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miércoles, 5 de junio de 2024

RUSIA: Camino hacia la victoria

Nadie en su sano juicio puede negar lo evidente, y es que a estas alturas del conflicto contra Rusia en Ucrania patrocinado por la OTAN, el régimen fascista de Kiev esta dando sus últimos estertores y nada de lo que pueda hacer va a cambiar su destino. En efecto, a medida que la operación militar de Rusia en Ucrania entra en su mes 28, se puede decir que el conflicto ha pasado por varias fases distintas, todas menos una (la táctica inicial) de las cuales priorizaron la guerra de desgaste como principal filosofía militar rectora. Para los observadores militares occidentales, educados como están en lo que consideran las filosofías militares "modernas" de la guerra de maniobras, el enfoque ruso de la lucha parece primitivo, un retroceso a la guerra de trincheras de conflictos pasados, donde la vida humana era una mercancía fácilmente intercambiable, a cambio de unos cientos de metros de paisaje plagado de proyectiles. Pero tras un examen más detenido, y con el beneficio de 27 meses de datos acumulados, el enfoque ruso de la guerra emerge como una aplicación progresiva del arte militar que considera la totalidad del espectro de la guerra: tácticas de unidades pequeñas, capacidad armamentista, inteligencia, comunicaciones, la logística, la economía de defensa y, quizás lo más importante de todo, la realidad política. Es fundamental tener en cuenta que, si bien Rusia pudo haber entrado en el conflicto enfrentándose a un único adversario (Ucrania), en cuestión de meses quedó claro que Moscú se enfrentaba a la capacidad militar acumulativa del Occidente colectivo, donde el mando financiero, material, logístico y de mando de la OTAN y el control, y el apoyo de inteligencia se combinaron con recursos humanos ucranianos para crear una capacidad militar diseñada con la intención de desgastar a Rusia física y mentalmente, para derrotarla estratégicamente promoviendo las condiciones para su colapso económico y político. El hecho de que Rusia reconociera esta intención estratégica por parte de sus adversarios declarados y no declarados desde el principio es un testimonio de la paciencia y la visión de sus líderes. Los observadores militares externos criticaron la incapacidad de Moscú para asestar un golpe de gracia a Ucrania desde el principio, atribuyendo este fracaso a un liderazgo deficiente y a una capacidad militar aún más pobre por parte de una maquinaria militar rusa repentinamente considerada incompetente. Sin embargo, la realidad era muy diferente: Moscú estaba haciendo la transición estratégica desde una postura militar en tiempos de paz. Inicialmente pretendía un conflicto breve al obligar al gobierno ucraniano a sentarse a la mesa de negociaciones (sólo para ser frustrado por los socios occidentales de Ucrania, que optaron por sacrificarla con la esperanza de derrotar estratégicamente a Rusia en lugar de optar por una resolución pacífica), a una postura capaz de desgastar tanto la capacidad de Ucrania para resistir como la capacidad colectiva de Occidente para sostener a Kiev económica y políticamente. Desde una perspectiva militar, el objetivo estratégico de Rusia siempre ha sido la "desmilitarización" de Ucrania. Inicialmente, esto podría haberse logrado derrotando al ejército ucraniano en el campo de batalla. De hecho, Moscú estaba bien encaminada hacia el logro de este objetivo, incluso luego de retirar sus fuerzas de los alrededores de Kiev y otros territorios ucranianos que había ocupado en las fases iniciales del conflicto. Cuando Rusia pasó a la Fase Dos, el objetivo era completar la liberación de la región de Donbass. Las batallas libradas en mayo y junio del 2022 casi llevaron al ejército ucraniano al punto de ruptura: operaciones lentas y agotadoras en las que Rusia aprovechó su superioridad en potencia de fuego para infligir bajas masivas a un ejército con una capacidad finita para mantenerse. Sólo la decisión del Occidente colectivo de proporcionar infusiones masivas de recursos militares (equipamiento, entrenamiento, logística, mando y control e inteligencia) salvó a los ucranianos. Con la ayuda de la OTAN, Kiev pudo reconstruir su mermado ejército y lanzarse al contraataque, haciendo retroceder a las fuerzas rusas en las cercanías de Jarkov y Kherson. Pero este fantasioso “éxito” militar resultó ser la perdición de Ucrania y sus aliados occidentales. Las impresionantes ganancias territoriales logradas en las ofensivas de Jarkov y Kherson que tuvieron lugar entre finales de agosto y mediados de noviembre del 2022 resultaron ser un narcótico. Mientras Rusia se adaptaba a las nuevas realidades de un conflicto ampliado, movilizando cientos de miles de tropas, construyendo fuertes defensas y poniendo su industria de defensa en condiciones de guerra, los ucranianos y sus asesores de la OTAN asumieron que simplemente podrían repetir los “éxitos” del verano-otoño de 2022 mediante una gran contraofensiva de verano en el 2023. Esta esperanza resultó ser en vano. Fue en esta coyuntura cuando los rusos comenzaron a aplicar los principios de la guerra de desgaste de una forma más integral. Mientras Ucrania y sus aliados de la OTAN reunieron una capacidad de ataque masivo ofensivo que unió las últimas reservas de mano de obra capacitada de Ucrania con miles de millones de dólares en equipo y entrenamiento occidentales, Rusia continuó participando en las llamadas operaciones de "picadora de carne" en la ciudad de Artyomovsk y sus alrededores (conocido en Ucrania como Bakhmut). Estas batallas produjeron numerosas bajas en ambos bandos. Rusia, sin embargo, no sólo pudo absorber estas pérdidas, sino también seguir acumulando reservas estratégicas. Ucrania, por otro lado, desperdició decenas de miles del tropas y miles de millones de dólares en material militar difícil de reemplazar que había sido destinado a la contraofensiva del verano del 2023. Por ello, cuando los ucranianos finalmente lanzaron su contraofensiva, a principios de junio del 2023, lo hicieron con fuerzas insuficientes para la tarea. En el transcurso de los siguientes meses, hasta el otoño, el ejército ucraniano se atrincheró frente a las defensas rusas, que estaban optimizadas para derrotar a los atacantes. Cuando la contraofensiva se detuvo, en diciembre del 2023, Ucrania era una fuerza militarmente agotada. Sus fuerzas armadas habían agotado sus reservas de mano de obra. La OTAN había agotado sus reservas de material militar disponible. Y Occidente se había cansado políticamente ante la perspectiva de un conflicto interminable que parecía destinado a resultar en un ciclo interminable de tirar dinero bueno al mal, sin lograr el objetivo estratégico de derrotar a Rusia. Moscú, por otro lado, salió de la contraofensiva ucraniana del 2023 en una buena posición. Desde una perspectiva militar, los rusos habían ganado la guerra de desgaste con Ucrania y el Occidente colectivo: las matemáticas militares básicas hicieron que Ucrania consumiera mano de obra y recursos materiales a un ritmo mucho mayor del que podían reponer, lo que hizo que Kiev se debilitara físicamente cada día que dura el conflicto se prolongó, mientras que los rusos pudieron acumular mano de obra y recursos materiales a un ritmo mucho mayor que el que Ucrania pudo destruir, lo que significa que Rusia se hizo más fuerte cada día que continuaba el conflicto. Económicamente, Ucrania y sus patrocinadores occidentales estaban agotados. El retroceso de las agresivas sanciones antirrusas impuestas por