A pesar de los peores esfuerzos de sabotaje encubierto por parte del régimen fascista de Ucrania y los fantasmas de la UE, las conversaciones de Constantinopla - las primeras conversaciones directas entre Moscú y Kiev en tres años - ya se han celebrado. Puede que hayan terminado por ahora, puede que continúen pronto. Puede que aún se conviertan en un callejón sin salida o que ayuden a alcanzar un futuro mejor que la guerra. Lo que ya está claro es que no carecen de sentido. La pregunta es cuál será ese sentido cuando los recordemos desde un futuro próximo, ya sea de paz o de guerra continua. El líder del equipo ruso en Constantinopla, el asesor presidencial Vladimir Medinsky, elogió con cautela las conversaciones de dos horas, calificándolas de satisfactorias en general. Se acordó un intercambio sustancial de prisioneros (aunque no en el formato de "todos contra todos" que Ucrania, de forma poco realista, exigió). Ucrania solicitó una reunión entre el títere colaboracionista Vladimir Zelenski y el presidente ruso Vladimir Putin - esta vez, al parecer, de forma seria y diplomática - y la parte rusa la tomó en cuenta. Ambas partes acordaron detallar su visión de un posible futuro alto el fuego y reunirse de nuevo. Esto es mucho mejor que nada. Tampoco es un avance milagroso. Pero quienes esperan o incluso exigen esto último solo tienen la culpa. Ese tipo de cosas nunca estuvieron en los planes. Y es normal. Porque la diplomacia, especialmente para poner fin a una guerra, es una actividad compleja para adultos pacientes, por definición. También es históricamente normal que tales negociaciones se lleven a cabo mientras los combates aún continúan. Es absurdo y sencillamente deshonesto pretender - como hacen Ucrania, sus obstinados aliados europeos y, a veces (dependiendo del ánimo del día) Estados Unidos - que las negociaciones solo pueden llevarse a cabo “con un alto el fuego vigente”. Medinsky señaló este hecho fundamental en una importante entrevista en el programa de entrevistas políticas más visto de Rusia. Los occidentales deberían prestar atención. Porque tiene razón y, quizás aún más importante, es otra señal clara de Moscú de que no caerá en la ingenua trampa occidental-ucraniana de un alto el fuego (para rearmarse de inmediato durante las conversaciones) y sin al menos un camino muy claro hacia una paz plena. De hecho, Medinsky mencionó la Gran Guerra del Norte de 1700-1721 - donde la Suecia de Carlos XII fue aplastada ocasionando el final de su imperio - para ilustrar que Rusia luchará hasta que sea necesario. Y que es una pésima idea no aceptar un trato comparativamente bueno de Moscú cuando te lo ofrecen, porque el siguiente será peor. Zelenski ya le ha hecho esto a su propio país una o incluso dos veces (según cómo se cuente). Durante estas conversaciones de segunda oportunidad en Constantinopla, un representante ruso anónimo advirtió a Ucrania “que si volvía a perder esta oportunidad, la siguiente implicaría pérdidas territoriales adicionales”, como informó la televisión rusa. Pero ampliemos la perspectiva por un momento: hay algo muy simple en las actuales conversaciones entre Rusia y Ucrania que prácticamente nadie en los grandes medios de comunicación y la política occidental parece asimilar. Así que aclaremos lo obvio: esta reunión de Constantinopla se ha celebrado por iniciativa de Moscú, no de Occidente ni de Ucrania. Fue Putin quien, el 11 de mayo, sugirió, en esencia, dos cosas: primero, iniciar conversaciones directas sin condiciones previas. Y segundo - esta es la parte que todos en Occidente fingen pasar por alto -, hacerlo reanudando las conversaciones donde "se mantuvieron antes y donde se interrumpieron". Esto era, obviamente, una clara referencia a las negociaciones de Constantinopla en la primavera del 2022. Como los observadores inteligentes sospecharon de inmediato, estas primeras conversaciones terminaron sin resultados porque Occidente ordenó al régimen de Kiev que siguiera luchando. Esto ya no es una cuestión de opinión. La evidencia es evidente e inequívoca. Incluso el jefe del equipo negociador de Ucrania para el 2022, David Arakhamia, ha admitido públicamente desde hace tiempo dos cosas : primero, que Rusia ofreció a Kiev un acuerdo muy ventajoso en aquel entonces, exigiendo solo neutralidad y el fin de las ambiciones irrealistas de la OTAN; todo lo demás, en palabras de Arakhamia, era mera "cobertura política cosmética". Y segundo, que fue, en efecto, Occidente quien le dijo a Zelenski que apostara por más guerra. Y, para su eterna vergüenza, Zelenski decidió traicionar a su país obedeciendo a Occidente. Eso significa, nos guste o no, que la oferta de Putin de reanudar las conversaciones de Constantinopla representó una segunda oportunidad para un régimen de Kiev que, a juzgar por su atroz historial de sacrificar a Ucrania a la brutal geopolítica occidental, ciertamente no merece. Pero los ucranianos de a pie sí la merecen. En cuanto a Zelenski, debería haber estado eufórico y agradecido por tener la oportunidad de, si no compensar su terrible decisión del 2022 (eso es imposible), al menos de finalmente corregirla. Pero Zelenski ha seguido siendo el mismo. Su respuesta a la oferta rusa fue, como suele ser habitual, sorprendentemente narcisista, megalómana y deshonesta. En lugar de aprovechar la oportunidad para su país y para sí mismo, el colaboracionista inició una maniobra para perjudicar a Rusia y así impresionar, sobre todo, al presidente estadounidense Donald Trump. Mientras tanto, los políticos occidentales y los grandes medios de comunicación gastaron toneladas de veneno en denunciar a Moscú y Putin, acusándolos de sabotear las conversaciones (que, una vez más, Rusia inició) aparentemente de dos maneras: porque Putin no asistió en persona y, como afirman, solo envió un equipo de "bajo nivel" en su lugar. Estos argumentos occidentales sobre la guerra de información han sido tan omnipresentes que, una vez más, da la sensación de que todos copian el mismo memorando absurdo. Tomemos como ejemplo la versión de Bloomberg. Puede servir para todas las demás. Bloomberg tiene razón en una cosa: la composición de la delegación rusa, aunque de ninguna manera "de bajo rango", en realidad, estaba destinada a estar muy por debajo