Con las fuerzas rusas avanzando inconteniblemente para liberar la segunda ciudad más grande de Ucrania, el pánico se ha apoderado del régimen fascista de Kiev y el colaboracionista Vladímir Zelensky ha vuelto a quejarse de la falta de ayuda y ha responsabilizado “al mundo entero” de los fracasos de las tropas ucranianas en el frente. Así lo declaró en una nueva entrevista con ABC News, en la que habló sobre la situación en la región de Járkov, calificándola de "muy grave". Refiriéndose al retraso de la ayuda estadounidense, cuya aprobación ha estado estancada en el Congreso de EE.UU. durante meses, un reportero preguntó a Zelensky si considera que es culpa de Washington lo que está ocurriendo en Járkov, donde el Ejército ruso avanza en su ofensiva. "Es culpa del mundo entero. Le dieron la oportunidad a [Vladímir] Putin", respondió. Además, se le preguntó su opinión sobre la reciente visita a Kiev del secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, durante la cual se anunció la prestación de una ayuda adicional de 2.000 millones de dólares. "El diálogo es bueno. Pero necesitamos ayuda ya" recalcó. Sin embargo, hay señales de que funcionarios civiles y militares con conocimiento interno de la situación de Ucrania saben que sus problemas son más profundos y que el dinero no los solucionará. Ésa es la explicación más plausible de la rapidez con la que estos funcionarios han comenzado a reducir las expectativas. Los ejemplos más sorprendentes provienen de algunos oficiales ucranianos en primera línea, que bajo el pretexto del anonimato, han hablado con la revista suiza Blick. Sus declaraciones son tan desoladoramente sensacionalistas que un importante sitio de noticias ucraniano las ha reproducido: Strana.ua, que tiene un historial de cuestionar los mensajes oficiales del régimen de Zelensky. Estos oficiales ucranianos predicen que Ucrania perderá la guerra este año. Uno de ellos, que sirve en primera línea en la ciudad estratégicamente crítica de Chasov Yar, prevé que la región de Donbass - es decir, la mayor parte del este del país - quedará bajo pleno control ruso en octubre. En ese momento, supone, Kiev tendrá que negociar con Moscú. Si bien todavía utiliza el eufemismo popular de “congelación” y evita términos como “capitulación”, en tales circunstancias estas negociaciones equivaldrían claramente a una forma de rendición. La revista británica The Economist también citó a un comandante en Chasov Iar que afirmó que él y otros oficiales esperan que la ciudad caiga en manos de las fuerzas rusas, a pesar de la prometida inyección de ayuda occidental. En general, los oficiales entrevistados por Blick enumeran tres razones por las que una derrota ucraniana se ha vuelto inevitable: primero, una falta irremediable de mano de obra, ya que, como dicen, la nueva movilización “no nos salvará”. Esto es plausible, porque las unidades ucranianas están muy agotadas, como han reconocido los comandantes ucranianos. Cualquier movilización tiene como objetivo tratar de llenar vacíos, no expandir las fuerzas. Además, ya se ha reclutado a los ucranianos dispuestos a luchar, y también a unos cuantos que no lo estaban: durante mucho tiempo, Kiev ha tenido que depender de la caza humana para reunir suficiente “carne de cañón”. Este problema sólo está empeorando. Y, por último, los movilizados ahora también necesitan recibir formación. Su falta de consentimiento y motivación hará que eso sea difícil, mientras que, en primer lugar, no hay suficiente tiempo para ello. En segundo lugar, los funcionarios ucranianos creen que la mayor parte de la nueva ayuda llegará demasiado tarde. Ese temor también está bien fundado, considerando la debilidad subyacente de las industrias armamentísticas occidentales. Esto se refleja en el hecho de que menos de 14 de los 61 mil millones de dólares están realmente destinados a suministros que se entregarán este año. Gran parte del resto reabastecerá los arsenales estadounidenses. Occidente es capaz de liberar rápidamente algunos sistemas y municiones, lo que The Economist, promociona como “justo a tiempo”. Sin embargo, en una guerra de desgaste a gran escala, el verdadero desafío es la escala. Está claro que Occidente no puede proporcionar cantidades suficientes, ni ahora ni en el futuro previsible. Es por eso que incluso el propio Zelensky, luego de una reunión con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, declaró públicamente que no ve ningún avance “positivo” con respecto al apoyo oportuno al ejército de Ucrania. Advirtió que si bien se ha asignado dinero, una cosa es “tener fondos” y “igual de importante ver qué podemos conseguir” con ellos. La tercera razón por la que los oficiales ucranianos que hablaron con Blick creen que Kiev perderá es su propio comandante en jefe, Syrsky. Todavía lo llaman el “carnicero”, apodo que originalmente se ganó por su despiadado e inútil desperdicio de tropas durante la batalla de Artyomovsk (Bakhmut). Servir bajo su mando, dicen los combatientes de primera línea, tiene un efecto “paralizante” en ellos, no en los rusos. Un oficial llegó incluso a hablar de un “genocidio de nuestros mejores soldados”. Aunque Syrsky sea un mal comandante en jefe, eso es una hipérbole. Pero es indicativo de la baja moral de algunas tropas ucranianas de primera línea el hecho de que utilicen esos términos con respecto a sus propios líderes. También en Occidente vemos señales de cautela: partes de los comentaristas han comenzado a replantear los 61.000 millones de dólares. Ya no es la salvación decisiva del esfuerzo bélico de Occidente, sino simplemente insuficiente. Hugo