Como recordareis, hace un año, Donald Trump decidió anunciar grotescamente la salida unilateral de los EE.UU. del acuerdo nuclear que se había firmado entre las potencias del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas - Rusia, China, el Reino Unido, Francia y Alemania - con Irán. Su argumento principal era que Teherán “no respetaba los acuerdos firmados y por ello se había convertido en una amenaza de primer nivel para la seguridad estadounidense”, cuando en realidad ninguno de los organismos encargados de monitorizar el cumplimiento de estos acuerdos habían concluido tal cosa; al contrario, certificaban que Irán estaba siguiendo escrupulosamente con lo acordado. Quedaba así herido de muerte uno de los tratados que más tiempo y esfuerzo había costado alcanzar en los últimos tiempos. Irán había pasado de ser un país a la defensiva y que amenazaba con convertirse en potencia nuclear a un aperturismo inédito y que había renunciado de forma clara y pública a hacerse con armas nucleares. El consenso alcanzado en la comunidad internacional para lograr este compromiso de Irán también es digno de mención: las principales potencias del planeta lo aprobaron, así como la propia ONU , algo que en estos tiempos es más excepción que norma. La impugnación del acuerdo por parte de Trump tampoco resultó extraña. Lo llevaba advirtiendo tiempo - aunque sus argumentos se construyesen sobre premisas falsas-, y su llegada a la Casa Blanca supuso la vuelta a puestos clave de la Administración estadounidense de lógicas neoconservadoras afines a la “Guerra contra el Terror” emprendidas por el Criminal de Guerra George W. Bush a principios de siglo. Irán, por tanto - como temible adversario de la bestia sionista - se convertía en el nuevo rival a batir por Trump. No es de extrañar por ello que su impresentable asesor de Seguridad Nacional John Bolton (aquel psicópata asesino que siempre lleva consigo granadas de guerra listas para hacerlas detonar “como medida de protección”) haya dedicado buena parte de su infame trayectoria política a minar el poder del régimen de los ayatolás, y tal enfermiza fijación ha tenido una evidente influencia en la actual política exterior de los EE.UU., que se encuentra en manos de halcones neoconservadores quienes en su insania buscan desatar un conflicto mundial a cualquier precio sin importarles las consecuencias. Otros focos de tensión como Corea del Norte o Venezuela han tenido un cariz más coyuntural, mientras que la presión sobre Irán tiene una estrategia, unos plazos y unos objetivos claros y definidos. El odio extremo a la República Islámica nace en 1979 cuando triunfo la incruenta revolución que derroco al corrupto Shah Reza Phalavi (títere de los estadounidenses y perro de los sionistas) convirtiéndose desde entonces en un formidable enemigo con gran influencia en la región debido a su posición estratégica y el único capaz que le que hacer frente a Israel, al cual han jurado destruir en primer lugar si son atacados por los estadounidenses, ya que sus misiles balísticos armados con ojivas nucleares, tienen la capacidad para impactar de lleno en todo el territorio que ocupan ilegalmente desde 1948, cuando se lo arrebataron a los palestinos. El resultado de este peligro potencial que se cierne en contra de sus aliados sionistas, no ha sido otro que una presión constante y creciente de EE.UU. sobre Irán. Es por ese motivo que en cuanto Washington renegó del acuerdo con Teherán, comenzaron a gotear una serie de medidas orientadas a estrangular poco a poco la ya de por sí débil economía del país, bastante dependiente de los hidrocarburos. La más importante ha sido la prohibición a terceros países de importar petróleo y gas natural de Irán, lo cual evidencia los esfuerzos que está acometiendo Washington en su afán de aislar política y económicamente a Teherán. Es innegable que estas sanciones, que de facto suponen un bloqueo económico al país, han tenido un impacto considerable en la economía persa y también en su estabilidad política. Rouhani, el actual presidente, revalidó el cargo en las elecciones del 2017 gracias, especialmente, a haber logrado que se firmase el acuerdo, con todas las implicaciones positivas que eso tenía para la correcta marcha del país. En buena medida el acuerdo nuclear era a su vez un freno dentro del propio Irán para la rama más dura del régimen, partidarios de la autarquía y de la militarización del país. Pero los vientos de la geopolítica han cambiado. Irán, impotente