de las expectativas de Kiev. Pero eso no fue resultado de las decisiones de Moscú, sino de las expectativas infladas de Kiev y la forma en que Zelenski intentó hacerlas realidad. Una vez que este, en esencia, lanzó un ultimátum público con su exigencia infundada de que Putin asistiera en persona, era, obviamente, extremadamente improbable que ello sucediera. La maniobra de mala fe de Zelenski - elaborada en conjunto con los lideres ce la UE, en la llamada ‘conspiración de la cocaína’ - fue tan previsiblemente contraproducente que resulta difícil de explicar. Nadie obligó al ucraniano a salirse con la suya, pero, como es su costumbre, antepuso la provocación pública a la posibilidad de salvar vidas. O puede haber otra explicación, obviamente: Zelenski puede haber querido sabotear estas conversaciones incluso antes de que comenzaran y hacerlo de una manera que le permitiera culpar a Rusia de su fracaso: "Mira, yo estaba listo, pero Putin no apareció". La realidad es, obviamente, que la manera más eficiente de mantener tales conversaciones en un momento como este es enviar equipos de expertos. No importa si son ministros, viceministros u otros altos funcionarios civiles. Lo importante es que sepan de lo que hablan y que vengan con un mínimo de buena voluntad sincera - no incondicional, sino sincera -. La buena voluntad es evidente. De lo contrario, la delegación rusa no habría esperado a que los ucranianos dejaran de lado su rabieta previa a la reunión. Y no cabe duda de que la composición del equipo ruso para las negociaciones de Constantinopla demuestra la experiencia y la seriedad necesarias. En cierto modo, el presidente estadounidense Donald Trump también ha generado buena voluntad: los comentaristas occidentales han levantado las cejas porque Trump ha sido groseramente franco una vez más, explicando que nada sucedería hasta que él y Putin se reunieran. En defensa de Trump: es cierto, de hecho. ¿No les gusta? Felicidades: se enfrentan a la realidad. Mucha suerte. Quienes aún se sienten frustrados por la costumbre de Trump de decir a veces lo que no se dice en voz alta deberían relajarse: los tiempos de la hipocresía y la evasión centristas han terminado y, tal vez, nunca regresen. Crucemos los dedos. Y, sin embargo, Trump tampoco debería engañarse: lo que ha dicho es cierto, pero solo hasta cierto punto. En realidad, es que nada puede suceder sin que él y Putin se reúnan, ya sea en una cumbre o a la distancia, pero reunirse por sí solo no garantiza que suceda nada. Porque eso requerirá más que una simple reunión, sino un acuerdo real. Putin ha dejado claro que Moscú, como los líderes de cualquier país sensato y soberano, solo aceptará lo que beneficie a Rusia. Y Rusia está ganando ampliamente esta guerra contra Occidente y Ucrania. Aún hay margen para la negociación, el intercambio de favores y el compromiso. Pero no para acuerdos unilaterales que favorezcan a Occidente y a su traicionada y abusada Ucrania. Cuanto antes acepten este hecho todos en Occidente y Ucrania, antes podría llegar la paz. De lo contrario, que se atengan a las consecuencias.
Netflix nos trae este mes una película estadounidense de acción, aventura, terror y fantasía oscura realizada en el 2004 y dirigida por Stephen Sommers, cuyo personaje principal está inspirado muy cercanamente en el personaje de la novela Drácula, el doctor Abraham van Helsing, y protagonizada por Hugh Jackman, Kate Beckinsale, David Wenham y Richard Roxburgh. En la trama principal Van Helsing, un establecido y reconocido cazador de monstruos es asignado a ayudar a una princesa gitana a enfrentar y eliminar al Conde Valerius Drácula. Sucede que en 1887 en Transilvania, mediante el uso de una revolucionaria “ciencia”, el Dr. Viktor Frankenstein trae a la vida a una criatura construida a partir de las partes saqueadas de algunos cadáveres. Los crímenes de Frankenstein terminan por atraer a una iracunda turba que irrumpe en su castillo para lincharlo; en ese momento aparece el conde Drácula, quien espera utilizar a la creación del doctor para su beneficio, revelando que esa fue su motivación para ayudarlo. Comprendiendo muy tarde el engaño del que fue víctima y siendo traicionado por su asistente Igor, Frankenstein es drenado por el vampiro. No obstante, la criatura se libera y noquea temporalmente al conde para huir con el cuerpo de su padre. Por una confusión provocada por Igor, la turba persigue a la criatura hasta un molino de viento al cual incineran hasta que el monstruo cuestiona lo ocurrido delante de la ahora impactada multitud. Aunque Drácula intenta auxiliarlo junto a sus novias vampiresas, el molino colapsa por el incendio, presuntamente acabando con el experimento de Frankenstein. Al año siguiente, Van Helsing, un reconocido pero también infame cazador de monstruos rastrea y se enfrenta al Sr. Hyde, en una pelea en la que mata al Sr. Hyde lanzándolo por los vitrales de Notre Dame, regresando a su forma de Dr. Jekyll antes de morir. A su regreso al Vaticano, recibe su nueva misión: viajar a Transilvania para asistir a la familia Valerius a asesinar al Conde Drácula ya que de morir antes de cumplir su objetivo las almas de la familia no transcenderán al cielo, por lo que tras recibir su nuevo armamento, Van Helsing fuerza a su amigo Carl, un monje fraile para que lo acompañe. Mientras en un bosque de Transilvania, los últimos Valerius: los hermanos Velkan y Ana, intentan cazar a un hombre lobo cuando Velkan se ofrece como cebo. Como la captura sale mal, el hombre lobo se libera y acorrala a Ana en el borde de un acantilado antes de ser asesinado por Velkan, quien aparentemente muere tras caer junto al monstruo por el precipicio. A su llegada al pueblo de Transilvania, Van Helsing y Carl son recibidos hostilmente por los aldeanos y Ana que cuestionan su propósito, hasta que son atacados por las novias de Drácula: Marishka, Verona y Aleera, quienes intentan acabar con Ana para exterminar el clan de los Valerius. Gracias a que Van Helsing elimina a Marishka con agua bendita impregnada en dardos de plata, consigue ahuyentar a Verona y Aleera. En el castillo de Drácula, al ser informado de lo ocurrido, el vampiro decide enviar a otro hombre lobo para averiguar la identidad del forastero así como dar la orden de