Una creencia generalizada - a pesar de saberse que es falsa - indica que el avestruz, aquellas grandes aves incapaces de volar por su tamaño en lugar de correr por la sabana africana al menor peligro, ocultan su cabeza en el suelo. Ello no es cierto, pero a pesar de su falsedad, esta idea sigue teniendo gran aceptación, ya que es utilizado para criticar a quienes en lugar de enfrentarse a los problemas por ellos generados aceptando su culpabilidad de los hechos, prefieren mirar a otro lado como si nada pasara, engañándose a ellos mismos. Esto sucede por ejemplo en Europa, donde dentro de sus planes de islamizar el continente, desde hace décadas millones de musulmanes la han ‘invadido’, tratando de imponer sus extrañas costumbres y su anquilosada religión, apropiándose de barrios enteros en las ciudades europeas, guettos en los cuales no ingresan los cristianos ni la policía y donde levantan mezquitas e imponen su ley islámica, con la insólita complacencia de las autoridades que permiten que ello suceda. Ello sucede por ejemplo en Alemania, Francia, Bélgica, España y sobretodo de manera escandalosa en el Reino Unido, llegando al extremo de permitir que un indio haya sido primer ministro y un pakistaní sea actualmente alcalde de Londres. Lo peor sucede es que cuando alguien levanta su voz y denuncia estas aberrantes prácticas, sea acusado inmediatamente por las autoridades de “racista” “xenófobo” y “ultraderechista”, intentando acallar sus opiniones, procesándolos por el “delito de odio” mientras a su vez continúan permitiendo que esa plaga continúe llegando libremente a nuestras costas en pateras, agravando más el problema. Precisamente en el Reino Unido esta situación termino por estallar a inicios de este mes, con más de 30 protestas celebradas en ciudades como Liverpool, Nottingham, Leeds, Belfast, Stoke-on-Trent, Blackpool y Hull. Las manifestaciones se produjeron a casi una semana de los disturbios en la ciudad costera de Southport tras el apuñalamiento mortal de tres niños y las heridas a otros diez, a manos de la ruandesa Axel Rudakubana. Los disturbios de Southport se extendieron por toda Inglaterra, con más de 100 personas arrestadas en Londres y una estación de policía incendiada en Sunderland, exigiendo el castigo para la asesina. Cabe precisar que las tensiones entre los inmigrantes musulmanes y los británicos nativos han aumentado en el norte de Inglaterra desde que se reveló que la policía encubrió la existencia de múltiples bandas de "preparación de menores" musulmanas para cometer delitos en la región durante las últimas dos décadas. En Leeds, donde en abril siete musulmanes fueron condenados a prisión por violar a ocho niñas británicas, los manifestantes gritaban “saquen a los musulmanes pedófilos de nuestras calles” y “salven a nuestros niños”. La policía mantuvo a los manifestantes separados de un grupo de terroristas izquierdistas que se presentaron para organizar una contramanifestación en apoyo a los violadores. En Manchester, estallaron enfrentamientos entre manifestantes de izquierda y derecha, lanzando vallas y otros escombros a los agentes de policía que intentaban separar a los grupos. La policía y los manifestantes también se enfrentaron en Liverpool y dos agentes fueron hospitalizados tras ser atacados con ladrillos y otros proyectiles. Al respecto, el analista político británico y ex eurodiputado Nick Griffin explicó qué papel desempeñaron las políticas gubernamentales y el Estado profundo estadounidense en la preparación del escenario para el estallido de las protestas. Lo que ha causado gran indignación es que las autoridades y los medios británicos al servicio del establishment se han negado en todo momento a condenar los crímenes cometidos por Rudakubana, pero en cambio, no han dudado en calificar los disturbios de la gente que expresaron su rechazo a la impunidad que goza la asesina, “como un acto de subversión y violencia de extrema derecha alimentada por la desinformación” (?). Incluso el primer ministro Keir Starmer salió a amenazarlos, afirmando que “se arrepentirán por ello”, pero no dijo una sola palabra por los asesinatos cometidos por la ruandesa en Southport que fueron precisamente el origen de los disturbios. Lo cierto es que su causa está relacionada con décadas de ignorancia de la voluntad y los deseos de los británicos comunes por parte de la clase política y los medios de comunicación del país que fomentan la llegada de los musulmanes, dijo el ex eurodiputado Nick Griffin. “El pueblo británico ha sido extremadamente paciente con sucesivos gobiernos que han impuesto una marea abrumadora de inmigración masiva en el país, sin el más mínimo mandato democrático o ninguna razón buena o adecuadamente explicada”, dijo Griffin. “Cabe recordar que 17,4 millones de personas - el mayor mandato democrático en la historia electoral del Reino Unido - votaron por el Brexit, lo que fue una instrucción muy clara a la élite política para que tomara el control de nuestras fronteras y detuviera la transformación no deseada del país”, asevero. “Si la clase política hubiera escuchado esa advertencia y aceptado el veredicto del pueblo, los asesinatos en Southport no habrían ocurrido en absoluto (porque la asesina y su familia habrían sido enviados de vuelta a una Ruanda ahora completamente pacífica y segura) o habrían sido vistos como un crimen terrible que sólo la policía y los tribunales deberían tratar”, considera el ex diputado. “Pero la élite política y mediática se negó a aceptar la votación, no logró garantizar la seguridad de las fronteras y solo aumentó el desprecio que mostraban hacia los británicos comunes, especialmente hacia la clase trabajadora blanca. Es esto, junto con una interminable letanía de policía y justicia penal de dos niveles, lo que hace que los británicos, y especialmente los ingleses, se sientan ciudadanos de segunda clase en su propio país. La frustración y la ira por esto han convertido a grandes partes del país en un polvorín, esperando simplemente una chispa”, dijo Griffin. ¿Y cuál es el papel tras bastidores de los EE.UU. en los disturbios? Se le pregunto. El observador, que es el ex líder y diputado europeo del Partido Nacional Británico, dice que no descarta la presencia de dinero extranjero e influencia en los disturbios que abruman al Reino Unido, recordando cómo en el 2008, fue abordado por un hombre "con muy buenas conexiones en los medios de comunicación y la prensa del Reino Unido" que ofreció al partido "apoyo ilimitado" si atacaba al Islam, pero abandonaba su oposición al belicismo neoconservador en el extranjero y la "posición hostil del BNP al cártel bancario internacional". “La oferta de dinero se repitió hace unos años, con literalmente un cheque en blanco disponible si la red social nacionalista cristiana en la que me involucré luego de dejar el BNP abandonaba cualquier crítica al sionismo e Israel, dejaba de criticar al cártel bancario, el aborto y la agenda LGBTQ, mientras se concentraba en condenar únicamente a los musulmanes y al