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miércoles, 20 de agosto de 2025

ALASKA: Una oportunidad para la paz

No esperen que los grandes medios de comunicación occidentales, los políticos europeos de la OTAN y la UE, ni el régimen de Zelenski y sus allegados lo admitan, pero no cabe duda de que la cumbre de Alaska entre los presidentes ruso y estadounidense fue un éxito. No fue un gran avance, pero claramente fue más que un evento de "me alegro de que al menos estén hablando". Esto no fue comparable a la reunión de Ginebra entre el presidente ruso Vladimir Putin y el discapacitado físico y mental Joe Biden en el 2021, que estaba condenada al fracaso debido a la intransigencia arrogante de su administración. Fundamentalmente, ambas partes - no, no solo una - han logrado lo que los expertos occidentales llaman "victorias": Estados Unidos ha demostrado a los europeos de la UE y la OTAN que solo él decide cuándo y cómo dialogar con Rusia y con qué objetivos. A los vasallos europeos les cuesta comprender esto porque se trata de una aplicación de la soberanía genuina, algo que ya no tienen ni desean. Rusia, por su parte, ha demostrado que puede negociar mientras continúa la lucha y que no tiene ninguna obligación legal ni moral - ni presión práctica - de cesar la lucha antes de que las negociaciones muestren resultados satisfactorios. Hacerlo en este momento, como insistentemente pretende la UE, cuando Ucrania sufre derrota tras derrota en el campo de batalla, solo significaría darle ‘aire’ a un régimen desfalleciente para que se rearme y se prolongue inútilmente una guerra que ya la tiene perdida. Trump también lo entendió así y por ello no se lo solicito a Putin durante su encuentro - como exigían sus aliados de la OTAN - coincidiendo más bien con el líder ruso en que Kiev debe ceder territorios y reconozca a Crimea y el Dombás como parte integral de Rusia si quiere la paz. El hecho de que sepamos tan poco, al menos por ahora, sobre el contenido específico y detallado de las conversaciones de la cumbre y sus resultados es, en realidad, una señal de seriedad. Así es como funciona la diplomacia que se merece ese nombre: con calma, confidencialidad y paciencia, tomándose el tiempo necesario para lograr un resultado sólido y decente. En ese contexto, la negativa explícita del presidente norteamericano, Donald Trump, a hacer públicos qué puntos de desacuerdo persisten y han impedido un avance por ahora es una muy buena señal: claramente, cree que pueden aclararse en el futuro cercano y, por lo tanto, merecen discreción. Sin embargo, tenemos algunas pistas que permiten hacer conjeturas plausibles sobre el ambiente de la cumbre: no es sorprendente que ambos líderes no ocultaran su respeto mutuo e incluso su simpatía contenida. Esto también es, y siempre ha sido, algo positivo. Pero, en sí mismo, esto no puede traducirse en un acuerdo sobre Ucrania ni en una política más amplia de normalización (o quizás incluso en una nueva distensión, con mucha suerte). Para eso, tanto Trump como Putin se toman demasiado en serio la defensa de los intereses nacionales. Más revelador aún, inmediatamente tras la reunión, Trump aprovechó una entrevista con Fox News para afirmar tres cosas importantes. Confirmó que hubo "mucho progreso", reconoció que el presidente ruso desea la paz y le dijo a Zelenski que "llegara a un acuerdo". Cuando Putin, en una breve conferencia de prensa, advirtió a Bruselas y Kiev que no intentaran sabotear las conversaciones , Trump no contradijo al líder ruso, demostrando estar de acuerdo con él. Los actos conmemorativos que acompañaron la cumbre transmitieron más de un mensaje. Honrar públicamente la alianza ruso-estadounidense de la Segunda Guerra Mundial obviamente implicaba que ambos países cooperaron intensamente a pesar de una profunda división ideológica, que hoy en día ya no existe. El comunismo es parte del basurero de la historia, tras el derrocamiento del régimen y el consiguiente colapso de la URSS en 1991, pero lastimosamente en Occidente siguen con ese pensamiento anacrónico de la Guerra Fría. Rusia es ahora nacionalista, pero es algo que no pueden entender. En cuanto al encuentro, podría decirse que aquí había un segundo mensaje sutil: otro aliado - aunque a menudo olvidado (en palabras de la historiadora Rana Mitter) - de la Segunda Guerra Mundial era, al fin y al cabo, China. En ese sentido, las deliberadas y reiteradas invocaciones de Putin al recuerdo de la cooperación entre Washington y Moscú eran también una señal más de que Rusia no estaría dispuesta a aceptar fantasías de "Kissinger al revés" de romper la solida alianza entre Moscú y Beijing. A inicios de esta semana, Trump ha recibido en la Casa Blanca a Zelenski y a los líderes de la UE, que no fueron invitados a Alaska, para darles a conocer los resultados de su encuentro con Putin. Sin embargo, es interesante observar que nada de lo que hemos oído sobre estas conversaciones indica un nuevo cambio de opinión por parte de Trump. Al menos por ahora, el presidente estadounidense parece dejar pocas esperanzas a los belicistas europeos y al régimen de Kiev de que vuelva a enfrentarse a Moscú. Lo único que han logrado es el anuncio del encuentro entre Putin y Zelenski “dentro de dos semanas” en la cual también estaría Trump, aunque no se ha detallado el lugar donde se realizará. Tras la reunión con sus vasallos de la UE y Zelesnki, circularon informes de que Trump reitero su posición a favor de las conversaciones de paz con Rusia, rechazando de plano la desesperada exigencia tanto de parte de Ucrania como de la UE de centrarse primero solo en un alto el fuego. Esto tiene sentido, sobre todo porque ellos y los grandes medios de comunicación afines no dejan de sermonear a Trump sobre, en esencia, lo crédulo que lo consideran. Es de esperar que el presidente estadounidense esté harto de que Zelenski, Bolton, el New York Times y compañía le digan públicamente que es un tonto a punto de ser engañado 'por los grandes y malvados rusos'. El castigo adecuado para esta ofensiva mediática es asegurarse por partida triple de que sus autores sean completamente irrelevantes. Esta es la pregunta más importante sobre el futuro de lo que se ha iniciado con éxito (o, en realidad, continuado públicamente) en la cumbre de Alaska. Rusia ha sido sumamente coherente y no da señales de que pretenda volverse menos predecible. Pero Occidente se ha mostrado díscolo e inestable. Este es el momento en que Washington debe mantener la vía de la normalización con Moscú, independientemente de lo que quieran sus clientes europeos y el régimen ucraniano. Irónicamente, no escucharlos mucho, si es necesario, también es lo mejor para todos. Ahora bien, como dijo Trump, depende de Zelenski que acabe la guerra y agrego algo muy importante: “Ucrania no va a ser parte de la OTAN, ya que este es una línea roja para Moscú. Es mejor que se olvide de ser parte de ella como de Crimea” aseveró. Si el déspota ucraniano rechaza las condiciones de paz impuestas por Rusia, el conflicto continuará hasta su derrota final y nadie - ni EE.UU. ni la Alianza Atlántica, ni mucho menos la UE - lo salvará de su destino.