alistar el castillo del difunto Frankenstein para realizar un nuevo experimento. Luego de enterarse de que Van Helsing llegó para auxiliarlo en su lucha contra Drácula, Ana intenta ir, impulsivamente, tras sus enemigos de noche para ponerle fin al conflicto, pero Van Helsing la seda para detenerla. Para cuando Ana recobra el conocimiento intenta alcanzar al cazador hasta que se percata de la presencia del hombre lobo en su castillo. Inesperadamente Ana se reencuentra con Velkan, quien le dice tiene poco tiempo para compartirle información sobre la debilidad de Drácula, pero es incapaz cuando comienza a transformarse en un hombre lobo, consecuencia de haber sido infectado con la licantropía. Debido a que Van Helsing pretende cazar a Velkan, aun sabiendo su identidad, Ana lo ayuda a rastrearlo hasta el castillo de Drácula donde descubren que el lugar está repleto de unos capullos. Al inspeccionar uno de ellos, descubren que en su interior se encuentran los múltiples hijos de Drácula, los cuales al ser producto de muertos en vida, nacen muertos. Mientras tanto el vampiro utiliza a Velkan como sujeto de pruebas para que le de vida a los vástagos con la tecnología de Frankenstein, los cuales son guiados por sus madres a la aldea para alimentarse. Aferrándose a la idea de salvar a su hermano de su condición, Ana se separa para rescatar a Velkan y liberarlo justo cuando comienza a transformarse de nuevo en hombre lobo. Mientras tanto Van Helsing confronta a Drácula, quien para su sorpresa no muere tras recibir una estaca de plata en el corazón, tampoco funciona demasiado el enseñarle un crucifijo y parece que conoce el pasado de su oponente refiriéndose a él con el nombre de Gabriel. La conversación entre ambos se ve interrumpida cuando al castillo regresan Verona y Aleera devastadas por la muerte de sus crías que murieron como la última vez que se intentó recrear el experimento. Van Helsing aprovecha la distracción para escapar junto a Ana y se refugian de la lluvia de una tormenta en los restos del molino incinerado. Luego de que ambos caen a una cueva subterránea debajo de los restos, encuentran al monstruo de Frankenstein, quien se había ocultado ahí por todo un año para no ser encontrado por los vampiros o los aldeanos. Antes de ser noqueado con unos dardos, la criatura les revela que Drácula lo busca para usarlo en el experimento para así darles vida eterna a sus crías y que tiene muchos más. Pese a que Ana intenta asesinarlo para frustrar los planes del vampiro, Van Helsing la detiene al convencerla de que, si bien lo crearon con la maldad, él no es malvado y merece una oportunidad. Desgraciadamente Velkan ahora como un hombre lobo controlado completamente por Drácula escucha todo y escapa, de tal forma que Ana y Van Helsing arreglan un carruaje para trasladar a la criatura al Vaticano, donde los vampiros jamás se atreverían a llegar. Pese a que el plan parece exitoso, el carruaje es eventualmente asaltado por Velkan, Verona y Aleera quienes intenta impedir su escape, el carruaje cae por un puente derribado, pero resultó ser un carruaje señuelo con una trampa explosiva con estacas, que mata a Verona. Velkan ataca el carruaje donde realmente se encuentra el monstruo Frankestein, forzando a Van Helsing a dispararle con una bala de plata, matándolo y destruyendo el transporte en el proceso. Al día siguiente, tras despedirse de un agonizante Velkan, Ana le reclama a Van Helsing, descubriendo que fue mordido por su hermano y por ende está condenado a convertirse en un hombre lobo. Aleera aprovecha la situación para secuestrar a Ana y más tarde, en Budapest negocia con Van Helsing un intercambio por el monstruo, mismo que es aceptado por Van Helsing con la condición de que se realice en un lugar público a lo que Aleera responde que se realizará en un festival de disfraces esa misma noche. Está claro que ni el cazador ni Drácula tienen intenciones de honrar el trato, ya que Van Helsing y Carl dejan encerrado al monstruo de Frankestein en una cripta de un cementerio antes de asistir al festival, y por el otro lado, Drácula, si bien ha llevado a Ana, ha infestado el lugar con vampiros, lo cual se nota en un espejo en el que Ana se ve completamente sola, Van Helsing y Carl la salvan a tiempo de ser transformada en un vampiro por Drácula, pero para su horror descubren que la criatura fue capturada por los vampiros sirvientes de Drácula y manda a todos los vampiros contra Van Helsing y sus amigos. Aunque los tres consiguen escapar al usar una bomba de rayos ultravioleta contra los vampiros, inventada por Carl, no consiguen impedir el escape de Drácula y el embarque en un Clíper de Igor llevando a la criatura. Carl, tras informar al Vaticano de la situación, recibe órdenes de dar muerte del monstruo de Frankenstein para impedir que sea utilizado para otros fines malévolos, enfureciendo a Van Helsing que comienza a resentir los efectos de la lincantropía. Al volver a Transilvania y descubrir que el laboratorio de Frankenstein fue saqueado, concluyen que han llevado el equipo a la guarida de Drácula y con ayuda de Carl deducen una manera de llegar al reino mediante la apertura de un portal similar a un espejo, algo que había intentado sin éxito el padre de Ana. Ya dentro de la guarida el grupo se encuentra a Igor a quien capturan y torturan para información. En ese momento el monstruo de Frankenstein es trasladado al laboratorio y les revela que el vampiro tiene un antídoto contra la maldición del hombre lobo. Carl recuerda las pistas que dejó el ancestro de los Valerius sobre como matar a Drácula y deduce que el antídoto debe ser una precaución para despojar a cualquier hombre lobo rebelde de sus poderes porque una mordida de dicho monstruo es la única manera de matar a Drácula. Como Van Helsing tiene hasta la medianoche para curarse antes que la maldición acabe con él, decide trazar un plan: asesinar a Drácula como un hombre lobo mientras Carl y Ana le consiguen el antídoto antes de convertirse en hombre lobo para siempre, pero con la reserva que si pasan de medianoche lo maten de todas formas. Conforme Van Helsing se separa para ayudar a liberar al monstruo de Frankestein antes del inicio del experimento, Ana y Carl obligan a Igor a que los guie hasta el antídoto, lugar