Occidente había restringido gravemente la capacidad industrial de los miembros europeos de la alianza de la OTAN para sostener el alcance y la escala de su apoyo militar a Ucrania, mientras que las realidades políticas internas en Estados Unidos, amplificadas por el hecho de que estuviera inmerso en un ciclo electoral presidencial muy disputado paralizó la capacidad estadounidense de sostener financieramente a Ucrania. El agotamiento militar y económico de Ucrania y del Occidente colectivo afectó gravemente la capacidad de esta coalición para mantener políticamente el apoyo a una guerra que no tenía perspectivas discernibles de terminar bien. Si bien el conflicto no ha sido, ni mucho menos, gratuito para Rusia, el enfoque adoptado por los dirigentes, de crear condiciones en el campo de batalla diseñadas para maximizar las pérdidas enemigas y minimizar las suyas propias, significó que Moscú entró en el 2024 de una manera mucho más una posición más fuerte militar, económica y - quizás lo más importante - políticamente. Se ha dicho que la guerra es una extensión de la política por otros medios, y ésta no es una excepción al viejo dicho. La última victoria electoral del presidente ruso Vladimir Putin ha proporcionado a los dirigentes de Moscú un mandato político que fortalece considerablemente la posición de Rusia, especialmente en contraste con la postura debilitada de Ucrania. Es en ese contexto que debe evaluarse la ofensiva rusa al norte de Jarkov. Desde un punto de vista político-militar, la operación tiene un objetivo específico: hacer retroceder a las fuerzas ucranianas de la frontera con Rusia para que la artillería y los sistemas de cohetes ucranianos ya no puedan atacar territorio ruso. Pero hay un propósito más amplio para esta ofensiva: continuar el proceso de aplastar al ejército ucraniano para completar la tarea más amplia de "desmilitarización" establecida por el Kremlin. En esto, Rusia está teniendo éxito. En primer lugar, al atacar al norte de Jarkov, Moscú ha obligado a Kiev a comprometer no sólo las últimas de sus reservas estratégicas móviles en respuesta, sino también, debido a que estas fuerzas no tienen suficiente fuerza, a obligar a Ucrania a retirar unidades en la línea de contacto oriental. , en Kherson, Zaporozhye y Donbass, y desviarlos en dirección a Jarkov. El agotamiento de las reservas es parte integrante de la estrategia general rusa de desgaste. Además, a medida que estas fuerzas se desplazan a la región de Jarkov, están siendo interceptadas por ataques aéreos, con misiles y drones rusos, lo que erosiona aún más su poder de combate. El resultado es que Ucrania está defendiendo ahora una línea de defensa más larga con incluso menos fuerzas que al principio. No se debe esperar que los esfuerzos rusos se detengan en dirección a Jarkov. Los informes indican que Moscú está acumulando fuerzas significativas frente a la ciudad ucraniana de Sumy. Si Rusia abriera una nueva dirección de ataque allí, Ucrania tendría dificultades para encontrar fuerzas suficientes para montar una defensa viable. Y en algún momento, uno debería esperar que aparezcan reservas adicionales en otras partes del campo de batalla, tal vez en Zaporozhye, Donetsk o Lugansk, donde las fuerzas ucranianas se han visto presionadas hasta el punto de ruptura. El objetivo de una guerra de desgaste es desgastar al enemigo hasta el punto en que la resistencia continua sea imposible. Este ha sido el objetivo de Moscú desde abril del 2022. Y es el objetivo hoy. La ofensiva de Jarkov es simplemente la manifestación actual de la continuación de esta estrategia y el indicio más claro hasta ahora de que el final de la guerra en Ucrania se está acercando...

AMERICAN STAFFORDSHIRE TERRIER: Potencialmente peligroso

No os dejéis engañar por esa picara mirada, el american staffordshire terrier (también llamado amstaff para abreviar), es un peligroso perro de pelea, por lo que su tenencia en varios países de Europa está prohibido o sujeto a ciertas condiciones. Originario de la región inglesa de Staffordshire, entre sus antepasados encontramos el bulldog inglés, el fox terrier o el terrier inglés blanco. Más adelante, esta raza se popularizó en EE.UU. donde se acabó de desarrollar una variedad más pesada y musculosa que la inglesa. Cabe resaltar que el origen y la historia temprana del staffordshire terrier americano está estrechamente relacionado con la historia del pit bull terrier americano. El amstaff tiene sus orígenes en aquellos perros que ayudaban a los carniceros británicos a controlar y abatir a los toros más peligrosos. Posteriormente, los ancestros de estos terribles perros fueron empleados en diferentes actividades crueles - que incluían peleas con toros y peleas entre perros - que hoy en día se consideran ilegales en gran parte del mundo. Con el paso del tiempo, el staffordshire terrier americano se libró del estigma de las peleas de perros y fue reconocido por el American Kennel Club (AKC), un club canino de EE.UU. que propicia la crianza y el bienestar de los perros. Hasta ese momento, la raza se conocía como el american pitbull terrier. Posteriormente, el amstaff se separó oficialmente del pitbull y su cría se desarrolló de forma separada. Sin embargo, durante mucho tiempo los perros de esta raza fueron registrados por partida doble, como american staffordshire terrier en el AKC y como american pit bull terrier en el United Kennel Club. Hoy en día el amstaff es reconocido por el AKC y por la Federación Cinológica Internacional, mientras que el pitbull no es reconocido por ninguna de ellas. Entre sus características, podemos citar que es un perro estéticamente rechoncho y musculoso, pero muy ágil. El american staffordshire terrier aparenta ser un perro alegre, confiado, curioso y amigable con la gente, para ganarse su confianza… y luego atacar. Como sucede en todas las razas de perro, su carácter estará estrechamente relacionado con la educación que reciba por lo que será fundamental informarse apropiadamente acerca de todo lo que se le debe enseñar. Generalmente. Si se le educa bien, puede ser es un perro muy tranquilo dentro del hogar, afectuoso y muy apegado a todos los miembros de la familia. Se llevará de maravilla con niños pequeños si le acostumbramos a ello desde el inicio. Con los extraños la cosa es distinta y hay que tenerlos bien sujetos con la cadena cuando se les saca a pasear ya que son propensos a la pelea con otros perros o atacar a quien no conoce. Por cierto, un american staffordshire terrier no es un perro para principiantes, ya que se aprovecha enseguida de los típicos errores de los primerizos. Esto resulta en problemas de dominación que son muy difíciles de corregir y también puede tener consecuencias peligrosas. Debido a ello esta raza causa algunas peculiaridades en cuanto a la tenencia o importación de los perros en Europa: en muchos países el american staffordshire pertenece a los perros potencialmente peligrosos (PPP), cuya tenencia está prohibida o vinculada a condiciones especiales. Por ejemplo, en Francia o Hungría está prohibida la entrada. En Holanda es necesario tener el pedigrí y en España hay que tener en cuenta unos requisitos especiales de registro con las autoridades locales. Las condiciones y prohibiciones han hecho que, en algunos países, como Francia, Suecia y Dinamarca, apenas queden amstaffs. También en Alemania, la tenencia de la raza está ligada a ciertas condiciones en las distintas regiones y conlleva unos costes más altos. Quienes tienen un amstaff a su lado, sabéis muy bien de qué os estamos hablando.