Dixon, columnista de Reuters, por ejemplo, sostiene que el paquete de ayuda sólo puede ser el comienzo de un esfuerzo más largo y, nuevamente, mucho más costoso. Entretanto, los funcionarios de la administración Biden - anónimos al igual que los escépticos funcionarios ucranianos - también han dudado públicamente de que el nuevo paquete de ayuda sea suficiente para lograr el cambio de curso de la guerra. La pregunta clave es ¿de qué se tratan todas estas señales? ¿Están realmente destinados a reducir las expectativas, preparando, en esencia, una salida - al menos para EE.UU., aunque no necesariamente para la UE - del fiasco de la guerra por poderes en Ucrania? ¿O estamos asistiendo a una campaña para preparar al público occidental para un compromiso aún más prolongado y profundo? ¿Washington se está preparando para levantarse de la mesa y marcharse o está redoblando su apuesta por un juego muy malo y extremadamente arriesgado donde tiene todas las de perder? Hay algunas pruebas que apuntan a una duplicación de esfuerzos: como parte del mismo paquete de leyes, Washington intensificó sus esfuerzos para apoderarse de fondos estatales rusos. Sin embargo, en los propios EE.UU. sólo hay unos pocos miles de millones de dólares para apropiárselos, pero hay cientos de miles de millones en Europa. Se trata de un acto extremo que, al final, dañará enormemente a EE.UU. al debilitar aún más el dólar, como advierten tanto Rusia como China. Sin embargo, el objetivo es obvio: saquear estos activos rusos para asegurar financiación para años de futura guerra en Ucrania. Además, algunos políticos y expertos occidentales creen - o al menos dicen - que Ucrania puede ganar tiempo suficiente para resistir hasta que se puedan disponer de más recursos industriales occidentales para el esfuerzo bélico. Esperan que en un escenario de tan largo plazo Occidente y Ucrania puedan en última instancia cambiar la lógica de la guerra de desgaste contra Rusia y prevalecer. Una vez más, esto también es una ilusión que cuenta con años de guerra adicional. De hecho, si se puede confiar (un gran sí) en Zelensky, Kiev y la administración Biden - que ya está de salida - están en conversaciones sobre un acuerdo de seguridad para asegurar el apoyo estadounidense y más dinero durante una década. Sin embargo, la verdad es que no podemos conocer los verdaderos planes de Washington. Ni siquiera podemos saber si tiene planes definidos. Quizás, la administración Biden simplemente esté ganando tiempo para llegar a las elecciones de noviembre sin una victoria absoluta de Rusia. Quizás haya intenciones serias de prolongar la guerra por poderes. En el peor de los casos, no podemos descartar que EE.UU. esté dispuesto a escalar hacia una guerra directa o dejar que la UE y Gran Bretaña lo hagan. Sabemos que no podemos dar por sentado que las estrategias estadounidenses sean racionales o responsables. Pero hay otra cosa que sí sabemos, incluso si demasiados observadores - y planificadores - occidentales parecen olvidarla habitualmente: Rusia también tiene planes, y sus acciones y capacidades han mostrado un patrón claro de desafío a las expectativas occidentales y ucranianas. Son las acciones, adaptaciones, estrategias y tácticas rusas las que han causado el fracaso de las armas occidentales en Ucrania, como los misiles (los famosos pero en última instancia estratégicamente ineficaces HIMARS, ATACMS, Storm Shadows/SCALPS) y los tanques y otros vehículos blindados (por ejemplo, los Leopard II, Abrams, Challengers y Bradleys, igualmente sobrevendidos, que han demostrado ser tácticamente ineficaces). En tanto, los sistemas de defensa aérea de primer nivel y los menos avanzados (Patriot, NASAM, IRIS-T, Hawk) no han obtenido mejores resultados. Incluso estos productos cumbre de los complejos militares-industriales de Occidente no han sido las soluciones ‘milagrosas’ que se suponía que debían ser, como lo ha admitido desde hace tiempo The Washington Post. Siempre han estado sobrecargados, incapaces de proteger tanto a las principales ciudades como a las fuerzas militares. Además, son costosos de utilizar y susceptibles de verse abrumados por una combinación de drones y misiles simples y tecnológicamente avanzados, que es precisamente lo que Rusia ha estado haciendo. Lo mismo ocurre en el ámbito de la movilización: Ucrania se está movilizando desesperadamente. A Rusia, como reconoce The Economist , le resulta más fácil - muy en contra de las expectativas occidentales a partir del otoño de 2022 - recargar y expandir sus fuerzas. “Por lo tanto, es probable que Ucrania”, concluye la revista británica, “se quede a la defensiva, incapaz de montar nuevas ofensivas”. Lo mismo se aplica, obviamente, a la economía de guerra de Moscú, su capacidad para mantener alianzas y apoyo internacionales a pesar de los infructuosos intentos occidentales de aislarlo y, por último, pero no menos importante, su estrategia y táctica militares. Mientras que los comentaristas y líderes occidentales a menudo hablan - y, al parecer, realmente piensan - como si sus decisiones fueran el factor clave que decide cuánto tiempo más durará esta guerra y cómo terminará, la realidad es al revés: la iniciativa es de Rusia. Quienes planean una guerra aún más larga - e incluso aquellos críticos occidentales de las políticas occidentales que advierten sobre otra “guerra eterna” - están pasando por alto lo obvio: Moscú tiene la última palabra en estos asuntos y decidirá cuándo dará el golpe de gracia a un régimen criminal que agoniza irremediablemente a la vista de todos, y ni EE.UU. ni la OTAN podrán hacer nada por evitarlo a menos que quieran desatar la III Guerra Mundial...