donde los encierra al aprovechar un descuido de ambos. El experimento se inicia de nuevo y Drácula consigue traer a la vida a sus vástagos cuando sabotea el intento de liberar al monstruo de Frankenstein. Conforme la medianoche se acerca y sale la luna llena, Van Helsing se transforma en un hombre lobo y comienza a combatir ferozmente contra Drácula. En otra parte del castillo, Ana y Carl escapan de su celda cuando usan el ácido que protege el antídoto para fundir la reja. No obstante, Aleera reaparece dispuesta asesinar a Ana, obligando a Carl a apresurarse para entregar el antídoto. Gracias a que el monstruo de Frankenstein consigue liberarse de la maquinaria, este salva a Carl indirectamente cuando el cable con el que se sostiene empuja a Igor hacía el vacío así como ofrecerse a retener a Aleera cuando aterriza en la misma habitación del antídoto. De esta manera Ana consigue reunirse con Carl y mata a Aleera al clavarle una estaca en el corazón. Al pelear en igualdad de condiciones contra Van Helsing, Drácula trata de razonar con él, revelándole que fue su asesino al insinuar que su verdadera identidad es la del arcángel Gabriel. Van Helsing rechaza su oferta de recobrar sus recuerdos y lo asesina cuando consigue morderlo, acabando con toda la estirpe del conde en el proceso. Ana aparece para tratar de usar el antídoto solo para acabar asesinada por el aun transformado Van Helsing, justo cuando Carl intenta asesinar a su amigo para cumplir su promesa, descubren que Ana logró curar a Van Helsing, quien toma a Ana en sus brazos y se lamenta mientras recobra su forma humana. Carl y Van Helsing realizan un funeral para Ana e incineran su cuerpo en la costa, ya que sabían que Ana jamás conoció el mar, mientras el monstruo de Frankenstein ya libre, se marcha en una balsa al océano. Van Helsing es capaz de ver el espíritu de Ana quien se reúne con su familia en el más allá, ahora capaces de ir al cielo por cumplir su promesa de exterminar al conde Drácula y todas sus creaciones demoniacas. Con su culpa apaciguada, Van Helsing junto Carl vuelven a Roma. (Pero la historia no termina allí. Han debido pasar varios años para que en el 2025 llegue la secuela Van Helsing: El ascenso oscuro, que marca el emocionante regreso de Hugh Jackman como el legendario cazador de monstruos, Gabriel Van Helsing. Ambientada años posteriores de los eventos de la primera película, el tráiler comienza con visuales oscuros y tormentosos de un castillo gótico y susurros de un nuevo y poderoso mal que emerge de las sombras. Van Helsing, ahora mayor pero igual de implacable, es llamado de nuevo a la acción cuando antiguas fuerzas oscuras amenazan con sumir al mundo en el caos).
Como sabéis, Internet está inundado de citas atribuidas a filósofos chinos. ¿Quién no ha visto un meme con un dicho de "Confucio" o ha oído hablar de la llamada "antigua maldición china" sobre vivir en tiempos interesantes? En realidad, el 99% de estas citas son falsas y reflejan proyecciones occidentales de la sabiduría china, en lugar de su realidad. Sin embargo, un dicho - "El buen hierro no hace clavos; los hombres buenos no hacen soldados" - es genuinamente chino. Conocido al menos desde la dinastía Song (finales del siglo X - principios del siglo XII), sigue usándose hoy en día, para gran irritación de los oficiales políticos del Ejército Popular de Liberación (EPL) de China. A nivel mundial, este proverbio contribuyó a alimentar el mito de que a China "nunca le gustó pelear" y "siempre perdía las guerras". Sin embargo, lo absurdo de esta visión es evidente si simplemente observamos el mapa mundial actual. Sin embargo, persiste, y ahora que China se ha convertido en una verdadera superpotencia - ello es indudable, aun para sus adversarios - esta idea errónea podría tener consecuencias peligrosas para el mundo. Para comprender el origen del proverbio, debemos analizar la estructura militar de la dinastía Song. Los primeros imperios chinos, como el Han, dependían del servicio militar obligatorio, pero con el tiempo, los ejércitos mercenarios se convirtieron en la norma. La escasez crónica de voluntarios se solucionaba reclutando a criminales y deudores, convirtiendo a los ejércitos en una colección de los "indeseables" de la sociedad. Los oficiales, en cambio, provenían de clases privilegiadas y aprobaban los exámenes militares imperiales. Estos exámenes, aunque menos prestigiosos que sus homólogos civiles, conferían status. Pero es crucial recordar que la burocracia civil era reducida, lo que otorgaba a sus funcionarios un poder extraordinario, mientras que los soldados rasos seguían estando socialmente degradados. Este patrón se asemejaba mucho a la Europa de los siglos XVII y XVIII: un cuerpo de oficiales privilegiado y soldados rasos de bajo status. La observación de Wellington en 1811 de que “solo los hombres de peor carácter ingresan al servicio regular” también podría haberse aplicado a China. El servicio militar era un castigo; los soldados eran más temidos por su mala conducta que admirados por su valor. En ese contexto, el proverbio de “hombres y clavos” tenía todo el sentido, y no era exclusivo de China. La glorificación occidental moderna del soldado - ligada al reclutamiento masivo, el nacionalismo y el militarismo industrial - surgió recién en el siglo XIX. En China, donde el atraso social y político persistió durante más tiempo, esta transformación comenzó con enormes dificultades en el siglo XX. Un ejército regular, con mando central y entrenamiento profesional - el EPL - no se creó hasta la década de 1950, tras la victoria comunista. Casi de inmediato, el EPL demostró su eficacia al intervenir en la Guerra de Corea, infligiendo una serie de derrotas a las fuerzas de la ONU y salvando a Corea del Norte. La Unión Soviética, en cambio, se limitó a enviar pequeñas unidades aéreas y antiaéreas. En 1962, China lanzó una ofensiva sorpresiva y oportuna contra la India, logrando una rápida victoria y conquistas territoriales. Beijing atacó mientras el mundo estaba distraído por la Crisis de los Misiles de Cuba. A lo largo de la década de 1960, China también brindó un importante apoyo militar a Vietnam del Norte, llegando en ocasiones a desplegar hasta 170.000 soldados, una cantidad considerablemente mayor