ante la escalada de sanciones estadounidenses y la inacción del resto de la comunidad internacional por paliar sus efectos, decidió dar un plazo de 60 días antes de retirarse totalmente del acuerdo, lo que supondría - o supondrá, yendo al escenario más probable - la muerte definitiva del pacto. La respuesta de Trump a este anuncio de Teherán ha sido desplazar uno de los cuatro grupos aeronavales que tiene activos - el del USS Abraham Lincoln - al golfo Pérsico con la intención de provocar a Irán, además de tener justo enfrente de las costas iraníes, en Bahrein, la base de la Quinta Flota. Estos últimos días también se han producido una serie de sospechosos incidentes que pueden aumentar la tensión. En el puerto emiratí de Fujaira - en el golfo de Omán - varios buques aparecieron con el casco dañado por lo que parecían ser explosiones o impactos de proyectil . Aunque las miradas apuntaron inicialmente a Teherán, lo cierto es que todavía no se conoce quién o quienes pueden estar detrás de estos extraños sucesos, aunque bien podría tratarse de un operativo de ‘bandera falsa’ a lo que los estadounidenses son tan adictos, para ‘justificar’ un ataque a Irán. En todo caso, la guerra propagandística está servida, ya que EE.UU. también ha hecho público un informe del Pentágono con planes para desplegar 120.000 soldados ante un hipotético conflicto con la República Islámica, una cifra insuficiente tanto para una invasión del país como para confrontar a las fuerzas armadas iraníes, que no tienen rival en la región. No cabe duda entonces de que viviremos meses de tensión. Para la Administración Trump puede ser complicado vender el mensaje de una retirada de Oriente Próximo - Siria y Afganistán, especialmente - mientras se tensa la cuerda de un conflicto con Irán, sobre todo si consideramos que en noviembre del 2020, Trump se enfrenta a las presidenciales en las cuales se presentará para un nuevo periodo. Para el lado persa tampoco es un camino exento de complicaciones: que retomen la carrera nuclear parece algo seguro. En buena medida también aprenden de las desvariadas lógicas de Trump y sus antecedentes, como el de Corea del Norte: si consiguen el arma nuclear, EE.UU. se sentará a negociar. De igual manera, la facción más moderada, aquella que defendía un acercamiento con Washington, perderá peso político en el país, ya que Trump con sus demenciales acciones, le ha dado la razón al ala más dura del régimen iraní. Incluso más allá del emparejamiento entre Irán y EE.UU., la situación se vuelve más complicada. Arabia Saudita, financista de grupos terroristas como ISIS y Al Qaeda, enemigo acérrimo de Irán y declarado rival del país en su disputa como potencia regional en Oriente Próximo, ya ha afirmado que no dudarán en buscar también el arma nuclear si Irán se relanza en su carrera atómica, y a pesar de que un proyecto así es caro en el aspecto económico y científico, Arabia Saudita tiene los recursos necesarios para emprenderlos, mas aun con el pleno apoyo estadounidense. Por tanto, de aquí a unos años podríamos acabar viendo dos nuevas potencias nucleares que llevan buscándose las vueltas demasiado tiempo en la región apoyando a grupos enfrentados en los conflictos que se suceden en Yemen, Siria o Irak. Y ello sin contar a Israel, cuyos arsenales nucleares son por todos conocidos. Sea como fuere, conviene empezar a salir de las lógicas tradicionales del conflicto. El concepto de guerra que podemos tener hoy en mente está ya obsoleto, relegado a los conflictos del siglo XX o a lugares que, por carecer de recursos económicos o materiales, no han podido aún dar el salto a las nuevas formas de hacer la guerra. Las invasiones mediante tropas sobre el terreno son enormemente más costosas en términos humanos, económicos y políticos que recurrir a la guerra económica o la ciberguerra. Provocar el colapso interno de Irán es el nuevo modus operandi de EE.UU. Aun así, si fracasa todo ello - como lo estamos viendo – solo quedara recurrir a la guerra convencional, aunque el costo seria terrible para todos. Si bien Trump dejo en claro inicialmente que no esta a favor de iniciar una guerra que no esta seguro de ganar, son sus asesores escapados de algún hospital psiquiátrico - como Mike Pompeo y John Bolton especialmente - quienes le susurran al oído insistentemente acerca de agudizar las tensiones hasta el limite, y al parecer han logrado que cambie de opinión demostrando con ello que están a favor de un conflicto armado, esperando con ansias que ocurra un incidente de cualquier tipo para iniciar la guerra. Precisamente, Trump escribió un amenazante tweet el domingo en el que dice "si Irán quiere pelear, sera su fin oficial" con el cual se coloca en la misma línea de sus desquiciados consejeros. No hay que darles gusto a estos dementes por ningún motivo (Por cierto, EE.UU. ha vuelto a amenazar este martes a Siria, luego de escenificar otro operativo de bandera falsa en Idlib en apoyo a los terroristas de Al Nusra, para acusar falsamente al régimen de Damasco “del uso de armas químicas” ¿Otra vez la misma historia? ¿No aprenden la lección?) :(
