no lo merecía. El hecho de que Jesús fuese ejecutado junto con ladrones, con un letrero en lo alto de la cruz donde decía a modo de advertencia ‘Jesús Nazareno Rey de los Judíos’ fue para presentarlo como un rebelde al Imperio, intentando justificar su decisión” precisa Savage. Como era de esperar y como todo judío buscando falsificar la historia, Simon Sebag Montefiore falta a la verdad en su polémico libro acerca de la ciudad de las tres religiones, titulado Jerusalem: The Biography, al escribir: "Los Evangelios, escritos o enmendados luego de la destrucción del Templo en 70, acusan a los judíos y absuelven a los romanos, deseosos de mostrar su lealtad al imperio, cuando sabemos que los judíos no tuvieron nada que ver con su crucifixión”. Sin embargo, los cargos contra Jesús y el castigo en sí cuentan su propia historia y lo desmienten rotundamente: fue una conspiración judía de principio a fin. Por ese motivo, ellos fueron los únicos responsables de su muerte por lo que sobre ellos y sus descendientes cayo la maldición eterna: “Hay de aquel que entrego al hijo del Hombre - dijo Jesús a Pilatos - mas le vale no haber nacido”. (Mateo 26:24). Es más, cuando Pilatos entrego a Jesús para que sea crucificado, se lavo las manos y dijo “soy inocente de la sangre de este Justo” a lo cual diabólicamente los judíos contestaron a una sola voz estas siniestras palabras donde se condenaron a sí mismos: “Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos” (Mateo 27:25), convirtiéndose desde entonces en un pueblo maldito, despreciado y perseguido por los siglos de los siglos. Y es que la historia, no puede ni debe ocultarse. En cuanto al propio Jesús como personaje histórico, aun hay mucho por descubrir acerca de los primeros años de su vida, que - a diferencia de su muerte y resurrección - ha quedado envuelta en el misterio :(

miércoles, 6 de abril de 2022

EE.UU.: Deseos imposibles

Fue el evento culminante de un viaje de cuatro días planeado en el último minuto con el propósito de unir a Europa en la causa de hacer frente a la incursión militar de Rusia en Ucrania. En efecto, hablando ante una multitud en Varsovia, el discapacitado físico y mental de Joe Biden, concluyó sus comentarios saliéndose del guión que le habían preparado. Luego de condenar lo que llamó la “brutalidad” de su homólogo ruso Vladimir Putin en Ucrania, Biden pronunció nueve palabras que, en un abrir y cerrar de ojos, hicieron discutible cualquier otra cosa que se haya logrado en este viaje: “Por el amor de Dios, este hombre [Putin] no puede permanecer en el poder”. Tras pronunciarlo, salió del lugar y se dirigió directamente al Air Force One, que estaba listo para llevarlo de regreso a los EE.UU. Antes de que su avión pudiera despegar, la Casa Blanca se esforzaba por contener el daño causado por la metedura de pata más reciente de Biden. “El punto del presidente”, explicó a la prensa un funcionario anónimo de la Casa Blanca, “fue que no se puede permitir que Putin ejerza poder sobre sus vecinos o la región. No estaba discutiendo el poder de Putin en Rusia, o el cambio de régimen”. Cuando Biden regresó a los EE. UU., se le preguntó si, de hecho, estaba pidiendo un cambio de régimen en Moscú. Biden ofreció una respuesta concisa de una palabra : “No”. Pero la declaración improvisada siguió atormentando a Biden, quien más tarde se vio obligado a ofrecer una explicación más detallada de su arrebato, diciéndole a la prensa: “Estaba expresando la indignación moral que sentí… [ante] las acciones de este hombre [es decir, , Putin] ”, dijo Biden . “No estaba entonces, ni lo estoy ahora, articulando un cambio de política”. Biden agregó más tarde que “Nadie cree que estaba hablando de derribar a Putin. Nadie cree eso” ante la sorpresa de los periodistas quienes obviamente a quien no le creyeron fue a él. Aparentemente, suficientes personas estaban preocupadas por ese mismo tema como para incitar a los diplomáticos en los EE. UU. y Europa a acelerarse para explicar lo contrario. El secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, declaró que EE. UU. había declarado “repetidamente” que “no tenemos una estrategia de cambio de régimen en Rusia, ni en