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miércoles, 22 de febrero de 2023

KOSOVO: La verdad de las mentiras

Luego de 15 años de haber conseguido su 'independencia', está claro que Kosovo fue un trampolín para los objetivos imperiales de la OTAN en los Balcanes con el propósito de aislar a Serbia, el más cercano aliado de Rusia en la región. En efecto, y al igual que sucede en Ucrania, la provincia disidente serbia - convertido en un paraíso del narcotráfico, la trata de personas y el tráfico ilegal de órganos humanos - es un ejercicio del "orden basado en reglas", donde estas se inventan para la conveniencia de las potencias occidentales. Como recordareis, el 17 de febrero de 2008, un grupo de terroristas del EKK presentados como “líderes democráticos” respaldados por los EE.UU. y encabezados por un mafioso patrocinado por Occidente, declaró “la independencia” de la provincia de Kosovo y Metohija (su nombre legal completo según la constitución de Serbia). Parecía tan simple y directo en el cenit del " momento unipolar ", y los albaneses de Kosovo estaban " esperando con confianza el reconocimiento occidental de su estado a pesar de la ira que provocó su secesión en Serbia y las advertencias de Rusia de nuevos disturbios en los Balcanes", según un informe de Reuters. Su confianza estaba más que justificada, ya que 22 de los 27 estados miembros de la UE y 26 de los 30 miembros de la OTAN finalmente reconocieron este acto unilateral de secesión, arrastrando a muchos otros países más pequeños, en su mayoría dependientes de Occidente, a seguir su mal ejemplo. La Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU , según la cual la provincia seguirá siendo una provincia autónoma de Serbia hasta que se llegue a un acuerdo final de mutuo acuerdo, fue ignorada, al igual que la ONU y el derecho internacional fueron ignorados en la primavera de 1999, cuando la OTAN participó unilateralmente en una Campaña de bombardeos de 78 días contra la por entonces existente Yugoslavia, bajo el pretexto de proteger “la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho”. Esto resultó en la ocupación militar de la provincia por parte de la OTAN que dura hasta el día de hoy. El caso del “Kosovo independiente” es, en muchos sentidos, la encarnación perfecta del “orden basado en reglas” del Occidente posterior a la Guerra Fría. En contraste con el derecho internacional, que se deriva de la Carta de la ONU y numerosos tratados y acuerdos universalmente aceptados posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el "orden basado en reglas" es prácticamente cualquier cosa que sus propagadores consideren que está de acuerdo con sus intereses políticos actuales. Como dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov , estas "reglas" se " crean desde cero para cada caso particular". Están escritos dentro de un estrecho círculo de países occidentales y se presentan como la verdad última”. En el caso de Kosovo y Metohija, las “reglas” debían adaptarse a las ambiciones de la hegemonía unipolar y sus vasallos. Esto formó la base del intento fallido de Occidente de declarar esta instancia sui generis, es decir, única e incomparable a cualquier otro caso, para evitar que otros se refirieran a ella como un precedente: Osetia del Sur, Abjasia, Crimea, el Donbass, y las regiones de Kherson y Zaporozhye, entre otras, discreparon. Y no, el objetivo original de este singular “establecimiento de las reglas” no era proteger “la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho” en la provincia histórica de Serbia, que alberga no solo el sitio de la legendaria Batalla de Kosovo de 1389, la única batalla en la que murió un sultán otomano, sino también cientos de iglesias y monasterios medievales ortodoxos serbios fueron destruidos. El verdadero interés de EE.UU. era mucho mayor y menos benévolo. Y fue revelado en un documento olvidado por los principales medios de comunicación occidentales, una carta de mayo del 2000 dirigida al entonces canciller alemán Gerhard Schröder por Willy Wimmer, miembro del Bundestag alemán y vicepresidente de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE. La carta de Wimmer contiene una descripción de una conferencia de seguridad, que había asistido en la capital eslovaca de Bratislava y que fue coorganizado por el Departamento de Estado de EE. UU. y el American Enterprise Institute (AEI), un grupo de expertos con sede en Washington. Una lista de participantes y la agenda se podían encontrar en el sitio web de AEI, pero ya no están disponibles en el momento de escribir este artículo. Casi toda la información disponible hoy en día al respecto proviene de la cuenta de Wimmer. Según él, la conferencia no solo expuso las verdaderas causas del brutal ataque de la OTAN contra Yugoslavia y la subsiguiente ocupación de Kosovo y Metohija, sino también el propósito detrás de la ampliación de la OTAN hacia las fronteras de Rusia y, lo que es más importante, desde el aspecto de la seguridad global, el objetivo de EE.UU. de socavar el orden legal internacional como parte de su impulso por la dominación global que hace mucho se les ha escapado de las manos por el ascenso tanto de China como de Rusia . En esencia, Según altos funcionarios estadounidenses en la conferencia citados por Wimmer, Yugoslavia fue bombardeada “para rectificar la decisión errónea del general Eisenhower durante la Segunda Guerra Mundial ”, cuando no logró estacionar tropas estadounidenses allí. Naturalmente, como registró Wimmer, nadie en la