Islam”, dijo Griffin, enfatizando que ambas ofertas fueron rechazadas. El observador cree que las ofertas vinieron de “miembros muy ricos del lobby sionista pro-Likud en EE.UU.” y estima que “el Estado profundo estadounidense considera que el lobby sionista altamente motivado es un frente muy útil para movimientos que se ajustan a su propia agenda”. “Es similar”, dijo Griffin, “a la forma en que George Soros financió durante tanto tiempo todo tipo de causas de izquierda radical [liberal], lo que llevó a muchos críticos a centrarse en sus simpatías por la extrema izquierda e incluso en su herencia judía. Esto sirvió para camuflar el hecho de que su Open Society Foundation trabajaba en estrecha colaboración con la National Endowment for Democracy, que obviamente, es una fachada de la CIA. La gente ha estado tan ocupada (con razón) condenando a Soros que se ha olvidado por completo de la participación del Estado Profundo” afirmo. A raíz de la crisis migratoria masiva que afecta a muchos países europeos, Griffin cree que el Estado profundo estadounidense puede haber ayudado deliberadamente a crear la crisis, "y ahora la está alimentando", para desestabilizar a sus "aliados", tal como el sabotaje estadounidense a la red de gasoductos Nord Stream que no solo tuvo como objetivo a Rusia, sino que también golpeó a la economía alemana y al euro, daños que retrasaron el inminente fin de la hegemonía del dólar. “De la misma manera, desestabilizar a Gran Bretaña y a los estados de la UE con conflictos raciales provocados e importados artificialmente es un truco típico del Estado Profundo estadounidense. Se trata de usar el mismo manual de la CIA que se aplicó para destruir la ex Yugoslavia. Al igual que con sus golpes de Estado perpetrados por la CIA - como sucedió en los países de Europa con sus “revoluciones de colores”, y en Ucrania con el Euromaidán en el 2014 para instaurar regímenes colaboracionistas serviles a Washington, así como los recientemente denunciados preparativos para realizar acciones similares en otros países de la región, como Serbia, Armenia y Georgia para derrocar a sus legítimos gobiernos y colocarlos bajo su control - a EE.UU. nunca les ha importado cuántas personas inocentes terminen resultando victimas de sus intrigas”, resumió Griffin. “En cuanto a la llegada masiva de musulmanes a Europa, sino se les prohíbe su llegada y se blindan las fronteras, expulsando además a los ilegales, enviándolos de vuelta al África y al Medio Oriente, la situación degenerara en una guerra civil. Y no solo en el Reino Unido” puntualizo. Vaya que tiene razón ¿No os parece?
Moscú es una ciudad de superlativos. Emociona a los visitantes con su paisaje urbano rico en arte, arquitectura, cultura, historias dramáticas y majestuosidad. En muchas esquinas de la capital podéis apreciar cúpulas doradas que asoman por los tejados y se escucharán las campanas de las casi 600 iglesias, muchas de las cuales, han sido restauradas y ahora brillan más que nunca. En Moscú hay coloridas joyas escondidas, fortalezas históricas y catedrales gigantescas. Los exteriores están adornados con tallas de piedra y cúpulas brillantes; los interiores están repletos de iconos antiguos, incienso y fieles. Durante más de un milenio, la ortodoxia ha ayudado a definir a la nación rusa, un significado que es palpable en la atmósfera de estos lugares espirituales. Moscú conservó el título de “segunda capital” en el período en que San Petersburgo fue la capital imperial de Rusia. Moscú cuenta con un buen conjunto de edificios de época y otros elementos que lo demuestran. Y qué mejor que iniciar nuestro recorrido que en la Plaza Roja. Todo comienza aquí. El sitio donde se fundó la ciudad (y podría decirse que el país), todavía se encuentran en el corazón de Moscú, histórica, geográfica y espiritualmente hablando, y se siente el peso de este significado mientras se deambula por las murallas de la antigua fortaleza del Kremlin y se maravilla ante la magnificencia de la Catedral de San Basilio con sus características cúpulas en forma de cebolla. El Kremlin de Moscú: Cúspide del poder político ruso y otrora centro de la Iglesia ortodoxa, es el núcleo no sólo de Moscú, sino de todo el país. El complejo, que ocupa la colina Borovitsky en la orilla norte del río Moscova, está rodeado por altos muros de 2,25 km de largo (el muro oriental de la Plaza Roja está fuera). Las mejores vistas del complejo se obtienen desde la calle Sofiyskaya, al otro lado del río. Construido en el siglo XII como una ciudad medieval con instalaciones de madera, el Kremlin fue creciendo hasta convertirse en un recinto majestuoso, sede del Principado de Moscú. Cabe precisar que la palabra Kremlin significa ‘ciudad fortificada’ y no es la única que existe. En efecto, en Rusia es posible encontrar varios kremlin que se conservan en el corazón de algunas ciudades medievales que en la actualidad se han expandido alrededor de las murallas. El recinto del Kremlin de Moscú cuenta con una superficie total de 27 hectáreas enmarcadas por 2.500 metros de murallas unidas por 20 torres de hasta 80 metros de altura. En el interior del recinto del Kremlin de Moscú nos encontramos con museos, edificios históricos e iglesias, además de algunos otros edificios que por lo general no se visitan como el Gran Palacio del Kremlin, el Palacio Estatal del Kremlin y la Residencia Presidencial; Catedral de San Basilio: En el extremo sur de la Plaza Roja se encuentra el icono de Rusia. Esta mezcla de colores, patrones y formas es la culminación de un estilo único en la arquitectura rusa. En 1552, Iván el Terrible tomó la fortaleza tártara de Kazán durante la festividad de la Intercesión. Encargó la construcción de esta emblemática iglesia, oficialmente la Catedral de la Intercesión, para conmemorar la victoria. Creada entre 1555 y 1561, esta obra maestra se convertiría en el símbolo supremo de Rusia. La aparente anarquía de formas de la catedral esconde un plano comprensible de nueve capillas principales. La alta torre con techo de carpa en el centro alberga la homónima Iglesia de la Intercesión de la Madre de Dios. Las cuatro cúpulas más grandes coronan cuatro capillas con torres octogonales: la Iglesia de los Santos Cipriano y Justina, la Iglesia de la Santísima Trinidad, la Iglesia del Icono de San Nicolás el Taumaturgo y la Iglesia de la Entrada del Señor en Jerusalén. Por último, hay cuatro capillas más pequeñas en el medio. Cada capilla fue consagrada en honor a un evento o batalla en la lucha contra Kazán. Según la leyenda, Iván hizo cegar a los arquitectos para que nunca pudieran construir nada comparable. Sin embargo, esto es un mito, ya que los registros muestran que fueron contratados un cuarto de siglo más tarde para agregar una capilla adicional a la estructura; Plaza Roja: Justo al otro lado de la muralla noreste del Kremlin se encuentra la famosa Plaza Roja, una zona adoquinada de 400 x 150 m que se encuentra en el corazón de Moscú. Este panorama nunca deja de hacer palpitar el corazón, especialmente de