ningún otro lugar. Para nosotros, no se trata de un cambio de régimen”, explicó. “El pueblo ruso tiene que decidir quién quiere que lo dirija”. Desafortunadamente tanto para Blinken, la evidencia parece sugerir lo contrario. Según el periodista británico Niall Ferguson, se citó a un alto funcionario de la administración de Biden diciendo , antes del desliz de Biden, que luego de la incursión militar rusa en Ucrania, “el único final ahora es el final del régimen de Putin. Hasta entonces, todo el tiempo que Putin se quede, [Rusia] será un estado paria que nunca será bienvenido de nuevo a la comunidad de naciones”. Ni el sentimiento (es decir, Putin tiene que irse) ni el mecanismo de cambio de régimen (que el pueblo ruso lo obligará a salir) representan un nuevo pensamiento en términos del enfoque de Occidente hacia el actual gobierno ruso. De hecho, ambos son bien conocidos en Rusia. Según Michael McFaul, embajador de EE. UU. en Rusia de 2012 al 2014, el presidente ruso, Vladimir Putin, cree que EE. UU. trabaja arduamente para fomentar cambios de régimen en todo el mundo, incluso en Rusia, a través del vehículo de las llamadas “revoluciones de colores” organizados por la CIA. En el 2005, el propio McFaul escribió un artículo sobre los esfuerzos de EE. UU. para lograr un cambio de régimen en Rusia. Esta fue una de las razones por las que la decisión de Barack Hussein Obama de enviarlo a Moscú resultó tan impopular entre la parte rusa. El Kremlin acusó a los EE. UU. de participar en tales acciones desestabilizadoras luego de las elecciones a la Duma de diciembre del 2011, ganadas por un estrecho margen por el partido del entonces primer ministro Putin. En una reunión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, la exsecretaria de Estado de EE. UU. y Criminal de Guerra Hillary Clinton, tras las elecciones a la Duma del 2011, expresó hipócritamente su “seria preocupación por el resultado de las elecciones” y pidió una “investigación completa de todos los informes de fraude e intimidación”, y agregó: “El pueblo ruso, como la gente en todas partes, merece el derecho a que se escuchen sus voces y se cuenten sus votos. Y eso significa que merecen elecciones libres, justas y transparentes y líderes que les rindan cuentas”. Venga ya, la Gran Ramera del Apocalipsis pretendiendo darnos clases de moral. Como era obvio, el señor Putin, a su vez, acusó a la Clinton de dar “una señal” a los líderes de la oposición para emprender disturbios masivos para socavar las elecciones rusas. “[Sus agentes que fungen de “líderes de la oposición”] escucharon la señal y con el apoyo del Departamento de Estado de EE. UU. comenzaron a trabajar activamente”, dijo Putin luego de los comentarios de la Clinton . “Todos somos adultos aquí. Todos entendemos que los organizadores están actuando de acuerdo con un escenario bien conocido y en sus propios intereses políticos mercenarios” subrayo el líder ruso. Y no estaba equivocado. McFaul subrayó la preocupación de Putin por los comentarios de la Clinton. “Estaba realmente preocupado por esta movilización en su contra”, dijo McFaul más tarde , “y fue entonces cuando se volvió contra nosotros. Para Putin, esto confirmaba su teoría de la política exterior de los EE.UU.”. McFaul lo sabría, dado que fue el arquitecto de la llamada política de “reinicio de Rusia” emprendida por la administración de Barack Hussein Obama en el 2009. Sin embargo, el propósito real de esta política de reinicio fue el cambio de régimen: facilitar la empoderamiento del presidente Dmitry Medvedev, el ex primer ministro que había intercambiado lugares con Putin en el 2008 debido a que la Constitución rusa limitaba a Putin a dos mandatos consecutivos en el cargo (la Constitución ha sido enmendada desde entonces), para reemplazarlo permanentemente como presidente. Bajo la influencia de McFaul, la Casa Blanca limitó el contacto con Putin, poniendo toda su atención en Medvedev. Esta presión por impedir el regreso de Putin al Kremlin como presidente se extendió a Joe Biden, quien en ese momento era el vicepresidente de Obama. Durante un viaje a Moscú en marzo del 2011, Biden supuestamente instó a Putin a no buscar la reelección