conferencia cuestionó la afirmación de que, al participar en el bombardeo de un país soberano, “la OTAN violó todas las normas internacionales, y especialmente todas las disposiciones pertinentes del derecho internacional”. Además, la intervención unilateral de la OTAN fuera de su dominio legal representó un “precedente deliberado, que cualquiera puede invocar en cualquier momento” y “muchos otros” en el futuro. Los objetivos imperiales finales estaban claramente establecidos: “Restaurar la situación territorial en el área entre el Mar Báltico y Anatolia tal como existió durante el Imperio Romano, en el momento de su mayor poder y expansión territorial. Por esta razón, Polonia debe estar flanqueada al norte y al sur por estados vecinos democráticos, mientras que Rumania y Bulgaria deben asegurar una conexión terrestre con Turquía. Serbia (probablemente con el fin de asegurar una presencia militar estadounidense sin trabas) debe ser excluida permanentemente del desarrollo europeo. Al norte de Polonia, debe establecerse un control total sobre el acceso de San Petersburgo al Mar Báltico. En todos los procesos, los derechos de los pueblos a la libre determinación deben ser favorecidos por encima de todas las demás disposiciones o normas del derecho internacional”. En resumen, la tragedia que se está desarrollando en Ucrania hoy en día se remonta claramente al pisoteo del derecho internacional por parte de la OTAN en el caso de Kosovo y la construcción de un nuevo orden (“basado en reglas”) por parte de Occidente mediante la expansión de su alianza militar hasta las fronteras de Rusia. Si tuviéramos que aplicar la Resolución 177 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, los responsables de la toma de decisiones de la OTAN tendrían muchas posibilidades de ser declarados culpables de crímenes contra la paz. : “(i) Planificación, preparación, iniciación o realización de una guerra de agresión o una guerra en violación de tratados, acuerdos o garantías internacionales”, y “(ii) La participación en un plan común o conspiración para la realización de cualquiera de los actos mencionados en el inciso (i).” En otras palabras, el derecho internacional es inconveniente para el Occidente colectivo de hoy no solo por razones prácticas sino también legales y morales. Por no hablar de los obvios paralelismos históricos con un intento militarista anterior de formar un “nuevo orden”. La correspondencia (casi) olvidada de Wimmer es una acusación mucho más profunda que el actual matrimonio de conveniencia del Occidente colectivo con los colaboracionistas de Kiev. Sin embargo, incluso cuando la crisis de Ucrania continúa escalando, la nueva Batalla de Kosovo está lejos de terminar. Porque, ha pasado 15 años y el Occidente colectivo aún no ha podido encontrar un cómplice político en Belgrado dispuesto a otorgarle una amnistía retroactiva reconociendo al “Kosovo independiente” y/o aceptando su membresía en la ONU. Es por eso que, incluso mientras insisten obstinadamente en el último Drang nach Osten en el campo militar, las potencias occidentales también están redoblando su presión diplomática sobre Serbia, que no solo se niega a reconocer formalmente su propio desmembramiento sino también a unirse a las ilegales sanciones contra Rusia. La última estratagema, informalmente llamada plan franco-alemán, es tratar de obligar a Serbia a reconocer la condición de Estado de su provincia en todo menos en el nombre, a cambio de vagas promesas de ayuda financiera y una futura (lejana) pertenencia a la UE. Como resultado, la actual embestida de diplomáticos occidentales en Belgrado es apenas un poco menos intensa que la entrada paralela de mercenarios occidentales en Kiev. El problema para Occidente es que, a pesar de su intensa presión de décadas, la inversión sustancial en los medios serbios y el sector de las ONG, así como las amenazas de un renovado aislamiento internacional, la opinión popular serbia sigue siendo obstinadamente independiente.Según un informe reciente de la sociedad londinense Henry Jackson, un 53,3 % de los ciudadanos serbios desea que su país permanezca neutral en el conflicto de Ucrania (un 35,8 % adicional apoya una postura abiertamente prorrusa), mientras que un 78,7 % se oponen a las sanciones contra Rusia y el 54,1 % piensa que Serbia debería confiar primero en Rusia cuando se trata de política exterior (frente al 22,6 % que opta por confiar en la UE). Además, la UE definitivamente ha perdido su brillo, con un 44,3% diciendo que "definitivamente" o “probablemente” votaría en contra de la pertenencia a la UE (frente al 38,1 % dispuesto a votar a favor) si mañana se celebrara un referéndum. Finalmente, según una encuesta serbia independiente publicada recientemente, el 79,2 % se opone a la pertenencia a la UE como una “recompensa” por reconocer la independencia de Kosovo. Por lo tanto, se puede argumentar que, así como la marcha de Hitler hacia Renania rompió el orden mundial posterior a la Primera Guerra Mundial, el ataque no provocado de la OTAN contra Yugoslavia en 1999 fue un movimiento deliberado para destruir el orden posterior a la Guerra Fría, mientras que la declaración de inspiración occidental de la “independencia” de Kosovo hace 15 años fue un intento de legitimar un nuevo orden “basado en reglas” , que ahora está llegando a su desastrosa culminación en Ucrania, donde su derrota es inexorable. Y algo similar podría ocurrir en Kosovo, mucho antes del vigésimo aniversario de la “independencia” de ese territorio ocupado.