noche. Junto a la catedral de San Basilio, encontramos la estatua de Minin y Pozharsky, que rinde homenaje a los héroes de la guerra de liberación de 1612 contra los polacos, mientras frente a ella se localiza el Museo Estatal de Historia. Cabe aclarar que el nombre de la plaza no tiene nada que ver con el régimen comunista que oprimió a Rusia desde 1917 a 1990, donde se realizaba grandes desfiles militares enarbolando banderas rojas. Su nombre en ruso - krasnaya - es de la época zarista y significa "hermosa" debida las imponentes edificaciones que la rodean construidas con ladrillos rojos; Museo Estatal de Historia: Su catálogo recoge desde reliquias de tribus prehistóricas que ocupaban el territorio de la actual Rusia, hasta obras de arte de valor incalculable adquiridas por miembros de la dinastía Románov. El edificio fue construido según los cánones del estilo neo-ruso entre 1875 y 1881 e inaugurado oficialmente por el Zar Alejandro III. El interior esta intrincadamente decorado según el nuevo romanticismo ruso por artistas tales como Víktor Vasnetsov, Henrik Semiradski, e Iván Aivazovski; Galería Tretiakov: El exótico castillo de los boyardos (nobles de alto rango) en una pequeña calle de Zamoskvorechie alberga la sede principal de la Galería Tretiakov, que alberga la mejor colección de iconos rusos del mundo y una colección excepcional de otras obras de arte ruso de la época zarista. El edificio fue diseñado por Viktor Vasnetsov entre 1900 y 1905. La galería comenzó siendo la colección privada de los hermanos industriales del siglo XIX Pavel y Sergei Tretyakov. Pavel fue mecenas de los Peredvizhniki, o los Errantes, un grupo de pintores del siglo XIX que se separaron de la Academia de las Artes. Hoy en día, estos se encuentran entre los pintores más famosos de Rusia, y la Galería Tretyakov cuenta con algunos de los ejemplos más exquisitos de su trabajo; Museo de Bellas Artes Pushkin: Este es el principal museo de arte extranjero de Moscú, dividido en tres sucursales y que exhibe una amplia selección de obras europeas, incluidas obras maestras de civilizaciones antiguas, el Renacimiento italiano y el Siglo de Oro holandés. Las exposiciones sobre la Civilización Antigua contienen una colección sorprendentemente excelente, con armas, joyas, objetos rituales y lápidas del antiguo Egipto. Otra sala alberga la impresionante exposición "Tesoros de Troya", con objetos excavados que datan del año 2500 a. C. por el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann, quien donó la colección al museo de Etnología de Berlín, de donde fue robada por los rusos en 1945. Los patios griego e italiano albergan además ejemplos de la colección original del museo, que estaba formada por reproducciones de obras maestras de la antigua Grecia y Roma, así como del Renacimiento; Teatro Bolshói: Se trata de uno de los escenarios más icónicos del mundo y sigue siendo una de las opciones más entretenidas de Moscú para salir de noche por la ciudad. El flamante auditorio de seis pisos tiene un ambiente imponente que evoca más de 240 años de música y danza de excelente calidad. Desde el primer momento de su existencia, el Teatro Bolshoi se ha encontrado en el centro de la vida cultural de Moscú. La sala de cinco círculos del Teatro Bolshoi es famosa por su acústica perfecta y tiene una capacidad para 2.150 espectadores. La sala está decorada con molduras doradas y terciopelo rojo, que trasmiten una sensación de esplendor y solemnidad especial; Catedral de Cristo Salvador: Estamos ante un bellísimo templo ortodoxo construido en el siglo XIX, siguiendo el proyecto de Konstantín Thon. Situada en el centro de la capital, se tardó casi 50 años en construir, y no fue hasta 1883 cuando se abrió para culto. Pero en 1931 y a pesar de su magnificencia, fue destruida para erigir en su lugar un horrible edificio estalinista denominado ‘Palacio de los Sóviets’, el cual afortunadamente nunca se levantó. En 1990, tras el derrocamiento de la dictadura comunista, se llevó a cabo la reconstrucción de la imponente catedral - una iniciativa que contó con el apoyo incondicional de Borís Yeltsin, presidente de Rusia, así como de Yuri Luzhkov, alcalde de Moscú - volviendo a ser consagrada en el año 2000. Para conocer el origen de este templo, debemos trasladarnos a diciembre de 1812, en plena invasión napoleónica de Rusia. Tras la expulsión de los franceses, fue entonces cuando el Zar Alejandro I de Rusia ordenó que se construyera un templo en honor a Cristo Salvador para conmemorar el hecho. Pero Moscú no solo son palacios, catedrales o museos históricos. Se trata de una moderna ciudad con imponentes edificaciones que nos habla de una metrópoli en constante cambio. Demás está decir que en esta oportunidad tampoco le dedique un minuto de mi tiempo en visitar esas espantosas reliquias de la oprobiosa época comunista que lamentablemente aún existen, pero no de la forma tan grosera como vimos a cada paso en Minsk. Por cierto, me hubiera gustado regresar a Kiev, donde estuve hace unos años atrás, lo cual actualmente es imposible por la guerra que desangra a Ucrania, propiciada por los EE.UU. Debido a ello, resolví dirigirme a Tiblisi (Georgia), para continuar con nuestra Excursión por el Cáucaso.
La reciente visita del Criminal de Guerra israelí Benjamín Netanyahu a EE.UU. ha recibido muchas etiquetas, pero la mayoría de los analistas no han tenido en cuenta que ha demostrado que, independientemente de quién esté en la Casa Blanca, la estrategia del gobierno estadounidense para Asia occidental seguirá en el mismo camino de autodestrucción. Prueba de ello es la negativa de Washington a cambiar de rumbo y aceptar compromisos. A diferencia de lo que puede suceder en Ucrania, donde Donald Trump tiene un plan de paz para acabar con el conflicto impulsado de forma demoníaca por el discapacitado físico y mental de Joe Biden, en lo relativo a Irán no habrá cambio alguno, con mayor razón luego del asesinato del líder de Hamas Ismail Haniyeh en Teherán por los sionistas, lo que puede originar una guerra entre Irán e Israel, arrastrando al conflicto a toda la región. Como sabéis, los medios corporativos estadounidenses han intentado retratar a Harris y a Trump como polos opuestos el uno del otro, pero la estrategia adoptada por ambos partidos hacia el mundo árabe y la región en general es buscar la hegemonía a través de una alianza ofensiva, apoyándose en Israel como su punta de lanza. Hacia el final de la administración del musulmán encubierto Barack Hussein Obama, EE.UU. se vio ante una difícil disyuntiva en Asia occidental: o buscaba la paz con la República Islámica de Irán o formaba una alianza regional para enfrentarla, con el riesgo de una guerra abierta. La guerra contra el terrorismo había causado la muerte de millones de personas y había costado billones de dólares a EE.UU., y no había hecho más que reforzar la determinación de las fuerzas opuestas a la hegemonía estadounidense. Durante un breve período, pareció que Obama había optado por aceptar la realidad sobre