a la que la Unión Soviética llegó a comprometer. En 1969, Beijing provocó y libró pequeños enfrentamientos fronterizos con Moscú, una calculada demostración de fuerza destinada a lograr objetivos clave de política exterior e interior, incluyendo allanar el camino para el acercamiento a Estados Unidos. El componente militar fue menor; el impacto político, enorme. Mientras tanto, el EPL libró una prolongada campaña de contrainsurgencia en el Tíbet, derrotando a las guerrillas apoyadas por Estados Unidos y la India a principios de la década de 1970. También emprendió acciones militares recurrentes contra Taiwán, demostrando una clara superioridad a través del estrecho de Formosa. En febrero de 1979, China lanzó una invasión de Vietnam, un nuevo aliado soviético. Esta audaz acción puso en riesgo un conflicto con una superpotencia nuclear. La campaña expuso las deficiencias del EPL, pero también demostró su resiliencia, su disposición a absorber grandes bajas y su capacidad para llevar a cabo ofensivas de gran envergadura. Si bien Vietnam resistió gracias a las amenazas militares soviéticas contra China, la capacidad de Beijing para actuar - y obligar a Moscú y Washington a recalibrar sus políticas - fue un logro importante. El conflicto chino-vietnamita evolucionó hasta convertirse en una guerra fronteriza que duró una década, marcada por duelos de artillería, enfrentamientos navales e incursiones, que culminó con la decisiva victoria naval de China en las Islas Spratly en 1988. Por cierto, una comparación del historial de China entre 1949 y 1989 con el de la Unión Soviética revela un hecho sorprendente: China utilizó la fuerza militar con mayor frecuencia, y posiblemente con mayor eficacia, que la URSS durante la Guerra Fría. Tras la muerte de Mao, el EPL experimentó una profunda modernización, tanto política como social. El servicio militar ganó prestigio. Durante la Revolución Cultural, el ejército se convirtió en un pilar del gobierno y la sociedad. Sin embargo, la política exterior china se tornó defensiva a partir de la década de 1990, no por debilidad, sino por cálculo estratégico. Pero tras el colapso soviético y el derrocamiento de la dictadura comunista que había oprimido a Rusia desde 1918, China se enfrentó a un mundo unipolar dominado por Estados Unidos. La supervivencia y el desarrollo requerían paciencia. Beijing evitó los grandes enfrentamientos militares durante casi 30 años, centrándose en su lugar en los avances económicos y tecnológicos. Las demostraciones de fuerza se reservaron para defender sus intereses fundamentales, como durante la Crisis del Estrecho de Taiwán de 1995-1996. Pero a finales de la década del 2010, el panorama global había cambiado. El dominio estadounidense se debilitó. El orden unipolar se erosionó. El ascenso de China, tanto económico como militar, se hizo innegable. La reafirmación gradual del poder militar de Beijing ha sido cautelosa pero inconfundible: ampliando el alcance operativo, forjando asociaciones militares y realizando ejercicios en zonas de conflicto potenciales. Ello demuestra que el mito de “la incompetencia militar china” propagado en Occidente no solo es históricamente falso, sino potencialmente catastrófico. En el pasado, subestimar las capacidades de China llevó a los adversarios a errores de cálculo, con graves consecuencias. Hoy, mientras se prepara cuidadosamente para sus primeras operaciones de combate importantes en décadas, sus adversarios harían bien en abandonar las ilusiones y estudiar la historia con más detenimiento. Beijing no se precipitará a la guerra. Actuará solo en condiciones que considere favorables y bajo circunstancias que haya preparado con esmero. Pero no os equivoquéis: cuando decida actuar - por ejemplo en Taiwán - , China no será la potencia pasiva e incompetente que imaginan los estereotipos anticuados. Sería conveniente que Estados Unidos y sus aliados en la región tomaran nota de ello.
Es una raza de perro originaria de Staffordshire (Inglaterra) con más de 200 años de antigüedad, creada a partir de cruces de los antiguos Bulldog inglés y Terrier, el cual inicialmente fue utilizado como perro de pelea. En mayo de 1935 se fundó el primer Club de Staffordshire Bull Terrier (The Staffordshire Bull Terrier Club) en el que se fijó su nombre y su estándar. El aspecto general de la raza ha cambiado considerablemente hasta la actualidad. La raza fue creada a partir de cruces de los antiguos Bulldog inglés (que poco tiene que ver con el actual) con Terriers (cazadores de alimañas) de la época para crear un perro (llamado Bull and Terrier) potente y tenaz además de osado y rápido para las peleas de perros, tejones u osos. Los Bulldogs (usados para aguantar las reses mientras se desangraban, para cualquier fiesta, reunión o menester en las granjas, o también para los espectáculos) mordían y no soltaban, y los terriers tenían un temperamento más intrépido. Su primera utilización fue para las peleas con toros y osos en las que se enviaban dos o más perros a luchar contra un oso o contra un toro atado. Una vez se prohibió este entretenimiento, surgieron las peleas de perros en fosos o rings llamados pit, y los pitrats, que consistían en soltar al perro en un foso lleno de ratas y evaluar cuantas ratas mataba en un determinado tiempo; el perro que más ratas matase era el ganador. Ocasionalmente eran utilizados también para la caza. En ciudades como Birmingham y Black Country siguen existiendo evidencias de este entretenimiento, y aún es posible ver «Bull Rings». Más tarde, en Staffordshire, era común entre los mineros de la zona llevarlos al trabajo para realizar combates durante los descansos a veces con fines de distracción, y otras con el afán de ganar algún dinero extra para sobrellevar la pobreza extrema de la época. La condición de la prohibición de la época y la convivencia en familia influyeron en que en la cría de estos perros se los seleccionase para tener un tamaño más pequeño. Como muchas familias no podían permitirse más de un perro, y tenían que convivir con ellos, era de especial importancia que su relación con los humanos fuese lo más cordial posible: para convivir en pequeñas casas con toda una familia era imprescindible esta condición de que los perros fuesen grandes