EL GATO: Un león en nuestra casa

Lo ves pasearse con esos aires de grandeza, como si fuera el dueño, exigiendo atención a sus caprichos. Obviamente, nunca dudaste que tu gato tuviera un ego muy saludable, pero ¿esperabas que fuera así de grande? Según un estudio reciente, tu gato se cree el rey, o al menos actúa como si lo fuera, ya que los expertos concluyeron que los gatos domésticos y los leones africanos tienen personalidades casi iguales. Si en el Antiguo Egipto eran considerados dioses, de seguro esperan que sigan siendo adorados de esa misma manera. En efecto, los investigadores analizaron también el comportamiento de otros felinos, pero no hay caso. Aunque todos ellos comparten algunos rasgos de personalidad, la similitud entre los gatos y los leones se destacó ante el resto. Los resultados son indiscutibles: los gatos se comportan como leones, y si fueran de su tamaño… seriamos su cena. Los responsables de este estudio fueron científicos de la Universidad de Edimburgo, en Escocia, quienes aseguraron que, aunque se han comenzado a realizar investigaciones de personalidad más allá de los humanos, es un campo bastante acotado que merece un poco más de atención. Con esto en mente, seleccionaron varias especies de felinos (basándose en su disponibilidad en cautiverio) para comparar sus personalidades. Estas especies fueron el gato doméstico, el león africano, el gato montés escocés, el leopardo de las nieves y la pantera nebulosa. Al comparar especies cercanas, los científicos esperaban poder aprender más sobre la evolución de las diferentes variedades y cómo se relacionan. Como sabéis, los gatos domésticos descienden de los gatos monteses de África, donde los antiguos egipcios los consideraban hijos de Bastet, la diosa con forma de gato, por lo que eran considerados sagrados, castigándose con la pena de muerte para quien lo matara. Y al igual que los antiguos faraones, sus cuerpos eran embalsamados y momificados. En relación al estudio, los expertos esperaban encontrar las mayores similitudes entre su personalidad y la de sus parientes escoceses, sin embargo, los resultados los sorprendieron. Para analizar los diferentes comportamientos de estas especies, los científicos se basaron en un modelo de 5 factores. Esta teoría, utilizada también por los psicólogos para analizar la personalidad humana, se basa en 5 características: la extraversión, la apertura al cambio, la responsabilidad, la cordialidad y el neuroticismo. Nuestros queridos gatos domésticos y los leones africanos compartieron los mismos tres rasgos: dominancia, impulsividad y neuroticismo, una combinación encantadora. De esta manera, la ciencia nos confirma lo que sabíamos hace mucho, los gatos son dominantes y tienen delirios de grandeza. «Cuando observas a tu gato juguetear con un pobre pajarillo en el jardín o en la terraza estás asistiendo prácticamente al mismo drama de la matanza de un ñu por un león en la sabana africana: solo cambia la escala». «La única diferencia significativa entre el gato doméstico y los grandes felinos es el tamaño”, aseveran. No es sin embargo en este caso el tamaño una cuestión baladí, pues, añaden tras una pausa dramática: «Si tu gato tuviera el tamaño de un león, te comería sin dudarlo, pero antes te harían sufrir como hacen especialmente con los ratones. Y es que si se lo proponen, los gatos pueden ser crueles» agregan. “Cazar, acicalarse, dormir, reñir con los congéneres, marcar territorio, adiestrarse jugando, cortejar” caracterizan a los gatos, pero presenta algunas diferencias con los leones. «Es cierto, los gatos no son sociales como ellos, probablemente el que les es más cercano en ese aspecto es el leopardo». Por cierto, los gatos son los únicos felinos que ronronean de verdad, algo que no se sabe muy bien qué finalidad tiene. Existen diversas teorías al respecto, pero siempre queda la duda de porque lo hacen. “No cabe duda que en el alma del gato hay un gran felino. Y ello no podemos cambiar. Si pudieran rugir lo harían, pero alegrémonos que ello no suceda” puntualizaron los expertos. En la actualidad hay 38 especies de felinos en el mundo. Desde el pequeño gato doméstico al tigre de Siberia, que pesa 80 veces más. En el pasado la diversidad era muchísimo mayor: uno no sabe si lamentarlo dado que entre las especies que ya no están con nosotros, se cuentan varias variedades de mortíferos tigres dientes de sable y el león de las cavernas, que depredaba con fruición a nuestros antepasados. Por último, si vez a tu gato acercarse sigilosamente a ti, ve con cuidado porque uno no sabe cuáles sean sus verdaderas intenciones.