el terreno, y en el 2015 firmó el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) con Irán, pero esta esperanza de cambio duró poco. Durante la agitación de la denominada Primavera Árabe (un optativo montado por la CIA) EE.UU. intentó utilizar como arma el fervor ‘revolucionario’ de la región y eliminar a los gobiernos árabes que cuestionaban sus ambiciones regionales. Esta política se hizo más evidente con la invasión de Libia por la OTAN, que sirvió para derrocar y asesinar al presidente Muammar Gaddafi, así como el intento fallido de sacar a Bashar Assad del poder en Siria. EE.UU. también respaldó a la coalición multinacional liderada por Arabia Saudita para derrocar al Partido Ansarallah (los huttíes) que había tomado el poder en Saná, Yemen, no logrando su intento de derrotarlos. En tanto, el ascenso de ISIS (creado por EE.UU., financiado por Arabia Saudita, entrenado por la CIA y el Mossad israelí) también le brindó a Washington la oportunidad perfecta para “justificar” su presencia directa en Irak bajo la Operación Resolución Inherente (OIR). Sin embargo, en el 2016, el gobierno estadounidense estaba estancado: mantenía múltiples operaciones clandestinas en toda la región, así como una presencia militar directa en países como Afganistán, Siria e Irak para apuntalar regímenes favorables, sin que se vislumbre un final. A ello debemos agregar la intervención militar rusa para defender a siria decretada por el Presidente Vladimir Putin, la cual aplastó literalmente bajo toneladas de bombas y misiles al ilusorio califato de ISIS, así como elimino a su líder, un conocido agente del Mossad, con lo cual fracasaron los planes de EE.UU. de instaurar un régimen títere en el país. Cuando Trump llegó al poder, abandonó la estrategia de intentar presionar militar y diplomáticamente para alcanzar un resultado en el que el gobierno estadounidense siguiera siendo la principal potencia de la región. Se retiró unilateralmente del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), impuso duras sanciones a Irán y persiguió lo que llamó los “Acuerdos de Abraham”, trabajando para lograr que los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin, Marruecos y también Sudán firmaran acuerdos de normalización con Israel. Asimismo, Trump decidió abandonar la solución de dos Estados, aceptada internacionalmente, para resolver la cuestión de Palestina, lo que no ofreció a los palestinos ninguna esperanza de cambio y, al mismo tiempo, desafió la postura que la comunidad internacional mantiene desde hace tiempo sobre la cuestión del Sáhara Occidental, con el fin de presionar a Marruecos para que normalizara sus relaciones con los sionistas. Estas medidas desencadenaron una serie de acontecimientos que pusieron a Marruecos y Argelia en una trayectoria de colisión, al tiempo que provocaron una explosión dentro de los territorios palestinos ocupados por Israel en 1967. Cuando Biden asumió el poder, completó lo que su predecesor había comenzado con la retirada de Afganistán. A pesar de la desastrosa forma en que gestionó la retirada, que provocó la ira de los republicanos, la realidad es que Trump había estado planeando la misma medida. A pesar de haber prometido reactivar el acuerdo nuclear con Irán y poner fin a la guerra en Yemen al comienzo de su presidencia, Biden siguió una estrategia de visión de túnel que buscaba continuar lo que Trump había iniciado con los Acuerdos de Abraham. Washington marginó a los palestinos y no puso en marcha ninguna estrategia para enfrentar la creciente escalada de violencia en Cisjordania y las amenazas provenientes de Gaza, donde Hamás prometió en repetidas ocasiones represalias contra las políticas cada vez más agresivas del ocupante sionista. Mientras tanto, Biden puso todos los huevos en una canasta y persiguió un acuerdo de normalización entre Arabia Saudita e Israel, lo que podría haber provocado una importante escalada en el conflicto entre Riad y Saná que amenazaba con extenderse más allá de la península Arábiga. En septiembre del 2023, Biden visitó la India para la cumbre del G-20 y anunció el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa, afirmando que "esto es algo realmente importante”. El corredor ferroviario y marítimo, que EE.UU. esperaba que representara un importante retroceso contra la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de China, se centró en la idea de que un acuerdo de normalización entre Arabia Saudita e Israel era inevitable, porque la ruta comercial tendría que pasar por los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania y luego Israel. En esa época, comenzaron a surgir conversaciones sobre una "OTAN árabe", que pretendía ser una fuerza combinada de Jordania y los estados árabes del Golfo, encabezada por Israel, diseñada para combatir a Irán y sus aliados en toda la región. Y entonces llegó el 7 de octubre del 2023. La ofensiva liderada por Hamás humillando a los sionistas destrozó todo esto para la administración Biden y, en una reacción instintiva al audaz ataque lanzado desde Gaza, Washington dio todo su apoyo al plan de guerra interminable de Netanyahu, con la esperanza de que Israel lograra derrotar a Hamás. Cuando Netanyahu se dirigió al Congreso de EE.UU., lo hizo con exactamente la misma visión para la región que antes del 7 de octubre, tratando a Gaza como un obstáculo a superar para que la OTAN árabe, o “Alianza Abraham”, como la llamó, aún pudiera formarse para enfrentar a Irán y sus aliados. Aunque Harris ha sido considerada una candidata presidencial más progresista que Biden, y recientemente declaró que la solución de dos Estados era el “único camino” para avanzar en Palestina e Israel, su postura no difiere de la del autoproclamado sionista Biden en ningún sentido tangible. Harris se reunió con Netanyahu en privado, al igual que Biden y Trump, y si bien puede estar recibiendo cierta resistencia del gobierno israelí, se trata en gran medida de un teatro político tanto de su campaña como de la coalición israelí de extrema derecha cuyos partidarios adoran a Donald Trump. En tanto, Harris no ha presentado una visión contraria a la actual política estadounidense en el mundo árabe y en la cuestión de las relaciones de Washington con Teherán. La vicepresidenta estadounidense, que ha apoyado a Israel durante toda su vida, está casada con un judío sionista y ha recibido grandes donaciones del lobby israelí a lo largo de su carrera política, se encuentra en una posición difícil. Si bien debe tratar de no molestar a sus donantes y aliados políticos proisraelíes, tampoco debe arriesgarse a perder su base de votantes que, según los últimos datos de las encuestas, son más comprensivos con los palestinos. Harris, a diferencia de Biden, depende especialmente de los votantes más jóvenes y de las comunidades minoritarias de EE.UU., que son aún más proclives a apoyar a los palestinos. Por otra parte, la campaña de Donald Trump ha sido financiada por la multimillonaria más rica de Israel y megadonante del Partido Republicano, Miriam