miércoles, 29 de mayo de 2024

ISRAEL: Delitos de odio

El desafío de presenciar un acontecimiento histórico en tiempo real no es darse cuenta. Esa es la parte fácil. Lo difícil es entender su significado para el futuro, que es de lo que realmente tratan los acontecimientos históricos. Noticias recientes de la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya han confirmado esa norma. Su fiscal, Karim Khan, ha solicitado órdenes de arresto que, de una forma u otra, harán historia. La solicitud oficial es un documento extenso, pero sus puntos clave se pueden resumir rápidamente. Con respecto a lo que Khan describe como “un conflicto armado internacional entre Israel y Palestina, y un conflicto armado no internacional entre Israel y Hamás que se desarrolla en paralelo”, acusa a los altos líderes de Hamás, Yahya Sinwar, Mohammed Al-Masri (alias Deif) , e Ismail Haniyeh de una lista de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra: exterminio, asesinato, toma de rehenes, violencia sexual (incluida la violación), tortura, tratos crueles, atentados a la dignidad personal y otros actos inhumanos. Pero Khan también acusa al Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu y al Ministro de Defensa Yoav Galant de un conjunto similar de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra: hacer pasar hambre a civiles como método de guerra, causar intencionalmente grandes sufrimientos o lesiones graves, tratos crueles, asesinatos intencionales, dirigir ataques contra una población civil, exterminio y/o asesinato, persecución y otros actos inhumanos. Solicitar las órdenes no es lo mismo que la CPI las emita. Para que eso suceda, tres de sus jueces, actuando como sala de cuestiones preliminares, tienen que aceptar las solicitudes de Khan. Pero este hecho hace poca diferencia. En primer lugar, porque el rechazo de este tipo de solicitudes en esta etapa es, como coinciden los expertos legales, “muy raro”. En segundo lugar, y lo que es más importante, el impacto político de la petición de Khan por sí solo ya es profundo e irreversible. Incluso si sus solicitudes fueran rechazadas en la sala de cuestiones preliminares, tal resultado sólo dañaría la ya frágil credibilidad de la CPI, especialmente si actuara con un sesgo evidente, al aceptar, por ejemplo, la solicitud de Khan con respecto a los líderes de Hamás, pero no para los criminales sionistas. En un escenario tan improbable, el mensaje de las solicitudes de órdenes rechazadas seguiría resonando; de hecho, sólo se volvería aún más resonante. Pero ¿cuál es ese mensaje y cuáles serán sus principales efectos? Es seguro que serán políticos más que estrictamente judiciales, porque algo que no sucederá –al menos no pronto o fácilmente– son arrestos reales. La CPI es especial porque, según su Estatuto de Roma fundacional de 1998, es el único tribunal internacional permanente facultado para procesar a personas por genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. (A diferencia de la antigua Corte Internacional de Justicia, también con sede en La Haya, que puede ocuparse de crímenes similares pero sólo cuando se dirigen contra Estados. Israel como Estado, obviamente, ya es objeto de procesos en curso de la CIJ, que probablemente recibirán un impulso de (La CPI se une a la refriega.) Sin embargo, la CPI no tiene su propia fuerza policial para detener a sospechosos y en cambio tiene que depender de los 124 estados que han firmado el Estatuto de Roma. Tanto para Hamás como para los líderes israelíes en cuestión, es probable que las órdenes simplemente hagan que viajar sea más complicado, al menos por ahora. Hay muchas otras buenas razones para ser escépticos sobre la medida de Khan. Esto está muy lejos de ser un simple castigo al estilo de Hollywood para los malos. Por un lado, es muy tarde. El ataque genocida de Israel contra Gaza - y también contra Cisjordania, con menor pero cada vez mayor intensidad - lleva ya siete meses. Incluso los juristas cautelosos deben actuar mucho más rápido en una emergencia de este tipo. Sin mencionar que la CPI ya lleva años retrasando la adopción de medidas obviamente necesarias sobre los crímenes israelíes. Fue necesario un genocidio furioso, esencialmente transmitido en vivo, para finalmente despertarlo; e incluso entonces, se movía a una velocidad glacial. Entonces, no idealicemos a Khan y su equipo. Es posible que la historia los recuerde más por su imperdonable tardanza que por lo que finalmente han hecho, que al fin y al cabo no es más que su trabajo. En segundo lugar, es muy decepcionante ver que sólo se ataca a dos funcionarios israelíes, al menos en este momento. Es cierto que gran parte de la sociedad israelí está participando en estos atroces crímenes que, perseguir literalmente a todos y cada uno de los perpetradores puede ser prácticamente imposible. Sin embargo, en la cima y en la vanguardia, por así decirlo, este genocidio en curso ha sido obra despiadada de una plétora de políticos fácilmente identificables (¿por qué no acusar a todo el llamado Gabinete de Guerra, para empezar?), junto con soldados y policías. Alto y bajo. ¿Y qué pasa con esos conocidos representantes de lo que cuenta como “sociedad civil” en Israel que, por ejemplo, han bloqueado sistemáticamente la ayuda humanitaria para las víctimas ( en connivencia, obviamente, con funcionarios israelíes )? No olvidemos tampoco la contribución de los medios israelíes: las palabras importan. La incitación al genocidio también es un delito. En 2008, el Tribunal Penal Internacional para Ruanda condenó acertadamente al cantautor Simon Bikindi, no por un asesinato directo, sino por un discurso asesino. Khan, para ser justos, ha dejado claro que aún pueden surgir más casos. En tercer lugar, los ataques manifiestamente simultáneos de Khan contra líderes israelíes y de Hamas también han generado duras y plausibles críticas. Si se lee atentamente, su aplicación revela un falso deseo de señalar simetría donde en realidad no la hay. La violencia de Hamás durante y luego del ataque del 7 de octubre seguramente tendrá algunas características que merecen ser procesadas. La toma de rehenes, por un lado, es un caso claro, mientras que la violencia sexual sistemática denunciada nuevamente por Khan y utilizada intensamente como argumento de propaganda israelí, no ha sido confirmada por pruebas hasta el momento. El punto clave, sin embargo, es que según el derecho internacional, la lucha armada de Hamás es principalmente