Panasonic acaba de presentar la nueva Lumix GX880, una cámara Micro Cuatro Tercios sin espejo, con objetivos intercambiables, perfecta para entrar en un sistema que todos pensaban que había abandonado tras la irrupción en las cámaras con sensores de formato completo. La Panasonic Lumix GX880 es una cámara de entrada que sirve para la fotografía pura y dura, pero tiene guiños para los que quieren hacer vídeos y para los amantes del mundo de los selfies. Lleva el ya conocido sensor Digital Live MOS de 16 megapíxelessin filtro de paso bajo y el procesador Venus Engine, lo que garantiza la calidad de imagen de este modelo. El sistema AF es por contraste. Remarca su rapidez, ya que alcanza los 0,07 segundos gracias a la tecnología DFD (Depht From Defocus) de Panasonic. Además, graba vídeos de alta resolución QFHD 4K (3840x2160) con el apoyo de tecnologías tan conocidas y demandadas como el Focus Stacking, Post Focus y Light Composition. Asimismo, incluye numerosas funciones para facilitar la creación de vídeos. No tiene visor electrónico, pero incorpora una pantalla LCD de 3" que se inclina 180º para poder hacerse selfies. Y si es colocado en dicha posición, el autodisparador se activa solo. Entre sus características principales, podemos señalar sus múltiples funciones para el mundo de los selfies, desde un modo de asistencia para recomendar cuál es la mejor opción, hasta modos infantiles. Destaca el modo de autodisparo 4K PHOTO. Si activa dicha función puede elegir la mejor fotografía del total de 30 fps que toma con resolución 4K; Permite grabar en 4K (3840x2160) y por supuesto en Full-HD (1920 x 1080) y siempre con el autoenfoque activo. Entre las prestaciones más interesantes de este modelo destaca la función Post Focus para seleccionar el punto de enfoque incluso después de disparar; A pesar de estar orientada al mundo del vídeo, la calidad de las fotografías está fuera de toda duda gracias al sensor y al procesador que lleva. Es capaz de disparar en situaciones de poca luz gracias a que puede llegar a una sensibilidad de 25600 ISO; Como no podía ser de otra manera, gracias a su naturaleza y al público al que está orientada, la Panasonic Lumix GX880 tiene todo tipo de conexiones inalámbricas como Wi-Fi® (IEEE 802.11 b/g/n) para trabajar con los dispositivos móviles sin problemas gracias a la aplicación Panasonic Image App; Y por supuesto permite disparar en formato RAW. Estamos así ante un modelo de entrada, con funciones interesantes, con un público muy claro y con características tentadoras para aquel fotógrafo que quiera llevar siempre consigo una cámara pequeña y manejable para el día a día en el bolsillo. Hasta septiembre del 2019 no llegará a los escaparates y aun no tenemos noticia alguna de su precio de venta al público :)
El pasado13 de abril, Stratolaunch voló por primera vez. El avión, también conocido como Scaled Composites 351 y apodado Roc, surcó los cielos del desierto de Mojave durante dos horas y media aproximadamente, alcanzando una altura máxima de 5,2 kilómetros y una velocidad de 304 km/h. A los mandos del aparato estaban los pilotos Evan Thomas y Chris Guarente. Lamentablemente, nada apunta a que la empresa esté más cerca de situar satélites en órbita que hace unos meses. Como sabéis, Stratolaunch surgió en el 2011 de la mano del multimillonario Paul Allen con el fin de lanzar satélites desde una enorme aeronave. Pero la muerte de Allen el 15 de octubre del año pasado paralizó el proyecto. Aunque la empresa ha seguido con las pruebas del avión, se han suspendido todos los programas de desarrollos de lanzadores propios y hoy en día Stratolaunch carece de un sistema de lanzamiento espacial en firme. La única posibilidad es usar este gran avión para lanzar cohetes Pegasus XL de tres en tres, un plan tan exótico como poco rentable (el Pegasus XL es un lanzador relativamente