Adelson, quien contribuyó con 100 millones de dólares a su intento de recuperar la Casa Blanca, buscando a cambio su reconocimiento de la anexión israelí de Cisjordania. Trump es mucho más abierto sobre sus intenciones cuando se trata de Irán y se presenta como el candidato " más pro israelí " en las elecciones. Tanto él como su compañero de fórmula JD Vance han pedido una confrontación directa con Irán y trabajar con los sionistas para lograr la victoria sobre el gobierno iraní. La campaña de Trump también busca lograr un acuerdo de normalización entre Arabia Saudita e Israel. Aunque Trump parece ser el favorito en las próximas elecciones presidenciales, no hay señales de que ninguno de los dos candidatos vaya a diferir fundamentalmente en su estrategia hacia la región; tal vez sólo en los métodos de implementación. Ambos son incapaces de decir no a Israel y obligar a su aliado a llegar a un acuerdo con alguna de las partes palestinas. Ninguno busca una solución pacífica con Irán y toda la región sigue siendo vista como un tablero de ajedrez en el que juegan una partida para intentar afirmar su influencia sobre la de China y Rusia. El problema con esto es que son incapaces de ganar y también de hacer cualquier tipo de autoreflexión, por lo que su solución a cada problema es más violencia.
En el pasado, antes de que naciera la astronomía, existía la astrología, que intentaba adivinar el significado místico de los movimientos de las estrellas y los planetas. Asimismo, lo que se convirtió en química fue originalmente la alquimia, que buscaba transformar el plomo en oro. Tuvieron que pasar milenios para que estas prácticas primitivas maduraran y se convirtieran en ciencias. El panorama de la astronomía cambió realmente en la década de 1860, cuando el desarrollo de la espectroscopia marcó el comienzo de una nueva era en la comprensión del universo: la era de la astrofísica. Ahora, la generación más reciente ha presenciado una explosión de conocimiento sobre el universo como nunca antes la había precedido. Y, a lo largo del camino, enormes sorpresas han cambiado por completo muchas de nuestras ideas sobre el universo. Al respecto, surgieron preguntas que los humanos nos hemos hecho desde tiempos inmemoriales. Precisamente, la revista Astronomy, nos trae en su edición de este mes los 10 Grandes Misterios del Cosmos, de los cuales debido a su extensión solo nos ocupáremos de los más resaltantes ¿vale? 1. ¿Cómo se formó la Luna?: Uno de los grandes misterios de la astronomía es el origen de nuestro vecino más cercano. Probablemente, entre los primeros objetos del cielo que nuestros ancestros observaron y sobre los que se maravillaron se encuentra la Luna. Durante mucho tiempo, la Luna planteó a los científicos planetarios algunos enigmas desconcertantes. Los primeros indicios sólidos sobre el origen de la Luna llegaron cuando los astronautas de la misión Apolo trajeron rocas lunares para estudiarlas, aunque al principio las muestras sólo añadieron más misterio. La complejidad química de las rocas confundió a los científicos y dio lugar a varias posibilidades sobre el origen de la Luna. Tal vez era un cuerpo errante capturado por la gravedad de la Tierra. O tal vez ambos se formaron simultáneamente como una especie de planeta doble. Tal vez nuestro mundo dio origen a la Luna mediante un acto de fisión. O tal vez se produjo un gran impacto, generando escombros que formaron la Luna que tenemos ahora. En la década de 1970, William Hartmann y Donald Davis, de la Universidad de Arizona, sugirieron que un cuerpo del tamaño de Marte (posteriormente llamado Theia) chocó con la Tierra en los primeros días del sistema solar, lo que desprendió una enorme nube de material que se acumuló en la Luna. Al principio, la idea no tuvo éxito, pero tras años de estudio, la idea se afianzó y en la década de 1990 el científico planetario Robin Canup proporcionó pruebas sólidas. ¿Y qué le pasó a Theia? La mayor parte fue absorbida por la Tierra; 2. ¿A dónde fue el agua en Marte?: Hasta el siglo XIX se sostenía que Marte era un mundo parecido a la Tierra, tal vez con todo tipo de criaturas mirándonos fijamente. Nuestro vecino planetario tenía un complejo sistema de canales, o eso creía Percival Lowell, armado con su poderoso telescopio de 24 pulgadas en Arizona. La tradición que se construyó en torno al Planeta Rojo nos hizo esperar que este mundo pudiera tener bosques, valles erosionados por el agua y parientes de la humanidad entre sus seres vivos. Cualquier posibilidad de que eso sucediera se hizo añicos cuando la primera nave espacial fotografió Marte de cerca en la década de 1960. Era evidente que era un mundo estéril y sin vida. Pero con la llegada de orbitadores y exploradores al Planeta Rojo en la década de 1990, comenzó a surgir una historia más profunda de la evolución de Marte. Estas naves, en particular el Mars Reconnaissance Orbiter, demostraron que alguna vez fluyó abundante agua sobre la superficie marciana. En muchos lugares hay importantes canales fluviales tallados en las rocas. Hay abundante evidencia de acuíferos subterráneos en Marte, así como hielo de agua, incluso en los casquetes polares. Pero ninguna de esa agua fluye sobre la superficie del planeta. Entonces, ¿qué causó que el planeta se secara? Los científicos planetarios creen que durante su historia temprana, Marte tenía una atmósfera mucho más densa que la actual, lo que ayudó a mantener el agua en la superficie del planeta. Pero luego la atmósfera evolucionó y se hizo más delgada. Ahora, las moléculas de agua en la superficie de Marte se evaporarían y se descompondrían rápidamente en subproductos más ligeros, que luego se perderían rápidamente en el espacio; 3. ¿Por qué Venus se volvió del revés?: El objeto más brillante de nuestro cielo luego del Sol y la Luna, es otro planeta vecino lleno de ricas tradiciones y ciencia ficción. Al igual que con Marte, descubrimos con las primeras incursiones espaciales que Venus no es exactamente un lugar para quedarse. Los módulos de aterrizaje rusos y estadounidenses de la década de 1960 descubrieron rápidamente que podían sobrevivir en la superficie del planeta solo por un corto tiempo, sujetos a temperaturas de 800 grados Fahrenheit (425 grados Celsius). Que Venus es como el infierno se hizo evidente de inmediato, un parecido que solo se profundizó con el conocimiento de sus gases atmosféricos tóxicos. Pero Venus, en comparación con la Luna, muestra muy pocos cráteres de impacto. "¿A qué se debe ello?", se preguntaban los científicos. A principios de los años 90, la sonda espacial Magallanes proporcionó una gran cantidad de datos sobre Venus y su superficie, lo que dio inicio a una nueva era en los estudios sobre Venus. Se hizo evidente que Venus es un planeta con una superficie joven. Ha sido muy activo desde el punto de vista volcánico en un pasado relativamente reciente. Y quizás hace tres cuartos de mil millones de años, Venus recuperó su superficie global a través de un evento volcánico cataclísmico. Los cráteres más antiguos