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miércoles, 31 de julio de 2024

GAZA: Las victimas que a nadie importan

A principios de este mes que ya termina, The Lancet publicó un artículo en el que se estimaba que el número total de muertes de civiles palestinos causadas directa e indirectamente por los ataques israelíes desde octubre del 2023 podría ser casi cinco veces mayor que la cifra oficial de muertos, y podría llegar a hasta 186.000 o incluso más, señalando que esto se traduciría en el 7,9% de la población total de la Franja de Gaza a manos de los criminales sionistas. Según el artículo, el último recuento disponible de palestinos muertos - 37.396 - es demasiado bajo, debido a que todavía se desconoce cuántos más yacen bajo los escombros, cuántos están desaparecidos pero no se los contabiliza entre los muertos y cuántos perecerán por hambre, deshidratación o enfermedades. “Incluso si el conflicto termina inmediatamente, seguirá habiendo muchas muertes indirectas en los próximos meses y años por causas como enfermedades reproductivas, transmisibles y no transmisibles”, señaló. Sin embargo, incluso esta estimación de The Lancet de casi 200.000 muertos podría ser sólo la mitad del número real de palestinos asesinados, según algunos cálculos. El doctor noruego Mads Gilbert, que ha trabajado extensamente en Gaza durante años - especialmente durante épocas en que Israel libraba guerras de agresión en el enclave palestino - describió recientemente las múltiples condiciones evitables que contribuyen a esas muertes “indirectas”, estimando que el número de muertos o que pronto morirán podría superar los 500.000. Como causas indirectas de muertes, detalla “la falta de alimentos que entran en Gaza y la destrucción de la agricultura, la pesca, las granjas avícolas, las granjas lecheras, etc., especialmente la falta de agua, que provoca deshidratación e infecciones”. El tercer componente del “triángulo de la muerte” son las enfermedades comunes, señala Gilbert. “Puede que haya unos 10.000 o más pacientes de cáncer en Gaza. El ejército israelí bombardeó el hospital Rantisi para niños con cáncer y el hospital turco de la amistad para pacientes adultos con cáncer. Pereciendo muchos de ellos bajo los escombros. Además, no permiten la entrada de medicamentos contra el cáncer para los sobrevivientes”. Más de 1,2 millones de personas, afirma, se están infectando debido a las malas condiciones de higiene. Gilbert señala que las altas temperaturas que hay actualmente en Gaza, la basura no recogida, las bombas de aguas residuales destruidas y la consiguiente inundación de las calles con aguas residuales sin tratar, generan un infierno de parásitos que propagan enfermedades. Además, están las mujeres embarazadas que dan a luz en condiciones insalubres, con sus cuerpos debilitados por el hambre. Calcula que más de 50.000 niños han nacido en Gaza desde el 7 de octubre del 2023, añadiendo que “todas estas mujeres necesitan agua potable y buena comida para cuidar de sus hijos. Hay una sobremortalidad masiva entre las mujeres embarazadas que tienen partos difíciles y necesitan cesáreas”. La cifra de casi 40.000 muertos ya es aterradora, pero estas estimaciones recientes son absolutamente horrorosas. La brutalidad del asedio sionista, los severos cortes de energía (16-22 horas al día) luego de que Israel destruyera la única planta de energía, afectan severamente a los hospitales (funcionamiento de diálisis y salas de emergencia; incubadoras; refrigeración para medicamentos, etc.) por lo que el número de víctimas por no recibir atención médica crece sin cesar. Asimismo, los cortes de electricidad afectaron la capacidad de tratar las aguas residuales o, al menos, de bombearlas al mar. Cuando las aguas residuales se acumulan en exceso, se desbordan hacia las calles (incluido al menos un caso horrible en el que cinco civiles se ahogaron en un pueblo del norte de Gaza debido a su desbordamiento). El propio confinamiento israelí restringe severamente lo que se permite ingresar a Gaza, incluidos medicamentos, gas para cocinar, combustible, productos alimenticios, ganado, semillas, fertilizantes y mucho más. Asimismo, limita severamente las exportaciones, lo que contribuye a destruir la economía. Las cifras de la ONU revelan que apenas se ha permitido la entrada de un promedio de menos de cinco camiones al día, en comparación con los 123 de octubre y los 475 de mayo del año pasado. El 27 de noviembre, la ONU anunció que se había quedado sin suministros de alimentos y artículos básicos en Gaza. En aquel entonces ya había una drástica escasez de 300 tipos diferentes de medicamentos, 95 de los cuales (incluidos los medicamentos contra el cáncer) ya no están disponibles en Gaza. A ello debemos agregar que 220 máquinas utilizadas para diálisis y otros procedimientos vitales, como tomografías computarizadas, no estaban en funcionamiento. De la misma manera, los incesantes ataques israelíes contra agricultores y pescadores palestinos, muertos y mutilados a balazos y proyectiles, pescadores secuestrados y sus barcos robados, se han prolongado durante más de una década y media, lo que significa un grave impacto en la capacidad de los palestinos para cultivar o pescar sus propios alimentos, condenando a sus familias a la muerte por inanición. Pero el salvajismo de las sionistas no se detiene allí. Otras tácticas utilizadas por el ejército ocupante incluyen la quema de cultivos palestinos, la tala o destrucción de olivos y la demolición de granjas en las regiones fronterizas. A ello debemos agregar la destrucción sistemática de pozos y cisternas desde el sudeste hasta el norte. Muchos palestinos intentaron regar sus tierras con carretas tiradas por burros y jarras de agua, pero muchos fueron muertos a tiros por los sionistas. Durante más de una década, el 95% del agua del único acuífero de Gaza no ha sido apta para el consumo humano, pero al no haber otra fuente de agua es utilizada, aumentando dramáticamente el número de victimas. Si a este implacable asedio añadimos las numerosas guerras infringidas contra Gaza, podemos ver cómo Israel preparó el terreno hace mucho tiempo para las enfermedades crónicas, el retraso del crecimiento, la anemia y muchas otras enfermedades y afecciones, mucho antes del 7 de octubre del 2023. Como recordareis, ese mismo mes el ministro de Defensa israelí Yoav Gallant, declaró: “He ordenado un asedio total a la Franja de Gaza. No habrá electricidad, ni alimentos, ni combustible, todo está cerrado. Estamos luchando contra infrahumanos y estamos actuando en consecuencia”. Asimismo, las fuerzas israelíes han disparado repetidamente contra palestinos hambrientos que hacían fila para recibir la escasa ayuda alimentaria que ingresaba a Gaza; la peor masacre de ese tipo ocurrió en febrero, matando al menos a 115 civiles e hiriendo a más de 750.