y le dijo a un grupo de líderes de la oposición rusa “que sería mejor para Rusia que Putin no se presentara a la reelección el próximo año”. “Al final de la reunión” , señaló en su blog Boris Nemtsov, un conocido agente de la CIA que se presentaba como una destacada figura de la oposición y que murió en un ajuste de cuentas en Moscú el 27 de febrero de 2015, “ Biden dijo a Putin que no se presentara a la presidencia en el 2012 porque eso sería malo para el país y para sí mismo”. Putin obviamente, ignoró el “consejo” de Biden y volvió a asumir la presidencia en las elecciones de marzo del 2012. De allí el odio que le tienen en la Casa Blanca. El gobierno ruso ha sostenido durante mucho tiempo que los servicios de inteligencia occidentales habían estado utilizando “la promoción de la democracia” como una burda fachada para intentar organizar una oposición política a Putin con el objetivo de destituirlo de su cargo, es decir, un cambio de régimen. Uno de los aspectos más públicos de este esfuerzo fue el descubrimiento por parte de Rusia del llamado Spy Rock (roca espía) utilizada por la agencia de inteligencia británica, MI6, para comunicarse con sus agentes en Moscú. Al mismo tiempo que este objeto (en realidad, un dispositivo electrónico encubierto utilizado para facilitar las comunicaciones) estaba en funcionamiento, los servicios de inteligencia rusos acusaban a los británicos de financiar en secreto a los grupos políticos de oposición rusos. Era de esperar que incidentes como el Spy Rock llevaron al gobierno ruso a tomar medidas enérgicas contra las organizaciones no gubernamentales (ONG) financiadas con fondos extranjeros, primero aprobando leyes que obligaban a los grupos que reciben fondos extranjeros que participan en actividades políticas a registrarse como " agentes extranjeros", antes de prohibirlos completamente si se consideraba que representaban una amenaza para el orden constitucional, la defensa o la seguridad de Rusia. La lista de organizaciones prohibidas incluía a la infame USAID, lo que llevó a la administración Obama a retirarse del Grupo de Trabajo de la Sociedad Civil de la Comisión Presidencial Bilateral EE.UU.-Rusia . Thomas Melia, el copresidente estadounidense del grupo, observó que “los recientes pasos tomados por el gobierno ruso para imponer restricciones a la sociedad civil… pusieron en duda seriamente si mantener ese mecanismo era útil o apropiado”. Sus sentimientos fueron compartidos por la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, quien dijo a la prensa que “el grupo de trabajo no estaba promoviendo la causa de la sociedad civil en Rusia”. Lo que no se mencionó es que lo que EE. UU. llama “promover la causa de la sociedad civil en Rusia” fue visto por Rusia como unos esfuerzos destinados a lograr un cambio de régimen a través de una “revolución de colores” financiada con fondos extranjeros y organizada por la CIA, tal como sucedió en los países de Europa del Este que tras derrocar a sus regímenes comunistas, automáticamente pasaban a formar parte de la OTAN… La jugada perfecta. Y la Rusia de Boris Yeltsin que por ese tiempo se encontraba muy debilitada, no pudo ni quiso impedirlo. Pero los tiempos han cambiado, ya que con Putin, su país ha vuelto a ser una gran potencia en todo sentido, para pesar de Washington, que tenía planes de dividirla y apoderarse de sus inmensas reservas de gas y petróleo existentes en Siberia, consideradas las más grandes del mundo. De allí sus repetidos intentos por desestabilizarla. Si bien los esfuerzos encubiertos de los EE. UU. y sus aliados occidentales para socavar y derrocar al gobierno de Putin facilitando la oposición política interna dentro de Rusia se detuvieron durante los cuatro años de la administración Trump, la elección de Biden en el 2020 y el advenimiento de la actual crisis de Ucrania, ha llevado a la ese enfermo mental a volver a comprometerse para intentar debilitar el control de Putin en el poder y, en última instancia, destituir al presidente ruso. Es más, la administración Biden se ha recurrido al artificio de hablar directamente al pueblo de Rusia para fomentar el malestar interno dentro de Rusia. “Sabemos que muchos