desaparecieron. ¿Qué pudo haber causado esta dramática acción? Se cree que una enorme cantidad de energía quedó atrapada en las profundidades de Venus, tal vez porque su corteza se hizo tan gruesa que ahogó al mundo con su propio calor interno. En algún momento crítico, esta energía se escapó y, como Venus no tiene tectónica de placas, el evento condujo a la cataclísmica renovación de la superficie global; 4. ¿Qué tan grande es el universo?: Se trata de una pregunta que, de alguna manera, debe remontarse a cuando nuestros antepasados humanos adquirieron por primera vez la capacidad de pensar de manera compleja, cuando miraban al cielo y reflexionaban sobre su existencia. Y, sin embargo, la respuesta, en cualquier sentido sofisticado, ha llegado hace muy poco. Las investigaciones cosmológicas nos dicen que el universo tiene 13.800 millones de años. La determinación más reciente y precisa de los principales datos cosmológicos proviene del satélite Planck de la Agencia Espacial Europea. Sabemos que el Big Bang marca el punto de partida del universo desde que Arno Penzias y Bob Wilson descubrieron la radiación cósmica de fondo de microondas en 1964. Sabemos que el universo se está expandiendo, como lo percibió Slipher en 1912. Y desde 1998 y el descubrimiento de la energía oscura (véase el número 7), sabemos que esta expansión se está acelerando con el tiempo. El hecho sorprendente es que ahora también sabemos que el cosmos tiene al menos 93 mil millones de años luz de diámetro. Esto se debe a que, en algunos modelos cosmológicos, podría ser infinito. Ahora bien, eso suena a ciencia ficción, pero tal vez sea cierto; 5. ¿Existe vida en otros mundos?: Y luego está la pregunta quizás más fundamental de todas: ¿cómo llegamos hasta aquí? ¿Cómo se originó la vida en la Tierra? ¿Qué tan común es la vida en el universo? ¿Estamos solos o simplemente aislados de civilizaciones que existen en grandes cantidades y están distribuidas en vastos abismos del espacio, como islas en un océano cósmico? Gracias a los primeros fósiles microbianos, sabemos que la vida se asentó en la Tierra rápidamente tras el Bombardeo Pesado Tardío, hace unos 4.000 millones de años. La vida en nuestro planeta siguió siendo muy simple durante mucho, mucho tiempo. Las formas de vida complejas como la nuestra surgieron recién en los últimos millones de años. Los átomos de tu cuerpo son muchos, quizá 7 billones de billones de billones en el ser humano promedio. Son los mismos átomos creados en el universo primitivo. El hidrógeno y el helio se crearon en el Big Bang, y otros elementos más masivos surgieron de la muerte de las estrellas. El universo es, en cierto modo, un gigantesco programa de reciclaje, y tú eres parte de él. Como decía Carl Sagan, somos literalmente materia estelar, reorganizada en células autorreplicantes integradas en sistemas complejos y pensantes. Sabemos que las condiciones para que estos átomos se junten en sistemas complejos son bastante comunes en todo el cosmos. Existen muchos exoplanetas que podrían albergar vida relativamente cerca de nosotros en la Vía Láctea. Nuestra galaxia contiene alrededor de 400 mil millones de estrellas (no lo sabemos con exactitud porque las estrellas más comunes, las enanas, son tenues y difíciles de ver a grandes distancias) cada una con planetas girando alrededor de ellas. Y el cosmos contiene al menos 100 mil millones de galaxias, tal vez muchas más. ¿Realmente puede creerse que la Tierra es el único planeta en todo el universo en el que se ha desarrollado la vida? Obviamente que no. Pero las distancias son enormes y es imposible con nuestra primitiva tecnología llegar a esos lugares para comprobarlo. De momento, solo nos queda contemplar las estrellas y preguntarnos acerca de ello.
A principios de este mes que ya termina, The Lancet publicó un artículo en el que se estimaba que el número total de muertes de civiles palestinos causadas directa e indirectamente por los ataques israelíes desde octubre del 2023 podría ser casi cinco veces mayor que la cifra oficial de muertos, y podría llegar a hasta 186.000 o incluso más, señalando que esto se traduciría en el 7,9% de la población total de la Franja de Gaza a manos de los criminales sionistas. Según el artículo, el último recuento disponible de palestinos muertos - 37.396 - es demasiado bajo, debido a que todavía se desconoce cuántos más yacen bajo los escombros, cuántos están desaparecidos pero no se los contabiliza entre los muertos y cuántos perecerán por hambre, deshidratación o enfermedades. “Incluso si el conflicto termina inmediatamente, seguirá habiendo muchas muertes indirectas en los próximos meses y años por causas como enfermedades reproductivas, transmisibles y no transmisibles”, señaló. Sin embargo, incluso esta estimación de The Lancet de casi 200.000 muertos podría ser sólo la mitad del número real de palestinos asesinados, según algunos cálculos. El doctor noruego Mads Gilbert, que ha trabajado extensamente en Gaza durante años - especialmente durante épocas en que Israel libraba guerras de agresión en el enclave palestino - describió recientemente las múltiples condiciones evitables que contribuyen a esas muertes “indirectas”, estimando que el número de muertos o que pronto morirán podría superar los 500.000. Como causas indirectas de muertes, detalla “la falta de alimentos que entran en Gaza y la destrucción de la agricultura, la pesca, las granjas avícolas, las granjas lecheras, etc., especialmente la falta de agua, que provoca deshidratación e infecciones”. El tercer componente del “triángulo de la muerte” son las enfermedades comunes, señala Gilbert. “Puede que haya unos 10.000 o más pacientes de cáncer en Gaza. El ejército israelí bombardeó el hospital Rantisi para niños con cáncer y el hospital turco de la amistad para pacientes adultos con cáncer. Pereciendo muchos de ellos bajo los escombros. Además, no permiten la entrada de medicamentos contra el cáncer para los sobrevivientes”. Más de 1,2 millones de personas, afirma, se están infectando debido a las malas condiciones de higiene. Gilbert señala que las altas temperaturas que hay actualmente en Gaza, la basura no recogida, las bombas de aguas residuales destruidas y la consiguiente inundación de las calles con aguas residuales sin tratar, generan un infierno de parásitos que propagan enfermedades. Además, están las mujeres embarazadas que dan a luz en condiciones insalubres, con sus cuerpos debilitados por el hambre. Calcula que más de 50.000 niños han nacido en Gaza desde el 7 de octubre del 2023, añadiendo que “todas estas mujeres necesitan agua potable y buena comida para cuidar de sus hijos. Hay una sobremortalidad masiva entre las mujeres embarazadas que tienen partos difíciles y necesitan cesáreas”. La cifra de casi 40.000 muertos ya es aterradora, pero estas estimaciones recientes son absolutamente horrorosas. La brutalidad del asedio sionista, los severos cortes de energía (16-22 horas al día) luego de que Israel destruyera la única planta de energía, afectan