¿hubo una condena mundial y un castigo a los asesinos por estas atrocidades? Obviamente que no. Unos meses antes de la advertencia de The Lancet, en marzo, Ralph Nader también cuestionó lo que él creía que era un recuento muy inferior al real de los palestinos muertos en Gaza, escribiendo : “A partir de los relatos de la gente en el terreno, los vídeos y las fotografías de episodios mortales uno tras otro, más las mortalidades resultantes del bloqueo o la destrucción de las necesidades cruciales de la vida, una estimación más probable, en mi opinión, es que al menos 200.000 palestinos deben haber perecido ya y el número de víctimas se acelera cada hora”. Más recientemente, el Dr. Ahmad Yousaf, un médico de Med Global que trabaja en Deir al-Balah, en el centro de Gaza, dijo en una entrevista: “Esta UCI está llena de pacientes diabéticos que contraen una enfermedad muy tratable pero que mueren de lo más simple: no hay insulina disponible, ya que no se les permite traerla y tampoco hay refrigeración porque no hay electricidad. Como muchos amputados por traumatismos, hay amputados por diabetes no controlada. Las cifras son mucho más altas, diría que cuatro, cinco o seis veces más altas, sin hablar de las personas que morirán en las próximas décadas a causa de los traumas psiquiátricos y las discapacidades físicas asociadas con lo que ha sucedido en los últimos nueve meses” asevero. En tanto, los palestinos torturados hasta la muerte en cárceles israelíes también deberían incluirse en el recuento de muertes “indirectas”, ya que Israel ha secuestrado a más de 4.000 palestinos de Gaza, incluidos niños, periodistas, médicos y mujeres (esto se suma a los casi 10.000 palestinos no residentes en Gaza que se encuentran detenidos en Israel). Prácticamente no hay cobertura de las atrocidades sionistas en los medios occidentales, y la escasa cobertura es groseramente tergiversada. De hecho, no sorprende que el titular del New York Times elimine a Israel como causa de las muertes cuando lo es, con su titular “Los combates no son la única causa de muerte de los habitantes de Gaza en medio de la guerra, dicen los investigadores”, y, por lo demás, exculpa a Israel de toda responsabilidad por la hambruna que ha provocado deliberadamente en Gaza. Siempre vale la pena señalar la hipocresía de las reacciones de la prensa y los comentaristas occidentales cuando son los sionistas quienes cometen estas atrocidades silenciando sus crímenes, pero si se trata de Siria, Rusia u otro Estado ‘enemigo’ que aparentemente hicieron algo similar, ahí se apresuran para condenarlos, muchas veces sin prueba alguna de lo sucedido. En tanto sabiéndose impune, Israel sigue masacrando a los palestinos en lo que se suponía que eran las "zonas seguras" - que nunca lo han sido - en particular, el reciente bombardeo repetido del campo de refugiados de Al-Masawi (con al menos 1,5 millones de palestinos desplazados), que mató al menos a 71 civiles, casi todos mujeres y niños, hiriendo a casi 300 más. Luego, como si no estuvieran satisfechos con estos crímenes, volvieron a bombardear ese mismo campo a los pocos días, causando otra vez una gran mortandad. Resulta condenable que estas reiteradas matanzas de civiles palestinos a manos de los criminales sionistas continúen, sin que nadie levante su voz de protesta por estas monstruosidades cometidas a toda hora ¿O la vida de los palestinos no tiene ningún valor? Y como si ello no fuera suficiente, el Criminal de Guerra Benjamín Netanyahu ha dirigido su mirada al Líbano. Sino no se le detiene a tiempo, desatara una conflagración general en la región que involucraría a Turquía e Irán, con consecuencias devastadoras. Al respecto, el ‘sultán’ turco Recep Taiyip Erdogan ha dicho el sábado que invadiría Israel si la masacre de palestinos continúa y los sionistas ocupan territorio libanés: "Debemos ser muy fuertes para que Israel no pueda hacer estas cosas ", declaró, citado por los medios locales, desde el noreste del país. "Al igual que entramos en [Nagorno] Karabaj y Libia, haremos lo mismo con ellos "No hay nada que nos impida hacerlo. Solo tenemos que ser lo suficientemente fuertes para dar estos pasos", expresó. ¿Se quiere llegar a ese escenario?

IN A VIOLENT NATURE: Desde la mirada del asesino

¿Hasta qué punto es importante el gore en una película de terror? Es un ingrediente común que va zizagueando en la historia del género, normalmente dependiendo del movimiento oscilante que tiende a complacer o repeler según el momento concreto de una época. Ahora, llega In a Violent Nature (De naturaleza violenta), un slasher desde el punto de vista del asesino que se postula como un experimento con algunas de las muertes más brutales vistas en el género en años. Esta propuesta ha dado vueltas por festivales, causando cierto revuelo en Sundance, un foro en el que hace años nadie hubiera esperado encontrar una especie de secuela intelectual de ‘Viernes 13’ que ha sorprendido por sus elaboradas escenas de asesinato y sangre sin coartadas. Una de ellas en especial no tiene nada que se le parezca en el cine, o al menos que hayamos visto en un empaque comercial de estas características. Pero lo que sugiere este experimento indie es un reflejo más o menos realista de lo que sería un slasher arquetípico, con los estilemas de los clásicos de los 80, pero aparentemente siguiendo todo el rato al Michael Krueger de turno con todo lo que conlleva, es decir una mirada desinteresada en la acción, el misterio, la sorpresa y los sustos que se apoya en la experiencia previa del espectador en el género de los campamentos de verano con maníacos sueltos. No hace falta hurgar demasiado en las reglas de estas películas para concluir que uno de los ingredientes imprescindibles son los momentos en los que los adolescentes caen como moscas en manos del arma del asesino, no hay que justificarlo, ni dar cuentas a nadie, pagamos la entrada para ello y hay una especie de contrato social invisible que hace que nadie se mire raro dentro de la sala, nadie juzga y se lleva a un punto común de que cuanto más burda sea la mutilación, más divertida es la experiencia. Por ello no hay mucha exploración de estos lugares comunes, que todo el mundo puede acusar de clichés, y el receptor va a seguir esperando el siguiente machetazo. Y hay en In a Violent Nature una aparente complicidad inicial con esos espectadores que quieren ver lo de siempre, pero con el interés de buscar debajo de la alfombra y encontrar alguna motivación en el ritual, sin dejar de ofrecer algunas de las muertes más salvajes vistas en el género. Son brutales, bastante abundantes y hechas con efectos tradicionales, algo que ni la alabada ‘Malignant’ lograba, con su hemoglobina digital. La forma de presentarlas aquí es seca e implacable, donde su impacto se multiplica al no tener música extradiegética, con una rígida disciplina narrativa cercana al found footage. De hecho, salvo su componente de falso documental meta y el emplazamiento, en esencia no se diferencia tanto de ‘Behind the Mask: The rise of Leslie Vernon’, pero aquí la dirección pone en la posición de observador al espectador a un nivel íntimo siguiendo de cerca al ser que merodea por el bosque. Pero en su consecución parece que no hay una sensación contagiosa, ocurren porque está dentro del contrato del subgénero. Uno de los pósters de la película es un referencia directa a uno de los mejores slashers olvidados de los 80, con un asesino de maneras no muy diferentes, detalles que implican una referencialidad constante codificada por un humor autoconsciente muy cerrado, y de hecho el protagonista es una mezcla de varios villanos del slasher de esos años, entre el aspecto