legítima porque es la resistencia armada a la que los palestinos tienen un derecho claro e incontrovertible. Hamás y sus aliados atacan legítimamente objetivos militares israelíes; lo hicieron - no exclusivamente pero en gran medida - también el 7 de octubre. De hecho, el éxito militar sorprendente, aunque temporal, de la resistencia palestina ese día, que derribó las presunciones supremacistas israelíes de “invencibilidad”, es una de las razones de la ferocidad patológica de la respuesta sionista, que fueron humillados ante el mundo no por un ejército regular, sino por un grupo de audaces combatientes. Por no hablar del hecho simple pero generalmente pasado por alto de que, mientras el resto del mundo abandona en gran medida a su suerte a las víctimas palestinas de Israel, Hamás, sus Brigadas Qassam y sus aliados son la única fuerza en el terreno que se interpone entre las víctimas del genocidio palestino y los criminales sionistas. ¿Un hecho incómodo que provoca sensaciones de disonancia cognitiva? Entonces, culpe a aquellos dentro de la comunidad internacional que no han defendido a los palestinos. Israel, por otra parte, es tan fundamentalmente equivocado como la resistencia palestina está fundamentalmente en lo correcto. En realidad, la bestia sionista no puede reclamar el derecho a la “autodefensa” contra una población que ocupa. En realidad, como potencia ocupante (sí, también para Gaza, a pesar de su engañosa “retirada” del 2005), tiene obligaciones hacia esa población según el derecho internacional, todo lo cual pervierte hasta convertirlo en su opuesto grotescamente cruel. Por ejemplo, cuando debe, según el Comité Internacional de la Cruz Roja , “garantizar […] que se satisfagan las necesidades básicas de la población de Gaza […] que Gaza reciba alimentos, suministros médicos y otros bienes básicos "Necesitamos para permitir que la población viva en condiciones materiales adecuadas", Israel ha bloqueado, hambreado y masacrado regularmente, incluso antes de esta última escalada. En resumen, Hamás comete algunos crímenes dentro de una lucha de liberación legítima, como lo hacen prácticamente todas las organizaciones de resistencia en la historia, sin por ello perder su legitimidad principal según el derecho internacional. Pero, también según el derecho internacional, toda la lucha de Israel es un gran crimen. Ésa es la diferencia clave que el enfoque de Khan ha ocultado. Y es esta ofuscación la que, con toda probabilidad, explica una flagrante anomalía en su solicitud. Como ha señalado al menos un observador, los crímenes de los que Khan acusa a Netanyahu y Gallant se superponen fuertemente con los enumerados en la Convención de Genocidio de la ONU de 1948. En efecto, Khan ha llevado a cabo un truco extraño e inquietante: los ha acusado de genocidio, mientras finge que “sólo” está hablando de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. La explicación más plausible para esta inconsistencia es que la necesitaba para mantener la pretensión de “equivalencia” entre Hamás e Israel. Sin embargo, en realidad, es Israel y sólo Israel el que ha estado cometiendo genocidio. Si Khan hubiera reconocido ese hecho crucial en su solicitud, entonces también habría tenido que reconocer la diferencia principal entre las dos partes. Y, sin embargo, es importante tener en cuenta lo que no son las aplicaciones. Intentan hacer porque no pueden: no hay ningún indicio de la propaganda sionista de que la resistencia palestina como tal no es más que criminal (o “terrorista” ). Por el contrario, la otra cara de la sospechosa medida de Khan es que él también, implícita pero claramente, reconoce que la lucha armada palestina en su conjunto no es criminal, sólo actos específicos dentro de ella pueden serlo. Con todos sus defectos, seguiría siendo miope subestimar la importancia de las aplicaciones de Khan, por varias razones que no todas pueden discutirse aquí. El más importante de ellos, en cualquier caso, es que el fiscal de la CPI que persigue a Benjamín Netanyahu y al Ministro de Defensa Yoav Gallant es un golpe devastador contra el recurso político más crucial de Israel: su impunidad. Y aquí “crucial” debe entenderse literalmente porque la entidad sionista no infringe la ley ocasionalmente, como lo hacen muchos estados. Más bien, es imposible que Israel exista como lo hace sin violar constantemente la ley. Sus anexiones y asentamientos formales y de facto (Jerusalén Oriental, los Altos del Golán y, en realidad, la mayor parte de Cisjordania), su arsenal nuclear, sus ataques rutinarios (incluidos los complejos diplomáticos) y asesinatos fuera de Israel y, por último, pero no menos importante, su régimen de apartheid para subyugar a los palestinos; todo ello desafía descaradamente el derecho internacional. Eso es incluso antes de que comencemos a hablar en detalle sobre el enorme historial de Israel de crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, limpieza étnica y genocidio típicamente coloniales de colonos contra los palestinos que se remonta a décadas atrás. En resumen, Israel no es un país cualquiera. En realidad - expresado en un lenguaje centrista “liberal” - es el caso más condensado de un Estado canalla en el mundo, y ha disfrutado del extraordinario privilegio de la impunidad. Como señaló John Mearsheimer hace años, simplemente “no hay responsabilidad” para Israel. Es, literalmente, un Estado acostumbrado a - y dependiente de - salirse con la suya. Esa situación es, nuevamente, en palabras de Mearsheimer, “escandalosa”. Pero lo que es más relevante en el contexto de las recientes acciones de la CPI es que esta impunidad no es un lujo para Israel. Es una necesidad vital. Un Estado que es tan parecido a una empresa criminal en marcha está fundamentalmente amenazado si se le exige que cumpla con cualquier estándar legal internacional. Como todos los genocidas, Benjamín “Amalek” Netanyahu y Yoav “animales humanos” Gallant son individuos horribles, pero prescindibles. Lo que realmente temen el establishment israelí y los lobbys internacionales israelíes no es lo que pueda sucederles a estos dos, sino lo que las órdenes de arresto en su contra indican sobre el futuro del extraordinario privilegio de Israel. Cualesquiera que sean las intenciones de Khan, ya sea que lo haya hecho deliberadamente o, tal vez, incluso mientras intentaba “suavizar el golpe”, como sospechan sus críticos, sus solicitudes marcan una brecha catastrófica e irreversible en la hasta