caro). Todo indica que, paradójicamente, el primer vuelo de Roc ha sido el canto del cisne de esta empresa, al menos en su versión como plataforma de lanzadores orbitales. Usar el mayor avión del mundo para lanzar tres pequeños cohetes Pegasus no parece ser una estrategia muy acertada, especialmente cuando se enfrenta a una situación económica complicada y tiene enfrente la competencia de la empresa Virgin Orbit, que este mismo año lanzará su cohete LauncherOne desde el Boeing 747 Cosmic Girl. El LauncherOne es capaz de situar 500 kg en órbita frente a los 370 kg del Pegasus XL, pero, evidentemente, el avión de Virgin Orbit es mucho más barato y flexible que Roc (ambos, eso sí, comparten la misma base de operaciones: el espaciopuerto de Mojave). Roc es un enorme avión construido a partir de dos Boeing 747 comerciales. Su principal característica es su fuselaje en tándem, que le permite llevar hasta 249 toneladas de carga entre las alas. Aunque parezca que dispone de dos cabinas gemelas, el avión se controla desde la cabina derecha, mientras que la izquierda solo sirve para almacenar equipos electrónicos. Tanto los motores como el tren de aterrizaje, así como otros elementos, han sido tomados directamente de aviones Boeing 747. Roc tiene una envergadura de 117,3 metros, lo que lo convierte en el avión más ancho jamás construido, superando incluso al mítico Hughes H-4 Spruce Goose (de 97,5 metros). Eso sí, aunque se le publicita como “el avión más grande del mundo”, lo cierto es que el Antonov An-225 Mriya sigue ostentando el récord de avión más largo: 84 metros frente a los 73 metros de Stratolaunch. Además, el An-225 es más pesado (640 toneladas de peso máximo frente a 589 del Roc). Paradojas del destino, el An-225 también nació como un avión con aplicaciones relacionadas con el espacio. Pero, independientemente de ello, sí que es el primero de doble fuselaje construido para proyectos espaciales. Sus siguientes pasos no están definidos, aunque se marca el 2022 como fecha para la cual el avión esté operativo, siempre y cuando persista el interés en el proyecto. Hasta entonces, otras compañías como SpaceX y su Falcon Heavy, que recientemente ha conseguido su primer vuelo comercial con éxito o Virgin Orbit y su LauncherOne seguirán probando sus aeronaves para enviar cohetes y pequeños satélites al espacio :)
El 18 de abril, Lyra Mckee murió asesinada por dos disparos en las calles de Derry, Irlanda del Norte. El suceso se produjo mientras la periodista observaba un ataque del Nuevo IRA, una de las tantas escisiones del Ejército Republicano Irlandés (IRA en inglés) a las fuerzas policiales tras unos disturbios vecinales en una zona predominantemente católica. Se oyeron varios disparos en medio de la confusión. Las balas encontraron un objetivo no buscado e impactaron en el cuerpo de la periodista. Lyra Mckee, cuyo trabajo era muy popular, murió ante el dolor y la incredulidad de los que la acompañaban. El grupo ofreció más tarde “sus sinceras disculpas” a la familia y amigos de la joven ante el hartazgo de los ciudadanos. El ataque coincidió con un día de diferencia con la fecha en la que 21 años antes se firmó el Acuerdo de Paz entre los gobiernos británicos e irlandés y las principales fuerzas políticas norirlandesas. Sin embargo, el asesinato de Mckee ha dejado al descubierto las heridas aún no cicatrizadas de Irlanda del Norte. El Acuerdo de Viernes Santo trajo el silencio de las armas, pero no ha enterrado el odio y el prejuicio. El Brexit y un vacío político notable han reavivado las pesadillas de los peores tiempos de confrontación entre católicos y protestantes, donde los grupos más extremistas de ambos bandos intentan sacar rédito de la violencia. Como sabéis, el Ulster, si empleamos la terminología de la comunidad protestante y probritánica, se encuentra desde hace más de dos años sumida en una crisis política que enfrenta a los dos principales partidos del país, el Partido Democrático Unionista (DUP) y los nacionalistas del Sinn Féin. Ambas formaciones han sido incapaces de llegar a un acuerdo para reeditar un Gobierno de coalición desde enero del 2017. El bloqueo puede acabar conduciendo a la reimplantación temporal del gobierno directo desde Londres. Esta situación ya se produjo entre 2002 y 2007 a causa de otra crisis institucional. Las dos fuerzas han retomado los discursos identitarios que habían sido suavizados tras la firma del acuerdo. Ahora, la postura divergente de ambos sobre el Brexit