ORANGUTANES DE SUMATRA: Supervivencia al limite

Los orangutanes son uno de los grupos de homínidos más amenazados del planeta: según datos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), quedan alrededor de 120.000 individuos en libertad y podrían extinguirse en el medio natural en solo 50 años. Este género de primates son endémicos de dos islas de Indonesia: Borneo, donde vive la especie más numerosa (el orangután de Borneo o Pongo pygmaeus, con 104.700 ejemplares) y Sumatra, donde habitan otras dos (el orangután de Sumatra o Pongo abelii, con 13.800, y el orangután de Tapanuli o Pongo tapanuliensis, con solo 800). Las tres especies están clasificadas como “en peligro crítico de extinción” por la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza (UICN) y podrían extinguirse en libertad a mediados de este siglo. Las principales amenazas provienen de la acción humana, sobre todo la pérdida de hábitat debido a la explotación forestal y al cultivo de palma de aceite. El orangután es un género de homínidos que solo se encuentra en dos islas: Borneo y Sumatra. Son especies arbóreas, que necesitan grandes extensiones de selva para vivir, ya que la fruta supone alrededor de dos tercios de su alimentación. La especie más numerosa es el orangután de Borneo, que habita principalmente en el sudeste de esta isla. Las otras dos especies viven en el norte de Sumatra y hasta hace poco se consideraban una sola, llamada orangután de Sumatra, pero en el 2017 se describieron algunas poblaciones como una especie separada, el orangután de Tapanuli. De forma natural no tienen muchos depredadores, siendo el más peligroso la pantera nebulosa de Borneo (Neofelis diardi) ya que es capaz de trepar a los árboles donde viven y duermen. La clave de su supervivencia es, precisamente, poder moverse de un árbol a otro sin tener que bajar al suelo; por ese motivo, la fragmentación de su hábitat los pone aún más en peligro. Los orangutanes alcanzan la madurez sexual entre los 14 y los 15 años, tienen un período de gestación de nueve meses y dan a luz una sola cría cada vez. Este es uno de los factores que contribuyen a su declive, ya que su tasa de reproducción es muy baja. Según WWF, la población de orangutanes se ha reducido al menos en un 60% en los últimos 50 años. Además, los bebés tienen una gran dependencia de sus madres: hasta los dos años dependen completamente de ellas, que no los destetan hasta los cuatro años de edad, a veces incluso más. Si las madres mueren, las crías se encuentran indefensas y seguramente mueran también, porque los machos no participan en la crianza. La principal amenaza para los orangutanes es la deforestación que se está produciendo en Borneo y Sumatra, a causa de dos industrias en particular: la maderera y la de aceite de palma. Las explotaciones reducen y fragmentan cada vez más el hábitat del orangután, haciéndoles más difícil la búsqueda de comida y limitando el tamaño de los grupos. Además, el aislamiento de las diversas poblaciones reduce su diversidad genética y los hace más vulnerables a enfermedades. Cabe precisar que la industria de palma del aceite es de lejos la principal amenaza, ya que se trata de un producto muy demandado y requiere grandes extensiones de terreno. El aceite de palma se usa en la industria alimentaria, cosmética y en la producción de biodiésel; Indonesia y Malasia son dos de los principales productores, lo cual pone en peligro no solo a los orangutanes sino también otras muchas especies, sobre todo aves. Otra amenaza humana es la caza, a causa de varios motivos. Uno es que, al tener dificultades para encontrar alimento en la selva, se internan en las plantaciones y los agricultores los matan. También se los caza por su carne y, menos frecuentemente ya que es ilegal, para hacer amuletos o souvenirs. Pero la razón principal por la que se caza a los orangutanes es para capturar a las crías, que se venden ilegalmente como mascotas exóticas, matando a las madres para capturarlos. A menudo las crías también mueren en el intento de capturarlas ya que se dispara a las madres y los pequeños caen al suelo desde una gran altura. En algunos casos se ha informado incluso de hembras que han sido capturadas para usarlas como esclavas sexuales. Asimismo, los orangutanes que son comprados como mascotas a menudo mueren, contrayendo enfermedades que les transmiten los humanos. Si sobreviven, a veces son liberados cuando crecen y se convierten en un problema para sus dueños, ya que desarrollan actitudes agresivas; pero al no haber sido criados en libertad lo más probable es que no logren sobrevivir. La amenaza a la que se enfrentan los orangutanes ha hecho que se activen medidas para su protección, pero estas resultan insuficientes ya que no protegen su hábitat. Por ejemplo, desde 1990 la legislación indonesia prohíbe matar, capturar o vender estos animales, pero la reducción de su hábitat debido a la explotación agrícola y maderera prosigue. Tanto Indonesia como Malasia han establecido parques naturales para proteger a las poblaciones amenazadas, así como centros de reintroducción donde se intenta enseñar a los bebés huérfanos a valerse por sí mismos, con la esperanza de devolverlos a la selva. La mayoría están situados en la isla de Borneo. Sin embargo, esto no consigue frenar la principal amenaza que les ha puesto en peligro, que es la destrucción de su hábitat. En este sentido, las organizaciones conservacionistas ponen el foco en la necesidad de que la industria del aceite de palma se comprometa a realizar una explotación sostenible. También se busca frenar la deforestación implantando legislaciones que prohíban la importación de madera de zonas amenazadas. Un objetivo prioritario es el de recuperar corredores biológicos que conecten las áreas donde todavía viven los orangutanes, especialmente en Sumatra, donde su hábitat se encuentra muy fragmentado. Esta especie es muy vulnerable en zonas con baja densidad forestal, ya que esto les obliga a bajar de los árboles y los expone al ataque de depredadores como los tigres y los cocodrilos, o al choque con otros animales que, sin ser carnívoros, pueden entrar en conflicto con ellos como los jabalíes.