de ‘Sangriento San Valentín’ o el Jason de ‘Viernes 13’. La premisa de aguantar su punto de vista, por otra parte, se acaba rompiendo a conveniencia, especialmente en el tramo final, pero en los momentos que sí lo hace pierde diversas oportunidades de jugar con el conocimiento de los mecanismos del género, quedando como un aburrido corre corre que te pillo en el que no hay un verdadero diálogo con el espectador, no hay nudos, crescendo o tensión, solo “frío frío, caliente caliente” conforme el encapuchado se acerca a los jóvenes, el mismo suspense que ver jugar a alguien a un videojuego sin que te pasen nunca el mando. El verdadero problema es ese revisionismo cínico que parece querer estar por encima del espectáculo gore que propone, derivando en este caso en un tercer acto plano, incomprensiblemente anticlimático, que llega como si el alcohol se acabará en el mejor momento de la fiesta. Algo que si bien no invalida todo lo anterior, cambia la experiencia en conjunto, no queda claro si los cineastas buscan hacer un homenaje fallido a las final girls, crear una tensión nunca resuelta o se quedan sin ideas. Una coda aburrida y decepcionante que deja claras las intenciones reflexivas ya que se podían ir captando. La primera pregunta es si tiene sentido la presencia del propio splatter en el contexto de una sesión golfa con monóculo y pocas ganas de elevar la apuesta más allá de lo que consigue en el minuto 60, la siguiente cuestión tiene que ver con la propia intención del conjunto más allá del propósito de exhibición de las habilidades del director para seguir con la cámara a un personaje como si estuviera haciendo una especie de parodia atolondrada de ‘Elephant’ de Gus Van Sant. Pero en In a Violent Nature no hay ningún trasfondo sobre la espontaneidad de la violencia en la naturaleza humana, ni el ultrarrealismo busca una documentación de una tragedia, ni quiera parece una parodia de estas, por lo que su idea se queda en una broma de amigos que podría haber ido más allá, quizá una gran idea para un videoclip de alguno de los grupos de garaje mustio que escuchan los protagonistas a la luz de la hoguera. Pero como slasher, a veces aburre, incluso en alguno de sus asesinatos parece retroceder a la crueldad de la época torture porn, estirando lo que sabemos que va a ocurrir hasta lo desagradable y sin intención provocadora, un ejercicio plano de intelectualizar un género que no lo necesita, bien empaquetado y presentado para crear conversaciones de puesta en escena en podcasts y revistas de cine que, si no tienen una coartada erudita para disfrutar de una película de adolescentes descuartizados por un homicida inmoral, jamás se plantearían hablar de ella. Por cierto, tras su reciente estreno en cines, no ha tenido muy buenos resultados en cuanto a críticas por parte del público, por lo que si estás esperando para verla en casa mediante streaming, no deberíamos esperarla hasta por lo menos los próximos meses de septiembre u octubre.

miércoles, 24 de julio de 2024

UCRANIA: Camino a su aniquilación

Como sabéis, el realismo político se presenta erróneamente como “inmoral” porque se centra principalmente en una competencia ineludible por la seguridad y, por lo tanto, rechaza los esfuerzos idealistas por trascender la política de poder. Como los Estados no pueden separarse de la competencia por la seguridad, la moralidad para el realista implica actuar de acuerdo con la lógica del equilibrio de poder como base para la estabilidad y la paz. Los esfuerzos idealistas por romper con la política de poder pueden definirse entonces como “inmorales”, ya que socavan la gestión de la competencia por la seguridad como base de la paz. Como expresó Raymond Aron en 1966: “El idealista, creyendo que ha roto con la política de poder, exagera sus crímenes”. El argumento idealista más peligroso que destruyó a Ucrania es el de “que tiene derecho a sumarse a cualquier alianza militar que desee”. Es una declaración engañosa que puede ganar fácilmente el apoyo de un público desinformado, ya que la alternativa seria aparentemente “permitir que Rusia dicte las políticas de Ucrania”. Sin embargo, afirmar que “se debe permitir que Ucrania se una a cualquier alianza militar” es un argumento idealista, ya que apela a cómo nos gustaría que fuera el mundo, no a cómo funciona realmente. El principio de que la paz se deriva de la expansión de alianzas militares sin tener en cuenta los intereses de seguridad de otras grandes potencias nunca ha existido. Estados como Ucrania, que limitan con una gran potencia, tienen todos los motivos para expresar preocupaciones legítimas en materia de seguridad, pero invitar a una potencia rival como EE.UU. a su territorio intensifica la competencia en materia de seguridad. ¿Es moral insistir en cómo debería ser el mundo cuando la guerra es la consecuencia de ignorar cómo funciona realmente el mundo? La alternativa a la ampliación de la OTAN es no aceptar una esfera de influencia rusa, que denota una zona de influencia exclusiva. La paz se deriva del reconocimiento de una esfera de intereses rusa, que es un área donde los intereses de seguridad rusos deben ser reconocidos e incorporados en lugar de excluidos. No solía ser polémico argumentar que los intereses de seguridad rusos deben tenerse en cuenta al operar en sus fronteras. Por eso Europa tenía un cinturón de estados neutrales como amortiguador entre Oriente y Occidente durante la Guerra Fría para mitigar la competencia en materia de seguridad. Hoy ese cinturón no existe. Méjico tiene muchas libertades en el sistema internacional, pero no tiene la libertad de sumarse a una alianza militar liderada por China ni de albergar bases militares chinas. El argumento idealista de que puede hacer lo que quiera implica “ignorar las preocupaciones de seguridad de EE.UU.”, y el resultado probablemente sería su destrucción por parte de EE.UU. Si Escocia se separa del Reino Unido y luego se suma a una alianza militar liderada por Rusia y alberga misiles rusos, ¿seguirían defendiendo los ingleses el principio del consentimiento? Obviamente que no. Cuando vivimos en un mundo realista y reconocemos que la competencia en materia de seguridad debe mitigarse para lograr la paz, entonces aceptamos un sistema de seguridad basado en restricciones mutuas. Cuando vivimos en el mundo idealista de los Estados buenos contra los Estados malos, entonces no se debe limitar la fuerza del bien. La paz está entonces garantizada cuando el bien derrota al mal y el compromiso es un mero apaciguamiento. Los idealistas que buscan trascender la política de poder y crear un mundo más benigno se encuentran intensificando la competencia en materia de seguridad e instigando guerras. Los idealistas condenan regularmente como “inmoral” el argumento de que el expansionismo de la OTAN provocó la invasión rusa, porque aparentemente legitima tanto la política de poder como la invasión. ¿Es inmoral la realidad objetiva si contradice el mundo ideal en el que nos gustaría vivir? El ex embajador británico en Rusia, Roderic Lyne, advirtió en el 2020 que era un “error enorme” impulsar la adhesión de Ucrania a la OTAN: “Si quieres iniciar una guerra con Rusia, esa es la mejor manera de hacerlo”. La por entonces canciller alemana Angela Merkel