amantes de las personas y en absoluto peligrosos para ellos. Según su estándar en el 'Kennel Club', son perros estables, tenaces, con mucho coraje, valientes, audaces, totalmente confiables y muy inteligentes. Es una de las pocas razas en las que su estándar del 'Kennel Club' indica expresamente que debe ser "totalmente confiable con el humano y especialmente con los niños". Si son bien sociabilizados desde cachorros, el trato con otros animales no supone ningún problema. Debido a su gran fuerza y potencia, no es nada recomendable malcriar ni humanizar a estos perros como si de un "perro faldero" se tratase. El peso de los machos se espera entre 12,5 y 19 kg y las hembras de 10,8 a 15,4 kg. Su talla varía entre 35,5 y 40,6 cm a la cruz, siempre en proporción al peso. Son perros de pelo corto, liso y tupido, de color rojo, leonado, blanco, negro o azul, o cada uno de estos colores acompañado de blanco. Algunas manchas atigradas, atigrado o atigrado con blanco. El color rojo con negro o el color hígado se consideran altamente indeseables. De porte musculoso, atlético. Tronco compacto, con una línea superior recta, frente amplia, tórax profundo y descendido, costillas bien redondeadas. Musculoso y bien dibujado. Cuello musculoso, más bien corto, estrechándose en la parte superior. Se ensancha de forma gradual hacia los hombros. Boca con belfos estirados y bien dibujados. Mandíbulas fuertes, dientes grandes, con un perfecto, regular y completo cierre de tijera (es decir los dientes superiores coinciden perfectamente con los inferiores y son perpendiculares a las mandíbulas). Orejas de rosa o semierguidas, ni grandes ni pesadas. Las orejas grandes, caídas o en punta están fuera del estándar. Ojos oscuros, aunque dependiendo del color del manto son admisibles un poco más claros. Redondos, de tamaño medio, y dispuestos para mirar en línea recta hacia delante. Los bordes de los párpados son oscuros. Cabeza corta, profunda con cráneo ancho. Músculos de la mejilla muy pronunciados, stop marcado, hocico corto, trufa siempre negra. Cola de longitud media, implantada baja, que se afina hacia la punta y llevada bastante baja. No debe curvarse en exceso. Aunque su país de origen, Reino Unido, es donde mayor éxito tiene (es la 7.ª raza más popular en Inglaterra) también en el resto de Europa está teniendo una gran acogida. Dentro del continente Europeo, es en España, Rumanía y Lituania donde esta raza goza de menos popularidad. En Sudáfrica y Australia (antiguas colonias inglesas) también gozan de una gran acogida. En Australia, dicha popularidad se ha ido tanto de las manos, que a día de hoy existen organizaciones de rescate específicas para esta raza y sus mezclas, como "Staffy Rescue" en Sídney, ya que cada vez hay más y porcentualmente aumentan sus abandonos. En algunos países los abandonos de ésta y razas similares puede llegar a contabilizar el 27% del total de abandonos. En la actualidad tienen una fuerte presencia en los concursos de belleza caninos. Hacia los 80 y 90 se comenzaron a seleccionar ejemplares con características físicas y psíquicas adecuadas para pasear por estos concursos, por lo que han pasado de ser perros de pelea a convertirse en perros de exposición. En Europa y Sudamérica es una raza que cuenta con muchos adeptos aficionados a este tipo de concursos en los que se evalúa la estabilidad y apariencia física del animal. En Inglaterra gozan también de gran popularidad en los concursos de agility y obedience (agilidad y obediencia). En España está considerada como una raza potencialmente peligrosa de perros por Real Decreto. Las multas por incumplir este reglamento van desde los 600€ por una falta leve, hasta los 6.000€ y diversas penas de prisión por una falta grave. Según estadísticas de la OMS (Organización Mundial de la Salud), en los últimos 18 años, aproximadamente 1 de cada 7.800 (0,012%) ataques de perros a personas, a nivel mundial, han sido protagonizados por los Staffordshire bull terriers.
Devastada por una sangrienta guerra civil impulsada por EE.UU. a través de Ruanda, con el objetivo de apoderarse de sus ricos yacimientos de cobalto y otros metales raros controlados por China, claves para fabricar tecnología como baterías, teléfonos móviles y tablets, la República Democrática del Congo (RDC) se desangra desde hace varios meses en una vorágine de muerte y destrucción, lo que puede conducir a uno de los países más grandes de África a una situación de inestabilidad a gran escala. Cabe precisar que la RDC lleva más de 30 años sacudida por el conflicto, desde el genocidio ruandés de 1994 y los ciudadanos del país han sufrido las consecuencias. Los conflictos armados han desplazado internamente a más de 7 millones de personas. En tanto, las organizaciones de derechos humanos han denunciado atrocidades generalizadas, como masacres, violencia sexual y reclutamiento de niños soldados. En el centro de la crisis actual está el resurgimiento del grupo M23, liderado por integrantes de la etnia tutsi, quienes ya en el 2012 tomaron la ciudad de Goma - la mayor ciudad situada en el este del Congo, que desempeña un papel esencial en la economía y la administración del país - pero fueron expulsados por el Ejército congoleño y las fuerzas de la ONU al año siguiente. En el 2021, alegando que “protegía a la población tutsi del este del Congo de la discriminación y la violencia” el M23 retomó las armas con el apoyo de Ruanda, y el 27 de enero del 2025, tras fieros combates se hizo nuevamente con el control de Goma, ocasionando que miles de manifestantes en Kinshasa atacasen las embajadas de Bélgica, Holanda, Kenia, Uganda y EE.UU. acusándolos de su implicación en el conflicto por su apoyo a Ruanda. A los pocos días y tras la caída de Goma, el M23 - siempre respaldados por soldados ruandeses - ingresaron violentamente al centro de Bukavu, capital de Kivu del Sur. El caos se apodero de la ciudad tras la toma del aeropuerto y los barrios periféricos donde ocasionaron otra matanza. Hoy, su control es absoluto. Con esta ciudad en sus manos, el M23 y las tropas ruandesas dominan por completo las dos provincias del este de la RDC: Kivu del Norte y Kivu del Sur. En tanto, los líderes de la RDC en Kinshasa, afirman que el M23 no es más que “un representante de fuerzas