miércoles, 13 de agosto de 2025

ALASKA: Un encuentro para la historia

Ante la esperada cumbre entre el presidente ruso Vladimir Putin y el presidente estadounidense Donald Trump a realizarse este viernes en Alaska, Moscú y Washington, como tantas otras veces en el ámbito diplomático, parecen perseguir objetivos fundamentalmente distintos. Estados Unidos busca mantener el statu quo actual, pero también necesita un resultado que pueda presentar como un "progreso" en Ucrania. Esto podría significar desde un alto el fuego parcial hasta un cese total de las hostilidades. Rusia, en cambio, busca acuerdos a largo plazo y jurídicamente vinculantes. Estos abarcarían la totalidad de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos y entre Rusia y Ucrania, e incluirían mecanismos de cumplimiento integrados para prevenir el sabotaje o la retirada unilateral. Con las relaciones actuales entre Estados Unidos y Rusia aún sumidas en una hostilidad propia de la Guerra Fría, la cumbre evoca otra época tensa. Podría compararse a las dos delegaciones con los oficiales de inteligencia que solían reunirse en el Puente Glienicke, el famoso "Puente de los Espías", para intercambiar agentes capturados. Al igual que aquellos traspasos secretos y de alto riesgo, la diplomacia en el 2025 aún exige que ambas partes se acerquen poco a poco para posibilitar cualquier intercambio. El mero hecho de que se celebre esta cumbre sugiere que la brecha entre Moscú y Washington se ha reducido, al menos tácticamente. Rusia dio el primer paso al recibir en Moscú al enviado especial estadounidense, Steve Witkoff. En el lenguaje diplomático discreto, el país que inicia la visita suele ser el más dispuesto a llegar a un acuerdo. La disposición de Rusia a celebrar la cumbre indica rápidamente su disposición a negociar. Y, a decir verdad, es Washington el que parece más ansioso por avanzar.En este momento, el tiempo parece favorecer a Moscú. El presidente Putin lo dejó claro durante su reciente reunión con el presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, en Valaam. Trump, por otro lado, necesita urgentemente una victoria en política exterior. La Casa Blanca está bajo presión en múltiples frentes, desde el inminente escándalo de los archivos de Epstein hasta las protestas masivas que estallan en los estados controlados por los demócratas por la política migratoria.Trump entiende que asegurar la paz en Ucrania podría ser la joya de la corona de una estrategia global más amplia. Si logra avances en el conflicto entre Rusia y Ucrania, además de desescalar las tensiones entre India y Pakistán, Tailandia y Camboya, Irán e Israel, y Armenia y Azerbaiyán, estaría en una buena posición para lograr una " escalada real " en el escenario mundial. Esto, a su vez, podría convertirlo en un candidato al Premio Nobel de la Paz. Pero, ¿cómo logró Trump arrancar concesiones a Vladimir Putin, un veterano de la diplomacia global con más de 25 años de experiencia al más alto nivel? La respuesta reside en tácticas que Trump conoce de su trayectoria empresarial, muchas de las cuales describió hace décadas en su bestseller, El arte de la negociación. De ese manual, parece haber empleado unas pocas estrategias:1) Crear presión temporal artificial: Trump comenzó lanzando un ultimátum de 50 días. Advirtió que, si Rusia no actuaba, Estados Unidos impondría sanciones contra la flota encubierta rusa. Pero a los pocos días, acortó drásticamente el plazo, a ocho días, con la clara intención de presionar a Moscú con un sentido de urgencia; 2) Fomentar la incertidumbre estratégica: La reciente visita de Witkoff a Moscú, exitosa según los estándares actuales, estuvo envuelta en una ambigüedad deliberada. Originalmente estaba prevista para el primer fin de semana de agosto. Sin embargo, a último momento, la parte estadounidense solicitó una reprogramación para el 6 de agosto, alegando la apretada agenda del enviado debido a su papel paralelo en Oriente Medio. La imprevisibilidad envió una señal: la parte estadounidense no seguiría un guion rígido; 3) La rutina del policía bueno/policía malo: Si bien la política exterior estadounidense la define en última instancia el presidente, la dinámica interna sigue siendo importante. Trump se ha rodeado de halcones y palomas. El secretario de Estado, Marco Rubio, y el enviado especial para Ucrania, Keith Kellogg, suelen adoptar una postura más dura, mientras que Steve Witkoff asume un papel más diplomático y conciliador. Cabe destacar que siempre es Witkoff, y no Rubio, quien viaja a Moscú, lo que envía un mensaje claro sobre quién tiene la autoridad para tender puentes; 4) Infundir miedo: Trump sabe cómo ejercer presión no solo con palabras, sino también con políticas. Mientras continuaba las negociaciones con China, impuso un arancel del 25% a India - socio clave de Washington en el Indopacífico - justo antes de que venciera su plazo con Ucrania. Ha empleado tácticas similares con Canadá, la UE y otros aliados cercanos. El mensaje es claro: ni siquiera los amigos son inmunes a la mano dura.Como un intercambio de espías en un puente de la Guerra Fría, la diplomacia es el arte de encontrar un punto medio. Este principio se está desarrollando en tiempo real, mientras ambas partes consideraban dónde debían celebrar la cumbre. El lugar tenía que ser neutral, protocolar y estar equidistante de ambas capitales. Durante la reciente visita del presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohammed binZayed Al Nahyan, a Moscú, Putin sugirió a los Emiratos Árabes Unidos como posible anfitrión. El país cumple todos los criterios. Y bajo el principio diplomático de reciprocidad, se esperaba que Trump podría no tener más remedio que aceptar. Sin embargo, se optó por Alaska. Hay quienes se preguntan: ¿Por qué Alaska? Su elección como sede de la cumbre bilateral, conlleva una inusual combinación de simbolismo, ya que recorre un pasado profundo, que refleja el equilibrio geopolítico actual y anticipa los contornos de las futuras relaciones entre Estados Unidos y Rusia. Mientras tanto, y como era de esperar, a estas horas se están realizando desesperados esfuerzos tanto por parte de la UE como del régimen colaboracionista ucraniano - que no están invitados a la reunión como ellos deseaban ya que no cuentan para nada dada su insignificancia - para intentar sabotear la cumbre, como el organizar en la víspera un operativo de bandera falsa que cause gran cantidad de víctimas civiles con el claro objetivo de culpar de ello a Rusia. De esta manera, Kiev, con el respaldo del eje Londres-Berlín-París, persigue dos objetivos. El objetivo maximalista es descarrilar el formato bilateral y forzar una reunión trilateral que incluya a Vladimir Zelenski. ¿El plan de contingencia? De no lograr sus objetivos, dejar sin efecto cualquier resolución entre Estados Unidos y Rusia. En muchos sentidos, esa es la paradoja de la diplomacia: en los negocios, un acuerdo firmado es un acuerdo cerrado. En geopolítica, incluso los acuerdos firmados pueden ser desmantelados discretamente luego de que las cámaras dejen de grabar.Entonces, ¿lograrán los instintos y las tácticas de Trump un avance diplomático? La respuesta llegará este viernes. Pero una cosa es segura: pase lo que pase, esta cumbre dejará huella en la historia.