reconoció que Rusia interpretaría la posibilidad de la adhesión de Ucrania a la OTAN como una “declaración de guerra”. El director de la CIA, William Burns, también advirtió contra la incorporación de Ucrania a la OTAN, ya que Rusia teme un cerco y, por lo tanto, estará bajo una enorme presión para usar la fuerza militar: “Moscú tendría que decidir si interviene; una decisión que Rusia no quiere tener que afrontar”. Un asesor del ex presidente francés Sarkozy argumentó que la Carta de Asociación Estratégica entre EE.UU. y Ucrania en noviembre del 2021 “convenció a Rusia de que deben atacar o ser atacados”. Ninguna de las personas mencionadas anteriormente buscó legitimar una invasión, sino que buscaron evitar una guerra. Sin embargo, prestar atención a su advertencia se condena como dar a Rusia un veto, mientras que ignorar estas advertencias se presenta “como una cuestión de principios y virtud”. Cuando las grandes potencias no tienen un veto institucional blando, utilizan un veto militar duro. Los idealistas que insisten en que Rusia no debería tener un veto sobre la expansión de la OTAN impulsaron las políticas que previsiblemente resultaron en la pérdida de territorio, cientos de miles de muertes y una nación destruida. ¿Por qué los idealistas se presentan como morales y “pro-ucranianos”? ¿Por qué los realistas que durante más de una década advirtieron contra la expansión de la OTAN son inmorales y “anti-ucranianos”? ¿Se basan estas etiquetas en las disparatadas ‘teorías’ de los idealistas? Sugerir que Ucrania “tiene el derecho soberano de unirse a la OTAN” presenta al bloque militar como un tercero pasivo que simplemente apoya “la aspiración democrática de los ucranianos”. Nada más falso. Esta narrativa pasa por alto que la OTAN no tenía la obligación de ofrecer a Ucrania una membresía futura. De hecho, los países occidentales firmaron varios acuerdos con Moscú luego de la Guerra Fría, como la Carta de París para una Nueva Europa, con el objetivo de construir colectivamente una Europa sin líneas divisorias y basada en una seguridad indivisible. Pero la OTAN rompió esos acuerdos al impulsar la expansión al este de Europa y negarse a ofrecer a Rusia garantías de seguridad para mitigar la competencia en materia de seguridad. Al ofrecer una membresía futura a Ucrania, la OTAN desplazó la presión hacia Ucrania y el conflicto OTAN-Rusia se convirtió en un conflicto Rusia-Ucrania. Moscú sintió que tenía la obligación de impedir que Kiev se uniera al bloque militar y albergara al ejército estadounidense en su territorio. El apoyo de la OTAN "al derecho de Ucrania a elegir su propia política exterior” también es una gran mentira, ya que Ucrania fue arrastrada a la órbita de ese agresivo bloque militar contra su voluntad. El público occidental rara vez es informado de que todas las encuestas de opinión entre 1991 y 2014 demuestran que solo una minoría muy pequeña de ucranianos quiso alguna vez unirse a la alianza. La OTAN reconoció la falta de interés del gobierno y el pueblo ucranianos como un problema que debe superarse en un informe del 2011: "El mayor desafío para las relaciones entre Ucrania y la OTAN radica en la percepción de la OTAN entre el pueblo ucraniano. La membresía en la OTAN no cuenta con un amplio apoyo en el país, y algunas encuestas sugieren que el apoyo popular es inferior al 20%". La solución fue impulsar mediante un infame operativo montado por la CIA, denominado Euromaidán, que en el 2014 derrocó al gobierno democráticamente elegido de Viktor Yanukovich, violando su Constitución y sin el apoyo mayoritario de los ucranianos, instaurando un régimen colaboracionista completamente sometido a los EE.UU. Al respecto, la llamada telefónica filtrada entre Nuland y Pyatt reveló que Washington desde tiempo atrás, estaba planeando un cambio de régimen, incluyendo quién debería estar en el gobierno posterior al golpe, quién tenía que quedarse fuera y cómo legitimarlo. Luego del golpe, EE.UU. dejo al descubierto su influencia intrusiva sobre el nuevo gobierno títere que había instalado en Kiev. El fiscal general de Ucrania, Viktor Shokin, se quejó de que desde el 2014, “lo más chocante es que todos los nombramientos [del gobierno] se hicieron de acuerdo con EE.UU. y Washington creía que Ucrania era su feudo”. Por ese motivo se fabricaría un conflicto con Rusia para ‘justificar’ la presencia de la OTAN en el país. ¿Cuáles fueron las primeras decisiones del nuevo régimen elegido por Washington? El primer decreto del “nuevo” Parlamento fue derogar la capacidad de las regiones ucranianas de designar el ruso como segunda lengua oficial. The New York Times informó que el primer día del golpe, el nuevo jefe de espionaje de Ucrania llamó a la CIA y al MI6 para establecer una asociación para operaciones encubiertas contra Rusia, que finalmente dieron lugar a 12 bases secretas de la CIA a lo largo de la frontera rusa. El conflicto se intensificó cuando Moscú respondió reunificando Crimea con Rusia (de la cual el dictador soviético de origen ucraniano, Nikita Jrushchov lo separo ilegalmente en 1954) apoyando asimismo un levantamiento separatista en el Donbás para salvar a su minoría rusófila del genocidio planificado por los golpistas, y la OTAN saboteó el acuerdo de paz de Minsk que la abrumadora mayoría de los ucranianos votó a favor de que se aplicara. La preservación e intensificación del conflicto proporcionó a Washington un representante ucraniano dependiente que podía utilizar contra Rusia. El mismo artículo del New York Times mencionado anteriormente también reveló que la guerra encubierta contra Rusia tras el golpe fascista en Kiev fue una de las principales razones del operativo especial ruso en Ucrania: “A finales del 2021, según un alto funcionario europeo, el presidente ruso Vladimir Putin estaba sopesando la posibilidad de lanzar una operación a gran escala cuando se reunió con el jefe de uno de los principales servicios de espionaje de Rusia, quien le dijo que la CIA, junto con el MI6 británico, estaban controlando Ucrania y convirtiéndola en una cabeza de playa para operaciones contra Moscú”. Tras la intervención rusa de Ucrania, los idealistas insistieron en que Ucrania “debía convertirse en miembro de la OTAN tan pronto como termine la guerra”. Se trata de una declaración moral y atrayente para garantizar que “Ucrania estará protegida y que una tragedia como ésta no se repetirá” Pero ¿qué le comunica a Rusia? Todo territorio que Rusia no conquiste caerá en manos de la OTAN, “que podrá utilizarla como territorio de primera línea contra Rusia”. La amenaza de la expansión de la OTAN incentiva a Rusia a liberar la mayor cantidad de territorio ucraniano posible y a garantizar que lo que quede sea un Estado residual profundamente disfuncional. Lo único que puede traer paz a Ucrania y poner fin a la carnicería impulsada por EE.UU. y la OTAN es restablecer su neutralidad, pero los idealistas denuncian esto como profundamente “inmoral” y, por lo tanto, “inaceptable”. Al contrario, exigen intensificar la guerra contra Rusia, sabiendo de antemano que Ucrania tiene todas las de perder y así le transfieran toda clase de armamento, su suerte está echada, y nada la salvará de su destrucción... y la culpa de ello no solo la tendrán los idealistas.