externas que luchan por hacerse con el control de los ricos recursos minerales del país, especialmente en los territorios fronterizos con Ruanda y Uganda”… Y no le falta razón. En la actualidad, hay más de 100 grupos armados diferentes que buscan asegurar su posición en el este de la RDC. Los esfuerzos por pacificar la región, incluido un acuerdo de paz entre la República Democrática del Congo y los rebeldes del M23 firmado en el 2013 en Nairobi, han fracasado una y otra vez. Si bien los líderes ruandeses han negado en repetidas ocasiones que apoyan al M23, desde el 2012, expertos de la ONU y organizaciones de derechos humanos afirman explícitamente que Kigali efectivamente, les brinda apoyo logístico en forma de suministros de armas e incluso personal militar. Como detallamos líneas arriba, esta historia tiene su origen en el genocidio ruandés de 1994, durante el cual 800.000 personas, principalmente de la comunidad tutsi, fueron masacradas por extremistas de etnia hutu, quienes tenían el apoyo de la RDC (en ese entonces llamada Zaire y gobernada por el dictador Mobutu Sese Seko). El genocidio terminó con la caída del régimen hutu quienes fueron expulsados del poder por una fuerza de rebeldes tutsis, liderados por el actual dictador de Ruanda Paul Kagame. Esto origino que casi 2 millones de hutus cruzaran a Zaire buscando refugio, temiendo represalias por sus monstruosos crímenes. Desde entonces, las tensiones entre hutus y tutsis se han recrudecido con fuerza en este último país. La caída de Mobutu no cambio las cosas, ya que las relaciones entre Ruanda y la ahora llamada RDC (que recupero su nombre original) continuaron tensas. Kagame ha reclamado la necesidad de neutralizar a las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), un grupo terrorista hutu que opera en el este de la RDC. El Gobierno ruandés afirma que los miembros de este grupo que participaron activamente en el genocidio de 1994, suponen una amenaza directa para la seguridad de Ruanda. El fondo de este asunto es que el que este último país, utiliza el conflicto para explotar los recursos naturales de la RDC, especialmente en las zonas controladas por el M23. El comercio de minerales, incluido el tráfico ilegal de oro y cobalto, es un negocio lucrativo que beneficia a Ruanda, al tiempo que desestabiliza a su vecino. El Dr. Hassan Khannenje, director del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos HORN, dice que es poco probable que Ruanda deje en paz a la RDC en un futuro próximo. "Ruanda ha estado, está y estará siempre implicada en la RDC. El país es de interés estratégico y nacional para Ruanda, no se trata sólo de los minerales. Pero es cierto que estos tienden a avivar el fuego", añade. Las consecuencias diplomáticas han sido graves. El 26 de enero, la RDC rompió sus lazos diplomáticos con Ruanda, mientras los esfuerzos regionales de mediación han dado escasos resultados. Según la ONU, el conflicto en la RDC puede derivar en una crisis regional más amplia. Uganda, al igual que Ruanda, también ha sido acusada de respaldar a grupos rebeldes en el este del Congo, aunque niega estas afirmaciones. Mientras tanto, los refugiados de Kivu del Norte y Kivu del Sur, en el este de la RDC - ambas en manos del M23 - ya están huyendo a los países vecinos, lo que aumenta el temor a la inestabilidad transfronteriza. Aunque se han impuesto sanciones a los líderes del grupo y se ha advertido contra la injerencia extranjera - en especial la de EE.UU. y Ruanda - la respuesta mundial sigue siendo tibia, dejando que las naciones africanas soporten el peso de las consecuencias del conflicto, mientras la población de la RDC, de más de 100 millones de personas, está en juego. Las organizaciones humanitarias advierten de que la violencia está provocando hambrunas, brotes de enfermedades y nuevos desplazamientos masivos. Sin una acción urgente, el conflicto corre el riesgo de convertirse en una tragedia a gran escala, con consecuencias para toda la región. Como sabéis, el mundo depende más que nunca de los metales y minerales de tierras raras del Congo para producir productos electrónicos, por lo que el interés por poseerlos ha aumentado. “EE.UU. busca apropiarse de las minas congoleñas - actualmente bajo control chino - y son quienes promueven la guerra”, aseguran en Kinshasa, “financiando al M23, quienes cuentan además con el apoyo de tropas ruandesas en el conflicto” añade. Aunque Ruanda niega esa afirmación, reconoció el año pasado que tiene tropas y sistemas de misiles en el este del Congo, aparentemente “para salvaguardar su seguridad”. Los expertos de la ONU estiman que hay hasta 4.000 efectivos ruandeses en el Congo. Los analistas afirman que las tropas ruandesas en el este del Congo se han mostrado cada vez más activas en las últimas semanas. “Anteriormente (el M23) exigía claramente su integración en el ejército de la RDC y una mayor participación en el proceso político”, afirmó Darren Davids, analista de Economist Intelligence Unit. Pero ahora, dijo, “parece que el M23, con la ayuda de Ruanda, tiene la intención de mantener bajo su control esos territorios capturados” aseveró. La mayor parte de los recursos minerales del Congo, cuyo valor se estima en 24 billones de dólares, siguen sin explotar, según informó el año pasado el Departamento de Comercio de Estados Unidos, que calificó al país como el principal productor mundial de cobalto, clave para fabricar baterías y lamenta que China esté presente en la región, negándoles el acceso a esos metales raros. De allí su interés en querer balcanizar el país y apoderarse de sus riquezas. La RDC produce cerca de dos tercios del cobalto mundial, una cifra que eclipsa la producción de sus competidores más cercanos, Australia y Rusia. Motivo más que suficiente para querer sacar provecho de la situación.