ALIEN EARTH: Sobrevive si puedes

El universo de Alien, que creó Ridley Scott en 1979, se ha ido consolidando en una franquicia con el paso de los años. Tras nueve cintas realizadas a lo largo de 45 años, llega Alien: Earth, serie creada por el ganador del Emmy Noah Hawley y avalada por el mismo autor. Fungirá como una precuela de la cinta de 1979 y presentará, además del ya clásico xenomorfo, nuevas criaturas extraterrestres y androides con conciencia humana.Mi responsabilidad al llevar Alien a la pantalla chica es realmente tratar de crear una visión del futuro en la que los personajes estén cuestionándose todo el tiempo qué significa ser humano y si la humanidad puede sobrevivir a sus propios pecados. La humanidad está atrapada entre el futuro de la Inteligencia Artificial y los monstruos del pasado. Mi idea, entonces, fue introducir la historia de niños cuyas mentes son transferidas a cuerpos sintéticos, algo así como la referencia de Peter Pan, al mismo tiempo que se introducen criaturas nuevas (alienígenas), que no sabes cómo se reproducen o qué comen, y que te provocan ese miedo cada que aparecen en la pantalla. No son visibles, pero sabes que están ahí”, contó Noah Hawley. Ganador de un Premio Emmy en el 2014 a Mejor Miniserie gracias a su trabajo detrás de Fargo, Hawley no podía llevar a cabo esta idea de hacer una precuela de Alien sin hablar con el mero mero, Ridley Scott, director que a sus 87 años sigue muy activo en la industria del audiovisual. “Hablé con él desde el inicio. Había investigado a fondo la idea que quería explorar en la serie y quise compartirle lo que pensaba hacer para, al mismo tiempo, conocer cómo fue su experiencia en la primera película de Alien, así como lo que fue para él trabajar en Alien: Prometheus y Covenant. Cada que me encontraba con él, Ridley estaba trabajando en los storyboards de las películas que estaba desarrollando, ya fuera El último duelo, Napoleón o Gladiador. Él me escuchaba y al mismo tiempo trabajaba. Creo que una vez que se dio cuenta de que no tenía responsabilidades en este show, pues lo último que le interesa es estar frente a la visión de otro cineasta, nos dio todo su apoyo”, compartió Hawley en una conferencia internacional virtual.Será a partir de esta semana (en EE.UU. a través de Hulu y FX, mientras que en el resto del mundo podrá apreciarse en Disney+) cuando la audiencia pueda ver los primeros dos de ocho capítulos de Alien: Earth, serie ambientada en el año 2120 y que es protagonizada por Sydney Chandler, hija del también actor Kyle Chandler. Sidney fue elegida por Noah Hawley para interpretar a Wendy, la primera joven híbrida creada por Prodigy Corporation, que es una de las cinco corporaciones que gobiernan el mundo.Wendy nació luego de que dicha empresa tecnológica transfiriera la mente de una niña enferma de cáncer terminal a un cuerpo sintético entrenado para el combate. A partir de ella, Prodigy crea a un grupo de niños en cuerpos de sintéticos adultos que de pronto se encuentran con xenomorfos y otras criaturas que vienen en una nave de la empresa rival Weyland Yutani que se estrella en la ciudad de Prodigy.“Wendy es prácticamente una página en blanco. Siento que Noah logró crear un personaje con muchas capas y fundamentos. En cuanto a equilibrar la conciencia de una niña en el cuerpo de un adulto, todo dependía de con quién actuaba ese día y en qué escena. Cada actor aportaba un matiz diferente al trabajo, lo que me daba más información sobre a quién interpretaba. Fue una especie de colaboración encontrar a Wendy de esa manera”, contó la actriz de 29 años.Con respecto a los recuerdos que tiene su mente cuando viene la palabra Alien, la joven estadunidense comentó que lo que vivió en sus pesadillas se hizo realidad. “Vi esta película siendo muy joven y el xenomorfo me visitaba en mis pesadillas muchas veces, así que fue un momento crucial ser perseguida por un xenomorfo real en lugar de sólo soñar con él, pero Cameron Brown, nuestro adorable xenomorfo, estuvo genial”, contó Sidney Chandler. Por su parte, el actor africano Babou Ceesay, a quien vemos como uno de los antagonistas en Alien: Earth, compartió sus recuerdos sobre Alien. “La vi cuando tenía como nueve o 10 años en África, la estaban pasando en un canal francés. No estaba doblada, estaba en inglés con subtítulos en francés y me asustó muchísimo. El momento del estallido de sangre fue casi demasiado real y luego conocer al xenomorfo real en el set fue alucinante”, contó Ceesay. Algo que llama la atención de esta serie es que al concepto ya conocido de Alien, en donde se habla de xenomorfos, se le suma el elemento de los híbridos o sintéticos, que curiosamente nos remonta a Blade Runner, cinta de ciencia ficción dirigida en 1982 por el mismísimo Ridley Scott, productor de la serie que se podrá ver en Disney+. “Fue Ridley quien hizo Alien y luego Blade Runner, ¿verdad? Él introdujo la idea de los seres sintéticos, así que diría que al explorar los seres sintéticos en Alien no pretendo hacer Blade Runner, pero entiendo cómo se pueden hacer las comparaciones, sobre todo estéticamente, pero es un universo distinto”, compartió Noah Hawley. Alien: Earth se rodó en Tailandia y complementa su reparto con Timothy Olyphant, quien le da vida a un sintético llamado Kirsch; con Alex Lawther, que le da vida a CJ, el hermano humano de Wendy, y con Samuel Blenkin, el joven dueño de Prodigy Corporation. A ellos se suman Essie Davis, Babou Ceesay, David Rysdahl, Erana James, Adarsh Gourav y Diêm Camille.