DIABLO IV/ VESSEL OF HATRED: Todo lo que debes saber

Hace tan solo unos días tuve la inmensa oportunidad de acudir a un evento inolvidable y muy especial, ya que Blizzard nos invitó a acudir a su campus de California, donde tuve la oportunidad de visitar los interiores de sus instalaciones y comprobar que era todo un paraíso para los aficionados de los diferentes videojuegos que ha desarrollado la compañía a lo largo de todos estos años. Eso sí, el principal motivo por el que me desplacé al otro lado del mundo fue para probar un adelanto del Espiritualista, la nueva clase que se incorporará en unos meses a Diablo IV gracias a su primera expansión, Vessel of Hatred. Además, tuve la ocasión de jugar durante dos horas a esta nueva aventura, por lo que en este artículo podréis leer todo lo que podéis esperar de este personaje dispuesto a revolucionar la jugabilidad. Es más, ya os adelanto que el rato que estuve dándole caña me fascinó tanto que, aparte de dejarme con ganas de más, lo sentí como un soplo de aire fresco y un cambio muy necesario que le sentará de fábula al RPG de acción. El guerrero que veis encabezando la imagen de portada es el llamado Espiritualista, considerado como un depredador alfa de la selva dispuesto para combatir contra cualquiera que haga falta. Lo que le hace tan especial es el hecho de que mantiene una enorme conexión con cualquiera de los guardianes que es capaz de invocar, lo que influye radicalmente en su manera de jugar. Para que os hagáis una mejor idea de lo que esto implica, exactamente existen cuatro guardianes espirituales a los que se puede unir el Espiritualista. Estos son el Jaguar, el Águila, el Gorila y el Ciempiés, por lo que de primeras ya os imaginaréis que no tienen absolutamente nada que unos animales con otros. Es lo mismo que sucede con las habilidades que puede emplear esta nueva clase. Todas ellas se transforman automáticamente en las del guardián que se ha seleccionado en el árbol de habilidades, por lo que son exclusivas y difieren dependiendo de la rama que se escoja. Aun así, hay determinadas habilidades que sí se comparten entre unos espíritus y otros, pero por lo general no es lo común. En cualquier caso, yo pensaba que las diferencias entre unas especializaciones y otras no serían demasiado diferentes a la hora de repartir estopa, pero nada más lejos de la realidad. Cada vez que juegas con un nuevo guardián sientes como si estuvieses controlando a un personaje que no tiene nada que ver con los demás, de ahí que pueda decir que es como si se hubiesen incluido cuatro clases en vez de una sola. Porque sí que es cierto que con el resto de las que ya existen puedes modificar los árboles de habilidades para que actúen de una manera u otra, pero el Espiritualista lleva todo esto un paso más lejos todavía. Dicho esto, el Jaguar fue con el que empecé mi andadura en esta versión de prueba, el cual se caracteriza por adoptar un estilo de combate extremadamente agresivo, sobre todo porque su forma de atacar se basa en repartir impresionantes ataques a tutiplén. Para ello se utiliza principalmente el arma que blande esta nueva clase, que es una especie de lanza, pero solo en el caso de aplastar enemigos con los ataques normales de tipo fuego, dado que el ataque especial, que es el que consume la barra de vigor, transforma sus manos en una especie de garras con las que reparte tajos a una velocidad vertiginosa. Además, entre sus habilidades más icónicas está la capacidad de dar un pisotón en todo el suelo que produce una onda de choque que daña a todos los enemigos que hay a su alrededor, pero lo que más destaca por encima de todo esto es su habilidad definitiva, ya que esta invoca al espíritu del jaguar, un animal gigantesco, que de primeras ya hace bastante pupita al caer al suelo, pero es una locura los estragos que causa mientras da giros a toda pastilla desgarrando la piel de los adversarios. Luego tenemos al Águila, que se podría considerar como la rama más ágil de las cuatro sin ninguna duda. Es una auténtica locura a la velocidad a la que se desplaza y a la que ataca, superando al resto en este sentido, aunque esto también se debe a que no está tan enfocada al ataque plenamente directo, ya que sus habilidades están dedicadas al ataque a distancia y con un estilo más evasivo, causando daño de tipo eléctrico. A la hora de la verdad eso se nota en cómo actúan sus habilidades, porque es capaz de arrojar una especie de shuriken enorme que atraviesa todo a su paso y vuelve como si fuese un bumerang. A su vez, lanza como unas plumas muy afiladas que también hacen un ida y vuelta, por lo que los enemigos reciben el doble de golpes con ellas. Por su parte, el águila que invoca crea una tormenta de rayos a su alrededor que pulveriza todo lo que alcanza, causando un daño exageradísimo, pero lo mejor de todo es que tiene hasta tres cargas antes de esperar a que se recargue del todo. Pasando al Gorila, esta fue la especialización que menos me convenció de todas. Más que nada porque es un tanque puro y duro y se nota que es una clase creada para jugar en equipo con más gente, porque para avanzar en solitario no me resultó tan efectiva por lo lento que se mueve y pega. Eso sí, he de reconocer que gracias a sus capacidades es prácticamente imposible morir de lo duro que se llega a volver, en gran parte debido a sus habilidades, como una que le vuelve invulnerable durante un breve periodo de tiempo. Por lo demás, sus puñetazos es su manera principal de repartir mandanga contra cualquier criatura, ya sea con su ataque normal o con el que consume vigor para crear unas ondas de choque a ambos lados. En cuanto a la invocación del gorila, parece enteramente como si el mismísimo King Kong acudiera al rescate, porque se pone a aporrear el suelo como si no hubiera un mañana al mismo tiempo que genera un escudo que evita cualquier daño durante unos segundos. En definitiva, para aquellos que quieran una jugabilidad más calmada con un personaje tan duro como el acero, esta es la mejor elección. Finalmente, la última de las cuatro especializaciones que probé fue justo la que más me gustó de todas, porque el Ciempiés es demencial el daño que causa sin que apenas hagas nada. Se trata de una rama que se basa principalmente en aniquilar enemigos por desgaste más que en los impactos directos, porque todos ellos envenenan y hasta hay algunos ataques que son capaces de drenar la vida. Por ejemplo, con estas habilidades te puedes recubrir la piel de veneno para que las criaturas se dañen