ahora única armadura de impunidad de Israel. Piénselo: si esto es lo mejor que pueden hacer sus amigos mientras intentan favorecerlo, es posible que sus días estén contados. ¿Y qué pasa con esos líderes occidentales, altos funcionarios, pero también esos burócratas, que han apoyado a Israel con armas, municiones, inteligencia, cobertura diplomática y, por último pero no menos importante, la vigorosa supresión de la solidaridad con las víctimas palestinas? Quienes residen en Washington pueden sentirse seguros. No porque EE.UU. no reconozca la jurisdicción de la CPI. Esto es, en realidad, una formalidad. Es el poder y la anarquía estadounidenses los que, por ahora, los protegen. Como era de esperar, con el discapacitado físico y mental de Joe Biden a la cabeza, han mostrado un desafío insolente hacia la CPI, afirmando de hecho que Israel, al igual que EE.UU. “está por encima de la ley”. Sus habituales mentiras descaradas, por ejemplo, la absurda afirmación de que la CPI no tiene jurisdicción (obviamente la tiene porque Palestina es un signatario reconocido del Estatuto de Roma: caso cerrado) no tienen por qué detenernos. Pero la situación es diferente para los clientes estadounidenses. No pueden sentirse tan seguros. Los partidarios de larga data y de línea dura de los actuales crímenes de Israel, como el Canciller alemán Olaf Scholz o la Ministra de Asuntos Exteriores Annalena Baerbock, por nombrar sólo dos, deben empezar ahora a comprender, lo admitan o no, que es muy probable que también sus acciones hayan sido complaces de sus crímenes. Porque la Convención sobre Genocidio tipifica como delito no sólo la perpetración de un genocidio sino también la complicidad en él. Además, impone a cada Estado signatario la obligación de prevenir el genocidio. ¿Podrían estos posibles cómplices terminar alguna vez procesados, ya sea a nivel internacional o incluso en casa? ¿Una idea poco realista? ¿Difícil de imaginar? ¿Cómo podrían tales luminarias de Occidente enfrentarse alguna vez a la misma justicia que pretendían reservar, como uno de ellos le recordó a Khan , para África y Rusia? Y, sin embargo, antes de la semana pasada, muchos de nosotros habríamos considerado imposible que la CPI realmente se atreviera a tocar a esas inmundas ratas sionistas. El hecho subyacente, sobre el cual ni Karim Khan ni nadie más tiene control, es que el poder de Occidente para imponer su doble rasero está menguando. En un mundo nuevo y multipolar que está surgiendo inevitablemente, sólo una cosa es segura: los tiempos están cambiando. Ningún perpetrador o cómplice de genocidio debería sentirse demasiado cómodo, ni siquiera en Occidente o entre sus favoritos. Los días de privilegios e impunidad de esos abyectos criminales están llegando a su fin, de una forma u otra.

THE FIRST OMEN: El renacer de una saga que parecía agotada

Como sabéis, junto con El exorcista (1973) de William Friedkin, La profecía (1976) es uno de los auténticos clásicos del cine de terror satánico. Dirigida por Richard Donner, nos cuenta la historia de un diplomático (Gregory Peck) que sospecha que su hijo Damien (Harvey Stevens) es quizás el mismísimo Anticristo. Contra todos los pronósticos (la segunda parte de El exorcista fue todo un fiasco), la secuela de La profecía, dirigida por Don Taylor en 1978 y protagonizada por William Holden, logra mantener (más no equiparar) a la inolvidable y genuinamente aterradora cinta de Donner, mostrándonos a Damien (Jonathan Scott Taylor), ahora estudiante de un internado, intentando cumplir con su misión de instaurar el apocalipsis. La tercera parte de La profecía, conocida también como El conflicto final y dirigida por Graham Baker, es la más débil de la trilogía, pero igual llega a ser una buena película. En ella Damien, ya adulto (Sam Neill) busca convertirse en el presidente de los Estados Unidos. Luego de la exitosa trilogía, vino la decadencia de la saga. Presentada en televisión estadounidense y estrenada en cines en el resto del mundo, La profecía IV: El despertar (1991) de Jorge Montesi, es un burdo remedo de la cinta original, solo que en ella se nos muestra a un nuevo anticristo, esta vez encarnado en una niña llamada Delia (Asia Vieira), la hija de Damien. Pero la peor de todas fue un horrible reboot del 2006 dirigido por John Moore y protagonizado por Liev Schreiber, que bien puede equipararse a la última entrega de El exorcista estrenada el año pasado. Así de mala es. Y no me hagan hablar de la esperpéntica serie Damien . Todo parecía indicar que La profecía ya estaba finiquitada. Pero al menos no fue así. Los amantes del buen cine de terror y de la trilogía original (especialmente de la cinta de Donner), teníamos serias dudas con la idea de una precuela (El exorcista la tuvo y no salió muy bien que digamos). Richard Donner, el director ideal para realizarla, falleció en el 2021 a la edad de 91 años y aparece entonces Arkasha Stevenson como la persona encargada de asumir el proyecto y su hoja de vida incluía varios capítulos de la serie antológica de terror Channel Zero, de la injustamente cancelada Briarpatch y de Legion, la mejor serie de superhéroes hasta la fecha. La primera profecía iba a ser su primer largometraje y los augurios no eran para nada optimistas. No hay nada como una gran sorpresa para los cinéfilos acostumbrados a secuelas y precuelas innecesarias y a la explotación excesiva de franquicias de antaño. Stevenson logró algo casi imposible: hacer una precuela tan exquisita y aterradora como la cinta original de Donner. Sí, es verdad. La primera profecía es todo un triunfo dentro del cine de terror. La historia escrita por Stevenson, su colega en Channel Zero, Tim Smith y Keith Thomas (guionista y director del horrendo remake de Firestarter), nos lleva de vuelta a 1971 antes del nacimiento de Demian, cuando la novicia estadounidense Margaret (Nell Tiger Free de Juego de tronos) llega a Roma para comenzar una vida de servicio religioso. El cardenal Lawrence (nada menos que Bill Nighy) la recibe con los brazos abiertos y le dice que él siempre creyó que ella estaba destinada para cosas grandes (si esta cinta tiene una debilidad, es en su giro poco sorpresivo). Margaret está dispuesta a entregarse a Dios trabajando en un orfanato, pero empiezan a surgir cosas que la desvían de su camino. Primero está Luz (María Caballero), la novicia con la que comparte su habitación y que la tienta con ir una noche de baile y juerga. Luego están la Hermana Silva (Sonia