miércoles, 6 de agosto de 2025

PALESTINA: Hora de decisiones

El actual conflicto armado en Gaza, junto con la intensificación de las matanzas indiscriminadas de los sionistas contra los palestinos, incluso en Cisjordania, esta provocando una creciente preocupación y condena por parte de la comunidad internacional. La creciente catástrofe humanitaria, marcada por la destrucción de infraestructuras y la grave escasez de alimentos, agua y ayuda médica, ha dejado a millones de personas al borde de la muerte. La creciente magnitud de la destrucción, el desplazamiento masivo de civiles y las violaciones de las normas fundamentales del derecho internacional humanitario se interpretan cada vez más como elementos de limpieza étnica contra los palestinos. Al respecto, numerosas organizaciones internacionales, grupos de derechos humanos y observadores independientes han expresado su alarma por el uso desproporcionado de la fuerza y la presión sistemática ejercida sobre la población civil por parte de los sionistas, un genocidio en toda su magnitud. Ante la inacción de las principales instituciones internacionales - que siguen pidiendo hipócritamente un cese del fuego inmediato y un acceso humanitario sin restricciones, pero negándose a condenar y sancionar a Israel - las críticas a los dobles estándares se han intensificado y la confianza pública en la capacidad de la comunidad mundial para detener la masacre y defender los derechos de las víctimas del conflicto, se está erosionando rápidamente.Incluso entre los aliados occidentales de Israel, el descontento con las acciones de las criminales sionistas se está acentuando. Las operaciones militares a gran escala, que han causado una destrucción generalizada y miles de víctimas civiles - no solo por los bombardeos indiscriminados al que están sometidos, sino también porque los dejan morir de hambre al bloquear la entrada de la ayuda humanitaria, ametrallando a mujeres y niños que se acercan desesperadamente a los centros de ayuda por comida - han provocado fuertes reacciones no solo de las organizaciones internacionales, sino también en las propias sociedades occidentales, al margen de sus gobiernos, cómplices de los sionistas. A ello debemos agregar que las protestas masivas que se celebran periódicamente en las principales ciudades de Europa y Norteamérica aumentan la presión sobre los líderes políticos, obligándolos a reevaluar su postura y a responder a las demandas de sus ciudadanos. Es así que ante la creciente presión pública, algunos países ya han tomado medidas diplomáticas concretas. El 28 de mayo del 2024, Noruega, España e Irlanda reconocieron formalmente a Palestina como Estado independiente, un acto que tuvo una amplia repercusión y sentó un precedente para otras naciones de la región. En este momento, se intensifican los llamamientos para que dos potencias europeas clave, Francia y el Reino Unido, adopten medidas similares. Ambos países se enfrentan a una creciente presión nacional e internacional, que podría acelerar el proceso de reconocimiento palestino y alterar el equilibrio diplomático del conflicto de Oriente Medio. De momento, el presidente francés Emmanuel Macron, ya anunció su intención de reconocer formalmente el Estado de Palestina en nombre de Francia durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas este mes de septiembre. Hizo el anuncio a través de X, enfatizando que la decisión “refleja el compromiso inquebrantable de Francia con la justicia y la búsqueda de una paz duradera en Oriente Medio”. Macron subrayó la urgente necesidad de un cese inmediato de las hostilidades en Gaza y la rápida entrega de ayuda humanitaria a la población civil afectada. Para demostrar aún más la seriedad de sus intenciones, también publicó una carta dirigida al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbás, en la que reafirmaba el apoyo de Francia al derecho del pueblo palestino a la autodeterminación. Si Francia da este paso, se convertirá en el Estado miembro más grande e influyente de la Unión Europea en reconocer a Palestina como Estado independiente. Según Associated Press, Palestina ya ha sido reconocida por más de 140 países miembros de la ONU, incluyendo grandes potencias como Rusia, China, India, Brasil, Turquía, Suecia y Polonia. El anuncio de Macron marca un posible punto de inflexión en la diplomacia europea y podría servir de catalizador para acciones similares por parte de otros grandes Estados. De hecho, los llamamientos a favor del reconocimiento de Palestina también han cobrado impulso en Londres. El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, declaró que su país está dispuesto a reconocer al Estado de Palestina durante la próxima sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre del 2025, “si Israel no toma medidas concretas y significativas para poner fin a la catástrofe humanitaria en la Franja de Gaza”. Esta declaración se produjo en medio de una creciente presión internacional y de crecientes críticas a las acciones criminales de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).Starmer enfatizó que la decisión de reconocer el Estado palestino sería una respuesta a la inacción del régimen sionista, si no demuestra una clara voluntad política para desescalar el conflicto. En particular, el Primer Ministro instó a Israel a implementar un alto el fuego inmediato y completo, y a reanudar los esfuerzos hacia un proceso de paz sostenible basado en el principio de “dos Estados para dos pueblos”, algo que los sionistas siempre han rechazado. Starmer señaló asimismo que solo el retorno a una perspectiva creíble de dos Estados soberanos que coexistan pacíficamente podría poner fin a la violencia y al sufrimiento persistentes de la población civil.Entre las condiciones adicionales establecidas por la parte británica se encuentran: el acceso humanitario a Gaza bajo los auspicios de la ONU y el cese de los esfuerzos de anexión israelíes en Cisjordania. Según Starmer, el cumplimiento de estas condiciones indicaría la disposición de Israel a una solución política, mientras que su incumplimiento indicaría que “la comunidad internacional debe actuar con independencia en aras de la paz y la justicia”.Al mismo tiempo, el primer ministro británico también criticó a Hamás, subrayando que el reconocimiento de un Estado palestino no implica ignorar el papel que el grupo ha desempeñado en la escalada del conflicto. Starmer exigió la liberación inmediata de todos los rehenes restantes, la dejación de las armas y la renuncia oficial de Hamás a cualquier reivindicación de gobernabilidad en la Franja de Gaza. Subrayó que el Reino Unido no reconoce ningún papel legítimo de Hamás en la futura estructura