ha roto los escasos puentes. El DUP, conservador y probritánico, hizo campaña a favor de salir de la Unión Europea, mientras que el Sinn Féin, defensor de una Irlanda unida, abogaba por la permanencia. El 56% de los norirlandeses votaron a favor de quedarse en la UE y, por tanto, rechazaron el Brexit. Pero la debilidad del gobierno conservador de Theresa May ha fortalecido la posición del DUP, que se muestra dispuesto a apoyar a la primera ministra con sus votos siempre y cuando May mantenga una posición firme con la Unión Europea. Es decir, no aceptar un acuerdo que aísle a Irlanda del Norte del resto del Reino Unido. En el lado opuesto, los republicanos creen que tanto Theresa May como el DUP les están sacando de la Unión Europea, luego de haber votado a favor de la permanencia. Nadie salvo los conservadores más extremistas están a favor de una frontera “dura” que traería notables perjuicios a la importación y la exportación de todo tipo de productos con un considerable impacto en la economía local. En el pasado, el desdén de los unionistas protestantes hacia sus vecinos del sur estaba fundamentado en la debilidad económica de una Irlanda pobre, rural, con altas tasas de emigración y una Iglesia católica omnipresente. Ahora que las cosas han cambiado y es la República la que prospera y atrae a las compañías internacionales a su territorio, una parte de la comunidad unionista empieza a ver con mejores ojos una eventual reunificación de las dos Irlandas. Lamentablemente, el juego político parece sordo a las demandas ciudadanas. La historia, siempre tan presente en Irlanda del Norte, tejida de violencia, y la propia endeblez de Theresa May, más patente aún tras las recién celebradas elecciones municipales en Inglaterra, debilita el precario equilibrio sobre el que se asienta una paz conseguida con mucho esfuerzo luego de décadas de guerra fraticida. Durante 30 años, este pequeño territorio de 1.8 millón de habitantes vivió una disputa armada conocida como The Troubles ("los Conflictos"), que enfrentó a republicanos - católicos - que pretendían lograr la unificación de Irlanda por la fuerza, con unionistas - protestantes - que querían seguir en el Reino Unido. Unas 3.500 personas murieron como resultado de los enfrentamientos. La mayoría, víctimas de atentados del IRA, aunque muchos también de los abusos de las fuerzas británicas. Si bien la paz y el desmantelamiento de la principal organización armada permitieron un cambio sustancial en la vida de los norirlandeses, las diferencias persisten. En este contexto, el Brexit fue lo peor que podía suceder. Si el Reino Unido saliera de la Unión Europea sin ningún plan de contingencia y como la República de Irlanda va a permanecer adentro, se restablecería una frontera dura entre el norte y el sur de la isla, lo que podría generar nuevos choques entre ambas partes. Además, la polarización que está despertando el debate sobre el futuro de las relaciones entre Londres y Bruselas reavivó tensiones que estaban dormidas. Casi nadie es tan pesimista como para vaticinar un regreso a lo peor de los Conflictos, pero la muerte de Lyra terminó de ensombrecer el panorama. La división de Irlanda en 1921 fue el corolario de la guerra de independencia que comenzó en 1919, pero que formó parte de un proceso mucho más viejo, relacionado con la lucha para poner fin a la discriminación contra los católicos, que eran mayoría en la isla. La división se produjo porque en los distritos del norte había una presencia muy fuerte de protestantes, que tenían vínculos mucho más estrechos con los ingleses que con el resto de los irlandeses. En 1922 se creó el Estado Libre Irlandés en el sur, que años después sería la actual República de Irlanda, totalmente independiente del Reino Unido. El gran problema que se suscitó en el norte es que había una proporción muy importante de católicos (actualmente son el 40%) que quedaron en una situación muy desventajosa, viendo cómo el anhelo de un país propio era realidad a pocos kilómetros de distancia. La violencia estalló de manera generalizada a fines de los 60, tras una serie de protestas que motivaron el despliegue de tropas del Ejército británico y la construcción de muros para aislar y controlar a las comunidades católicas y republicanas. "Cuando comenzaron los Conflictos en 1969, la comunidad católica tenía muchas demandas legítimas, como falta de vivienda y de empleo, y las injusticias que sufría. El Gobierno británico no satisfizo las necesidades