miércoles, 15 de febrero de 2023

UCRANIA: El cisma de la Fe

Una de las consecuencias de la inexorable derrota militar del régimen fascista de Kiev, ya que ni los tanques, ni misiles ni aviones proporcionados por la OTAN alteraran el resultado final de su premeditada agresión contra Moscú, es la persecución por parte de los colaboracionistas a la que está sometida la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Moscú - de amplia presencia e influencia en Ucrania desde hace siglos - cuyos monasterios e iglesias han sido confiscados y en otros casos atacados, saqueados, clausurados y en muchos casos incendiados, mientras sus sacerdotes y fieles al ser acusados de “espías y traidores”, son perseguidos, encarcelados e incluso asesinados en plena demencial fobia antirrusa que busca borrar su herencia a toda costa. Asimismo, todo el que tenga un nombre ruso o hable ese idioma es un enemigo en potencia al que hay que eliminar en el más breve plazo. En efecto, tras intentar falsear su historia, censurar la lengua rusa e imponer el adoctrinamiento fascista en las escuelas - donde un feroz asesino como Stephan Bandera ha sido elevado a la categoría de “héroe nacional” - el Estado títere ucraniano ha redoblado sus ataques a la libertad religiosa. Para Kiev, quien no esté dispuesto a romper con la Iglesia de Moscú es culpable “de un crimen contra el estado”, sin importar lo que su fe y su conciencia le dicten. Como recordareis, el pasado mes de diciembre, con el objetivo de alcanzar lo que llamó "independencia espiritual", el cómico callejero reconvertido en “presidente” de Ucrania, Volodymir Zelenski, aprobó la decisión del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa del país de prohibir las actividades de "organizaciones religiosas afiliadas a los centros de influencia de la Federación de Rusia". "Aseguraremos completa independencia para nuestro Estado. En particular, independencia espiritual. Nunca permitiremos a nadie construir un imperio dentro del alma ucraniana", abundó el títere colaboracionista en un mensaje grabado y divulgado en su canal oficial de Telegram. Asimismo, también anunció que el Servicio Estatal de Etnopolíticas y Libertad de Conciencia fue comisionado para examinar el estatuto administrativo de la Iglesia ortodoxa, debido a su vinculación histórica con el Patriarcado de Moscú. Zelenski indicó que, además, la estrategia contempla que los cuerpos de seguridad ucranianos intensifiquen sus medidas para identificar y contrarrestar actividades de los servicios especiales rusos en el ambiente religioso de su país, “con la intención de implementar sanciones”. "Con estas y otras decisiones, garantizamos la independencia espiritual de Ucrania", aseveró. Luego del anuncio, la presidencia ucraniana anunció la aplicación de sanciones contra siete sacerdotes de la Iglesia ortodoxa ligados al Patriarcado de Moscú. La prensa rusa denunció que los seguidores de la Iglesia ortodoxa, así como sus integrantes, han sufrido persecución en Ucrania durante los últimos años, además de que durante las últimas semanas han padecido allanamientos en sus propiedades. Independientemente del conflicto actual entre Rusia y Ucrania los vínculos culturales, y en este caso religiosos, entre ambos países son profundos y llevan una historia conjunta de más de 10 siglos. Frente a estos ataques, medios occidentales recién comenzaron a poner atención en el fenómeno, aunque los amedrentamientos ucranianos contra los integrantes de la Iglesia ortodoxa rusa llevan años ocurriendo. La decisión de Zelenski fue criticada por diferentes medios europeos y estadounidenses, a pesar de que en el contexto del conflicto ruso-ucraniano los países occidentales han determinado brindar su apoyo a Ucrania, siguiendo la línea antirrusa que desde varios años define sus líneas editoriales y el discurso a nivel gubernamental. Así, el editor jefe de Newsweek, Jonathan Tobin, publicó en el medio un artículo de opinión donde, calificó a Ucrania como un país "profundamente corrupto", diferenciado del parangón de democracia que Occidente quiere extraer de él: "Usando la guerra que va perdiendo como una excusa, Zelenski ha prohibido a su oposición política y echado abajo todos los medios que no son controlados por su régimen", denunció el periodista. "El intento de Zelenski de prohibir las Iglesias ortodoxas, que responden a la Iglesia ortodoxa rusa, debe dispersar cualquier noción de que los estadounidenses están respaldando los valores occidentales de libertad en esta guerra" evaluó además Tobin. La maniobra del colaboracionista ucraniano contra este cuerpo religioso, consideró el periodista estadounidense, contradice a los entusiastas que pintan el conflicto como un choque entre un opresor autoritario y un demócrata indefenso “Ahora sabemos quién es realmente el primero - en referencia a Zelenski-, al pretender controlar las conciencias” escribió. "Muchos rusos étnicos y hablantes de ruso que viven en el país no se identifican con el nacionalismo