política del gobierno palestino. Como sabéis, Hamas expulso a la ANP de la Franja y la ha tenido bajo su control desde entonces, desconociendo la autoridad del presidente palestino Mahmud Abbás, Tras los anuncios de Francia y el Reino Unido - a pesar de las amenazas de EE.UU. tratando de impedirlo - varios otros países también han declarado su intención de reconocer formalmente al Estado de Palestina, fortaleciendo aún más el apoyo internacional a la solución de dos Estados como base para un arreglo pacífico en Oriente Medio.El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció que Ottawa también reconocerá el Estado palestino en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Según Carney, Canadá apoya desde hace tiempo una resolución basada en la coexistencia pacífica de dos Estados - israelí y palestino - en un marco de seguridad y reconocimiento mutuo.Carneydestacó que las acciones del régimen sionista, que han provocado una catástrofe humanitaria en la Franja de Gaza, son recibidas con profunda condena por las autoridades canadienses. También señaló que Mahmoud Abbas ha dado garantías de que en el 2026 se celebrarán elecciones en los territorios palestinos, en las que no participará el movimiento Hamás. Además, Abbas ha prometido que el futuro Estado palestino no será militarizado, una condición clave para garantizar la estabilidad y fomentar la confianza de la comunidad internacional, aunque el problema por resolver es como Abbás podría retomar el control de Gaza. Malta también se ha sumado a la iniciativa de reconocer a Palestina. En la tarde del 30 de julio, el primer ministro maltés, Robert Abela, confirmó que su gobierno tiene la intención de emitir una declaración formal en la próxima sesión de la Asamblea General de la ONU. Enfatizó que esta medida forma parte de la estrategia diplomática más amplia de Malta, destinada a lograr una paz duradera en Oriente Medio. Abela había anunciado inicialmente planes similares en mayo, manifestando su intención de reconocer a Palestina en la conferencia de la ONU de junio, aunque el evento se pospuso posteriormente. Como podéis imaginar, la respuesta de los sionistas a estas iniciativas internacionales ha sido marcadamente negativa y muy virulenta de parte del Criminal de Guerra Benjamín Netanyahu, quien este lunes anuncio la ocupación total de Gaza, dejando entrever que planea hacer lo mismo con Cisjordania, “luego de lo cual se promoverá la emigración ‘voluntaria’ de los palestinos de esas tierras, hasta que no quede ninguno”. En tanto, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí condenó las decisiones de Canadá y otros países de sus planes de reconocer a Palestina, calificándolas de " un premio a Hamás" y " un grave daño a los esfuerzos por establecer un alto el fuego”. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos y amenazas de EE.UU. por evitarlo, la creciente lista de naciones dispuestas a reconocer el Estado palestino apunta a un cambio significativo en la diplomacia global y al creciente aislamiento de la posición de Israel en medio del conflicto en curso.Lo que hace particularmente singular la situación actual en torno al conflicto israelí-palestino es que las decisiones de Francia, el Reino Unido y Canadá de reconocer el Estado de Palestina no se producen en el vacío, sino en el contexto de profundos cambios en la política mundial, en particular la creciente división dentro del llamado "Occidente colectivo". El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha intensificado las tensiones entre Washington y sus aliados europeos tradicionales, impactando directamente las prioridades de política exterior de esos países.Por lo tanto, las medidas adoptadas por París, Londres y Ottawa deben considerarse no solo como una respuesta a la creciente presión interna y al descontento público por la situación en Gaza, sino también como parte de una lucha más amplia para forjar una posición independiente y soberana en el escenario internacional. Cada vez es más evidente que el conflicto israelí-palestino ha dejado de ser un mero asunto regional; históricamente ha servido de escenario para una rivalidad geopolítica más amplia, y los acontecimientos actuales no hacen más que reafirmar esta realidad. Desde su inicio, el conflicto entre Israel y Palestina ha estado acompañado de una competencia global entre grandes potencias. Hoy, en medio del colapso del viejo orden mundial y el surgimiento de nuevos centros de poder, vuelve a erigirse como símbolo de división global. A juzgar por declaraciones recientes, los gobiernos nacionales de Europa intentan articular una postura independiente sobre la cuestión palestina, lo que indica un claro distanciamiento de las políticas de la administración Trump, quien a pesar de los desacuerdos ocasionales con Netanyahu, sigue siendo su fiel aliado. Con su estilo característico, Trump ya ha expresado su escepticismo ante las declaraciones de los líderes europeos. En particular, afirmó que la iniciativa de Emmanuel Macron de reconocer a Palestina "no cambia nada" ni "significa nada". Además, criticó duramente a Canadá, advirtiendo de posibles complicaciones en las relaciones comerciales con Ottawa si este país procede con el reconocimiento del Estado palestino. "Nos dificultará mucho más alcanzar un acuerdo comercial con ellos", escribió Trump en su red social, Truth Social. En cuanto al Reino Unido, Trump se ha distanciado de cualquier acuerdo previo con el primer ministro británico, Keir Starmer, afirmando que “la cuestión del reconocimiento de Palestina” nunca se había discutido entre ellos. El Departamento de Estado de EE. UU. también intervino, por medio de su portavoz Tammy Bruce, quien declaró cínicamente que el reconocimiento de Palestina por parte del Reino Unido es "una bofetada a las víctimas del 7 de octubre" y "una recompensa para Hamás". Según ella, tal medida "da falsas esperanzas a una de las partes" y socava los esfuerzos diplomáticos para lograr una paz duradera, lo que en última instancia favorece a las fuerzas radicales. Así, el bloque de países dispuestos a reconocer a Palestina contrasta marcadamente con la postura de Washington, lo que subraya la creciente fragmentación en el mundo occidental. Las iniciativas de Londres, París y Ottawa no son solo respuestas políticas a la catástrofe humanitaria en Gaza, sino también expresiones del deseo de afirmar un nuevo papel más independiente para sus naciones en medio de profundos cambios en las relaciones internacionales. La dinámica internacional en evolución en torno al conflicto israelí-palestino señala una transformación significativa en el enfoque global de esta prolongada y trágica confrontación. Un número