de ustedes no quieren ser parte de esta guerra”, dijo recientemente el Secretario de Estado Antony Blinken, dirigiéndose al pueblo de Rusia. “Ustedes, como los ucranianos, como los estadounidenses, como la gente de todas partes, quieren las mismas cosas básicas: buenos trabajos, aire y agua limpios, la oportunidad de criar a sus hijos en vecindarios seguros, enviarlos a buenas escuelas, darles una vida mejor que tu tenias. ¿Cómo diablos la agresión no provocada del presidente Putin contra Ucrania lo ayuda a lograr cualquiera de estas cosas? No se dijo lo que Blinken esperaba que hiciera el pueblo ruso al respecto. Los comentarios de ese judío siguieron a los realizados por Biden en los días previos a la incursión militar rusa en Ucrania cuando, el 15 de febrero, cuando se dirigió directamente al pueblo ruso : “A los ciudadanos de Rusia: no sois nuestros enemigos”, dijo. “Y no creo que desee una guerra sangrienta y destructiva contra Ucrania, un país y un pueblo con el que comparte lazos tan profundos de familia, historia y cultura”. Entretanto, el Departamento de Estado se ha dedicado a enviar tuits en ruso alentando manifestaciones públicas contra la guerra. “La protesta abierta de los rusos contra el presidente Putin y su guerra es un acto muy valiente”, declara uno de esos tuits . “Como Biden, el pueblo de Rusia no es nuestro enemigo. Culpamos de esta guerra al presidente Putin, no a ellos” ... si, como no. ¿Y las armas químicas que su hijo preparaba para utilizarlas contra Rusia no afectarían a quienes considera hipócritamente que “no son sus enemigos”? La administración Biden se ha esforzado por asegurarse de que su programa de comunicación directa con el pueblo ruso para promover el descontento interno dentro de Rusia sea parte integral de una estrategia general para destituir a Putin de su cargo. El propio Biden subrayó en sus comentarios del 15 de febrero que “no buscamos desestabilizar a Rusia”. Pero algunos en la élite estadounidense están, de hecho, pidiendo la destitución de Putin del poder. "¿Hay un Brutus en Rusia?" El senador Lindsey Graham, un republicano (de Carolina del Sur) conocido por su enfermizo y demencial sentimiento antirruso, escribió en un tuit del 3 de marzo . “¿Hay un coronel Stauffenberg (un infame traidor alemán de la II Guerra Mundial) en el ejército ruso? La única forma en que esto termine es que alguien en Rusia elimine a este tipo. Le estarías haciendo a tu país, y al mundo, un gran servicio” escribió. Cuando se le pregunto por su tweet, Graham como era de esperar, se acobardó . “Él [Putin] necesita ser sacado del poder por el pueblo ruso. No estoy pidiendo invadir Rusia para eliminarlo. No estoy pidiendo enviar fuerzas terrestres estadounidenses a Ucrania para luchar contra el ejército ruso. Le pido al pueblo ruso que se levante y termine con este reino de terror” (?). La Casa Blanca de Biden se apresuró hipócritamente a rechazar el tuit de Graham del 3 de marzo. “No, no abogamos por matar al líder de un país extranjero o por un cambio de régimen”, señaló la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki . “Esa no es la posición del gobierno de los EE.UU. y ciertamente no es una declaración que escucharía salir de la boca de cualquiera que trabaje en esta administración”. Hala ¿nos lo dice o nos lo cuenta? Pero luego, el propio Biden lo desmintió y expresó ese mismo sentimiento antirruso durante su discurso en Varsovia: “Por el amor de Dios, este hombre [Putin] no puede permanecer en el poder”. Simplemente no hay otra manera de darle la vuelta a esa afirmación. Así traten de negarlo posteriormente, está claro para todos que la política oficial de los EE.UU. es, y ha sido siempre desde el 2009, un cambio de régimen en Moscú, utilizando para ello a las que denomina “fuerzas democráticas” rusas, es decir, grupos terroristas a sueldo de la CIA que realicen disturbios masivos como en Ucrania para expulsar del poder al Presidente Putin. Pero ello para su pesar, es imposible que ocurra. El multitudinario mitin de más de 200.000 enfervorizados rusos que aplaudieron a rabiar a Putin recientemente en el estadio Luniski de Moscú proporcionándole su apoyo incondicional en su