Como sabéis, la supervivencia ha formado parte de la humanidad desde sus orígenes y resulta un tema muy atractivo en los videojuegos: toda la emoción de sobrevivir sin los pequeños inconvenientes: heridas, enfermedades, muerte... Precisamente ahora estamos ante uno de los mejores videojuegos de supervivencia zombie tanto de la lista como a nivel general: Project Zomboid, la cual cuenta con vista isométrica y un apartado gráfico muy característico, donde la experiencia es totalmente personalizable para aumentar o disminuir la dificultad. En efecto, podrás crear un personaje con una serie de ventajas y desventajas, y aparecer sin nada en uno de los muchos puntos de aparición del mapa. Ante todo, deberás sobrevivir una de las experiencias de supervivencia zombie más exigentes y realistas que existen... y no es una exageración. Con el paso de los días perderás el acceso al agua y la luz, los alimentos frescos caducan, tendrás que descansar y mantenerte sano a todos los niveles, y más. Puedes enfermar e incluso morir por un resfriado. Estamos ante uno de esos videojuegos que marcan época. Aunque a simple vistas sus gráficos nos puedan echar atrás, os aseguro que estamos ante uno de los mejores videojuegos de supervivencia de todos los tiempos. Y es que, a diferencia de otros títulos con nuestros no tan queridos zombies como protagonistas, basados en la acción alocada y una serie de sucesos frenéticos como bien puede ser Dead Rising, en Project Zomboid nos sumergiremos en la auténtica realidad de un apocalipsis zombie. Un simulador tan realista que da hasta miedo, nunca mejor dicho. En Project Zomboid, cada decisión que tomemos tendrá sus consecuencias significativas en el devenir de nuestra historia. De hecho, nada más empezar a jugar, cuando nos dispongamos a editar y personalizar a nuestro personaje, deberemos hacer un balance entre sus cualidades negativas y positivas que sea lo más equilibrado posible. Si no, el juego se encargará de hacerlo por nosotros. Si, por ejemplo, nuestro personaje posee la habilidad de cocinar como si fuese un verdadero chef, podremos elaborar platos de calidad que nos permitan saciar nuestra hambre de manera satisfactoria. Sin embargo, quizá un aspecto negativo que pueda presentar sea el de contar con una personalidad ansiosa, que le permita gestionar de mala manera las situaciones de estrés: un tipo de escenario al que muy probablemente debamos enfrentarnos en medio de un apocalipsis zombie, digo yo. Además, deberemos seleccionar la profesión que ejercía nuestro protagonista antes de dar comienzo esta tragedia mundial. En función del cargo que decidamos escoger, también adquiriremos una serie de habilidades que nos podrán ser de utilidad más adelante. Si nuestro personaje es médico o enfermero, podremos tener a nuestra disposición todo tipo de fármacos que nos ayuden a prolongar nuestra supervivencia, o contar con los conocimientos necesarios para sanarnos y evitar que muramos en este alocado videojuego. Es muy probable (y os lo digo por experiencia) que la primera vez que juguemos a Project Zomboid no duremos mucho tiempo con vida. Deberemos tirar de ingenio para transportarnos a esa hipotética situación de invasión zombie y saber qué debemos hacer para sobrevivir. Factores como la sed, el hambre, el estrés, la fatiga, el frío, el cansancio, o simplemente el contar con un refugio a prueba de enemigos son algunos de los apartados que deberemos tener presentes y que aportan un alto grado de complejidad a esta experiencia de supervivencia. Como os podéis imaginar, se trata de un videojuego que puede llegar a no tener fin. Si nos las apañamos de la mejor manera posible, y continuamos sobreviviendo a las hordas zombis que intentarán eliminarnos, podremos acumular una infinidad de horas de juego. Además, cuenta con la característica de permitirte llevar a cabo tu acometido de supervivencia en compañía. Tienes a tu disposición una serie de servidores y de comunidades con la que compartir tu experiencia y tratar de salvarte de los no-muertos en compañía, ya sea con amigos o con otros jugadores de Project Zomboid. Ante todo, tienes que recordar que estás inmerso en pleno apocalipsis zombie. ¿Qué os queremos decir con esto? Que, literalmente, serás el único ser humano vivo sobre la faz de la tierra, por lo que debes mentalizarte al 100% y ponerte en situación. Por ampliar esto último: podrás (y deberás) entrar y echar la puerta abajo de cualquier casa que te encuentres por el camino para saquearla. Cualquier objeto que te encuentres por el camino puede ser utilizado como arma. La gran curiosidad respecto a Project Zomboid es que, como su propio nombre indica, se trata de un proyecto que todavía no ha llegado a su fin. Este indie fue lanzado hace ya algo más de diez años, concretamente en 2013, y tuvo tan buena acogida que aún continúa teniendo una serie de fieles que se encargan de mejorar de manera continua este videojuego. Los “mods” que se han ido añadiendo a este título también han ayudado a mantenerlo con vida, siendo unos de los grandes responsables por los que en el 2024 estemos hablando de él. Disponible únicamente en PC para vivir la experiencia apocalíptica más realista.