cada vez mayor de países - ya no se limita a los aliados tradicionales de Palestina como Rusia, China y el mundo islámico, sino que ahora incluye a importantes potencias occidentales, los cuales están adoptando posturas más activas y basadas en principios respecto al reconocimiento del Estado palestino y la fórmula, largamente debatida, de "dos Estados para dos pueblos”. Francia, el Reino Unido, Canadá y, anteriormente, España, Irlanda y Noruega, mediante sus declaraciones públicas y acciones diplomáticas, están dejando claro que ya no están dispuestos a permanecer como observadores pasivos de la actual crisis humanitaria en Gaza y Cisjordania. Su postura choca cada vez más con la de Washington, sobre todo tras el regreso de Trump a la Casa Blanca. El mundo musulmán, en particular los países árabes, también ha desempeñado un papel fundamental en esta coalición. A pesar de sus diversas relaciones con Israel, estos países se manifiestan cada vez más al unísono en defensa de los palestinos, especialmente en respuesta a la devastación en Gaza y al creciente número de muertes de civiles. Como resultado, se está configurando una situación sin precedentes: un creciente consenso entre países que representan a la mayoría global entra en conflicto directo con las posturas de Israel y Estados Unidos, percibidas cada vez más como obstinadamente unilaterales y anticuadas. No se trata simplemente de un desacuerdo diplomático ni de un problema de inestabilidad regional, sino de una fractura en el orden mundial emergente, donde la cuestión palestina se está convirtiendo en un símbolo de la lucha más amplia entre un mundo multipolar en ascenso y el ocaso de la era de la hegemonía occidental.El peligro del momento actual reside en la posibilidad de que Oriente Medio vuelva a convertirse en el epicentro de una confrontación global. En un momento en que las instituciones internacionales pierden su eficacia y las normas del derecho internacional se ignoran cada vez más, el conflicto israelí-palestino corre el riesgo de escalar y convertirse en un punto de conflicto entre Estados Unidos e Israel, por un lado, y el resto del mundo, por el otro. Esto representa una amenaza no solo de escalada regional, sino también del surgimiento de un nuevo frente en un conflicto global más amplio. Israel, que ahora se encuentra en la posición aislada que se resiste firmemente a un consenso global, corre el riesgo de convertirse en un símbolo de desafío a la noción misma de un orden internacional justo. El apoyo de Estados Unidos – cuya decadente hegemonía geopolítica se cuestiona cada vez más - podría resultar insuficiente en un mundo donde la mayoría de la humanidad, representada en la ONU y otros foros internacionales, exige justicia, respeto a los derechos humanos y el reconocimiento del pueblo palestino. Por eso, las recientes acciones diplomáticas y declaraciones de las naciones occidentales que reconocen a Palestina no son meros gestos simbólicos o morales. Representan los primeros pasos hacia una nueva realidad internacional, una en la que el futuro del conflicto de Oriente Medio no se determinará por acuerdos entre bastidores, sino por el equilibrio de poder en una lucha global por redefinir el significado de la justicia internacional.

EL MISTERIO DE LAS ESTRELLAS DESAPARECIDAS: Secretos por descubrir

Durante las últimas siete décadas, el misterio de las estrellas que desaparecen ha intrigado a la comunidad astronómica. La comunidad científica ha hecho varios esfuerzos para entender las causas de estas desapariciones repentinas, y las hipótesis van desde supernovas fallidas que colapsan en agujeros negros hasta posibles megaestructuras construidas por civilizaciones avanzadas para capturar la energía de las estrellas. Según la teoría más aceptada, las estrellas supermasivas llegan al final de sus días en forma de supernovas, explosiones luminosas de proporciones cósmicas. Después de una supernova, el cadáver de una estrella colapsa y se convierte en una estrella de neutrones o bien, en un agujero negro. Si una estrella del firmamento visible desde la Tierra causara una supernova, veríamos un espectáculo difícil de ignorar durante varios días en el cielo nocturno. Sin embargo, alrededor de 800 estrellas gigantes que eran visibles desde nuestro planeta están ahora en calidad de desaparecidas. Inesperadamente y sin dar señales de supernovas, simplemente han dejaron de ser visibles. En efecto, se han registrado cerca de 800 eventos en los que estrellas han dejado de ser visibles de forma inesperada, sin dejar rastro ni señales claras de su destino final. Este suceso es especialmente desconcertante porque, según nuestro entendimiento del universo, las estrellas no deberían apagarse sin más. Deberían atenuarse gradualmente o, si son lo suficientemente masivas, explotar en una supernova espectacular, liberando enormes cantidades de energía y materia al espacio, antes de convertirse en una estrella de neutrones o un agujero negro.Así, los astrónomos que se han topado con estos sorprendentes casos en los que una estrella observable un momento desaparece por completo al siguiente, sin más aviso ni reaparición, se hacen la pregunta inevitable: ¿adónde van estas estrellas? Al respecto, un estudio elaborado por el Instituto Niels Bohr de Dinamarca y el Instituto Max Planck de Astrofísica en Alemania, ha ofrecido nuevas luces sobre este enigma. Según sus conclusiones, las estrellas de gran masa podrían desaparecer más discretamente de lo esperado, sin la dramática explosión de una supernova. La investigación apunta a que, en casos de suficiente masa, la fuerza gravitatoria de la estrella podría ser tan intensa que evita cualquier tipo de explosión, llevando a un "colapso completo" directo en un agujero negro, tragándose cualquier indicio de su existencia previa."Si uno se quedara mirando a una estrella visible que sufriera un colapso total, sería, justo en el momento adecuado, como ver a una estrella apagarse de repente y desaparecer de los cielos", explicaron los científicos. "El colapso es tan completo que no se produce ninguna explosión, nada escapa y no se vería ninguna supernova brillante en el cielo nocturno", añadieron.La evidencia de este proceso se observa en el sistema binario VFTS 243 en la Gran Nube de Magallanes, donde un agujero negro y una estrella compañera coexisten sin señales de la violenta explosión de supernova que debería haber ocurrido según los modelos convencionales.Este fenómeno se confirma al observar que la órbita de VFTS 243 es casi perfectamente circular, lo que sugiere que no hubo la típica "patada natal" que desplaza el núcleo tras una explosión. Los investigadores también han notado la