victoriosa campaña militar en Ucrania lo demuestra. Y como si ello no fuera suficiente, una encuesta de opinión de Levada (reconocido como agente extranjero por Moscú) mostró que el índice de aprobación del líder ruso superaba el 81% lo que por cierto, desafortunadamente es una mala noticia para Biden, Blinken, Graham y sus secuaces que abogan desesperadamente por un cambio de régimen en Rusia. Y enfrentados a la cruda realidad, se niegan a reconocer que las posibilidades de que sus deseos de cambio de régimen se cumplan en esta etapa del juego, son completamente nulas, ni aun fabricando operativos de bandera falsa como la masacre de civiles en Bucha, obra de terroristas ucranianos... Malditos Bastardos, a llorar al Potomac :)

SAMSUNG THE FRAME 2022: La combinación perfecta

The Frame, el televisor 'Lifestyle' de Samsung creado en colaboración con del diseñador Yves Béhar, sigue mejorando con los años. En efecto, tras recibir nuevas obras de arte y un accesorio para crear un mueble en la pared en el 2021, este año estrena una pantalla mate que hace que, ahora más que nunca, se parezca a un cuadro. Cuando The Frame está encendido, se comporta como cualquier otro TV QLED 4K pero, una vez apagado, en lugar del tradicional fondo negro muestra algunas de las más de 1.600 obras de arte incluidas. Además, se puede personalizar con marcos intercambiables para que combine con la decoración del hogar. Samsung The Frame 2022 conserva además todas las características del modelo del año pasado, como tecnología Quantum Dot, pero estrena una pantalla antirreflectante que promete llevar el "Modo Arte" al siguiente nivel. La compañía promete que las imágenes se verán como un cuadro en lienzo. El nuevo televisor será capaz, gracias a los sensores integrados, de ajustar el balance de blancos y el brillo de las imágenes en función de la iluminación ambiental. Con esta combinación de tecnologías, se debería poder apreciar un resultado más realista en este modelo que en el del año pasado. Asimismo, The Frame nos permite cargar nuestras fotos a través de un smartphone o vía USB. También tenemos una "opción mate" que nos permite añadir un lienzo mate detrás de las fotos u obras de arte. Podremos elegir entre 5 fondos mate y 16 colores para encontrar la combinación perfecta. Una función interesante es que el televisor encenderá su pantalla de forma automática para mostrar las obras de arte o las imágenes seleccionadas cuando estemos en una habitación. Pero se apagará automáticamente cuando salgamos de la habitación. Entre las otras características del nuevo modelo nos encontramos con un procesador QLED 4K, que se encarga de optimizar la imagen, el sonido y otras funciones, HDR 10+, Multi View, Object Tracking Sound, Dolby Atmos y compatibilidad de barras de sonido Q-Symphony. Además, el televisor llega con el sistema operativo Tizen, que nos permite instalar aplicaciones, acceder a diferentes servicios de streaming y recibir recomendaciones de contenidos personalizadas de acuerdo a nuestro historial de visualización. Podremos personalizar el televisor con hasta tres opciones de marcos: blanco, teca y marrón. También incluirá una montura "Slim Fit" para pegarlo a la pared y el cable "invisible". En cuanto a los tamaños, tendremos varios disponibles: 32", 43", 50", 55", 65" y 75". Los nuevos modelos ya aparecen en la página web de Samsung , pero los precios en Europa aún no están disponibles, por lo que debemos esperar. No obstante, si nos guiamos por los precios de los EE.UU. que comienzan desde los 999 dólares, vemos que no será nada barato :)

KRAKOWSKIE PORWORY: El mal infinito