ucraniano. A pesar de esto, las Iglesias, que no están tomando parte en el conflicto, son vistas por Zelenski y sus compañeros como enemigos", añadió. Junto a Tobin, la medida de Zelenski contra la organización religiosa motivó reservas expresadas en otros medios como The Guardian, Fox News o The Independent. Un obispo oriental consultado por Fox News, por ejemplo, condenó la decisión de Zelenski y llamó a distinguir que la Iglesia ortodoxa es una organización religiosa con intereses ucranianos, no controlada por el Gobierno de Putin. "Así que, de nuevo, no hay justificación alguna para destruir y prohibir esta Iglesia. E incluso muchas ‘celebridades’ que respaldan a Zelenski en Occidente no han dicho nada al respecto, y deberían haberlo hecho", recriminó con dureza. Por su parte, el reverendo Mykolay Danylevich, citado por The Independent, consideró la orden presidencial ucraniana como un atentado intestino contra los propios habitantes del país europeo, que incluso calificó de "suicido nacional" y un intento por prohibir expresar su fe a su propio pueblo. Cabe precisar que la Iglesia ortodoxa de los pueblos eslavos comenzó su desarrollo en Kiev, hoy la capital de Ucrania, cuando comenzó la evangelización de los pueblos eslavos desde Bizancio. La transición para que se convirtieran al cristianismo fue en Kiev, luego la sede se pasó a Rusia, donde el patriarca de Moscú adquirió mucha importancia, al grado de que se denominaban la Tercera Roma, en referencia a la capital del cristianismo originada en la Roma vaticana, luego su traslado a Constantinopla y con un tercer momento en la capital rusa tras la caída del Imperio Bizantino en manos de los turcos en 1453. En ese sentido, Kiev quedó desde entonces dependiente del Patriarcado de Moscú. Sin embargo, tras la independencia de Ucrania - como consecuencia del derrocamiento de la dictadura comunista y el colapso de la URSS - la Iglesia ucraniana buscó subrayar su autonomía ante la influencia moscovita. En el 2016 se presentaron al Parlamento de Ucrania varios proyectos de ley sobre modificaciones a la legislación de Ucrania en términos de libertad de conciencia y el estatuto de las organizaciones religiosas, que buscaban restringir o prohibir las actividades de la Iglesia ortodoxa rusa y trasladar sus templos a otra jurisdicción. El 18 de mayo del 2017, bajo presión pública, el Parlamento pospuso la discusión de estos proyectos de ley. Sin embargo, el 20 de diciembre del 2018, su consideración fue nuevamente incluida en su agenda. Al mismo tiempo, el 15 de diciembre de ese año, a iniciativa del entonces presidente ucraniano, Petró Poroshenko, y patriarca Ecuménico de Constantinopla Bartolomé I, en Kiev se celebró un llamado concilio de unificación, al que asistieron en su mayoría representantes de organizaciones eclesiásticas no canónicas, el cual eligió a Epifani como primado de la nueva y no canónica “Iglesia ortodoxa de Ucrania”. A principios de enero del 2019, Bartolomé I le hizo entrega del tomos, documento por el que otorgó la autocefalia a la congregación. La Iglesia ortodoxa rusa calificó el día de la firma del tomos como una fecha trágica para la ortodoxia mundial y rompió relaciones con Constantinopla y los jerarcas de otras Iglesias que reconocieron el cisma ucraniano. Tras el inicio de la operación militar especial rusa en Ucrania en el 2022 para salvar del genocidio a las minorías rusoparlantes de las hordas fascistas de KIev, los ataques a los templos de la Iglesia ortodoxa rusa por parte de nacionalistas ucranianos y representantes de la autonombrada “Iglesia ortodoxa de Ucrania” se hicieron más frecuentes. Las autoridades locales de varios niveles comenzaron a dictar órdenes para prohibir las actividades de la canónica Iglesia ortodoxa fiel al Patriarcado de Moscú, así como para trasladar sus Iglesias ortodoxas al control de la “Iglesia ortodoxa de Ucrania”. No cabe duda que la prohibición de Zelenski contra las organizaciones religiosas "afiladas a los centros de influencia" en Rusia puede fortalecer sus intereses de separación de las culturas rusa y ucraniana por la vía del fortalecimiento del nacionalismo de este segundo país, que en el contexto del conflicto, propicia ánimos exacerbados. "Se está dando un nacionalismo muy fuerte en Ucrania. Se está haciendo un daño muy fuerte a la relación entre Ucrania y Rusia, que son pueblos hermanos, Ucrania era la pequeña Rusia, se le llamaba así en el imperio ruso. El exacerbado nacionalismo que hay en Ucrania se ha trasladado a lo religioso para reconocer que tienen su propia Iglesia, su propio patriarca y que nada los une con Rusia, intentando alterar groseramente la historia", apuntó Danylevich “Con la dificultad que implican los conflictos, fomentando las hostilidades y odios expresados en el ámbito religioso está conduciendo a atentados y otras expresiones de violencia muy sensibles, que merecen ser denunciados y condenados. Occidente ya no puede seguir cerrando los ojos ante este atropello” puntualizó.