El lanzamiento casi sorpresa que ha tenido The Elder Scrolls IV Oblivion Remastered (y digo casi por los rumores que han ido intensificándose los últimos meses) ha sido un más que grato obsequio, especialmente para quienes ya tienen unos cuantos años y estuvieron allí cuando fue su lanzamiento original en el 2006. Es uno de esos remaster que incluyen mejoras no solo gráficas y de calidad de vida, sino que mantiene en gran medida la esencia original de Oblivion. Así que pongámonos la vestimenta de «El héroe de Kvatch«, equipémonos con nuestras mejores armas y a cerrar portales de Oblivion hasta que recuperemos la normalidad en Cyrodiil. Eso sí, como buen aventurero, aprovecharemos para explorar cada agujero, recoveco, mina, ruina y caja medio abierta que encontremos a nuestro paso. Bien, creo que las mejoras incluidas son el primer gran apartado del que hablar debido a la gran cantidad de mejoras y la calidad del lanzamiento que tenemos entre manos: los chicos de Virtuos han sabido ponerle la mejor cara manteniendo el juego original prácticamente intacto. Para empezar, hablemos de las mejoras gráficas, que es básicamente lo primero que vamos a notar más allá de los cambios a nivel jugable. El juego tiene el motor original detrás, pero por encima vemos todas las bondades de Unreal Engine 5. Texturas más detalladas, buena iluminación y en ciertos momentos unas vistas increíbles. Lo que más se ha notado ha sido la calidad de los personajes. No hay operaciones de estética que obren el milagro que se ha hecho a todos y cada uno de ellos. Por cierto, la interfaz de Oblivion Remastered es menos pretenciosa y llena de detalles como si se tratase de un libro medieval llena de filigranas y dibujos, dando una sensación mucho más limpia y dejando más información en pantalla. La mayoría de menús son más sencillos pero manteniendo el estilo, más actualizados para los tiempos que corren. Habrá a quien no le guste este cambio, pero creo que ayuda mucho más a introducirse en el juego. Hay cambios más sutiles a la mayoría de clases y cómo funcionan ciertas cosas, como la regeneración de vida, maná y fatiga, funcionando ahora como número plano y no como % del total del que disponemos (que antes permitía verdaderas locuras), pero muchos de ellos son lógicos y no desentonan con lo que había originalmente. Aunque Oblivion Remastered sea una forma de volver a visitar su historia original desde un punto de vista más moderno y visualmente espectacular, no deja de ser una historia que lleva muchos años ya en el mercado y de seguro que muchos de vosotros ya han pasado por ella. De hecho, es posible que incluso os lo hayáis pasado alguna vez (que no suele ser lo habitual en estos juegos, dedicando cientos de horas a explorar, hacer secundarias o completar las misiones de hermandad y olvidarse la cadena principal). En su momento Oblivion fue uno de los grandes juegos de aventura y rpg, tanto por su música, ambientación y mundo abierto donde los NPC’s tenían sus propios ciclos de ir y volver, dormir, comer, hablar y pelear… como por la gran cantidad de cosas por hacer: mazmorras, ruinas, misiones, objetos únicos y las facciones. Y en esta ocasión Oblivion Remastered ha sabido mantener el nivel original, incluyendo además el contenido de los DLC’s. ¿Mi recomendación? Disfrutad del juego como más os guste, porque independientemente de si sois jugadores nuevos en la entrega o si pasasteis por ella tiempo atrás, lo mejor del juego es las posibilidades que nos deja para afrontarlo como queramos. ¿Quieres completar la misión principal y luego descubrir su mundo? Puedes. ¿Quieres ayudar a todos los que puedas, completar las facciones y cerrar cada portal de Oblivion? Hazlo. ¿Quieres matar a todos los NPC’s e instaurar un nuevo legado de terror, con o sin mods? Está en tus manos. Lo que es seguro, es que Oblivion Remastered es uno de esos juegos que te van a dar decenas sino cientos de horas de diversión. En cuanto a rendimiento, no creo que sea sorpresa de nadie que al usar Unreal Engine 5 tenga un gran consumo en sus configuraciones más altas. Yo mismo teniendo un i9 13900K y una 4080 RTX, usando el DLSS en calidad, jugando en 2k y teniendo el juego capado a 60 fps tengo momentos en el exterior donde cae a 35-37 fps. No siempre, la mayoría del rato aguanta sin problemas a 60 fps… pero tiene esos momentos donde Oblivion Remastered deja claro que es un juego muy actual. Todos los presentes somos (o seréis en caso de no serlo ya) conscientes de que los juegos de Bethesda suelen venir con bugs, algunos incluso divertidos: NPC’s que se atascan donde no toca, personajes volando, IA que a veces no encuentra su pathfinding… lo cierto es que es marca de la casa y, si bien se le permite por ser quienes son, a estas alturas de la vida no me imagino un juego de ellos sin esta marca personal. Pero fuera de esos «bugs tontos», Oblivion Remastered no tiene bugs remarcables. Y ahora hablemos de la parte que me resulta más divertida: las posibilidades. Era normal descubrir en el original que el sistema de niveles de Oblivion era muy fácil de abusar y romper, especialmente en algunas de sus características y habilidades. Aquí sigue siendo posible,, aunque suene raro, ir como una cabra saltando desde el minuto 1 para subir acrobacias. Esto nos permitirá alcanzar sitios imposibles de subir de otra forma, escapar de enemigos, colarnos donde no toca, etc. Con la inclusión del esprint, subir esa característica nos permite atacar y correr pudiendo incluso ser más rápido que nuestros enemigos e impedir que, si tenemos espacio suficiente, nos alcance nunca. Y todo esto sin hablar de usar el hechizo furia y que se maten los enemigos entre ellos, o simplemente correr sin mirar atrás para cumplir la mayoría de objetivos. Pasarse Oblivion Remastered de forma poco ortodoxa es un deber. Y tenemos la posibilidad de realizar una parada/bloqueo y hacer retroceder al enemigo. Aunque para ello deberemos ser pacientes y ejecutarlo en el momento que toca. En conclusión, sé que es un análisis algo corto porque no vengo a hablaros largo y tendido de Oblivion, sino de sus mejoras y porque este es uno de los mejores remastered que han salido en los últimos años. Un juego que, para mi gusto, supera con creces a otros lanzamientos de rol y acción que han salido a lo largo de este año y del año pasado, quizás en parte porque Oblivion Remastered se iba a vender solo y casi sin esfuerzo, por el cariño que le tienen muchos, en parte porque ha sido un trabajo sobresaliente. Resumiendo: si no habéis pasado nunca por Cyrodiil, Oblivion Remastered es la excusa perfecta. Si lo hicisteis en su momento, os digo que este remaster cumple y supera las expectativas que pudiera tener cualquiera.