A un año de la brutal guerra civil iniciada entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) y el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (SAF), el país del norte de África no parece estar más cerca de la paz. Según la ONU, más de 14.000 personas han muerto y decenas de miles han resultado heridas durante 12 meses de intensos combates. Millones más han sido desplazados y se enfrentan al hambre, advirtió la agencia. El pasado martes, Reuters informó que los ataques alrededor de al-Fashir, la capital de Darfur del Norte, rompieron una tregua que la había protegido del conflicto que duró un año. A medida que aumentan los temores de una catástrofe humanitaria y persisten las acusaciones de interferencia extranjera que impiden las esperanzas de paz, asistimos a un conflicto devastador que muestra pocas señales de disminuir. ¿Qué causó los combates en la tercera nación más grande de África? Antes de que estallaran los enfrentamientos en la nación del noreste de África el 15 de abril del 2023, había habido meses de tensión entre dos generales: el comandante de las Fuerzas Armadas del Sudán, Abdel Fattah al-Burhan, y el líder de las RSF, Mohamed Hamdan Daglo, también conocido como Hemedti. Las tensiones aumentaron debido a un desacuerdo sobre la integración de la fuerza paramilitar al ejército nacional, así como sobre la jurisdicción que debería supervisar este proceso. La fusión fue un elemento crucial de la transición del país a la democracia, que inicialmente estaba prevista para abril del 2023, antes del estallido de la guerra. Burhan, jefe de Estado de facto y presidente del Consejo Soberano de Transición de Sudán, y su entonces adjunto, Hemedti, están ahora envueltos en una lucha de poder. En abril del 2019 lideraron conjuntamente un golpe militar para derrocar al dictador Omar al-Bashir, que había estado en el poder durante 30 años. Lo hicieron de nuevo en octubre del 2021, cuando derrocaron a la autoridad de transición liderada por civiles, con la que habían estado compartiendo el poder desde el derrocamiento de Al-Bashir. Desde entonces, las dos partes se han culpado mutuamente repetidamente de provocar el conflicto y atacar a civiles. ¿Qué quieren las facciones en guerra? No están de acuerdo sobre el modo de transición. En una serie de declaraciones, el líder de RSF, Hemedti, ha insistido en una transición a un gobierno civil. El pasado mes de agosto propuso elecciones, una democracia federal y multicultural y un ejército unificado, como parte del llamado plan 'Sudán Renacido’. Burhan, por su parte, también ha dicho que apoya la idea de volver a un gobierno civil, pero que sólo entregará el poder a un gobierno electo. Ha subrayado además la necesidad de integrar las RSF en las SAF en un plazo de dos años, haciendo hincapié en que deben rendir cuentas ante los dirigentes militares. Hemedti, por otro lado, está a favor de poner a sus tropas directamente bajo el control de las fuerzas civiles del Consejo Soberano y extender el proceso de transición a más de diez años. Los combates que comenzaron en la capital, Jartum, se han extendido desde entonces a otras ciudades, provocando oleadas de asesinatos motivados por motivos étnicos en la región de Darfur, lugar de una guerra civil a principios de la década del 2000. La ONU dice que “una crisis de proporciones épicas” se ha apoderado del país, con más de 18 millones de sudaneses, la mayoría de los cuales son niños, enfrentando el hambre. La mitad de la población del país (25 millones de personas) necesita asistencia vital. Según la organización, más de 8,6 millones se han visto obligados a huir de sus hogares, incluidos 1,8 millones de refugiados, mientras sólo entre el 20 y el 30% de los centros de salud del país siguen funcionando. UNICEF dijo que necesita urgentemente 240 millones de dólares durante los próximos seis meses para evitar la hambruna en las 93 localidades más vulnerables de Sudán, hogar de 3,5 millones de niños menores de cinco años. En el primer aniversario del conflicto, Francia y sus aliados “prometieron 2.130 millones de dólares para apoyar el Plan de Respuesta Humanitaria de la ONU para Sudán”, que requiere 2.700 millones de dólares pero hasta ahora sólo ha recibido alrededor del 6% de esa cantidad. Según Mohamed Ibn Chambas, Alto Representante de la iniciativa Silenciar las Armas de la Comisión de la Unión Africana, el conflicto que dura un año en Sudán ha hecho retroceder al país décadas, afirmando que se necesitará más de una “generación para reconstruir Sudán a su estado anterior a la guerra”. Entretanto, numerosos intentos de alcanzar un acuerdo de alto el fuego, con la mediación de Arabia Saudita y EE.UU. en Jeddah, incluidos los acordados por las partes en conflicto, finalmente fracasaron. En enero, el gobierno liderado por el ejército de Sudán dijo que suspendería su membresía en la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), un bloque regional de África Oriental que ha estado tratando de mediar en el brutal conflicto en el país. Las autoridades criticaron a la IGAD por invitar al jefe de RSF a una cumbre en la que se habían reunido los líderes del bloque de ocho miembros. Burhan, el líder del Consejo Soberano, ha rechazado repetidamente las reuniones cara a cara propuestas por la IGAD con su rival y se ha negado a colaborar con un comité de crisis liderado por Kenia encargado de mediar en las conversaciones, alegando que Nairobi se ha puesto del lado de las fuerzas paramilitares. Por su parte, el líder de la milicia Hemedti ha expresado su deseo de alcanzar un acuerdo de alto el fuego a largo plazo, pero el jefe del ejército ha declarado que no entablará negociaciones con “traidores”. El mes pasado, Burhan exigió el restablecimiento de Sudán en la Unión Africana (UA) a cambio de aceptar una misión de mediación para poner fin al conflicto armado. El país devastado por la guerra fue suspendido de la organización panafricana en el 2021 luego de que los generales rivales