VIKINGULVEN: Licántropos en los bosques de Noruega

Las producciones noruegas continúan apoderándose del gusto de los usuarios de plataformas de streaming y para muestra la recién lanzada película Vikingulven (Viking Wolf) - disponible a través de la plataforma de Netflix - la cual busca rescatar la historia de estos seres mitológicos y traerlos a la actualidad. Eso mezclado con el thriller policial y el terror adolescente. Desde su estreno, la popularidad del film ha ido en aumento, logrando estar entre los más visto del servicio de entretenimiento, consiguiendo meterse en el top 10 de películas más vistas el fin de semana en 89 países. Dirigida por Stig Svendsen - quien anteriormente dirigió la película de terror estadounidense 'Elevator' (2012) y coescrito el guion con Espen Aukan, autor de la exitosa 'Troll' (2022) - es protagonizada por Liv Mjönes, Marius Lien y Arthur Hakalahti, con un guion escrito por Stig Svendsen, Espen Aukan y Jannicke Systad Jacobsen. Sucede que en tiempos pretéritos, los vikingos que saquean una aldea, encuentran una criatura parecida a un lobo y la llevan consigo de regreso a Escandinavia, donde la maldición ha permanecido desde entonces. Aquí pasamos al presente, en donde encontramos a una veterana oficial de policía en un pequeño pueblo donde comienzan una serie de brutales crímenes que inician una búsqueda del asesino al más puro estilo thriller nórdico. También entramos en su vida personal, y su tensa relación con su hija adolescente, Thale, una joven de 17 años, quien asiste a una fiesta donde una estudiante es asesinada brutalmente, y termina convirtiéndose en una testigo clave del hecho y a su vez, en sospechosa. Pronto la trama se divide y seguimos la investigación de la madre, por una parte, y por otra la de Thale. En la escena del crimen, se puede ver a dos niñas cubiertas de sangre bajo el brillo de la luna llena. Fuera de la pantalla, se logra escuchar el gruñido de un hombre lobo, cuando una de ellas es arrastrada al bosque. ¿Un lobo salvaje está matando gente en la ciudad o es algo más monstruoso? Aunque las películas con estas temáticas suelen ser predecibles, en esta nueva producción el espectador descubrirá poco a poco el misterio y la intriga que envuelve a esta historia. A diferencia de Troll, esta película es menos impactante visualmente, pero al final tiene algunos giros en la historia que la han hecho del gusto del público. El film se compromete a contar la historia volviendo a los orígenes, pero sin actualizar demasiado la mitología sobre estos seres. Una de las cosas que más ha llamado la atención entre la prensa especializada, es que este proyecto no encaja en los patrones tan frecuentes de las películas propagandísticas de Hollywood de esta naturaleza, por lo que no extraña sus críticas negativas a la película. Así, Karina Adelgaard de Heaven Of Horror escribió: “No es una de mis películas favoritas de hombres lobo, pero la disfruté más de lo que esperaba. Se siente un poco demasiado larga y podría haberlo hecho sin los personajes estereotípicos que arruinan el ambiente más oscuro de la historia”. Por su parte, Arnav Srivastav de High On Films dijo: “Vikingulven se siente como una recreación derivada de la mecánica del género que ha tardado años en madurar. Casi cada movimiento que hace es predecible y logra crear una experiencia apenas útil, lo cual es decepcionante dada la riqueza de las leyendas culturales de Noruega”. Pero el crítico Alex Wiggan de It’s A Stampede es más feroz: “Vikingulven no es algo que se destaque entre la multitud de films del género. Lamentablemente, esta es una película estándar de hombres lobo, que brinda algo de entretenimiento, pero dudo que se quede en la mente una vez que aparezcan los créditos” aseveró. Sabemos perfectamente qué problema hay desde un principio, por lo que el misterio no funciona, y la trama de Thale se deja en segundo plano hasta el último tercio. Hay un conflicto madre e hija interesante y obviamente una correlación que crea un dilema para la policía, pero se desaprovechan muchos aspectos de la mitología que despliega y que hubiesen sido mejor aprovechadas en esta producción para televisión. Aun así y a pesar de las criticas interesadas y subjetivas, Vikingulven se revela como una obra bastante sangrienta, con un enfoque más serio y siniestro de lo que las habituales piezas para el mercado juvenil que saca Netflix y al que nos tiene acostumbrados. Quizá la buena recepción que tiene responda más a anhelo del público por una buena puesta al día de un género con demasiadas décadas huérfano de un nuevo clásico.

miércoles, 8 de febrero de 2023

EE.UU.: ¿Una profecía autocumplida?

El general estadounidense de cuatro estrellas Mike Minihan, jefe del Comando de Movilidad Aérea (AMC) de la Fuerza Aérea de EE. UU., cree que los EE. UU. y China entrarán en guerra para el 2025.