de una gran parte de los católicos que vivían en Irlanda del Norte. Cuando se vio que las marchas por los derechos civiles eran poco efectivas, emergió la violencia política", explicó Dominic Beggan, profesor de gobierno en el Lone Star College de Montgomery, Texas. Muchos grupos paramilitares surgieron en ambos bandos. El más importante del lado republicano fue el IRA Provisional, que se asumía como heredero del IRA original, que era la fuerza que había combatido en la guerra de independencia. Con el correr de los años se convirtió en una poderosa guerrilla urbana, capaz de efectuar ataques de alto impacto, muchos de ellos de indudable connotación terrorista. Por la parte unionista, se destacó la Fuerza Voluntaria del Ulster, considerada responsable de unas 500 muertes. Más de dos tercios eran civiles católicos sin involucramiento en actividades delictivas. A estos grupos irregulares se sumaban la Policía norirlandesa y el Ejército, también responsables de muchos abusos. El más recordado es el Bloody Sunday ("Domingo Sangriento") de 1972, que también ocurrió en Derry. Los soldados reales dispersaron una protesta disparando a 28 ciudadanos que estaban desarmados, de los cuales murieron 14. Luego de tres décadas de una disputa que mantenía paralizado al país, el 10 de abril de 1998 se firmó el "Acuerdo de Viernes Santo", que puso fin a los Conflictos. Se pactó un cese de hostilidades y el IRA inició un proceso de desarme que terminó con su disolución en el 2005, aunque muchos de sus dirigentes continúan participando en política a través del Sinn Féin, su brazo partidario. La negociación no sólo implicó la pacificación del país. También se estableció que las dos Irlandas tengan relaciones mucho más fluidas, y se creó la Asamblea de Irlanda del Norte, con el objetivo de aumentar la autonomía política y permitir un gobierno conjunto de unionistas y republicanos. Pero nunca terminó de ser plenamente operativa por las profundas diferencias entre las partes, y de hecho desde el 2017 está vacante el puesto de Ministro principal, que es el titular del Poder Ejecutivo local. "El problema fundamental en Irlanda del Norte es que el acuerdo de paz de 1998 no estuvo seguido por una reconciliación. Hay mucha animosidad entre las comunidades católica-nacionalista y protestante-unionista. Los principales partidos políticos, que son el Sinn Féin y el Partido Unionista Democrático (DUP), se odian mutuamente. Ambas partes han trabajado duro para frustrar la reconciliación. Como resultado, hay espacio para que crezcan grupos más extremos, como el Nuevo IRA", dijo Roger Mac Ginty, profesor de la Escuela de Gobierno y Asuntos Internacionales de la Universidad de Durham. Las diferencias se profundizaron desde el 2016 gracias al Brexit. Los republicanos están en contra y los unionistas no sólo están a favor, quieren que sea radical. De hecho, se oponen firmemente al llamado backstop, una serie de garantías para evitar que se instaure una frontera dura en Irlanda. Así, un acercamiento parece más lejos que nunca. "El Brexit ha causado una inmensa incertidumbre - continuó Mac Ginty -. El Gobierno británico tiene el poder supremo en Irlanda del Norte, pero es un gobierno zombie debido a este proceso. Ha permitido que persista una situación de deriva. La Asamblea que se creó bajo el Acuerdo de Viernes Santo está colapsada desde hace más de dos años y Londres no ha hecho nada al respecto" asevero. En cuanto al Verdadero IRA - llamado Nuevo IRA desde el 2012 tras su unión con otros grupos - surgió en 1997 como una escisión del IRA Provisional, en rechazo a los diálogos de paz. Sus principales blancos son los miembros de la policía y del Ejército, a quienes ataca de tanto en tanto con armas de fuego y con explosivos. "Han estado tratando de asesinar a oficiales, soldados y funcionarios de prisiones desde 1998, año en que el Verdadero IRA mató a 33 personas en un atentado con un coche bomba en Omaha, condado de Tyrone. Quieren obligar al Estado británico a abandonar Irlanda del Norte. Ignoran la realidad que el IRA de Gerry Adams y Martin McGuinness terminó reconociendo: que el principal obstáculo para una Irlanda unida no está en Londres, sino en el deseo de la comunidad unionista de seguir siendo parte del Reino Unido", sostuvo Henry Patterson, profesor emérito de política de la Universidad de Ulster. "El Nuevo IRA surgió en el 2012 como una amalgama de varios activistas republicanos disidentes. Se opone a los compromisos que se hicieron