Braga) y la hermana Angélica (Ishtar Currie-Wilson imitando a Mia Goth), dos monjas siniestras. Además, la novicia ha notado que una de las chicas está siendo apartada por sus ataques epilépticos y sus dibujos extraños. Esa niña le recuerda a Margaret la niña rebelde, excéntrica y problemática que ella solía ser, y cuanto más se acerca a la niña e investiga lo que podría estar sucediendo, más se da cuenta de que algo impío está en juego. Para aquellos que conocemos dónde y cómo comienza la original de Richard Donner, está claro que Damien está en camino y nadie podrá evitarlo. Eso incluye al Padre Harris (Charles Dance) y el Padre Brennan (Ralph Ineson), quien le advierte a Margaret del peligro inminente, pero los amantes de la cinta original ya conocemos su fatídico destino. El exquisito diseño de producción de Eve Stewart (La chica danesa), la fotografía de Aaron Morton (Evil Dead) que captura la atmósfera lograda por Donner, la música disonante de Mark Korven (The Witch, The Lighthouse) y los suntuosos diseños de vestuario de Paco Delgado (John Wick 4) ayudan a que todo se sienta elegante y perturbador, y a que algunas secuencias que remedan la primera parte se sientan de alguna manera originales. La primera profecía es todo menos una película barata de terror. Quienes sean sensibles a escenas de partos y embarazos deberán estar preparados para unas escenas altamente perturbadoras, pero que nunca llegan a perder elegancia. Al final, todo apunta a que vamos a tener otra precuela o secuela de la cinta. Si las cosas siguen como en esta sólida entrega, que así sea.

miércoles, 22 de mayo de 2024

UCRANIA: Entre la agonía y la desesperación

Con las fuerzas rusas avanzando inconteniblemente para liberar la segunda ciudad más grande de Ucrania, el pánico se ha apoderado del régimen fascista de Kiev y el colaboracionista Vladímir Zelensky ha vuelto a quejarse de la falta de ayuda y ha responsabilizado “al mundo entero” de los fracasos de las tropas ucranianas en el frente. Así lo declaró en una nueva entrevista con ABC News, en la que habló sobre la situación en la región de Járkov, calificándola de "muy grave". Refiriéndose al retraso de la ayuda estadounidense, cuya aprobación ha estado estancada en el Congreso de EE.UU. durante meses, un reportero preguntó a Zelensky si considera que es culpa de Washington lo que está ocurriendo en Járkov, donde el Ejército ruso avanza en su ofensiva. "Es culpa del mundo entero. Le dieron la oportunidad a [Vladímir] Putin", respondió. Además, se le preguntó su opinión sobre la reciente visita a Kiev del secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, durante la cual se anunció la prestación de una ayuda adicional de 2.000 millones de dólares. "El diálogo es bueno. Pero necesitamos ayuda ya" recalcó. Sin embargo, hay señales de que funcionarios civiles y militares con conocimiento interno de la situación de Ucrania saben que sus problemas son más profundos y que el dinero no los solucionará. Ésa es la explicación más plausible de la rapidez con la que estos funcionarios han comenzado a reducir las expectativas. Los ejemplos más sorprendentes provienen de algunos oficiales ucranianos en primera línea, que bajo el pretexto del anonimato, han hablado con la revista suiza Blick. Sus declaraciones son tan desoladoramente sensacionalistas que un importante sitio de noticias ucraniano las ha reproducido: Strana.ua, que tiene un historial de cuestionar los mensajes oficiales del régimen de Zelensky. Estos oficiales ucranianos predicen que Ucrania perderá la guerra este año. Uno de ellos, que sirve en primera línea en la ciudad estratégicamente crítica de Chasov Yar, prevé que la región de Donbass - es decir, la mayor parte del este del país - quedará bajo pleno control ruso en octubre. En ese momento, supone, Kiev tendrá que negociar con Moscú. Si bien todavía utiliza el eufemismo popular de “congelación” y evita términos como “capitulación”, en tales circunstancias estas negociaciones equivaldrían claramente a una forma de rendición. La revista británica The Economist también citó a un comandante en Chasov Iar que afirmó que él y otros oficiales esperan que la ciudad caiga en manos de las fuerzas rusas, a pesar de la prometida inyección de ayuda occidental. En general, los oficiales entrevistados por Blick enumeran tres razones por las que una derrota ucraniana se ha vuelto inevitable: primero, una falta irremediable de mano de obra, ya que, como dicen, la nueva movilización “no nos salvará”. Esto es plausible, porque las unidades ucranianas están muy agotadas, como han reconocido los comandantes ucranianos. Cualquier movilización tiene como objetivo tratar de llenar vacíos, no expandir las fuerzas. Además, ya se ha reclutado a los ucranianos dispuestos a luchar, y también a unos cuantos que no lo estaban: durante mucho tiempo, Kiev ha tenido que depender de la caza humana para reunir suficiente “carne de cañón”. Este problema sólo está empeorando. Y, por último, los movilizados ahora también necesitan recibir formación. Su falta de consentimiento y motivación hará que eso sea difícil, mientras que, en primer lugar, no hay suficiente tiempo para ello. En segundo lugar, los funcionarios ucranianos creen que la mayor parte de la nueva ayuda llegará demasiado tarde. Ese temor también está bien fundado, considerando la debilidad subyacente de las industrias armamentísticas occidentales. Esto se refleja en el hecho de que menos de 14 de los 61 mil millones de dólares están realmente destinados a suministros que se entregarán este año. Gran parte del resto reabastecerá los arsenales estadounidenses. Occidente es capaz de liberar rápidamente algunos sistemas y municiones, lo que The Economist, promociona como “justo a tiempo”. Sin embargo, en una guerra de desgaste a gran escala, el verdadero desafío es la escala. Está claro que Occidente no puede proporcionar cantidades suficientes, ni ahora ni en el futuro previsible. Es por eso que incluso el propio Zelensky, luego de una reunión con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, declaró públicamente que no ve ningún avance “positivo” con respecto al apoyo oportuno al ejército de Ucrania. Advirtió que si bien se ha asignado dinero, una cosa es “tener fondos” y “igual de importante ver qué podemos conseguir” con ellos. La tercera razón por la que los oficiales ucranianos que hablaron con Blick creen que Kiev perderá es su propio comandante en jefe, Syrsky. Todavía lo llaman