“Espero estar equivocado. Pero mi instinto me dice que lucharemos contra ellos en el 2025”, escribió Minihan en un memorando a sus oficiales, obtenido por los medios de comunicación. El mensaje instruye al personal de AMC a capacitarse y poner sus asuntos en orden para que estén " legalmente listos y preparados para un conflicto que es inevitable”. Esta predicción es la más directa y contundente hasta ahora de un funcionario estadounidense sobre la perspectiva de un posible conflicto entre EE. UU. y China, además de las indicaciones del discapacitado físico y mental de Joe Biden de que “EE. UU. intervendría del lado de Taiwán si China la invadiera”. Obviamente, Minihan no es un formulador de políticas y el memorando no es una declaración oficial de la política militar de EE. UU. hacia China. Pero no se debe subestimar la influencia de las fuerzas armadas de EE. UU. y, por extensión, del complejo militar-industrial, en la formulación de la política exterior estadounidense y en el estado de ánimo en Washington en general. La realidad es, especialmente como se ve en Ucrania, que el riesgo de un conflicto entre las principales potencias es posiblemente el más alto desde el final de la Segunda Guerra Mundial o el apogeo de la Guerra Fría. Eso se debe a que EE.UU. insiste en verse a sí mismo como “el gendarme del mundo que debe poseer una hegemonía global permanente” cuando lo cierto es que se encuentra en decadencia y su pretendida posición predominante en el mundo está en entredicho por el imparable ascenso de China quien junto con Rusia lideran el Nuevo Orden Mundial, donde EE.UU. no tiene cabida, algo que Washington se resiste a aceptar. Sin embargo, se ha visto obligada a admitir que la competencia se está poniendo al día, por lo que se encuentra lista para usar todos los medios necesarios y asumir riesgos masivos para evitar el posicionamiento de poderes rivales. Como tal, EE. UU. y China corren el riesgo de caer en la llamada " trampa de Tucídides", que se describe como "una aparente tendencia a la guerra cuando una potencia emergente amenaza con desplazar a otra potencia existente como el nuevo e indiscutible nuevo líder hegemónico internacional". Cabe precisar que la actual distribución del poder en el mundo se describe como “multipolaridad emergente”. Así, luego de tres décadas de unipolaridad estadounidense, cuando EE.UU. gobernaba sin oposición imponiendo su infame Pax Americana, el surgimiento de varias potencias fuera de su control - como China - están cambiando el orden internacional. La multipolaridad difiere de la “bipolaridad”, donde dos poderes compiten por la hegemonía, siendo el ejemplo más conocido el de EE. UU. y Rusia durante la Guerra Fría. Si bien la bipolaridad brinda una forma de estabilidad, ya que las capacidades militares de ambas potencias están equilibradas y los riesgos de un conflicto potencial son extremadamente altos, la historia muestra que la multipolaridad generalmente genera inestabilidad, ya que crea un entorno internacional inseguro, impredecible y competitivo. El mundo de 1914, donde un teatro de potencias europeas en competencia luchaban por el dominio internacional, finalmente estalló en la Primera Guerra Mundial. A medida que las potencias mundiales en competencia expandieron sus ambiciones imperialistas, buscaron contener a otros formando alianzas e iniciando carreras armamentistas. ¿Os suena familiar? Debería. El mundo de hoy tiene algunos paralelos inquietantes. EE.UU., una hegemonía insegura cuyo poder está disminuyendo a medida que surgen otras potencias mundiales, busca desesperadamente degradar, socavar y contener a sus rivales desencadenando carreras armamentistas y ampliando los sistemas de alianzas. El enfoque en expandir la OTAN buscando aislar a Rusia, ha provocado el conflicto en Ucrania, pero peor aún, la administración Biden está buscando activamente expandir ese modelo al este de Asia contra China, en forma de bloques como Quad y AUKUS. Si bien en teoría se supone que estos sistemas de alianza establecen la disuasión y proyectan el poder estadounidense, en la práctica la historia muestra que este comportamiento solo provoca, en lugar de prevenir, el conflicto. La Guerra Fría es la única excepción en toda la historia, y el conflicto de Ucrania no ha hecho más que afirmarlo. Porque cuando un estado busca armarse con el enfoque de apuntar deliberadamente a otro, el otro responde, creando un ciclo de escalada. Por lo tanto, cada estado corre para mejorar sus capacidades con el objetivo de responder al otro, y el ciclo se vuelve auto-reforzante. ¿Cómo estallan las carreras armamentistas durante las guerras? La respuesta es que en un clima de creciente paranoia política, sospecha y desconfianza que acompaña a estas tensiones militares, a algunos estados les gusta preguntarse “ ¿qué pasa si me atacan primero?”. o "¿están planeando un ataque?" El peligro surge cuando un estado percibe que se enfrenta a una contención militar o a un posible ataque preventivo, su “única opción” es atacar primero y asestar el primer golpe. Esto, nuevamente, tiene sus raíces en las lecciones de la historia de la Primera Guerra Mundial. Una vez que Austria-Hungría (un aliado de Alemania) declaró la guerra a Serbia, Alemania creyó que la guerra con Francia (un aliado de Rusia) era inevitable. Por lo tanto, se tomó la decisión de atacar preventivamente a Francia, a través de Bélgica. ¿Por qué es esto relevante hoy? Porque, ¿qué pasa si en algún momento China decide que no tiene más remedio que atacar primero a EE. UU. o Japón, antes de que intervengan con la fuerza de las armas para proteger a Taiwán? Tenga la seguridad de que aún no hemos llegado a ese punto, y Beijing normalmente es reacio al riesgo cuando se trata de este tipo de cosas. Los comentarios del general estadounidense son por cierto, demasiado dramáticos, al menos en este punto. Sin embargo, son peligrosos porque reflejan el sentimiento de que, tarde o temprano, la guerra es inevitable, y cuando se cree en ello, se trata como tal, y así la guerra se convierte en una realidad. En este momento, puede parecer impensable, pero también lo fueron muchas otras guerras en el pasado. A medida que Washington continúa aumentando las tensiones con Beijing, es cada vez más probable que se produzca un punto de inflexión o un error de cálculo, y ahí es donde radica el peligro.