en el proceso de paz, cree que la violencia está justificada en la búsqueda de una Irlanda unida y tiene poco apoyo, aunque suficiente para sostener una campaña de bajo nivel. Es mucho más débil que el IRA Provisional, pero no se va a evaporar en el corto plazo", dijo el historiador Richard English, profesor de la Universidad de la Reina de Belfast y autor de diversos libros sobre la violencia en Irlanda del Norte. No obstante, más allá de la conmoción que generó el caso de Lyra, y de la preocupación por la incertidumbre política que impera hoy en el Reino Unido, el consenso de los analistas es que por el momento no se ha registrado un incremento de los incidentes. "Bajos niveles de violencia que ocasionalmente es letal han sido la norma en Irlanda del Norte en los últimos años -continuó English -. En la mayoría de los casos no aparecen en los titulares internacionales, porque no hay víctimas mortales. Pero son frecuentes los intentos de atacar a la policía, especialmente por parte de grupos republicanos disidentes. Así que la violencia no está creciendo realmente". Por otro lado, incluso aunque en los próximos meses se registre una mayor conflictividad, no hay muchas razones para imaginar que sería posible regresar a las peores épocas. La situación social cambió profundamente en las últimas décadas, y la población ya percibió los beneficios de la paz. "El Nuevo IRA está conformado por unas cuantas docenas de activistas con poco apoyo popular y no representa nada parecido a lo que era el IRA de Adams y McGuinness en las décadas de 1970 y 1980, que surgió de una larga historia de dominación política y discriminación en materia de vivienda y empleo. Todo eso ha pasado hace tiempo y ahora hay una importante clase media católica que depende en gran medida del sector público, y que recibe respaldo financiero del Tesoro del Reino Unido. En otras palabras, no hay una base material o de clase para el Nuevo IRA", afirmó Patterson. "Adicionalmente, los recursos con los que cuenta el Gobierno británico hoy están muy por encima de los que tenía en los años 70, cuando la insurgencia urbana era un fenómeno relativamente nuevo. Londres invierte mucho en seguridad y en sistemas de vigilancia antiterrorista. Desafiar eso requeriría de una estructura que, por ahora, el Nuevo IRA está lejos de tener. Creo que la trágica muerte de Lyra puede ser un punto de inflexión que contribuya a reducir la violencia política en el futuro, ya que ha reunido en la condena a grandes segmentos de la comunidad y a dos oponentes radicalmente diferentes como el DUP y el Sinn Féin. En última instancia, estoy convencido de que la gran mayoría de los católicos y protestantes que viven en Irlanda del Norte no quieren volver a los oscuros días de los Conflictos", concluyó Beggan. A pesar de sus deseos, Irlanda del Norte existe en un estado precario de posconflicto. Es un lugar de dolor y de recuperación que no puede ser abandonado a su suerte porque sus heridas pueden volver a reabrirse por quienes utilizando como pretexto el Brexit, buscan revivir épocas oscuras ya superadas. Por lo visto, los fantasmas del pasado se resisten a desaparecer :(
Transcurren las semanas y, a medida que se acerca septiembre, se va perfilando la información de la que disponemos acerca de los próximos smartphones de Apple. La compañía californiana prepara, como es habitual, una renovación otoñal de sus dispositivos más queridos, y aunque hasta el momento toda la atención se la habían llevado los sucesores de los actuales iPhone XS y XS Max, la futura renovación del iPhone XR hace ya acto de presencia. Desde hace meses parece algo seguro, si atendemos a las diferentes filtraciones que se han ido sucediendo, que la cartera de terminales con los que Apple atacará el mercado se compondrá nuevamente de tres dispositivos, tal y como ocurriera en 2018, a saber: dos modelos premium y un tercero en discordia que mantiene buena parte de las características de sus hermanos mayores a menor precio. Añadir una opción más económica es algo que le ha funcionado muy bien a la tecnológica con el colorido iPhone XR, por lo que en 2019 el terminal tendrá continuidad con una revisión del mismo que mantendrá la esencia bajo la que nació. Como se espera que hagan los buques insignia, mantendrá el aspecto exterior frontal, con su amplio notch capacitado para efectuar un reconocimiento facial en 3D y, en este caso, continuará haciendo uso de un panel LCD con idéntica resolución al actual (frente al