destituyeran el consejo civil de transición. Los líderes del ejército del país han acusado a los Emiratos Árabes Unidos (EAU) de suministrar armas a las RSF para luchar contra las fuerzas militares nacionales. Abu Dhabi ha negado las acusaciones. Reuters citó a un funcionario del gobierno diciendo que desde que comenzó el conflicto, los Emiratos Árabes Unidos han pedido constantemente una reducción de las tensiones, un alto el fuego y el inicio de un diálogo diplomático en Sudán. En diciembre, Sudán declaró personas non gratas a 15 miembros del personal de la embajada de los Emiratos y les ordenó abandonar el país en un plazo de 48 horas. La medida se produjo luego de que, según informes, el gobierno emiratí expulsara a tres diplomáticos sudaneses de Abu Dhabi. El viernes pasado, la Secretaria General Adjunta de Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz de la ONU, Rosemary Anne DiCarlo, afirmó que los ejércitos rivales han continuado su batalla debido al suministro de armas de sus partidarios extranjeros. “Estos actores externos continúan despreciando el régimen de sanciones impuesto por el Consejo para apoyar una solución política, alimentando así el conflicto. Esto es ilegal, es inmoral y debe terminar”, dijo DiCarlo ante el Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Son delirantes las esperanzas de paz? Los gobiernos y organizaciones que han pedido repetidamente una solución pacífica a la guerra todavía están tratando de persuadir a las partes en conflicto para que hablen. A principios de este año, durante las conversaciones con el ministro sudanés de Finanzas y Planificación Económica, Gibril Ibrahim, el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Mikhail Bogdanov, reiteró el compromiso de Moscú con un rápido cese de las hostilidades y pidió un diálogo inclusivo entre los sudaneses. La ONU ha expresado ilusamente su confianza en las conversaciones de paz entre EE.UU. y Arabia Saudita en Jeddah, afirmando que “proporcionan un vehículo prometedor para el diálogo entre las partes en conflicto para lograr un acuerdo sobre un alto el fuego y acuerdos de seguridad de transición relacionados”. La organización se ha comprometido a “redoblar esfuerzos” con sus socios, incluidos la UA, la IGAD y la Liga Árabe, para lograr un cese de hostilidades a largo plazo en Sudán. Mientras tanto, funcionarios del ejército sudanés han declarado que no habrá alto el fuego a menos que el grupo paramilitar se rinda. A un año del inicio del conflicto, las partes todavía están capturando ciudades clave. Esta semana, Reuters informó que los ataques de RSF alrededor de al-Fashir, la ciudad capital de Darfur del Norte, han roto una tregua que la había protegido del conflicto que duró un año. La lucha por Al Fashir, el último presunto reducto del ejército sudanés en Darfur, podría prolongarse e inflamar las tensiones étnicas, según el medio, que citó a testigos que dijeron que el ejército ha reforzado suministros y tropas localmente, incluso mediante un lanzamiento aéreo a su base en la ciudad. En espera del asalto final - lo que significara una masacre que duplicara el número total de los muertos desde que comenzó la guerra en abril del año pasado y que ya se aproxima a los 200.000 - es necesario que la comunidad internacional intervenga para detener un conflicto que se extiende y exacerba cada día.
Como sabéis, el clima y el tipo de hábitat determinan la biodiversidad de cada rincón del planeta. Hay especies adaptadas a condiciones realmente extremas, como las que encuentran reposo a grandes profundidades en el océano o los renos que viven en el archipiélago noruego de las Svalbard, formado por un grupo de islas ubicadas entre los 74 y los 81 grados de latitud norte. En esta fría región del océano Glacial Ártico, en verano, las máximas no superan, de media, los cinco grados centígrados. Sin embargo, los 20.000 renos que viven aquí saben perfectamente cómo ingeniárselas para hacer frente a estas condiciones. Posiblemente el rasgo más destacable de estos mamíferos es que son más pequeños – los llaman los ‘renos enanos de las Svalbard’- y sedentarios que sus homólogos de la Europa continental y Norteamérica, lo que les permite ser más eficientes fisiológicamente, es decir, gastar menos energía. Podríamos pensar que el aumento de las temperaturas derivado del cambio climático podría favorecer a estos herbívoros, los más septentrionales de la Tierra. No obstante, un estudio en el que han participado expertos de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU, por sus siglas en inglés), revela que el calor les esta dificultando el acceso a la comida. Hasta ahora, los renos de las Svalbard se alimentaban del forraje cubierto de nieve que reposa en el suelo, pero en los últimos años las lluvias - que no nevadas - acontecidas durante el invierno han acabado por formar una impenetrable capa de hielo que impide que los renos accedan al pasto, lo que hace que deban buscar fuentes alternativas de alimento. Ya en el 2019 unos 200 renos murieron de hambre. Esto ha despertado gran preocupación entre los científicos, quienes atribuyen lo ocurrido al cambio climático. Se trata de una sombría cifra nunca antes registrada desde que comenzó el monitoreo en la zona, hace más de 40 años. Los expertos explican que en diciembre de ese año se registró en el Ártico una temperatura más cálida de lo habitual, que dio como resultado lluvias intensas. Las precipitaciones provocaron que el suelo de Svalbard se congelara posteriormente, produciendo una capa de hielo dura y gruesa. Por lo general, los renos pueden cavar a través de la