METRO EXODUS: En la ruta de la supervivencia

En el género de los FPS lo más habitual es encontrarnos con juegos en los que los tiroteos son constantes, con combates brutales en los que las balas vuelan de aquí para allá, aunque también hay otros títulos que plantean desafíos más elevados y nos obligan a demostrar nuestra capacidad de supervivencia. Dentro de este último grupo de encuentra la saga Metro. La serie de videojuegos inspirada en las novelas del mismo nombre y escritas por el autor ruso Dmitri Glukhovsky se divide en tres entregas diferentes, pero sobre la que os vamos a hablar hoy es la última de ellas: Metro Exodus. Más que nada porque cualquiera que esté suscrito a PlayStation Plus Extra y Premium puede acceder a su correspondiente descarga en PlayStation Store. Además, es uno de esos juegos que será mejor que lo pilléis cuanto antes y os lo paséis, porque está previsto que abandone el catálogo el 21 de febrero. Por suerte, tenéis tiempo más que de sobra para pasároslo y comprobar por vuestra propia cuenta lo que le hace tan especial a este FPS. La tercera parte de la franquicia continúa con los sucesos que tuvieron lugar en Metro: Last Light. Artyom vuelve a ser el protagonista una vez más y no os preocupéis si sois de los que no habéis jugado a los Metro anteriores, porque la propia aventura os pone al día de todo lo sucedido y tampoco es que sea realmente indispensable. En cualquier caso, en esta ocasión por fin se abandonan los oscuros y tétricos túneles del metro de Moscú para salir al aire libre. Se decía que la guerra nuclear que había tenido lugar en todo el mundo había arrasado con toda la población, pero Artyom estaba convencido de que todavía había vida en el exterior. De ahí que junto con un grupo de compañeros se sube en la Aurora, un tren con el que viajan por las vías de todo el país para descubrir que efectivamente no estaban solos, aunque con lo que no contaban es que a las afueras del metro las cosas no eran más sencillas en absoluto. Todo esto deja la puerta abierta a visitar unos escenarios inmensos en forma de mundos abiertos, entre los que hay una zona nevada, un desierto o un bosque, entre otros tantos. Lo mejor de todo es la libertad que ofrecen a la hora de explorarlos, algo nunca visto hasta ese momento en la saga. A su vez, cada uno de los lugares que se pueden visitar se caracteriza por contar con desafíos completamente distintos entre sí. A pesar de todo, el hecho de que la mayor parte de la acción transcurra en el exterior no quita que haya zonas radioactivas o contaminadas que requieren que siempre tengamos a mano nuestra máscara de gas para no morir al instante. Aun así, no es el mayor peligro a tener en cuenta, porque tampoco faltan los bandidos, así como los mutantes y otras criaturas abominables que nos lo hacen pasar realmente mal. La exploración es fundamental, porque en ningún momento te libras de la escasez de recursos, lo que te obliga a examinar hasta el lugar más recóndito en busca de cualquier material que pueda servir de ayuda. Sin embargo, hay zonas que recuerdan más a los primeros Metro por su oscuridad o por ser más cerradas en las que salir con vida de ellas no será coser y cantar, aunque a veces no te queda más remedio que atravesarlas. Ya no solo por llevar a cabo las misiones principales, sino también por las secundarias que van facilitando los personajes, aunque también hay que reconocer que estas no son nada del otro mundo y pueden dar la sensación de relleno para alargar más todavía la duración de la campaña, que puede ser fácilmente de unas 15-20 horas dependiendo del tiempo que dediquéis a cada escenario. Por su parte, el argumento es magnífico y va cobrando más peso mientras vas progresando, con un buen nivel que no decae a medida que se van completando los distintos capítulos. El hecho de que Metro Exodus se trate de un FPS de supervivencia implica que cada bala cuenta y hay que administrarlas a conciencia. De nada sirve ponerse a disparar como loco a cualquier cosa que se mueva porque a la larga puede acabar siendo demasiado perjudicial por no disponer de las herramientas necesarias para eliminar a los enemigos. Es por ello que también hay que apuntar perfectamente para que al menos los impactos causen estragos de verdad. Al menos Artyom puede empuñar varias armas diferentes, entre las que hay pistolas, escopetas, rifles de francotirador, etc., a las que se les puede modificar sus componentes para alterar sus estadísticas y efectos, aparte de su diseño. No obstante, las armas se pueden estropear si se usan demasiado o si se mojan, provocando que la suciedad haga que empeoren o incluso se rompan del todo. Por cierto, las mesas de trabajo son esenciales para fabricar artículos, filtros para las máscaras, para reparar el cristal de estas y por supuesto para devolver a su estado normal todas las armas, aunque en este sentido también habrá que tener muy presente los recursos de los que disponemos para no usarlos con cualquier cosa así sin más. Estas mesas se encuentran en lugares de descanso que también se pueden aprovechar para dormir y así cambiar el ciclo del día por si alguien prefiere que sea por la mañana o de noche. Esto también afecta a las amenazas con las que toca lidiar, porque por el día los bandidos son más propensos a atacar o permanecerán más alerta en sus fortalezas, mientras que por la noche es más probable cruzarse con los espeluznantes mutantes. Sea como sea, la experiencia es fácil que te mantenga en tensión por el temor a lo que te puedas encontrar y sobre todo por la incertidumbre de no saber si dispondrás de los materiales suficientes para sobrevivir. En resumidas cuentas, Metro Exodus es el capítulo más completo de toda la saga y un FPS que, pese a no ser perfecto, os mantendrá bien enganchados a los mandos si sois de los que gustan las experiencias que no se limiten a acribillar a enemigos sin parar.
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