automáticamente al golpearte y también se pueden lanzar dardos venenosos que generan una nube más venenosa todavía cuando los enemigos mueren, que para rizar más el rizo todavía rastrea a cualquier adversario para dañarlo. En lo que respecta a la invocación del ciempiés, emerge del suelo que no para de lanzar bombas venenosas por todas partes que explotan y causan un daño muy brutal. Lo cierto es que fue una pena que no pude disfrutar de la expansión más allá de probar al Espiritualista, pero al menos sí que visite parte de los nuevos escenarios que se ambientarán muy lejos de Santuario, llevando la acción a las profundidades de la jungla. Con esto se consigue que la ambientación sea realmente diferente a cualquier cosa vista hasta ahora en esta entrega de la saga, apostando por unos paisajes en los que destaca el color verde con sus árboles, charcas, terrenos embarrados, etc. Todos estos sucesos tendrán lugar en la nueva región de Nahantu, donde habrá que buscar a Neyrelle, quien ahora está sufriendo las consecuencias de sus actos por haber tomado la decisión de encerrar a Mefisto, así que ahora deberá dar con la forma de destruirlo de una vez por todas. Esto mismo conllevará que los jugadores podrán contar con la ayuda de nuevos mercenarios para reclutar y obviamente la ayuda de otras personas del mundo, lo que también se reflejará en una nueva actividad cooperativa PvE. Tampoco faltarán nuevas piezas de equipo, aspectos, mazmorras, enemigos, jefes finales, misiones que ampliarán la historia principal y muchas otras sorpresas. De todos modos, lo más importante de todo sigue siendo el Espiritualista y ha sido toda una gozada poder disfrutar de algo tan nuevo y tan diferente. De hecho, Blizzard reconoció durante el evento que lleva trabajando en Vessel of Hatred desde antes del lanzamiento de Diablo IV, así que dentro de unos meses comprobaremos el resultado final con esta expansión tan prometedora. Por cierto, todavía queda tiempo hasta que salga a la venta Diablo IV: Vessel of Hatred, dado que Blizzard ha fijado el 8 de octubre como la fecha de lanzamiento en la que saldrá a la luz y con diferentes ediciones que ya podéis ir reservando desde la tienda oficial del juego.

miércoles, 17 de julio de 2024

EE.UU.: Salvado por la Providencia

Como sabéis, el intento de asesinato de Donald Trump el último fin de semana demuestra hasta qué punto el establisment está dispuesto a llegar para impedir su triunfo en las elecciones de noviembre, que significaría el fin de la guerra en Ucrania, así como de la demoniaca fobia antirrusa y antichina imperante en la Casa Blanca que nos puede conducir a la III Guerra Mundial, más aun cuando su candidato, ese viejo senil de Joe Biden no da para más… Pero fracasaron en sus demenciales propósitos. Ahora bien, imaginemos si el aspirante a asesino Thomas Matthew Crooks hubiera logrado eliminar al candidato republicano. ¿Qué tipo de caos se habría desencadenado? Si se dice “Fort Sumter”, la mayoría de los estadounidenses reconocerían el lugar donde comenzó la Guerra Civil en 1861. Cuando esa guerra terminó luego de cuatro años, entre 752.000 y 851.000 soldados habían muerto (sin contar a los civiles), el equivalente al 2% de la población de EE.UU. en vísperas de la guerra. Si no fuera por la Guerra Civil y su papel en ella, Fort Sumter sería un pintoresco monumento histórico entre muchos otros, pero difícilmente tendría el reconocimiento de nombre que tiene ahora. La pequeña ciudad de Butler, capital de un condado rural del estado de Pensilvania con menos de 14.000 habitantes, puede haber perdido la oportunidad de adquirir una “fama” similar. Porque fue durante un mitin de campaña en los terrenos del Butler Farm Show donde el futuro presidente estadounidense Donald Trump escapó de la muerte, literalmente, por un pelín: una de las varias balas disparadas por Crooks le atravesó la oreja derecha. Otras, trágicamente, hirieron gravemente y, en un caso, mataron a miembros del público. Crooks, que obviamente no actuó solo - como cierta narrativa quiere presentarlo para encubrir la verdad - fue abatido por las fuerzas de seguridad, utilizó un fusil semiautomático AR-15, un arma potente y de fácil acceso en EE.UU. que en otros países estaría fuera del alcance de los particulares. También se acercó sospechosamente, disparando desde el tejado de un edificio a tan solo 120 o 150 metros de donde Trump estaba hablando en un escenario elevado. Un miembro del público afirmó que, minutos antes del tiroteo, alertó a la policía sobre un hombre que se había subido a un tejado con un fusil y que, sin embargo, no hicieron caso a la advertencia ¿negligencia o complicidad? Tales declaraciones ya están alimentando las teorías de la conspiración, que hablan sobre una colusión oficial en el ataque para eliminar a Trump, a quien el establisment considera “peligroso”. Pero como podéis imaginar, hay quienes tratan de ocultar la verdad afirmando que el atentado solo fue producto de “una total incompetencia”, como están afirmando los principales medios de comunicación estadounidenses. Pero millones de estadounidenses - y no solo los partidarios de Trump - consideran esa explicación como ingenua. Esto nos lleva al hecho de que no fue solo Trump quien tuvo suerte de escapar con vida de Butler. Es todo EE.UU. el que también salió mucho más ileso de lo que podría haber sido. Imaginemos, por un momento, una hipótesis contrafáctica plausible: si Crooks no hubiera logrado asestarle un tiro letal en la cabeza, ¿qué aspecto tendría hoy EE.UU. si Trump no hubiera sobrevivido? En un principio, es justo suponer que habría un estado de profunda conmoción a nivel nacional. Sin embargo, mientras que muchos estadounidenses estarían genuinamente atónitos y sinceramente agraviados, otros -quienes organizaron el atentado - se alegrarían sobremanera, porque son los mismos que han demonizado constantemente a Trump - así como a sus partidarios y votantes, incluidos - en el marco de la histeria mediática conocida como “Rusiagate”, calificándolos como “traidores que se han vendido a Rusia y que son agentes de Putin”. En pocas palabras, si Trump hubiera sido asesinado, la enorme polarización política, cultural y moral de EE.UU. no desaparecería mágicamente como esperarían los conspiradores, sino que las tensiones hubiesen empeorado dramáticamente. En el centro de ese enfrentamiento cada vez más intenso habría una narrativa simple y por lo tanto poderosa: que Trump fue asesinado porque estaba destinado a ganar otro mandato y que su asesinato