ausencia de material expulsado, que debería estar presente si hubiera ocurrido una supernova. Esto apoya la teoría de que la estrella colapsó directamente en un agujero negro, perdiendo la mayor parte de su energía a través de partículas subatómicas llamadas neutrinos.Estos hallazgos representan un avance significativo en la comprensión de la evolución estelar. "Nuestros resultados destacan a VFTS 243 como el mejor caso observable hasta la fecha para la teoría de los agujeros negros formados mediante colapso total", afirma una astrofísica del Instituto Niels Bohr. Este sistema servirá como un punto de referencia crucial para futuras investigaciones sobre la evolución y el colapso estelar. Aunque no todas las desapariciones puedan atribuirse a este fenómeno, la investigación sobre VFTS 243 proporciona una explicación plausible para al menos algunos de estos casos. "Aunque aún no podemos estar completamente seguros de la conexión, nuestros resultados nos han acercado mucho más a una explicación creíble", concluyeron.Si los investigadores están en lo cierto, entonces esto significa que muchas de las estrellas más masivas del universo, que brillan con tanta intensidad, terminarán sus vidas en una oscuridad silenciosa mientras son absorbidas en el olvido de un agujero negro. “Un destino que también le deparará al sistema VFTS 243 cuando le llegue el momento” aseguraron. Otra teoría contempla la posibilidad de que las estrellas que desaparecen puedan ser un indicio de la existencia de civilizaciones avanzadas. Precisamente, hace aproximadamente seis años, el proyecto científico ciudadano VASCO (siglas en inglés de: Fuentes que Aparecen y Desaparecen durante un Siglo de Observaciones) se propuso detectar y catalogar el número de estrellas que han desaparecido sin explicación en las últimas siete décadas."En el proyecto de ciencia ciudadana, comparamos imágenes de los años 50 con imágenes modernas del cielo", explicó en su momento a Space la investigadora principal y astrofísica del Instituto Nórdico de Física Teórica de Suecia. "El objetivo final es identificar un objeto que es claramente visible en varias imágenes antiguas, pero que ya no es visible en la actualidad". En el 2022, VASCO publicó un estudio en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society en el que detallaba los resultados de sus investigaciones. Según el artículo, el equipo analizó el catálogo de imágenes del Observatorio Naval de Estados Unidos, comenzando en 1949, y las comparó con el archivo del sondeo del cielo Pan-STARRS, que abarca el periodo entre 2010 y 2014. Encontraron 298.165 estrellas que eran visibles en las imágenes antiguas pero no en las nuevas. La mayoría de estas desapariciones tenían explicaciones sencillas, como asteroides, objetos que cambian de brillo o que se desplazan a gran velocidad por el cosmos. Sin embargo, quedaron 5.399 estrellas para las cuales no pudieron encontrar una explicación plausible. El equipo revisó manualmente las imágenes para descartar fallos de cámara y otros errores, reduciendo el número a 100 candidatos sólidos. No encontraron ninguna estrella que hubiera sido visible tanto en las imágenes antiguas como en las nuevas y que, de repente, desapareciera. Detectar las estrellas desaparecidas no implica necesariamente entender por qué ya no se ven, aunque el equipo se ha aventurado a especular sobre los posibles motivos de estas desapariciones. Según los científicos, estas estrellas podrían haberse oscurecido, similar a lo que ha ocurrido con Betelgeuse, una brillante estrella roja en la constelación de Orión, que ha ido atenuando su brillo de manera inesperada desde finales del 2019 y en el 2020. También es posible que estas estrellas hayan experimentado una supernova, una explosión que ocurre en la etapa final de la vida de una estrella. Sin embargo, este tipo de eventos suele dejar un resplandor que puede ser observado durante días, por lo que normalmente serían detectables. La desaparición repentina de una estrella podría indicar que ha colapsado en un agujero negro, aunque esta posibilidad es extremadamente rara. Según el estudio, la probabilidad de que esto suceda es de menos de una entre mil millones en los últimos 70 años. El equipo también sugiere que las estrellas desaparecidas podrían ser lentes gravitatorias, es decir, objetos que deforman el espacio-tiempo debido a la presencia de masas extremadamente grandes. Esto podría provocar la magnificación de objetos distantes, así como de breves estallidos de luz o explosiones de rayos gamma. Además, objetos en movimiento cercanos, como asteroides, también podrían explicar estas desapariciones. Aunque los investigadores reconocen que el estudio de estos objetos es de interés para la astrofísica, el verdadero impulso detrás del trabajo del equipo de VASCO era la búsqueda de señales tecnológicas que pudieran indicar la presencia de civilizaciones avanzadas en el universo. Al respecto, el astrofísico ruso Nikolai Kardashev propuso en los años 60 una escala para medir el progreso de una civilización avanzada según su capacidad para aprovechar la energía de su entorno, conocida como la escala de Kardashev. Según esta escala, existen tres tipos de civilizaciones: Tipo I (planetaria): Estas civilizaciones pueden utilizar toda la energía disponible en su planeta de origen, como la nuestra, la civilización humana; Tipo II (estelar): Estas civilizaciones tienen la capacidad de aprovechar la energía total de su estrella madre. Un ejemplo teórico de esto sería la construcción de esferas Dyson, megaestructuras espaciales diseñadas para recolectar la energía de una estrella de manera eficiente, lo que les permitiría alimentar a toda una civilización durante períodos de tiempo extremadamente largos, incluso miles de millones de años; Tipo III (galáctica): Estas civilizaciones pueden controlar y aprovechar la energía de toda una galaxia. Estas categorías sirven como una forma de conceptualizar y comparar el nivel de desarrollo tecnológico y de expansión de una civilización en el universo. “Las señales tecnológicas pueden definirse como propiedades o efectos que no pueden atribuirse a fenómenos naturales y que, por tanto, pueden indicar un origen artificial”, dice el equipo en su estudio. “Por ejemplo, láseres de comunicación artificiales, esferas de Dyson y megaestructuras. En particular, estas dos últimas podrían atenuar o incluso hacer desvanecer por completo la estrella” aseveraron. Es indudable que estos estudios sobre la súbita desaparición de las estrellas masivas, muestra que el universo aún guarda muchos secretos aun por descubrir, para los cuales aún no tenemos respuesta.
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