Estrenado el pasado 18 de marzo, la serie Krakowskie potwory (Monstruos de Cracovia, 2022) es uno de esos originales de Netflix que hacen que la plataforma se distinga de otras por su política de dispersión internacional. Si otras como Paranormal' se adentran en la mitología egipcia, este relato fantástico con tintes sobrenaturales se basa en leyendas eslavas para construir un complejo equivalente polaco a Buffy, Cazavampiros y Ragnarok. Dirigida por Kasia Adamik y Olga Chajdas, sus ocho episodios se adentran en el mundo del folklore tradicional polaco y lo combina con el mundo contemporáneo, mezclando deidades y criaturas con recuerdos, traumas, drogas y sexo con un tono oscuro que navega entre la típica serie fantástica dirigida a un público young adult y los experimentos más inusuales, llegando a niveles de excentricidad antológicos en su último capítulo, que visto sin saber nada de la serie puede ser equivalente a una terapia de electroshock. El mundo que presenta Krakowskie potwory es denso y en su construcción estipula que nuestro universo está ubicado en el centro exacto de un reino sobrenatural, dominado por fuerzas del bien que se oponen a eminencias demoníacas. Estas dos realidades están organizadas en una escala jerárquica muy rígida, que nos impide categóricamente intervenir a los humanos. El mundo material está suspendido entre dos polos opuestos, en constante lucha entre sí, pero lejos de nuestra existencia, dentro de un equilibrio de la justicia y el caos más absoluto. Pero nosotros no sabemos nada de esto hasta que conocemos a Alex, una estudiante de primer año en la facultad de medicina de Cracovia que a menudo tiene pesadillas y se despierta a las tres de la mañana. Su compañera de cuarto y amiga cercana, Mary, cree que tiene esquizofrenia e insiste en que visite a un terapeuta, sin embargo, obviamente es una humana especial, y su existencia va de la mano a una presencia angelical que puede desmoronar el rígido pacto de no injerencia en el que se basa el bienestar de todo el planeta. Este es el punto de partida que lleva a Alex y a otros personajes con habilidades extraordinarias a desentrañar la compleja jerarquía que domina los mundos del bien y del mal, cuando un demonio vengativo posee a un niño y pone en peligro la existencia en la tierra al desatar las fuerzas del mal. Krakowskie potwory explica todo esto a lo largo de unos cuantos episodios iníciales que no siguen una narrativa horizontal. Hay un constante picoteo entre las tramas a diferentes niveles que nunca acaban de comprimirse del todo. La serie tiene muchos toques de terror, pero se ajustaría más al nuevo subgénero de la fantasía urbana, que ha ganado mucha popularidad en las últimas décadas, tomando los seres clásicos del folclore como trolls, ogros, duendes, espectros y más, y los presenta en una metrópolis gris y realista, convergiendo con historias que van desde la aventura de acción moderna al drama, y dentro caben desde Border a Grimm o Underworld, pero en este caso no acaba de remar para un lugar concreto y da la sensación de que hay más ambición en la apuesta que una idea para articularla. Su buen punto de partida se va perdiendo en la escasez de foco y una sensación de gravedad que impregna los eventos más importantes, que va arrastrándose perezosamente a una conclusión válida pero que no acaba de cuajar todos los ingredientes previos, probablemente consecuencia de una narración poco estructurada a la que no ayuda un ritmo lento, por otra parte bastante común en estas aproximaciones al fantástico de Europa del Este y a veces le da una sensibilidad especial, diferente y refrescante. La serie tiene cosas en común con ficciones esotéricas pulp como The Dresden Files, pero sus extravagancias, a veces verdaderamente impactantes, la acercan más a rarezas como la trilogía rusa del 2004 Night Watch (Guardianes de la noche). Hay un arco general lleno de misterio centrado en el personaje de Alex, con un gran trabajo de Barbara Liberek, pero la historia también trata de enfocarse en la aparición de monstruos en la ciudad y un posible apocalipsis que parece estar conectado, pero nunca bailan acompasados. Krakowskie potwory tiene unos valores de producción más compactos que otras producciones de Netflix similares, y una combinación de CGI y efectos prácticos que dan vida a algunos diseños de criaturas reseñables, que junto a detalles como cadáveres con dos corazones e íncubos insaciables que corren por la ciudad sin bragas, dejan algún que otro detalle truculento que la elevan sobre productos más juveniles. No es un visionado imprescindible para amantes del género, pero los más atrevidos encontrarán una curiosidad espesa pero divergente :)
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