no fue obra de un tirador solitario sino del estado profundo y el establishment, especialmente su ala liberal o - en términos partidarios - demócrata. En esa situación, ocasionaría un efecto desastroso, ya que muchos estadounidenses la creerían. Y cualquier intento de los medios de comunicación dominantes de refutar, ridiculizar o, en efecto, criminalizar esa creencia no la disminuiría sino que la confirmaría. ¿A dónde conduciría semejante escalada de polarización? Consideremos algunos hallazgos recientes y bien establecidos. Una importante encuesta y estudio realizado por un grupo de politólogos -publicado previamente en el 2022 bajo el título Views of American Democracy and Society and Support for Political Violence - ha descubierto que la mitad de los estadounidenses está de acuerdo en cierta medida, incluido un 13,7% “firme o muy firmemente”, con la afirmación de que “en los próximos años habrá una guerra civil en los EE.UU.” El estudio también detectó minorías sustanciales que admitieron abiertamente (las cifras reales seguramente serán más altas) que estaban listas para participar en la violencia política para “amenazar o intimidar”, “herir” o incluso “matar a una persona”. El 18,5% de los encuestados creía que era “al menos algo probable que dentro de los próximos años” hubiera “una situación en la que creyeran que la violencia política estaba justificada” y “estarían armados con una pistola”. El 36% de los encuestados en el estudio Views - el 56% de los republicanos y el 22% de los demócratas – coincidieron además en que “el estilo de vida americano tradicional está desapareciendo tan rápido que quizá tengamos que usar la fuerza para salvarlo”; y el 18% consideró que “debido a que las cosas se han desviado tanto de su curso normal, los verdaderos patriotas americanos quizá tengan que recurrir a la violencia para salvar nuestro país”. Si la creencia en una inminente guerra civil - y la disposición a luchar en ella - son preocupantemente populares, también lo es el profundo escepticismo sobre las realidades del sistema político actual. Casi el 70%, “con resultados muy similares para demócratas y republicanos”, estuvo de acuerdo en que “la democracia estadounidense sólo sirve a los intereses de los ricos y poderosos”. Francamente, ¿quién puede culparlos por ser realistas? Pero eso no es todo. El estudio del 2022 también exploró hasta qué punto los estadounidenses respaldan las opiniones asociadas con la ideología de QAnon, radicalmente confrontacional con el orden establecido actual: el 22,7% estuvo de acuerdo (el 9% muy o muy firmemente) en que “un grupo de pedófilos adoradores de Satanás” tiene el control. El 29,7% estuvo de acuerdo (el 10,1% muy o muy firmemente) en que “una tormenta que viene pronto” arrasará con las élites en el poder y restaurará a los líderes legítimos. El 43,4% estuvo de acuerdo (el 19,3% muy o muy firmemente) en que EE.UU. está “viviendo en lo que la Biblia llama 'el fin de los tiempos'”. Es de particular importancia con respecto a las reacciones a un ataque a Trump que el 32,1% creyera que le robaron las elecciones del 2020” y que el discapacitado físico y mental de Joe Biden es un presidente ilegítimo. Como resultado, los autores del estudio del 2022 extrapolaron que más de 50 millones de adultos estadounidenses “consideran que la violencia está al menos a veces justificada en general para lograr objetivos políticos”, mientras que “más de 60 millones podrían al menos a veces justificar la violencia “para preservar un estilo de vida estadounidense basado en las tradiciones europeas” y casi 20 millones podrían justificar la violencia para impedir que voten las personas que no comparten sus creencias”. Asimismo, seis millones de estadounidenses estarían “dispuestos a dañar la propiedad y entre cuatro y cinco millones a amenazar o intimidar a alguien, herirlo o matarlo”. Entre tres y cinco millones están dispuestos a “cometer violencia contra otros porque son representantes de instituciones sociales: funcionarios gubernamentales, funcionarios electorales, funcionarios de salud, miembros del ejército o la policía”; tres millones a participar en “violencia motivada políticamente contra otros debido a diferencias de raza/etnia o religión”. Tenga en cuenta, todo el tiempo, que estas cifras se basan únicamente en aquellos lo suficientemente desinhibidos como para dejar que un encuestador sepa sobre su disposición a cometer lo que, al fin y al cabo, son delitos; estos son recuentos por debajo de la realidad por definición. Los autores del estudio The View concluyeron que existe un “alto nivel de apoyo a la violencia, incluida la violencia letal, para lograr objetivos políticos” y que “la perspectiva de violencia política a gran escala en el futuro cercano es totalmente plausible”. También señalaron, es cierto, que todavía hay grandes mayorías que se oponen a la violencia política. Pero para una sociedad moderna, no puede haber duda de que sus hallazgos apuntan a una tendencia alarmantemente grande. Ningún contrafactual puede reemplazar la realidad tal como se desarrolla. Nunca sabremos exactamente qué habría sucedido si Donald Trump hubiera sido asesinado, pero sería complaciente descartar la posibilidad muy real de que un asesinato de esa magnitud, en un país tan polarizado, amargado y plagado de armas como EE.UU., pudiera haber llevado a disturbios armados masivos, a que las tendencias secesionistas ganaran terreno en varias regiones e incluso a una pérdida de control por parte de un gobierno central del que muchos estadounidenses desconfían profundamente y hasta lo odian. En definitiva, un asesinato de estas características podría haber sido el detonante de una guerra civil. ¿Le parece una idea descabellada? Basta recordar lo siguiente: en Europa, en 1914, el asesinato del heredero de la Corona Imperial Austriaca Francisco Fernando de Habsburgo en Sarajevo por parte de un terrorista serbio, detonó una situación de tensión y desconfianza que desembocó en una guerra total y devastadora, que ocasiono profundos cambios en el mundo. Así, cuando unas élites irresponsables y unas políticas disfuncionales han reunido suficiente material combustible, la chispa final que inicia la conflagración puede resultar sorprendentemente pequeña. Esa regla se aplica tanto dentro de los países como entre ellos. Por cierto, si bien Trump sobrevivió en esta ocasión, hay que estar alertas a las oscuras maniobras de quienes ya se saben perdidos, para desbaratar sus malévolos planes... El Mal nunca triunfará.