el “carnicero”, apodo que originalmente se ganó por su despiadado e inútil desperdicio de tropas durante la batalla de Artyomovsk (Bakhmut). Servir bajo su mando, dicen los combatientes de primera línea, tiene un efecto “paralizante” en ellos, no en los rusos. Un oficial llegó incluso a hablar de un “genocidio de nuestros mejores soldados”. Aunque Syrsky sea un mal comandante en jefe, eso es una hipérbole. Pero es indicativo de la baja moral de algunas tropas ucranianas de primera línea el hecho de que utilicen esos términos con respecto a sus propios líderes. También en Occidente vemos señales de cautela: partes de los comentaristas han comenzado a replantear los 61.000 millones de dólares. Ya no es la salvación decisiva del esfuerzo bélico de Occidente, sino simplemente insuficiente. Hugo Dixon, columnista de Reuters, por ejemplo, sostiene que el paquete de ayuda sólo puede ser el comienzo de un esfuerzo más largo y, nuevamente, mucho más costoso. Entretanto, los funcionarios de la administración Biden - anónimos al igual que los escépticos funcionarios ucranianos - también han dudado públicamente de que el nuevo paquete de ayuda sea suficiente para lograr el cambio de curso de la guerra. La pregunta clave es ¿de qué se tratan todas estas señales? ¿Están realmente destinados a reducir las expectativas, preparando, en esencia, una salida - al menos para EE.UU., aunque no necesariamente para la UE - del fiasco de la guerra por poderes en Ucrania? ¿O estamos asistiendo a una campaña para preparar al público occidental para un compromiso aún más prolongado y profundo? ¿Washington se está preparando para levantarse de la mesa y marcharse o está redoblando su apuesta por un juego muy malo y extremadamente arriesgado donde tiene todas las de perder? Hay algunas pruebas que apuntan a una duplicación de esfuerzos: como parte del mismo paquete de leyes, Washington intensificó sus esfuerzos para apoderarse de fondos estatales rusos. Sin embargo, en los propios EE.UU. sólo hay unos pocos miles de millones de dólares para apropiárselos, pero hay cientos de miles de millones en Europa. Se trata de un acto extremo que, al final, dañará enormemente a EE.UU. al debilitar aún más el dólar, como advierten tanto Rusia como China. Sin embargo, el objetivo es obvio: saquear estos activos rusos para asegurar financiación para años de futura guerra en Ucrania. Además, algunos políticos y expertos occidentales creen - o al menos dicen - que Ucrania puede ganar tiempo suficiente para resistir hasta que se puedan disponer de más recursos industriales occidentales para el esfuerzo bélico. Esperan que en un escenario de tan largo plazo Occidente y Ucrania puedan en última instancia cambiar la lógica de la guerra de desgaste contra Rusia y prevalecer. Una vez más, esto también es una ilusión que cuenta con años de guerra adicional. De hecho, si se puede confiar (un gran sí) en Zelensky, Kiev y la administración Biden - que ya está de salida - están en conversaciones sobre un acuerdo de seguridad para asegurar el apoyo estadounidense y más dinero durante una década. Sin embargo, la verdad es que no podemos conocer los verdaderos planes de Washington. Ni siquiera podemos saber si tiene planes definidos. Quizás, la administración Biden simplemente esté ganando tiempo para llegar a las elecciones de noviembre sin una victoria absoluta de Rusia. Quizás haya intenciones serias de prolongar la guerra por poderes. En el peor de los casos, no podemos descartar que EE.UU. esté dispuesto a escalar hacia una guerra directa o dejar que la UE y Gran Bretaña lo hagan. Sabemos que no podemos dar por sentado que las estrategias estadounidenses sean racionales o responsables. Pero hay otra cosa que sí sabemos, incluso si demasiados observadores - y planificadores - occidentales parecen olvidarla habitualmente: Rusia también tiene planes, y sus acciones y capacidades han mostrado un patrón claro de desafío a las expectativas occidentales y ucranianas. Son las acciones, adaptaciones, estrategias y tácticas rusas las que han causado el fracaso de las armas occidentales en Ucrania, como los misiles (los famosos pero en última instancia estratégicamente ineficaces HIMARS, ATACMS, Storm Shadows/SCALPS) y los tanques y otros vehículos blindados (por ejemplo, los Leopard II, Abrams, Challengers y Bradleys, igualmente sobrevendidos, que han demostrado ser tácticamente ineficaces). En tanto, los sistemas de defensa aérea de primer nivel y los menos avanzados (Patriot, NASAM, IRIS-T, Hawk) no han obtenido mejores resultados. Incluso estos productos cumbre de los complejos militares-industriales de Occidente no han sido las soluciones ‘milagrosas’ que se suponía que debían ser, como lo ha admitido desde hace tiempo The Washington Post. Siempre han estado sobrecargados, incapaces de proteger tanto a las principales ciudades como a las fuerzas militares. Además, son costosos de utilizar y susceptibles de verse abrumados por una combinación de drones y misiles simples y tecnológicamente avanzados, que es precisamente lo que Rusia ha estado haciendo. Lo mismo ocurre en el ámbito de la movilización: Ucrania se está movilizando desesperadamente. A Rusia, como reconoce The Economist , le resulta más fácil - muy en contra de las expectativas occidentales a partir del otoño de 2022 - recargar y expandir sus fuerzas. “Por lo tanto, es probable que Ucrania”, concluye la revista británica, “se quede a la defensiva, incapaz de montar nuevas ofensivas”. Lo mismo se aplica, obviamente, a la economía de guerra de Moscú, su capacidad para mantener alianzas y apoyo internacionales a pesar de los infructuosos intentos occidentales de aislarlo y, por último, pero no menos importante, su estrategia y táctica militares. Mientras que los comentaristas y líderes occidentales a menudo hablan - y, al parecer, realmente piensan - como si sus decisiones fueran el factor clave que decide cuánto tiempo más durará esta guerra y cómo terminará, la realidad es al revés: la iniciativa es de Rusia. Quienes planean una guerra aún más larga - e incluso aquellos críticos occidentales de las políticas occidentales que advierten sobre otra “guerra eterna” - están pasando por alto lo obvio: Moscú tiene la última palabra en estos asuntos y decidirá cuándo dará el golpe de gracia a un régimen criminal que agoniza irremediablemente a la vista de todos, y ni EE.UU. ni la OTAN podrán hacer nada por evitarlo a menos que quieran desatar la III Guerra Mundial...