nieve para alcanzar la vegetación que hay debajo, pero esta capa de hielo era tan impenetrable que los animales acabaron muriendo de inanición. "Da miedo encontrar tantos animales muertos", comentó Pedersen a la emisora pública noruega NRK. "Este es un ejemplo aterrador de cómo el cambio climático afecta la naturaleza. Es triste", añadió. Y su situación no ha mejorado desde entonces. En este sentido, el trabajo revela que, ante este escenario, un tercio de los renos del archipiélago optan ahora por alimentarse de algas, algo que los investigadores han podido saber gracias al análisis de los excrementos de los renos. En concreto, para la realización del estudio, los biólogos analizaron excrementos tanto de individuos que vivían cerca de la costa como de otros que vivían en zonas más alejadas de la misma. Al final, pudieron concluir que los primeros se alimentaban mucho más de algas que los segundos. Asimismo, observaron que, durante la última década, un número creciente de renos se ha ido desplazando hasta la costa, precisamente por la imposibilidad de acceder al pasto, ahora cubierto de hielo. Según apuntan los expertos, esto les está permitiendo apenas sobrevivir, pero podría no ser del todo bueno para ellos, ya que, pese a que las algas les aportan calorías adicionales, también les provocan muchas diarreas, probablemente, debido a la sal. Con todo, el trabajo pone de manifiesto la gran capacidad de los renos para tratar de adaptarse a los cambios, al igual que lo hacen otras especies animales, y no les queda otra, ya que los efectos derivados del cambio climático son cada vez más evidentes y se están empezando a notar incluso en las zonas más remotas del planeta. Los científicos no descartan que si el cambio climático sigue avanzando, el calentamiento puede estar situando esta singular subespecie al borde de la catástrofe.
Es indudable que tras su rotundo fracaso en Ucrania - donde el régimen fascista de Kiev se debate entre la agonía y la desesperación - EE.UU. busca abrir otro frente militar contra Rusia, esta vez en el Cáucaso. En efecto, Washington ha respaldado dos “intentos de revolución” en Georgia en los últimos años, dijo el sábado el primer ministro del país, Irakli Kobakhidze. Un golpe exitoso habría convertido en otra cabeza de puente utilizada para abrir “el segundo frente” contra Moscú, advirtió. Las declaraciones se produjeron mientras Kobakhidze discutía la actual actitud estadounidense hacia los recientes acontecimientos en su nación con Derek Chollet, consejero del Departamento de Estado de EE.UU., dijo el primer ministro en X (anteriormente Twitter). “La retórica actual de Washington le recuerda declaraciones falsas anteriores hechas por funcionarios estadounidenses que ya habían conducido a la violencia organizadas por la CIA en el país para repetir lo sucedido en Ucrania en el 2014, cuando derrocaron a un gobierno legítimo y colocaron en su lugar a otro colaboracionista” , añadió. Como recordareis, en noviembre del 2020, estallaron manifestaciones masivas en la capital, Tbilisi, luego de que en la primera ronda de las elecciones parlamentarias nacionales el partido nacionalista Sueño Georgiano obtuviera más del 48% de los votos. La oposición digitada por Washington afirmó entonces que las elecciones “estaban amañadas” y exigió la dimisión del jefe de la Comisión Electoral Central y la celebración de nuevas elecciones parlamentarias. Es más, en febrero del 2021, estallaron enfrentamientos masivos, nuevamente en Tbilisi, cuando la policía georgiana irrumpió en la oficina principal del opositor Movimiento Nacional Unido (UNM) y detuvo al líder del partido Nikanor (Nika) Melia, quien fue acusado de incitar disturbios en la capital hace dos años, en el 2019. El año siguiente, miles de personas salieron a manifestarse en junio para pedir que la Unión Europea concediera a Georgia el estatus de candidato al bloque comunitario. La petición no fue secundada por las autoridades georgianas, que aseguraron que la protesta estaba organizada por "fuerzas destructivas". En marzo del 2023, la capital de Georgia fue testigo de protestas a gran escala contra un proyecto de ley sobre “agentes extranjeros”. En aquel momento, la mayoría parlamentaria votó a favor del proyecto de ley, que exige que cualquier organización que reciba más del 20% de su financiación del extranjero se registraran como "agentes de influencia extranjera" y revelaran sus donantes. Los políticos de la oposición denunciaron que la propuesta “copiaba una ley rusa”, argumentando falazmente que de alguna manera “ponía en peligro la democracia georgiana y la integración euroatlántica” aunque lo cierto es que temen que se descubra su conexión con los EE.UU. y su papel de colaboracionistas y traidores a su propio país. Pillados por sorpresa, miles de personas se unieron a las protestas, que rápidamente se tornaron violentas y provocaron decenas de arrestos. Debido a ello, los parlamentarios retiraron inicialmente el proyecto de ley. “Dos intentos de revolución del 2020-2023 [fueron] apoyados por el ex embajador de Estados Unidos y los llevados a cabo a través de ONG financiadas con fuentes externas”, dijo Kobakhidze en su publicación. "Si estos intentos hubieran tenido éxito, la segunda línea del frente de guerra se habría abierto en Georgia" aseveró. El primer ministro no especificó a qué hechos concretos se refería, pero lo cierto es que EE.UU. está detrás de las protestas pretendiendo reeditar un Euromaidan en Georgia. Este país ha sido testigo de varias oleadas de protestas masivas, en las que los manifestantes exigieron la dimisión del gobierno