severamente a los hospitales (funcionamiento de diálisis y salas de emergencia; incubadoras; refrigeración para medicamentos, etc.) por lo que el número de víctimas por no recibir atención médica crece sin cesar. Asimismo, los cortes de electricidad afectaron la capacidad de tratar las aguas residuales o, al menos, de bombearlas al mar. Cuando las aguas residuales se acumulan en exceso, se desbordan hacia las calles (incluido al menos un caso horrible en el que cinco civiles se ahogaron en un pueblo del norte de Gaza debido a su desbordamiento). El propio confinamiento israelí restringe severamente lo que se permite ingresar a Gaza, incluidos medicamentos, gas para cocinar, combustible, productos alimenticios, ganado, semillas, fertilizantes y mucho más. Asimismo, limita severamente las exportaciones, lo que contribuye a destruir la economía. Las cifras de la ONU revelan que apenas se ha permitido la entrada de un promedio de menos de cinco camiones al día, en comparación con los 123 de octubre y los 475 de mayo del año pasado. El 27 de noviembre, la ONU anunció que se había quedado sin suministros de alimentos y artículos básicos en Gaza. En aquel entonces ya había una drástica escasez de 300 tipos diferentes de medicamentos, 95 de los cuales (incluidos los medicamentos contra el cáncer) ya no están disponibles en Gaza. A ello debemos agregar que 220 máquinas utilizadas para diálisis y otros procedimientos vitales, como tomografías computarizadas, no estaban en funcionamiento. De la misma manera, los incesantes ataques israelíes contra agricultores y pescadores palestinos, muertos y mutilados a balazos y proyectiles, pescadores secuestrados y sus barcos robados, se han prolongado durante más de una década y media, lo que significa un grave impacto en la capacidad de los palestinos para cultivar o pescar sus propios alimentos, condenando a sus familias a la muerte por inanición. Pero el salvajismo de las sionistas no se detiene allí. Otras tácticas utilizadas por el ejército ocupante incluyen la quema de cultivos palestinos, la tala o destrucción de olivos y la demolición de granjas en las regiones fronterizas. A ello debemos agregar la destrucción sistemática de pozos y cisternas desde el sudeste hasta el norte. Muchos palestinos intentaron regar sus tierras con carretas tiradas por burros y jarras de agua, pero muchos fueron muertos a tiros por los sionistas. Durante más de una década, el 95% del agua del único acuífero de Gaza no ha sido apta para el consumo humano, pero al no haber otra fuente de agua es utilizada, aumentando dramáticamente el número de victimas. Si a este implacable asedio añadimos las numerosas guerras infringidas contra Gaza, podemos ver cómo Israel preparó el terreno hace mucho tiempo para las enfermedades crónicas, el retraso del crecimiento, la anemia y muchas otras enfermedades y afecciones, mucho antes del 7 de octubre del 2023. Como recordareis, ese mismo mes el ministro de Defensa israelí Yoav Gallant, declaró: “He ordenado un asedio total a la Franja de Gaza. No habrá electricidad, ni alimentos, ni combustible, todo está cerrado. Estamos luchando contra infrahumanos y estamos actuando en consecuencia”. Asimismo, las fuerzas israelíes han disparado repetidamente contra palestinos hambrientos que hacían fila para recibir la escasa ayuda alimentaria que ingresaba a Gaza; la peor masacre de ese tipo ocurrió en febrero, matando al menos a 115 civiles e hiriendo a más de 750.¿hubo una condena mundial y un castigo a los asesinos por estas atrocidades? Obviamente que no. Unos meses antes de la advertencia de The Lancet, en marzo, Ralph Nader también cuestionó lo que él creía que era un recuento muy inferior al real de los palestinos muertos en Gaza, escribiendo : “A partir de los relatos de la gente en el terreno, los vídeos y las fotografías de episodios mortales uno tras otro, más las mortalidades resultantes del bloqueo o la destrucción de las necesidades cruciales de la vida, una estimación más probable, en mi opinión, es que al menos 200.000 palestinos deben haber perecido ya y el número de víctimas se acelera cada hora”. Más recientemente, el Dr. Ahmad Yousaf, un médico de Med Global que trabaja en Deir al-Balah, en el centro de Gaza, dijo en una entrevista: “Esta UCI está llena de pacientes diabéticos que contraen una enfermedad muy tratable pero que mueren de lo más simple: no hay insulina disponible, ya que no se les permite traerla y tampoco hay refrigeración porque no hay electricidad. Como muchos amputados por traumatismos, hay amputados por diabetes no controlada. Las cifras son mucho más altas, diría que cuatro, cinco o seis veces más altas, sin hablar de las personas que morirán en las próximas décadas a causa de los traumas psiquiátricos y las discapacidades físicas asociadas con lo que ha sucedido en los últimos nueve meses” asevero. En tanto, los palestinos torturados hasta la muerte en cárceles israelíes también deberían incluirse en el recuento de muertes “indirectas”, ya que Israel ha secuestrado a más de 4.000 palestinos de Gaza, incluidos niños, periodistas, médicos y mujeres (esto se suma a los casi 10.000 palestinos no residentes en Gaza que se encuentran detenidos en Israel). Prácticamente no hay cobertura de las atrocidades sionistas en los medios occidentales, y la escasa cobertura es groseramente tergiversada. De hecho, no sorprende que el titular del New York Times elimine a Israel como causa de las muertes cuando lo es, con su titular “Los combates no son la única causa de muerte de los habitantes de Gaza en medio de la guerra, dicen los investigadores”, y, por lo demás, exculpa a Israel de toda responsabilidad por la hambruna que ha provocado deliberadamente en Gaza. Siempre vale la pena señalar la hipocresía de las reacciones de la prensa y los comentaristas occidentales cuando son los sionistas quienes cometen estas atrocidades silenciando sus crímenes, pero si se trata de Siria, Rusia u otro Estado ‘enemigo’ que aparentemente hicieron algo similar, ahí se apresuran para condenarlos, muchas veces sin prueba alguna de lo sucedido. En tanto sabiéndose impune, Israel sigue masacrando a los palestinos en lo que se suponía que eran las "zonas seguras" - que nunca lo han sido - en particular, el reciente bombardeo repetido del campo de refugiados de Al-Masawi (con al menos 1,5 millones de palestinos desplazados), que mató al menos a 71 civiles, casi todos mujeres y niños, hiriendo a casi 300 más. Luego, como si no estuvieran satisfechos con estos crímenes, volvieron a bombardear ese mismo campo a los pocos días, causando otra vez una gran mortandad. Resulta condenable que estas reiteradas matanzas de civiles palestinos a manos de los criminales sionistas continúen, sin que nadie levante su voz de protesta por estas monstruosidades cometidas a toda hora ¿O la vida de los palestinos no tiene ningún valor? Y como si ello no fuera suficiente, el Criminal de Guerra Benjamín Netanyahu ha dirigido su mirada al Líbano. Sino no se le detiene a tiempo, desatara una conflagración general en la región que involucraría a Turquía e Irán, con consecuencias devastadoras. Al respecto, el ‘sultán’ turco Recep Taiyip Erdogan ha dicho el sábado que invadiría Israel si la masacre de palestinos continúa y los sionistas ocupan territorio libanés: "Debemos ser muy fuertes para que Israel no pueda hacer estas cosas ", declaró, citado por los medios locales, desde el noreste del país. "Al igual que entramos en [Nagorno] Karabaj y Libia, haremos lo mismo con ellos "No hay nada que nos impida hacerlo. Solo tenemos que ser lo suficientemente fuertes para dar estos pasos", expresó. ¿Se quiere llegar a ese escenario?