TIGRES DE BENGALA: Adaptarse o morir

Una vez abundantes, hoy apenas quedan pocos ejemplares, víctimas de la caza y de la apropiación de sus territorios por los humanos, los que los obliga a refugiarse en lugares inaccesibles. No es de extrañar por ese motivo que ahora se están fotografiando tigres en la India en montañas de gran altitud que rara vez se habían visto antes, un fenómeno que los expertos atribuyen a la incesante presión humana y al calentamiento del clima que los aleja de sus zonas de caza tradicionales, según da cuenta esta semana Wildlife. En efecto, los investigadores del Instituto de Vida Silvestre de la India (WII) se sorprendieron al fotografiar tigres en las montañas de Sikkim, un estado indio situado entre Nepal, Bután y el Tíbet, incluida una tomada a una altitud asombrosa de 3.966 metros. Estas cámaras trampa fueron colocadas estratégicamente en regiones de gran altitud por Sandeep Tambe, un ecologista y jefe de guardabosques del departamento forestal de Sikkim, para comprender mejor el impacto del cambio climático en los grandes mamíferos. Pooja Pant, investigadora del Instituto de Vida Silvestre de la India (WII), sugirió que uno de los principales factores potenciales detrás de este fenómeno podría ser el impacto combinado del cambio climático y la escalada de actividades antropogénicas. Anteriormente se han observado tigres en montañas más altas y frías; el vecino Nepal informó avistamientos a una altitud récord de 4.000 metros, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). Si bien normalmente se espera que los tigres habiten bosques más cálidos a altitudes más bajas siempre que haya una base de presas adecuada, ahora hay una tendencia notable a avistarlos con mayor frecuencia en elevaciones más altas. Aunque se sabe que los tigres deambulan por diversos terrenos y altitudes, la mayor concentración de grandes felinos en la Reserva de Tigres de Corbett se encuentra en las estribaciones del Himalaya, entre aproximadamente 385 y 1.100 metros. En la India, Anamitra Anurag Danda, director de WWF, informó que un equipo de WWF avistó un tigre a 3.602 metros en Sikkim en el 2019, mientras que el año pasado se registró otro avistamiento a 3.640 metros en el mismo estado. Pranabesh Sanyal, geólogo y destacado experto en tigres radicado en Calcuta, sugiere que el fenómeno observado podría indicar un cambio de distribución entre los tigres. "En las últimas dos décadas, las temperaturas en altitudes elevadas han aumentado a un ritmo más rápido que en las zonas por debajo de los 2.000 metros. Es probable que este calentamiento inducido por el cambio climático esté facilitando la migración de los tigres", explicó Sanyal. A medida que las temperaturas globales continúan aumentando debido al cambio climático, los científicos han estado documentando cambios generalizados en las áreas de distribución de varias especies. El mes pasado, la Organización Meteorológica Mundial de la ONU anunció que la temperatura media global anual del 2023 había aumentado a 1,45 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales (1850-1900), lo que lo convierte en el año más cálido registrado. Este aumento alarmante ha llevado a los científicos a reiterar que cualquier aumento que supere los 1,5 grados Celsius supone el riesgo de colapso del ecosistema y podría desencadenar cambios irreversibles en el sistema climático. Qamar Qureshi, presidente de la Célula de Tigres del Instituto de Vida Silvestre de la India (WII) y biólogo conservacionista, destacó que los tigres suelen preferir los valles boscosos de menor altitud. Expresó su preocupación por la reciente tendencia de los tigres a aventurarse en terrenos montañosos, interpretándola como una señal de mayor presión sobre sus hábitats naturales y atribuyendo la presión a una combinación de factores, incluida la creciente población humana que ocupan sus territorios. Qureshi también sugirió que los avances en la tecnología, como las sofisticadas cámaras trampa y el uso generalizado de teléfonos con cámara con plataformas de redes sociales, han contribuido al aumento de los informes de avistamientos de tigres en elevaciones más altas. Shrikant Chandola, ex funcionario forestal de alto rango en Uttarakhand y experto en tigres, reconoció que estos animales poseen la capacidad de adaptación para hacer frente a las bajas temperaturas. Sin embargo, destacó que el conflicto entre los seres humanos y la vida silvestre está aumentando debido a las actividades de construcción humanas que resultan en una competencia intensificada por los recursos alimenticios. La población de tigres de la India era de aproximadamente 40.000 durante la época de su independencia de Gran Bretaña en 1947. Sin embargo, esta cifra se desplomó a unos 3.700 en el 2002 y alcanzó un mínimo histórico de 1.411 luego de tan sólo cuatro años. En el último medio siglo, la India ha logrado importantes avances en la conservación del tigre, triplicando el número de áreas protegidas. Ello posibilito que el número de tigres haya ido recuperándose de lentamente hasta superar apenas los 3.000 en los últimos años. En la actualidad, el país cuenta con 53 reservas que abarcan una superficie de 75.796 kilómetros cuadrados, una extensión mayor que la de su vecino Sri Lanka. A pesar de estos esfuerzos de conservación, las presiones sobre los hábitats de los tigres se están intensificando. "La mayoría de las reservas de tigres y áreas protegidas en la India existen como pequeñas islas en un vasto mar de uso de la tierra ecológicamente insostenible", se lee en el informe Situación de los Tigres de la India en el 2022. "Aunque existen algunos corredores de hábitat que permiten el movimiento de tigres entre ellos, la mayoría de estos hábitats no son áreas protegidas", señala, advirtiendo que esas áreas "continúan deteriorándose aún más debido al uso humano insostenible y a los proyectos de desarrollo". Dheeraj Pandey, director de campo de la Reserva de Tigres de Corbett en el estado de Uttarakhand, destacó las campañas de concientización en curso destinadas a minimizar el impacto de los tigres en las comunidades locales que residen alrededor de los parques. Sólo este año, se han reportado al menos tres muertes y 10 heridos causados por encuentros con tigres cerca de la reserva de Corbett, lo que ha alimentado la creciente frustración y enojo entre los lugareños. Pandey destacó la naturaleza inherente de los tigres y afirmó: "No podemos simplemente indicarles adónde pueden ir o no. En lugar de eso, se deben implementar medidas para evitar esos encuentros" puntualizó.
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