PROJECT ZOMBOID: Sobreviviendo al horror del apocalipsis zombie

Como sabéis, la supervivencia ha formado parte de la humanidad desde sus orígenes y resulta un tema muy atractivo en los videojuegos: toda la emoción de sobrevivir sin los pequeños inconvenientes: heridas, enfermedades, muerte... Precisamente ahora estamos ante uno de los mejores videojuegos de supervivencia zombie tanto de la lista como a nivel general: Project Zomboid, la cual cuenta con vista isométrica y un apartado gráfico muy característico, donde la experiencia es totalmente personalizable para aumentar o disminuir la dificultad. En efecto, podrás crear un personaje con una serie de ventajas y desventajas, y aparecer sin nada en uno de los muchos puntos de aparición del mapa. Ante todo, deberás sobrevivir una de las experiencias de supervivencia zombie más exigentes y realistas que existen... y no es una exageración. Con el paso de los días perderás el acceso al agua y la luz, los alimentos frescos caducan, tendrás que descansar y mantenerte sano a todos los niveles, y más. Puedes enfermar e incluso morir por un resfriado. Estamos ante uno de esos videojuegos que marcan época. Aunque a simple vistas sus gráficos nos puedan echar atrás, os aseguro que estamos ante uno de los mejores videojuegos de supervivencia de todos los tiempos. Y es que, a diferencia de otros títulos con nuestros no tan queridos zombies como protagonistas, basados en la acción alocada y una serie de sucesos frenéticos como bien puede ser Dead Rising, en Project Zomboid nos sumergiremos en la auténtica realidad de un apocalipsis zombie. Un simulador tan realista que da hasta miedo, nunca mejor dicho. En Project Zomboid, cada decisión que tomemos tendrá sus consecuencias significativas en el devenir de nuestra historia. De hecho, nada más empezar a jugar, cuando nos dispongamos a editar y personalizar a nuestro personaje, deberemos hacer un balance entre sus cualidades negativas y positivas que sea lo más equilibrado posible. Si no, el juego se encargará de hacerlo por nosotros. Si, por ejemplo, nuestro personaje posee la habilidad de cocinar como si fuese un verdadero chef, podremos elaborar platos de calidad que nos permitan saciar nuestra hambre de manera satisfactoria. Sin embargo, quizá un aspecto negativo que pueda presentar sea el de contar con una personalidad ansiosa, que le permita gestionar de mala manera las situaciones de estrés: un tipo de escenario al que muy probablemente debamos enfrentarnos en medio de un apocalipsis zombie, digo yo. Además, deberemos seleccionar la profesión que ejercía nuestro protagonista antes de dar comienzo esta tragedia mundial. En función del cargo que decidamos escoger, también adquiriremos una serie de habilidades que nos podrán ser de utilidad más adelante. Si nuestro personaje es médico o enfermero, podremos tener a nuestra disposición todo tipo de fármacos que nos ayuden a prolongar nuestra supervivencia, o contar con los conocimientos necesarios para sanarnos y evitar que muramos en este alocado videojuego. Es muy probable (y os lo digo por experiencia) que la primera vez que juguemos a Project Zomboid no duremos mucho tiempo con vida. Deberemos tirar de ingenio para transportarnos a esa hipotética situación de invasión zombie y saber qué debemos hacer para sobrevivir. Factores como la sed, el hambre, el estrés, la fatiga, el frío, el cansancio, o simplemente el contar con un refugio a prueba de enemigos son algunos de los apartados que deberemos tener presentes y que aportan un alto grado de complejidad a esta experiencia de supervivencia. Como os podéis imaginar, se trata de un videojuego que puede llegar a no tener fin. Si nos las apañamos de la mejor manera posible, y continuamos sobreviviendo a las hordas zombis que intentarán eliminarnos, podremos acumular una infinidad de horas de juego. Además, cuenta con la característica de permitirte llevar a cabo tu acometido de supervivencia en compañía. Tienes a tu disposición una serie de servidores y de comunidades con la que compartir tu experiencia y tratar de salvarte de los no-muertos en compañía, ya sea con amigos o con otros jugadores de Project Zomboid. Ante todo, tienes que recordar que estás inmerso en pleno apocalipsis zombie. ¿Qué os queremos decir con esto? Que, literalmente, serás el único ser humano vivo sobre la faz de la tierra, por lo que debes mentalizarte al 100% y ponerte en situación. Por ampliar esto último: podrás (y deberás) entrar y echar la puerta abajo de cualquier casa que te encuentres por el camino para saquearla. Cualquier objeto que te encuentres por el camino puede ser utilizado como arma. La gran curiosidad respecto a Project Zomboid es que, como su propio nombre indica, se trata de un proyecto que todavía no ha llegado a su fin. Este indie fue lanzado hace ya algo más de diez años, concretamente en 2013, y tuvo tan buena acogida que aún continúa teniendo una serie de fieles que se encargan de mejorar de manera continua este videojuego. Los “mods” que se han ido añadiendo a este título también han ayudado a mantenerlo con vida, siendo unos de los grandes responsables por los que en el 2024 estemos hablando de él. Disponible únicamente en PC para vivir la experiencia apocalíptica más realista.
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