¿Hasta qué punto es importante el gore en una película de terror? Es un ingrediente común que va zizagueando en la historia del género, normalmente dependiendo del movimiento oscilante que tiende a complacer o repeler según el momento concreto de una época. Ahora, llega In a Violent Nature (De naturaleza violenta), un slasher desde el punto de vista del asesino que se postula como un experimento con algunas de las muertes más brutales vistas en el género en años. Esta propuesta ha dado vueltas por festivales, causando cierto revuelo en Sundance, un foro en el que hace años nadie hubiera esperado encontrar una especie de secuela intelectual de ‘Viernes 13’ que ha sorprendido por sus elaboradas escenas de asesinato y sangre sin coartadas. Una de ellas en especial no tiene nada que se le parezca en el cine, o al menos que hayamos visto en un empaque comercial de estas características. Pero lo que sugiere este experimento indie es un reflejo más o menos realista de lo que sería un slasher arquetípico, con los estilemas de los clásicos de los 80, pero aparentemente siguiendo todo el rato al Michael Krueger de turno con todo lo que conlleva, es decir una mirada desinteresada en la acción, el misterio, la sorpresa y los sustos que se apoya en la experiencia previa del espectador en el género de los campamentos de verano con maníacos sueltos. No hace falta hurgar demasiado en las reglas de estas películas para concluir que uno de los ingredientes imprescindibles son los momentos en los que los adolescentes caen como moscas en manos del arma del asesino, no hay que justificarlo, ni dar cuentas a nadie, pagamos la entrada para ello y hay una especie de contrato social invisible que hace que nadie se mire raro dentro de la sala, nadie juzga y se lleva a un punto común de que cuanto más burda sea la mutilación, más divertida es la experiencia. Por ello no hay mucha exploración de estos lugares comunes, que todo el mundo puede acusar de clichés, y el receptor va a seguir esperando el siguiente machetazo. Y hay en In a Violent Nature una aparente complicidad inicial con esos espectadores que quieren ver lo de siempre, pero con el interés de buscar debajo de la alfombra y encontrar alguna motivación en el ritual, sin dejar de ofrecer algunas de las muertes más salvajes vistas en el género. Son brutales, bastante abundantes y hechas con efectos tradicionales, algo que ni la alabada ‘Malignant’ lograba, con su hemoglobina digital. La forma de presentarlas aquí es seca e implacable, donde su impacto se multiplica al no tener música extradiegética, con una rígida disciplina narrativa cercana al found footage. De hecho, salvo su componente de falso documental meta y el emplazamiento, en esencia no se diferencia tanto de ‘Behind the Mask: The rise of Leslie Vernon’, pero aquí la dirección pone en la posición de observador al espectador a un nivel íntimo siguiendo de cerca al ser que merodea por el bosque. Pero en su consecución parece que no hay una sensación contagiosa, ocurren porque está dentro del contrato del subgénero. Uno de los pósters de la película es un referencia directa a uno de los mejores slashers olvidados de los 80, con un asesino de maneras no muy diferentes, detalles que implican una referencialidad constante codificada por un humor autoconsciente muy cerrado, y de hecho el protagonista es una mezcla de varios villanos del slasher de esos años, entre el aspecto de ‘Sangriento San Valentín’ o el Jason de ‘Viernes 13’. La premisa de aguantar su punto de vista, por otra parte, se acaba rompiendo a conveniencia, especialmente en el tramo final, pero en los momentos que sí lo hace pierde diversas oportunidades de jugar con el conocimiento de los mecanismos del género, quedando como un aburrido corre corre que te pillo en el que no hay un verdadero diálogo con el espectador, no hay nudos, crescendo o tensión, solo “frío frío, caliente caliente” conforme el encapuchado se acerca a los jóvenes, el mismo suspense que ver jugar a alguien a un videojuego sin que te pasen nunca el mando. El verdadero problema es ese revisionismo cínico que parece querer estar por encima del espectáculo gore que propone, derivando en este caso en un tercer acto plano, incomprensiblemente anticlimático, que llega como si el alcohol se acabará en el mejor momento de la fiesta. Algo que si bien no invalida todo lo anterior, cambia la experiencia en conjunto, no queda claro si los cineastas buscan hacer un homenaje fallido a las final girls, crear una tensión nunca resuelta o se quedan sin ideas. Una coda aburrida y decepcionante que deja claras las intenciones reflexivas ya que se podían ir captando. La primera pregunta es si tiene sentido la presencia del propio splatter en el contexto de una sesión golfa con monóculo y pocas ganas de elevar la apuesta más allá de lo que consigue en el minuto 60, la siguiente cuestión tiene que ver con la propia intención del conjunto más allá del propósito de exhibición de las habilidades del director para seguir con la cámara a un personaje como si estuviera haciendo una especie de parodia atolondrada de ‘Elephant’ de Gus Van Sant. Pero en In a Violent Nature no hay ningún trasfondo sobre la espontaneidad de la violencia en la naturaleza humana, ni el ultrarrealismo busca una documentación de una tragedia, ni quiera parece una parodia de estas, por lo que su idea se queda en una broma de amigos que podría haber ido más allá, quizá una gran idea para un videoclip de alguno de los grupos de garaje mustio que escuchan los protagonistas a la luz de la hoguera. Pero como slasher, a veces aburre, incluso en alguno de sus asesinatos parece retroceder a la crueldad de la época torture porn, estirando lo que sabemos que va a ocurrir hasta lo desagradable y sin intención provocadora, un ejercicio plano de intelectualizar un género que no lo necesita, bien empaquetado y presentado para crear conversaciones de puesta en escena en podcasts y revistas de cine que, si no tienen una coartada erudita para disfrutar de una película de adolescentes descuartizados por un homicida inmoral, jamás se plantearían hablar de ella. Por cierto, tras su reciente estreno en cines, no ha tenido muy buenos resultados en cuanto a críticas por parte del público, por lo que si estás esperando para verla en casa mediante streaming, no deberíamos esperarla hasta por lo menos los próximos meses de septiembre u octubre.