o elecciones anticipadas, y finalmente desembocaron en violencia. Acontecimientos similares se desarrollaron el pasado miércoles, cuando los legisladores aprobaron el mismo proyecto de ley en segunda lectura. Según el procedimiento, el proyecto de ley deberá pasar por una tercera lectura final. Si entonces también recibe aprobación, será enviado a la presidenta de Georgia, Salomé Zurabishvili, para su firma. Al conocerse la noticia, la capital rápidamente se vio sumida en el caos, y los manifestantes intentaron irrumpir en el parlamento y se enfrentaron con la policía. La multitud marchó por la avenida Shota Rustaveli en el centro de Tbilisi con una gran pancarta que decía “Sí, Europa” y se reunió frente al edificio del parlamento en la Plaza de la República ondeando banderas de Georgia, la UE y Ucrania. “Las falsas declaraciones hechas por funcionarios del Departamento de Estado de EE. UU. sobre el proyecto de ley de transparencia y las manifestaciones callejeras nos recuerdan declaraciones similares hechas por el ex embajador de EE. UU. en el 2020-2023, que sirvieron para facilitar la violencia por parte de actores financiados desde el extranjero y apoyar a grupos terroristas”, dijo Kobakhidze, comentando la situación. Por su parte y mostrando una grosera injerencia en el país, la ex enviada estadounidense a Tbilisi, Kelly Degnan, comentó sobre los asuntos internos de Georgia y se expresó particularmente sobre el proyecto de ley sobre "agentes extranjeros" , que comparó con "una legislación similar en Rusia", afirmando que tendría un "impacto devastador" en la oposición financiada desde Washington. También sostuvo de forma prepotente que Georgia no necesita “ninguna versión” del mismo. Washington también criticó un nuevo intento de aprobar el proyecto de ley en mayo. "Estamos profundamente preocupados por esta legislación, por lo que podría hacer en términos de sofocar la disidencia y la libertad de expresión", dijo esta semana el portavoz de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Kirby. En tanto, el nuevo embajador de EE.UU. en Georgia, Robin Dunnigan, que reemplazó a Degnan en el 2023, también advirtió que las decisiones del gobierno georgiano “han alejado al país de su futuro euroatlántico”. El partido gobernante rechazó de inmediato esas declaraciones, argumentando que en realidad se inspiró en la mucha más estricta Ley de Registro de Agentes Extranjeros de Estados Unidos de 1938, e insistió en que la ley es necesaria para combatir los valores pseudoliberales promovidos por los gobiernos extranjeros. La nueva versión de la legislación incluye ligeros cambios, incluida la sustitución de la designación de "agentes de influencia extranjera" por "una organización que facilita los intereses de una potencia extranjera". Además deberán registrarse ante el Ministerio de Justicia a riesgo de ser sancionados con multas de 10.000 a 25.000 laris (de 2.500 a 8.700 euros). Si bien la presidenta de Georgia, Salomé Zourabichvili, condenó el resultado de la votación y prometió vetar la legislación por completo, admitió que este será anulado por el parlamento - donde el partido gubernamental Sueño Georgiano es mayoría - y se convertirá en ley. Cabe precisar que la guerra criminal propiciada por la OTAN en Ucrania ha llevado al régimen georgiano a respaldar las posiciones del Kremlin. Hace unos meses, el entonces primer ministro Garibashvili acusó a Kiev y a la oposición georgiana de querer empujar al país a la guerra, argumentando que todo formaba parte de un complot para una “ucranización” de Georgia. Debido a ello, el multimillonario Bidzina Ivanishvili, fundador de Sueño Georgiano y ex primer ministro, está convencido que Occidente pretende enfrentar a Georgia con Rusia. En un mitin el lunes prometió entrar en la UE en el 2030 y criticó a las ONGs no transparentes de ser un instrumento de desestabilización de los EE.UU. y ser el principal instrumento para el nombramiento de un gobierno títere de Georgia desde el exterior. A su vez, el primer ministro georgiano, Irakli Kobakhidze, está convencido de que el partido gobernante no cederá ante la presión interna y externa digitada por los EE.UU. y que la ley finalmente será aprobada: “Los políticos estadounidenses y europeos que han criticado la legislación no han aportado ningún argumento real en su contra. En tales circunstancias, sus declaraciones no serán motivo para revisar nuestra decisión", afirmó. “Si no defendemos la soberanía del Estado, nos sucederá como a Ucrania, y la paz y la integración europea serán cosa del pasado. Repito, Georgia no se convertirá en una segunda Ucrania” puntualizó.
A diferencia de los exoplanetas, que giran alrededor de una estrella, los llamados interestelares son planetas rebeldes, errantes, solitarios, “huérfanos” expulsados de sus orbitas y que vagan por el universo. Son los nómadas que flotan libremente en nuestra galaxia, a la deriva en el espacio interestelar. Un nuevo estudio dado a conocer esta semana por Space, sugiere que hay muchos más de estos mundos sin ataduras que de mundos estelares. Así que no estamos hablando de miles de millones, sino de billones de posibles planetas rebeldes en nuestra galaxia natal, la Vía Láctea y como no emiten ninguna luz, su localización se hace muy difícil. El 19 de julio del 2023, investigadores de la NASA y la Universidad de Osaka de Japón calcularon cuántos planetas rebeldes podría encontrar la próxima misión del Telescopio Espacial Romano Nancy Grace. Dijeron que el telescopio, cuyo lanzamiento está previsto para mayo del 2027, podría descubrir hasta 400 planetas rebeldes de la masa