OLED de los X/XS). El reconocido filtrador OnLeaks ha publicado una serie de imágenes, además, que recrearían cuál sería el aspecto final de este dispositivo y que confirman su apariencia exterior idéntica en el frontal, pero no así en la trasera. Es en esta zona donde la única cámara del iPhone XR sería sustituida por una doble que, junto al flash, se mostraría en un módulo casi cuadrado. Con ella se conseguiría dotar al teléfono de ese zoom sin pérdida de calidad que el actual no tiene. Tiene sentido que así sea para mantener la concordancia con los modelos superiores, que también dispondrían de un formato parecido, aunque se espera que estos cuenten con un total de tres lentes en lugar de dos. Además, el sucesor del iPhone XR mantendría el interruptor de silencio idéntico al actual, mientras que el de los próximos buques insignia dispondrían de uno similar al del iPad. No se conocen detalles concretos de las especificaciones del terminal, pero es de esperar que en su interior se encuentren muchas de las especificaciones de los modelos más premium que Apple presente este año. Aunque las imágenes provenientes de esta fuente han demostrado ser fiables en el pasado, el aspecto final del dispositivo podría variar con respecto a lo que ahora vemos :)
Con motivo del Salón del Automovil de Nueva York, Porsche acaba de mostrar su nuevo Porsche 911 Speedster en versión de producción, que se ofrecerá en edición limitada a 1.948 unidades tal y como ya se había confirmado el pasado mes de octubre. Este nueveonce tan especial equipa el mismo motor bóxer atmosférico de los 911 GT3 y GT3 RS, así que hablamos de palabras mayores. En este caso el 4.0 litros bóxer de seis cilindros, capaz de subir hasta las 9.000 rpm, desarrolla una potencia de 510 CV y un par motor máximo de 469 Nm. ¿Lo mejor de todo? Sólo se ofrece la caja de cambios manual GT Sport. La marca alemana adelanta para este 911 Speedster una aceleración de 0 a 100 km/h en menos de 4 segundos (0-60 mph en 3,8 segundos) y una velocidad máxima de 309 km/h. De momento Porsche anuncia que estará disponible a partir de mayo y llegará a concesionarios de Estados Unidos a finales de 2019, si bien probablemente la mayoría estén ya vendidos. Como cabría esperar de un modelo Speedster, este 911 luce el característico parabrisas y ventanillas rebajadas, capota de lona de accionamiento manual o ladoble joroba de la trasera, componente además fabricado en fibra de carbono. Además, Porsche Motorsport ha buscado la máxima ligereza para el modelo, gracias a paneles ligeros para las puertas, tiradores de tela, paragolpes delantero y trasero de poliuretano, elementos de fibra de carbono (tapa del maletero, pasos de rueda, pomo del cambio, listones de los umbrales de las puertas, etc...). ofrenos carbocerámicos de serie (PCCB), que ahorran un 50 % de peso con respecto a los frenos de acero convencionales. Por esto mismo se ha recurrido a un mecanismo manual para el techo de lona y se ha prescindido por ejemplo del aire acondicionado, si bien el cliente puede equiparlo sin sobrecoste alguno. La caja de cambios manual, por su parte, ahorra unos 4 kilogramos con respecto a la caja manual de siete marchas del 911 y 18 kilogramos frente a una transmisión PDK de doble embrague. Gracias a todas estas medidas, el 911 Speedster 2019 pesa únicamente 1.465 kilogramos. Cabe apuntar que recurre a un chasis derivado de los modelos 911 GT3 y goza de un eje trasero direccional con una calibración específica, soportes de motor activos o llantas monotuerca de 20 pulgadas pintadas en negro satinado y con neumáticos de altas prestaciones. Por último, el habitáculo del nuevo Speedster cuenta con asientos deportivos con tapicería de cuero negro, están disponibles costuras en rojo y bordado Speedster en los reposacabezas, y hay opciones como el volante GT Sport con marca central. Además, Porsche Design ha lanzado para los clientes un reloj 911 Speedster Chronograph con diseño específico a juego con el Speedster y materiales originales de Porsche, como el cuero. Como sabéis, el último modelo Speedster de Porsche hasta ahora era el Porsche 911 Speedster de la generación 997, lanzado en el 2010, cuya producción estuvo limitada a 356 unidades (en homenaje al precedesor de los Speedster, el Porsche 356 1500 America Roadster de 1952, que pesaba 60 kilos menos que el 356 Coupé). Por lo pronto, ya conocemos su precio y es tan exclusivo como su producción, ya que acaba de salir a la venta desde 308.743 euros :)