de la Tierra. El nuevo estudio incluso ha identificado su primer candidato a planeta rebelde con masa terrestre, el segundo planeta de este tipo encontrado hasta ahora. Ya sabemos de la existencia de bastantes planetas rebeldes que no tienen el tamaño de la masa de la Tierra. Por ejemplo, una publicación de enero del 2022 , informo entre 70 y 170 descubrimientos de planetas rebeldes, todos ellos aproximadamente como el planeta más grande de nuestro sistema solar, Júpiter. Pero este nuevo estudio sugiere una cantidad total de billones de planetas rebeldes solo en nuestra galaxia. Son muchos más de los que se creía anteriormente. El coautor David Bennett , científico investigador senior del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, dijo : “Estimamos que nuestra galaxia alberga 20 veces más planetas rebeldes que estrellas, billones de mundos vagando solos”. Los hallazgos del nuevo estudio se basan en una encuesta de nueve años llamada Observaciones de Microlentes en Astrofísica (MOA), realizada en el Observatorio de la Universidad Mount John en Nueva Zelanda. Las observaciones de microlente gravitacional ocurren cuando un objeto, como una estrella o un planeta, se alinea casi perfectamente con otro objeto del fondo. El objeto más cercano desvía la luz proveniente del objeto más distante, actuando como una especie de lente natural. Esto se debe a que la masa del objeto más cercano distorsiona la estructura del espacio-tiempo. Takahiro Sumi de la Universidad de Osaka y autor principal del artículo con una nueva estimación de los planetas rebeldes de nuestra galaxia, afirmó que: “La microlente es la única manera de encontrar objetos como planetas flotantes de baja masa e incluso agujeros negros primordiales. Es muy emocionante utilizar la gravedad para descubrir objetos que nunca podríamos esperar ver directamente”. Así que el nuevo estudio sugiere que debería haber muchos más planetas rebeldes del tamaño de la Tierra de lo que se pensaba anteriormente. De hecho, el estudio sugiere que los planetas rebeldes más pequeños podrían ser más comunes que los planetas rebeldes grandes. Como señaló Sumi: “Descubrimos que los planetas del tamaño de la Tierra son más comunes que los más masivos. La diferencia entre las masas promedio de los planetas que flotan libremente y los que se encuentran en estrellas es una clave para comprender los mecanismos de formación planetaria”. Los científicos dijeron que dado que estos planetas son más pequeños y livianos, podrían ser arrojados más fácilmente al espacio por interacciones gravitacionales en sus sistemas solares originales. Precisamente, el próximo telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA, cuyo lanzamiento está previsto para mayo del 2027, será una nueva y poderosa herramienta para encontrar más de estos mundos flotantes. Naoki Koshimoto de la Universidad de Osaka, quien dirigió el artículo que anunciaba la detección de un candidato a mundo rebelde de masa terrestre, dijo: “El telescopio será sensible a planetas rebeldes incluso de menor masa, ya que los observará desde el espacio. La combinación de la visión amplia y nítida de Roman nos permitirá estudiar los objetos que encuentre con más detalle de lo que podemos hacerlo utilizando únicamente telescopios terrestres, lo cual es una perspectiva emocionante”. Y los investigadores dijeron que el telescopio podría encontrar mucho más de lo que las estimaciones anteriores creían posibles. Antes, los científicos estimaban que encontraría unos 50 planetas rebeldes de la masa de la Tierra. Pero en el nuevo estudio, ese número ha aumentado sustancialmente, a 400. Además, el telescopio japonés del Experimento de Microlente Infrarroja de Foco Principal (PRIME), en el Observatorio Astronómico de Sudáfrica en Sutherland, complementará las observaciones de Roman. A diferencia de Roman, observará en longitudes de onda del infrarrojo cercano. Se necesitarán tanto PRIME como Roman, ya que cada evento de microlente solo puede ocurrir una vez. Pero los eventos de microlente también toman tiempo. Por lo tanto, las observaciones simultáneas son fundamentales. Koshimoto explicó: “Una señal de microlente de un planeta rebelde puede tardar desde unas pocas horas hasta aproximadamente un día, por lo que los astrónomos tendrán la oportunidad de realizar observaciones simultáneas con Roman y PRIME. Las observaciones simultáneas también permitirán a los astrónomos medir las masas de estos planetas nómadas mejor que nunca”. Estudios anteriores ya han insinuado cómo podrían ser algunos de estos mundos. Si bien, los planetas interestelares generan poco calor y no son calentados por una estrella, David J. Stevenson teorizó en 1998 que algunos objetos del tamaño de un planeta a la deriva en el espacio interestelar podrían sostener una atmósfera espesa que no se congelaría. Propuso que estas atmósferas serían preservadas por la opacidad de la radiación infrarroja lejana inducida por la presión de una atmósfera espesa que contiene hidrógeno. En el 2018, los astrónomos descubrieron evidencia de un gran planeta rebelde con auroras salvajes. Otro estudio realizado en el 2021 sugirió que las lunas de planetas rebeldes podrían ser buenos lugares para buscar vida. En algunas circunstancias podrían incluso tener agua líquida. El año pasado, Irina K. Romanovskaya (Irina Mullins), profesora de física y astronomía en el Houston Community College System, incluso sugirió que “los planetas rebeldes podrían ser destinos ideales para los extraterrestres que colonizan la galaxia”. Es de esperar que en el 2027 encontremos más de estos enigmáticos mundos.